Rosa

La luz se colaba por los altos árboles, bañando con círculos dorados el sendero del bosque. Una silueta se balanceaba de un lado a otro como una hoja sobre la brisa, con una canasta llena de hierbas en uno de sus brazos. Al final del sendero se divisaba una colina con una mansión de construida en su centro; de tres plantas con ventanales altos y grabados en piedra de ángeles vigilando el recinto.

Una carroza esperaba en la entrada. El cochero tenía una expresión nerviosa y se vio aún más alterado al notar la silueta aproximándose desde el bosque. Se abrió la puerta del carruaje, desde donde descendió un hombre adusto con hombros anchos y quijada cuadrada –"¿puede curarlo?"

Dentro de la carroza un hombre de pelo plateado se mecía de un lado a otro, repitiendo en francés; "estoy bien, estoy bien"- con rizos blancos pegados a la frente. Se veía que había, como mínimo fracturado su pierna. Al ver aquel accidente, a pesar de su naturaleza trágica no pudo evitar sonreír. Seguramente se trataba de un accidente en un caballo y rezaba porque algún día lograran encoger trenes y así dejar de depender de esos pobres animales que causaban accidentes.

-"¿Es el médico, no? ¿entiende lo que digo? ¿es de por aquí?"- continuó en un bombardeo de preguntas el hombre adusto de pelo cano y con un acento ruso muy marcado.

El hombre asintió sin tomar ofensa de sus palabras y en un perfecto francés le contestó al hombre que gemía –"Estarás bien, ¿sí?"

-"¿su nombre?"- preguntó el hombre fuera de la carroza, siguiendo los movimientos elegantes del médico con la mirada. Ahora abría la puerta de la mansión como si fuese el dueño;

-"Puede llamarme Rei…"- dijo con simpleza, indicándole que podía cargar al herido dentro de la mansión –"algunos hombres son malos cabalgando, ¿no lo cree?"- comentó con una sonrisa que hizo destellar sus ojos dorados. Detrás de sus ojos las memorias de hace unos años corrían lentas como miel…

Había comenzado a llover fuertemente esa tarde y el golpeteo de la lluvia insistía en interrumpir la conversación entre dos hombres, con truenos ocasionales que iluminaban sus ojos; oro y fuego. Sin embargo, ellos no podían escuchar nada de lo que estaba afuera, solo sus corazones latiendo con fuerza y sus respiraciones intentando calmarse ante la rabia:

-"¿qué es lo que has dicho?"- preguntó Kai con la mandíbula apretada.

-"¡que Huan huirá está misma noche porque eres un cretino sin corazón! ¡Eso he dicho!"- Rei intentó tomar aire, apretando sus puños –"¡Todos a excepción de los sirvientes se irán! ¡Tú estarás aquí solo con tu fortuna!"

Kai cerró sus ojos visiblemente irritado, lamiendo sus labios secos mientras intentaba conseguir las palabras adecuadas –"Por supuesto, el hermano emocional tiene una hermana emocional"- siseó.

-"¡Kai…"

-"¡maldita sea Rei!"- Dio un golpe a la cama lleno de frustración, no podía creer los muchos problemas que esa familia le causaba. Finalmente logró decir: -"buscaré otra esposa…"

-"¿de verdad? ¿Buscarás una desconocida que se colgará en tus brazos queriendo obtener parte de la fortuna que con tanto ahínco reuniste?"- dijo cínico Rei, acercando su cuerpo al del otro –"que dé más está decir que encuentras a todas y cada una de las mujeres nobles, escandalosas e insoportables…"

-"¿por qué me dices esto, Kon?"- le miró entrecerrando los ojos con desprecio.

-"crees que…"- hablo finalmente en voz baja –"¿no me pesará verte solo?"

Kai bufó revirando la vista–"pensabas irte de todas formas…si no hubiese intentando levantarme no hubieses venido"

-"intentó convencer a Huan de que no lo haga…"- susurró –"lo juro…"- apoyó entonces su cabeza en el fornido pecho de Kai, este no le separó para su sorpresa –"intento hacer que entiendas…"- susurró frustrado con lágrimas contenidas–"lo intente…tanto"- siguió arrugando la costosa ropa del ruso con sus puños- "no quería venir…no quería verte porque sabía que esto pasaría…sabía que me harías dudar"

-"deja de llorar Kon…yo estaré bien solo, en verdad tendré otra esposa, no es tan difícil…"- dijo, acariciando la nuca y las hebras azabaches, mirando en otra dirección, escuchándole llorar.

-"¡dime porqué Kai! ¡porqué! ¡porque insistes en ser así!"- lloró con más desesperación –"¡no quiero irme así!"- lloró –"no quiero dejarte solo…" –continuó abrazándole –"huye conmigo…por favor…"

Las manos que acariciaban al chino temblaban–"no puedo…"- susurró también –"no puedo…"- asió a Rei con más fuerza, sosteniéndole contra su pecho –"no puedo"

-"…suéltame…"- pidió Rei en sollozos, Kai no quería soltarle de ninguna manera y solo le sostenía con fuerza aunque sin lastimarle

-"quédate"- le pidió con voz temblorosa

-"suéltame Kai…"

-"te necesito…"- susurró mirándole, el chino negó un par de veces con su cabeza –"quédate…"- era todo cuanto podía decir

-"dime porqué…"- insistió intentando soltarse pero las lágrimas menguaban sus fuerzas y se le hacía imposible –"no quiero escuchar eso…¡quiero escuchar por qué insistes ser un cretino sin corazón!"

Kai sacudió el cuerpo de Rei con frustración, forzando a que le mirara –"¡y que demonios querías que pasara Rei!"- gritó, deteniendo las lágrimas en los ojos del chino de golpe –"¡qué demonios esperaba que sucediera!"- repitió con la quijada prácticamente desencajada –"Rei, no se trata de simplemente estar enfermo se trata de que amar a alguien como…"

Kai guardo silencio bajando el rostro y dejándolo ir con suavidad.

-"¿amar a alguien?"- Insistió Rei, intentando mirarle a los ojos –"¿amar a alguien… Kai?"

-"tu no lo entiendes…"- dijo con rostro bajo –"lo he visto, ¡por eso es que lo digo! " Los labios del ruso temblaron un poco ante el desagradable recuerdo, intentó hablar, pero sus palabras morían en su garganta.

Rei acarició el rostro del ruso, apenas rozándolo con sus dedos y con ojos vidriosos –"¿viste qué?"

-"muerte…"- musitó despacio, haciendo el ademán de entrelazar sus dedos con los de Rei más se contuvo –"El amor del que profesas, del que ves en tus libros- ese romanticismo- es solo eso Rei…"- murmuró con ojos apagados –"Ese amor en el mundo real solo te hace débil, trae muerte"

Kai cerró sus ojos –"le vi, hace mucho…"-musitó –"mi padre fue débil y por eso terminó muerto en Mokhovaya"

-"Kai, tu padre fue asaltado y asesinado, es por eso que murió…no tiene nada que ver con débil"- Pero las palabras suaves pronunciadas por el chino fueron inyectando en Hiwatari una sensación indescriptible de inseguridad que terminó en ira.

-"¡maldita sea Rei!"- volvió colérico –"¿crees que soy un crío? ¡Mi abuelo me enseñó todo lo que sé! ¡no lo entiendes! ¿asalto? ¡¿en verdad crees que eso pasó?! ¡le tendieron una trampa! ¡por eso tiene que ver!"- se cubrió su rostro con sus manos reviviendo esa imagen conteniendo el impulso de vomitar –"y yo no terminaré así por tu culpa Kon! ¡yo no dejare todo de lado solo porque me lo pidas! ¡no me echaré a morir solo porque tú lo pides!"- le sostuvo con fuerza, tanta que Rei encontraba increíble que Kai estuviese en cama sin poder caminar - "yo no moriré por tu culpa…"- susurró nervioso –"solo tienes que hacer lo que yo diga y nada pasará…"

Ambas miradas se enfocaron y el chino pudo notar las pupilas escarlatas inyectadas de miedo, tanto que una extraña necesidad de protegerle, algo que nunca creyó que sucedería, surgió en él.

-"mírame Kai…"- dijo chocando su frente con la del otro –"¿de verdad piensas que te mataría? ¿Qué dejaría que algo te pasara?"- sonrió un poco amargo y Kai desvió el rostro –"ni siquiera pude violarte por venganza…"- forzó a que le mirara de cuenta nueva- "no lo haré Kai…"-Rei acarició algunas hebras grisáceas entre sus dedos y continuó mirándole comprensivo –"pero si todo ocurre como tú quieres…yo seré el que muera…"

-"Kon idiota…"- dijo finalmente cansado –"Quizás en este país querer de la forma que lo haces solo sea una enfermedad peculiar pero no lo es en Europa. ¿Crees que era celoso de ti y frío solo por diversión?"- respiró lentamente, intentando recuperar su humor frío de siempre –"estas…tan sumido en tus fantasías que no podías ver eso…"

Rei no dijo nada, le dejó hablar con el rostro bajo intentando comprender lo que decía, casi perplejo.

-"exilio en Siberia, ¿pena de muerte?"- esbozó una sonrisa amarga –"muerte para mi familia. Pero tú conoces lo que es deshonra ¿no Kon?"

Rei se ruborizó bajando el rostro –"podrías haberlo explicado…"- dijo finalmente.

- "yo no tengo que explicarte nada, no eres mi maldita esposa, aunque insistas en serlo…"- dijo cansado, masajeando sus sienes hasta que una sonrisa amarga se formó en sus labios –"eres como la flor dorada…"

- "¿cómo dices?"

-"eres una maldita droga…"- musitó sin mirarlo, dejando el repiqueteo de la lluvia interrumpir en la habitación.

-"entonces me iré, si no lo hago…los Masefield se encargarán de matarme de todas maneras"- dijo Rei bajando la vista y haciendo ademán de levantarse más Kai le detuvo sosteniendo su muñeca. Rei susurró ante ese gesto –"entiende que si no me marcho hoy, si me quedo contigo en este lugar, moriré…"

Kai no le soltaba a pesar de su declaración.

-"¿eso quieres Kai?"- susurró Rei cansado–"¿quieres que muera para no ser un adicto?"

Esas palabras revivieron el sueño que había tenido hace unas semanas, así que le haló hasta su pecho para abrazarlo con fuerza. Cerró sus ojos y no se movió, más Rei continuó hablándole –"supongo que eso estaría bien…"

Los ojos escarlatas se enfocaron finalmente en Kon quien miraba el techo taciturno. Tras un largo suspiro se acomodó en su pecho, sus labios temblaron nuevamente en ademan de querer hablarle, pero nada se le ocurría.

-"cuando estás lejos…me falta el aire; quizás yo también soy un adicto a ti"- susurró Rei cerrando los ojos –"y he pensado que si te dejo minusválido y solo en la mansión los sirvientes preferirán saquearla, matarte y tomar gran parte de tu fortuna que atenderte: es un trabajo con mejor remuneración…"-le miró –"creo que, si me marcho solo morirás…pero si me quedo moriré"

Kai dio un leve bufido ante ese escenario dramático pero no emitió opinión -"Kon…"- Kai pronunció lentamente, finalmente tomando sus dedos entre los suyos –"sé mío"

Rei bajó la vista sin comprender –"¿qué estás diciendo?"

-"tengo un plan…"- dijo, la mente de Hiwatari ya había calculado todo desde el momento que Rei explicó las intenciones de su hermana. La voz de Hiwatari era suave sobre el oído de Rei, casi seduciéndole. Ahora la espalda del chino se pegaba al pecho de Kai –"siempre tengo un plan"- sus dedos se pasearon por su pecho –"si me obedeces en todo, siempre tendré un plan y podremos escapar…"

El cuerpo de Rei se tensó, mientras cerraba sus ojos, sintiendo el tacto de los dedos de Kai sobre su vientre. Mordió sus labios, negando suavemente con la cabeza –"no Kai…el carruaje que me sacará de aquí…lo usaré para que te lleven a un hotel"- buscó incorporarse ahora que Kai había suavizado el agarre, pero un beso en su oído le hizo detener sus movimientos más continúo hablando, con los ojos cerrados. Era como un niño nervioso recitando una obra que no conocía del todo –"de allí podrás contratar a un médico que te atienda hasta que puedas caminar, lejos de mi mansión. Sí piso Hong Kong, en especial la zona de hoteles, me verán…el carruaje que iba a usar bordearía la ciudad así que con eso evadiría los guardias. No puedo contratar otro…"- balbuceaba mientras los dedos de Kai recorrían todo su cuerpo, con la misma delicadeza de un pianista tocando una suave melodía.

-"tantas palabras Kon…"- dijo indiferente, recorriéndole despacio –"si dejas de ser tan testarudo, si me obedeces, todo estará bien…"

-"si te dejo solo estarás perdido…"- musitó, no muy seguro, él era totalmente diferente de Kai en ese momento.

-"hmn…"- murmuró largo con sus ojos cerrados –"no, con dinero en verdad puede solucionarse- "si muero no puedo pagar a tus sirvientes para que arreglen las cosas como quiero, ¿o sí?"

-"no es tan simple…"

-"todo siempre ha sido así de simple Kon, si tan solo dejaras de luchar…"- murmuró taciturno, sus ojos escarlata fueron hasta la ventana por un momento, la lluvia arremetía con fuerza y un viento helado se colaba en la habitación –"ríndete Kon, si me obedeces todo estará bien"

-"Kai, era tu esclavo…Rendirme aún más significaría…"

-"estábamos juntos, ¿o no?"

Rei ahogó sus palabras, cubriendo sus labios y cerrando sus ojos con fuerza, no sabía que contestar. Kai le observó en silencio, viendo lágrimas correr por las mejillas de Kon más sus labios dibujaban una línea recta. Dio un suspiro largo, desviando su mirada hasta las manos del chino, las cuales tomó con delicadeza para besar el dorso.

Rei casi dio un respingo hasta ese hecho, abriendo sus ojos al máximo. Luego abrió sus labios, queriendo hablar, pero su respiración irregular se lo impedía.

-"¿Qué te detiene?"- preguntó tranquilo el ruso casi como si concretara un negocio, ahora tenía la atención de Rei y no lo dejaría ir tan fácilmente. Tenía que hacerlo entrar en razón, escudriñando en su mente ilógica, romántica y sentimental.

Rei bajó el rostro. Kai continuó hablando –"hace años, habías pensado en huir, deshonrar a tu familia, ¿no Kon?"- se incorporó en la cama solo para acomodar su cuerpo y así acercar sus labios al cuello de Rei. Apoyando su rostro en su hombro –"Ya ibas a dejar a tu familia, a dejarlo todo…"- sus dedos fueron hasta su cabello, reparando en las cortas hebras –"ya cortaste tu cabello… ¿qué lazo tienes con ellos?"

Rei contuvo la respiración nuevamente sintiendo su corazón hecho añicos –"es por todo lo que me has hecho pasar Kai…"- dijo hipeando –"yo no quise …"

-"si lo hiciste…"- repitió despacio sobre su oído, hechizándole, seduciéndole lentamente mientras estrechaba su cuerpo cerca de él –"dejaste todo por mi Rei…lo entiendo"- besó su cuello –"y si me obedeces, estaremos juntos como querías…"

-"¿serás amable?"- preguntó con una sonrisa triste.

-"por supuesto, Kon"

Rei bajó la vista, taciturno, no demasiado convencido.

-"tu"- Kai hizo una pausa larga, eligiendo sus próximas palabras con cuidado -"eres mi flor dorada…"