Tabaco

Lo único que podía escucharse en ese momento era el ruido de las ruedas de la carreta sobre la empedrada en la zona del muelle de Hong Kong donde guardias revisaban exhaustivamente cada rincón al criminal de cara bonita llamado Rei Kon. La carroza se detuvo y unos ojos rojos centellaron desde dentro al notar la interrupción: dos guardias le impedían seguir avanzando.

-"espero que haya una buena razón para querer detenerme…"- profirió el ruso sosteniendo su bastón en mano sin dirigir la mirada a los dos insectos uniformados.

-"Disculpe señor. Es una orden de rutina…revisaremos su equipaje y le dejaremos ir después de ello"

El de cabellos humo dio un golpeteo con su bastón en la carroza y con esa orden silenciosa ordenó al cochero que bajara el equipaje el cual acató la orden con suma torpeza pues la valija parecía ser excesivamente pesada o él era demasiado delgado y torpe. Los guardias le asistieron y colocaron el baúl en el suelo esperando a que fuese abierto. Hiwatari miraba la escena con recelo.

-"si dañan una sola prenda me aseguraré de que dejen de ser soldados…"- siseó frio mirando al frente. La valija no tenía lo que esperaban los guardias, en su lugar solo había ropa costosa, sedas y joyas, lo típico que llevaría alguien de la alcurnia de Hiwatari a un barco.

La valija se cerró y los guardias se disculparon en una leve reverencia, pero un estruendo interrumpió la ceremonia. A lo lejos del horizonte subía por encima de los tejados en forma de pagoda de Hong Kong, una llamarada de humo. Los guardias se miraron consternados y luego esperaron la gritería proveniente de otro grupo. Hiwatari permaneció tenso mirando la escena, escudriñó a los guardias con la mirada de que le diesen una explicación pues la dirección de esa columna de fuego era demasiado conocida para él.

-"¿ese fuego, no está en dirección de la zona de mansiones?"- profirió despacio asesinando con la mirada al mequetrefe del guardia mientras el cochero volvía asegurar el equipaje.

-"pues…"- empezó el guardia nervioso. Hiwatari apoyó su espalda en el espaldar de su asiento dentro del carruaje

-"Pueden haber heridos y pérdidas materiales invaluables"- siseó con irritación y los ojos rojos se entornaron con cuidado –"y si es así ¿Qué haces aquí mirándome?"

El guardia saludó y se retiró con prisa para solicitar la información requerida. Kai simplemente suspiró dentro de la carroza dando leves golpeteos con su bastón, quien no le conociera diría que estaba tranquilo pero el ruso era un manojo de nervios.

Miró al cochero por unos segundos y cerró los ojos esbozando una levísima sonrisa. El delgaducho sirviente a un lado de la carroza se asomó por la ventanilla quizás tímido, esperando una nueva orden:

-"no tiene sentido esperar aquí...es mejor llevar el equipaje al barco…"- pronunció al delgaducho cochero que usaba un ridículo sombrero y parecía estar cubierto en una capa de polvo con bigote largo. El joven hizo ademán de alejarse más Kai le llamó para dar una última orden:

-"mantén la mirada baja…tus ojos te delatan"

El chico tragó saliva y se pudo notar que sudaba goterones, abrió la boca intentando decir algo y Kai le calló alzando una de sus manos –"…vete ya"

Los ojos dorados del cochero se fijaron en el suelo mientras ocultaba su rostro debajo de un pañuelo. Kai dio un golpeteo con su bastón instándole a que no perdiese el tiempo–"es una orden, ve ya…"

El asiático asintió con nerviosismo y avanzó un poco más en el puerto hasta llegar al barco de pasajeros pequeño, al que Hiwatari había comprado boletos de forma apresurada. Los mostró y tomó el equipaje prácticamente arrastrándolo por la plancha.

El ruso por su parte observaba el fuego a lo lejos y se apoyaba en su asiento recordando los eventos de las últimas horas con un dolor de cabeza que punzaba su cerebro, pero con una sonrisa victoriosa formándose en sus labios. Como un general luego de haber ganado una larga batalla y con el fuego había dejado todo el pasado atrás.

-"¿puedes permanecer de pie?" –Rei le sostenía con cuidado y ayudaba a andar con su bastón, el orgulloso ruso había logrado colocarse de pie frente a Kon, ahora después de tantos años había reparado que le llevaba mucha altura de ventaja y que, mientras sus rasgos eran cincelados y angulares, el rostro de Rei era suave y redondeado como una pintura de acuarela.

Rei le miró curioso y solo sonrió un poco. Había hecho llenar la tina de la habitación y ahora desabotonaba su ropa con cuidado –"ya pedí lo que dijiste…" – Dijo deslizando la camisa por sus brazos y luego buscando desabotonar su pantalón -"espero aun hayan boletos disponibles para ese barco"

-"los habrán, son para un Hiwatari después de todo"- dijo en un leve ademan mirando a Rei desde arriba mientras le desvestía y él reunía fuerzas para no trastabillar luego de haber estado tanto tiempo en cama. Por supuesto había otros factores que estaban influyendo en él en esos momentos, como el hecho de que Rei le estaba desnudando y recorría su piel con sus dedos.

Había pasado demasiado tiempo desde que él le tocaba, desde que conversaban sin que la charla terminara en gritos o llanto descontrolado por parte de Rei. Estaba poniendo en marcha su plan y ahora Rei estaba de rodillas frente a él, literalmente. Una energía increíble recorría su pecho, llenándole de excitación y bombeando sangre hasta su miembro.

Rei miró su ropa interior y sonrojó un poco, para luego sonreír entre nostálgico y divertido –"… ¿Kai?"

Hiwatari resopló –"es tu culpa, Kon…"

Los ojos dorados le miraron un largo rato en una expresión que Hiwatari estaba seguro bombeó más sangre a su entrepierna. Rei había bajado su ropa interior y extendía sus manos a una pequeña esponja, humedeciéndola frente a él. Continuaban mirándose y entre más segundos transcurrían más sus pechos se agitaban ¿pero con qué moral podría pedirle a Rei algo así? Aunque había sido casi un año sin poder tocarse, una especie de consideración absurda bullía en su pecho. Los ojos rojos se desviaron a otro punto de la habitación.

Rei sonrió dejando la esponja a un lado para llevar sus dedos a esta área y así acariciar el glande superficialmente, cerrando sus ojos y acercando sus labios a la piel, dejando un beso sobre este.

Kai volvió a enfocarle y se sintió trastabillar al suelo, pero Rei se incorporó y le sostuvo mirándole a los ojos. No pasaron más de dos segundos antes de que se besaran lentamente hasta entreabrir sus labios y colar sus lenguas, lentamente y con necesidad.

Las piernas de Hiwatari aún en pésimas condiciones le hicieron deslizarse al suelo sin dejar de besar al chino, recorriendo su espalda y glúteos, apretándolos levemente para acercar su entrepierna a la suya por encima de la tela.

¿Por qué tenía que necesitarle tanto? Era tan embriagante como lo era de molesto. Debía dejar aquella manía de tomar riesgos innecesarios por él pero, ¿cómo? Ahora acostado en el suelo Rei besaba sus muslos y subía hasta su entrepierna, apenas si rozándola con sus labios, delicado, con pausas lentas solo para respirar sobre su miembro y embriagarse más de su aroma. Recorriendo con su lengua en parsimonia, no dejando un centímetro de piel sin disfrutar del húmedo contacto, hasta envolverle por completo en su boca.

El cuerpo de Kai se erizó y su columna se arqueó profundamente al punto de resultar doloroso, pero no importaba, parecía ser que ambas cosas iban de la mano a ese punto. Su mano se deslizo hasta los cabellos de Rei y de allí le empujó un poco a su miembro, instándole a que continuara silenciosamente y como antes Rei obedecía. No. Era diferente, Rei succionaba su carne como si fuese el manjar más exquisito del mundo y estaba seguro que, aunque no le pidiese nada el continuaría con tal tarea.

Jadeó y la necesidad de besarle se hizo presente por lo que separó su mano de su cabello y buscó incorporarse. Pero no lo consiguió, al trastabillar fue Rei quien avanzó a horcajadas sobre él y buscó sus labios.

Le rodeó por la cintura y acercó más a sí mientras su lengua se encargaba de recorrer cada centímetro de su boca. Al separarse para buscar aire Kai susurró -" Rei, quiero tenerte…"- dijo con voz ronca

-"tengo que prepararme primero…"- jadeó Rei, besando su hombro. Kai resopló impaciente apretando sus glúteos con una de sus manos mientras sus dedos buscaban su entrada, introduciéndose con premura.

Rei tembló entre sus brazos ante el dolor y ahogó un quejido en el hombro del ruso, clavando sus uñas en la piel. Sus caderas oscilaron al ritmo del movimiento de sus dedos. Hasta tener tres dígitos dentro de él continuó con aquello, besando los hombros de Kai –"gracias…"- dijo besando su barbilla y tomando el miembro de Kai para introducirlo dentro de él.

-"eres mío…"- jadeo impulsando su miembro dentro de él –"mío…"

Rei jadeó asintiendo. Colocó sus rodillas en el suelo mientras dejaba caer su cuerpo lentamente sobre el miembro del ruso, sentándose en su abdomen plano.

Al tenerle dentro apoyó sus dedos en su pecho, arqueando su espalda hacia atrás para acostumbrarse a la intromisión. Ahogó un suspiro cerrando sus ojos mordiendo sus labios, tal y como lo percibía Kai; dolor y placer iban de la mano.

Kai comenzó a moverse, clavando su miembro en su carne con cada una de sus estocadas, una y otra vez, destruyendo su resistencia. Rei jadeo inclinando su cuerpo aún más, dejándose llevar por el placer que le invadía –"ah Kai…"- dijo entre gemidos, aferrándose a los brazos de Kai para conseguir apoyo, moviendo su cuerpo en sincronía con el otro.

Kai sonrió triunfante al escuchar su nombre mientras Rei se hundía en el placer; le llamaba a él cuando su mente divagaba. Sus estocadas se volvieron más rústicas, erráticas. Nuevamente sintió dolor, pero nada le impediría reclamar a Rei como suyo, conquistarlo; su miembro era un ariete que destruía todas sus murallas hasta no dejar nada. Sus manos fueron hasta su cintura para llevarle al ritmo que deseaba mientras respiraba pesadamente…

Expulsó su semilla dentro de él con los últimos golpes a su entrada, el cuerpo de Rei languideció hasta caer entre sus brazos, jadeando.

Hiwatari sonrió aferrándose a la espalda de Rei, casi clavando sus uñas en la delicada espalda: Rei era suyo. Una sonrisa curveó sus labios mientras espiraba el aroma boscoso que despedía el cuerpo de Rei.

***

El fuego se levantaba sobre los árboles abrazándolos en un manto rojizo hasta consumirlos por completo. Las personas corrían de un lado a otro tratando de salvar la mansión y que las llamas no se extendiesen por todo el lugar.

Con gritería a lo ojos Kai subió por la plancha del barco sin prestar atención al escenario rojizo a sus espaldas. Frente a él su sirviente le mostraba el camino a su camarote, caminando a solo dos pasos de distancia pues la oscilación del barco le hacia trastabillar. Aún no se acostumbraba al nuevo bastón y le hacía recordar a alguien desagradable…

Kai observó la madera tallada y el empuñado de fénix. Miró a su sirviente –"no había notado el buen trabajo de esto"- dijo sentándose en su cama. El sirviente retiró el manto de sus hombros y sonrió.

-"supuse haría el usarlo más agradable…"- susurró Rei en su oído.

Kai sonrió –"quizás si tenías razón en solo una cosa; renazco del fuego como un fénix…"

El barco zarpó dejando atrás la isla con una columna de humo que se perdía en la oscuridad.