Margarita

-"mientras mis papilas gustativas estén en un viaje, vale la pena el dolor"

-"espero que esto haga tus meses en cama más llevaderos…"- dijo Rei sonriendo colocando implementos en la mesa; una pequeña estufa que funcionaba como una lámpara de aceite. Uno de los pocos objetos que había encontrado en Inglaterra que deleitaba su vista; en china ya se implementaban estufas parecidas, pero utilizaban el calor de una vela y eran, por tanto, no tan efectivas como aquella.

-"una vez viaje a una villa lejos en áfrica y tomé una de sus conservas; fue el platillo más gomoso que he probado en mi vida ¡qué desperdicio!"

Rei rio un poco al escucharlo colocando a hervir agua. –"has probado un huevo centenario?"- preguntó ladeando el rostro algo juguetón. Ahora colocaba hojas de té en el agua hirviendo y un poco de salsa de soja –"ahora te prepararé un huevo en té…"

-"¿es el huevo negro? He escuchado de él nunca lo he probado"- dijo con aire soñador –"…Es un platillo misterioso"

Rei se encogió de hombros –"es simplemente un huevo preservado, no es tan misterioso…"- sonrió rompiendo un poco la cáscara de los huevos antes de agregarlos en el agua. Claude le observaba con interés –"tienes suerte de que no haya más heridos hoy…"

A un lado de la pequeña hornilla Rei preparaba un poco de té el cual sirvió en tazas mientras esperaban a que los huevos se cocinaran. Claude dio un sorbo a su taza con los ojos cerrados –"el té que preparas siempre es tan perfecto, el aroma es tan suave"

Rei rio bajando el rostro dando un sorbo a su taza, siempre se divertía cuando hablaba de comida con Claude. Hacía preguntas como un niño curioso u observaba con atención los implementos que utilizaba el oriental cuando preparaba algo para él.

-"me gustaría tener aceite picante para acompañar esto"- suspiró Rei largamente mientras terminaba de preparar el platillo; los huevos tenían líneas negras donde estuvieron las grietas de la cáscara. El aroma de las hojas de té inundaba la habitación de una calidez hogareña haciendo a ambos hombres sonreír…

-"no podre enseñarte todas las recetas si no tengo todos los ingredientes, me temo…"- dijo sirviendo el plato.

-"¿disfrutas de la comida picante? Puedo soportar el picante en ocasiones, pero, mon Dieu, las personas en china toman el picante como nadie…"

Rei rio sentándose a un lado de Claude, encogiéndose de hombros. No lo había pensado de esa manera; para él era simplemente natural disfrutar de todas las especias de su país. Exhaló largamente al pensar en su país y los sabores que había dejado atrás….

Hubo un silencio agradable mientras probaban el bocado. Sin embargo Claude lo rompió, presa de su curiosidad insaciable:

-"¿qué te trajo a este lugar? Claramente eres oriental…"

–"quise una vida tranquila, supongo…"

-"La historia de Francia es todo menos tranquila…"- dijo Claude riendo–"Pero este pueblo es ciertamente un buen lugar…"

Rei sonrió –"lo es, amo este pueblo; el olor del campo cada mañana en especial después de los días lluviosos; es como ver un océano esmeralda"- hizo una pausa tomando dos palillos para tomar un pedazo del huevo y comer –"aunque extraño mi tierra natal en ocasiones…"

-"he escuchado noticias sobre tu tierra natal, no son muy prometedoras; tu decisión de quedarte es acertada pero…"

Rei asintió recordando las palabras de Kai –"la mejor y más lógica decisión…"

-"puedo imaginar que extrañas tu hogar…"- agregóClaude, fijando sus ojos en los dedos de Rei, que se movían con ligereza mientras tomaba la comida con los palillos; casi se sentía avergonzado de usar un tenedor. –"hmn, ¿Qué tal si te ayudo a buscar la manera de que hagas todos los platillos de tu tierra en este lugar?"

-"si eso prevé que sigas quejándote en la cama, Claude…"- dijo Rei dando una risita, cubriendo su rostro un poco mientras masticaba.

Claude dio un bufido –"aún lo odiaré, pero al menos estaré distraído…"- confesó encogiéndose de hombros- "pediré a Barthez que nos ayude a conseguir los ingredientes…"

Rei sonrió ante la idea de intentar traer un poco más de su hogar en esa mansión en medio del campo.


Rei observaba desde el marco de la puerta como uno de los sirvientes reportaba a Kai sobre el hombre que estaba en la habitación de huéspedes. Kon suspiró y apoyó su cuerpo en uno de los muros bajando la vista mientras escuchaba el repiqueteo del bastón de Kai acercándose:

-"¿apellido?"- preguntó tranquilamente.

-"Claude Aigle"- respondió Rei mecánico con la mirada fija en sus pies.

Kai hizo una pausa –"¿su sirviente es un hombre adusto llamado Barthez?"

Rei parpadeó alzando la vista, ¿Kai lo conocía? ¿era eso una buena o una mala señal?

-"bueno tu gusto es consistente en llamar la atención de hombres nobles, Kon…"- dijo con frialdad ajustando sus guantes y caminando a la habitación principal –"Barthez era un conocido de mi abuelo"

Rei le siguió curioso, guardando silencio mientras Kai se detenía cerca de la cama: -"cambia las sábanas…"- fue la orden que dio el ruso.

-"nadie ha dormido en mi habitación, Kai…"

Kai giró su cuerpo muy suavemente, escéptico –"como si fuera a creerte Kon…"

Rei suspiró cansado y comenzó a cambiar las sábanas: "si te es tan problemático y horrible, ¿por qué has venido?"- susurró arrugando la tela en su pecho sintiendo lágrimas asomándose.

Kai parpadeó sin entender aquello –"Kon, yo cumplí mi promesa y te mantuve a salvo y volví porque me importas"- dijo sosteniendo su mentón –"tu fuiste el que me traiciono…"

Rei frunció el ceño –"no he hecho tal cosa…"
-"todo lo que te pedí lo desobedeciste…"
-"te fuiste por casi dos años Kai…"

-"Kon, tengo una empresa que mantener en medio de una guerra, una esposa y un heredero. ¿crees que simplemente puedo dejar todo cada cierto mes para venir a verte?"

Rei hizo una pausa larga bajando el rostro –"¿ya tienes un bebé?"

Kai se encogió de hombros restándole importancia –"ya lo sabías Kon. No entiendo el problema…"

-"¿por qué tu puedes acostarte con alguien más y yo no?"

Kai dio un paso al frente sosteniendo a Rei de la seda de su camisa y apretándole con fuerza –"maldito desagradecido"

Rei le miró con ojos llorosos –"¿por qué Kai?"

- "¡después de todo lo que hice por ti Kon!"

- "yo no te engañé lo único que he hecho es una pregunta…"

Kai le empujó y con ello Rei trastabilló cayendo en la cama. Antes de poder incorporarse sintió un golpe en su sien propiciado por el bastón de Kai luego falta de aire, al sentir la madera aprisionando su cuello…


Claude colocaba su chaqueta con aire taciturno mientras pensaba en Rei. Durante los últimos cinco meses su pierna había mejorado considerablemente gracias a los cuidados del oriental, aunque resulto difícil mantenerlo en cama durante ese tiempo, el era simplemente muy inquieto:

-"Señorito Claude, debe permanecer en cama"- le decía y el simplemente haría un puchero obstinado a lo que Rei daba una risita –"es bueno que tenga energía pero si no descansa apropiadamente no podrá recuperarse…"

Claude daría otro puchero, culparía el piso y permanecería en cama con aire teatral y Rei permanecería a su lado todo el tiempo a menos que alguien llamase a la puerta solicitando sus servicios en el pueblo. En el tiempo juntos leían libros bajo la luz dorada de los atardeceres y preparaban platillos en la cocina improvisada que Rei había creado en su habitación.

Tanta cercanía llenaba el corazón del francés de calidad más sin embargo no había sido Rei quien había pedido que se retirara a su mansión. Francamente, pudo haberse ido hace unos meses con un poco de esfuerzo, pero el aprender platillos orientales habían hecho que sus deseos fuesen el quedarse en esa casa…

-"puede llamar al señor Rei luego, para que le enseñe más platillos. Joven maestro"- dijo Barthez entregando un bastón al joven Claude quien tuvo un escalofrío ante la idea.

-"mon Dieu, no, prefiero arrastrarme…"- dijo a la negativa de usar un bastón.

Barthez sonrió muy levemente –"puede pensar que es un pirata…"

-"no soy un niño, Barthez..." – dijo reticente pero con una sonrisa burlona. Intentó dar tres pasos apoyado del muro y reparó en lo difícil de la tarea, resopló extendiendo su mano obstinado al tiempo que Barthez le extendía el bastón –"solo hasta la mansión…"

Claude dio pasos mirando los alrededores, dos sirvientes de expresión hosca le miraban de reojo y luego bajaban la vista. El repiqueteo de pasos en la planta superior le hizo volver la vista: -"¿dónde está Rei?"

-"Me han pedido que le tome de regreso a su mansión, joven ma…"

-"¿dónde esta Rei?"- repitió, reluciendo su posición como heredero, no le gustaba la condescendía.

-"está con el dueño de la mansión…"- dijo Barthez susurrando en su oído, ayudando al joven maestro con otra mano para que no trastabillase –"Hiwatari…"

Claude esbozó una levísima sonrisa amarga y asintió muy suavemente –"por supuesto…"- hizo otra pausa, sintiendo dolor en su pierna –"Barthez…"- dijo caminando hasta la carroza con pasos pesados –"¿sabes que te pediré?"

-"…joven maestro, ¿ahora?" – el hombre le guio hasta el carruaje, sentándole con cuidado, a lo que Claude suspiró aliviado con una sonrisa al poder descansar su pierna –"haríamos una escena…"

-"solo si Hiwatari es obstin…"- hizo una pausa –"tienes razón, sería toda una escena…"

-"por favor, puedo hacer lo que me pida luego de llevarlo a casa para que descanse…"

Claude cerró los ojos estrechando las manos de su sirviente –"te preocupas mucho por mí, viejo amigo"

-"es lo mínimo que puedo hacer por vuestra familia"- dijo apretando la pálida palma del joven contra la suya –"haré todo lo que esté en mis manos por su pedido…"

Claude asintió renuente, enfocando sus ojos en la mansión con tristeza –"por favor, aunque…"- exhaló cansado –"a veces un hombre prefiere las sombras a la luz…"- miró de nuevo a su sirviente –"y eso me aterra…"

Barthez entró a la carroza cerrando la puerta tras de sí.


-"¿no has tenido interés en ello? Estudiar en otros lugares, ¿expandir tu conocimiento en medicina?"- preguntó Claude con aire soñador mirando la luz del atardecer por la ventana mientras Rei cambiaba sus vendajes, en respuesta el dio una sonrisa ligera y continuó su trabajo en silencio.

-"obtener algo de información de tus labios es como tratar de sacar un clavo con un uña a veces"- dijo Claude observando las manos de Rei moviéndose habilidosamente mientras reía ante esa declaración.

-"intento concentrarme para que mejores pronto…"- dijo encogiéndose de hombros –"es decir, si no mejoras pronto vuestra esposa se preocupará…"- Rei le miro de hito en hito mientras hablaba, la verdad no sabía el estado civil del joven Aigle.

-"oh, no tengo una…"

-"¿por qué no?"- a su edad, rozando los veinticuatro años ya debía no solo tener una esposa si no una familia completa. Claude dio un suspiro largo quizás cansado con respecto al tema.

-"hubo unos arreglos pero siempre estoy viajando y su familia no estaba de acuerdo con la incertidumbre que es mi vida así que la casaron con otro duque cuya compañía es más grande que la nuestra"- dijo reposando sus ojos en su diario –"es mejor para mí de todas formas…"

-"eres todo un espíritu libre…"- dijo Rei con una sonrisa burlona, recogiendo sus implementos.

Claude sonrió –"quiero recorrer el mundo un poco más antes de estar atado a la compañía y responsabilidades"

Rei dio un suspiro largo al escuchar sus palabras, enfocando sus ojos en las afueras, donde los árboles se mecían bajo el brillo dorado del sol: -"en algún momento dije esas mismas palabras…"

-"¿y que te detuvo?"

-"las mismas responsabilidades de las que huía…supongo"- dijo en voz queda recordando los eventos de los últimos años hasta caer en cuenta: -"el amor, me detuvo…"

Claude ladeó el rostro, inseguro de como el amor había logrado detenerlo en algo que el quería –"la gente hace muchas cosas en nombre de algo; justicia, amor, paz…"

Rei sonrió un poco, girándose para observarle.

-"Que esas sean las intenciones no significa que las acciones sean acertadas para lograr ese fin"- dijo calmadamente como un profesor pero una sonrisa traviesa mientras dibujaba en su diario –"A veces te llevan por caminos que no querías recorrer si quiera…"

Rei borró su sonrisa, sin entender lo que decía: -"¿a qué te refieres?"

-"Que las intenciones no lo son todo"- dijo sonriendo –"hay que tener los ojos abiertos, mon ami, explorar y expandir la mente para saber lo que realmente otros necesitan"- miro su diario –"es como la buena comida, estudiar todos los sabores del mundo para poder servir el plato ideal para cada comensal…"

Rei lo sopeso un poco, pero terminó sonriendo mientras se cruzaba de brazos –"siempre piensas en comida, Claude…"

-"por supuesto, aprecio mucho las artes culinarias…"- dijo simplemente, tomando la mano de Rei –"y gracias a ti, has expandido mi mundo"- la estrechó con fuerza, transfiriendo toda su calidez y entusiasmo en ese toque, consiguiendo que Rei se sonrojase pues hacía mucho que no sentía contacto humano. Las palmas de Claude eran grandes pero suaves, con ligerísimas cicatrices de cortadas en sus dígitos.

Rei quedó sin aliento por unos segundos –"ha sido un placer…"- logro decir con voz queda.

-"si hay algo que pueda hacer por ti, para regalarte lo que tu me has dado, no dudes en pedírmelo"

Rei sonrió asintiendo con suavidad, observando sus dedos entrelazados por largo rato hasta que cerró sus ojos: "creo que tu también, has expandido mi mundo…"