CAPÍTULO 2.- El pacto
Caminaban por los pasillos del instituto cerca el uno del otro, se habían extrañado demasiado estos últimos dos años y en verdad se hicieron falta.
Se habían saltado las primeras clases, y habían hablado de todo un poco, sobre todo de las experiencias del rubio en el nuevo continente, aún no le había querido decir por qué había regresado, pero no le tomaba mucha importancia, ya que estaba ahí de nuevo junto a ella.
El primer receso había comenzado, decidieron alcanzar a sus amigos en la cafetería, donde les darían o más bien verían la buena nueva.
Podía decir que sabía como se sentía su amigo, después de todo ella estaba igual de nerviosa que él. Sin embargo Naruto no lo demostraba, en verdad había cambiado en estos dos años.
Al entrar en el lugar donde usualmente ingerían sus alimentos, todo ocurrió lentamente.
Mientras cruzaban el largo trayecto hasta las mesas conjuntas donde se sentaban diario, las miradas de las chicas del instituto lo desvestían con la mirada, algunas otras lo miraban embelezadas, sin embargo, el asombro en el rostro de sus amigos que estaban de frente a ellos, ocasionó que las que estaban de espaldas de voltearan.
Nadie podía creerlo, algunos pensaban estar imaginándolo. Algunos como Ino y Sasuke se pararon rápidamente a darle la bienvenida a su amigo, mientras otros tardaron unos minutos para asimilarlo, pero de igual forma lo abrazaron con tanto cariño que pareciera haber pasado por lo menos diez años.
El rubio se veía algo cambiado en apariencia, sin embargo, aún mantenía esa inocencia y alegría que tanto lo caracterizaba.
― Cuéntanos Naruto, ¿Cómo es América? —preguntó Lee emocionado.
— Todo es muy diferente…
Llegó una parte de la conversación en donde se sintió excluida, todos preguntándole al de ojos azules cosas sobre su vida hasta el momento, felices de su regreso, pero en alguna bizarra forma sentía celos por no ser el centro de atención del rubio.
Era egoísta, no podía reclamarle por tal cosa, él había madurado -aunque fuera difícil creerlo- mientras que ella seguía siendo la misma chica posesiva de siempre.
— ¡¿Qué? —exclamó la Yamanaka pegando fuertemente sus manos contra la mesa, lo que provocó que se desvanecieran sus pensamientos— ¿Una banda?
— Bueno, no es para tanto… —rascó su nuca un poco nervioso, no tenía pensado llamar la atención de esa forma.
Esa Ino, a pesar de tener novio era igual que siempre… una zorra. Y al parecer a Naruto no le importaba tal coqueteo, ya que seguía hablando con ella animadamente mientras los demás escuchaban su relato, sin darse cuenta de las intenciones de la rubia.
La pelirosa se incorporó y sin decir adiós se retiró de la cafetería.
No tardó mucho en sonar la campana, todos los alumnos comenzaron a regresar a sus aulas de clases, ella ya se encontraba en su asiento con su MP3 conectado y dibujando algunos garabatos en su cuaderno. No tenía ganas de oír a nadie.
Así pasó el día, clase tras clase, hasta el fin de la jornada.
— Te esperamos en donde siempre —le susurró Ino, Hinata y TenTen se habían adelantado y la rubia las alcanzó poco después.
Se había quedado unos minutos sentada mirando por la ventana el gran árbol que se erguía hasta el tercer piso del Instituto, meciéndose a merced del aire. Tenía su barbilla recargada en la palma de la mano. No pensaba nada en especial, simplemente quería estar sola asimilando todo lo que ocurrió en el día.
— Sakura —llamó el rubio, ésta solo giró su rostro instintivamente y de forma desganada, al percatarse de quien se trataba devolvió su rostro a su posición anterior— Sakura…
— ¿Qué ocurre Naruto? —preguntó sin dejar de mirar la danza del árbol.
— ¿Qué sucedió hace rato? —estaba un poco preocupado, no sabía porque su amiga se había ido inesperadamente.
En verdad quería ir tras de ella, pero no quería ser descortés y dejar a sus amigos en pleno relato.
— Nada…—contestó secamente.
— ¿Por qué te fuiste sin decir adiós?
— Por nada
— ¿Estás enojada?
— No
— ¿Te acompaño a casa? o ¿Quieres ir a algún lugar? —sonrió felizmente con un dejo de remembranza.
— No voy a ir a ningún lado contigo, que te acompañen algunas de tus recientes admiradoras —estalló sin saber la razón, tomó su mochila al recordar que la esperaban sus amigas.
El rubio arqueó la ceja, no entendía por qué de pronto se había enojado su amiga si hasta hace unos momentos estaba indiferente. Tal vez fue por lo que dijo de su cabello.
— Perdón, no sabía que te afectaría tanto lo que dije de tu cabello
— No es eso, solo no me molestes ¿quieres?
— Como sea —frunció el cejo y salió del aula un poco enfadado, en donde lo esperaban unas cuantas chicas.
Sakura solo observó la escena, eran en total unas seis jóvenes, seguramente de los años inferiores, todas seguían al rubio preguntándole cosas y gritando de felicidad 'lo guapo que era', como es que tan rápido ya había conseguido admiradoras. Como aborrecía a esas chiquillas, pegándose a cualquier ser vivo que tenga dos piernas.
"Cortaste tu cabello… me gustaba más como se te veía largo" Recordó las palabras de Naruto e instintivamente tocó unas de las hebras rosas de su cabello el cual le llegaba por arriba del hombro y lo acarició de la misma forma que lo hizo él.
— "Déjate de estupideces Sakura"—dijo para sus adentros.
Enfiló hacia la parte trasera de la escuela, cerca de las canchas de soccer había un pequeño sendero que llevaba a donde anteriormente estaba la piscina, sin embargo esta ya no era utilizada y fue dejada en el olvido. Se notaba enseguida por el moho en las baldosas de la alberca.
La vegetación había crecido tanto que podía llegar cerca de sus caderas. No sabía cómo es que seguían yendo a ese lugar tan desolado.
A lo lejos se encontraban sus amigas que la esperaban en las gradas sentadas.
Al llegar ahí los regaños por parte de Ino no se hicieron esperar, estaba furiosa por haberla dejado ahí esperando solo unos quince minutos. Después de un rato, Hinata la logró calmar.
— ¿Y a que se debe la reunión? —preguntó Sakura extrañada y pensando que tal vez era para hablar más sobre el verano.
— Hinata, TenTen y yo estuvimos hablando en tu ausencia…
— ¿Sobre? —interrumpió la ojiverde solo para molestar a la rubia.
— ¡Déjame terminar! —carraspeó para luego continuar— Invocamos 'El Pacto'
— ¿Qué cosa? ¿Cuál 'pacto'? —algo confundida habló, no recordaba ningún pacto.
— El que hicimos antes de entrar al Bachillerato —trató de refrescarle la memoria la morocha.
{Flash back}
Tres jóvenes amigas estaban disfrutando alegremente de la tarde en el parque de diversiones, era su graduación de la Secundaria y estaban felices por haber terminado esa etapa de su vida. En donde vivieron muchas cosas y conocieron a muchas personas.
En el horizonte el sol comenzaba a apagar sus tonalidades rojizas para dar paso a la oscuridad de la noche.
— ¿Qué haces aquí sola Sakura? —llegaban sus tres amigas hasta el pequeño muelle de madera que estaba al lado de la feria.
— Recordando todo lo vivimos en estos tres años —sonrió a sus amigas.
— Pasamos por cosas difíciles…
El ambiente de pronto de entristeció, sabían que se verían de nuevo en el bachillerato, pero ya estaban creciendo y las cosas cambiarían drásticamente en sus vidas.
— ¡No se pongan así! Si lo dices porque tengo novio, no se preocupes ya terminé con él —sonrió la rubia.
— Tu nunca cambias, zorra —todas rieron, siempre la de cabellos castaños sacaba a relucir sus verdades.
— Y tu tampoco, me enteré que andas tras el primo de Hinata —entrecerró los ojos pícaramente
— ¡No molesten! —se sonrojó TenTen mientras que la pelirosa y la peliazulado la miraban desconcertadas— ¿Que tiene? —se dirigió a a la Hyuga—, tu primo es muy guapo Hinata, pronto seremos familia —bromeó de nuevo.
— Cuando nos demos cuenta todas tendrán novio —contestó Hinata un poco avergonzada, sabía que sería difícil para ella tener pareja porque era un poco retraída y muy insegura.
— Eso no va a pasar Hinata, siempre seremos amigas y ningún hombre nos va a separar —sonrió Sakura mientras le revolvía los cabellos cortos.
— ¡Tengo una idea! Es buenísima —Ino anunció con un dedo al aire y una sonrisa que solo relucía cada vez que se le ocurría algún loco pensamiento que solo les traería problemas.
— Tan buenísima como la vez que nos suspendieron por seguir una de esas ideas —se cruzó de brazos la pelirosa, aún recordaba el regaño de su progenitor— No quiero oír a mi padre diciéndome de nuevo que esos no son actos de una señorita de mi posición, ahórramelo —le lanzó una mirada fulminante a Ino.
— No, no, este es diferente… —pausó para aterrizar sus ideas— Este es un Pacto en donde cada una se comprometerá a seducir a un hombre…
— ¡Espera un momento Ino! Eso está fuera de discusión —negó con la cabeza.
— No me has dejado terminar, oigan lo que les tengo que decir y si no les gusta no lo hacemos ¿de acuerdo? —miró a cada una que asintieron a la vez.
— Si tres de nosotras tienen novio y una no, podrá ser invocado este pacto, en donde la que no tenga novio tendrá que seducir a la persona que elijamos y deberá hacerla caer a sus pies, es solo un simple juego pero tiene sus consecuencias, puedes terminar enamorada de esa persona o tal vez no… —las tres la miraron atentas— ¿Están conmigo? —la rubia elevó su mano hasta quedar frente a ella, con el brazo completamente extendido.
— Suena divertido, ¡estoy adentro! —TenTen sostuvo su mano arriba del de la rubia.
— Vamos Hinata, no tienes nada que perder —la ojiperla mordió su labio inferior dubitativa, pensando en las consecuencias.
— ¡Hinata! Solo es un juego —a voz de la morocha sonó a ruego.
— Está bien, entro yo también —hizo lo mismo que TenTen, la única que faltaba era la pelirosada.
— Solo faltas tú Sakura —la incitó la de cabellos castaños de igual forma que hizo con Hinata.
— ¡No! Están locas no voy a hacer eso —negaba con la cabeza mientras agitaba sus manos de derecha a izquierda.
— La frente de marquesina tiene miedo porque sabe que nadie se fijará en ella
— ¡Cállate Inopuerca!
— Admítelo, tienes miedo… y con justa razón, quien se va a enamorar de ti
— Estoy dentro —rápidamente puso su mano sobre la de las chicas, el plan de la rubia había funcionado.
— Antes deben saber que solo se podrá invocar el pacto si las otras tres están de verdad enamoradas de sus parejas
Las jóvenes asintieron y dicho esto el pacto estaba hecho.
{Fin del Flash Back}
Recordó aquel suceso que había olvidado, ¡no podía ser! Ella había sido la desafortunada, ahora tendría que seducir a alguien.
— No, no, no —repetía constantemente.
— Lo siento Sakura, un pacto hecho…
— Nunca deshecho —terminaron TenTen y Hinata.
La pelirosa se sentó en las gradas atónita, colocando su cabeza en sus rodillas y alborotó su cabello. Después de estar en esa forma unos minutos decidió afrontar las consecuencias de sus actos.
— ¿Qué tengo que hacer? —trató de alargar más el hecho de saber el nombre de la persona que sería su 'víctima'.
— Es fácil, la persona elegida debe de enamorarse de ti o al menos algo cercano, ya está en ti si le correspondes o no
— ¿Fácil? —repitió la poseedora de los ojos color jade— Eso lo dices porque eres una zorra con experiencia —las amigas rieron.
— No te quejes… nosotras observaremos tus movimientos, puedes empezar el viernes que vamos a salir en la noche
— ¿Salir el viernes?
— Eso es tu culpa por irte de pronto en el receso —dijo Hinata cruzándose de brazos.
— Vayamos al grano ¿quieren? —TenTen se había desesperado de tanto hablar.
Sakura las miró y suspiró vencida.
— ¿Quién es? —al menos esperaba que fuera Sasuke, aunque era obvio que sus malvadas amigas no lo harían ni de chiste.
La Yamanaka miró a sus amigas y estas asintieron, las tres estaban de acuerdo con la persona elegida.
— Esa persona, a la que debes seducir es… —pausó para hacerla de emoción, conocía a Ino y mientras más misteriosa suene mejor— Na-ru-to
— ¿Qué? Creo que entendía mal… —preguntó nerviosa, esperando que fuera su imaginación o haber escuchado mal.
— Naruto Uzumaki
Quedó helada, como era posible que fueran tan despiadadas, el era su amigo, el mejor amigo que ha tenido en toda la vida y ahora ¿tenía que seducirlo?
— Están locas, escojan a otra persona a la que sea menos a él —se paró de un brinco— Es mi amigo
— Por favor frentona, ustedes son amigos entre comillas —reclamó Ino.
— ¡Eso no es verdad!
— Sea como sea ya hablamos, lo siento Sakura —dijo como si fuera sentencia sus palabras.
— Naruto es la persona a la que vas a seducir —recalcó TenTen.
Un aire frío meció sus cabellos y falda, tenía un mal presentimiento de todo esto. La joven de cabellos rosas se sentía caer en un pozo sin fondo, no sabía que iba a hacer, por primera vez se sentía perdida. No podía hacerle eso a él, pero un pacto era un pacto ¿no?
