CAPÍTULO 5.- Día de Feria
Se encontraba en su habitación, mirando el dosel blanco que adornaba su cama. Hasta hace poco se encontraba en las fauces de la inconciencia hasta hallarse en un lugar donde se sentía a salvo, como lo era su habitación.
Aún en ese momento, tenía aquella misma sensación en sus labios, no había sido un beso, de eso estaba segura… fue apenas una caricia inofensiva. Las yemas de sus dedos se acercaron a la zona electrificada, rozándola, tratando de sentir esa sensación tan extraña.
Sin esperarlo, el incesante tono de su celular rompió la ilusión del momento, fastidiada por aquel sonido que no se apaciguaba decidió buscar el móvil. En la pantalla del aparato se desplegaba una pequeña ventana "Ino Yamanaka".
"¡Eres toda una pícara frentona! No conocía esas mañas tuyas… por cierto, mañana reunión a las 4:00pm enfrente de la Feria. Sigue con lo que estabas antes de leer este mensaje, saludos a Naruto… Sra. De Uzumaki"
Aquel mensaje provocó un prominente sonrojo en sus mejillas, no solo por el tono del mensaje, sino por la furia que le provocó el mismo. Con suma ira aventó el móvil hacia una de las paredes. ¿Qué pensaría que estaba haciendo con Naruto?
— Zorra… —masculló para sí, dejándose caer en la mullida cama, adentrándose en un letargo sueño.
Era un día típico de verano, el viento recorría el lugar con un toque fresco, mientras el sol implacable calentaba la atmósfera.
Casi en contra a su propia voluntad había llegado al parque de atracciones de la ciudad.
— ¡Sakura! —la de cabellos castaños saludaba en una fuente de sodas al otro lado de la avenida.
— ¿Hace mucho que llegaron? —comentó al encontrarse con sus amigas.
— ¡Sí! —vociferó la rubia para después tomar un sorbo de té helado.
— En realidad hace poco llegamos —corrigió Hinata dulcemente, sin duda era la más tierna y simpática de su grupo de amigas.
— ¿Qué estás esperando? —la morocha presionó a Sakura para que comenzara a hablar.
La aludida suspiró resignada y tomó asiento, no había posibilidad de escapatoria, estaba completamente perdida.
— No paso… mucho —pausó acomodando sus palabras en su mente, no quería estropearlo— En pocas palabras, besé su mejilla y rocé sus labios
Ino dejó la pajilla con la que estaba succionando el té para tomar aire y lanzarle el primer regaño del día.
— ¡Desperdiciaste tan buena oportunidad! ¡Tonta!... —una vez que respiró profundamente se logró tranquilizar— Yo pensé que ya tenías el anillo de compromiso
— No la desperdicié, ¿no escuchaste? Casi le di un beso —se cruzó de brazos un poco enfadada por el poco crédito que le daban.
— Sakurita, aquí la palabra clave es 'casi' —palmeó su mano Tenten.
— Creo que hasta yo hubiera hecho un mejor trabajo —Hinata colocó su dedo índice en su barbilla pensativa.
— Es muy complicado todo —apoyó su cabeza extenuada en la mesa, alborotando su cabello.
— Vamos ya, se nos hace tarde —comentó Tenten mirando su reloj de pulsera.
— Pero si acabamos de llegar… aún no he pedido nada…
— Pedirás adentro, vámonos —la jaló el brazo la castaña.
Las amigas llegaron a la entrada de la Feria, como si estuvieran esperando a alguien más. Pasaron algunos minutos intentando aconsejar a una confundida pelirosada.
— Escucha bien Sakura —la tomó por los brazos la rubia, viéndola directamente a los ojos verdes, esperanzada en que esta vez lo hiciera mejor— Concéntrate, que en tu mente no haya otra cosa más que tu tarea ¿está bien? —Sakura asintió perdida, no entendía por qué tanto alboroto ese día cuando iban a ser solo ellas.
La llegada de las parejas de sus amigas cambió totalmente el concepto de aquella salida, había caído directo en una trampa sin precedentes.
Ingresaron en el parque temático junto a Sakura, quien tenía muy pocas ganas de seguir en ese lugar, todos estaban en parejas y eso le molestaba en demasía, se sentía excluida y en soledad.
Cuando pensaba que todo estaba perdido e iba a permanecer alejada, por primera vez se sintió aliviada de ver a cierto rubio caminar directamente hacia ellos, con una gran sonrisa en su rostro.
— ¡Hola! —saludó con un notable entusiasmo— Lamento la tardanza
En conjunto saludaron efusivamente a Naruto. Lanzando una que otra broma en las cuales llevaban consigo a cierto maestro conocido por su impuntualidad.
— Pensamos que no llegabas
— No me iba a perder esto por nada
— ¿Por qué no mejor nos subimos a alguna atracción? —con entusiasmo anunció Kiba, le encantaban los parques de diversiones, la adrenalina era el mejor estado que el ser humano podía percibir.
— No lo sé… ¿En verdad son seguros?
— Hinata no seas aguafiestas, para eso tienes a Kiba y yo a tu primo —rodeó el brazo de Neji sonrojada.
Mientras los demás se encargaban de discutir a donde iba a ser la primera parada de la tarde, Sakura veía extrañada al rubio. Miraba todo a su alrededor como un niño pequeño al que traen por primera vez a la Feria.
— ¿Nunca habías visto un Parque de atracciones? —preguntó molestando al rubio.
— No —respondió con inquietud.
— Estás jugando conmigo ¿verdad? ¿Es la primera vez que vienes?
— ¡Sí! —la miró con una prominente sonrisa y cierto brillo en su rostro, el calor subió instantáneamente a sus mejillas, ladeó el rostro, no quería que se burlara de ella más de lo usual.
— Pero si en América está lleno ¿Cómo es que no has ido?
— Nunca tuve tiempo…
— ¿Se van a quedar ahí o van a venir con nosotros?
Con las palabras de Ino el grupo de amigos comenzó con lo que sería una tarde llena de diversión, aún en contra la voluntad de algunos, como Hinata, que prefería estar en tierra firme que subir a las monstruosidades de hierro, siendo arrastrada más por su novio que por sus propias amigas.
Sakura miraba atenta a Naruto, en verdad no podía creer que el rubio nunca antes haya estado en un parque de diversiones. Era algo inusual ¿Qué sería eso de tanta importancia que le impedía divertirse un rato?, en su mente trató de imaginar las opciones, sin embargo, ninguna tenía sentido. Eran solo unos adolescentes, no había nada que impidiera pasar un buen rato entre amigos.
Miró a sus amigos, todos en parejas, notaba las claras intenciones de esa salida.
Roló los ojos algo molesta por la actitud de las parejas, sobre todo las caricias que se mostraban entre ellos, los besos cariñosos y algunos apasionados por parte de Ino y Shikamaru que con solo verlos la hacían sonrojar, de Tenten y Neji ya nada le sorprendía, pues llevaban muchos tiempo de novios. Hasta Hinata se encontraba muy acaramelada con su novio. Esta vez más que sola, sentía envidia.
De nuevo dirigió su mirada al rubio, parecía un pequeño niño, había regresado la imagen del Naruto que conoció, el pequeño niño hiperactivo que la seguía a todas partes.
— Demonios… —susurró entre sus cavilaciones.
— ¿Pasó algo?
— No, no, nada —rascó su cabeza viéndose descubierta, de pronto una idea cruzó por su mente y alzó ambas cejas sorprendiéndose a ella misma.
La de ojos color jade se apropió de la mano de Naruto, casi arrastrándolo hacia una de los caminos que dirigirán a diversas direcciones.
— ¿A dónde vamos? Nos estamos alejando de los demás —comentó en tono desentendido, encarnando su ceja extrañado.
— Ese es el punto
— ¿Piensas raptarme Sakurita? —bufó ante su propio comentario, a veces era tan ocurrente que ni ella misma se lo imaginaba.
— ¿Eso quieres? —detuvo sus pasos en seco— ¿Quieres que te rapte? —se giró sobre sus tobillos mirando penetrantemente los ojos azules de su amigo.
— ¿Qué te sucede? —desorbitó sus ojos, enserio que estaba perdido en la conversación.
— Te puedo llevar lejos si así lo quieres —acarició el cabello rubio de Naruto— Solos… tú —apoyó su dedo índice en los pectorales del rubio —y yo —finalizó la oración mordiendo su labio inferior y alzando su ceja izquierda.
Se adentraron en un sepulcral silencio, de pronto todos los ruidos pertenecientes a los de un parque de diversiones se habían sosegado. Naruto apoyó ambas manos en los hombros de Sakura y la miró contemplando el color de sus orbes. El viento veraniego recorrió una vez más sus cuerpos, ondeando la finalización de ambas camisetas.
— Tonto —escupió sabiéndose victoriosa de su primer golpe— Vamos —no entendía muy bien, pero el tacto de Naruto sobre el suyo le confería un sentimiento de tranquilidad, es como si a su lado, nada pudiera pasarle, se sentía feliz en demasía.
— Ya fuera de broma Sakura ¿A dónde vamos?
— Te mostraré los que a mi parecer son las mejores atracciones —giró su cabeza para mirar al rubio y guiñarle el ojo— Sé que te gustarán
El primero en la lista era el Roller Coaster ya que la fila era la más larga sin duda alguna. No entendía por qué le molestaban los comentarios de las chicas a su alrededor, tales como "Que guapo", "¿Ya viste a ese rubio? ¿No es muy lindo?" "Es muy alto ¿será extranjero?" o tal vez "Yo sería una mejor novia que esa rara pelirosa". Seguramente era porque se referían a ella de diversas formas, no entendía como una persona podía ponerle tantos apodos es que ¿tantos defectos tenía?
— Es nuestro turno —sonó felizmente Naruto y ansioso por subirse al juego mecánico.
El recorrido los llenó de éxtasis, siempre era el mismo resultado al tratarse de ese tipo de juegos con tanta adrenalina.
La tarde pasó rápida entre los diferentes juegos, y aún les faltaban varios por subir, con la culminación del atardecer en el horizonte los colores otoñales del cielo se apagaron.
Era imposible recorrer toda la feria en un solo día. Pero se estaba divirtiendo como no lo hacía en años y todo era gracias a la inocente compañía del rubio.
— Creo que va a ser nuestro último juego, tenemos que regresar con los demás —trató de sonar alegre, pero no podía, la estaba pasando de maravilla a solas.
— Sí, tienes razón, seguramente están preocupados —le dedicó una sonrisa, que le hizo pensar si estaba jugando bien sus cartas, no parecía haber ningún cambio aparente en el rubio.
Ambos subieron a la cabina libre, al emprender el viaje, podía verse con claridad la ciudad. Las luces que resplandecían en las calles y los carteles luminosos de la zona comercial, era un espectáculo único en su clase. La oscuridad cada vez era más profunda, sin embargo, la ciudad cobraba vida propia.
— Es hermoso ¿verdad? —por más que haya subido varias veces a la rueda de la fortuna, siempre se asombraba por la belleza de la vista.
— Lo es —admitió.
— Naruto —lo llamó para captar la atención del chico— Gracias
— ¿De qué hablas? —encarnó una ceja con seriedad.
— Logré recordar lo que sucedió… Gracias —repitió, estaba en una deuda inminente con aquel rubio que la salvo, tenía que al menos darle las gracias, antes de seguir con el juego.
— Ah, sí…
— ¡Eres un idiota! —vociferó irritada ante tal reacción— Me estoy disculpando y lo tomas a la ligera —un poco más calmada comentó— por mi culpa te hirieron
— No es nada en verdad
Sakura posó su mano sobre la cicatrizada herida de su amigo, en verdad tenía mucha resistencia. Naruto suspiró al sentir el tacto sobre su mejilla y cerró sus ojos. No entendía la reacción del rubio, quizás estaba fastidiado de su presencia.
Naruto miraba atentamente la ciudad y los cambios que provocaban las diversas luces, parecían fuegos artificiales conforme subía y bajaba el juego mecánico. Simplemente no pudo evitarlo, mordió su labio inferior que demandaba más que la última vez. La joven de ojos color jade subió al banco en donde estaba sentada sobre sus rodillas. Posó ambas manos en los laterales de la mandíbula de Naruto atrayéndola hacia ella, quería que la mirada a ella, quería que la admirara.
Apoyó su frente contra la de él, suspiró con los ojos cerrados. Ese aroma solo podía pertenecer a su amigo.
— ¿Cómo es que tienes el mismo aroma? —preguntó en voz alta sin darse cuenta.
Abrió sus ojos topándose con el color azul que tan desesperadamente necesitaba.
— No te molestes conmigo —dijo para su propia seguridad.
Naruto no dijo nada, simplemente se limitaba a mirarla expectante de lo que iba a hacer a continuación la pelirosa.
Sakura se inquietó y con parsimonia acercó su rostro aún más, sintiendo las exhalaciones del rubio sobre su propio rostro. De pronto, los labios de ambos se encontraban unidos por el toque de un beso.
— Es hora de bajar… —dijo el maquinista abriendo las puertas de la cabina, solo para encontrarse con una comprometedora escena— Chicos, no sé si sepan, pero esto no es un motel —profirió el joven adulto.
Se separaron al instante. Sakura temblorosa de su propia acción cayó sobre el piso anonadada.
— Discúlpenos —con suma tranquilidad habló Naruto, tratando de excusarlos.
Hola a todos ¡!
Creo que no había puesto comentarios y me disculpo por eso… siempre respondo a todo lo que preguntan y las dudas que le surjan, pero no estoy acostumbrada a el sistema de esta página jajajaja…
Paso rápido así que les agradezco sus comentarios desde el capítulo 1 hasta ahora
Espero que les siga gustando este fanfic… perdón por demorarme en subirlo he tenido unos problemitas (vicio de juegos) jajajaja xD
Que estén bien y nos vemos en el próximo.
Adiosin ¡!
