CAPÍTULO 6.- Anuncio: ¡Excursión!
Sakura se incorporó sin mirar al joven maquinista, estaba avergonzada pero lo había disfrutado en demasía. Tomó de la mano a Naruto y caminó rápidamente sin darle tiempo de formular alguna pregunta a su amigo.
Conforme se alejaban del juego, su caminar se tranquilizaba hasta cobrar el ritmo natural. Entrelazó su mano con la de Naruto, quien se sorprendió por tan inesperada acción.
Giró su rostro para toparse con la de Naruto. Apretó con más fuerza su mano, demandando su atención.
— ¿Sakura? —escuchó su llamado lejano, su voz hacía eco en su interior— ¿Estás bien? ¿Te sientes bien?
Naruto estaba frente a ella, con ese semblante preocupado que hace años no veía. Su respiración se agitaba con cada pensamiento de añoranza y ¿necesidad por sus labios? Era un sentimiento que hasta ese momento no conocía ¿Qué sería? Se preguntó más de mil veces en ese segundo eterno.
No sabía…
— ¡Sakura!
Abrió los ojos desmesuradamente, mostrando sus orbes color jade, tremulosa por el gritito de TenTen, el cual la apartó de sus recuerdos. Quería explicaciones que no podía recibir.
— ¿Qué te pasa frentona? —alzó la ceja confundida.
— Estás… —Hinata pausó su oración para encontrar la palabra adecuada—…ausente ¿Pasó algo ayer? —entrelazó sus manos cerca de su pecho con una mirada preocupada y curiosa a la vez.
— No, no pasó… —la mirada de sus amigas sobre ella, le dio a entender que no iba a escapar tan fácilmente— Está bien —pronuncio rendida— ayer… Naruto y yo…
— ¡Buenos días! —entró la Directora del Instituto, la belleza de grandes proporciones y de una terrorífica personalidad— Vengo a informarles que la Excursión del último año se hará este fin de semana.
Los rostros de los alumnos se iluminaron, todos conocían la gran tradición del Instituto. Los cursantes del tercer año salían en unas "vacaciones" a algún paraíso tropical, por ser su último año en curso, antes de entrar a la Universidad.
— Será un viaje de tres días y dos noches —con ademanes fue complementando su discurso— comenzando con este viernes, la junta de padres ya está al tanto y los preparativos ya están listos
Shikamaru desganado levantó su mano, a lo que la Directora Tsunade asentó su cabeza con aceptación.
— ¿Y los que no queramos ir? —preguntó indiferente y su novia lo fulminó con la mirada.
— Tendrán que venir y tomar las clases normalmente
— Que problemático —chasqueó su lengua reposando su espalda sobre el respaldo del pupitre, colocando ambas manos entrelazadas en su nuca. Hinata, TenTen y Sakura rieron al conocer la verdad tras sus palabras.
La chica de ojos color verde miró instintivamente a Naruto, quien se encontraba muy entretenido platicando con Kiba.
— Habrá un baile de bienvenida...
La voz de la Directora se fue apagando hasta que terminó inaudible. Todos sus sentidos se habían agudizado en una misma dirección, se encontraba inmersa en un escudriñamiento perduradero hacia su rubio amigo.
No lo entendía, no había nada relacionado con ella, ni siquiera una mirada fugaz que acostumbraba. Desde que entraron no se había fijado en Sasuke, en esos últimos días ni se acordó de él. ¿Qué le sucedía? Se suponía que ella estaba enamorada de Sasuke desde hace varios años, ¿Cómo se pudo olvidar de su existencia tan fácilmente?
Se mordió el labio inferior confundida, nunca le había pasado algo así, ni siquiera similar. Su mirada siempre la acaparaba el pelinegro y ¿ahora?
— '¿Qué estoy haciendo?' —pensó para sí misma, negando con la cabeza.
¿Cuándo comenzó a sentirse tan insegura? Nunca se vio en esa situación, ella nunca miraría a Naruto de esa forma. Entonces descubrió lo equivocada que estaba y reformuló su interrogante ¿Qué le estaba pasando?
― 'Es solo un juego' 'Es pasajero' ―se repitió, tratando de convencerse a sí misma.
Un ligero golpe certero en su frente la regresó a la realidad.
— Como iba diciendo… —retomó la conversación— Habrá que ir de compras, necesito un traje de baño nuevo
— ¡Sí! —la de cabellos castaños parecía extasiada— Voy a comprar uno tan provocativo que pondré celoso a Neji —rió con un sonrojo en sus mejillas imaginando la escena.
— ¡Yo compraré el más sexy! —recriminó a la castaña— Shikamaru no podrá resistirse —con una pose seductora comenzó a moverse, típico de Ino— Se me lanzará encima
— Si, es verdad que nadie le gana a Ino siendo la más zorra —profirió Sakura sonriendo gratificantemente por su certero comentario.
Sus amigas respondieron con una sonora carcajada, la cual provocó que todo el salón las mirada, todos a excepción de Naruto.
— ¡Cállate frente de marquesina! —se levantó de un salto acercándose a Sakura desafiante y la miró con los ojos turquesa entrecerrados— Seguro me tienes envidia… ¡Mírate! Parece que aún tienes doce
— Ino —llamó Hinata recriminante, ese comentario heriría a cualquiera.
— Puede que tengas razón… —la voz modulada de Sakura no mostraba ningún sentimiento, únicamente sonrió de lado.
La pelirosa se incorporó cargando su mochila para retirarse del aula.
Era la primera vez que la Yamanaka se había expresado así, pero ella tenía razón, carecía de gracia, valor, de pasión y de un cuerpo bien formado.
'No tenía material de mujer' ¡Tenía diecisiete años y parecía de trece!
Su camino se detuvo frente a la mansión. La gran sala de estar la recibió, solitaria como siempre, aunque llena de reliquias y varias piezas coleccionables muy valiosas.
— Sakura —llamó con voz altiva su progenitor, esperando una contestación que nunca llegó.
La pelirosa subió unos escalones cuando de nuevo esa voz demandó su atención.
— Tengo que hacer mis deberes —respondió dándole la espalda.
— ¿Quién te crees que eres? —frunció el ceño furioso— Hablándole de esa manera a tu padre
— ¿Mi padre? —se detuvo para encararlo con ambas cejas alzadas y sus pupilas dilatadas— ¿No se supone que un padre protege a su familia? —bajó los escalones que había recorrido hace unos momentos, hasta estar a la altura de él— Por tu culpa…
Sus ojos se cristalizaron, recordando aquella desgarrante escena que quedó impregnada en su subconsciente, atemorizándola desde ese día. Un pasaje de su vida que había decidido encerrar en el olvido y que sin embargo aún la recordaba tan vívido a pesar de su corta edad en ese entonces, pareciese como si repitiera el mismo día…
Miraba a una joven mujer, su rostro sereno le daba paz y seguridad. Su piel blanca, los ojos castaños la sosegaban hasta el punto de adormecerla, el sedoso cabello color rosado que jugueteaba con el viento. La sonrisa de aquella mujer cambió radicalmente, su rostro se endureció, jadeaba temblorosa.
Un sujeto enmascarado había roto la ventanilla del auto, éste sujetaba con vehemencia un arma de fuego.
— ¿Dónde está Haruno? —demandó el enmascaro a la mujer después de una vista rápida al interior del automóvil— Sino me dices donde esta Takeshi Haruno mataré a la pequeña —apuntó a la pelirosa de corta edad— ¡Responde! —jaló el martillo de la pistola, dando a conocer que sus intenciones eran más que verdaderas.
Su madre lo miraba al hombre desafiante, frunciendo el ceño. No se inmutaba ni diría una sola palabra.
— ¡Vieja estúpida! —jaló el gatillo y un sonido estridente salió del arma, dejándola sorda por unos instantes, cerrando los ojos instintivamente.
Su alrededor se fue esclareciendo hasta que… una escena traumatizante la impactó. Su madre, se encontraba sobre ella, con una sonrisa en su rostro y un líquido carmín comenzó a fluir de su boca.
— T-todo es-ta bien… Sakura…—una última sonrisa le regaló, antes de caer su cuerpo inmóvil a su lado, inundando el auto del color intenso de la sangre.
― ¡Por tu codicia ella murió! —alzó la voz, reclamando lo que muchas veces reprimió— ¡Eres un asesino!
Un sonoro impacto inundó los pasillos del hogar Haruno, ocasionando que la casa temblara en su eco… unos segundos después el silenció ahogó todos los sonidos.
— Te guste o no soy tu padre —habló firmemente, imponiendo su presencia ante ella.
Sakura posaba su mano en la mejilla afectada que comenzaba a colorarse. Miraba atónita el suelo marmoleado de las escaleras, con los ojos desmesuradamente abiertos.
— Te odio… —susurró con tristeza, dirigió una última mirada hacia ese hombre— ¡Te odio! —vociferó.
Subió las escaleras rápidamente, corría por los pasillos desesperada, tropezando con todo a su paso, tirando los costosos decorados.
Al llegar a su habitación se tiró sobre cama, abrazando la almohada, aferrándose a ella como si la vida se le fuera. Sollozaba, no por el dolor en su mejilla, sino por el dolor en su corazón. Había visto como su madre murió protegiéndola, le hacía falta, se sentía tan sola.
Sino lo hubiera conocido en aquel entonces, quizás no sería la misma. Él fue el único que la ayudo, la sacó de ese pozo lleno de oscuridad, fue quien la protegió y dedicó sus sonrisas… Naruto, él rubio de ojos azules que tanto aborrecía la salvó.
Era una desgraciada, lo único que podía y sabía hacer era llorar, ahogando los chillidos en su almohada… sollozó hasta que cayó sobre los brazos de Morfeo.
La mañana llegó presurosa. Indicando el inicio de las cátedras, no tenía ganas de ir, sin embargo no podía darse el lujo de faltar, prefería estar en clase que en su 'hogar'.
— ¿Ya se fue? —le preguntó a su chofer, recargada en la ventana del auto, mirando el pasar de los edificios.
— Si, esta mañana —la miró por el retrovisor.
— Bien, así puedes tomarte unas vacaciones ¿No Genma? —sonrió guiñándole el ojo.
Su castaño chofer la dejó donde siempre, a unas cuadras del Instituto. En el trayecto que caminaba a diario se encontró con sus amigas.
― Tienes un pinta terrible Sakura ―arrugó su nariz la Yamanaka.
― ¿De verdad? ―rió un poco avergonzada, sabía a la perfección como se encontraba, con unas prominentes ojeras y sus ojos hinchados. No estaba bien― Tuve pesadillas ―sonrió falsamente.
― Lo siento Sakura, yo no quise…
― Esta bien, no te preocupes por eso, disculparte no te queda ―mostró su perfecta dentadura en una prominente sonrisa e Ino carcajeó.
― Es verdad, tienes toda la razón
Al llegar al aula se dirigió a su lugar sin darle importancia a los comentarios de los demás sobre su aspecto.
Intentaba escapar de sus problemas mirando por la ventana, ensimismada con el paisaje, entreteniéndose con la sin igual danza de los árboles.
― ¿Estás lista? ―dirigió su mirada al lugar donde provenía la voz de la rubia.
― ¿Para? ―la interceptaron sus amigas antes que pudiera levantarse del asiento.
― Vamos a ir de compras ―irrumpió TenTen en la conversación.
― ¿De… compras? ―arrugó el ceño confundida.
Miraba los rostros de sus amigas, seguro estaban preocupadas por ella, era una tonta… siempre pasaba lo mismo, se encerraba en sus pensamientos y recuerdos, dejando a todos a fuera. Sakura comenzó a reír tranquilizándolas.
― ¡Vamos! ¡Que están esperando! ―se adelantó hasta el umbral del salón.
La tarde pasó fugazmente y sin darse cuenta ya se encontraba de nuevo en su 'pequeña jaula' mirando el techo de su habitación. Esperando que un nuevo día comenzara.
Los minutos recorrían lentamente en el reloj del buró, era el único sonido en su habitación hasta que el resueno de su nuevo móvil atrajo su atención.
— ¿Aló? —contestó.
— Últimamente haz estado muy extrañada —dijo la voz del otro lado— Peleaste con tu padre ¿verdad?
— Pero ¿C-cómo es que tu…? —se sorprendió al escuchar la afirmación, en verdad que era muy perspicaz para algunas cosas.
— ¿Lo sé? —terminó la frase de su amiga y rió— Sakura… por algo soy tu mejor amigo ¿no?
Por un instante el silenció reinó… 'mejor amigo'… la pelirosa retomó la conversación, esforzándose por sacar algo de información.
— Naruto, quería hablarte sobre lo que pasó en la rueda de la fortuna, yo…
— No te preocupes Sakurita —le interrumpió— Eso ya está más que olvidado, todos cometemos errores
Quedó muda, absorta en las palabras de Naruto. ¿Olvidado? ¿Error? No podía creer que después de todo no había funcionado, su esfuerzo por capturar toda la valentía en ella no valió la pena, ningún signo de progreso. Pero había algo más, por alguna razón se sentía… ¿triste?
— ¿Sigues ahí?
— ¿Eres idiota? —frunció el ceño dejando que las palabras salieran solas de su boca.
— ¿De que estas hablando?
— ¿Fue un error?
— No tienes por qué decir más, sé a que te refieres ―pausó un momento que le pareció eterno, no quería hablar hasta que él terminara de hacerlo, podría cometer alguna falta― me conoces, sabes que yo cumplo las promesas… lamento haberme ido sin haberlo hecho, pero te prometo que lo haré… te ayudaré a conquistar a Sasuke
— No, no Naruto, no lo entiendes, yo no estoy hablando de eso —comenzaba a desesperarse, ¿por qué no lo entendía? — Es sobre…
— Lo siento Sakura, tengo que irme...
La comunicación se cortó dejando únicamente el repiqueteo que anunciaba la finalización de la llamada. Apretó el aparato en su mano frustrada.
Le mostraría a Naruto… lo que había pasado no fue un error. Le demostraría de lo que estaba hecha y lo que era capaz de hacer, algo tan grande que esta vez no sería capaz de olvidarlo.
CONTINUARÁ…
Hola ¡!
Gracias tods por sus comentarios tan bellos, creo q ya les respondí a la mayoría sino es que a todos por privado . ¡
Muchas gracias por seguir con este fic
Espero que les siga gustando y no decepcionarlos. Saludos ¡!
Hasta el próximo
Adiosin ¡
