CAPÍTULO 7.- ¿Baile de máscaras?
Las fauces del terreno era rodeado por un pequeño bosque, siendo plegado por el ambiente tropical propicio del lugar.
El día era simplemente perfecto, el sol resplandecía sobre sus cabezas, el viento arrastraba el olor salino peculiar de los lugares cerca del mar.
El gran hotel se alzaba sobre la colina siendo solo un sendero el único contacto con la civilización.
Su mirada buscaba incesante a cierto rubio, pues no lo había visto en el autobús y pensó que quizás estaba en las hileras de atrás, en donde no podía llegar su vista. Pero éste nunca bajó del bus.
Torció sus labios en una mueca decepcionada, pasaría un fin de semana sin verlo. ¡Demonios! Su plan se estaba yendo por la borda.
El grupo de tercer año se adentró al Hotel donde pasarían todo el fin de semana, con la única supervisión de cuatro maestros, Gai, Kakashi, Kurenai y Asuma, prácticamente se encontraban solos.
Un gran espacio muy bien elaborado los recibió, daba la impresión de estar en el atardecer por los colores naranjas del sitio, todos los adornos y muebles estaban en tonos oscuros haciendo resaltar el vitral colocado en cielo raso del gran lobby en un amarillo con una paloma en el centro.
Quedó unos instantes embelesada por aquel vitral.
El carraspeo de Gai atrajo su atención, pues la mayoría de los alumnos estaban platicando o disfrutando de los cómodos sillones.
— ¡La llama de la juventud es demasiado intensa! Puedo verlo en ustedes —sus ojos brillaban al decir las palabras, la mayoría de los chicos arquearon la ceja o murmuraban entre ellos riéndose del maestro Gai— Sin embargo, estamos aquí para cuidar de ustedes por lo que se verán forzados a compartir cuarto —guiñó el ojo izquierdo y Kakashi se palmeó la frente y negó con la cabeza.
— Si, si… lo que el maestro Gai quiso decir fue mujeres con mujeres y hombres con hombres, ya que tengan a su pareja acérquense para que les otorguemos las llaves
Dicho aquello se formaron en parejas para recibir de los maestros un juego de llaves.
— No se les olvide que esta noche es el baile de bienvenida —alzó la voz Kurenai tratando que todos pusieran atención, ya que la mayoría se había dispersado.
Ino aplaudió emocionada dedicándoles una mirada a sus amigas en complicidad, para después dirigirse a Sakura con picardía, eso solo tenía un significado, de nuevo sería su conejillo de indias, como aquella vez que fueran a la discoteca.
Suspiró tratando de desviar la mirada, le angustiaba los ojos de sus amigas sobre ella, como si fuese un bicho raro con el que van a experimentar.
Acomodó su corto cabello detrás de la oreja nerviosa, de pronto la embargaron diversos pensamientos, en cada uno de ellos aparecía el nombre "Naruto", estaba preocupada por su inesperada desaparición, era verdad que desde su regreso se comportaba de forma extraña pero nunca faltaría a un viaje donde están sus amigos, no era típico de él.
Cerca de ella se encontraba la única persona que podría conocer el paradero del rubio. Decidida caminó hasta estar en la cercanía del Uchiha.
— Sasuke —masculló a lo que él se limitó mirándola de reojo, el calor subió por sus mejillas— ¿Sabes por qué Naruto no vino? —agachó la mirada apenada, no quería que se percatara de su obvio sonrojo, después de todo ella estaba ahí por alguien más.
Sabía perfectamente que quizás había sido su culpa pues últimamente –gracias al juego- lo estaba tratando diferente.
— ¿Y supones que yo sabría? —arqueó su ceja sin inmutarse.
— ¡Claro que sí! todo te cuenta a ti —sin darse cuenta de su tono de voz clavó sus orbes esmeraldas en el cuerpo del Uchiha, esperando respuesta —eres su mejor amigo —sus tensados brazos se relajaron y su voz se moduló de igual forma al darse cuenta que su papel como amiga se estaba distorsionando completamente.
— Hmp —alargó su boca en forma de sonrisa—No te preocupes tanto… él vendrá
Con esas palabras en su mente se retiró junto con sus compañeros a sus respectivas habitaciones, Sakura había terminado compartiendo cuarto con Ino, hecho que en realidad no le molestaba.
— ¿La trajiste? —preguntó la rubia quien ordenaba sus pertenencias en el ropero de la habitación
— ¡Claro que sí! —rebuscó en su maleta, tratando de encontrar lo que la Yamanaka había pedido con urgencia, no entendía que quería hacer con eso, lo único que tenía claro era que algo tramaba — ¡Aquí esta! —sacó una bolsa negra del equipaje— Toma, aunque no entiendo para qué necesitas eso…
— En verdad que eres muy distraída Sakura —exhaló un poco frustrada— Ya verás, ten calma
En ese momento tocaron la puerta desesperadamente, las dos chicas intercambiaron miradas y rieron, pues ya sabían quienes estaban detrás de la puerta. Al abrirla se toparon con los rostros que esperaban ver.
— Disculpen la demora, tuvimos que arreglar un poco la habitación —Hinata y TenTen había llegado con su vestido y algunas cajitas con maquillaje.
Mientras la mayoría de los inquilinos en el hotel –en su totalidad varones- visitaban los diversos centros de entretenimiento, incluyendo la playa cercana, ellas se arreglaban para el baile de bienvenida.
— Ya puedes verte —Ino destapó sus ojos frente al espejo del espejo del baño.
— ¿En verdad esa... soy yo?
No había críticas, ni falsos comentarios, simplemente la impresión de verse en el espejo y ni siquiera conocerse, estaba completamente anonadada.
— Esta vez no pareces prostituta ¿verdad? —colocó su rostro sonriente junto al de ella, quien negó rotundamente con la cabeza.
— ¡Chicas ya es la hora! —gritó TenTen desde fuera del baño.
Lo más probable era que el baile ya estaba comenzando, la emoción impregnó sus rostros haciéndolos brillar, ansiosas salieron de la habitación.
El trayecto hacia el salón era algo complicado, pues estaba fuera del recinto. Cruzaron un pequeño puente que se alzaba para dejar cruzar sin obstáculo el riachuelo lleno de peces.
Algunos árboles junto con diversas flores adornaban el camino hasta el salón. Justo en la entrada estaban Asuma y Kurenai con una mesa llena de máscaras.
— Tomen una —la maestra señaló la mesa en donde reposaban la mayoría de las máscaras.
— ¿Para qué son? —preguntó la pelirosa, mientras sus amigas reían algo apenadas, pues se notaba la poca atención que había puesto Sakura a la explicación de la Directora.
— No puede ser un baile de máscaras sin máscaras ¿verdad?
Después de escudriñar detenidamente las máscaras, encontró una de su agrado, tenía forma de antifaz en color blanco con unos adornos en su alrededor en tono dorado, contrastaba perfecto con su vestido rojo. Solo esperaba que las palabras de Sasuke fuesen ciertas.
Dentro el salón tomaba una forma circular, en el cual se desplegaban grades ventanales en forma de arco, una tras otra por toda la pared, enormes columnas sostenían el atrio y de la cúpula del cielo raso se suspendía por un candelabro de cobre.
Era simplemente hermoso, la vista daba hacia el mar donde la luna se reflejaba en el lecho oceánico, un ambiente místico envolvían los alrededores.
Estaba alejada de sus amigas, pensativa, esperando que llegara el joven de ojos azules. Los minutos pasaban sin señales de él, tal vez no iba a venir y Sasuke le había mentido. Tomaría un poco de aire fresco antes de regresar a la pista de baile.
La ventisca nocturna llevaba consigo un sabor marino, las estrellas deslumbraban a cualquiera que las mirara, instintivamente había llegado al balcón semicircular, en donde se encontraba la provenía de grandes sensaciones naturales y alejarse un poco de la música que aturdía a sus sentidos. No es que no fuese a disfrutar tan planificada velada o que no quisiera estar con sus amigos, simplemente necesitaba un tiempo para ella sola.
La música cambió a un género más melodioso y perfecto para bailar en pareja.
Recargó sus brazos en el barandal de piedra caliza de aquel balcón y suspiró. Rió para sí misma, había sido una buena que Ino le haya pedido la peluca cobriza que junto con el antifaz, nadie se daría cuenta que era ella.
De pronto, un familiar sonido la envolvió en un aura seductora.
Uuu Uuuu
Uuu Uuuu
Giró para quedar de frente a la pista de baile, todos danzaban en pareja o la mayoría de ellos. Tomó un poco nerviosa su cuello, acariciándolo para subir su mirada.
Si pudiera bajarte una estrella del cielo
Lo haría sin pensarlo dos veces,
Porque te quiero ¡hay!
Y hasta el lucero ¡oh!
Sus ojos toparon con dos hermosas orbes color azul, la miraban desde la otra parte del salón, a pesar del antifaz podía identificar perfectamente aquel color, era él. Se encontraba con algunos de sus amigos bebiendo algún tipo de alcohol que por la lejanía no identificaba. Regresó su mirada un poco avergonzaba por tal choque, sonrió al sentirse notada y regresó la mirada a aquella azulada.
Y si tuviera el naufragio de un sentimiento
Sería un velero en la isla, de tus deseos
De tus deseos
El juego de miradas llegó inesperadamente y una que otra sonrisa escapó de su rostro. Jugaba con el cabello cobrizo mordiendo su labio inferior ante tal coqueteo.
Pero por dentro,
Entiende que no puedo y a veces me pierdo
Con un ligero impulso se incorporó. Ella dio el primer paso y Naruto la siguió.
Cuando me enamoro
A veces desespero cuando me enamoro
Cuando menos me lo espero me enamoro
Se detiene el tiempo
Me viene el alma al cuerpo
Sonrío, Cuando me Enamoro
Entre la multitud tuvieron que esquivar a diversas parejas bailarinas, sin pausar aquel juego de miradas. Sakura rodeaba a los dúos evitando un poco al rubio que no dejaba de perseguirla, sus miradas no perdían conexión ni un instante, era como si estuvieran atrapados en algún tipo de hechizo. Hasta que en el centro de la pista se encontraron.
Uuu Uuuuu
Uuu Uuuuu
Sakura comenzó a mover sus caderas en una forma que ni ella misma conocía, meneándose al compás de la música, incitando a más de uno con aquel seductor baile. Sus manos oscilaban en un dulce sube y baja al lado de su cuerpo, como tal mítico ser. El joven rubio quedó perplejo sin poder mover ni un solo músculo.
Si la luna sería tu premio
Yo juraría hacer cualquier cosa por ser su dueño ¡hay!
Por ser tu dueño
Posó su mano sobre el hombro del chico, girando a su alrededor mientras arrastraba su tacto por toda la zona para terminar de nuevo frente a él, con una penetrante mirada.
Y si en tus sueños escuchas el llanto de mis lamentos
En tus sueños no sigues dormida,
Que es verdadero ¡hay!
No es un sueño
Sobre sus tobillos dio media vuelta, permaneciendo de espalda a él. Su cuerpo no podía detener aquella danza llena de seducción y muy cerca de Naruto comenzó a agacharse para de igual forma subir rozando su cuerpo con el del rubio.
Me alegro
Que a veces el final no encuentres un momento ¡Oh no!
Su mano terminó en el pecho del joven, forzándolo a retroceder mientras ella se encargaba con un coqueto empujón, mover el cuerpo de Naruto, como si ella fuera la única dueña.
Cuando me enamoro
A veces desespero cuando me enamoro
Cuando menos me lo espero me enamoro
De pronto, la palma de Naruto tomó la mano de Sakura dándole una vuelta completa. Se encargó de posicionarse en su cintura y ser el nuevo guía de baile.
Se detiene el tiempo
Me viene el alma al cuerpo
Sonrío (Sonrío)
Cuando me enamoro
A veces desespero cuando me enamoro
Cuando menos me lo espero me enamoro
Quedó impresionada ante tal inusitado acto, nunca pensó que pasaría eso y la verdad era que no le importaba, solo quería disfrutar el momento, ausente de vergüenza y miedos. Soltó una risita que el rubio secundó.
Se detiene el tiempo
Me viene el alma al cuerpo (al cuerpo)
Sonrío (sonrío), Cuando me Enamoro
Ambas manos de Sakura se posicionaron en los hombros de Naruto, siendo más cercanos sus cuerpos, la mano varonil atrajo a Sakura hacia escasos milímetros de él. Podía sentir las exhalaciones de su amigo sobre ella, incitándola más. Deseosa de pasar un peldaño más arriba.
Uuu Uuuuu
Uuu Uuuuu
Inesperadamente, el de ojos azules tomó las manos de Sakura dándole un doble giro, sus manos se separaron quedando a varios centímetros de distancia, la melodía terminó y con ello su baile.
Por unos instantes casi eternos se miraron con sus cuerpos alejados, sonrieron sintiéndose los únicos en la pista de baile. Se encontraban disfrutando de la compañía del otro, cuando todo a su alrededor empezó a aplaudir por el intenso baile que habían presenciado.
El rubio rápidamente reverenció ante 'la joven misteriosa', acción que copio de igual forma.
Sus miraban quedaron prendadas por unos insignificantes momentos, hasta que la siguiente melodía inundó el anfiteatro. Sus pasos se dirigían de nuevo hacia el rubio, cuando súbitamente fue halada hacia el lado contrario, siendo apresada por alguien desconocido.
Al querer regresar su vista al joven con quien compartió la pieza anterior, este había desaparecido, como si hubiese desvanecido por completo.
