CAPÍTULO 9.- Sentimientos encontrados
"Te quiero"
Aún en ese momento, después de algunos minutos de haber permanecido en aquel estado, se encontraba de igual forma, sin querer moverse un centímetro, sin siquiera poder inmutarse, pues se encontraba absorta en las simples palabras que había recitado, dejándolas al aire, desahogándose y al parecer su amigo se encontraba en las mismas condiciones, pues el subir y bajar de su pecho agitado era el único movimiento que ejercía.
El cuerpo de Sakura se encontraba entre las piernas de su Naruto, sosteniendo su cuerpo con ambas manos y rodillas apoyadas en el pasto, como si aún quisiera continuar con su gateo.
Mantenía su cabeza apoyada en el hueco que delicadamente bajaba del cuello hasta el hombro de Naruto, mordió su labio inferior nerviosa y agitada, tratando que su respiración se relajara al igual que el galope de su corazón.
Naruto se encontraba tenso, podía sentir como los músculos de su amigo se endurecían por la cercanía.
En su hemisferio izquierdo, la pierna del rubio estaba totalmente estirada, su brazo se mantenía a su costado, mientras que en el hemisferio derecho la pierna estaba plegada dejando reposar su brazo en la rodilla.
Los cabellos rubios se alborotaban con la ventisca del lugar, los mismos que tapaban su rostro cabizbajo.
Quería hablar, quería decir algo… pero el beso que habían personificado la abochornaba de tal forma que le faltaba el aire.
Sin embargo retractar sus palabras no era una opción. No sabía, no comprendía cómo habían salido aquellas de sus labios, un simple impulso por el apasionado momento tal vez.
Se dejó envolver por el romanticismo del momento y también por su papel como 'seductora', ella no quería decirlo, pero no había marcha atrás, lo hecho… hecho estaba. Aunque tratara de arreglarlo, la situación no mejoraba y comenzaba a preocuparse.
Su corazón latía despacio, muy despacio, bombeando con fuerza la sangre por sus venas, estaba sumamente nerviosa, pero ¿De qué? ¿De lo que le respondiera o de lo que acababa de decir?
Ella lo quería, eso era la pura verdad, él era su amigo después de todo y no había nada de malo que entre los amigos se dijeran aquellas palabras ¿cierto?
Lo quería… pero, ¿De qué forma?
Hipócrita Le recriminó su subconsciente.
Dio un leve respingo ante la acotación y una milésima de segundo después volver a hundir su rostro con más profundidad de la curvatura, tratando de ser absorbida hasta desaparecer y formar parte de la esencia de Naruto, pues no solo le había dicho esas palabras, sino que ahora se estaba cuestionando internamente el significado de tales.
— Se está haciendo tarde, será mejor que… que regresemos —terminó de decir en un suspiro.
¿Irse? ¡No! Por supuesto que no, ella quería quedarse ahí, en ese mismo lugar con él.
Las manos del rubio se posaron en sus hombros y con un poco de fuerza la levantó hasta que Sakura se venció con su peso cayendo sobre sus piernas.
Naruto se incorporó apoyándose del árbol, y le tendió su mano incitando a que la tomara para ayudarse a levantarse.
Sus brazos se tensaron y sus puños se apretaron contra sus palmas, enterrándose las uñas. Mordió su labio inferior con más fuerza provocando que el sabor a óxido recorriera su sentido del gusto.
— ¿N-no vas a-a decir na-nada? —balbuceó a penas entendible, sus labios temblaban aún debajo de sus dientes y se odio internamente por eso, no podía estar tan nerviosa, simplemente no podía, se suponía que ya estaba mentalmente preparada.
— ¿Tendría que decir algo? —casi pudo asegurar que Naruto había levantado su ceja izquierda, lo conocía perfectamente y a la vez no lo hacía.
Movió sus labios para decir algo pero no emitió sonido alguno, queriendo decir un 'sí' que nunca llego, el nudo en su garganta era demasiado tenso.
Una sonora carcajada estalló y ella instintivamente giró su rostro hasta toparse con el sonriente de Naruto, ¿Qué pretendía? Después de lo que le había confesado ¿se burlaba de ella?
— A veces eres tan… ingenua —masculló entre risas, sosteniendo su estómago.
Inmediatamente Sakura frunció el ceño sumamente furiosa, su rostro se arrugo al contraerlo y en la comisura de sus párpados unas pequeñas gotas salinas amenazaban con desbordarse en grandes corrientes.
— ¡¿Qué es tan gracioso? —dejo salir en un grito estruendoso que acalló hasta el más mínimo sonido, sin embargo Naruto después de una breve pausa volvió a soltar esa risa burlona
La pelirosa se incorporó de la misma forma que lo hizo su amigo, apoyándose del árbol, sus piernas apenas si obedecían, pues al estar completamente de pie, tambaleó. No quería admitirlo, pero le había afectado.
— ¡No se puede contigo! —arrugó con más fuerza su vestido de noche estropeándolo con la mano libre, aún sentía las mejillas calientes— Nunca puedes darme una respuesta concreta —emitió en voz baja.
Al erguirse completamente trató de sostener la mirada en el rostro de Naruto, estaba tan calmado y sonriente que juraría que le tomó a broma todo lo que dijo. Resopló fuertemente alisando la falda de su vestido enlodado. Tal vez así era mejor, encubrirse con lo que fuera que el haya entendido, que seguramente era todo menos la realidad.
Su pasos tambaleantes la obligaban a darse un tiempo entre cada uno, era muy probable que se cayera sino lo hacía. Sus rodillas amenazaban con chocar entre sí sino las controlaba.
Desvió su rostro al pasar junto al rubio, evitándolo. Estaba sumamente enojada, no con él, sino con ella misma. ¡Lo había besado! ¡Le había dicho que lo quería! ¿Qué más quería? ¿Es que nada funcionaba con él?
Nunca te verá más que como su amiga.
Si, lo sabía…
Su cuerpo inesperadamente subió su temperatura al sentirse extrañamente envuelta.
¿Qué creía que hacía? Los brazos masculinos la rodearon completamente, sin darle espacio para siquiera moverse, aprisionando hasta sus extremidades por su cintura, Naruto la abrazaba desde su espalda.
Pudo sentir como hundía su nariz en su cabello rosáceo, olisqueándolo, inhalando su aroma natural. Quería gritarle, quería empujarlo alejándolo de ella, pero no se movía, no podía moverse… mejor dicho, no quería hacerlo.
— Te enojas muy fácil Sakura —apoyó su barbilla en la coronilla de su cabeza— Yo también te quiero…
Un brinco en su corazón la estremeció por completo, era una sensación que nunca había experimentado, su interior se revolvió en una tornado que amenazaba con llevarse todo lo que le quedaba de conciencia, para entregarse a sus emociones. ¡No! No podía dejarse llevar, por que Naruto era… él era…
Y de nuevo esa pregunta que la sulfuraba se recitó con parsimonia en su mente. ¿De qué forma lo quería?
Una guerra psicológica se formó en su interior, la razón y los sentimientos. ¿Qué sentía por él? Era su amigo pero ¿Podría ser algo más?
— Eres mi mejor amiga, ¿Cómo no quererte?
Desilusión, eso fue lo que la embargó de pronto y sin previo aviso. Su pecho de oprimió fuertemente evitando que el oxígeno pasara por sus vías respiratorias. ¿Por qué se sentía de esa forma cuando le dijo aquello? No quería que la viera como su amiga ¿Por qué?
— Además, aún está la promesa que te hice —notaba en su tono de voz cierta amargura, y sus brazos la atrajeron más hacia él.
— No quiero —Sakura agachó la mirada llena de frustración, sus brazos a sus costados se tensaron enterrándose de nuevo las uñas en las palmas de sus manos, cortándose un poco.
— ¿Qué? —preguntó confundido.
— Te desligo de esa promesa —sentenció con voz firme, aunque por dentro titubeaba.
Le gustaba Sasuke, siempre fue así, nadie podía negar lo atractivo y elegante que era, con la nívea piel marmoleada, el cabello azabache siempre bien peinado y sus ojos del mismo color que el ónix, era el ser humano más precioso del planeta a sus ojos… Pero, ahí estaba Naruto el rubio siempre alegre que estuvo a su lado en los momentos más tormentosos, cuando miraba a sus ojo podía perderse en la inmensidad del mismo cielo, él era su amigo, su juego y se estaba convirtiendo en su perdición.
— No seas tonta, Sasuke siempre ha sido tu príncipe azul… además —pudo oír con claridad como tragaba fuertemente, como si quisiera deshacerse de algo en su garganta lo cual no lo dejaba emitir sonidos— una promesa hecha nunca deshecha ¿no me decías así?
Apretó su mandíbula con fuerza, Naruto siempre con sus estúpidas promesas, tratando que sus amigos sean felices, todos menos él. A veces odiaba esa actitud altruista del rubio, ¿Nunca pensaba en él? ¿En lo difícil que podría llegar a ser? ¿No le interesaba perder su tiempo en todos menos en él mismo?
Ya no importaba el estúpido juego, había quedado en segundo plano. Ahora importaba ella y lo que sentía. Aunque fue gracias al Juego de Seducción que se dio cuenta de todo. Tenía que hacerlo, tenía que…
— Y-yo —masculló entre dientes, Naruto siempre sacaba a relucir todos los aspectos de Sakura, desde el más bondadoso hasta el mismísimo demonio que llevaba dentro, la exasperaba en demasía— ¡Te quiero a ti! —desgañotó en un alarido.
Inmediatamente los brazos del rubio soltaron su fuerte agarre, dejando a la pelirosa libre de su prisión. Esta vez no solo lo había dicho por segunda vez sino que esta vez no había error ni confusión.
En su interior sabía que era lo que sentía, lo que nunca quiso afrontar hasta ese día, solo tuvieron que pasar unos minutos para que regresara la Sakura cobarde.
Tenía miedo, la llenaba de incertidumbre y horrorizaba con el solo hecho de lo que podría ocurrir cuando él se enterara. ¡No podría decirle! ¡Nunca! ¡Nunca se enterará!
— Solo estás confundida —Naruto dio media vuelta dándole la espalda a Sakura, mirando el estrellado firmamento.
— Nunca estuve más segura en mi vida —dijo con firmeza y segura de sus palabras, frunciendo el ceño y respirando agitadamente.
No sabía cómo, pero se armó de valor, sin importarle su mente, ahora quería seguir sus instintos, sus sentimientos.
— Si, si lo estás…
Sakura caminó hasta él a paso seguro, encarándolo con los ojos humedecidos por tantas emociones encontradas.
Un sepulcral silencio tomó la atmósfera, no tenían conciencia de cuánto tiempo pasó, pudieron ser segundos, minutos, horas… una eternidad. Perdieron la noción del tiempo en ese mismo momento.
Naruto continuaba mirando las estrellas tintineantes, como si su respuesta estuviera escondida en el cielo nocturno. Tenía el presentimiento que él nunca le creería y al final ella se lo había ganado, no merecía que le creyera.
— Solo quería decirte eso —balbuceó temblorosa y tratando de sonreír, en sus ojos humedecidos comenzaba a aglomerarse el líquido salino, amenazando con salir.
No quería que viera su vulnerabilidad ante él.
— Será mejor que regresemos —escapó un pesado suspiro de sus labios, tranquilizando el hueco en su pecho que se comenzó a formar.
No sabía, ni tenía idea de cuánto podía llegar a doler, el mismo sentimiento cuando él se fue hace dos años.
¿Desde ese entonces? Quizás antes de eso…pensó con tristeza.
Sus pasos inseguros aplastabas la verde grama debajo, tambaleándose entre la oscuridad de la noche. Tenía que aparentar que todo estaba bien, aunque por dentro se sintiera completamente desolada.
Hola a todos ¡!
Como prometí aquí está la continuación de este fic.
Me alegra saber que les está gustando y algunos siguen al pendiente de este fanfic. Espero que siga llenando sus expectativas.
Lamento no siempre poner comentario, pero se le olvida hahaha estoy acostumbrada a los foros xD ¡
Gracias por sus comentarios, favoritos y alertas :D ¡! En especial a …dalia24 y Kyuto no Draconia… por su lindo comentario que ya contesté por privado hahahaha xDD ¡
Sin más me despido, nos leemos en el próximo.
Adiosin ;D ¡!
