CAPÍTULO 11.- Juego de niños

El sonido del mar tocando tierra era una sinfonía relajante al sentido del oído.

La brisa recorría libremente por la costa, abriéndose paso por cualquier cuerpo sólido que encontrase, incluyendo el de los jóvenes estudiantes que gozaban de las diversas actividades playeras.

El panorama se contemplaba lleno de vida y diversión con los adolescentes disfrutando de unas merecidas vacaciones ¿Quién no lo disfrutaría? Después de todo podrían ser las últimas con las personas que convivieron cerca de tres años o más.

Detrás de aquel lienzo juvenil, en mar abierto, las gaviotas se lanzaban en picada sumergiéndose en el océano para cazar su comida del día, saliendo solo algunas de ellas victoriosas.

Solo unos metros en tierra firme, se encontraba ella; sentaba sobre la arena de la playa con las piernas recogidas, dibujando inconscientemente con el índice algunos garabatos sin sentido, simulando seguir la conversación que "entablaba" con Rock Lee, sonriendo y asintiendo en el momento que le pareciere propicio o simplemente respondiendo monosílabos…, cuando en realidad se encontraba hundida en un mar de emociones e inquietudes que no la dejaban disfrutar del hermoso día.

Un día que inició no muy prometedor.

A la distancia podía percibir un sonido casi sordo que resonaba por los alrededores; la nebulosa que la envolvía se disipaba mientras aquel molesto zumbido iba incrementando sus decibeles.

Comenzaba a aturdirla el chillido, la luz colisionó contra sus párpados cerrados, arrugándolos instintivamente en son de incomodidad. Un quejido propicio de fastidio brotó de su boca y la aguda voz de Ino se hizo presente.

Sakura ―la llamó con ese timbre de voz tan afiladamente quejumbrosa que solo utilizaba Ino cuando se enfadaba por algo ―¡Levántate ya!

No pudo responder más que un simple gemido fastidiado que salió en su inconciencia.

¡Frentona! ―subió aún más sus decibeles ¿no se daba cuenta que era tan molesto?

Cállate Ino-puerca… ―masculló lentamente, arrastrando algunas sílabas, aún embriagada por el sueño.

Se removió entre las sábanas permaneciendo hundida en el limbo que creó Morfeo para ella.

¡No pienso llegar tarde por tu culpa!

Después de una serie de represalias por parte de su rubia amiga, decidió que era hora de levantarse y prefería hacerlo a estar escuchando las quejas de Ino. Sakura gruñó mientras tomaba asiento en la cama individual.

No molestes más ―talló sus ojos tratando de enfocar bien el ambiente a su alrededor.

Sentía el cuerpo pesado y magullado. Su visión estaba demasiado nublada como para distinguir algo más que la simple luz o la borrosa silueta de los objetos.

Ya estoy despierta Ino…

Bostezó mientras que en sus lagrimales se formaban unas gotitas, cristalizando por completo sus ojos de color jade.

¿Sakura? ―arrugó el ceño al mirarla, cosa que se hizo preguntar: ¿estaría tan mal?―¡Te ves fatal! ¿Qué te sucedió? ―contestó su pregunta con una afirmación, no solo se veía mal sino que se sentía terrible.

¿De qué hablas?

Se hizo la desentendida, aún no quería enfrentar lo que se le avecinaba. Un tormento de preguntas referente al "juego de seducción" y aún no estaba preparada… sobre todo al descubrir sus sentimientos.

Situó sus pies en el helado piso de azulejo, parpadeó simultáneamente para recuperar su visión absoluta; cuando estuvo lista caminó directamente hasta el espejo del baño.

Se aferró a los costados del lavabo para acercarse un poco más y examinarse detalladamente. Unas prominentes y marcadas manchas pigmentaban sus párpados inferiores en una tonalidad violeta, su cabello sumamente despeinado y la piel en su rostro estaba más pálida que lo normal.

La falta de sueño en verdad le caía mal, habría dormido si acaso dos horas, pero eso no importaba… había sido la mejor noche de su vida. Una sonrisa apareció en su maltratado rostro, siendo rápidamente borrado por el carraspeo de la rubia.

Abrió la llave de la pileta dejando correr un poco el agua para mojarse el rostro, finalmente despabilándose.

¿Qué fue lo que ocurrió ayer? Naruto y tú desaparecieron después de ese baile tan candente ―dijo sin anestesia, con la mirada acusadora de Ino clavada en su espalda, aunando la voz de arpía que provenía de sus cuerdas bucales.

El calor subió a sus mejillas bruscamente, coloreando el antes pálido rostro; sentía vértigo en su estómago junto con un temblor que traspasó cada nervio en su cuerpo. Sus manos comenzaron a sudar terminando por resbalarse del borde el lavabo, casi caía al suelo sino hubiera afianzando su agarre sobre el mismo. Tragó en seco ante aquel cuestionamiento.

Ino ―ese tono despreocupado lo reconocería en cualquier lado, su salvador, Shikamaru Nara había llegado por su novia.

La aludida torció su boca en forma de mueca y tronó la lengua, pues estaba completamente segura que Ino quería seguir indagando en aquel tema.

Nos vemos en la playa Sakura ―tomó el pomo de la puerta ―No creas que te has salvado de mi interrogatorio ―finalmente salió de la habitación.

Se sintió medianamente aliviada al escuchar la puerta de la alcoba donde se hospedaban cerrarse tras la rubia. Sin embargo la otra mitad comenzaba a cuestionarse a sí misma ¿Ahora qué pasaría? ¿Podría verlo después de lo que ocurrió?... Tenía que hacerlo.

Salió de su ensimismamiento al sentir el tacto de alguien sobre su hombro.

―¿Te encuentras bien? ―el joven de cejas poblabas, había detenido su "conversación" al darse cuenta de la ausencia de Sakura en la misma.

―Sí, estoy bien

Lee enmarcó una ceja no muy convencido con su respuesta.

No entendía con certeza que era lo que le estaba ocurriendo. Se sentía un poco decaída, la ausencia de Naruto comenzaba a afectarle más de lo que desearía y una pregunta asaltó su mente con ahínco… ¿Dónde estaría?

Suspiró sonoramente para después dirigir su mirada a su acompañante, quien mantenía el mutismo y la ceja alzada. Se incorporó limpiando la arena de su retaguardia y finalmente estiró los brazos.

―¿Vienes?

Sakura se deshizo de las delgadas ropas y sombrero de playa, mostrando el bikini poco revelador que había comprado en rosa pálido.

Rock Lee la admiraba detenidamente, subiendo y bajando su mirada, pareciera que la examinara. Le provocaba un sentimiento de vergüenza mezclada con incomodidad. Sus circulares ojos se abrieron desmesuradamente, impresionado… no comprendía las reacciones del chico. ¿Había visto a alguien más? Ella no podría crear tal ensimismamiento, no con el cuerpo de niña que poseía.

Sakura jugueteó con una de sus pequeñas coletas bajas, enrulando una de las hebras que salían desprolijamente por el costado de nuca. Trató de sonreír logrando solo una mueca.

― ¿Te vas a quedar ahí todo el día?

Los desorbitados ojos redondos color negro volvieron a la normalidad, sacudió desesperado la cabeza y finalmente se puso de pie.

Algunos compañeros de clase se encontraban cerca del lugar, jugando soccer y algunas de las chicas tomaban sol, mientras otras jugaban vóley bol de playa.

Al llegar hasta la orilla, Tenten la miró de forma inquisidora… ahora todo su plan de fingir demencia había caído en picada. ¡Maldita Ino y su bocota! No podía esperar solo un día más para comenzar con el bombardeo de preguntas.

Su amiga no era tonta y la conocía muy bien, sabía que algo andaba raro entre ella y Naruto. ¡Que pésima actriz era! Ni siquiera podía aparentar estar serena junto a él… simplemente tenía que estallar en nervios cada vez que escuchaba su nombre.

Sin darle más importancia al asunto, suspiró cansinamente, difuminando sus pensamientos.

Se adentró con parsimonia al mar, el agua estaba deliciosa… así que trató de disfrutar más su caminata en el océano; pronto el verano acabaría y las temporadas seguirían su curso. Eran tan pocos los meses que se podía gozar de la playa que había que aprovecharlo al máximo.

Arrastraba sus manos sobre el agua salina haciendo hileras bifurcadas por donde sus dedos rozaban. Algunas cuantas olas eran lo suficientemente fuertes para causar de su retroceso, la marea presionaba a sus pies con un poco de fuerza, pero finalmente llegó a donde se encontraban los demás.

Estaban jugando "caballazos". Se habían divido por parejas en donde las mujeres se encontraban sobre los hombros de sus respectivos novios. Compitiendo para proclamarse la pareja ganadora. Ino estaba luchando contra Tenten quien había derrotado anteriormente a Hinata junto con Kiba.

― S-Sakura ¿vas a jugar? ―preguntó avergonzada Hinata.

A Hinata no le gustaba mostrarse mucho y estar con ese traje de baño de una pieza, la coloraba; en verdad la sacaba de su zona de confort.

― No, yo no tengo pareja

― Eso no es problema

Lee inmediatamente se sumergió para emerger con Sakura sobre sus hombros.

La chica trataba de sostener su cuerpo entre la nuca de Rock Lee, apoyando ambas manos en su cabeza para no perder el equilibrio, el carmín se coloreó en sus mejillas, más que vergüenza era de sorpresa…

―¡Lee! ―subió la voz ―¡Bájame! ―demandó, no tenía ganas de jugar.

―Vas contra mi Sakura

Miró a Ino desafiante; había derrotado a la pareja de Neji y Tenten… su mejor amiga y eterna rival se acercaba jalando los cabellos negros a Shikamaru quien solo bufaba molesto y como no estarlo, si tenía de novia al Ogro de Ino.

―¡No vas a ganarme Frentona!

Sakura dirigió sus orbes color jade hacia la rubia, fulminándola. ¿Quién se creía que era? ¿Ino… ganarle? ¡Ja! Eso nunca iba a pasar.

―Rock Lee ―chocó su dentadura fuertemente causando un chirrido ―¡Enseñémosle quienes somos!

Haló de sus cabellos llena de furia interna y brío, domándolo como un jinete a su corcel. El hombre bajo sus piernas no sentía el dolor, la emoción era tan grande que en ese momento era inmune.

Finalmente las parejas se colocaron frente a frente. Shikamaru volvió a bufar mientras que Rock Lee lo miró con los ojos negros brillantes.

―Que la llama de la juventud brille en todo su esplendor

―Esto va a ser más problemático de lo que pensé ―tronó sonoramente la lengua sin importarle que lo oyeran― Demonios…

El color turquesa de las orbes de Ino se clavaban en el color jade de las de Sakura. Ambas entrecerraron los ojos listas para comenzar con la que sería una batalla campal.

Neji era el mediador por varias razones y una de ellas era: su posición neutral.

Hinata estaba algo asustada, conocía perfectamente lo que sucedía cuando esas dos se enfrentaban, mientras que, por otro lado, Tenten estaba muy animada gritando los nombres de sus amigas.

Inmediatamente que el Hyuga anunció el inicio del 'juego-batalla' entre las dos chicas, entrelazaron sus manos oprimiendo con toda la fuerza que tenían, empujando y halando a su contrincante. Ninguna de las dos cedería ni un milímetro. Mientras que sus pobres "mulas" estaban sufriendo las consecuencias… tragando de vez en cuando agua salada o hundiéndolos en el mar, prácticamente ahogándolos.

―¡Ey! ―escuchó al escandaloso de Kiba gritar, saludando con ahínco a unas personas. ―¡Sasuke! ¡Naruto!

¿Naruto? Instintivamente giró su rostro divisando en la orilla a un rubio que paseaba tranquilo, conversando con Sasuke. Quien al escuchar el llamado de Kiba respondió el saludo animadamente. Sintió sus mejillas colorearse y su corazón latir a prisa. ¿Cómo podía provocarle tanto con solo verlo?

De pronto con un ligero empujón de parte de Ino provocó que perdiera el equilibrio, colisionando estrepitosamente contra el mar, llevándose consigo a de Rock Lee, quien cayó encima de ella sacándole el aire.

Ingirió agua salada de golpe, casi todo el peso de Lee había sido amortiguado por su delgado cuerpo, sin embargo eso no fue todo. El de cejas encrespadas posó sus pies en lo que creía era el suelo, empujándose hacia la superficie sin darse cuenta que había aplastado aún más el estómago de Sakura.

El miedo de apoderó de ella, estaba completamente asustada, no habían estado muy lejos de la orilla puesto que les llegaba el agua a los hombros y algunos, como a ella, al cuello. ¿Por qué de pronto parecía que la superficie estaba cada vez más lejos?

La corriente submarina arrastraba su cuerpo a mar adentro, más profundo. El aire le faltaba en sus pulmones, la desesperación por salir a flote comenzaba a irse junto con sus fuerzas.

¿Se había rendido tan fácil? Al parecer sí.

Su visión comenzaba a nublarse, los rayos del sol cada vez eran más débiles y en lo único en lo que pensaba era: Naruto.

Sintió como alguien apretaba su brazo, entreabrió sus ojos verdes capturando con su vista una mano bronceada. Los rayos de sol penetraban cada vez con más intensidad, acercándose más a una cubierta de cristal.

Con una larga bocanada de aire puro llenó sus pulmones para después toser con dolor el agua que había ingerido.

―¿Estás bien? ―la preocupante voz de su rescatador provocó un temblor en su cuerpo, se le dificultaba respirar todavía un poco ―¿Sakura?

―¡S-Si!

Tartamudeó alzando la voz, inhalando y exhalando con fuerza.

―¡Maldita sea Sakura! ―él de igual forma que ella se encontraba agitado ―Sé más cuidadosa…

Dirigió su mirada a la costa, estaban muy lejos. ¿Cómo había llegado tan rápido?

―Nadas… muy rápido ―sonrió tontamente tratando de normalizar la situación.

―Un poco… ¿Puedes nadar?

Preguntó aún con ese toque de preocupación que trataba de disimular.

―Sí, eso creo…

Regresaron con parsimonia a la orilla, donde todos los esperaban con el corazón en la mano. Naruto al final tuvo que ayudar a Sakura quien estaba demasiado exhausta para bracear o patalear. Lo abrazó del cuello mientras él nadaba hacia la costa.

Las mejillas se le coloraron al tenerlo tan cerca, lo abrazó con firmeza y hundió su nariz entre los cabellos dorados de Naruto. Aún no podía controlar sus emociones frente a él. El estómago se le revolvía y las estúpidas mariposas revoloteaban inquietas libremente por su cuerpo. Estaba casi segura que Naruto podía sentir el latir de su corazón en su espalda.

«Naruto… ¿Qué me has hecho?» Se preguntaba mientras encajó su rosto en la nuca del rubio, envuelta en mil sensaciones distintas desde regocijo hasta nerviosismo.

Cuando la orilla estuvo lo suficientemente cerca, se detuvo y ella instintivamente se incorporó; el momento de regresar había llegado y con ella la culminación de su ensoñación.

De pronto, una oleada de calor la embargó y un escalofrío recorrió desde la punta de sus pies hasta su cabeza.

Unos brazos masculinos sostenían su cuerpo recostado, apretándola contra su pecho trabajado y emitió un suspiro sosegado.

Lo miraba embelesada, sumida en el contonear de sus cabellos dorados, -que con la luz del sol brillaban como oro puro- con la mirada fija en la costa y su rostro mostraba dureza. Clavó su mirada en una escurridiza gota salina que permanecía titubeante en una de sus hebras, indecisa en si caer o no, para finalmente llegar a su sien, bajando lentamente por el cuello en una dulce caricia, terminando su recorrido en la camiseta naranja, siendo ingerida por la misma en un instante.

Todo tiene su final y para ella… había llegado tan cortantemente que pareció ser solo un abrir y cerrar de ojos.

Observaba como todos se acercaban apresurados hasta ella, con los rostros pálidos, movían sus labios constantemente pero no emitían sonido o no podía escuchar nada… comenzaba a fastidiarla.

―Sakura…

Posó sus manos sobre su mandíbula, atrayendo su atención, se mantenía hincado, con una pierna apoyada en la arena y la otra en una posición de escuadra para estar a su altura, ya que poco antes la había sentado sobre la arena.

Su semblante angustiado, con el ceño fruncido y las pupilas dilatadas… ¿seguía preocupado? Aunque fuera extraño le llenaba de alegría, júbilo, regocijo. Cerró los ojos instintivamente para ahondar más en su suave tacto siéndole imposible por el bullicio de los presentes.

―¿Si? ―terminó por decir con voz baja, abriendo con parsimonia los ojos, clavándolas en el brillo azul que provenía del iris de Naruto.

Quería permanecer de esa forma, congelar la imagen para memorizar cada pequeña parte de su rostro que le profesaba una sonrisa tierna y aliviada.

―S-Sakura ―habló un joven detrás de la muchedumbre, cabizbajo, lleno de culpa―. ¡Discúlpame! ―estalló en un sonoro grito, venciendo su peso, cayendo de rodillas a pocos centímetros de ella―. Soy un idiota por favor discúlpame… sino fuera por Naruto… ―se mordió el labio tratando de calmar su rabia―. T-tu…

― Pero no pasó nada… estoy bien ―sonrió tranquilizando al joven de cejas encrespadas.

Después de un largo suspiro al unísono de todos los presentes, poco a poco fueron regresando a sus actividades, los humos habían regresado a la normalidad.

Giró su rostro, admirando como la tarde comenzaba a apagar sus colores vivos. El sol estaba en el punto justo del crepúsculo. Había perdido la noción del tiempo y el día estaba llegando a su fin.

La fogata que habían encendido con esfuerzo iluminaba sus rostros y calentaba sus cuerpos aún húmedos.

Su corazón latía estrepitoso en su pecho, después de todo lo que pasó ¡No sabía cómo reaccionar! ¿Sería lo mejor actuar normalmente? Pero… ¿Cómo hacerlo? Cada vez que lo veía, sentía u olía su esencia parecía entrar en un nuevo mundo lleno de sensaciones extrañas a las que poco a poco iba encontrando significado… Lo quería y no solo como amigo, de eso estaba segura.

No podía evitar visualizarlo, escrutar con la mirada cada aspecto del rostro de Naruto. De las puntas de sus cabellos rubios escurrían gotitas de agua, su tez bronceada brillaba con el ocaso mientras que en sus mejillas, así como en la punta de su nariz se pintaban de una suave tonalidad rosa.

Tocaba la guitarra, que después de las múltiples súplicas de algunos, había aceptado interpretar, "una simple actuación" según sus palabras.

El sonido que provenía del instrumento era tan melodioso, armónico, sutil… transmitían tantos sentimientos que a veces era difícil identificarlos, sus dedos se movían con fervor y devoción entre cada acorde… no pudo evitar pensar que… quería ser el instrumento musical entre sus manos, dejándose hacer y deshacer bajo su tacto.

―¡Aquí están! ―la voz de Kakashi acalló el sonido de la guitarra acústica de improvisto, como sus impúdicos pensamientos―. Los estaba buscando ―profirió tomando asiento en uno de los troncos― .Ya oscureció… deben ser cuidadosos ―comentó mientras se sentaba junto a los chicos―. Los lugareños dicen que hay una leyenda sobre una bruja que vivió en estas tierras hace varios siglos ―comenzó con el cuento de ultratumba.

» Tantos años había vivido que era aburrida para ella seguir viendo pasar los siglos, así que ideo un juego ―todos lo miraban interesados con los ojos bien puestos en el cabellos platinados―. Cada cientos de años ella iba a regresar a este lugar e instigaría en los corazones de los lugareños la maldad ―en ese momento la mayoría comenzaba a asustarse―. Masacrándose unos a los otros… el juego terminaría cuando el último sobreviviera ―sonrió con maldad y algunas de las chicas gritaron del susto.

―¡Maestro Kakashi, deje de querer espantarnos que no va a suceder! ―replicó Ino quejumbrosamente mientras arreglaba su cabello, pasando sus dedos por las hebras de un rubio casi incoloro.

―Esos cuentos solo asustarían a los niños

―¿De verdad Kiba?

Kakashi sonrió tras la máscara de gripe que siempre usaba, era un maestro muy extraño.

―Solo les digo que tengan cuidado, nunca se puede saber lo que vaya a pasar ―colocó un rostro sombrío asustando de nuevo a más de una persona―. Hace un poco más de cien años que ocurrió la última masacre, si escuchan un sonido hueco, como dos ramas chocando entre sí… es que esta cerca…

―¡Kakashi!

Encarnó una ceja Sasuke no muy convencido de su veracidad.

―Ya, ya… ¿Les parece si jugamos?

De nuevo, Kakashi sonrió divertido, cerrando el único ojo visible, -según Kakashi cuando era más joven había perdido el ojo izquierdo en un accidente, por lo que siempre lo llevaba vendado-.

―¿De qué se trata?

Tanto Kiba como Lee estaban entusiasmados, no es que les gustara los juegos de niños, sino que eran muy competitivos, además de que les gustaba convivir con sus amigos.

―Es algo muy sencillo ―comenzó a explicar las reglas―. Se dividirán por parejas, tienen que buscar a los cuatro maestros que estamos de encargados… ―explicaba con ademanes para un mejor entendimiento―. cuando los encuentren les darán un listón de un color, al tener los cuatro listones deben ir al Lobby del hotel a entregarlos, el primero en juntarlos gana

― ¡Eso es muy sencillo! ―le brillaban los ojos a Rock Lee.

Todos comenzaron a distribuirse por parejas, Ino se encargó de que Sakura quedara con Naruto, la insistencia de la rubia era verdaderamente obvia, cosa que la puso un poco nerviosa, no quería que se diera cuenta del "plan maestro" de la Yamanaka.

Cuando escucharon el pitido del silbato todos salieron a buscar a los profesores.

Sin darse cuenta, ya estaban completamente solos, regresando a aquel bosquecito donde personificaron un beso tan pasional y excitante como ninguno otro en su vida, no es que haya besado a muchos chicos pero con solo recordar el beso la hacía estremecerse, erizándosele la piel.

―Naruto…

Su suave voz a penas si era audible, estaba muy nerviosa, aún estaba algo confundida sobre cómo actuar frente a él, después de lo que pasó entre ellos, el rubio respondió con un sonido un poco gutura

―Gracias

―¿Por?

Suspiró algo frustraba… ahora no sabía si le gustaba ponerla en esas situaciones o en verdad era tan idiota.

―Es la segunda vez que me salvas ―apretó su puño sintiéndose una carga de nuevo.

―Ah sí, eso…

Sonrió socarronamente con un dejo de superioridad ¿Qué se creía? Por qué siempre tenía que contestar como si no fuera nada importante en lugar de un simple "De nada"

―¡Idiota! Todo es una gracia para ti ¿verdad? ―¡estaba tan furiosa! cerró el puño con fuerza y lo dirigió hacia su rostro.

Esta vez lo golpearía, merecido lo tenía… ¡Basta de humillaciones! sin embargo, él esquivó el golpe ágilmente, agarrándolo con fuerza y colocarlo detrás de la nuca de Sakura.

Sus labios se habían unido en un beso, la mano libre de Naruto estaba en su barbilla. Apretó sus labios contra los de ella, saboreándolos, separándolos al segundo después, dejando a Sakura bastante frustrada y queriendo más.

―Eres un idiota ―masculló entre dientes, tensando sus brazos a los costados, introduciéndose en el bosque.

Un sonido sordo la alertó, podía oírse a lo lejos… pero ¿Qué era? Agudizó más su sentido del oído y Naruto se detuvo a su lado con una ceja encarnada.

―¿Oyes eso? ―preguntó con voz baja para no perturbar ningún sonido.

―Si

―¿Qué es? ―frunció el ceño.

―Dos ramas chocando entre sí ―dijo en tono despreocupado, rascándose la cabeza desinteresadamente, Sakura lo miró y abrió los ojos como platos.

La bruja… Kakasi tenía razón ¡Tenía razón!

Sumamente agitaba y con los nervios de punta, Sakura tomó del brazo a Naruto, corriendo hacia unos arbustos para poder camuflándose entre ellos. Antes de poder llegar hasta los arbustos, Sakura tropezó con una roca perdiendo el equilibrio, llevándose a Naruto consigo. Cayó sobre el pasto de espaldas, golpeando su cabeza contra la grava, estaba a punto de soltar un chillido cuando Naruto tapó su boca.

―Guarda silencio ―susurró.

Pasaron algunos minutos y el golpeteo entre los maderos había cesado, sin embargo, ninguno de los dos se movía de su lugar. Sus miradas se cruzaron. Naruto arrastró su mano ―desde los labios de Sakura― hasta su frente, retirando las hebras rosadas que caían sobre su rostro; Sakura subió su mano posándola en la de él antes que pudiera quitarla.

Sakura pasó las yemas de sus dedos sobre sus nudillos y largos dedos, sintiendo por primera vez que diminutas líneas sobresalían… como si fuesen cicatrices tan pequeñas que no pudieran ser vistas a simple vista.

Los ojos azules de Naruto la admiraban con dulzura, observándola bajo el ligero destello de las estrellas en el firmamento; ella lo miraba de la misma forma. Todo sonido externo fue acallado por el latir de sus corazones, sintiendo por debajo de la camisa el repiqueteo del mismo. El aliento de Naruto chocaba suavemente sobre su rostro, aturdiéndola.

De pronto, las suaves facciones de Naruto se fueron tensando transformándose en duras y rígidas.

―Sakura… ―la llamó con un extraño tono de voz, como si fuera a decirle algo amargo―. Esto no puede seguir ―comentó firmemente Naruto.

―¿Q-Que dijiste? ―un retortijón surcó su corazón, apretó la mandíbula evitando que cualquier sonido fuera emitido.

―A partir de mañana todo regresará a la normalidad…

―¿Por qué? Tú habías aceptado…

Lo interrumpió rápidamente objetando. No podía hacerle esto, no después de lo que pasó, ella pensó que él… que él… la quería y no como su amiga.

―Yo no acepté nada… ―bajó la mirada, ladeando su cuerpo, quedando de espaldas sobre el pasto―. Esto es lo mejor, lo que pasó entre nosotros tiene que quedarse aquí ―su voz era firme, pero algo le decía que no era lo que quería.

Su tonta imaginación comenzaba a jugar con ella, ilusionándola… estaba claro que el no sentía lo mismo. Sus orbes jade comenzaban a humedecerse, inspiró el aire que débilmente corría inundando sus pulmones del oxígeno. Fue su culpa por esperanzarse en algo nulo.

Finalmente tomó la fuerza suficiente para encararlo, eso no podía terminar sin empezar… no podía ser así, se negaba rotundamente.

―¡¿Y tú qué sabes? ¡¿Cómo puedes estar tan seguro de qué es lo mejor y qué no lo es? ―de un salto se incorporó encolerizada por las palabras que profesaba, con lágrimas a punto de desbordarse―. ¡Dime! ―demandó con furia mezclada con tristeza.

―Solo lo sé ―se negaba a mirarla ¿por qué? ―. Es lo mejor…

―¡No creas saber que es lo mejor para mí!

Toda la tristeza de había convertido en una llamarada de cólera, su voz era entrecortada y las lágrimas de coraje mezclada con aflicción comenzaban a surcar su mejillas

―No te equivoques Sakura… esto es lo mejor… para ambos…

Agachó aún más su mirada, mientras su voz iba disminuyendo su intensidad entre cada palabra.

El mismo maldito dolor… ¡¿Por qué? ¡¿Por qué se ensañaban con ella? ¡¿Nunca podría ser feliz a su lado?

Estaba consciente de que estaba la posibilidad de que él no la quisiera y le dolía en demasía, aunque creía estar lista para un "No te quiero más que como mi amiga" pero nunca eso… después de todo su esfuerzo ¿solo logró "tenerlo" dos días?

Ella se merecía su rechazo y estaba perfectamente enterada; después de todo comenzó jugando con él, pero no podía rendirse ahora, no después de que ya conocía sus sentimientos. Como una tonta aún mantenía un rayo de esperanza.

Le demostraría que no se rendiría, le demostraría que se había enamorado perdidamente de él.


Hola a todos !

Bueno aquí estoy con un poco de retraso pero no tanto como el anterior. Espero que haya valido la espera u_u !

Solo tengo algo que decirles antes de cualquier cosa y es: No desesperen... Todo tiene una razón de ser. Se lo que es leer historias y no pase lo que quieres, pero hay una buena razón y pronto la descubrirán.

Espero que les haya gustado el capítulo. Ahora a responder los comentarios anónimos... :D !

Azkaban.- Hola ! :D No eres la única que quiere a un Naruto así y Sakura... se las jugó todas jajajaja xDD. Gracias a ustedes, por leer mi fic y darle significado, sino serían palabras vacías o.O Espero no defraudarlas ni nada parecido, es lo último que quiero... Espero que te siga gustando el Fic. Y la musa, espero que no se vaya jajajaja xD pero bueno... La musa es exigente con sus vacaciones XDD ! Saludos linda :D

july.- Perdon ! Pero uff... tuve varios inconvenientes personales XD pero aquí estoy después de un break... espero no pasar por lo mismo. Estem... perdon también por no alargar lo de Naruto como maestro, pero como dije, todo tiene una razón. Pero Sakura está decidida a todo para demostrarle a Naruto lo que siente jujujuju ! Espero que lo compense ;D Saludos linda !

Muchas Gracias por seguir leyendo este fic. ...fabiola59; Azkaban; july; ahsayuni15f; ASUKA02; Aika Kuso; ikari-narusaku... por sus hermosos comentarios 3

Este fic está hecho para ustedes, así que espero que lo sigan disfrutando !

Saludos y nos leemos en el próximo.

Adiosin ! :D