CAPÍTULO 12.- La dura realidad

La insistencia de Ino había llegado a tal grado que no pudo negarse y ella estaba consciente de eso. Tenía la certeza que él no quería acompañarla y conocía muy bien la razón… se lo dejó en claro esa noche.

«A partir de mañana todo regresará a la normalidad…»

El mañana había llegado.

Y ahora se encontraban compartiendo el mismo taxi con un rumbo incierto, al menos sentimentalmente hablando. Él clavaba su mirada en la ventanilla del vehículo público, estaba segura que no quería verla… pero ¿por qué?

Quería romper con aquel silencio incómodo, pero ¿cómo hacerlo?, trataba de permanecer tranquila, aunque sus pulgares se movieran inconscientemente sobre sus manos en forma de tic nervioso. Nunca se había sentido tan desamparada ante nadie, ni siquiera frente a los años en los que estuvo perdidamente enamorada de Sasuke Uchiha.

Sus labios tremolaron antes de poder emitir sonido, tragó en seco y volvió a intentar.

―Hemos llegado

El inoportuno taxista detuvo el auto, los miraba por el retrovisor, sin embargo ninguno de los dos se inmutada. Entonces carraspeó y se giró para mirarlos más detenidamente.

―Aquí tiene ―le alcanzó un billete del bolsillo en su jean y bajó apresuradamente del auto.

Sakura notó aquel extraño comportamiento y ahora todo estaba más esclarecido… la estaba evitando.

Instintivamente posó los dedos sobre su yugular con suavidad, aquel nudo estaba queriendo re-aparecer con tanta insistencia que se había acostumbrando al hecho.

Dudosa abrió la puertezuela del auto arrastrando consigo su maleta y la mitad de la melancolía que cargaba desde esa noche.

Naruto observaba ensimismado aquel lugar el cual llamada "hogar" o quizás solo simulaba hacerlo.

―No me habías dicho que vives en una mansión ¿Ahora tendré que decirte "su majestad"? ―sonrió socarronamente.

Finalmente el incómodo silencio fue roto por las palabras de Naruto y ella quiero reír pero no pudo.

―A mi padre le ha ido bien en los negocios ―ladeó su rostro en dirección a la gran casona y suspiró cansinamente.

―Hmp ―bufó con cinismo―. ¿Negocios eh? ―dijo quedamente, casi para sí mismo.

Ella logró escucharlo perfectamente, sin embargo no quiso indagar más en el tema… ella conocía que los "negocios" de su padre eran todos menos transparentes y al parecer no eran tan secretos como él lo pensaba.

―Vamos…

―Ya he cumplido, escolté a su gran majestad hasta su "humilde" ―comentó con sarcasmo― morada, es hora de retirarme ―finalizó cortante su dramatización teatral, dándose vuelta para irse del lugar.

―Naruto, espera ―el aludido se detuvo ladeando su cabeza hasta que pudo visualizarla de soslayo―. Aún… ―comenzó titubeante, con la voz un poco tremulosa, tomó aire y continuó― Aún me debes una comida

―¿Comida? ―quedó unos segundos en mutismo, pensativo, para después bufar mezclando su risa y recordó aquel día en su departamento―. No creo que sea correcto, tu padre…

―Él está de viaje de negocios ―se apresuró a decir interrumpiéndolo.

Naruto roló los ojos y ella rió.

―Se ausentará algunos meses… ―el sonido lejano de los autos pasar por las calles principales del complejo embargaba el ambiente que poco a poco comenzaba a tensarse, Sakura sacaría su arma secreta―. ¿Por favor?

Naruto sopesó meditabundo hasta que al fin masculló.

―No puedo hacer nada ¿verdad? ―Sakura negó con la cabeza y Naruto Uzumaki fue vencido.

Nunca pensó que algún día le rogaría a Naruto pasar tiempo con ella y ahora… sucumbía a sus sentimientos y deseos.

Ambos caminaban por las fauces del jardín de la mansión en donde se abría un sendero rocoso, celosamente colocado con fineza, éste se dirigía hasta la gran compuerta principal.

Rechinó al abrirla casi lúgubremente.

―¿No hay nadie?

―Es domingo, el día libre de todos ―sonrió frunciendo su rostro tontamente.

Las palmas de las manos comenzaban a sudarle por los nervios, con recelo trató de secarlas en su jean.

El incómodo silencio comenzaba a frustrarla.

Su escudriñamiento se detuvo en sus facciones. Sakura se inclinó unos grados hacia él con recato para observarlo con más detenimiento, era una de las cosas a las cuales se volvió aficionada. Abrió más sus ojos al toparse con su boca.

Con atrevimiento se acercó hasta él, relamiendo sus labios casi eróticamente, tanto que le fue imposible premeditar las acciones de Sakura. Simplemente se perdió en el movimiento de su lengua sobre sus carnosos músculos bucales.

Sakura apoyó sus labios con dulzura y suavidad pasando en un instante al ímpetu.

―No Sakura ―se separó de golpe, como si hubiera regresado la parte de él que la alejaba.

No le importó, rodeó su cuello con sus brazos y exhaló junto a su oreja.

―Por favor Naruto ―aclamó susurrante e ingirió saliva para tranquilizar sus sentidos.

Su pulso iba disminuyendo su intensidad, la frente comenzaba a perlarse y oprimió sus labios.

―Hazme… tuya…

Naruto tensó cada músculo de su cuerpo al escuchar la aterciopelada voz. Tenía que irse de inmediato o las cosas podrían salirse de control.

Resopló al sentir los calientes labios de Sakura sobre su cuello, recorriéndolo y tomándose su tiempo entre cada beso dejando un hormigueo a su paso que desaparecía al haber transcurrido solo un instante.

Tronó la lengua en tono desaprobatorio, no por lo que hacía Sakura… ¡Oh Claro que no!, sino por la exterminación del cosquilleo sobre su cuello.

¡Maldita sea! Estaba perdiendo su consciencia.

―Hazme tuya

Repitió con la misma tonalidad de voz, sin embargo había una diferencia. Esta Sakura sonaba más firme y… sensual.

Naruto subió sus manos hasta la espalda de Sakura, acariciando su espina dorsal en un suave subir y bajar, primero con timidez… como si fuera una pieza de porcelana que en cualquier momento podría quebrarse.

Ella buscó sus labios, siendo él quien los aprisionó con ímpetu.

Le relamió los labios en un acto desesperado por profundizar más. Introdujo su lengua en su boca, ladeando un poco el rostro para un mejor desempeño.

La mano de Naruto traspasó el filo de la blusa que llevaba puesta y volvió a su "trabajo", acariciando su espalda casi desnuda bajo la ropa.

Un sonido gutural quería emanar de la garganta de Sakura, sin embargo lo acalló avergonzada.

Ella lo dirigió con pasos tambaleantes hasta la habitación de huéspedes en la planta baja, sin separarse ni dejar de besarse. Naruto rodeó la cintura de Sakura posesivamente.

Sakura trataba de aparentar maestría en el área, siendo completamente incipiente en las artes carnales.

El sonido del jarrón destruyéndose al chocar contra el suelo no fue impedimento para continuar con su exploración. Esta vez, los delgados y perfilados dedos de Sakura contorneaban el torso de Naruto sobre la camisa.

La recostó sobre el acolchado, con su brazo aun en su espalda, sosteniendo su peso y poniendo cierta distancia, aunque muy poca entre él y ella.

La mano libre recorría la cadera y el muslo de Sakura, llegando a la bisagra de su pierna, subiéndola a su espalda formando una prisión entre ellos; en un arranque lascivo que provocó punzaciones paulatinas en su entrepierna.

Con cuidado desabotonó la blusa de Sakura hasta abrirla por en medio y acariciarla con plenitud. Buscó el broche del sostén; siendo con un certero movimiento desprendido.

Naruto alzó su cuerpo para sacarle ambas prendas que cubrían su aniñado pecho. Haciendo lo mismo con su propia camisa en un sagaz movimiento.

La estrujó sintiendo su delicado y pequeño busto sobre su caja torácica. Sintió los latidos de su corazón que acompasaban los suyos, seguro ella lo había notado también.

Sakura sintió que el calor comenzaba a incrementarse en sus mejillas, bajando hasta sus partes privadas.

Un gemido emanó de sus cuerdas bucales al sentir los labios de Naruto apresando uno de sus senos, degustando el rígido y pequeño botón rosado; rozando su lengua delicadamente mientras que, con la otra mano comenzó a jugar con el otro.

Quiso taparse la boca avergonzada, fracasando rotundamente en el intento, ya que Naruto rápidamente la apartó.

La mano de masculina recorrió con la yema de sus dedos el esternón de Sakura, bajando por su abdomen ondeando al encontrarse con su ombligo, hasta llegar al comienzo de su jean; deslizando sus yemas en una suave caricia, provocando un plácido cosquilleo.

Hecho su cabeza hacía atrás, hundiéndola entre los almohadones. Se relamió los labios humedeciéndolos al sentirlos agrietados para después morderlo con fuerza; saciando un poco el líbico que empezaba a aflorarle.

Naruto desabrochó su jean, estaba a punto de replicar sofocada cuando los labios acallaron cualquier cosa que estuviera por salir de su boca; danzando con su lengua en un divertido juego.

Entreabrió sus párpados, excitada. La silueta de Naruto era bañada por el crepúsculo, iluminando su cuerpo en una tonalidad dorada cual dios griego tallado en oro.

¿Cuánto tiempo había pasado?

La única pregunta que había logrado formular en unos segundos de conciencia que fue brutalmente cegada por la sensación vertiginosa en su interior. No pudo evitar encorvar su espalda soltando gemidos de placer, su corazón parecía salirse de su cuerpo y el calor se había convertido en una llamarada que la quemaba por dentro con intensidad.

No duro mucho, pues otra sensación la embargó… la de sentirse completamente desnuda, sin embargo el calor no descendió.

Sus ojos se abrieron como platos, sintiéndose desamparada y vulnerable. Lo observó inquieta solo por un momento en el que se dio cuenta que sus ojos azules seguían cerrados, sin mirarla al menos un instante. Aquel pensamiento fue arrancado por la misma sensación que volvió a apoderarse de ella.

El roce de sus intimidades la sacaba de quicio, quería experimentar la culminación de todo ese jugueteo.

Quería que fuese el primero y único.

Como si hubiera escuchado su petición, finalmente la desnudez de Naruto quedó expuesta a los últimos rayos del sol que los bañaban en todos anaranjados apagados y azules.

―Naruto ―jadeó pasionalmente.

De pronto, quedo petrificado arriba de ella, sin mover ni un músculo, como si se hubiere convertido en piedra o en una estatua de granito.

Colocó su mano en la espalda de Naruto, acariciándola, incitándolo a continuar lo que habían empezado, sin embargo, los minutos pasaban y el silencio incómodo empezaba a reinar.

El rubio, de un sagaz movimiento se sentó en el borde de la cama, encorvando su espalda y agachando la cabeza, apoyando los codos en sus piernas, alborotando desesperado su cabello, de arriba abajo y viceversa.

Ella lo miraba, la ahora débil luz de la luna entraba irrumpiendo con la oscuridad, filtrándose por la ventana con terminación en arco. Iluminaba la parte delantera de su cuerpo mientras la oscuridad consumía su lúgubre espalda.

Un sentimiento se instaló en su pecho, una inquietud que comenzaba a carcomerla. Arrugó fuertemente la sábana que ocultaba su desnudez, arrugándola por completo y lastimándose un poco su mano con las uñas.

Naruto suspiró echando la cabeza hacia atrás, mirando el techo de la habitación.

¿Por qué sentía que algo estaba mal? Era ese maldito sentimiento que no la dejaba tranquila. El mutismo de Naruto la persuadía de emitir sonido alguno… si, tenía miedo de algo que no sabía exactamente que era.

Solo unos momentos atrás estaba por convertirse en el primer hombre en su vida y ¿ahora? Sentía que pedazo a pedazo el pequeño cristal en el que se había convertido su corazón comenzaba a caer.

―¿En verdad me crees tan idiota? ―en su voz se podía percibir un dejo de tristeza, aparentada con seriedad, casi formulándose la pregunta para él mismo.

La chica no dijo nada, pensaba que si respondía algo malo iba a pasar.

―Esto nunca debió pasar, fue un error y me disculpo por mi poca fuerza de voluntad

Él no la miraba, tenía la vista perdida en el ventanal que daba al jardín botánico de la Mansión Haruno.

―¡No digas eso!

Se enfureció por su comentario, todo el amor que le había profesado en caricias y besos ¿habían sido de mentira? No lo podía creer, era una idiotez, no puedes transmitir amor cuando no lo sientes.

¡Se había entregado a él en cuerpo y alma! Y ¿Qué hacía? Rechazarla, rechazarla, ¡rechazarla! ¿Acaso no bastaba?

―Para mí no fue un error

―Sakura ―la llamó mientras pasaba una de sus manos por sus cabellos, alborotándolos un poco más―. Yo lo sé todo…

Se llevó instintivamente una mano a la boca, tapándola para ahogar un suspiro quejoso.

―No soy ningún idiota… sé que has estado jugando conmigo ―se irguió tomando sus prendas y vistiéndose con brutalidad.

―N-No N-Naruto yo…

Tartamudeó tratando de encontrar las palabras adecuadas.

―¡Basta de mentiras Sakura!

Alzó su tono de voz lo que provocó un retortijón dentro de ella, instintivamente se llevó el dedo pulgar a su boca, mordiéndolo fuertemente, tratando de calmarse; degustando el sabor a óxido en su boca.

—¿C-Cómo fue que…? —no pudo terminar la frase, sintió su garganta cerrarse y los dientes tiritar.

Naruto bufó.

—Siempre lo supe, te esforzabas tanto —negó su cabeza con decepción, pasaron unos segundos para que retomara la palabra—, y aun así… yo… ―apretó su mano hasta que la circulación se detuvo; tensando su mandíbula fuertemente.

No, eso no podía estar pasando…

El nudo en su garganta la asfixiaba, le costaba respirar, el cuerpo le temblaba. Las lágrimas iban sin cause por sus mejillas, pómulos y quijada, surcando dolorosamente su recorrido.

―Yo… ―repitió mientras caminaba a una de las paredes del cuarto, sus nublosos ojos lo observaban detenidamente, en ese momento golpeo fuertemente la pared ―Yo lo acepte… Te seguí el juego ¿Sabes por qué? ―se giró para encararla―, ¿Lo sabes?

La inquisidora mirada de Naruto se clavaba contra ella, en una mezcla bizarra entre furia y tristeza con algo más que no logró distinguir. No soportaba esa tonalidad de voz tan recriminante y la desfigurada rabia de Naruto.

Se encontraba en iguales condiciones, unas escurridizas lágrimas escapaban por sus ojos color azul, aunque no sabía si era de coraje o de congoja. Fuera lo que fuere ya no importaba…

―Yo siempre te he amado Sakura ―la miró con melancolía y ella instintivamente abrió los ojos desmesuradamente casi saliendo de sus órbitas―, nunca dejé de hacerlo, ni siquiera en estos dos años…

Naruto empuño ambas manos. Ella sentía que una fosa abismal en el mar de su interior la iba llevando hasta las profundidades del océano, donde no existía ni el oxígeno ni la luz.

―Solo quería sentir… lo que era ser correspondido ―la voz quebradiza de Naruto era el sonido predominante en la habitación― por ti…

Estaba pasmada, no sabía que responder o cómo actuar. Sentía el frío enchinando cada vello en su cuerpo petrificado. Sus manos arrugaron aún más la ligera sábana que cubría su desnudez.

Y aun así no podía mirarlo.

―Aunque, no sabía de lo que eras capaz para ganar ese estúpido juego ―escupió con ponzoña aquellas palabras.

Una flecha traspasó su corazón, punzante que comenzaba a desangrarla. Un quejido lastimoso brotó de sus cuerdas bucales y sin notarlo, las lágrimas corrían con más fuerza, inundando sus ojos, mojando la sábana.

―Debes estar feliz ―chirrió los dientes―. Haz ganado desde el principio y lo hubieras hecho de igual forma sin intentarlo

El silencio volvió a cernirse sobre el tensionado ambiente.

―Debió haber sido una tortura para ti ¿no? ―rió con sorna―. Pretender que me amas y tratar de seducirme…

―Naruto ―susurró afligida ―. Yo me enamoré de ti…

―¡Basta! ―vociferó acallando cualquier sollozo proveniente de Sakura en una inhalación prolongada y profunda.

Giró su cuerpo caminando hasta la puerta de la habitación, detuvo su mano antes de tomar el picaporte para profesar:

―Odio a las personas que se mienten a sí mismas

Con esas palabras lanzadas por el aire, la abandonó en la oscuridad de la noche que parecía consumir hasta el más diminuto pedazo de su alma.


Hola a todos !

Aquí estoy de nuevo con Capítulo! Espero que no me asesinen por esto, pero es una parte de toda la verdad de Naruto y espero que comprendan.
Bueno, no doy más largas y respondo las reviwes !

Azkaban.- Hola linda :D ! Como siempre, leer tus mensajitos hermosos me pone de muy buen humor *_* Como he venido diciendo, todo tiene una razón y creo que en este capítulo lo sabemos, Naruto se dio cuenta de todo el jueguito que se traia Sakura. Ahhh lo siento, espero que no me mates por esto, pero es parte de un todo xD !
Hum... respecto a lo demás, Naruto sigue teniendo un pasaro misterioso y extraño; son varias las posibilidades pero eso lo sabremos después hahahaha XD ! mientras, todo va tomando forma jujujujuju. Muchas gracias linda ! Es genial que te siga gustando el fic, me sube mucho los ánimos y pese a que demore algo no dej el fic por nada :D !
Saludos !

Muchas gracias por seguir leyendo este fic, todos los favoritos y sobre todo a las que dejan su review y me alegran bastante:

... Aika Kuso; fabiola59; Azkaban; ikari-narusaku; ASUKA02...

Quienes siempre dejan su hermoso comentario :D
Nos leemos en la próxima.
Adiosin ;D !