CAPÍTULO 13.- Después de la tormenta…

No… NO… ¡NO!

Cerraba los ojos con tanta firmeza que comenzaba a dolerle y las lágrimas parecían no querer detenerse. Mordía su labio inferior con fiereza, incrustando sus caninos, hundiéndolos cada vez más profundo. La verdad era que prefería sentir el dolor carnal al sentimental. Pronto empezó a degustar el sabor a oxido proveniente seguramente de su boca. No quería dejar escapar lo gemidos sollozantes que amenazaban con inundar el cuarto de huéspedes. No quería permitirlo.

Tenía que ser fuerte… fuerte por ella. Sabía muy bien las consecuencias de sus actos y no le importó; siguió adelante hasta el final.

El dolor era tan punzante que no se pudo contener más. Ahogó un grito que le desgarró la garganta y justo en ese momento se rindió. Dejaría salir todo… pero se prometería a sí misma que solo por esa noche.

Mañana, sería un nuevo comienzo. Aprendería a vivir con el hueco en su pecho y quizás, con el tiempo a sanarlo.

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La luz del sol se colaba por los pliegues de la cortina; bañando la mitad de su cuerpo con los primeros rayos solares de la mañana. Arrugó los párpados con incomodidad.

Había permanecido hundida en el dolor lacerante de su pecho, ahogándose en sus propios sollozos; tanto que seguramente no pudo dormir más de una hora o dos. Ni siquiera se había percatado si seguía respirando, pues tuvo que inhalar profundamente para llenar sus pulmones de oxígeno. Quizás en algún momento había dejado de respirar por algunos segundos, no lo sabía en realidad… y no le importaba. Se sentía completamente… vacía… muerta en vida.

Volvió a inhalar el oxígeno denso de la habitación, sacándolo en una lánguida exhalación.

Se incorporó arrastrando la sábana que rodeaba su cuerpo aún desnudo, dirigiéndose al cuarto de baño de la habitación. Este era sin duda más reducido que el suyo, pero su cuerpo exigía el masaje del agua sobre su espalda.

Las ropas que tenía ayer estaban esparcidas por la habitación, recordándole los sucesos de la noche anterior, tan vívidos que instintivamente llevo su mano hasta su pecho tratando de llegar hasta su corazón y detener que las piezas rotas se salieran de su lugar. Apretó fuertemente, arrugando la toalla que ocultaba sus partes íntimas. Inhaló profundamente una vez más cerrando los ojos y exhaló.

Se colocó las prendas que tenían un ligero olor a madera recién cortada; su olor.

Corrió escaleras arriba hasta su habitación, evitando el saludo matutino de la mucama.

Azotó la puerta de su habitación y se quitó salvajemente las prendas que vestía, aventándolas lejos de ella.

Tomó una ducha helada, quizás solo para torturarse un poco más o quizás para sentir que aún estaba con vida; cualquier de las dos alternativas era válida para ella. Dejó que su dolor corriera junto al agua por el desagüe, la piel de sus dedos se arrugaron al estar tanto tiempo bajo la regadera y entonces decidió salir de la ducha.

Su reflejo en el espejo de baño llamó su atención. Sus ojos verde jade estaban bordeados por un color rosado, prominentes medias lunas se pintaban en los párpados inferiores. Tenía magulladuras en los labios, en un color más oscuro: ahí donde se había mordido en repetidas veces. Ese era el rostro de alguien que se había podrido en vida y regresado de la muerte.

Se colocó su uniforme escolar y suspiró. Era un largo día el que la esperaba por delante.

Tenía una fuerza de voluntad enorme, de eso no tenía duda. Aún y con todo lo que había sucedido la noche anterior. Faltar a clases no era propio de Sakura Haruno a menos que estuviera casi muriendo y no era el caso… al menos no todavía.

Las duras palabras de Naruto la habían herido profundamente, sin embargo no lo culpaba. Tenía toda la razón y lo odiaba.

¿Por qué? Simple, había jugado con él y Naruto ya lo sabía. Le siguió el juego hasta el final. Nada había salido como esperaba, nada de lo que pasó estaba en sus planes, tampoco… enamorarse de él.

Ese había sido su pecado y ahora estaba pagando por ello.

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El trayecto hacia el Instituto había sido largo, tedioso y fastidioso; sin mencionar las extrañas miradas que recibía, los ceños fruncidos y alguna que otra señora con la cara horrorizada. Seguramente parecía ser una especie de vampiro o zombi como los salidos de las películas que estaban de moda o quizás una mezcla bizarra entre ambos.

El Instituto a esa hora del día estaba completamente desierto, no había nadie por los pasillos salvo algunos prefectos que rondaban. Tendría tiempo para pensar en que les diría a sus amigas cuando le preguntaran sobre su aspecto.

Conforme los minutos transcurrían, los alumnos fueron llegando. Se colocó su reproductor de música y recargó su cabeza sobre el pupitre; así nadie se molestaría en dirigirle ni una mirada.

Ni siquiera se percató cuando el timbre sonó estrepitosamente anunciando el inicio de clases. Sin embargo al sentir sobre ella la penetrante mirada de su primer profesor se irguió quitándose los audífonos.

Dubitativamente dirigió su mirada hacia la banca de Naruto: vacía. Y no le extrañaba, estaba claro que uno de los dos sentaría distancia o trataría de evitar al otro, aunque no lo esperaba de él. Siempre fue tan valeroso, alegre, fuerte a pesar de que ella le rompiera el corazón una y otra vez. Naruto seguía adelante conformándose con los pedazos de atención que ella le daba.

¡Era un ser despreciable! Y solo hasta ahora se percataba de ello. Si solamente se hubiera dado cuenta antes de que todo eso pasara ahora estaría feliz, pero su estúpida obsesión con Sasuke la tenía cegada y aunque algunos rayos de luz trataban de colarse, ella misma se volvía a poner la venda; por el simple hecho de que a "ella no podía ni siquiera gustarle", era Naruto, su amigo y nada más. Ahora ¡Se maldecía tanto! No merecía estar cerca de él, y no mecería haber sentido ni sus labios ni sus caricias.

Mordisqueó su labio inferior con rabia, saboreando el óxido de su propia sangre una vez más. Los hematomas y heridas en sus labios seguramente eran visibles, siendo lo más probable es que estaban más hinchados que de costumbre, al igual que sus ojos; apagados y bordeados de un tono oscuro. Se estaba convirtiendo en una masoquista, induciéndose dolor que a esas alturas comenzaba a ser placentero. Si, lo disfrutaba, gozaba hacerse daño físico, ya que así… se olvidaría de su alma rota.

—¡Haruno! —Llamó su profesora de lengua extranjera: Kurenai Yuuhi—. ¿Sucede algo? ¿Te sientes mal?

Alzó la mirada instintivamente. Kurenai abrió sus ojos rojizos como platos, asombrada por el rostro de su alumna que por primera vez en el día alzaba el rostro, Sakura al darse cuenta volvió a clavar la mirada en el pupitre.

—¡Por dios Haruno! —Levanto la voz preocupada y se acercó hasta ella, dejando el libro en el escritorio y la pizarra sin terminar las frases—. ¿Qué fue lo que te pasó? —susurró al estar cerca de Sakura.

—Na… —Sakura carraspeó—. Nada

—Acompáñame —con un ademán señalo la puerta del salón.

Sakura dudó por un instante, fue mala idea haber ido al Instituto con ese rostro demacrado y lleno de hematomas, lo hubiera pensado mejor… era obvio que alguien iba a preguntarle, no podía estar todo el día mirando el pupitre como una idiota. Pero no quería estar en casa, así que la mejor opción que llegó a su mente fue ir a clase.

Siguió a la profesora hasta el pasillo fuera del aula. Cuando se detuvo Kurenai dejo salir un largo suspiro.

—Sakura, puedes confiar en mí ¿Si? —La profesora colocó su mano sobre su hombro consoladoramente—. ¿Qué fue lo que te pasó?

—… Tuve una mala noche y cuando me pongo nerviosa suelo morderme los labios

Kurenai entrecerró los ojos, no muy convencida por la explicación y Sakura inmediatamente formuló una excusa.

—Se aproximan los exámenes de admisión a la Universidad, eso es todo

Las facciones de la profesora de lengua extranjera se relajaron al igual que sus tensos hombros. Ser la mejor estudiante del Instituto estaba dando sus frutos.

—Trata de no sobre-exigirte Sakura, eres la estudiante con mejor promedio, no tienes porque preocuparte tanto —Sakura asintió con una sonrisa forzada—. Bien, aun así ve a la enfermería y trata de descansar un poco

Ya pasaba del mediodía y con ello la mayor parte de la jornada escolar. Había podido dormir algunas horas, buscó con la mirada a la Doctora Shizune, recordando que en ese momento seguramente estaría dando clases de Biología a su curso. Estaba tan cansada mental y físicamente que no tenía fuerzas para levantarse de la cama.

Clavó su mirada en el techo de la enfermería, no quería pensar en nada, ni siquiera en ella misma, por una vez quería simplemente fluir con la energía. Sosegando su alterada alma y tratando de encontrar los pequeños fragmentos de su corazón.

El deseo de ser una con su entorno fue totalmente destruido por la voz chillona que aclamaba su nombre fuertemente desde la entrada de la enfermería y su afán de relajarse quedó simplemente en eso: un deseo.

Ladeo su rostro dirigiendo la mirada hacia su amiga en el escandaloso alboroto que armaron en los pasillos, pareciera que más que estar en una enfermería estuviera en un mercado. Resignando a sus aspiraciones momentáneas se incorporó sin ganas de sobrevivir, para simplemente ser una presa mansa de las fieras que iban en su busca.

—¡S-Sakura! —dijo Hinata un poco asustada con su voz temblorosa.

Ino corrió la cortina que separaba la cama del resto del cuarto, sintió su mirada sobre ella por lo que trató de ocultar más su rostro avergonzada por sus deplorables condiciones, aunque poco serviría pues estaba segura que ya la habían visto cuando salió de clase.

Fue una mala idea ir al Instituto ese día, se recordó.

—¿Estás bien? —preguntó Tenten.

Las chicas se acercaron recelosamente, rodeándola como si fuese una emboscada, mientras Ino fue la única que se sentó en el borde de la cama sin decirle nada.

—Estoy bien… estoy bien —repitió para sí misma susurrante, tratando de convencerse de sus palabras.

Sakura empuñó sus manos infringiéndose dolor, un dolor que cada iba decreciendo conforme pasaban los segundos, quería más algo más intenso para apaciguar esos sentimientos tan hermosos y puros que a la vez eran tan dañinos como el veneno más letal. Simplemente no podía soportarlo más, quería liberarse, olvidarse de todo; ahora Naruto la odiaba y no había forma de enmendar su error. No culpaba a sus amigas de nada, después de todo ella fue la que aceptó el juego de seducción y la que llevo a cabo tan descabellado plan.

Odio a las personas que se mienten a sí mismas

Una punzada en su pecho la atravesó completamente. La odiaba, ¡Naruto la odiaba! Y tenía razón, ella también se odiaba a sí misma.

—Tranquila

La delicada y suave mano de Ino se posó sobre la empuñada de Sakura, consolándola de algo que ni siquiera la propia Ino sabía, sin embargo estaba ahí, junto con TenTen y Hinata; apoyándola silenciosamente, y aunque las últimas dos fueran sus amigas, Ino parecía comprenderla de alguna forma, como si supiera lo que estaba pasando, como si conociera la verdad tras de toda la máscara de negación que tenía sobre Naruto.

Sakura alzó la mirada con los ojos verdes opacados por la humedad cristalina.

—Todo va a estar bien —dijo conciliadoramente.

Fue el detonante. Sakura explotó en mil pedazos al escucharla y simplemente su promesa de la noche anterior fue rota.

Las lágrimas comenzaron a correr despavoridamente, bifurcándose y uniéndose por sus mejillas coloradas. Dejó caer su cuerpo sobre el regazo de Ino y lo inevitable la alcanzó.

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Había derramado hasta la última lágrima que podía, sentía su garganta rasposa y los labios temblorosos. La tarde había caído como un mar de fuego sobre la ventana de la enfermería. Su cuerpo se movía inintencionalmente en espasmos cada tanto; sin embargo no tenía fuerzas.

Hipó una vez más e Ino acarició sus cabellos. Se había quedado con ella hacía horas, saltándose varias clases.

—Es hora de irnos, Sakura

Sakura estaba cansada, tan cansada de todo. No quería irse y regresar a casa, esa jaula que le traía recuerdos que en ese momento no podría soportar, pero tenía que hacerlo. Debía enfrentar a todo lo que le esperaba.

—Ino

—Dime, ¿Estás mejor? —La mano de Ino se detuvo a medio camino de acariciar los cabellos rosas, ya que Sakura se había incorporado.

—Gracias

Ino sonrió. El resplandor naranja del ocaso se reflejó en el rostro de la rubia, parecía resplandecer y de cierta forma, esa sonrisa tan brillante, sus cabellos rubios y los ojos turquesa de Ino le recordaban a… él.

Suspiró tratando de borrar esos pensamientos que la asaltaron de repente y se impresionó a sí misma, al no haberse convertida en presa del pánico. Al menos estaba empezando a convivir con esa parte de ella.

La tormenta finalmente había pasado.

CONTINUARÁ...


Hola a todos !

Aquí estoy una vez más subiendo continuación :) Les comento que este fic esta subido en otras dos páginas. Una que estoy resubiendola es ForosDZ a causa de un roll-back se borraron todas las historias y la otra en la quien la está subiendo sakura-chan_y_naruto-kun, agradezco tu esmero pequeña :D

Pero aquí está más adelantada :D !

Ahora a responder los anónimos !


eliannar.- Hola hermosa ! wow! que super, me hiciste el día, no sabía que te gustara tanto esta historia. Si me acuerdo de ti en ForosDZ, te comento que ya regresó y estoy resubiendo ahí este fic, pero está mucho más atrasado... espero verte por cualquiera de los dos lugares :D! Saludos ;D

Tsuki0289.- Hola linda! Me alegra mucho saber que te gusta la historia, espero no haberte hecho esperar mucho. Saludos :D !

Azkaban.- Hola preciosa ! Hahahahaha, si pobre Naruto, pero él solo quería ser correspondido una sola vez. Digamos que Naruto se dejó llevar y solo hasta que escuchó su nombre de la voz de Sakura regreso en sí... quería algo caliente jajajajajaja pero espero no haberme sobrepasado . Si su padrino es Jiraiya, y respecto a su pasado... aún es un misterio, aunque por ahora las dejaré especular hahahaha xD aunque ya tengo decidido cual es el pasado de Naruto jujujuju.

Ahhh... no seas mala, miralo de esta forma, si me matas ¿Quien va a seguir escribiendo el fic? xD

Jajajaja, si a mi también me dio pena, pero tuvo que pasar... bueno amiga, nos estamos leyendo ¿vale?

P.D... Cuando termine mi fic te puedo regalar al Naruto de esta historia jajajajaja

Saludos :D

ikari-narusaku.- Hola linda :D ¿Te pareció raro? Bueno es que son muchas emociones y muchas verdades las que salen a flote, después de tanto misterio. Naruto, no le cree a Sakura y eso ya lo demostró y aunque sabía sobre el juego siguió adelante T_T... Sakura tiene que esforzarse para recuperarlo. Si, fue un capítulo bastante triste, pero como dije, necesario. Que bueno que te siga gustando este fanfiction. Perdón por la demora pero he estado enferma y ocupada T_T ! Saludos :D

BELKY.- Hola linda ! Hahahaha, lastima quería hacerlas llorar a todas jajajajaja no broma xD... pero si estuvo triste. Ahhh muchas gracias se hace lo que se puede :$, gracias a ustedes por darse el tiempo para leer este fic, me alegra mucho mucho saber que te tiene tan enganchada, espero no haberte hecho esperar tanto por la conti. Saludos :D !

Andreina.- Hola bonita ! No te preocupes, a mi tampoco me gustan los finales tristes... aunque te tengo que decir que a este fic aun le falta bastante por delante, aunque no se cuantos capítulos vayan a ser tengo pensado hacer dos temporadas y ya verán el por qué. No te preocupes por los reviwes, lo importante es que lean, y aunque los comentarios me animan, me doy por servida que leas el fic :D me da gusto que lo sigas n_n

Me apenas, trato de dar lo mejor para que lo disfruten al máximo n_n y creo que al menos he hecho algo bien. Saludos nena :D


Bueno chicas (creo que no hay ningun varón por aquí ahahahaha), les doy las gracias por sus comentarios a ...eliannar, Tsuki0289, Antharez, fabiola59, Azkaban, ikari-narusaku (quien comentó dos veces xD), ASUKA02, Aika_Kuso, BELKY, Andreina...

Sin nada más que decir, nos leemos en el próximo.

Adiosin :D