CAPÍTULO 14.- La mirada de Naruto

Miró la edificación escolar por unos momentos antes de decidir en si entrar o no. Tenía miedo, el pánico de lo incierto. Su cuerpo instintivamente quería huir pero no se lo permitiría a ella misma, no después de todo lo ocurrido y derramar sus lágrimas en el regazo de Ino hasta que cayó la noche.

Tenía que enfrentar sus miedos y errores, no podía vivir con el temor que suponía le inspiraría al verlo a la cara o encontrarse con él, pues de alguna u otra forma lo tendría que seguir viendo al menos hasta que terminara el ciclo escolar, aunque ella, en realidad… no quería alejarse de él.

Las circunstancias habían sido tan adversas e infortunadas que tendría que superarlo pronto y salir del hueco en el que había caído aunque ella sabía que quizás y nunca se recuperaría completamente. ¿Podría existir un amor más puro que el que ella sentía en ese momento? Quizás si o quizás no.

Aunque parecería ser un amor frágil para los demás ¿Cómo alguien podría enamorarse de la noche a la mañana? Ella sabía la verdad: Sakura se había enamorado de Naruto hace mucho tiempo atrás. La sombra de lo que pensaba sentir hacia Sasuke siempre se interponía entre los rayos del sol y ella.

Y a pesar de todo Sakura estaba segura de algo: Naruto siempre estaría en su corazón.

Se mordió el labio inferior al pensar en su nombre y darse cuenta del desafío que estaba asumiendo, pero al menos lo intentaría, sino podría ser que después no se lo perdonaría. Por fin y después de varios minutos de batalla interna dio el primer paso entrando hacia el Instituto, después de ese vino otro, un tercero y finalmente sus piernas lograron seguir el ritmo.

Ya había decidido que viviría con eso en su corazón. Después de todo ¿Qué mas daño podía recibir? No era posible siquiera pensar en algo peor de lo que había ocurrido hacía algunas noches. El tiempo se encargaría de curar sus heridas y borrar sus memorias como lo hizo con el rostro, la voz, la risa y los bellos momentos que paso con su madre, aunque nunca podría eliminar del todo ese sentimiento.

Al menos esperaba que así fuese, aunque su mente traicionera no paraba de formular preguntas aleatorias como: ¿Hoy lo veré? ¿Dónde estará Naruto? ¿Estará bien? O ¿Se encontrará igual que ella?

Mientras las preguntas seguían asaltando su inconsciente. Un haz de luz sobre su rostro la incomodó.

Se detuvo al sentirlo de nuevo. Vislumbró por el rabillo del ojo desde donde provenía el brillo dorado y un estrambótico sonido metálico hizo que despertara de su caos interno.

Subió las escaleras con lentitud hasta llegar al último, tomó la manija de la puerta de hierro y pensó en las posibles explicaciones para que la puerta que daba hacia el techo estuviese abierta. No parecía haber sido forzada y el único que tenía las llaves para ese lugar a demás de la Directora era el jardinero a quien había saludado minutos antes y sino mal recordaba estaba podando el césped.

Entonces ¿Quién estaría ahí? A demás, ese lugar era solo de ella, nadie más sabía como abrir esa puerta sin llave. Nadie excepto…

Su corazón comenzó a latir estrepitosamente contra su caja torácica, las manos empezaron a sudarle y le fue difícil pasar saliva por su garganta.

Le dio miedo indagar más, así que giró sobre sus tobillos y justo al pisar el primer escalón se detuvo. El ululante sonido del viento al entrar por la rendija entre el umbral y la puerta le susurraba incitándola a regresar.

La curiosidad de pronto fue opacando al miedo y finalmente haló la puerta de metal sonando un chirrido lastimoso.

El brillo solar cegó su vista por unos instantes, conforme pasaron los segundos se fue esclareciendo. Justo frente a ella se erguía una silueta oscura que poco a poco comenzó a tomar forma hasta mostrar que escondían las sombras.

Sí, lo sabía… la única persona que la había visto abrir esa puerta fue el chico con el que se inmiscuyó el primer día de clases…

Naruto… —susurró con un sentimiento extraño en su pecho.

Él se giró seguramente al escuchar el sonido estridente de la puerta y la miró sin decir nada, ni siquiera su rostro se contrajo al verla. Sus ojos se encontraban inusuales, era la primera vez que no transmitían ningún tipo de sentimiento. El cuerpo de Naruto estaba frente a ella, sí, pero no había nada más. Era solo la carcasa de lo que conoció.

Sus facciones serias, rayando en la frialdad no le agradaban y la hacían pensar en lo que tuvo que pasar en el extranjero. Esa persona no se parecía en nada… La persona frente a ella no podía ser Naruto Uzumaki.

¿Dónde había quedado ese brillo peculiar? ¿Su mirada llena de esperanza, ternura y luz? ¿Esa sonrisa tonta que siempre hacia cuando la miraba y ella lo descubría? ¡¿Dónde quedó todo aquello?! ¿Se habría perdido?

Sabía que Naruto había cambiado cuando se reencontraron, y a decir verdad a veces parecía que el Naruto que conoció seguía dentro de él. En ese momento no podía decir lo mismo.

Le extrañaba.

Extrañaba a su viejo amigo ¿Qué le había pasado? Sintió como sus ojos comenzaron a humedecerse.

¿Cuál sería su pasado? ¿Qué podría haberle pasado a Naruto Uzumaki para obligarlo a madurar tan apresuradamente? Fueron solo dos años…

Dos años que en ella no hicieron estragos, su cabello se hizo más corto, su estatura era algunos centímetros más alta, pero seguía siendo ella. Sin embargo ¿Qué fue lo que le ocurrió a él?

¿Perder a sus padres habría sido la razón? No. Iba más allá de eso.

Había estado tan sumida en sus sentimientos que no había recatado lo que sería estar en sus zapatos.

Era una egoísta y desconsiderada.

Los pasos de Naruto producían un eco sonoro que iban aumentando conforme se dirigían hacia ella. Paulatinamente se acrecentaba al igual que ese sentimiento de desasosiego oprimiendo su pecho fuertemente. Le faltaba el aire y estaba segura que sino se calmaba iba a hiperventilar.

Naruto pasó junto a ella y un aire frío lo acompañó.

Al escuchar la puerta de metal cerrarse tras de ella no pudo contenerse más. Sus piernas flaquearon y finalmente cayó sobre bruces en el suelo. Los labios empezaban a tremolarle y su vista a nublarse… ¡No! Se había prometido no llorar de nuevo, se lo había prometido a ella misma tantas veces que a estas alturas empezaba a dudar de la veracidad de sus palabras…

.

Las clases estaban prontas a finalizar y con ello empezaba el martirio de todos los días: tener que soportar a su padre y su intento por atraerlo hacia el mundo empresarial como había hecho el prodigio de su hijo mayor.

Su única escapatoria a un día fastidioso estaba a su lado.

—Ey Naruto… —se acercó a su asiento inclinando un poco su cuerpo—, Naruto —pero el rubio parecía estar en un trance hipnótico, pues ni siquiera sus músculos se movían, algo andaba mal con él— ¡Naruto!

Finalmente sus ojos azules se dignaron a dirigirse hacía su persona.

—¿Sucede algo Sasuke?

Encarnó la ceja derecha. Un momento, ¿Le estaba llamando Sasuke? ¿Solo Sasuke sin ningún idiota o estúpido acompañando a su nombre como un sufijo inquebrantable? Algo no andaba bien.

Al escanearlo rápidamente pero a detalle, algo llamo su atención y entonces se percato de las heridas en los nudillos que empezaban a sangrar ligeramente.

Había tantas cosas relacionadas con Naruto que no se atrevía a preguntar y le preocupaban aunque evitaba ser evidente, como el hecho de las cicatrices que se desplegaban con orgullo por todo su cuerpo o la destreza que había adquirido en diversas actividades.

Aún no podía sacarse la impresión de ese día en el receso, cuando una bola desviada del club de béisbol iba directamente hacía ellos tan rápida y fuerte que el aliento se le fue por un instante; instante el cual le tomó a Naruto parar la pelota con una sola mano. ¿Cómo había podido parar aquella pelota estando de espaldas? Él nunca se lo diría.

Lo poco que sabía Sasuke sobre la vida de Naruto eran simples anécdotas. Aunque lo había escuchado hablar por teléfono una que otra vez, haciendo un énfasis certero en no regresar a un grupo, una asociación o algo parecido; no estaba seguro. Naruto se había convertido en una persona muy precavida.

—¿Entonces?

La voz del rubio lo sacó de improvisto de sus cavilaciones. Había olvidado por completo lo que iba a decirle, así que optó como tantas veces a hacerse el indiferente.

—Olvídalo idiota

Naruto tronó la lengua. Y regresó a su posición anterior, con su mirada inmersa en la ventana, recargado cerca del umbral del aula de clases. Sasuke entonces suspiró.

—Al menos sino quieres que vean tus heridas, deberías cubrirlas

Naruto bufó y una media sonrisa apareció en su rostro.

—Bastardo —masculló sin importarle que lo oyera.

Por lo pronto, Sasuke se sentía más tranquilo tras escuchar el insulto, si, puede sonar raro pero era un trato tan natural entre ellos que ya lo habían adoptado como nombres propios.

Por ahora eso bastaba.

Las cátedras finalmente habían llegado a su fin. Los alumnos salieron en estampida por los pasillos. Todos a excepción de sus amigos quienes platicaban animadamente sobre las vacaciones de invierno, cosa que a él le desinteresaba y a Naruto parecía darle la misma importancia.

Sin embargo, en ese momento que observaba el grupo con mayor detenimiento se dio cuenta que faltaba alguien y como no notarlo, con ese genio explosivo, la tierna risa y el brillo natural de su presencia… Sí, la persona ausente era Sakura. Dirigió su mirada hasta el pupitre de la chica, ahí estaba, distanciada del grupo, guardando sus útiles escolares tranquilamente, tanto que parecía ir en cámara lenta.

Aunque algo extraño ocurrió cuando pasaron a su lado. La siempre alegre y enojona Sakura bajó el rostro y se petrificó, antes hubiera sido diferente, hubiera tratado de hacerles plática u obligado a ir a las reuniones con los demás, pero ahora estaba excluida y cuando la miró con detenimiento se percató que temblaba.

El cuerpo de Naruto por otra parte se tensó, aunque aparentó indiferencia, él sabía perfectamente que él sería todo menos indiferente con respecto a Sakura y después del numerito en la pista de baile hace ya algunas semanas todo comenzó a ser extraño. Ya nunca estaban juntos los tres, no como en la primaria o secundaria.

Desde que recordaba, Naruto siempre fue extremadamente apegado a ella, siempre sonriéndole, haciendo cosas para ella y expresando su cariño, recibiendo como penitencia un golpe que le dolía hasta él; incluso cuando regresó, siempre estaba al pendiente de Sakura, aunque no se dieran cuenta los demás, preguntándole a él, como estaba, como seguía su situación con su padre y demás cosas que no recordaba en el momento. No pudo responder a la mayoría o solo de manera superficial ya que él y Sakura se habían distanciado y no sabía por qué.

Después de la inesperada partida de Naruto, Sakura comenzó a ser más reservada y tendía a estar intranquila y poco a poco fue tomando distancia como si fuese alguien a quien admirar y no un amigo que preservar. En verdad era extraño pues él siempre la consideró cercana.

Aunque siguieron hablando, no como antes aunque Sakura lo seguía mirando como siempre lo hizo.

Desde niños siempre estaban los tres juntos. Naruto y él habían sido rivales por tanto tiempo que su rivalidad fue lentamente evolucionando a una amistad, amistad que se convivió en una sincera hermandad.

Consideraba más hermano a Naruto que a Itachi.

Sakura al principio fue una niña llorona que Naruto perseguía con insistencia, a tal grado de preferir consolarla a una de sus peleas.

Y finalmente él fue atraído también hacia ella, tanto que a veces solo pensaba en protegerla sin importar nada más. Y lo habría seguido haciendo si sus caminos no se hubieran bifurcado. Ella escogió a Ino, TenTen y Hinata y no podía decir que haya sido una decisión equivocada, pues ciertamente no era lo mismo estar con él a con ellas, no la culpaba, él hubiera hecho lo mismo si hubiera estado en su situación.

Ahora parecían estar en una realidad alterna. Naruto era un completo misterio, Sakura siempre se veía demacrada y arrastrando tristeza.

—¿A dónde vamos a ir?

—¿Qué? —sus pensamientos fueron deshechos al escuchar la voz de Naruto.

—¿No es eso lo que querías hace rato? ¿Escapar de tu casa?

—Ah, si… Ya sabes que mi padre nunca deja de hablar sobre la empresa y cuanto debo aprender de Itachi —tronó la lengua frustrado—. Odio que me compare con el imbécil de mi hermano

—Bueno y que te parece si vamos a…

El móvil de Naruto comenzó a sonar, lo sabía por el estúpido tono que solo podía pertenecerle a él. Naruto sacó del bolsillo de su pantalón escolar el teléfono celular, observó por unos instantes la pantalla con el ceño fruncido y empezó a perder el color natural de su mano a causa de la presión que ejercía sobre el aparato.

Pareciera como si quisiera romperlo en un brutal arrebato de locura, sin embargo había un dejo de duda en su postura, observándolo con la mirada perdida, el cielo de sus ojos se había nublado y finalmente su pulgar presionó la tecla roja, colgó. Sin embargo antes de que pudiera volver a introducir el móvil en el bolsillo volvió a sonar.

—¿No piensas contestar?

—No

La persistencia era una habilidad que admiraba sin embargo ahora comenzaba a fastidiarlo, el maldito celular no dejaba de timbrar con esa canción estúpida e infantil. ¡Ya!

—Demonios —masculló irritado— ¡Contesta de una vez idiota!

Sasuke sin pensarlo dos veces le arrebató el teléfono celular de la mano del rubio. Naruto no pudo reaccionar o no quiso hacerlo, se encontraba tan ensimismado en sus pensamientos más profundos y privados que cuando se percató de lo ocurrido era demasiado tarde.

—¿¡Pero quien demonios jode tanto!? —vociferó al contestar.

¿Sasuke?

El aludido frunció el entrecejo.

—Si

Esa voz se le hacía familiar ¿Dónde la había escuchado antes?

¡Oh Sasuke-chan! Me da gusto oír tu voz, me da gusto que sigas siendo amigo de Naruto, es un idiota, pero te quiere

—¿Quién habla? —demandó saber.

—¡Que decepción! —dijo la voz detrás del auricular—, yo te recuerdo tan bien, aun recuerdo cuando eran pequeños Naruto y tu y les mostré su primera revista pornográfica a la tierna de edad de doce años —contestó en un tono de nostalgia.

—¿Jiraiya? —en su voz se notaba la duda, aunque era muy obvio quién era el único que podía mostrarles tales cosas a unos niños que por cierto, a esa edad, seguían jugando con muñecos de acción.

¡Claro!

Naruto le arrebató el celular y se lo colocó en su oreja.

—Dime —contestó en un tono de fastidio y frialdad, después de un largo rato únicamente contestó: —Entiendo. Lo haré, aunque no regresaré —y colgó.

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CONTINUARÁ...


Antes que cualquier otra cosa quiero pedirles una enorme disculpa por la super tardanza de medio año! No pensé que fue tanto desde que actualizé u_u

Espero me perdonen algún día T_T Pero me es algo tardado, con los demás fics, trabajo y otras cosas u_u, pero quiero que sepan que NUNCA las abandonaré, eso ni pensarlo! Llegaremos hasta el final de este fic aunque sea lo último que haga! jajajaja XDD

Bueno sin más que decir contestaré los Reviews.

BELKY.- Wow enserio? Me da mucho gusto saber que te gusta tanto como para convertirlo en tu favorite *-* me halagas! Poco a poco se van revelando los misterios de Naruto con un poco de ayuda de Sasuke haha!

Espero te siga gustando el fic.

Muchos abrazos.

Adiosin!

Andreina.- Exactamente! Todo tiene una consecuencia, y lo que hizo Sakura la tuvo y muy grande u_u Hahaha no deberías! Seguramente si tu haces un fic te saldría muy genial n_n Solo son años de práctica . Me da gusto que sigas leyendo y es un placer responderte.

Un abrazo desde aquí ;D

Adiosin ¡!

Azkaban.- Si me da penita Sakura, pero sino se hubiera metido en el juego nunca hubiera descubierto el amor que sentía hacia él, aunque ahora sabemos tiene tiempo guardado.

Espero que este Capítulo sea de tu agrado.

Muchos abrazos.

Adiosin!

Isa Haruno.- Perdón por la tardanza, pero ya esta aquí por fin el Capítulo 14 hahaha, me tardo pero sigo aquí, gracias por leerla y tratar de seguir hasta el final, espero que así sea n_n

Nos leemos pronto.

Muchos apapachos.

Adiosin ¡!

BELKY(2).- Jajajaja la segunda, perdoname de verdad! Yo se que demoro, pero a veces no me da tiempo u_U espero me comprendan, pero voy a seguir con el fic hasta el final de eso no hay duda! Me imagino las ansias con las que las dejé, perdoname de verdad T_T no puedo prometer que subiré seguido porque tengo más fics que continuar, pero no lo dejaré de eso puedes estar segura J

Muchos abrazos.

Adiosin!

UchihaGirl.- Me alegra mcuho que te guste! Espero que siga siendo así, una disculpa por la tardanza.

Espero que te siga gustando!

Abrazos!

Adiosin!

Muchísimas gracias por sus preocupaciones, comentarios, halagos y demás!

Yo las quiero mucho!

Y quiero darles un especial agradecimiento a:

… fabiola59 , ikari-cheen, Aika Kuso, BELKY, Andreina, Qarliitaah Haaruno, Azkaban, ASUKA02, Isa Haruno, MarianUchiha, jiemi-chan, Sakura kunoichi no power, ahsayuni15f …

Por sus comentarios, algunos anónimos otros no, pero todos los respondo. Me dan mucha alegría n_n

Muchas gracias tambien a los que solo se pasan a leer sin dejar comentario!

Les agradezco la espera y darse el tiempo para leer.

Nos leeremos (espero muy pronto)

Adiosin!