Capítulo 16.- Sus pensamientos

Sakura suspiró cabizbaja. No podía entender como cada tarde que pasaba con sus amigas se sentía como un alivio para ella y su salud mental, por fin podía reír y divertirse sin tener que sentirse obligada a hacerlo ni mucho menos, pero cuando se despedía de ellas y daba media vuelta, regresaba el desasosiego, se sentía abrumada y sola, más sola que antes. Odiaba que esa palabra se hubiera hecho tan suya.

Había averiguado después de noches en vela que estar consigo misma era el mayor problema.

No soportaba que esos pensamientos depresivos impuestos por su subconsciente regresaran tan fugaces que no tenía ni tiempo para respirar aire profundamente antes de volver a sentirse miserable. ¿Cuándo podría volver a ser la Sakura molesta, gritona, enojona y alegre que siempre fue? ¿Algún día volvería a ser la misma? Esos y otros cuestionamientos internos rondaban su cabeza sin saber cómo contestarse, quería creer que sí.

En el transcurso de los días, tanto Ino como Hinata y TenTen la habían alentado a contactarlo, tratando de hacerla entender que era tiempo para que actuara, pero ella no se sentía lista y no sabía si llegaría a estarlo en algún momento, por lo que al contar con el apoyo de sus amigas se animó a mandar un esporádico mensaje y en otras ocasiones a marcarle gracias a la insistencia de la sin igual Ino Yamanaka; sin embargo, nunca recibió respuesta; con solo escuchar el "Deja tu mensaje" con su voz la ponía nerviosa, se le iba el habla y terminaba colgando el aparto. Un suspiro lánguido venía después de cada intento.

Quizás y ellas tenían razón. Sakura sentía una necesidad de hablar con él, así que había llegado a la resolución, después de meditarlo durante muchas horas, que no podía evitarlo más tiempo, aun sabiendo que quizás su impaciencia por arreglar las cosas terminaría por distanciarlos más.

Tenía que echar la moneda al aire y si el sentía al menos un poco de aprecio por ella o por su historia juntos, la perdonaría con el tiempo.

Sabía que las heridas no habían sanado, aún se sentían punzantes en su interior y por las noches en las que recordaba los besos y caricias de Naruto en esa noche la atormentaban, sin embargo, ya no podía soportar más ese martirio que le sulfuraba por dentro al estar lejos de él.

Era muy pronto, lo sabía, tal vez demasiado pronto, pero sino hacía algo la poca cordura que le quedaba sería consumida por esa desesperación. Sobre todo al haber notado una que otra vez la mirada de Naruto sobre ella, algunas ocasiones perdida, metido en sus pensamientos; otras veces solo desviaba la mirada evitándola. Pocos momentos fueron en los que sus miradas se encontraron, él la observaba con el ceño fruncido y la boca en una mueca, su corazón se contraía en esos momentos.

Sakura detuvo sus pasos de improvisto. Una mujer chocó contra ella pero no pareció importarle, aunque la joven pensó diferente, ella le dijo palabras que sus oídos sordos no pudieron percibir, aunque supuso enseguida que se trataba de una maldición o insulto, no le tomó mucha importancia porque cuando se dio cuenta de a donde la habían llevado sus pasos la sangre en sus venas se heló.

No podía recordar cómo, cuándo o dónde tomó el camino que llevaba al edificio donde vivía Naruto, pero ahí se encontraba ella, frente a la acera que daba al pórtico. Se mordió el labio inferior al sentir el impulso de correr, huir como tantas veces lo había hecho, pero permaneció ahí, sorprendiéndose a sí misma de la voluntad que había guardado para el momento en el que decidiera enfrentar a Naruto.

Miraba atenta los departamentos, un poco inquieta para su gusto. Aún recordaba que Naruto vivía en el catorceavo piso del edificio y la mañana en la que despertó en su alcoba.

Varios sentimientos se arremolinaron en su interior: la tristeza, el enojo, la cobardía y la felicidad.

Pensó que no estaba lista, pero de un momento a otro el valor embargó su pecho y sin pensarlo demasiado, cruzó la avenida; pero su brío no duró el tiempo que deseaba, éste decreció tan solo llegando al piso donde se encontraba su departamento, sus piernas comenzaron a temblar tanto que cada ciertos pasos tenía que buscar apoyo de donde sostenerse para no caer de bruces en el suelo. Nunca antes había teniendo que experimentar la incertidumbre de su propio caminar, pero se las había arreglado para llegar a la puerta de aluminio en una sola pieza; de nuevo esa incertidumbre la embargó, no sabía si gritar, echarse a correr o tocar la puerta y recibir la indiferencia o tal vez furia de Naruto, a esas alturas ya no sabía que esperar.

Nada nunca pasaba de acuerdo a su plan y no tenía por qué pasar lo contrario en esa ocasión… Pero había algo en su interior, una pequeña llama dorada en su pecho que la incitaba a seguir, gritándole fuertemente que era una oportunidad que no debía desperdiciar, que debía seguir adelante y no huir, al fin y al cabo ya estaba ahí.

Sus latidos eran tan recios que ensordecían su escuchar. Estuvo tentada a dar un paso hacia atrás, sin embargo, aún quedaba un poco de la valentía que había estado perdida en su interior.

Respiró hondo, dispuesta a tocar la puerta y enfrentar lo que viniera.

—¡Suficiente!

Esa era sin duda la voz de Naruto pero ¿Con quién hablaba? No parecía percibirse alguna otra voz. Por lo que, llamada por la curiosidad, Sakura se acercó a la puerta hasta colocar su oído contra el frío material no sabiendo que esperar.

—¡¿Cuántas veces tendré que repetirlo?! —alzó la voz lo suficiente para que cualquiera que en ese momento estuviera pasando por el pasillo pudiera escucharlo—, ¡Maldita sea! —vociferó furioso; un gran estruendo se escuchó.

Sakura se petrificó asustada. Nunca había escuchado a Naruto actuar de esa forma explosiva como si tuviese un demonio interno que deseara salir a la superficie para atormentar a quien sea que lo despertó de su lánguida letanía.

Un silencio prolongado vino después. Transcurrieron unos minutos que parecieron eternizarse, pasos fuertes comenzaron a resonar e instintivamente ella echó su cuerpo hacia atrás, hundiéndose contra la pared, tratando de fundirse en ese lugar para que él no fuera capaz de verla. La puerta se abrió salvajemente y con un portazo escandaloso se cerró.

Cuando Sakura tuvo el valor para abrir los ojos de nuevo, Naruto ya había desaparecido de los pasillos.

Pensó que tal vez era lo mejor, conformarse con solo verlo desde la lejanía, rememorar los momentos que pasaron juntos durante los años, las risas y travesuras que hacían cuando todo era más sencillo, cuando ella no lo amaba. Las salidas fáciles siempre eran las que tomaba… pero ¿Cómo podría vivir sin el sol que iluminaba su vida? Cayendo siempre en un barranco sin fondo, lleno de oscuridad ¿Podría hacerlo?

No.

Esa situación no podía prolongarse; no dejaría que el tiempo se llevara al olvido el uno del otro… No dejaría que eso ocurriera.

Si ella había llegado a ese lugar sin titubear no tendría por qué regresar al punto donde empezó. Le declararía sus sentimientos, sin Sasuke y sin esa estúpida promesa de por medio, tal vez así al menos pueda creer en sus palabras.

Sakura salió del Edificio a prisa, con intenciones de encontrarlo. No podía huir, no más.

Su corazón latía estrepitosamente en su interior, su pecho subía y bajaba incesante, su único deseo era hallarlo donde sea que estuviera. Sus piernas se movían por sí solas, corriendo en la dirección que pensaba habría tomado Naruto, el acto le recordó cuando lo buscó en la playa, al final él la había encontrado a ella.

Llegó sin darse cuenta hasta el parque a unas cuadras del departamento. El fresco viento colisionó contra su rostro cuando giró por uno de los caminos adoquinados del lugar, alborotando su cabello en todas direcciones y enmarañándole las puntas. El olor del reciente otoño inundó el ambiente; el cielo se estaba preparando para el ocaso, los colores rosas y violetas pintaban sutilmente la línea del horizonte. Debía encontrarlo pronto, la noche se acercaba.

.

Naruto estaba seguro de algo: no regresaría. No importaba cuanto insistiera o tratara de persuadirlo el viejo pervertido, no tenía intenciones de regresar. Nunca perteneció a ese lugar, su hogar estaba justo ahí, de donde nunca debió haberse marchado fueran las circunstancias que fueran.

Si no se hubiera ido de su hogar en primer lugar, tal vez ahora sería un estudiante normal sin cicatrices por todo su cuerpo ni esa gran responsabilidad sobre sus hombros. Hubiera preferido morir junto a sus padres hace dos años a pasar por lo que le obligaron.

Todo hubiera sido más sencillo si hubiera desaparecido en ese entonces; entiende que sí, sus amigos hubieran llorado su muerte, algunos lo extrañarían, pero con el paso del tiempo, su persona se iría convirtiendo en solo un recuerdo y las vidas de sus amigos seguirían su curso.

Quizás el obsceno de su padrino lo echaría de menos los años siguientes pero no había nadie más que tuviera sentimientos hacia él, su familia se hubiera ido junto a él. Pero no… siempre, siempre, siempre el destino se ensañaba con él, deseando su miseria eterna.

Él ya no era el mismo de antes. Vivió tantas cosas que fue obligado a cambiar, guardando en secreto al Naruto que una vez fue. Ahora era mucho más fuerte, se sentía lleno de vitalidad, era más ágil y perspicaz de lo nunca antes fue, pero todo el tiempo persistía ese hueco en su pecho que por más que trató de ocultar y rellenar no logró.

A causa de su fracaso todo el tiempo sentía esta inmensa frustración quemando su interior y no podía hacer nada para apaciguarlo.

El dolor físico era algo a lo que se había acostumbrado por lo que ni siquiera estampar su mano contra la dura roca servía, solo se incrementaba esa furia en su interior hasta bullir en su sangre. Era un ciclo vicioso en el que estaba metido sin poder hacer nada.

Naruto metió sus manos en los bolsillos de su jean negro, tratando de recuperar un poco de tranquilidad. Necesitaba enfriarse para poder afrontar el día a día.

―¿Na… N-Naruto? ―escuchó en su susurro suave en el viento, la primera vez pensó que su imaginación se estaba dando vuelo como muchas otras veces lo hizo―. ¿Naruto…? ―la segunda vez se sintió tranquilo, la delicada melodía que pronunciaba su nombre lo reconfortaba, le devolvía la cordura y llenaba lo que muchas intentó.

―Naruto

Se detuvo inerte al escuchar su nombre por tercera vez, cada vez más cerca que la anterior. Alzó la mirada dándose cuenta que la oscuridad empezaba a consumir el cielo, la tenue luz de las farolas a los costados del camino se habían encendido, pronto llegaría la noche. Cuando se percató de quien se trataba, toda su frustración se apaciguó.

Se maldijo internamente al reaccionar de esa forma, por ser tan débil. No quería verla ¡Por Dios! ¿Era mucho pedir que se alejara de él?

―Naruto ―su voz parecía haber recobrado la firmeza que siempre la caracterizó―. Tenemos que hablar

Él levantó la ceja indiferente, tras los años que pasó en ese lugar, había aprendido a pretender ser alguien que en realidad no era y así había estado actuando todo este tiempo. Sakura no podía darse cuenta que su cuerpo temblaba bajo la gruesa capa de piel marcada.

―Y-yo tengo que decirte algo…

Sakura se acercaba con pasos lentos y tambaleantes, por un instante estuvo tentado a correr en su encuentro, sin embargo, no podía.

―Sé que estás enojado conmigo por lo que pasó esa noche pero…

Sakura tenía tanto miedo en ese momento que no tuvo el valor suficiente para hacer lo que había decidido terminantemente, la inseguridad se hizo presente, sus manos comenzaron a sudar frío y se sintió tan impotente que se enojó conmigo misma.

«Hazlo» gritaba su interior. Tenía que decirlo, sino perdería esa preciada oportunidad.

―¡Naruto! Yo… ―Sakura frunció el entrecejo batallando internamente con su propia voz que se negaba a salir, aspiró profundamente el sutil aroma de los árboles y el usual perfume de Naruto, entonces exhaló―. Yo ya te había dicho esto antes, entiendo que al principio no me creyeras pero…

Sakura levantó su rostro para toparse con la inexpresiva figura de Naruto, observándola fijamente con sus ojos azules tan fríos como témpanos de hielo. Tragó saliva en seco.

―¿Sabes? ―comenzó titubeante―. Nunca pensé que esta situación se saldría de control, yo sé que lo que hice estuvo mal, pero… no me arrepiento

Sakura ahogó un suspiro en su garganta.

―Lo volvería a hacer… gracias a ello me di cuenta de lo que siento por ti. Sé que me odias… y quizás nunca me perdones pero Naruto ¡Tienes que creerme! Yo te a-

―¡Cállate! ―vociferó irritando sus cuerdas bucales, cortando tajante la voz de Sakura―. No digas tonterías

Sakura, por favor no sigas, no lo digas.

―¿N-Naruto? ―Sakura subió sus manos en su pecho buscando protección ante sus rudas palabras―. ¿Q-qué…?

―¡Basta ya de estupideces! No soporto más esto ¿No entiendes que odio ese tipo de personas? Personas como tú que solo mienten y se mienten a ellas mismas. Tu no me amas, lo amas a él, siempre ha sido así… no importa lo que digas Sakura, no me interesa

¿No sabes que decirte esas palabras es lo más difícil que he hecho?

―Tus palabras me hieren Naruto…

Sakura, ¿No ves que me duele también?

―¿Dónde quedó mi amigo?

Esta aquí Sakura

―¿Cuándo vas a entender? No soy el mismo niño que conociste

―Mentiroso ―empuñó sus manos, estirados a sus costados, su cuerpo temblaba al igual que el suyo.

Basta Sakura, Me lastima verte así…

―Yo sé que siempre vas a ser Naruto, sin importar lo que hagas o lo que pase yo sé quién eres en realidad… pero me he dado cuenta que no sé qué es lo que sientes ni sé por lo que has pasado, me gustaría saberlo… quisiera que compartieras conmigo tus penas, tus problemas, los momentos alegres y los tristes… ¿Lo entiendes Naruto?

Sakura, no. Si sigues insistiendo flaquearé…

―Quiero estar contigo

No puedo Sakura, por tu bien

Tú no mereces a alguien como yo

Mereces ser feliz

No a alguien con un pasado como el mío.

Me persigue.

Te protegeré de ello Sakura.

―¿Ya has terminado? ―ella se petrificó, al escuchar su áspera respuesta―. Si es así, esta conversación ha terminado, no quiero volver a saber nada de esto, no me interesa nada de lo que digas, así que la próxima guárdatelo y ahórramelo

Por eso, Sakura te lo imploro… no insistas…

Naruto giró sobre sus tobillos. No deseaba verla, no podía… si seguían así, llegaría el punto en el que no podría contenerse más y decirle que él sentía lo mismo ¿Cómo podía si quiera pensar en decírselo? No era tan egoísta como para hacerlo.

Demoró unos cuantos segundos en mover sus pies cuando escuchó la voz queda de Sakura.

―No me rendiré ―escuchó el chirrido de sus dientes, sin embargo no paró su caminar aunque sus pasos se hicieron más lentos y extenuantes―. Sé qué haces esto por alguna razón, siempre has sido así… ―pudo percibir la tristeza en sus palabras―. Callando tus sentimientos para que los demás sean felices, pero ahora es diferente Naruto, esta vez es mi turno de alcanzar lo que más deseo así que… ¡Es una promesa de vida Naruto! ¡No me rendiré! ―dijo y una corriente cruzó su cuerpo, llegando cálidamente hasta su pecho.

Naruto no detuvo sus pasos, caminó con parsimonia hasta estar lo suficientemente lejos del lugar, sabía que Sakura no lo seguiría. Así que cuando la iluminación de las farolas se ahogó en la oscuridad, solo de esa forma, escondido entre la penumbra se dejó caer.

Sakura nunca podía enterarse que sus sentimientos por ella nunca cambiaron ni que le era difícil ocultarlos, que se traicionaba a sí mismo y sus convicciones de la manera más vil posible, ni que las lágrimas que por mucho tiempo contuvo en su interior y que rodaban por sus mejillas eran de felicidad.

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Continuará...


¡Hola a todos!

Una disculpa por haber tardado, pero este capítulo me costo un poco hahaha con decirles que escribí primero el que sigue (LOL), pero al fin esta, lo tuve que reescribir varias veces e intentar hacerlo desde cero porque no me gustaba, pero al final me agradó bastante.

Espero que les guste...

Guest.- Lore :D jajaja ya se que te proyectas aunque no tanto xD, espero que te siga gustando la historia :D

Muchas gracias por sus hermosos comentarios a ...cyberakuma1, MarianUchiha, Antharez, uzumaki hiwatari yiah, Guest (Lore)... por darse su tiempo para comentar esta historia, también quiero agradecer a los anónimos por leerla. Muchas gracias por todos sus favoritos y follows!

Muchos besos, abrazos y apapachos.

Adiosin :D