Capítulo 18.- Miénteme
Había tratado de evitar que ocurriera de nuevo. No quería que esa vida que trató de dejar atrás lo alcanzara en ese lugar, pero parecía ser que, después de todo, no podía escapar tan fácilmente o quizás nunca lo hizo, no del todo al menos.
Naruto sostenía en alto el cristal incoloro que hace poco había sacado de la gaveta en su cómoda, la luz que se colaba del entre los pliegues de la cortina chocaba contra el cristal, haciendo que se proyectara en las insípidas paredes grises los vivos colores del arcoíris.
Aquello fue lo único que sus padres le dejaron al morir, el enlace que lo llevo hasta esa vida oculta.
―Todo a causa de un estúpido e inservible pedazo de cristal ―gruñó Naruto tendido en la cama. Giró sobre su costado acomodándose, mirando de cerca el objeto.
No tenía nada de extraordinario ¿Cómo es que por ese cristal asesinaron a sus padres? ¿Por qué es que lo ocultaron hasta que fue demasiado tarde? ¿Por qué se lo dieron a él? No entendía por qué sus padres murieron para protegerlo a él y ese cristal.
Escóndete Naruto… Se fuerte Naruto… Vive Naruto…
Sentía tanta rabia en su interior que apenas podía controlar las gana de hacerlo añicos, era su subconsciente con la voz de Jiraiya que le decía insistentemente que lo conservara.
Jiraiya… pensó. No había sabido de él desde hace una par de semanas, su persistencia se volvió cada vez más perezosa hasta que desapareció, se sentía de cierta forma aliviado aunque echaba de menos su conversación que siempre culminaba en el mismo tópico. A pesar de ser un pervertido, mujeriego y molesto hombre, era su única familia y lo quería y extrañaba.
Suspiró cansado, derrotado en todas las formas posibles. Parecía que había pasado una eternidad enterrado en el colchón, mirando a través de la puerta abierta ¿Esperaba que algo ocurriera? ¿Alguien se asomaría por esa puerta si esperaba lo suficiente?
Tal vez si intentaba de nuevo funcionara, quizás esta vez cuando cerrara fuertemente los ojos despertaría en su cama, con los posters de las bandas que le gustaban entonces pegadas en la pared, con la guitarra que sus padres le habían regalado una semana antes de su cumpleaños y con la fotografía enmarcada de él y sus mejores amigos en el último día de primaria colocada en la mesita de noche junto a su cama, su madre seguramente le gritaría por tener la puerta abierta cuando escuchaba música y la cerraría en un sonoro portazo haciendo caer la foto infraganti de Sakura que estaba pegaba en el tablero de corcho.
Ese día comenzaron la secundaria. Sakura estaba concentrada leyendo un libro, sentada bajo un árbol que proporcionaba una fresca sombra en el verano, con el libro entre sus rodillas y concentrada en su lectura, la brisa de un momento a otro jugueteó con su cabello y ella sin quitar la vista del libro se lo acomodó detrás de su oreja. Tomó la foto; ella no se dio cuenta.
Naruto abrió sus ojos enfrentando la realidad, el gris opacó su vista y la puerta seguía abierta en silencio.
Decidió levantarse después de pensarlo demasiado, colocando el cristal en el cajón entre su ropa cuando otro compartimiento llamó su atención hasta que finalmente la tentación ganó. Dentro se encontraban varias cajitas rectangulares de diferentes tamaños, tomó una color café que tenía pintado el símbolo de una hoja y la abrió.
Sostuvo la respiración por un momento cuando observó la primera foto e inmediatamente cerró la tapa acobardándose. Todo regresaba a él, la Sakura de su pasado y la Sakura de su presente se mezclaron en su cabeza.
―Esto es demasiado ―susurró para él, pasando su mano entre sus cabellos rubios―, necesito una ducha.
Jadeó cuando las frías gotas de la regadera bañaban su cuerpo, recorriendo cada hendidura marcada por sus músculos y cada cicatriz.
El olor a cerezo invadía sus recuerdos, la mirada decidida color jade y la voz de Sakura diciendo que lo quería arremetía contra su mente. Apretó la mandíbula fuertemente, no sabía cómo controlar toda esa frustración, ni siquiera pudo mentirle una vez más.
Estaba tan herido por cómo la había tratado y ella, la fuerte Sakura, fue tan insistente que quebró la fina capa de hielo en él, simplemente no pudo fue capaz de decir lo que cada noche se repetía como un mantra.
Sakura lo superará; Sakura encontrará a alguien más; No soy bueno para ella; No la merezco; Ella no merece todo este cargamento; Ella será feliz sin mí.
Pero su mente lo traicionaba una y otra vez.
"Te quiero"
"¡Te quiero a ti Naruto! Solo a ti…"
"Naruto. Yo me enamoré de ti…"
―Basta…
"Yo sé que siempre vas a ser Naruto, sin importar lo que hagas o lo que pase yo sé quién eres en realidad…"
"Quisiera que compartieras conmigo tus penas, tus problemas, los momentos alegres y los tristes… ¿Lo entiendes Naruto?"
"¡Es una promesa de vida Naruto! ¡No me rendiré!"
"¡Este amor que siento por ti es real!"
―Basta
"¡Estoy parada frente a ti diciendo que te amo! ¡Qué te deseo con locura!"
―¡Basta! ―ordenó chirriando los dientes―, Sal de mi mente, sal de mi vida, ¡sal de mi corazón!
Golpeó la pared de azulejo por inercia. Su mano temblaba, no sabía si por el impacto o por esos sentimientos en su pecho.
Fue un idiota al creer que después de todas sus experiencias estaría bien regresar al lugar donde creía pertenecía, quería sentirse normal y pensó que había superado todos los sentimientos de antaño: los celos, la envidia, el amor. Pero estaba equivocado, cuando vio a Sakura entrar por la puerta de la Directora, todos esos sentimientos olvidados resurgieron de inmediato, calentando su alma. Se había dado cuenta que tampoco pertenecía a ese lugar, ya no más.
Antes deseaba tanto escuchar esas palabras que al principio no lo creyó. Antes pensaba "Nada me haría más que feliz que ella me escogiera" lo deseó tantas veces y por tanto tiempo que ahora, cuando su deseo se cumplió se sentía aterrado. Era una locura tan solo fantasear con ser feliz a su lado.
¡Qué estúpido!
Él no es bueno para ella y nunca lo sería, pero esas ganas de estar con Sakura eran tan persistentes que no sabía qué hacer, era como vivir en constante batalla sin haber nunca un ganador.
.
―¡Vamos Sakura no estés tan decaída!
―¿Y cómo se supone que me debo sentir? ―bufó.
―Deberías distraerte un poquito ―enfatizó con sus dedos la frase.
―¡Ésta no era mi idea de distracción! A demás, tengo malos recuerdos de las discotecas ―sintió un escalofrío recorrer su espalda al recordar que esa noche fue acorralada en el callejón por ese chico Zaku―. Ino gracias pero creo que me iré
―¡Sakura! ―chilló siguiendo a su amiga entre la multitud hasta salir de la discoteca.
―Estoy bien Ino, un poco confundida y sí, con el corazón roto pero ya me siento mejor
―Sakura ―dijo con ese tono de consuelo que no le gustaba nada―. Regresemos tal vez encuentres a alguien
Para ese momento ya había asimilado que ella y Naruto nunca se pertenecerían el uno al otro, pero ¿cómo podía estar con alguien que no fuera él? Simplemente no tenía sentido para ella tratar de olvidar a alguien a quien no podía dejar de pensarlo, solo se engañaría a ella misma y lastimaría a alguien en el proceso. No estaba dispuesta a hacerlo de nuevo.
Entendía a Ino, la resolución parecía factible pero no era la solución para ella. Había entendido que prefería tenerlo cerca a no tenerlo en su vida.
―Me temo que eso no es posible
―Tal vez no ahora, pero sino lo intentas…
―Ino ―negó con la cabeza―. No insistas ¿De acuerdo? Regresa y diviértete, estoy cansada, quiero dormir
―¿Segura? ―torció la boca sin estar convencida.
―Hablamos mañana
Sakura giró sobre su eje apresurada, rebuscando en el bolso su celular y le mandó un mensaje a Genma quien seguro no estaría muy lejos del lugar.
―¡Hey! ―escuchó a lo lejos y por pura inercia se giró― ¡Lo sabía! Eres esa chica
―¿Disculpa?
―Lo siento, no me he presentado que rudo de mi parte… ―el joven rubio se aclaró la garganta―, mi nombre es Deidara, mucho gusto
―Tengo que irme ―dijo rápidamente, no le gustaba nada la apariencia despreocupada y exageradamente parecida a Naruto, el cabello rubio en una coleta, los ojos azules enmarcados y una sonrisa galante, sin duda alguna era extranjero.
―¡Espera! ―la tomó del brazo impidiéndole dar un paso más, Deidara se aclaró la garganta una vez más―. Discúlpame, solo quería disculparme contigo sobre el otro día
―¿El otro día? Yo en mi vida te he visto… ahora ¡Suéltame! ―gruñó halando su brazo fuertemente, de pronto se sintió ansiosa. La mirada de ese chico parecía arrancarle la piel ponzoñosamente.
―Casi te atropello hace un par de semanas, nunca me contactaron después así que supuse que estarías bien, pero ahora que te veo me siento aliviado
Deidara miró su rostro, escudriñando sagazmente su contorno, terminando en sus ojos y sonrió.
―Bien, ahora que te has quitado el peso de encima ―frunció la ceja, estaba lista para decirle algo que fue olvidado por el claxon del automóvil―. Tengo que irme
―Nos vemos pronto entonces
―Sinceramente ―giró sobre su eje solo par encararlo―, espero no toparme contigo nunca más
Apresuró su paso al auto que la esperaba paciente junto a la acera. Al subir se sintió aliviada, no se había dado cuenta que en el camino contuvo el aliento hasta que suspiró.
―¿Amigo suyo Señorita? ―preguntó Genma mirando por el retrovisor
―No, en realidad no lo conozco ¿Por qué preguntas?
―Él parecía divertido cuando se marchó ―frunció el entrecejo―. Debería tener cuidado Señorita
―Sí, gracias Genma, de todas formas no creo que nos volvamos a topar
Después de su pequeña conversación el silencio permaneció hasta llegar a su hogar. Genma se despidió con una reverencia. Sakura estaba tan cansada que de un solo movimiento se puso su ropa para dormir y se tumbó a la cama.
.
Sakura despertó cuando el sol del mediodía alumbró su rostro. Se incorporó tras un lánguido bostezo, estaba cansada, pero extrañamente mucho mejor, como si la noche de sueño hubiera aliviado el peso que cargaba encima. No podía explicarlo bien pero después de tantos altibajos en las últimas semanas, finalmente podía respirar.
Después de tomar una larga ducha, decidió dar un paseo por los alrededores, no podía dejar pasar esa oportunidad cuando se sentía tan fresca y de cierta forma aliviada.
La brisa otoñal era sin duda la que más le gustaba, tan fresca y revitalizante que le entraban ganas de quedarse quieta y dejarse mecer por el viento.
Las hojas en colores rojos y naranjas caían melancólicas hasta el suelo, aquello le hacía recordar a ella misma. Tal vez no debería gustarle tanto el otoño. Su escrutinio en el paisaje otoñal fue pronto dispersado por el resonar del tono de su aparato móvil.
Observó el nombre que parpadeaba en la pantalla y se congeló, dejando caer el móvil de su mano, repiqueteando en el concreto de la acera. El color desapareció de su piel y su mano estática comenzó a tremolar. De un momento a otro, Sakura pudo salir de su trance y contestó el teléfono celular.
―¿Aló? ―dijo con recelo, sin embargo, nadie respondía detrás de la línea―. ¿Naruto? ¿Naruto eres tú?
Un prolongado silencio reinó. Sakura se mordió el labio inferior desconcertada, pensó que él no quería volver a verla.
―Sakura ―contestó con la voz quebrada en una vibración que la aturdió―. No puedo hacerlo Sakura
―¿De qué hablas? ―se detuvo estática.
―Te quiero tanto ―suspiró―. Pero es tan complicado
Sus piernas no respondían. El escuchar a Naruto la paralizó de inmediato, sintió subir rápidamente el nudo en su garganta, su estómago revolverse, el mundo giraba en tonos naranjas y el olor a caoba inundó el lugar, tan embriagador como siempre. Y como si ella lo supiera, se dejó embargar por sus sentidos sintiendo los brazos de Naruto rodeándola siendo quizás un efecto de su imaginación.
―Sakura ―ronroneó en su oído, tensándose al darse cuenta que él de verdad estaba ahí, los brazos de Naruto la sostenían con fuerza y su frente se encontraba en la hendidura de su cuello
―¿N-Naruto? ―tartamudeó, con todos sus sentidos acelerados y el cuerpo tenso.
―¿Qué voy a hacer Sakura? No puedo estar lejos de ti porque lo único que hago en pensarte y no puedo estar cerca de ti porque te hago daño ―olisqueó su cuello y la hizo temblar.
―E-Eso no es cierto, tú nunca me harías daño
―Tal vez yo no, pero…
Sintió las cejas de Naruto tratando de juntarse, arrugando su ceño, apretando sus manos en puños; miró cómo perdieron el color al instante.
―¿Pero?
―Sakura ―subió sus manos hasta sus hombros y la giró para estar cara a cara frente a él, Naruto acercó su frente hasta tocar la suya, tan cerca que podía oler su aliento mentolado y sentir esa fuerza sobrenatural que pedían besarlo―. ¿Puedo pedirte un único favor?
―¿De qué se trata?
Los ojos de Naruto que se mantuvieron cerrados por unos largos segundos, se abrieron, clavando su mirada azulada en ella, suplicando que hiciera lo que fuera que le pidiera. Sakura se sintió desamparada ante él.
―Miénteme ―pidió.
―¿Qué?
Naruto apretó la mandíbula, como si una fuerza mayor impidiera que hablara.
―Dime que todo fue una mentira, que jugaste conmigo por ese estúpido pacto y que se terminó, que ganaste… que no me amas
―N-no… ―tapó sus labios con ambas manos, dando un salto hacia atrás, alejándose de Naruto.
―Te lo suplico Sakura, acaba con esta mísera tortura. Solo di que no me amas
Para ese momento, no sabía que hacer. ¿Mentirle sobre sus sentimientos cuando había prometido luchar por él? Pero era él quien se lo pedía. Le daba miedo preguntar la razón.
Pero ¿Qué podía hacer? Él dijo que ni siquiera su amiga podía ser ¿Tan grave era? Puede ser que su pasado consume su presente sin dejarle salida. Él está sacrificándose a sí mismo pero Naruto no entiende que al igual lo está haciendo con ella.
¿Qué significaría su vida ahora que él no estaría en ella? ¿De verdad podía creer que la mentira era la realidad?
La mirada suplicante de Naruto se clavaba en su corazón, retorciéndole con cada tremolante movimiento.
―Dilo por favor, no me amas ¿Verdad?
―Y-yo…
―Solo dilo, todo estará bien –entendió que aquella frase no se la dijo a ella, sino a sí mismo―. Estará bien
―Yo… ―el nudo en su garganta se amarró fuertemente, tuvo que tragar saliva varias veces para poder formular las palabras que no deseaba decir―. No te amo ―susurró balbuceante, rompiendo en pedazos su corazón―. No te amo ―repitió, con cada negación de sus sentimientos era punzada que la atravesaba―. Yo no te amo…
Naruto suspiró aliviado; como si se quitara un enorme peso de encima creyendo en esas simples palabras.
No era justo. ¿Por qué tenía que ser de esa forma?
―Yo…. No… te amo… ―se aseguraría de repetirlo las veces que fuera necesario para empezar a creerlo―. No te amo… no… no… te amo, te amo ―mientras más lo repetía, más profundo era su dolor―. ¡No! ¡Te amo! ¡Naruto te amo! ―llevó sus manos hasta su boca de nuevo, dándose cuenta de sus propias palabras, no podía negarlo, ya no podía negarlo más―. No puedo hacerlo Naruto, te amo y no me importa nada más
―¿Qué voy a hacer contigo? ―sonrió melancólico de lado.
―Lo que quieras
Naruto sonrió burlón y una carcajada fue ahogada por su pronto carraspeo.
―¿De verdad? ¿Lo que quiera?
―Sí
―¿Y si lo que quiero es alejarte de mi?
―Entonces tenemos un problema
―¿Por qué eres tan persistente?
―Porque te amo, a demás te lo había prometido ¿Recuerdas? Una promesa de vida
―Promesas de vida ¿eh? Recuerdo haber hecho una de esas una vez
―En realidad ya has sido liberado de esa promesa hace tiempo… En la playa ¿La excursión? ―dijo tratando de hacerle recordar aquel día.
―Ah sí… pero nunca pude cumplirla, no es justo ¿sabes?
―Qué tal si… ya que no quieres desatarte de esta tonta promesa, cambiaré el sujeto
―¿Cómo?
―Sasuke Uchiha ya no es de mi interés… no de esa forma, por lo que no tiene caso ayudarme con alguien a quien solo veo como un amigo… en cambio, hay otra persona que se ha robado mi corazón y casualmente la conoces
―¿Ah sí? ―ensanchó los ojos― ¿Y quién es?
―Es un secreto ―lo miró divertida―, bueno, no tan secreto… pero ya que me ayudarás… ―se acercó a él sigilosamente, inclinando su cuerpo hasta el oído de Naruto―. Quiero conquistar a Naruto Uzumaki
―¡Puf! Es un perdedor, no te conviene
―Ya has hecho la promesa ―señaló.
―Sakura sabes que no puedo hacerlo, quiero que estés con alguien que pueda hacerte feliz, sé que esa persona no soy yo
―Es imposible, solo contigo puedo ser feliz… me haces sentir tantas cosas… A veces tengo ganas de abrazarte, de estar contigo y hablar hasta que se nos vaya la voz, de besarte… ―un sonrojo prominente abochornó sus mejillas―. Otras veces de zamparte uno que otro golpe por ser tan cabeza hueca, me haces sentir frustrada, enojada, deprimida, angustiada, nerviosa, feliz
―Sakura, sé que con el tiempo alguien más te hará sentir lo que sientes ahora, no soy yo quien debe estar a tu lado
―Naruto ¿Cómo puedes decir que es alguien más? Te he amado durante tanto tiempo en silencio… solo hasta hace poco me di cuenta de ese amor escondido que había crecido desde el primer momento que nos encontramos, cuando te fuiste no pude dejar de pensar en ti, en cómo estarías y qué estarías haciendo, fueron dos largos años
El silencio se hizo presente. Sakura observaba a Naruto cabizbajo, pensativo, sabía que estaba tratando de hacerla entrar en razón pero nada de lo que hiciera la haría cambiar de opinión, ni siquiera irse al extranjero funcionaría ahora.
―No sé que más decirte para que desistas
―Nada hará que me retire
―¿Ni siquiera saber que soy un monstruo?
―No lo eres ―negó con la cabeza―. Quizás el monstruo soy yo
―Nunca lo serías
―¿La forma en que te traté? ―señaló avergonzada―. No puedes decirme que no lo soy
―No, no lo eres
―De cualquier forma, no me importa lo que hayas hecho antes, no preguntaré más sino quieres
―Yo no quiero exponerte a esa clase de peligro Sakura, ese pasado del que hablas trata de alcanzarme
―Que lo haga entonces, juntos lo enfrentaremos
Naruto acortó la distancia entre los dos enternecido y colocó una hebra de su cabello detrás de su oreja, mirando su rostro iluminado con esperanza.
―El cabello corto te sienta bien
¿Qué más podía hacer para desistiera? Era obvio que su plan iba a fallar desde el inicio, pues ni él mismo quería que se alejara. Sí, podía ver detrás de esos ojos color jade tantas cosas que lo hacían vibrar, esa mirada era simplemente su perdición. Nada podía hacer ahora que la decisión de ella era firme, ni siquiera advirtiéndole sobre los peligros que conlleva estar junto a él. Se había convertido en una mujer decidida, valiente y muy fuerte. No podía negar que la amaba con tanta intensidad que a veces asustaba. Con una simple palabra podía hacerlo el hombre más feliz o miserable.
No importaba que tanto luchara en contra, siempre, sin importar nada, amaría a Sakura. Ya había sufrido durante tanto tiempo y ella también lo hizo, tal vez era hora de ser feliz, de dejar su pasado atrás y vivir sin miedo en el ahora. Tal vez las palabras de Sakura estaban en lo correcto, y juntos podrían superar las adversidades… tal vez.
―Te amo Sakura ¡Dios! Te amo tanto, no será fácil para ninguno de los dos, solo prométeme que no importa cuanto amor nos tengamos el uno al otro, si te digo que te alejes lo harás ¿Podrías hacerlo?
―No lo dirás ahora ¿verdad?
―No ―sonrió de lado―, espero no decirlo nunca
.
.
.
Continuará...
¡Hola a todos!
Una disculpa por haber tardado tanto en actualizar, me fui de viaje uno par de meses haha u_u y bueno, actualizé primero otra de mis historias, pero por fin esta listo este capítulo!
Espero que les guste mucho!
Ahora a los agradecimientos y comentarios :)
hitokiri30.- Hola! Me da mucho gusto que te agrade la historia! Espero que puedas seguir acompañandonos en este fic. Ojalá te guste el nuevo capítulo.
Muchos saludos!
Muchas gracias por sus lindos comentarios a ...Antharez, MarianUchiha, Kaor23, cyberakuma1, , fabiola59, hitokiri30, sorcerer001, ikari-cheen...
También quiero agradecer a los anónimos por darse su tiempo para leer este fic y a los favoritos, me da mucho gusto!
Espero que pronto nos leamos de nuevo.
Hasta la próxima.
Adiosin! :D
