NSFW

Capítulo 22.- Rota

Lo sentía, lo sabía, Sakura no había creído nada de lo que había dicho, sus ojos habían confirmaban la que temía, esa inconformidad ante su respuesta pero no preguntó nada más.

Sentía la pequeña y delicada mano de Sakura subiendo y bajando por su espina dorsal y el eco de un tarareo en su pecho, como si estuviera tratando de consolarlo aunque no supiera la razón. Hacía tanto tiempo que había vivido el suceso que lo había olvidado completamente hasta ese momento. Siempre había hecho que su corazón se sintiera cálido y sus preocupaciones se borraran en su melódica entonación.

Recordó entonces la primera vez que ocurrió.

Estaba escondido en la casita del patio de juegos, abrazaba fuertemente sus piernas y su cabeza estaba tan enterrada entre sus rodillas que no sabía si podría volver a separarse, pero no le importó, tampoco cuando sintió su frente y cabello mojarse de lo que aseguraba era la sangre de sus rodillas raspadas. No quería ni podía salir de ese lugar, estaba asustado y adolorido. Su cuerpo dolía donde habían golpeado los niños más grandes mientras se burlaban de él por alguna razón que no conocía, por ello tenía miedo de volver a salir.

Escucho unas pisadas acercarse a la casita, él enterró más su cabeza si eso era posible. Los pasos cada vez más cerca hasta que la puerta de plástico de abrió.

Oh… ─escuchó una voz quebrada─… Hola

Él se retrajo más en un ovillo aunque la diminuta y casi chillona voz que solo podía pertenecer a una niña sonaba más sorprendida que agresiva, aun así no tuvo el suficiente valor como para subir su mirada.

¿Estás bien?

Sintió un par de suaves palmaditas en su cabello alborotado y enlodado. Solo hasta ese entonces sintió el escozor en sus ojos y su labio inferior sobresalió, su cuerpo tembló al tratar de contener sus lágrimas pero no era lo suficientemente fuerte para hacerlo.

La niña se sentó a su lado, su pequeña mano acariciaba su espalda con torpeza e inseguridad al principio y empezó a tararear una melodía que llenó su pecho de calidez.

Ya no se sentía asustado.

Giró levemente su cabeza entre sus rodillas, mirando de soslayo a la pequeña niña de cabellos rosados observándolo con curiosidad con unos grandes y brillantes ojos verdes, ladeó su cabeza como si tratase de entender algo.

¿Mejor? ─dijo la niña.

Él asentó la cabeza aún entre sus rodillas.

Me llamo Sakura ¿y tú?

N-Naruto… ─susurró, casi con un hilo de voz.

Naruto… ─arremedó y después de un momento soltó una risita─. Me gusta

El sonido lo contagió, dedicándola una pequeña sonrisa vacilante y tímida. Sus palabras habían sido tan sinceras que se sintió feliz de escucharla, esa había sido la primera vez que alguien le había hecho un cumplido aparte de sus padres y su padrino Jiraiya quien según sabía, había escogido ese nombre. El pequeño capullo en el que estaba resguardado se desintegró al subir su cabeza y alargar sus piernas en el piso. Los ojos de la niña se agrandaron y su risita se acallo.

¿Oh? ¿Qué te pasó? ¿Te caíste? ─preguntó la niña alarmada─. Tienes sangre por todos lados

Naruto frunció en entrecejo nervioso y avergonzado, clavando su mirada en sus rodillas raspadas. Sabía que la niña estaba esperando alguna respuesta, lo sentía en su mirada, así que solo se encogió de hombros.

La niña rebuscó en los bolsillos de su pantaloncillo hasta sacar un poco de papel higiénico. La niña acortó distancia y limpió su frente y cabello lo más que pudo. Habiendo terminado su tarea gateó hasta quedar frente a él.

¿Te duele?

Él asentó la cabeza. La niña miró por un momento su lastimadura, como si estuviera pensando en alguna solución, entonces desató la cinta roja de su cabeza y la enrolló en la rodilla que parecía más lastimada.

Solo tengo una así que con eso debe bastar ─la niña aseguró con una afirmación que era más para ella que para él.

Observó por un momento la cinta roja en su rodilla pulcramente vendada.

¿Mejor? ─volvió a decir.

S-Sí ─se obligó a responder, aunque su voz surgió más tremolante de lo que había esperado o querido─. G-Gracias

Había esperado que la niña se fuera después de eso, pero no fue así. Ella se quedó a su lado hablando sobre cualquier cosa como si se hubieran conocido desde hacía mucho tiempo y no solo por una tarde. Él la contemplaba mientras relataba cualquier cosa. Su interior hacía cosas raras que le hacían sentir cosquillas en su estómago, pero no se sentía como algo malo, a decir verdad, le agradaba sentirlo.

Naruto dejó escapar una risita mezclada en un suspiro que supuso cosquilleó en la coronilla de Sakura ya que perturbó su tarareo y levantó su mirada con ambas cejas arriba, se sentía tan seguro a su lado que le parecía mentira que todo lo que había ocurrido en los meses desde su regreso haya sido real. ¿Cómo había sido posible negarse a sí mismo estos momentos que tanto deseo por tantos años? ¿Cómo era posible sentir que su interior estaba completamente lleno? ¿Cómo sentía un revuelco en su interior cada vez que la tocaba o estaba cerca de ella? ¿Cómo era posible sentir tanto amor en su retorcido interior?

Pasó sus dedos por el flequillo alborotado en la amplia y hermosa frente de Sakura. Naruto se inclinó y depositó sus labios en un tierno beso, sintió el cuerpo de Sakura relajarse ante su delicado toque y una exhalación aliviada chocó contra su pecho descubierto, al separarse volvió a observarla con una sonrisa de lado. Sus dedos recorrieron la línea de su cabello por su sien hasta colocar las pequeñas hebras detrás de su oreja.

─No necesito nada más…

─¿Eh?

─Eres lo único que necesito ─dijo más para sí que para ella.

Las mejillas de Sakura se tiñeron de rosado casi inmediatamente. No importa cuántas veces lo viviera, se sorprendía cada vez que Sakura se sonrojaba por algo que decía o hacía, nunca pensó que en algún momento esto le ocurriría, que los sonrojos de Sakura serían destinados a él, que sus besos y caricias le pertenecieran solo a él.

─¿De qué te ríes? ─preguntó, aunque no se había percatado que lo estaba haciendo sino le decía.

Él se encogió de hombros tontamente y Sakura desvió la mirada con una mueca en su boca, clavándola en algún lugar en la sala de estar.

─¡Ah! ─exclamó apartándose de su lado─. Tu regalo, no has abierto tu regalo

Naruto dirigió siguió el trayecto de la mirada de Sakura. Recargado en el costado del sofá e encontraba un paquete de cartón, más largo que ancho. Ahora recordaba que ese día había vislumbrado a Deidara detrás del cristal polarizado, hablando con Sakura y ahora estaba seguro que lo más probable es que él lo haya percibido también. Empuñó sus manos a sus costados tratando de controlar la furia que amenazaba brotar de sus fauces oscuras. Estaba con Sakura ahora y no iba a dejar que el recuerdo perturbara la paz que había conseguido.

Inhaló por la nariz y exhaló por la boca.

─Lo había olvidado ─rascó su nuca por pura inercia.

─¿Por qué no lo abres?

El asentó la cabeza.

Aunque solo estaba a unos pasos de donde se encontraban, Naruto tomó la mano de Sakura entre la suya para guiarla hasta el sofá, oponiéndose completamente a dejarla libre. Sakura miraba con ojos expectantes a que abriera el paquete.

Dentro, una guitarra acústica resplandecía en su color favorito. Se tomó un minuto para contemplar el instrumento musical. Nunca había tenido un instrumento propio, siempre le habían prestado alguno para practicar e incluso tocar algunas veces con amigos, si se les podía decir amigos a aquellas personas.

─¿Te gusta? ─preguntó con una gran sonrisa.

─Me encanta.

.

Había pasado una semana sin noticias ni avistamientos de Deidara. No sabía si el hecho lo hacía sentir aliviado o todo lo contrario. No tenía forma de saber si Deidara se había esfumado tan rápidamente como llegó después de su encuentro y a causa de su petición o simplemente estaba acechándolo desde las sombras, esperando el momento adecuado para atacarlo, justo como él mismo haría si la situación fuese inversa. Pero era Deidara y no él y Deidara era tan impredecible como explosivo y eso lo alteraba. No por lo que pudiera ocurrirle a él, sino por Sakura.

Temía por ella.

Detestaba la incertidumbre de lo desconocido, de vivir constantemente en la vigilia, y sobre todo que Sakura lo mirara de esa forma cuestionante, preocupante, con tantas preguntas sin respuesta que empezaba a dudar, no lo que sentía por él, sino de él y dolía que lo mirara de esa forma, tanto que sentía las palabras gorgorear en su garganta, picaba en la punta de su lengua la explicación que ella tanto ansiaba y que no podía lograr exteriorizar. Quería decirle, contarle todo, prepararla para lo que fuese a venir… pero no podía. El que ella lo supiera la estaría metiendo completamente en su vida, inmiscuyéndola indirectamente al pasado que se aferra en reaparecer en su presente. Decirle esa parte de él que ha tratado de olvidar solo la arrastraría en lo profundo de su oscuridad, porque sabía, en el momento que todo haya salido a la luz, sin encubrimientos ni secretos, estaba la posibilidad de que fuese demasiado para procesar, demasiado con lo que vivir. No quería eso para Sakura y cada vez que el murmuro silencioso en su cabeza recitaba las palabras que escocía sus cuerdas bucales, se recordaba una y otra vez que lo mejor para Sakura era no saber.

Mantenerla a salvo había sido siempre su prioridad sin importar que eso en el futuro la alejara de ella.

Naruto giró sobre su costado en la cama, clavando su mirada en el cortinaje que sumía a su habitación en una penumbra permanente, aunque en los costados se podía vislumbrar por una pequeña ranura la claridad que empezaba a surgir. Una vez más el insomnio se había hecho presente como cada noche desde entonces, con esos pensamientos y cuestionamientos redundantes hasta que su cuerpo sucumbía o amaneciera, más una que la otra.

Estaba cansado.

Volvió a girar sobre su costado, esperando a que empezara a resonar el timbre de su alarma para levantarse del colchón y empezar su día.

¿Por qué no podía sacar de su cabeza ese incesante temor por perderla? Naruto rascó su cráneo fuertemente casi con desesperación. No podía continuar martirizándose con la esperanza de que Deidara se hubiese marchado de su vida y no regresaría, no debería aferrarse a la posibilidad, era incomprensible aceptarlo, pero lo hacía, aun cuando una pequeña parte de su consciencia esperaba que todo empezase a desmoronarse. Pero cada vez que miraba a Sakura, todas sus inseguridades se desvanecían. Se sentía seguro a su lado, más de lo que acostumbraba, más de lo que debería. Y de nuevo ese impulso aparecía sin poder ceder ante él completamente. Tal vez algún día tendría el suficiente valor para poder exteriorizar todo lo que se encontraba escondido en su interior. Quizás o quizás no.

Entonces el sonido de su despertador timbrando inundó su habitación y disipó sus pensamientos redundantes.

.

La bóveda celeste empezó a tornarse de color grisáceo, las esponjosas nubes en el firmamento ocultaron el sol recelosamente detrás de ellas. Sintió la ligera ventisca otoñal empezando a refrescar la húmeda mañana.

Las ocho de la mañana con doce minutos, vislumbró en su reloj de pulso. No sabía si estaba enfadada o solo exhausta. ¡Estúpida Ino-cerda! ¡Solo a ella se le podía ocurrir salir un domingo… y por la mañana!

Después de haber anunciado a sus amigos oficialmente su noviazgo con Naruto, Ino, con su siempre mente maquinadora había tenido la "maravillosa idea" de salir todos juntos en pareja. Al principio le había parecido una mala idea salir en grupo, no era que no quisiera hacerlo, hacía mucho tiempo que no compartía con sus amigos fuera de clases, era solo que… Naruto se encontraba disperso últimamente y no sabía si fuera el mejor momento, pero Ino había insistido tanto durante la semana que había terminado cediendo, más que nada para no volver a escuchar su voz chillona vociferando sermones repetitivos.

Sakura talló su sien tratando de tranquilizarse, sabiendo de antemano lo que le deparaba la supuesta salida de parejas no solo a ella, sino a Naruto también. Observó el edificio de apartamentos, fijando su mirada en la ventana descubierta donde vivía Naruto. No sabía exactamente que estaba esperando que ocurriera al mirar el ventanal de su apartamento, tal vez que el cuerpo de Naruto apareciera y con una maravillosa sonrisa la mirara desde lo alto, reasegurándole telepáticamente que todo estaría bien. Y aunque nunca ocurrió, Sakura esbozó una pequeña sonrisa con el simple pensamiento de Naruto, pensar en él ayudaba a fortalecer su confianza. Sakura entró al edificio pensando que ese día no podía ser tan malo como aparentaba.

Escuchó la campanilla que anunciaba la llegada del ascensor. Al subir observó su reflejo en el espejo, alisó y acomodó su corto cabello alborotado por el viento con sus dedos, escaneó su reflejo unos segundos antes que las compuertas de metal se abrieran. Exhaló el aire en sus pulmones al salir del ascensor y caminó hasta al final del pasillo donde se encontraba el apartamento de Naruto.

Tocó el timbre como tantas otras veces, el sonido la llenaba de ansias sabiendo que en cualquier momento Naruto abriría la puerta. Pasaron un par de segundos cuando presionó el timbre por segunda vez consecutiva pero no conseguía ningún tipo de respuesta, ni siquiera algún ruido que indicara la existencia de alguien dentro. Sakura hizo una mueca y tocó nuevamente el timbre, dejando que el sonido estridente inundara el apartamento.

─¡Espera! ¡Ya abro! ─un torpe grito se escuchó desde el interior.

Las pisadas familiares casi imperceptibles se acercaron y el movimiento de la perilla de la puerta se hizo audible. Anhelaba verlo con tanto fervor que le parecía gracioso como podía echaba de menos a una persona a la que veía todo el tiempo y cuando no lo hacía, intercambiaban textos o llamadas. ¿Quién iba a pesar que ese niño problemático iba a ser el amor de su vida? Naruto Uzumaki era su felicidad.

─Hola ─escuchó.

Sus labios que estaban en una sonrisa se entreabrieron al vislumbrarlo en el umbral de entrada. El cabello rubio se meció, dejado caer tímidas gotas de sus puntas, algunas colisionando estrepitosamente hasta desaparecer en algún lugar y otras siguiendo delicadamente la línea de su espalda, hombros y torso, recorriendo los músculos trabajados de sus pectorales, bajando por sus abdominales, rodeando su ombligo y encontrado su inevitable final en el filo de la toalla que rodeaba su parte privada.

Sus labios se entreabrieron. Sintió cómo la sangre recorría hasta sus mejillas, acalorándola, provocando que sus piernas temblaran con la simple visión y como un cosquilleo apareció en su estómago e iba bajando…

Tragó saliva cuando Naruto se recargó en el umbral con los brazos cruzados sobre su pecho, ladeando el rostro cuestionante como esperando a que respondiera su saludo, pero su mente estaba tan turbada en la imagen de su semidesnudo novio que no pudo formular nada más que un simple sonido gutural llegando a parecer casi un gimoteo. Sakura relamió sus labios y mordió su labio inferior entre su exhaustivo escudriñamiento del cuerpo masculino. Su mirada clavada en el lugar donde terminaba la piel desnuda de Naruto. Sentía una urgencia en su estómago por besarlo hasta que sus labios dolieran, quería tocarlo hasta haber memorizado cada milímetro de su piel. ¡Dios! ¿Qué le había hecho Naruto Uzumaki para desearlo de esa forma?

¡Vamos Sakura! ¡Compórtate! Es solo Naruto, tu novio, al que has visto más de una vez completamente desnudo. Sus pensamientos en lugar de sosegarla provocaron todo lo contrario. El calor en sus venas se intensificó más y más hasta que sintió sus mejillas sonrojarse. Sakura desvió su mirada en un esfuerzo desmesurado por ocultar su abochornado rostro sin mucho éxito.

Pudo mirar de soslayo a Naruto ladeando su boca en una sonrisa socarrona. Sakura mordió el interior de su mejilla tratando de evitar que algún sonido inesperado e inapropiado saliera de ellos como hacía unos segundos atrás. Detestaba tanto cuando esos intensos e imprevistos suspiros brotaban de su esófago hasta exteriorizarlo con tan poco estímulo, como justo ahora.

Su mirada celeste se clavó en sus sosas orbes verdes, observándola con esa fascinación que estaba ahí desde siempre. Recordó entonces a la mezquina, patética y empedernida niña que había decidido ignorarlo tantos años atrás, cegada por el buenmozo Sasuke Uchiha. Aún no lograba entender cómo después de todo ese tiempo la seguía mirando de igual forma. No, ahora lo hacía más abiertamente, con más intensidad.

El cuerpo de Naruto empezó a inclinarse hacia ella con parsimonia. Su mirada bajó hasta sus labios alargados en esa estúpida y sensual sonrisa burlona que se fueron partiendo conforme se acercaba, podía sentir sus exhalaciones cosquillear su piel. La anticipación de sentir sus labios en los de ella se hizo presente, lo sentía cerca de ella, casi rozándola. Trató de murmurar algo pero su voz no brotó de sus cuerdas vocales.

─¿Sakura? ─dijo en un susurro que cosquilleó en su interior.

─¿Mm? ─borbotó casi en un suspiro embelesado.

─Cuando quieras entra, terminaré de ducharme

─Si… ─exhaló en un suspiro y el calor de Naruto se esfumó con una risita haciendo eco en sus tímpanos.

¿Qué había ocurrido? Le tomó un instante procesar las palabras de Naruto. ¡La había provocado! Y ¡Había caído completamente en su trampa! No sabía si estaba sorprendida, avergonzada o furiosa, lo más probable sea una mezcla de las tres.

─¡Naruto! ─demandó teniendo como respuesta una carcajada apagada por el sonido de la regadera desde el interior del baño─. ¡¿Por qué hiciste eso?! ─aunque sabía que Naruto no podía verla, cruzó sus brazos sobre su pecho y frunció el entrecejo con fingida desaprobación, al no recibir respuesta decidió olvidarlo─. Vamos a llegar tarde y ya sabes cómo es Ino… ¡Apresúrate! ─gritó casi con desesperación, disipando sus pensamientos.

─¡Ven a ayudarme entonces!

─¡Si estabas escuchando! ─de nuevo esa risita socarrona resonó dentro del baño.

Espera un momento ¿Qué había dicho? ¿Ayudarlo? Sakura tragó saliva completamente acalorada. Su corazón empezó a galopar tan rápida y fuertemente que pensó moriría de un ataque en cualquier momento. ¿Cómo podría resistirse ante la tentación? ¡Por Dios! ¡Compartir una ducha con Naruto! Esa sí que sería una nueva experiencia.

Su cuerpo se estremeciera de solo pensarlo. El sonido del agua al caer ensordecía sus oídos como cántico que la incitaba a dar un paso cerca, ardiendo de pura anticipación.

Dejó caer su bolso y con cada paso una prenda de su vestimenta hasta que no quedó nada más que su cuerpo desnudo. Sakura suspiro buscando el brío en su interior para poder mover su cuerpo entorpecido y abrió la puerta del baño rápidamente, introduciéndose lo más silenciosamente que pudo a la ducha. Naruto giró su cuerpo de medio lado con incertidumbre y sorpresa, seguro su invitación había sido otra más de sus provocaciones, lo sabía por como el pigmento rojo en sus mejillas se fue incrementando y viajando hasta sus orejas.

─¿S-Sakura?

Ella solo ladeo su sonrisa como lo había hecho él antes. Lanzó su cuerpo contra el de Naruto, colisionando sus labios, aprisionándolos, sintiéndolos, moviéndolos con la pasión acumulada. Sintió las manos ásperas de Naruto recorrer su espalda después de unos segundos, su cuerpo zumbó ante el contacto. Las gotas tibias de la ducha empezaron a mojar su cuerpo, introduciéndose en la boca de ambos con cada pequeña separación.

Gimió al sentir las manos de Naruto viajaron desde su cadera, subiendo por su costado, cosquilleando con la yema de sus dedos su estómago, tomando su pecho en su mano, jugando con su pezón endurecido.

En un ágil movimiento, Naruto la aprisionó entre sus brazos, obligándola a dar pequeños pasos hacia atrás. Él apoyo sus manos en las manijas del agua, obligándola a colocarse entre estos, aprendo su cuerpo en el pequeño espacio.

¡Ah! exhaló al mismo tiempo que arqueó su espalda al sentir el mosaico helado de la pared tocar la piel de su espalda. Sintió los labios de Naruto formar una sonrisa seductora bajo los suyos.

─Tentador ─Susurró con esa voz profunda y rasposa que hacía palpitar su parte inferior, que erizaba su piel y volvía loca su mente─. Muy tentador

Sus labios se encontraron una vez más, pero su cuerpo pedía más, quería sentirlo en ella, quería que la embargara de sensaciones y sentimientos que solo él podía provocarle. Sakura mordió el labio inferior de Naruto evitando que se alejara, recorrió su labio con la punta de su lengua, sintió su gemido tremolar en su garganta. Naruto posó sus manos en su retaguardia, estrujándolo y con en un movimiento la alzó hasta su cadera donde ella lo rodeó con sus piernas. Sintió el frío de la loza en su espalda provocarle un escalofríos que rápidamente fue olvidado al sentir la punta de su miembro rozando su intimidad, volviendo su mente en un caótico mar de deseos.

Sakura mordió su labio inferior fuertemente. Su cuerpo se movía instintivamente sobre su punta, oscilando sobre su eje. Los labios de Naruto besaron su cuello, recorriendo su pulso en cálidos toques que cada tanto eran cortados por las vibrantes exhalaciones.

─No juegues más… te quiero dentro de mí ─susurró en su oído.

Sintió el cuerpo de Naruto temblar bajo su abrazo, su cabeza se enterró en la curvatura entre su cuello y hombro y se introdujo en ella en un lento suplicio que la llevó en un instante a la gloria. Los movimientos de Naruto iban acompasados con los suyos en una danza con la que se estaba familiarizando cada vez más, lo sentía moverse dentro de ella, llevándola al vértigo con cada estocada. Sentía como los gemidos de Naruto hacían eco contra su piel, provocando que un escalofrío erizara cada poro en su piel.

Sus labios depositaban delicados y prolongados besos que la enloquecían, mordisqueando la zona por pura posesión.

─Sakura ─escuchó entre gemidos y el correr del agua.

Su cuerpo se estremeció al escuchar su voz ronca, profunda, llena de deseo por ella, esa voz que solo lograba escuchar cuando intimaban, esa voz que lograba hacer vibrar todo su cuerpo. Sakura alejó el rostro enrojecido de Naruto, su boca entreabierta exhalando suspiros y gemidos al aire, su mirada perdida en la suya, observándola con esa intensidad que quemaba sus entrañas. Sintió un cosquilleo en su estómago que se iba dispersando como un rayo desde su parte íntima.

─No pares ─suplicó.

De pronto, mantener contacto visual parecía una tarea sumamente imposible, Sakura se había perdido en el agua tibia de la regadera recorriendo sus cuerpos unidos, en las sensaciones, en los sonidos que solo eran para ella y que solo ella seguiría escuchando. Lo sentía cerca, el vertiginoso sentimiento de la calma antes de la tormenta.

Sus manos arañaron su espalda, enterrándose en cualquier lugar, un escalofrío recorrió sus piernas y otro bajó desde su nuca, ambos colisionaron en un estrepitoso destello de placer y liberación.

Escuchó los gemidos de Naruto incrementarse junto con la sinergia de su movimiento hasta que se detuvo en su profundidad, su cuerpo tembló bajo su abrazo, sus piernas se entrelazaron con más seguridad alrededor de Naruto y dejo que la embargara. Los suspiros entrecortados de Naruto hicieron eco en su cuerpo. Cuando ambos recobraron el aliento, compartieron un casto beso y una sonrisa antes de separarse y dejar a Sakura sobre sus pies.

─Mi Sakura ─dijo al escudriñar su rostro─, mi hermosa y traviesa Sakura

─¿Traviesa?

Sakura soltó una risa que fue contagiada hacia Naruto. Tenía toda la razón, no sabía de donde había tomado todo el valor para escabullirse a la ducha tan de pronto, quizás había sido la necesidad de sentirlo cerca o las ganas que le surgieron al haberlo visto en una simple toalla. Solo Naruto lograba que hiciera tantas cosas que en la normalidad nunca haría. Con todo lo que habían pasado para poder estar juntos, ahora tomaba cada oportunidad como única, aún le preocupaba que en algún momento él fuera a cambiar de opinión.

─¿Sakura? ¿Es por lo que dije? No pienses que no me gustó

─No es eso tonto, estoy bien, solo pensaba en que terminó muy pronto ─mintió. Bueno no completamente, en verdad lo pensaba, aunque no era eso lo que le molestaba.

─¡Ah! Volvería a hacerlo en cada parte de este apartamento sino tuviésemos que ir a la cita cuádruple de Ino

─¡¿Qué?! ─Sakura abrió los ojos como platos, seguramente habría palidecido si su cuerpo no siguiera ardiendo por su reciente encuentro pasional─ ¡Ay no! ¡No no no no no! ¡Ino me va a matar!

Sakura tomó el jabón y empezó a tallar su cuerpo con él. Naruto se alejó unos pasos hasta la otra pared, mirándola con esa estúpida, burlona y sensual sonrisa que tanto amaba.

.

─¡Apresúrate frente de marquesina! ─escuchó el vocifero de Ino chillando desde la acera de enfrente, aún desde la distancia podía notar la arruga en su entrecejo y el dedo índice tamborileando en su brazo.

A unos pasos detrás de ella, se encontraba TenTen acomodando el cuello de la camisa de Neji quien observaba con reticencia a Kiba. No le sorprendía en lo absoluto, Neji era demasiado sobreprotector con su prima Hinata, era como la hermana menor que nunca tuvo, también ayudaba que su tío era su guardián legal desde que su padre falleció y su madre volvió a casarse. Hinata ajena a la desaprobación de su primo mantenía su mirada clava en el piso, como si encontrase sus zapatos mucho más interesante que lo que ocurría a su alrededor, demasiado avergonzada como para tomar la mano de Kiba en público. Shikamaru se encontraba al lado de Ino rolando los ojos junto con exhalaciones derrotadas. No entendía como un grupo como ese podía funcionar tan bien, era extraño y gracioso al mismo tiempo.

─¡Estuvimos esperando cerca de treinta minutos! y ¡No contestas el celular! ─los gritos y regaños de Ino continuaron todo el trayecto─, ¡Apresúrense!

─Ya estamos aquí Ino, si sigues frunciendo el ceño vas a quedar arrugada antes de los treinta

─Aún falta mucho tiempo para eso, en cambio tú ya te ves como una abuelita

─¿Qué dijiste?

─Ay no… ─Shikaru puso los ojos en blanco.

─¿Podemos entrar ya por favor? ─TenTen interrumpió, interponiéndose entre ambas.

─¿Eh? Ah Sí, sí, vamos detrás de ustedes ─el brazo de Ino se deslizó por el de Sakura hasta enlazarlos, olvidando por completo su discusión, así era Ino: la bipolaridad en persona─, Naruto ¿Me prestas un momento a Sakura?

─Claro ─sonrió burlón─, pero la quiero de regreso en una pieza

─Por supuesto, nada le va a pasar a tu preciada Sakurita ─Ino estrujó su mano en su brazo con una sonrisa de par en par en su rostro.

¡Oh no! Lo escuchaba cada vez más cerca, la lengua serpenteante de Ino formulando las palabras que aún no se sentía preparada para recibir sin importar cuantas veces trató de mentalizarse.

─Veo que los dos tienen el cabello mojado ─la nariz de Ino olisqueó su cabello─, y no hueles como usualmente lo haces sino… es un aroma más… masculino… ¡Sakura! ─ahogó un grito en su garganta.

─Ino no empieces

─¿Pero qué dices? Solo escúpelo, ¡Dímelo ya que si no me muero de la incertidumbre!

─¡Pues muérete cerda!

─¿Qué dices frente de marquesina? Todavía que nos hiciste esperarte para que pudieras pasar un rato pasional con Naruto…

De un ágil movimiento su mano se posicionó en la boca de Ino, tapando alguna otra barbaridad que saldría por ese hueco sucio. Miró a ambos lados tratando de percibir si alguien había escuchado alguna parte de su conversación antes de dirigir su mirada a Ino.

─¡Ino!

─Corrígeme si lo que dije no es cierto ─murmuró debajo de su mano.

Sakura permaneció en silencio, con las mejillas sonrojadas y se dio por vencida, liberando a Ino.

─Está bien, si es verdad que… lo hicimos

─¡Sakura! ¡Cuéntamelo todo! ─los ojos de Ino brillaron ante la expectativa.

─No, claro que no

─Vamos, por favor, sino lo haces le preguntaré a Naruto… ¡Naruto!

─¡Uy! ¡Ino-puerca eres insoportable! Está bien, empezaré diciendo que esta… no fue la primera vez ─murmuró la última frase.

─¡¿Qué?! ¿Desde cuándo?

─En su cumpleaños…

─¡Ay por Dios! ¡Sakura! ¡Tú sí que sabes lo que un hombre quiere! Esa frente de marquesina no está ahí por nada ¿verdad?

─¡Ino!

Sakura estaba por formular alguna réplica cuando escuchó el zumbido de su móvil repiqueteando en su bolso.

─¡Obvio nunca ibas a contestarnos! El vibrador del celular nunca se iba a escuchar entre tantos gemidos

─¡Basta Ino! ─vociferó avergonzada─. Enserio que no tienes pudor alguno

Rebuscó entre sus pertenencias hasta encontrar su teléfono celular parpadeando el nombre de Genma en la pantalla; Sakura frunció el entrecejo extrañada, la única forma que su chofer la llamaría sería solo si ella se retrasaba ¿Habría ocurrido algo? Un escalofrío recorrió su cuerpo y contestó.

─¿Hola?

Señorita, menos mal que contesta, he estado tratando de comunicarme con usted ¿Dónde se encuentra en este momento?

─¿En dónde…?

Sakura miró a su alrededor ¿Cuándo habían entrado al parque de atracciones? Y ¿Dónde se encontraban los demás? Trató de buscar a Naruto entre la muchedumbre sin éxito.

─En el parque temático "solo para parejas" ─contestó con vergüenza.

Entendido, la esperaré en la entrada en exactamente cinco minutos

─Espera un momento Genma ─miró de soslayo a Ino quien mantenía los brazos cruzados a la altura de su pecho observando algo distraída a su alrededor, quizás buscando a Shikamaru y los demás. Sakura bajo su tono de voz hasta ser un susurro─ ¿Qué pasó? ¿Sucedió algo?

Hubo un silencio que la aterró por alguna razón. Su corazón empezó a palpitar rápidamente ante la expectativa de recibir alguna noticia para nada satisfactoria. Ino notó su inquietud cuando cruzaron miradas, ella alzó ambas cejas en un cuestionamiento implícito que no supo cómo responder.

Su padre ha regresado esta mañana y…

Las palabras resonaron en su tímpano una y otra y otra vez, cada repetición más lúgubre que la anterior. Su móvil se deslizó de su mano colisionando estrepitosamente al suelo. El sonido perturbó su asombro.

─¿Sakura? ¿Pasó algo? ─el rostro de Ino se relajó, sus cejas alzadas en una ondulación.

Sakura parpadeó un par de veces cuando el cuerpo de Ino se postró frente a ella, con ambas en sus hombros y esa mirada preocupada que últimamente había visto demasiado. No podía decirle que su padre había regresado, eso solo traería más preguntas que no quería ni sabía cómo contestar. Ino conocía cada detalle de la retorcida historia con su padre y se preocupaba cada vez que estaba en la ciudad. No supo qué hacer más que sacar la lengua burlonamente.

─Nada importante ─dijo con la voz más firme que pudo encontrar─, solo surgió un problemita en casa, nada de qué preocuparse, pero tengo que irme

─¿Eh? ¿Cómo? Pero recién llegaste ¿Y Naruto?

─¿Podrías decirle que le llamo más tarde? Tengo que correr

─¡Espera! ¡Sakua!

Dio media vuelta con la mente llena de incertidumbre y temor. Había sido una tonta, ¿Cómo no pasó por su mente que su padre no tardaría en regresar? Habían pasado tantas cosas en su vida en el último par de meses que poca importancia le dio a esa persona, había estado sumida en su propia miseria y reciente felicidad que no había pensado en nada más.

Era consciente que Ino se había percatado que algo andaba mal, aún podía escuchar su voz vociferante llamando su nombre, pero decidió ignorarla mientras se abría paso entre las parejas entrando al parque. Pensó en Naruto, en cómo lo había dejado sin despedirse, en si podría decirle que su padre regresó. Tal vez lo mejor era mantener el silencio mientras le fuese posible. Últimamente Naruto se encontraba disperso, vigilante y preocupado y aunque no sabía la razón, tampoco lo presionaría a que le dijera. Naruto parecía tener problemas propios como para molestarlo y preocuparlo con su asunto familiar.

La entrada estaba justo adelante, ni siquiera se había percatado que habían avanzado varios metros mientras hablaba con Ino.

─Señorita no puede salir por aquí ─pero Sakura salió tan de prisa que no pudieron detenerla.

Desde la entrada pudo vislumbrar el auto negro aparcado justo en la acera de enfrente; al parecer Genma había llegado antes de lo que había predicho. Sakura tomó aire y apresuró sus pasos.

─Genma ─llamó al entrar─, ¿Cuándo llegó? ¿Sabes qué es lo que quiere? ─cerró la puerta del auto.

─El Señor Haruno llegó poco después que se marchara esta mañana Señorita ─Genma arrancó el auto que estaba en marcha─. Y disculpe pero no sé cuáles son las razones del Señor para invocarla de esa forma

La respuesta de Genma la volvió aún más intranquila si eso era posible. No podría conllevar nada bueno el que su padre haya regresado tan inesperadamente sin haber avisado con anticipación a la servidumbre para preparar su habitación como acostumbraba. Lo más extraño era que la haya buscado tan desesperadamente cuando nunca antes había lo había hecho. ¿Habría ocurrido algo con la empresa? ¿Sería acaso algo con sus negocios en el extranjero? O ¿Tal vez alguna ridícula proposición de matrimonio? No sería la primera vez. Aunque su padre nunca lo haya exteriorizado, ella estaba completamente segura que si seguía al lado de su padre era por la oportunidad de un matrimonio ventajoso para él y su compañía. Esperaba que no fuese eso… ¡Por supuesto que no! Y aún si lo fuera, nadie, ¡Absolutamente nadie! La obligaría a participar. Casarse con alguien que no fuese Naruto no podría ser posible.

Había estado tan sumida en sus pensamientos que no se percató que se encontraba en la pequeña mansión a no ser por el chirrido del portón de hierro eléctrico que se abrió de par en par. Su corazón empezó a latir estrepitosamente y sus manos a sudar en frío. Había un sentimiento en su pecho que la desasosegaba con cada paso recorrido.

Se paró ahí, justo en el primer escalón de entrada. Observó con horror las compuertas, dubitativa por primera vez a pasar. Sakura mordió su labio inferior en busca del brío necesario para dar el primer paso en la escalinata. Sintió una gota colisionar con su mejilla y miró al cielo, las nubes se habían transformado, volviéndose más densas y grises, como si estuvieran reproduciendo la tormenta en su interior. El miedo se incrementaba con sus pasos al subir cada escalón.

Sakura suspiró lánguidamente y buscó a su padre en la sala de estar.

─Sakura, hija mía ¿No te da gusto el ver a tu padre después de tanto tiempo? ─el rostro de su padre permanecía impávido, aunque sus palabras hayan sonado cálidas había aprendido a identificar el sarcasmo en ellas.

─Por supuesto ─dijo, aunque la realidad no podía ser más contraria, un sentimiento de malestar empezó a surgir en su estómago─, ¿Cómo te ha ido?

─Bien, muy bien, de hecho creo que he cerrado muy buenos acuerdos para la compañía, aunque quedaron algunos pendientes que deberé tratar en la brevedad, pero no te preocupes por los negocios de tu padre ─se recargó su espalda en el respaldo del su sofá favorito─, cuéntame ¿Qué has hecho en estos meses?

─Nada interesante padre, ir al instituto, salir con mis amigas… nada más que eso

─Ya veo, ya veo ─su padre cruzó sus piernas y apoyó su codo derecho en el reposabrazos, descansando su rostro en el puño cerrado─. Sakura, sabes que esté donde esté sé lo que haces ¿no? ─ella asentó titubeante y lánguidamente la cabeza en afirmación─. Te lo preguntaré nuevamente entonces ¿Dónde has estado? ─sus palabras salieron reprochantes y llenas de veneno.

Sakura frunció el entrecejo, así su padre conociera cada uno de sus pasos y paraderos a cada instante del día y la noche, no se lo diría, no era de su incumbencia y nunca lo sería.

─Ya te lo dije

─¿Sabes Sakura? Tu comportamiento no ha sido el mejor últimamente, no creas que no lo sé

─¿Entonces por qué preguntas? Nunca te ha interesado mi vida ¿Por qué de pronto te vuelves tan protector?

─¿Protector? ¿Es eso lo que crees? ─alzó una ceja y carraspeó─, sabes muy bien que debemos mantener las apariencias para el bienestar de la compañía ¿no es así? ─él no se detuvo a que ella pudiera contestar, ni siquiera le interesaba su respuesta─, entonces dime ¿Cómo piensas que va a repercutir en la imagen de mi compañía el que mi hija esté actuando como una cualquiera?

Sakura mordió el interior de su cachete para no explotar con palabras mortíferas que solo la perjudicarían más.

─¿Cómo fuiste capaz de ofrecerte a ese cretino Uzumaki?

─¡No lo llames de esa forma! ¡¿Qué puedes saber tú?!... Si me he entregado o no a él no es de tu incumbencia. Hace mucho perdiste el derecho de cuestionar mis acciones

─No tienes absolutamente nada de decoro Sakura, eres una vergüenza para tu padre

─¿Un padre? Alguien ausente e indiferente como tú no se puede hacer llamar padre ¡Desde que murió mi madre no lo has sido! Mi padre murió junto con mi madre

Solo unos segundos después sintió un cosquilleo en su mejilla que se convirtió en un ardor y poco después el dolor empezó a pronunciarse por todo el hemisferio izquierdo de su rostro. Su cabeza punzó y sintió el sabor a óxido en sus labios al relamérselos.

El silencio casi ominoso envolvió la sala de estar. Pudo observar el rostro ensombrecido de su padre al encararlo, la miraba con una furia que no había visto desde el funeral de su madre.

─Tienes razón Sakura, tu padre murió con tu madre en ese día…

Sakura tragó saliva tratando de aliviar el nudo en su garganta. Siempre lo había sabido pero escucharlo decirlo en voz alta hacía que su corazón se estrujara dolorosamente. Sintió la puta de su nariz picar.

─¿P-Por qué? ─susurró─, ¿Por qué n-no puedes quererme aunque un poquito?

Sakura extendió su tremolante mano hacia su padre, tratando de alcanzarlo, tratando que por primera vez en mucho tiempo pudiese compadecerse de ella, pero él ladeó su cuerpo evitando el contacto. Sakura mordió su labio inferior para evitar que brotara un sollozo y retrajo su mano dolorosamente. Sentía su garganta doler, su voz quebrada amenazaba con salir si seguía hablando, pero no le importó.

─¿N-no hay nada… en tu corazón para mí…? ─subió su mirada cristalina hacia su padre quien solo la observaba con la misma expresión desaprobatoria, sin inmutarse y en completo silencio.

Entonces lo comprendió.

─¿Por qué m-me odias tanto? ¿Qué fue lo que hice p-para merecer tu indiferencia?

─¿En verdad quieres saber la razón? ─agachó la mirada titubeante, cerró sus manos como puños, clavando las uñas en sus palmas, dubitativa a responder─. ¡¿Contesta?!

Su grito desaforado provocó que saltara, sus palabras se atragantaron en su garganta y su mente palideció al igual que su rostro y sin esperar alguna respuesta de parte de ella, su padre habló.

─Fue tu culpa Sakura ─las manos de su padre agarraron con fuerza sus hombros, estrujándolos con fiereza hasta que empezaban a arder, zarandeándola sin premura─. Esa bala estaba destinada para ti y ella… por protegerte ella… ─fue la primera vez que vio a su padre dolido─, por tu culpa ella está muerta Sakura, si nunca hubieses nacido ella seguiría aquí y seríamos felices ella y yo

Sentía su interior revolverse en una tormenta de emociones que golpeaba sus entrañas con fiereza.

─No te odio ─continuó, aliviando un poco su malestar─, ya no, pero tampoco te amo y nunca podré hacerlo. Tu existencia solo fue un error, lo sé

─¿Q-qué s-soy p-pa… p-para ti entonces?

─Nada ─contestó─. Un medio para un fin, la carta que logrará hacer crecer a mi empresa a su debido momento… si es que te empiezas a comportar decentemente y te alejas de ese Uzumaki ─gruñó.

Mordió el interior de su mejilla para evitar derramar lágrimas frente a él, no merecía ni siquiera sus sentimientos, no merecía saber que le había dolido en demasía escucharlo, así que con todas las fuerzas que quedaban en su cuerpo pudo tranquilizar el temblor de su cuerpo.

─S-Si el problema es q-que el nombre de tu empresa… y mi apellido es el mismo ─tuvo que tragar saliva antes de poder expresarse─, mañana a primera hora lo cambiaré

Su padre no respondió. Se limitó a observarla por un efímero momento con esos oscuros ojos azules y esa mirada fría, llena de desaprobación y quizás un ápice de desprecio que antes no estaba ahí o quizás no lo había notado antes. Quería descifrar que era lo que realmente molestaba a su padre, sería ¿Su resolución? ¿Su mera presencia? Su padre inmediatamente regresó a su asiento; cruzó una pierna sobre la otra y bajo su mirada a los documentos en la mesita.

Sintió un escozor en su pecho y un hormigueo en sus piernas al moverse. Sin tener completamente esclarecida la razón, Sakura esperó, con el cuerpo inmóvil, postrado frente a las compuertas de entrada, esperando, aguardando a escuchar esa voz que debía no importarle después de todo lo que había escuchado. Aguardó en ese lugar, con esa diminuta esperanza que aún quedaba en su interior a que la llamase como tantas veces atrás, ilusionada a que en cualquier momento escucharía los pasos resonando en el recibidor, tal vez su padre sentía algo por ella, aunque fuese un ápice de agrado, en ese momento cualquier cosa podría bastarle, necesitaba aunque fuese una palmada en la cabeza como algunas veces recibió, algo para sosegar ese estúpida tristeza que solo iba incrementándose.

Nada.

El helado recibidor caló en sus huesos hasta atrofiarlos y doblarlos dolorosamente. No hubo palabras de arrepentimiento, ni su nombre pronunciado, ni siquiera el sonido de los pasos al acercarse, solo el zumbido silencioso que ensordecía sus oídos en estocadas lacerantes a su espalda.

No podía soportarlo más. Dolía demasiado permanecer en ese lugar, con su voz repitiéndose en su cabeza.

Había salido despavoridamente de la pequeña mansión sin rumbo alguno. La lluvia empapó enseguida su ya helado y atrofiado cuerpo, volviéndolo más pesado, más torpe que de costumbre.

Ella pensaba que nada de lo que dijera podría afectarse. Ella creía que le era tan indiferente como él hacia ella, pero se había equivocado y aunque no tenía más lágrimas que derramar, sentía su interior destrozado y lastimaba los pedazos remanentes en ella más de que pensó, más de lo que creía posible, pero había resultado ser que le importaba mucho más de lo que pensó y ahora se sentía absoluta y completamente rota.

.

.

.

Continuará...


¡Hola a todos! ¡Tanto tiempo!

Ufff este capítulo me tomó horrores terminarlo, de hecho iba a ser muuuucho más largo pero decidí que era mejor cortarlo jajaja. Bueno a responder los comentarios.

Argelis.- ¡Hola! ¡Muchas gracias! Espero te siga gustando la historia. Muchos saludos!

Quiero agradecer a ...Katya kawasaki, Argelis, A-Mundane-Girl... por sus hermosos comentarios. Como siempre digo: el motivo de seguir escribiendo son ustedes los lectores. También quiero agradecer a los anónimos por darse el tiempo para leer. Muchas gracias a todos por sus fav/follow.

Espero disfruten el capítulo.

¡Muchos besos, abrazos y apapachos para todos!

Nos leemos en la próxima.

¡Adiosin!