CAPÍTULO 24.- Remolino: La compuerta a la verdad
La palabra resonó en su mente como un eco distante, tan extraña y ajena a su propio vocabulario que le tomó por sorpresa la simple pronunciación.
No necesitaba indagar demasiado para entender a qué se refería, pero ¿Por qué? ¿Qué había en ese lugar que sentía la necesidad de regresar? ¿Después de todo el desastroso deceso en aquella casa y todo el sufrimiento que le ocasionó?
Había ocurrido como en una marejada, arremetiendo con tanta intensidad y tan inesperadamente que por poco lo destruía. Ella había sido testigo de su incapacidad de sanar; fue entonces que Jiraiya, siendo su padrino y por consiguiente su tutor legal, se lo llevó, lejos del recuerdo y de esa casa a la que ahora pensaba volver.
Sabía que no podía impedírselo, no cuando vio la determinación en su semblante iluminado por el reciente descubrimiento. Sin embargo, no podía dejar que fuera sin ella. Lo había prometido, y no iba a permitir que se enfrentara solo a lo desconocido.
Observó el cristal en su mano, refulgiendo a contra luz en los colores intermitentes del arcoíris, con el casi imperceptible mensaje oculto.
─Iré contigo ─dijo casi en un susurro, dirigiendo su rotunda mirada hacia él.
Naruto pareció desconcertado por un instante casi efímero. Enseguida encarno la ceja, claramente en desacuerdo. Sabía lo que iba a decirle: es peligroso, no quiero que salgas herida, y tantas cosas más que no importaban en ese momento.
─Sé lo que estás pensando y te lo digo, voy a acompañarte
Su acotación lo dejó perplejo nuevamente, con ambas cejas alzadas y los labios entreabiertos, como si hubiese tratado de replicar inmediatamente pero su voz se perdió en algún lugar entre sus cuerdas bucales y sus labios.
Hizo ese gesto en el que fruncía el ceño, debatiéndose internamente entre los posibles escenarios y seguramente sus consecuencias.
Su semblante entonces permutó. Sus facciones se endurecieron severamente.
─No ─sentenció─. No lo harás
─No importa lo que digas Naruto, iré contigo ─aseveró.
Pensaba que Naruto iba a replicar más y que tomaría alguna que otra frase para convencerlo, pero inmediatamente él giró sobre sus talones, caminando a toda prisa hacia la salida.
Tuvo que parpadear repetidamente para asimilar lo que estaba ocurriendo. Sakura entonces lo siguió, evitando con cuidado los vidrios esparcidos y no tanto el líquido.
Lo observo cerrar la puerta tras de sí y escuchó el sonido característico de la cerradura hacer "click".
─¡Naruto! ─alzó la voz, apresurándose hasta la puerta girando el pomo aunque este no cedió─, no seas infantil, abre la puerta ─atizando su mano contra la madera, tratando de llamar su atención sin obtener respuesta─ ¡Naruto! ¡Abre la puerta!
No importaba cuanto vociferara su nombre o impactara su mano contra la madera maciza que se interponía en su camino, él no respondió.
Se había marchado dejándola "segura" y encerrada dentro de su apartamento. Había pasado de una cárcel a otra.
Apoyó la espalada contra la puerta repentina y súbitamente agotada. Golpeteando la nuca de su cabeza contra la madera solo para no pensar en lo evidente. La había dejado atrás. Sintió un hueco en su interior ante la realización.
Dejó caer su cuerpo extenuado al piso, mirando ausentemente el cristal que no recordaba aún tenía en su mano ¿Qué clase de mensaje era ese? ¿Quién es su sano juicio dejaría un símbolo encriptado? Y ¿Por qué? ¿Cuál era la razón de tanto misterio?
¡Maldito pedazo de chatarra!
Sintió la necesidad de arrojarlo, de tirarlo tan lejos de sus vidas como fuese posible, todo se resumía a ese pedazo inerte de vidrio y si desaparecía todo volvería a la normalidad ¿no?
Sakura detuvo sus actos, incierta sobre si sería buena idea deshacerse del objeto; por más que lo deseara no era suyo para empezar. Resignada, jugueteó con el cristal, sintiendo el material frío entre las yemas de sus dedos.
─Naruto ─susurró en un suspiro lánguido para ella misma─. Solo quiero estar a tu lado ¿Por qué no me dejas hacerlo? ─enterró su rostro entre sus rodillas─ Solo quiero ayudarte…
La frustración empezó a carcomerla. No entendía nada ¿De que huía? ¿De qué se suponía la protegía? Solo quería entender… entenderlo a él. Era su decisión permanecer a su lado sin importarle nada más, ni su padre ni ese estúpido pasado que le pisaba los talones.
─No lo entiendes Sakura
El bisbiseo la sorprendió, provocando que se incorporara de un salto, guardando el cristal mecánicamente en su bolsillo.
¡No se había ido! Después de todo no la había dejado atrás. Él se encontraba ahí, detrás de esta inútil puerta.
─¿Naruto? ¿Qué…? ─inhaló aire, no habiéndose percatado antes que había dejado de respirar.
Sakura tragó saliva, apaciguando todas las emociones que trataban de emanar en un torbellino.
─¿Qué es lo que no entiendo?
─Todo
─Si me explicaras podría hacerlo ─posó su mano en la madera que los separaba, con la ilusa esperanza de que sus sentimientos traspasarían la dureza del material.
─Tengo miedo
─¿De qué? Naruto yo… ─la voz masculina cortó sus palabras.
─Tengo miedo de que lo que encontremos te haga cambiar de opinión.
─¿De qué hablas?
─Te lo había dicho ¿no es así? No soy bueno para ti y cuando me conozcas realmente… ─Pauso por un instante, como si tratara de encontrar las palabras indicadas para no ahuyentarla─. Cuando sepas lo que fui, lo que hice, te darás cuenta de que… tomaste la decisión equivocada
─¡Nunca! ¿Me escuchaste Naruto Uzumaki? ¡Sé perfectamente quién eres! Y nunca jamás pensaría que tomé la decisión equivocada ─No fue su intención levantar la voz, pero el temor de Naruto hablado en voz alta la encolerizó ¿Cuántas veces más tendría que decirlo para convencerlo completamente?
Pudo escuchar una risa casi melancólica mezclada con un suspiro haciendo un eco vibrante. Pasaron unos segundos antes de que la cerradura se abriera junto con la puerta.
─¿Qué puedo decir? ─dijo rascándose la nuca nerviosamente─. Tienes un completo idiota e infantil novio
Sakura posó ambas manos a los costados de su rostro, pero él desvió su mirada, evitándola por seguramente el sentimiento de culpa que sus recientes acciones le habían ocasionado.
─Mírame ─demandó pero Naruto continuó impermutable─. He dicho que me mires ─jaló su cachete forzando la atención.
─¡Ouch! Eso dolió
─Si me hubieras hecho caso desde el inicio esto no hubiese ocurrido ─Sakura suspiró─. Solo quiero que confíes en mí
Él la observó por el rabillo del ojo no completamente convencido. Sakura sabía que se encontraba reticente a aceptarlo ya que significaría que la iba a inmiscuir en su pasado. Sabía que aún no estaba preparado, no de contarle lo que sea que ocurrió después de su partida sino lo que implicaría, la incertidumbre y miedo de no poder controlar su decisión, pero tendría que sábelo ¿no? Después de todo había luchado por él.
─No voy a dejar que hagas esto solo Naruto
─Puede ser peligroso
─Con más razón me quedaré a tu lado
Naruto soltó un suspiro, relajando los hombros.
─Vamos entonces
Tomó su mano, sabiendo que de ahora en adelante no habría más dudas y resolverían todo ese enigma juntos.
.
Cuando divisó la casa de la familia Uzumaki su estómago se retorció y supo que, no podría llegar a entender ni un ápice lo que estaría sintiendo Naruto en ese momento al ver nuevamente el lugar que lo vio crecer y perder todo.
Los hierbabajos habían crecido hasta la altura de las rodillas de una persona promedio, las ventanas se encontradas ennegrecidas de suciedad y el cristal fracturado en algunas partes. Los ladrillos de la fachada enmohecidos por la falta de mantenimiento.
El hogar que presenció tantos sucesos -que ahora se encontraban atesorados en su mente- había sido abandonado completamente al paso del tiempo.
Sakura estrujó la mano que se encontraba entrelazada a la de Naruto, tratando de confortarlo con la simple acción, el gesto fue devuelto con una caricia aseguradora.
El primer paso había sido el más difícil, los siguientes fueron casi mecánicos.
Cuando entraron a la casa fue como viajar al pasado a aquellos tiempos más simples. Casi podía jurar que -de no ser por el polvo y suciedad- al pasar por el umbral se encontraría a Minato terminando de poner la mesa, recibiéndolos con una sonrisa, mientras que la madre de Naruto, Kushina, estaría terminando de hacer la cena que al percatarse que su único hijo había regresado seguro lo regañaría por alguna travesura que habría hecho en la Academia.
Sakura sintió su interior estrujarse con pesar. Observó a Naruto por el rabillo del ojo, parecía extrañamente… apacible. Aunque no lo mostrara, seguramente mil sentimientos se encontraban arremolinándose en su interior.
─¿Te encuentras bien?
Él asentó la cabeza sin dudarlo.
─Solo es… extraño volver ─Naruto se alejó, inspeccionando con parsimonia la sala de estar; ella lo observaba, atenta a cada movimiento─. Es raro ¿No lo crees?
─¿Qué cosa?
─Que todo se encuentre en el mismo lugar, que nadie haya tratado de entrar sabiendo que hay cosas de valor dentro. La puerta ni siquiera estaba con llave. No creo que la historia del homicidio o el cuento de la casa embrujada sean suficiente para alejar a los ladrones
─¿Qué estás insinuando? Acaso… ¿Sugieres que alguien resguarda este lugar?
─Es solo un pensamiento ─dijo con voz calculadora y a la vez monótona─. ¿Te parece si nos dividimos? Yo busco en este piso y tú en las habitaciones
─¿Qué es lo que tengo que encontrar?
─Un remolino
Con un asentimiento, ambos tomaron caminos distintos. Sakura subió las escaleras, la madera rechinando con cada paso y el polvo levantándose de su aletargo. Buscó en la habitación de los Uzumaki, rebuscando entre los cajones y placares aun llenos con ropa y joyas, pero nada que tuviera un remolino en él.
Naruto tenía razón. Era sumamente extraño encontrar una casa abandonada en tan perfecto estado. No parecía haber señales de que algún intruso haya tratado de entrar. La ropa seguía doblada pulcramente en sus gavetas, las joyas permanecían en los joyeros. Los artículos electrónicos se encontraban como la última vez que estuvo en ese lugar. No había signo alguno de la catastrófica noche donde se suponía había ocurrido un robo que terminó en siniestro.
Sakura decidió escudriñar la habitación. Ni siquiera había indicaciones de lucha… ¿Qué era eso? Sakura ladeó su cabeza inquisitiva al notar las diminutas motas en el piso de madera, impregnadas hasta fusionarse con el material; un escalofrío recorrió su cuerpo, erizando los poros de su cuerpo al notar que las pringas eran en realidad gotas de sangre secas y añejas por el tiempo.
¡Dios! ¿Qué había ocurrido realmente?
Titubeante, Sakura decidió seguir el rastro que se dirigía a la habitación que conocía perfectamente. Frente a ella se postraba la última puerta del piso, adornada con el letrero que reconocía bien "Underground Vampire".
Al abrir la puerta de la habitación notó que el rastro continuaba hasta el escritorio. Las marcas de unas manos quedaron impresas en el tiempo ¿De quién era esa sangre? ¿Con que razón había entrado a la alcoba de Naruto? Quien fuera esa persona herida, parecía haber buscado solo el apoyo que le ofrecía el mueble para sostener su cuerpo malherido. El sendero terminaba en ese lugar, seguramente el individuo había regresado sobre sus pasos ya que no había indicios que se haya desangrado. Sintió su estómago revolverse.
Sakura tapó su boca con su mano por pura inercia ya que no se sentía capaz ni siquiera de gritar.
¿Qué demonios pasó en este lugar?
Sentía sus piernas tremolar pero se obligó a sí misma a continuar.
Un sonido estridente azoró el lugar cuando sin percatarse arrastró el instrumento musical de cuerdas a su paso hasta que se precipitó contra el suelo. La guitarra que sus padres le habían regalado en su doceavo cumpleaños continuaba ahí, con algunas cuerdas rotas y el mango carcomido por termitas.
Observó su propia imagen plasmada en una foto colgada en el tablero de corcho, arrugada y empolvada. Fue en aquel entonces, cuando Naruto había sido nominado –más bien obligado- para tomar fotos del inicio de año escolar. Recordaba aquel libro y la fresca brisa que jugó con sus cabellos ¿Cómo no se había percatado antes?
Tantos recuerdos se encontraban enclaustrados entre esas paredes de cuando eran niños… memorias que fueron marchitadas por los acontecimientos fúnebres. Sakura tuvo que dejar que el peso que sentía se asentara al dejarse caer en el colchón.
─¿Sakura? ─lo escuchó llamarla en la lejanía.
Le tomó unos segundos que su voz emanara.
─¡A-Aquí!
Percibió sus pasos acercarse por el crujir de la madera hueca.
─¿Hallaste algo interesante? Oh… ─pasaron unos momentos antes de sentir el catre hundirse a su lado por el peso de Naruto─. Lo siento… No quería que vieras los remanentes en la planta baja y de igual forma…
─¿Q-qué fue lo que verdaderamente ocurrió? ─mustió.
El silencio reinó en la habitación. Nuevamente ese semblante dubitativo de Naruto se hizo presente.
─¿En verdad quieres saberlo?
Naruto la observó con esas orbes celestes expectantes a que ella dijera la palabra para contarle lo que quería saber.
─Sí…
Él inhaló aire, llenando sus pulmones del viciado oxígeno. Y lo hizo. Los sucesos de esa noche parecían demasiado sufrimiento para una sola vida, pero ella lo escuchó y él lo contó sin titubear. No había sido un robo, alguien había entrado deliberadamente al hogar Uzumaki para buscar algo, asesinando a sus padres a sangre fría.
Era de Kushina. El rastro de sangre adherido en el piso era de la madre de Naruto, quien con sus últimas fuerzas le entregó el pedazo de chatarra sin ninguna explicación, solo una sencilla tarea que él no obedeció.
─Lo siento Naruto…
─No es necesario Sakura… está bien… estoy bien
Quería creerle, pero algo en su interior sentía que no era del todo cierto. Al menos no hasta no descubrir el secreto que sus padres resguardaron tan cautelosamente que tuvieron que perecer por ello.
─¿Encontraste algo? ─rompió el silencio avasallador.
─Ningún remolino
─En ese caso ─profirió─. Solo queda el sótano.
Sakura asentó la cabeza, incorporándose. Decidida a encontrar la pista que los llevaría un paso más cerca de develar lo que sea que Kushina quiso que Naruto encontrara.
De improvisto, los brazos de Naruto la rodearon fuertemente, como si tratara de aferrarse a ella. Un escalofrío cálido recorrió su nuca cuando susurró en su oído.
─Perdóname Sakura, ahora te tengo a mi lado y eso es lo único que importa ─sintió la frente de Naruto apoyarse en la curvatura de su hombro.
Sakura echó su cabeza para atrás, hundiéndose en el momento. Sintiendo cada pequeña parte de su cuerpo vibrar en armonía con su trepidante corazón y la respiración sosegada de Naruto sobre su piel. Lo necesitaban. Ambos necesitaban sentirse el uno al otro. Entonces sintió los labios de Naruto en su cuello, tan cálidos y apremiantes, provocando oscilaciones dentro de ella.
Sabía que estaba mal sentirse de esa forma justo en ese momento, pero era como tratar de evitar que al metal lo atrajese el imán.
─No empieces algo que no quieras terminar
Naruto soltó una risita socarrona disolviendo el pesado ambiente.
─Tal vez lo haga, regresando al apartamento... aunque no sabes cuántas veces fantasee contigo en este lugar
─¡Naruto! ─sintió su rostro enrojecer febrilmente.
─Por más que quiera hacer mi fantasía realidad tendrá que esperar. Tenemos algo que encontrar
El sótano se veía común y corriente: húmedo, mohoso y lúgubre. Un mal presentimiento se apoderó de ella en cuanto pisó la planta subterránea. Era como si fuerzas extrañas se arracimaban a su alrededor. La oscuridad era casi impenetrable, no había electricidad en la casa pero los rayos de luz que entraban por las rendijas de la ventana baja apenas iluminaba para poder vislumbrar su camino y no tropezar.
─Por acá debería estar… ─Naruto se acercó a una de la repisas, rebuscando entre los estantes─ ¡Ajá! ─dijo triunfante, encendiendo la luz de la linterna que parpadeó al ajustarse─. ¿Qué es…?
Naruto se acercó al anaquel, iluminando entre las repisas la pared de cemento.
─Ayúdame a mover esto
La estantería era pesada, con cajas, herramientas y objetos en ella. Les tomó más de un intento y fuerza descomunal hacerla a un lado.
─Mira esto ─señaló con la luz de la linterna.
Grabado en la pared de yeso se encontraba la espiral, justo en el medio se encontraba un orificio con forma de romboide.
─¿Qué significa? ─Naruto pasó la yema de sus dedos, trazando la trayectoria de las líneas curvadas─. ¿Qué quieres decirme con esto? ─murmuró, aunque ella sabía que el cuestionamiento era dirigido a alguien que no podría responderle.
Sakura observó el engrave, algo en la forma llamaba su atención, como si algo faltara en aquel lugar, algo que se suponía… encajaría. Metió su mano en el bolsillo de su jean, tanteando los relieves del cristal que yacía inerte ahí.
¿Será posible?
─Naruto… ─profirió anonadada, observando el objeto detenidamente para luego intercambiar su mirada con los ojos celestes.
Él siguió su campo de visión hasta el cuarzo en la palma de su mano. Ambos ojos abiertos como platos, como si el mismo pensamiento surcó por su mente en ese instante. Naruto tomó el cristal, inspeccionándolo.
Retuvo la respiración cuando Naruto introdujo el cuarzo en el orificio, encajando perfectamente. Ambos dieron unos pasos hacia atrás expectantes a lo que pudiese ocurrir, sin embargo, nada pareció suceder.
Sus miradas se cruzaron cuestionantes cuando un ruido extraño empezó a resonar. El sonido de la roca al cuartearse se hizo penetrante, los cimientos bajo sus pies tremolaron estrambóticos.
La espiral empezó a vibrar, girando sobre su eje flemático.
La pared de yeso se empezó a cuartear, resquebrajando pequeños pedazos de material justo en su mitad. El muro falso comenzó a moverse, abriéndose lo suficiente para que un cuerpo pudiese pasar y entonces todo se apaciguó.
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Continuará
¡Hola a todos!
Guest.- Hola! Me di cuenta que alguien estaba subiendo mi fanfic en Youtube, no soy yo y la verdad es que no estaba al tanto si no me dices, es una pena que hagan eso sin preguntarle al autor antes ni darle los créditos, pero bueno. Me da gusto que aunque haya sido de esa forma, hayas encontrado esta historia y te haya gustado. Espero que si te animas puedas leer los capítulos que te hacen. Te mando muchos saludos.
Quiero agradecer a aquellos que dejaron sus lindos comentarios ...A-Mundane-Girl, SuspectMan, Guest, Rizu Uzumaki... saben que son el corazón de esta historia por eso les estoy muy agradecida También quiero mandar saludos a quienes leen la historia en anónimo y agregan este fic a sus favoritos/follows.
Espero que la historia les siga gustando, se que está dando un giro que capaz nadie se esperaba pero estaba pensado desde el inicio.
Sin más me despido de todos, mandándoles muchos besos, abrazos y apapachos.
Nos leemos en la próxima.
¡Adiosin!
