"Sólo hay una cosa que tiene el poder de hacer cambiar de vida a una persona: el amor"

"El amor es como el póker, a veces tienes que apostar para tener posibilidades de ganar"


La Novia De Alquiler

-Entonces el idiota de Taro no va a salir de su habitación. -concluyó una chica cruzando ambos brazos. Frente a ella, una mujer de mediana edad asintió levemente-. ¿Porqué se empeña en quedarse ahí? No logrará nada.

-Tu hermano dice que no tiene nada más qué hacer, ni un motivo para salir a la calle. -comentó la mujer, luego miró de reojo la puerta cerrada a su izquierda-. No me gustaría pensar que...tu hermano... -

-¿Qué, mamá?. -quiso saber la chica-. ¿Crees que mi hermano...?

-...sí. Creo que se está volviendo gay.

La chica casi se ahoga con su propia saliva al escuchar el comentario de su madre; se sujetó de la pared para mantener el equilibrio, después le dedicó una filosa mirada a su madre.

-¡¡MAMÁ, NO DIGAS ESTUPIDECES!!. -exclamó la chica completamente irritada. Su madre la fulminó con la mirada.

-¡Fíjate cómo me hablas, Yoriko Furukawa!. -reclamó la madre moviendo su dedo índice de forma amenazante-. ¡Respétame que aún soy tu madre.

Yoriko chasqueó la lengua y desvío la mirada.

-Es que cómo puedes decir semejante cosa. -replicó-. No digo que sea malo, es mi hermano y lo voy a querer así como sea; pero eso no cambia el hecho de que jamás nos dio a entender esa preferencia. Él ha tenido novias.

-"Novias de manita sudada", querrás decir. -corrigió la madre inclinándose al frente, hacia su hija-. Sus relaciones nunca duraron más de un mes.

-Demonios... -masculló Yoriko-, tienes razón. Mi hermano vaya que tiene una forma muy extraña de expresarse, y no se diga de el cómo le habla a las chicas.

-¿Qué están haciendo ahí?. -preguntó de repente una voz masculina del otro lado del pasillo. Yoriko y su madre voltearon en la dirección donde lo oyeron y encontraron al cuarto miembro de la familia.

-¡Cállate, Yuuto!. -siseó Yoriko al poner su dedo índice en los labios-. Ven acá.

Confundido y algo ofendido por la repentina reacción de su hermana al verlo, Yuuto aceptó de mala gana la instrucción y se acercó a ellas.

-¿Qué están haciendo en frente de la puerta de Taro? ¿Y porqué susurran?. -les interrogó a ambas. Yoriko volteó hacia su madre, esperando a que ella le respondiera a su hijo.

-Taro no ha salido de su habitación en días. -explicó finalmente la madre después de captar la indirecta de su hija-, y nos está preocupando.

-¿Taro les preocupa?. -cuestionó Yuuto con un dejo sarcástico en la voz, ahogó una risa-, estamos hablando de mi hermano mayor, madre. Nunca va a salir de su cuarto a menos que sea para comer, bañarse, ir al baño, o las tres juntas.

-Sí, pero... -

-Pero nada, madre. -interrumpió Yuuto tomando ambas manos de su madre-. Ya deja de mortificarte por él; sólo faltan dos semanas para que cumpla la mayoría de edad, y cuando eso ocurra: Lo botas de la casa con las patas por delante.

-¡¡YUUTO FURUKAWA!!. -exclamó su madre; volteó hacia Yoriko y ella simplemente se encogió de hombros al mismo tiempo que asentía levemente. La madre estaba estupefacta-. No puedo creer que sean así con su hermano mayor. ¡¿Qué no les enseñé modales?! Así no debe actuar la familia.

-Mamá... -dijo Yoriko mientras acercaba su mano para colocarla en el hombro de su madre. La mujer la detuvo con un revés y los fulminó a ambos con la mirada.

-¡No! ¡Me niego a pensar que mi hijo, el mayor de ustedes, se convierta en una especie de ermitaño o un vagabundo sin esperanza!. -la madre les dio la espalda a sus dos hijos y se alejó dando firmes y duras pisadas que resonaban en golpes sordos contra el piso-. Yo soy su madre, y haré todo lo posible por ayudar a mi hijo, así lo haría también por ustedes.

-Mamá... -la llamó Yuuto al dar un paso al frente; su madre no hizo caso, sólo dio media vuelta y siguió caminanado-. ¡¡Mamá, escucha!!

-¡¿Qué quieres, Yuuto?!. -preguntó la madre casi en un gruñido. Hiro la alcanzó y se paró frente a ella.

-Mamá...perdona. Tienes razón, no debí hablar de mi hermano de esa forma. -aceptó. Tanto su madre como Yoriko estaban sorprendidas ante las palabras del chico-. Escucharte decir que ayudarías a cualquiera de nosotros sin pensarlo, me hiciste darme cuenta de que, a pesar de sus defectos, quiero a mi hermano. Lo quiero mucho.

-¿En serio?. -preguntaron al mismo tiempo Yoriko y su madre, incapaces de creer lo que Yuuto estaba diciendo.

-Sí, en serio. Y por eso... -Yuuto metió la mano al bolsillo de su pantalón, con la intención de buscar algo en especial, y al encontrarlo se lo entregó a su madre en mano-, quiero contribuir en su ayuda.

La madre bajó la mirada hacia lo que Yuuto le había entregado; se trataba de una tarjeta con una URL. La madre levantó una ceja en una clara expresión de incógnita, estaba confundida. Al darse cuenta de ello, Yuuto intervino y le explicó a su madre de qué se trataba eso.

-En esta dirección debes descargar una aplicación que se llama "Diamond", ahí puedes llamar a una chica para que... -

-Yuuto, ¿No estarás sugiriendo que... -interrumpió su madre; agachó la mirada al mismo tiempo que dejaba la frase incompleta, la siguiente expresión que hizo fue de enfado combinada con disgusto-, contrate a una "Mujer Nocturna" para tu hermano?

Yuuto se quedó mudo ante las palabras de su madre; Yoriko ahogó una carcajada después de echarle un vistazo a su hermano y ver la expresión que tenía en el rostro. Yuuto tragó saliva antes de responderle a su madre.

-Sé que eso parece, Mamá, pero no lo es. Debes creer en mí; lo que le falta a mi hermano es una chica que lo haga cambiar, y seamos sinceros...no hay chica en la faz de la tierra que quiera salir con Taro por voluntad propia.

Tanto Yoriko como su madre a sintieron en afirmación; ambas querían mucho a Taro, pero lo que dijo Yuuto era más que cierto. Era un hecho.

-"Diamond" es una agencia sólida y confiable de citas; podemos contratar a una linda chica para que salga con Taro y lo haga cambiar sus malos hábitos. He visto un millar de veces que cuando el amor está involucrado, una persona puede cambiar drásticamente.

-Yuuto... -intervino su madre, pero el chico levantó la mano para interrumpirla y dejarle seguir su explicación.

-Es por el bien de nuestro hermano. -musitó. Su madre agachó la mirada, como si en verdad estuviera reflexionando en si tomar la decisión o no-. ¿O quieres mantenerlo toda su vida y que viva como un ermitaño?

-¡Tienes razón, hay que hacerlo!. -afirmó la madre completamente convencida.

La puerta ubicada a la izquierda de la madre se abrió repentinamente, todos se pusieron completamente nerviosos y se alejaron de un salto de ahí. Un chico veinteañero de larga cabellera desaliñada, ropas deportivas color gris, y un par de pantuflas cafés cubriendo sus pies, cruzó el umbral con aire perezoso mientras se rascaba la cabeza; levantó la mirada para verlos a todos, preguntándose qué estaban haciendo ahí parados cómo estatuas.

-¿Qué están haciendo?. -preguntó el chico-. Parece como su hubieran visto un fantasma.

-Con esas greñas espantarías a cualquiera. -comentó Yuuto, luego su hermana Yoriko le golpeó el abdomen haciéndolo sacar el aire de su interior.

-Sólo estamos organizando una salida para tu cumpleaños, Taro. -explicó la madre. El ahora mencionado Taro la miró fijamente, pero jo cambió su neutra expresión-. ¿Prefieres un balneario o ir a acampar al bosque?

-Lo que ustedes quieran, no iré de todas formas.

-¿Qué? ¿Porqué? Si es tu cumpleaños. -señaló la madre, a sus hermanos no les extrañó su respuesta-. ¿Qué chiste tiene que nosotros salgamos de viaje para celebrar un cumpleaños sin el cumpleañero?

-No sé. -respondió Taro con indiferencia-, y no me importa. Ahora sólo quiero comer algo.

-Pero primero toma una ducha. -le indicó su madre cruzándose de brazos-, hueles a humedad.

-Como sea. -dijo de mala gana, y Taro se dirigió al baño.

Yuuto y Yoriko miraron a su madre, quien no despegaba la mirada del mayor de sus hijos; cuando finalmente él se metió al baño, ella volvió la mirada.

-Yuuto... -musitó.

-¿Sí, mamá?

-Enséñame a usar esa aplicación.

Y con esa petición, el plan se había puesto en marcha.

Después de una hora rápida explicándole cómo funcionaba la App, Yuuto le ayudó a su madre a elegir una chica perfecta para Taro; alguien que no se viera muy "Amenazante" por así decirlo, al joven le gustaban las chicas amables, tiernas, adorables, y seguras de sí mismas. Sí, sabían que esa era una combinación un tanto extraña y muy escasa en estos tiempos, pero principalmente se preocuparían por el aspecto tierno y adorable, todo lo demás sería cuestión de pedirle a la chica que actuará de esa forma.

Luego de echar un vistazo al catálogo de "Novias de ensueño" finalmente eligieron a alguien, y agendaron una cita para explicarle la situación, esperando que aceptara de buena manera.

Llegadas las cinco de la tarde, Yuuto y su madre ya se encontraban en la cafetería ubicada a unas calles de su casa, ahí se encontrarían con la chica para charlar y ponerse de acuerdo.

-Ojalá esto funcione. -dijo la madre de Yuuto mirando fijamente la taza frente a ella.

-Yo también espero eso, mamá. -comentó Yuuto, luego agachó la mirada-. Mi hermano es un tonto sin remedio, pero en verdad me preocupa que no viva su vida como debe ser.

-Yo pienso lo mismo, Yuuto. En verdad me preocupa tu hermano.

-Sólo debemos pensar que esto es por su bien, y que lo hacemos por su bien.

-Así es.

-¡Oh, mira...!. -Yuuto se levantó un poco de su asiento y señaló al frente-. Creo que ahí viene.

-¿Qué?. -preguntó su madre alterándose un poco-. ¿Dónde?

-Ahí... -Yuuto volvió a señalar.

De entre todo el tumulto que iba y venía por las calles, resaltaba una chica de un metro sesenta; cabello marrón, atado con una única cinta de color azul; grandes y expresivos ojos marrones; y usando un vestido color lila que resaltaba mucho su figura, y como la falda era un poco más corta que el promedio resaltaban mucho sus delgadas piernas. Tanto Yuuto como su madre concordaron en una cosa: La chica era bastante atractiva, y que tal vez, sólo tal vez, el plan resulte bien.

La chica pareció haberlos reconocido a la distancia, así que se apresuró en alcanzarlos mientras sacudía la mano en lo alto para saludarlos con una amplia sonrisa. La madre le respondió de la misma manera a la chica, mientras que Yuuto sólo se limitó a cruzarse de brazos; pero en su rostro había un pequeño rubor. La chica llegó finalmente a la mesa donde ellos se encontraban sentados y les dedicó otra sonrisa más dulce aún.

-Hola, me llamo Ruka Sarashina, y hoy seré su novia de alquiler. -se presentó con una tierna voz.

CONTINUARÁ...


Esta, mis queridos aprendices, es una historia que originalmente publiqué en Wattpad. Y les agradecería que le dieran una oportunidad.

Y como siempre espero gustosamente sus reviews.

Raizerbak se larga. Paz.