Star Wars pertenece a Disney (creado por George Lucas)
Harry Potter pertenece a J.K. Rowling
Harem de Anakin: Padme Amidala, la futura maestra del consejo Adi Gallia, las caballeras Jedi Bultar Swan y Luminara Onduli.
Harén de Harry Potter: Hermione Granger, Susan Bones, Daphne y Astoria Greengrass, Parvati y Padma Patil. Aayla Secura y Maris Brood.
Star Wars: El Nuevo Camino
Capítulo 23: Locos y Peligrosos.
Hermione, Susan y Parvati, seguían al pie de la letra, el Código Jedi y demostraban un enorme respeto a sus tradiciones y costumbres, aprendiendo un poco más, cada día.
Padma, Daphne y Astoria, escuchaban atentamente todo aquello que Harry les contaba, respecto al Código Sith y la historia del Lado Oscuro, esperando poder servirle.
Cuando Harry y Lily, lograron encontrar en la Alquimia, la fusión de magia y tecnología, el punto exacto del balance entre ambas, entonces construyeron las partes de los Sables de Luz e invitaron a las amigas de Harry, a la parte trasera de su hogar, en dónde hace ya bastante tiempo, Harry y Lily, se habían topado con una mina de cristales Kyber y en donde Hermione, Padma, Parvati y Astoria, deberían de buscar los cristales Kyber que las eligieran a ellas.
Luego de construir sus Sables de Luz y de sentir la conexión con ellos, a través de la Fuerza, entonces comenzarían a entrenar con Harry, en la Forma I del Sable de Luz y a aprender cada vez más y más, respecto al lado Luminoso u Oscuro de la Fuerza.
Aunque Padma y Astoria, recogerían cosas de Harry y no solo del Código Sith: Harry creía firmemente, en el balance de luz y oscuridad. Y eso era algo, en lo que ellas podían creer.
Era algo que Dumbledore desconocía en esos momentos.
Sí él lo supiera, entonces no seguiría buscando formas de influir en la vida de Harry Potter, ni seguiría buscando formas de ponerse en contacto con Harry.
Necesitaba acercarse a él, convencerlo de recibir su entrenamiento, para cuando Tom Ryddle volviera.
—Pensando en eso... —se dijo el anciano. —Quizás... Ya que Harry Potter quizás me escuche o quizás no... Posiblemente, yo podría... Aligerar un poco la carga. Quizás, podría viajar a... —Y se Apareció en el Ministerio de Magia, hasta darse cuenta de que seguía con una túnica de (según él) estar por casa. Agitando su varita mágica, se cambió a (según él) una túnica de diario, planchada y se peinó la barba, mientras usaba el elevador, para (valga la redundancia) descender, hasta el nivel de transporte mágico. El anciano, enseñó una sonrisa a la mujer que atendía la taquilla. —Buenas noches, señora. Desearía realizar un viaje a Albania.
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Con cada día que pasaba, la meditación de la Fuerza, auxiliaba al grupo femenino de aprendices de la Fuerza, a reconocer que se sentían atraídas por su joven maestro de negros cabellos y ojos verdes, causándoles sonrojo.
Así mismo, Harry también se sonrojó, ante tal revelación, pero él lo manejó mejor, al usar la Fuerza, para mantener sus emociones a raya y procedió a terminar las pocas tareas que le enviaron de Hogwarts, para estar al día, con todos sus trabajos y luego, procedería a enviarlos a los maestros, vía lechuza.
Cuando las vacaciones acabaron y estaba listos para regresar a Hogwarts, se notificó (mediante el periódico El Profeta) del escape del Mortífago Antonin Dolohov y también de los Lestrange: Bellatrix y su esposo Rodolphus, y el cuñado de Bellatrix: Rabastan.
Ante esto, el Ministro Fudge, decidió enviar Dementores (criaturas que chupaban el alma y la felicidad) a que protegieran los alrededores de Hogwarts.
Ese año, en la clase de DCAO, Lily traería a un amigo suyo, para que le ayudara con las clases sobre Criaturas Mágicas. Remus Lupin, un buen amigo de James y Sirius, otro Merodeador (y Licántropo) volvía a Inglaterra.
