Lala Lulu: Hola! Hoy sin rodeos y a lo que nos quedamos mis chulas. Tomemos aire y como me gusta decir a mí ¡KHE SE ARMEN LOS P1NCH3S CH1NG4D4ZOS! ¡P1NCH3S P*TOS DE M13RDA! xd
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 27
Habían clavado el estilete en su espalda, el acero del Planeta Cuntilhia, es uno de los metales más resistentes de la Galaxia. El filo mortal atraviesa su lado izquierdo, por debajo del omoplato. Y no conforme con eso, al ver que la protegió, en ésas milésimas de milésimas, el asesino mueve la daga en diagonal, hacia arriba, causando más daño, hasta su hombro derecho. El dolor por el corte y la hemorragia, no son nada comparados a la felicidad que siente al haberla protegido. Se desangra rápido, justo antes de caer en la oscuridad, el grito de la mujer en sus brazos reverbera en las paredes. Una fuerza monumental empuja todo alrededor, estalla, pero a él no le hace daño. Empieza a sentir la tibieza de su sangre mermar. Aclara la vista. —Se-Serena… — Ella lo envuelve en luz, su cabello dorado parece brillar, ondea con ésta energía que libera. Parpadea grande, algo parece dibujarse en la frente de Serena.
Gritó hasta quedarse sin aire, sus ojos se cierran. Su grito de miedo, de dolor, el olor a la sangre de Vegeta, su carne siendo cortada, viendo la punta del estilete desde éste lado de su cuerpo. De nuevo la impotencia la hace estallar, la desesperación de presenciar cómo su ser amado se desangra sobre ella y ella sin poder siquiera evitarlo. —"No por favor, no de nuevo ¡Dios no! ¡A él no! ¡Lo amo! ¡Por favor, por favor!"—Reza desesperada. La luz blanca atraviesa sus párpados, creyó que en algún momento sentiría el cuerpo de Vegeta colapsar sobre ella. En cambio sus brazos la siguen envolviendo, la siguen sosteniendo. Empieza a inhalar y exhalar fuerte, ve la sangre detenerse y los ojos de Vegeta igualmente sorprendidos y en shock. Ve la piel cortada de Vegeta, sus finas manos con luz, y al tocar la herida, ésta se cierra como si nada.
No sólo siente el alivio en su cuerpo, también se siente lleno de energía. Mantiene la calma para que Serena no se altere demás. Toma el control de la situación, su ceño se frunce, endereza sus hombros y quita el arma de su cuerpo. El poder de Serena lo envuelve, lo cura, es como si su presencia, como si su Ki de pronto estuviera haciendo un capullo de luz donde sólo ella y él pueden estar. —Cuando te dé la señal, corres. —Le dice muy serio, ella le asiente, está sin palabras.
—¡Rodéenlo! —Nappa aterriza, rompiendo el suelo. Todos se pusieron en alerta al escuchar el grito y la explosión. Pero el Comandante queda sorprendido por dos cosas, no sólo por la Luz que sale de la habitación del Príncipe, también porque…— ¿No hay Ki?
Kakarotto aterriza frente al intruso, sólo puede verle los ojos. —Jaja, esto será nuevo para mí. —Se pone en guardia y escupe a un lado.
—¡Kakarotto detente! —El Comandante ordena. —No seas impulsivo, no puedes ver contra quien peleas.
—No hay que dejarlo escapar. —Bardock asegura y empieza a hacer señas para rodear desde los techos.
Todos están inmovilizados por su presencia, Dieciocho sabe que es porque no pueden siquiera usar sus Scouters para ver qué tipo de poder o armas posee. Se voltea a la habitación del Príncipe, la luz disminuye y casi se cae hacia atrás. El Príncipe Vegeta camina hacia afuera como si nada, escudando a la mujer detrás de él. —"¡La Luz salía de ella!"
Mira el estilete en su mano, su gesto se llena de ira asesina. —Vas a pagar, por intentar herir a mi Mujer. —Vegeta tira la daga al rostro del asesino. En ése instante, mira a Serena y la empuja para que huya. — ¡Aaaahh! —Grita, estalla las llamas doradas, mientras se lanza como un misil.
—¡Vayan por la Princesa! —Bardock ordena. —¡Aseguren a su séquito!
Dieciocho detiene su puño con una mano, le afila la mirada, siente que el sujeto es demasiado fanfarrón. En cámara lenta, puede ver al otro Saiyajin estallar en llamas doradas. Siente que lo ha estado esperando, es momento de la acción.
Cuando vio a Vegeta darle la señal, Serena dio el pie para correr, a los pocos metros Broly la atrapaba y la llevaba cerca de las chicas, que se habían reunido luego de ver a sus Parejas, literalmente salir disparados afuera. Serena no puede parpadear, siente que si deja de ver a Vegeta, algo malo va a sucederle. Todas le hablan y le preguntan si está bien, pero ella sigue muda, con la mirada abierta, preocupada por Vegeta haciendo frente a alguien que parece un fantasma.
— ¡Hay que evacuarlas a un lugar seguro! —Raditz se pone en acción, Broly está de acuerdo.
—¡NO! —Serena al fin encuentra su voz. — ¡No me pienso mover de aquí si Vegeta aún no está a salvo! —Se escudan con unas columnas, pueden ver que esto no será fácil.
Mina se asombra, mira a Broly y él también está preocupado, pueden que necesiten ayuda del Legendario y eso sería lo más impresionante. —Por Dios… —Mina cubre su boca, todos asienten, comprendiendo lo que está viendo. El intruso es demasiado rápido y les da mucha pelea y—¡Vegeta está peleando en calzoncillos! —Los de alrededor caen para atrás, incrédulos de su comentario. — ¡Ami, Ami! ¡¿Cómo se hacían videos con el Scouter?!
—Ay Mina, no tienes remedio. —Serena se frota la sien, una migraña se esparce.
Todas se quedan mirando al patio central, donde se da un enfrentamiento que apenas pueden percibir con la vista. Más sorprendidos están los demás Saiyajines ¿Cómo puede ser que ni los Scouters puedan detectar al intruso? Y más todavía ¿Le está dando lucha a dos SuperSaiyajin?
Por cada puño que intenta acertar Vegeta, otro intenta acertar Kakarotto. Intentan barrer sus pies y tampoco, los demás le hacen lugar, esto es demasiado peligroso.
— ¡¿Cómo puede ser?! ¡Es muy rápido! —Kakarotto grita.
—¡Grrr! ¡Aaahh!—Vegeta eleva su Ki, con prudencia se transforma en fase dos, no quiere quemar tan rápido sus fuerzas. El maldito parece no pelear en serio, no puede descifrar qué técnica de pelea usa. Es jodidamente rápido, hasta le da rabia estar casi seguro, de que se contiene.
Kakarotto ve a su padre presionar los puños con Nappa, listos para impulsarse. Pero él les niega con la cabeza. —"Es demasiado, demasiado poderoso ¡¿Qué mierda es éste intruso?!"— Kakarotto presiona los dientes, acelerando a cada segundo.
Dieciocho sólo los está midiendo, pero debe actuar rápido antes de que se les ocurra meter al Legendario. De un grito arremete contra el Príncipe, su lluvia de puños es intervenida, rechista con rabia, si no fuera que el otro SuperSaiyajin interviene está segura que ya lo habría pulverizado.
Ambos están empezando a hartarse, sólo pueden alcanzar a defenderse, porque ante la menor agresión, el asesino parece medirlos perfectamente y desviar sus ataques. Es como una máquina o un robot de lucha perfecto.
— ¡Deja de jugar y mátalo! —Diecisiete grita. La vista de varios se va a los techos.
Serena abre grande la mirada. — ¿Hay…Hay dos más?
Darien rechista, va junto a Serena y las chicas. — ¡¿Qué mierda hacen aquí?! ¡Ya deberían estar refugiadas! —Toma del brazo a Serena.
—Ya dije que no y es una orden. —Serena se niega, las chicas también temen irse. Porque si sus parejas están tan prevenidos con ésos intrusos, sólo puede significar malas noticias.
Ese instante parece congelarse, Dieciocho rechista, sabe que lo que dice su hermano es cierto. Cuando ve que retoman los ataques, los toma de la nuca y los hace golpearse la cabeza. Eso dibuja una sonrisa en su rostro femenino, oculto en el traje negro. Se gira, toma el brazo del Élite y se lo entierra, rompiendo el suelo debajo. Lo suelta, se sostiene con la palma y se impulsa para patear en el pecho del Príncipe. —"Puedo verlo, el momento exacto en el que abre su defensa para darme un golpe, ésos diminutos milisegundos en el que debo tomar mi chance. El Príncipe de los Saiyajin, también es rápido, muy rápido. Pero yo puedo acelerar aún más ¡Ahí está!" —La velocidad del pensamiento en Dieciocho, había tomado la velocidad de la luz. Hasta ella se sorprende, nunca tuvo un rival como los SuperSaiyajin, aunque sabía que estaban diseñados para matarlos. La fuerza y el impulso iban a partirle los huesos al Príncipe Vegeta, ya procesaba la imagen de él estrellándose sin remedio, las astillas de su caja torácica cortando las arterias principales, dañando sus pulmones, la hemorragia mortal matándolo al instante pero…
Desde el aire, cae alguien que la hace retroceder, ella no hace pie y no se lo permite, se mueve rápido y dispara tallos tan filosos y mortales que hacen estallar el suelo debajo. Darien sabe que en cuanto haga pie, ella puede tomar impulso. Quiere alejarla del grupo de mujeres, quiere alejarla de su objetivo. En medio de cada golpe que intenta acertar, tira una lluvia de espinas que no la deja apuntar sus ataques.
—¡Vegeta! —Nappa lo toma de los hombros antes de que siga. — ¡Con un demonio! ¡Ponte una armadura!
Rechista con rabia, le ha herido el orgullo el haber comprobado que el enemigo se contenía. Con velocidad Saiyajin va hasta su habitación, busca una cápsula y se viste. —¡Rodéenlos, no los dejen escapar! —Sale disparado como un misil hasta el sujeto más alto.
El General parpadea, el Élite Chiba sigue su enfrentamiento en el techo y aunque otros Guardias lo intentan asistir, sólo él parece seguirle el ritmo. — ¿Está ganando? —Bardock pregunta, hasta los Intrusos se distraen viendo lo que sucede.
Vegeta frunce el ceño, presiona su puño. —No, sólo parece que conoce como se mueve, no durará mucho.
— ¡Ahí voy! —Kakarotto se sube a asistir a Darien. Pero parece simplemente, esquivar al asesino, no pueden acertar ni un golpe. — ¡El hijo de puta no deja de acelerar!
Dieciocho está muy satisfecha, al fin se enfrenta cara a cara con Darien. Tal como le advirtió, él no se contiene, en verdad intenta matarla.
Dieciséis sigue monitoreando, grabando y midiendo a los SuperSaiyajin. El Príncipe estrella su puño contra su palma, y empiezan a intercambiar golpes. Suben hasta los techos y los destruyen con la velocidad de sus ataques. Los trozos de escombros y tejas salen disparados en tanto elevan la velocidad sin parar.
—¡Vegeta basta! ¡Te quemas demasiado rápido! —Bardock le advierte, empieza a elevar su Ki. Aun no lo ha perfeccionado, pero sale para evitar que el otro intruso vaya a asistir al más alto.
Vegeta cruza los ante brazos, frenando un golpe que lo tira hasta atrás, siente que casi le parte los huesos, sus instintos le advierten que hay alguien detrás, pero al girarse Bardock lo barre hasta el piso.
Diecisiete, jadea por la sorpresa, se estrella de nuevo en el patio, pero no se hace daño. — ¡¿Tres?! ¡Nadie nos dijo que había tres!
Bardock aterriza duramente, haciendo temblar el suelo, camina hasta ése intruso que acaba de derribar, no sabe cuánto va a durar, pero está usando su transformación de SuperSaiyajin. Vegeta se une a él y ven al alto aterrizar y quedar espalda con espalda. —Tres y tres, me parece justo. —Bardock supone que vinieron a eliminar a los SuperSaiyajin. — ¡Nadie se acerque, son todos nuestros! —Quiere disminuir las bajas lo más posible.
—Su técnica de pelea, no es como ninguna que haya visto jamás. — Nappa les comenta a las mujeres, sabe que no es rival. Junto a Broly y Raditz protegen a las hembras. Se miran entre ellos, de ser necesario, van a dormirlas de un golpe y quitarlas de la zona de acción.
Kakarotto aleja a Darien de un empujón. — ¡Ya no tienes fuerzas! —Le asegura, en cualquier momento podría caer por los suelos.
Nappa ve caer al Élite Chiba y lo rescata. — ¡Carajo! —Darien berrea. —Podía aguantar unos minutos más.
Broly frunce el ceño, mira a Mina, sabe que tendrá que salir pronto, pero teme dejar de protegerlas. Acelera con su velocidad Saiyajin, va a buscar las Katanas.
Bardock y Vegeta siguen intentando derribarlos. —Nos están cansando, muy a propósito. —El General comenta, jadeando con Vegeta.
Vegeta rechista e intenta quemar lo último y máximo de su Ki. Siente a Broly moverse, para buscar las Katanas, quizás les sirva para canalizar sus ataques de Ki y no desfallecer. —Dejen de estar jugando ¡Peleen de verdad!
—Jajaja ¿Escuchas eso Dieciséis? —Diecisiete se vuela. —No podríamos aunque quisiéramos. Porque a diferencia de ustedes nuestra energía es infinita. —Diecisiete sonríe enorme, porque el "objetivo" será todo suyo.
Kakarotto está forcejeando contra el enemigo, puede ver sus ojos azules brillando, como si se riera de él. —No me importa lo que cueste, voy a derrotarte. —El Saiyajin rechista y escupe de lado. Algo sucede, Kakarotto siente que le aprietan el agarre, lo aseguran en una llave con las manos de las que no puede escapar.
Dieciocho ya no está jodiendo, se sostiene firme de los brazos del Élite, ve que quiere zafarse pero no lo deja. Usa el agarre para pisar sobre el cuerpo del Saiyajin y enredarlo entre sus piernas y matarlo.
Al mismo tiempo Vegeta carga su ataque, junto a Bardock, se elevan del suelo. —¡Galick Ho! —Disparan una ráfaga de Ki. Barren con todos, el polvo se desvanece. Casi dan un paso hacia atrás.
— ¡Vaya que son testarudos los Saiyajin! —Diecisiete dice con voz chillona. Se protegieron con su campo electromagnético.
— ¡Kakarotto! —Bardock intenta salir a rescatar a su hijo, lo ve inmóvil contra el suelo. Pero el General es derribado por el más alto.
Vegeta también intenta ayudar a Kakarotto, pero es interceptado por quien hizo el escudo que los protegió de su ataque.
—Bien ya no juguemos. —Diecisiete se mueve rápido, cuando quieren darle un golpe, él ya está a sus espaldas, de un golpe lo tira abajo, escucha sus huesos tronar y escupir sangre. De un rodillazo deja al Príncipe Saiyajin sin aire, va a atravesarle el cráneo con su puño.
Un disparo de plasma sorprende al intruso. — ¿Ya no quieres jugar?—Raditz le habla a sus espaldas. — ¡Qué lástima! ¡Justo saqué un juguetito! —Se asombra, le dio el tiro a quemarropa y no hizo nada.
—De acuerdo, me disparaste por la espalda, pero de todas formas te mataré rápido. —Diecisiete sigue fanfarroneando, el poder de ése Saiyajin es común y patético.
En segundos Raditz sabe que la cagó en grande, no pudo ni ver cuando el asesino lo rodeó, tomó su arma y la partió. De todas formas intenta golpearlo o hacerla daño con sus disparos de Ki, pero nada. Está contra la pared, siendo molido a golpes. Vegeta intenta defenderlo, pero tampoco parece hacer efecto sus ataques.
—Kakarotto… —Milk dice su nombre casi con dolor, nadie puede ir a ayudarlo. Sale corriendo, esto será una locura, pero no piensa quedarse con los brazos cruzados.
Rei, está por caer en un ataque de pánico, tampoco lo soporta. Su sangre arde como hace mucho no lo hacía. Aprovecha la distracción de todos y se va detrás de Milk.
Al mismo tiempo, Bardock no sabe cómo ir a ayudar a Kakarotto, el tipo más grande lo tiene bloqueado. Ahora ve a su hijo mayor siendo arrinconado a los golpes. En ésa distracción ahora está Bardock contra el suelo.
—¡Bardock! —Broly le tira su Katana, al mismo tiempo Nappa se acercaba y caía como un misil, insertando su espada sobre ése sujeto.
Bardock empuña y de un rugido desenfunda y su Ki se canaliza por la espada, atraviesa al intruso junto a Nappa. Jadean mientras lo ven detener sus ataques.
Dieciséis ve a ambos filos atravesarlo, le da curiosidad la aleación y cómo parece estar sellado el poder de los Saiyajin en él. —Hmp… —Es todo lo que dice y apunta su puño, dispara su brazo como un misil hacia el SuperSaiyajin de la cicatriz, desarmando su transformación y haciéndolo desaparecer entre los escombros. Quita una de las espadas y va a cortarle la cabeza al calvo grandote.
Nappa intenta detenerlo en su avance, se cubre con los ante brazos, pero el intruso de un solo golpe lo hunde en el suelo destruido. Junta su ki en la garganta y de un rugido dispara, pero no puede siquiera alejarlo. — ¡Aaah! —La espada atraviesa su estómago, lo sostiene de la ropa, forcejea pero nada. Se siente en verdad impotente. —"Ami, Ami… Corre, por favor…"
— ¡Genial! ¡Terminemos el trabajo! — Diecisiete se siente en un parque de diversiones, da la señal a su hermana.
Los segundos caían como a cuenta gotas, su transformación de fase dos se desarma. Kakarotto resiste, con las últimas fuerzas de su ser.
Dieciocho disfruta de las últimas bocanadas de aire de ésta maldita molestia. Si éste tipo no se hubiera metido en el medio, sería ella quien mate al Príncipe y no su hermano. Va a llevarse ésta victoria. Alguien le dispara, lo esquiva hacia abajo, pero ve el brillo del filo volver y rechista al ver que no le queda de otra más que soltar y retroceder, sino le van a cortar la cabeza. —"¡¿Quién mierda?! ¡¿Darien?! —Apunta y no, Darien está abajo, en cambio una figura femenina se acerca a ella.
El hacha vuelve al casco de Milk. — ¡No permitiré que te salgas con la tuya! ¡Yo soy la Princesa Ox de la Montaña de Fuego! —Grita estridente. Empieza a concentrarse y elevar su Ki. Presiona con sus dedos el centro del casco y dispara los láseres que le diseñó Gure.
—¡Milk No! —Kakarotto se reincorpora como puede, la observa vestida así, queda con la boca abierta.
—Los huesos de un Saiyajin tiene gran resistencia y estructura muy fuerte. —Diecisiete confirma que los datos del viejo Gero estaban en lo correcto. Arroja al Saiyajin como un saco de huesos, lejos de la molestia del Príncipe y sus inútiles ataques.
Raditz queda intentando reincorporarse, sólo saborea sangre y apenas puede abrir su ojo, uno de sus brazos está destrozado y puede ver al enemigo acercarse a él para terminar el trabajo. Esquiva de lado el puño que iba a su cráneo, pero en cambio le atraviesa el hombro. Jadea cuando una nueva ola de sangre sale de su boca.
— ¡Qué testarudos de verdad! —Sabe que el próximo golpe es el golpe mortal y no podrá detenerlo o esquivarlo. Detiene un ataque sorpresa. Parpadea grande. — ¿Una flecha? —Diecisiete ya siente pena ajena, la flecha tenía un pergamino. —Qué primitivos. —Mira a quien le tiró la flecha, una mujer con kimono blanco y una falda roja. No sabe bien dónde ya ha visto ésa vestimenta en los terrícolas.
—¡Cierra la puta boca hablador de mierda! —Rei tira una flecha al aire, ven cómo se dispara y se enciende en llamas, ésas llamas buscan la primera flecha que tiró. Al intruso no le queda de otra más que escudarse y medir la situación.
Quedan con la boca abierta viendo a ésas dos metiéndose en la línea de fuego. Nadie puede detenerlas, en especial a Milk que ahora está saltando entre los techos, esquivando los ataques. Por detrás Kakarotto intentando defenderla, pero esto no lo deja recuperar su Ki.
Rei ruge, sigue armando flechas con sus poderes, no le hace daño porque se cubre con ésa esfera de energía. Sin embargo está satisfecha de que haya dejado de atacar a Raditz. — ¡Quédate ahí adentro y no salgas! ¡Maldito demonio! —Sus manos están adormecidas, sigue tirando por reflejo.
— ¡¿Milk es una Sailor Scout?! —Ami grita, deduce eso en ésos momentos. Su vista busca a Nappa, su corazón se detiene al ver lo que pasa.
— ¡Milk, no! ¡Todavía no has entrenado con el traje! —Gure le grita, le advierte, pero entre tanto caos, es seguro que no la escuchan.
— ¡Hija quédate aquí! —Switch detiene a su hija, la deja junto a las demás. Si el Legendario los escuda, cree que no hay que temer.
Al mismo momento que las hembras los asistían, en ése momento Dieciséis había enterrado al Saiyajin de la cicatriz, escanea para que su brazo vuelva. Por detrás, siente que cargan un ataque.
Nappa se eleva y de un rugido, dispara una esfera de Ki desde su boca, para distraer al atacante de Bardock. El Ki del General quedó por los suelos. Intenta golpearlo para que se aleje, pero en cada movimiento para taclear, lo esquiva. Bien sabía que no era rival, lo atrapan de la pierna y lo zamarrean varias veces contra el suelo, conoce muy bien el dolor eléctrico de su columna partiéndose. Ve que el atacante quita las Katanas, toma una… Va a matarlo.
En los segundos que Nappa los distrae, Lita salió corriendo, intenta sacar a Bardock de los escombros. —Bardock, Bardock por favor, por favor. —Solloza mientras trata de seguir su Ki y quitar el peso que lo aplasta.
—Lita, huye, corran a protegerse. —El General le ruega, todo esto es demasiado caótico y peligroso.
— ¡Hazle caso! — Diecisiete le llama la atención. —No queríamos atacar humanos y ustedes nos obligan. —Mira a un lado a Dieciocho esquivando exitosamente a ésa mujer. Una patada intenta acertarlo en la cara, sostiene la pierna de la mujer.
—¡Lita no! —Bardock ruge al verla enfrentar al intruso. Se endereza para salvarla, sin embargo ése golpe a Lita, le ha quitado el aire a él también.
Lita había ido veloz, antes de que el tipo se aprovechara y le diera el golpe final a Bardock. Intenta darle una patada con todo. Como si nada la levanta y la azota contra unas columnas, queda tirada bajo los escombros.
— ¡Mierda, mierda! —Bardock es quien ahora empieza a sollozar, la toma en brazos y tiene cada hueso de su cuerpo roto. La abraza, sabe que van a dispararle. Una vez más no pudo proteger a su pareja. La escucha musitar y escupir sangre. —No Lita, por favor, no. No te esfuerces, por favor resiste.
—¡Broly! ¡Sal ahora mismo! —Serena ordena, todo esto la frustra, no puede hacer nada. Va corriendo para sanar a Lita del golpe, Darien la cubre. Trata de recordar cómo hizo para sanar a Vegeta. Ve a Ami caer de rodillas, Nappa también está por recibir el golpe final.
Dieciocho observa al patio y sus hermanos también tienen la batalla ganada. El Saiyajin cubría a la mujer disfrazada, ya ni siquiera podía transformarse ante ella para luchar.
—Kame…Hame…—Milk carga su ataque detrás de Kakarotto. —¡Haaaa! —Dispara.
— ¡Milk estás loca! —Kakarotto le hace lugar, si bien el ataque de Milk empuja al intruso, no le hace ningún daño.
Esos instantes, donde todos están arrinconados, todo se detiene. Lita puede sentir algo, en la oscuridad y el frío que la traga. Un grito en medio de su dolor, una energía fría, pero que la quema. El grito se repite, la está enloqueciendo. —True…Trueno…—Siente que si saca el grito de su pecho, ésa voz al fin dejará su mente.
— ¿Q-Qué? —Bardock se asusta, los cabellos se le erizan, algo entre el cielo y la tierra parece estar por unirse. No quiere soltar a Lita, pero debe hacerlo.
—Trueno de Júpiter…Resuena…
Bardock la suelta, no quiere, pero sus entrañas le advierten. — ¡¿Qué siguen haciendo aquí?! —Regaña a Serena y su Séquito.
—¡CÚBRANSE! —Broly grita, se mete más adentro, empujando a todos. Vegeta y Bardock lo asisten como pueden.
El cuerpo de Lita se eleva, las chispas del aire se unen todas a ella. Desde el cielo no se ve ninguna nube, pero escuchan los truenos arremolinarse. Toda la electricidad, la envuelve, la figura de Lita se ve blanquecina al igual que sus ojos.
— ¡¿Quiénes son éstas tipas?! —Dieciocho cae por el techo. Al fin rompe el silencio, sabe que Darien va a reconocerla, si es que ya no lo hizo. Sienten que ésa tipa los apunta con la mirada, mientras se eleva al cielo. Dan un salto para huir, pero una descarga enorme los alcanza en pleno vuelo, se estrellan en los techos. Todo le arde, el voltaje hubiera sido mortal. —Oh mierda…— Se aterran al ver que apenas se pueden mover, sus extremidades están entumecidas. — ¡Dieciséis! ¡¿Estás bien?!
El Androide se levanta y le hace señas de que sí. Hay un silencio total. —Dañó mis sistemas. —Ve que su rastreador integrado no funciona.
Bardock se impulsa y atrapa a Lita, que cae desde el cielo. — ¡Rápido un Tanque!
Todos quedan con la boca abierta, presenciando cómo toda ésa energía eléctrica quemó hasta el suelo y a ésos tres. Ven a los intrusos que intentar huir.
— ¡Oh! Kakarotto… —Milk se endereza, empuja el cuerpo del Saiyajin que alcanzó a cubrirla. Lo revisa preocupada por quemaduras.
—¡Nappa! —Ami corre hasta él, junto con otros Guardias lo revisan, parece un saco de huesos.
Así como quedó Raditz, pero que aún no caía en la inconciencia. —No…No llores Rei…— Mueve su brazo sano, le mancha una mejilla con sangre. —Gra-cias… Gra…Cias…
—Cállate, no hables más, no digas nada. —Rei se desarma en llanto, lo cubre inútilmente con la tela de su ropa, como si pudiera hacer algo por sus costillas hechas trizas. —¡Ayúdenme aquí también!
Vegeta se acerca rengueando, toma su Katana, hace señas a Broly, le señala a los intrusos que recién intentan desaturdirse de ésa especie de rayo mortal. —Yo no pienso dejarlos huir ¿Y tú? —Mira al Élite Chiba reincorporarse.
—¡Vayan! ¡Me quedaré a ver los daños! —Bardock les informa.
— ¡Yo pienso ir contigo!—Milk camina junto a Kakarotto, pero él la empuja muy agresivo, bien cabreado le señala que se queda en su lugar. — ¡No te hagas el estúp—La deja desmayada de un golpe en la nuca.
— ¡¿ALGUNA MÁS QUIERE JODER?!— Kakarotto le frunce la vista a las mujeres y deja que se lleven a Milk adentro inconsciente. No piensa poner en riesgo a ninguna más, sabe que sus pares Saiyajines tampoco.
Alguien los barre, los aleja del palacio de un golpe, ni siquiera lo vieron venir. Aun no se recuperaban de ésa descarga eléctrica—Ay no… —Diecisiete se voltea, traga duro. Venían tres Saiyajin y el terrícola extraño, a la punta estaba el Legendario.
—Creo que es hora de correr. —Dieciocho ni lo piensa, se mete al bosque, sus hermanos la siguen en su escape.
Dieciséis se eleva del suelo, al meterse entre los árboles los usa para evadir ataques, se voltea para volver a disparar su brazo, pero aterriza sobre él, el Legendario.
— ¡No, no! ¡Imposible! —Gero estaba monitoreando todo, desde los ojos del Androide Dieciséis. Sabe que está todo perdido, lo ve recibir un golpe detrás del otro. Toma el detonador, presiona y en el click nada sucede. — ¡¿Qué pasa?! ¡¿Qué mierda pasa?! —Desesperado por borrar la evidencia, va a la computadora principal. Algo dañó el receptor de las bombas. —Una falla eléctrica… —Recuerda a ésa mujer estallar como un rayo.
Broly le quita el brazo que dispara, lo tiene tacleado en el suelo, sostiene su otro brazo y de una llave lo azota quitándole el otro brazo.
— ¡Lo necesitamos vivo! —Darien le advierte.
—Funcionando querrás decir. —Kakarotto señala los circuitos y cables que le sobresalen. —Eso explica porqué no sentimos nada.
Vegeta se acerca, Broly lo sostiene con un pie en la cabeza. Va a quitarle la máscara negra y escucha unos pitidos. — ¡Bomba! —Grita y se alejan.
Gero rechista, no fue una explosión completa. —Si la explosión hubiera sido completa, el Príncipe no estaría de pie. —Rompe en teclado con su puño.
—¡Dieciséis! —Dieciocho grita al escuchar la explosión. Su hermano se queda mirando, los Saiyajines empiezan a cazarlos a ellos. Se toca el pecho, el viejo nunca pretendió dejarlos vivos. Se mira con su hermano, están a nada de morir. Sólo les queda correr por instinto, ya ni siquiera para salvarse. Disparan ataques de Ki, pero el Legendario es demasiado rápido, sólo atinan a los árboles. Lo ven saltar sobre los árboles que caen. — ¡El maldito es una bestia! —Dieciocho presiona para acelerar.
Ahí está, Vegeta va saltando entre los troncos de los árboles. Blande su espada, el cuerpo le duele, saborea la sangre y sus costillas rotas hacen que cada movimiento se sienta como un puñal en el abdomen. Pero piensa cazarlos hasta el final. —¡Big Bang Atack!
—¡Dieciocho! —Empuja a su hermana salvándola, arrojándola al río. Toma el ataque completo, cruza sus antebrazos. Ruge intentando mantener su barrera electromagnética.
—¡Broly! —Vegeta le da la señal para atacar, se abre y deja a Kakarotto. Vegeta quiere cazar a quien intentó herir a su mujer.
Y como si nada, Broly cae del cielo sobre el enemigo, lo hunde en un cráter y de una patada lo entierra en una montaña lejana. Acelera su vuelo para ir contra él.
Darien salta al agua, se ha dado cuenta que la corriente acelera. Nada con todo lo que puede, no va a dejarla escapar, se mete bajo el agua. En la poca claridad puede verla, ella se acerca con una patada. Darien hace estallar su Ki, hace un remolino en el agua que lo deja respirar. Logra esquivarla por centímetros, su pie rozó su abdomen. La sostiene e intenta luchar, gruñen y forcejea, mientras el agua los vuelve a tapar. Quiere atraparla y sacarla afuera, entregarla al Príncipe.
Dieciocho forcejea, quiere alejarlo, en cualquier momento ella puede estallar. Abre grande la mirada, lo ve sacar varios tallos de ésa flor filosa que él tira. Se las dispara al pecho, está sorprendida, la ha atravesado casi completa.
Exacto en su corazón, Darien ya no puede aguantar la respiración, pero sabe que debe tomar coraje, la ve a los ojos, siente al Príncipe Vegeta a sus espaldas. Darien presiona los dientes, empuja los tallos atravesándola por completo. De un impulso lo sacan del agua. — ¡Ah! ¡Cough, Cough! —Su cuerpo sube y baja intentado meter aire. A su lado el Príncipe Vegeta que lo había rescatado, también se queja por los dolores en su cuerpo.
— ¿Está… Está bien Élite Chiba? —Vegeta le consulta, se ayudan a estar de pie. Siente su Scouter Holográfico sonar. — ¿Qué pasó?
—Estamos rodeando la zona con Kakarotto. —Broly le contesta. —Se nos escurrió.
Darien rechista junto a Vegeta. —Bien, sigan a ése, sólo un par de horas rodeen la zona. —Vegeta enfunda su Katana. —El Élite Chiba "mató" a uno en el río, iremos a juntar los restos del otro. Supongo que los tres eran robots, porque no emitían ningún Ki.
Ahí Darien piensa, mira al río. —"Sí, no hay otra explicación. Vi los restos del otro y hasta desarmarse para atacar. Era un robot, no sentía nada, no sintió nada, ella…No puede sentir…" —Se repite para quitarse ésta ola de culpa y remordimiento. En especial la última mirada desesperada de Dieciocho.
Serena estaba parada con Mina y la Señora Hakkake esperando fuera de la nueva área médica. Miraba hacia afuera del pasillo hacia el cielo, Serena rezaba presionando sus manos muy duro, hasta que siente que al fin respira. Vegeta aparece en el cielo. — ¡Vegeta! —Corre esquivando el desastre en el patio central.
Vegeta rechista duro, la toma del brazo y la devuelve a su lugar. Está tremendamente cabreado. — ¡Nunca más! ¡¿Me escuchas?! —Le ruge contra su rostro, la hace saltar del susto. — ¡Nunca más vuelvas a ponerte en ése peligro! ¡No vuelvas a escudarme de ningún ataque! —La ve asentir con sus ojos azules llenos de lágrimas, rechina los dientes y la abraza completa, la presiona con desesperación. —Me moriría Serena ¿Lo entiendes? Si algo te pasara, en ése mismo momento yo moriría. —Habla contra su oído, aspira su esencia femenina.
Serena se siente al fin con algo de alivio, aunque la sangre y todas las heridas en el cuerpo del Saiyajin la preocupan. —Vegeta, yo también moriría. Tú eres mi vida ahora. —Siente el pecho del Príncipe latiendo junto a ella, su respiración, ver que volvió entero parece desarmar el nudo de estrés que le aprisionaba el cuerpo. Lo extraño es que ahora se siente desvanecer, pero quiere intentar algo más. —Quiero ver si puedo curarte. —Vegeta la aleja para verla. —Intenté con Lita pero no—Serena cae flácida.
— ¡Serena! —Vegeta la empieza a revisar, se mete con ella para que la revisen.
— ¡Tranquilo alteza! —La Señora Hakkake va detrás. —Seguro es cansancio, lo estuvo esperando muy nerviosa e intranquila.
Rechista y deja que Switch le haga un escaneo sobre la camilla. Hasta le consulta por sus heridas, pero poco le importan. —Sano muy rápido, ellos necesitan más atención. —Ve a Raditz, con Rei a su lado viendo cómo lo meten al tanque. Luego de un lado la mujer de Bardock ya estaba lista, al igual que Nappa. Veía a la Doctora Mizuno muy preocupada con Gure, revisando las secuelas neurológicas. Parece que se ha fisurado el cráneo.
—Sí, la Princesa sólo está desmayada. Vamos a hacer unos análisis, pero no es nada de qué preocuparse. —Switch le asegura.
Kakarotto y Broly volvían y revisaban los restos de uno de los robots. Los ponían al tanto de quienes estaban en los tanques y todo el desastre. Bardock entraba por la puerta junto a Gure.
—Papá, creo que deberías ver un tanque para ti. —Kakarotto preocupado, le frunce el ceño, le preocupa sus huesos rotos.
—Y Señorita Gure, usted debe descansar, se va en unas horas. —Vegeta le señala mientras se envuelve el brazo con unos lienzos ¡Carajo! Siente casi todas las articulaciones dislocadas.
—No, para nada. El viaje puede esperar, ustedes necesitan ayuda. —Gure les afirma y revisa los restos de robot. —Jamás vi algo así. —Va a la cabeza, se descubre la máscara negra, pero nadie reconoce el rostro. —Es como un esqueleto mecánico, envuelto en tejido. —Va al torso. —La bomba no estalló completa, es lo que parece a base de C4, con un circuito cerrado para explosión remota.
— ¿C4? ¿Es terrícola? —Vegeta frunce el ceño, presiona su puño, cubriendo de sangre los vendajes.
—Pero es imposible, nadie en el planeta tiene una tecnología o los recursos. —Gure le asegura. —Ni siquiera había nada parecido con lo que investigaban los Briefs.
Vegeta se mira con los demás, saben muy bien quien es el culpable. Está por amanecer, no piensa esperar ni un puto segundo.
Los Guardias quedaban fríos, luego del escándalo en la zona sur del Palacio, el área del Príncipe Vegeta. Estaban esperando informes y los informes parece que vendrían de primera mano, el Príncipe Vegeta arrasaba el aire con su presencia, estaba machado de sangre, al igual que el General y el Élite Kakarotto, Broly tenía su armadura desalineada y llena de barro. Si bien todos querían saber qué pasó, nadie se anima a preguntar y simplemente les dan el paso. Los Scouter saltan con el Ki fúrico del Príncipe, suponen que ha vuelto a caer en la demencia. No entendían de qué era ése brazo con cables que cargaba.
— ¡A-Alteza! A-Alteza, mire, recién amanece. —Un Guardia intenta inútilmente evitar que entre a la sala de entrenamientos de su madre. —Su madre, La Reina, está muy ocupada.
Vegeta patea la puerta, la hace volar a la mierda. Cargaba en su hombro uno de los brazos del Robot. Lo arroja haciendo un escándalo con el ruido.
— ¡¿Qué demonios significa esto?! —Selypar estaba con su traje de entrenamiento, se acerca al Príncipe, que ni siquiera tuvo la decencia de saludar. Ve el brazo del robot.
—Dile a tu "sirviente", que sus máquinas siguen siendo de poca monta. —Vegeta rodea y se va a hablar cara a cara con la Reina. — ¿Qué fue eso? ¿Un intento desesperado? —Le sisea, casi escupiéndole a la cara. Selypar presiona sus puños, está por atacar.
— ¡Vegeta! —Tarble entra a separarlos. — ¡¿Qué hacen?! ¡No ven que no están solos! —Pide algo de cordura, tal parece que los chismes sobre la familia Real no van a mermar.
— ¡Es tu hermano quien ha venido a hacer el escándalo! —Selypar lo señala. — ¡Ves, está loco! ¡Vino aquí a gritarme de la nada!
— ¡De la nada casi matan a mi mujer! —Vegeta ruge sacudiendo el puño y salpicando sangre. — ¡Éste robot es la prueba, está hecho con componentes terrícolas y recursos que sólo los Saiyajin pueden conseguir en la Galaxia!
Selypar mira al suelo, rechista hacia adentro. —"Gero te voy a matar ¡Fracasaste!" —Intenta pensar en algo para escudarse. —Debe ser por la ley que han derogado, los terrícolas esperaban la oportunidad.
—Pero Madre, eso fue hace poco, es imposible. —Tarble revisa y sí, éste tipo de tecnología tan compleja es de años de investigación.
—El único terrícola y científico que conozco que puede tener acceso a algo así, es el Dr. Gero. Y tú tienes el poder para autorizar algo así. —Vegeta habla, ve a su hermano menor también muy enojado, poniéndose de su lado.
—Pero jamás hubiera podido hacerlo. —Selypar defiende al viejo, porque si lo descubren, ella también sería descubierta. —La única raza capaz de hacer algo así de avanzado y complejo, es una raza que ha estado en la Tierra estos últimos meses. —Toma su scouter. — ¡Ministro Paragus! Necesitamos urgente una reunión de Seguridad. Los invitados del Planeta Tech-Tech acaban de atacar la zona del Palacio del Príncipe Vegeta.
El Ki de Tarble salta hasta el techo, Vegeta se adelanta. — ¡Es imposible! —La detiene del brazo. — ¡Los estás queriendo inculpar!
—En lo que a mí se refiere, son sospechosos. —Selypar envía la orden de investigación. — Porque ellos mismos nos han mostrado éste tipo de inteligencia artificial, bien pudieron usar recursos de la Tierra en tus narices y no te habrás dado cuenta ¿Esto es todo lo que sobrevivió del robot?
—Sí. —Vegeta miente ¡Mierda! Ahora mismo debe ir y ayudar a escapar a Gure y a Switch.
—Pero, pero somos inocentes, podemos declarar, hay testigos. —Gure insiste en quedarse y ayudarlos.
—Señorita, comprenda, ya no puedo protegerla. —Vegeta la ayuda a ir a su nave y cargar sus cosas. —En su planeta tiene más recursos para ver los restos del robot.
— De acuerdo. —Responde de mala gana. —Voy a desarmar completo el "cerebro", que no alcanzó a explotar y veré si puedo salvar algún dato.
Tarble tampoco se quedó quieto, fue directo al laboratorio de Gero, tomó un par de Élites y revisaban el lugar. —Quiero todos los datos ¡Todos los datos de las computadoras! —Ordena estridente, lo que sea, la evidencia que sea que pueda ayudar a Gure, la va a usar.
— ¡Príncipe Tarble! ¡¿Qué significa esto?! —El Dr. Gero intentaba que no metieran sus narices, sus ayudantes eran quitados a rastras.
—Esto es una investigación, una revisión al sector Científico y Tecnológico del lugar. —Tarble afirma, une sus puños detrás y camina hasta el Científico.
— ¡Alteza, deténgase! —El Ministro Paragus advierte. — ¡Su madre ya dio la orden!
— ¡Y ÉSTA ORDEN LA DOY YO! —La voz de Tarble ruge paralizando a todos. — ¡Pienso descartar a todos y cada uno de los sospechosos! ¡El ataque a mi Hermano y su Séquito no quedará impune! —Se acerca a uno de los asistentes lo arrastra a una silla. —Quiero todo, cada dato, cada recurso que haya entrado o salido de aquí y que le hayan proveído al Doctor. — Le pasa una memoria drive para que guarde todo. Justo que el Ministro y Gero iban a quejarse, él los enfrenta. — ¿Qué? ¿No dijeron que no hay nada que temer? Supongo que lo que saque de aquí y compare con los documentos oficiales, será todo limpio y en orden.
El despegue de una nave, pone a la Reina Selypar en alerta. Acelera con los guardias, se había alistado para encerrar a ése par, en especial a la alienígena que se atrevió acostarse con su hijo. —¡PRÍNCIPE VEGETA! —La Reina Ruge, elevada en la pista de despegue a un lado del Palacio.
—¡Majestad! —Vegeta escuda el despegue, por suerte Broly está ahí y más de la mitad ya duda para atacar. —Madre… —La llama con un tono casi irónico. —Mi idea no es un enfrentamiento.
—La mía tampoco, pero viendo que deja huir a varios sospechosos. —Selypar insiste en que los rodeen, pero ésta parva de enclenques temen al Legendario. Ella también, aunque jamás lo admitirá en voz alta.
—Los sospechosos del atentado contra MI VIDA, contra MI GENTE. —Vegeta se señala al pecho con el pulgar. —Vea la destrucción. —Le señala su zona del Palacio hecha trizas. —Si yo de verdad creyera que son sospechosos ¿Cree que los dejaría salirse con la suya y escapar?
Selypar frunce el ceño, el maldito piensa seguir con su acto de "buen chico". —Para demostrarte mi buena voluntad, hijo, quédate en la zona central del Palacio. Tu padre está grave… —Frunce el ceño, como si se sintiera triste.
—No creo que mi presencia lo salve de nada. —Vegeta siente el vómito al escucharla decirle hijo. Pone mala cara, y muy prevenidos descienden. —Mientras limpian mi Área, voy a estar en Okinawa.
Serena se había despertado, preocupada y con mucha sed. Mientras bebía agua, empezaba a preguntar dónde estaba Vegeta.
—Fue a escudar a Gure, nos dijo que juntemos ya mismo todo. Que nos vamos a Okinawa. —Mina le preparaba los bolsos. —Ya has visto que el lugar quedó destruido.
De nuevo Serena veía a Vegeta entrar por la puerta, que tenía el marco casi destruido. — ¡Vegeta! —Salta a abrazarlo.
Vegeta no la detiene, le pide a Mina dejarlos a solas. La revisa, mira bien su rostro, verifica que no tenga ningún rasguño.
—Vegeta, yo estoy bien. Mírate tú. —Toca su rostro con algunos golpes, los vendajes cubiertos de sangre. —Siéntate, déjame intentar de nuevo. —Pone sus manos sobre su abdomen, sonríe al ver que sale algo de luz.
—No, no quieras sanarme. —Se sienta con algo de dolor, la espalda y la cintura, pero muy en especial las costillas. —Te consume mucho Ki, por eso te desmayaste. Tus análisis de sangre estaban en orden, pero de un momento al otro caíste inconsciente.
—Voy a aprender ¡Ya verás! —Serena revisa un poco el cuerpo de Vegeta. —Recuéstate, voy a pedir un tanque para ti.
—Debemos irnos ahora, éste lugar no es seguro. —Vegeta se acuesta y la deja quitarle las botas y un poco las vendas ensangrentadas. —Vamos a transportar los tanques en una nave. — La ve asentir en silencio. Es la primera vez en mucho tiempo que ella no le discute, pero sabe que es porque ella tampoco se siente segura aquí.
Bardock cosía su hombro, tenía un pequeño espejo y sus ojos lagrimeaban y era por rabia y frustración. Veía a su hijo mayor y a Lita flotando dentro de los tanques. Fue muchísima masa de electricidad, las simples ondas quemaron su espalda.
Ami tenía las manos temblorosas, revisaba cada cinco minutos, las entrañas se le revolvían. Teme tanto que Nappa tenga secuelas, tenía los pulmones llenos de sangre. Tuvieron que hacerle técnicas de resucitación varias veces, ése maldito pitido de su corazón deteniéndose le traerá pesadillas. Observa a Bardock en una pequeña mesa de operación cosiendo una herida. — ¡General no! —Ami lo detiene, busca para lavarse las manos, desinfectante y lo asiste. Aunque parpadea grande, la costura era perfecta.
—No es mi primera vez. —Bardock algo presumido le comenta.
—Bien, pero voy a traer vendajes para la quemadura en su espalda. —Ami toma unas tijeras resistentes, corta la tela. Lo escucha dar saltitos de dolor, la tela se había pegado un poco. —Por eso era importante que se deje atender y que no anduviera dando vueltas por ahí.
—Je, sí. —Bardock recibe el regaño y no discute. —Vamos a transportar los tanques, así que—
—No, no creo que sea prudente. —Ami rechista, le pone una venda para quemaduras, casi dándole una cachetada en la herida.
— ¡Uh! —Bardock bufa por el dolor. —Tampoco es seguro quedarnos aquí, los techos están casi destruidos, en cualquier momento puede colapsar ésta área inclusive. — Se voltea un poco sobre su hombro. —No se preocupe Doctora, lo he visto peor. Ahora estaba hasta bien comido.
—No quiero ni imaginarme. —Resuena su nariz y se limpia con la manga de la bata. Ve a Lita de reojo, la recuerda tirando ésos rayos, fue algo increíble y sobre natural. —A Lita también la he visto peor. —Recuerda cuando se recuperaba de su abuso. —Pero jamás la vi hacer algo así, ni a un Saiyajin. Quizás cuando tiran sus ataques de Ki, pero ¿Ésos rayos?
—Es fuerte, lo supe, lo sé. Pero temo que su fortaleza le haga daño, que ésos rayos la hayan quemado a ella. —Bardock piensa que si su poder es así, es demasiado arriesgado que ella los use. Le hace señas a Ami con la vista, Rei se quedó dormida a los pies del tanque de Raditz.
—Rei, Rei… —Ami le da unas palmaditas para que se levante, le ofrece una camilla con unas almohadas, algo más cómodo.
—No. —Rei resuena su nariz. —No pienso moverme hasta que no abra los ojos. —Empieza a llorar de nuevo.
Asiente comprendiéndola, Ami también está en vela, sin comer, esperando una mejoría. —Mira ¿Ves eso? Está la luz roja… —Le explica. —Significa el nivel de daño, sus órganos internos están comprometidos. Cuando pase al naranja, es cuando sus huesos van a soldarse, en el verde se ven heridas menores y cuando pasa a blanca es por heridas cerebrales.
Rei asiente, ve que la luz roja está en todos los tanques, no es la única que tiene que soportar esto. —Quiero ayudar a mover los tanques, explícame qué puedo hacer…
Mientras Kakarotto alistaba todo para irse y ayudar a mover los tanques, esperaba que Milk se despierte. Le preparaba un vaso de agua al verla removerse. —Milk… —Con una sonrisa se sienta junto a ella en la cama. —Qué bueno, debió consumirte mucho Ki—
De un golpe en la cara lo manda a volar. — ¡Nunca más se te ocurra hacerme eso! ¡Auch! —Le duele la nuca donde la golpeo.
— ¿Me estás jodiendo Milk? ¡Podías haber muerto! ¡¿Acaso no viste que nos arrinconaron a nosotros?! —Kakarotto reclama, la sangre escurre de su nariz.
—¡Largo de aquí! ¡Yo no soy una debilucha! ¡Jodido imbécil! ¡Bruto, animal!—Milk lo saca a patadas, necesita hielo para su cabeza.
— ¡Y tú sigues siendo una vieja mañosa y testaruda! —Kakarotto rechista, sí quizás se pasó en el golpe que le dio.
— ¿Todo bien Élite? —La anciana Hakkake espía el alboroto.
—Tráigale hielo y avísele ¡A la Señorita Ox que nos vamos en media hora a Okinawa! ¡Le guste o no! —Se va sobre sus pies, camina cabreado y abre la puerta del Área médica. — ¿Necesitan ayuda con los Tanques?
Ami y Bardock le asienten con las cejas en alto, lo ven ponerse unas compresas en la nariz, lo escuchan rechistar y refunfuñar solo. Deducen que Milk le cobró el golpe de la madrugada.
Serena siente nervios de nuevo, Vegeta se alista rápido con ropa terrícola. — ¿Seguro no necesitas un tanque? —Ve sus vendajes y lienzos en las costillas. —No creo que sólo el hielo te haya ayudado…
—Te lo aseguro, ah. —Se queja un poco al inclinarse y acomodar sus jeans. — Necesito dormir, comer y en mi propiedad en Okinawa hay aguas termales. Los Saiyajin sanamos rápido, no me gusta repetirme —La ve con el ceño fruncido regañándolo. — ¿Tienes todo listo?
—Sí. —Serena le da un beso en la frente. Vegeta busca su boca, la unión de sus labios se acopla para una pequeña succión. Siente que han pasado siglos, pero fueron las horas más caóticas de su vida.
—Espérame para despegar, iré a ver a mi Padre antes de irnos. —Vegeta de nuevo la ve enojada. —Ya Serena, te juro que es más inofensivo que una mosca e igual de molesto.
—Creí que no te gustaban los insectos. —Serena cruza sus brazos e infla sus mejillas.
Vegeta se ríe, cierra un ojo por el dolor. Le asegura que todo estará bien y que lo espere.
El Rey Vegeta se había despertado con un mínimo de coordinación, el escándalo de guardias y las explosiones que hacían temblar el suelo lo pusieron en alerta. Sentado revisaba como podía el informe, habían atacado el Área del Príncipe Heredero. —Nuestro Heredero… —El Rey le sonríe a la figura femenina, que es su única compañía, además de Tarble y algunos guardias que lo ayudan hasta para bañarse.
Vegeta aparecía solo, aterrizaba directo frente a la puerta de su Padre. La Reina aceleraba y antes de que le dijera algo. —Mis Saludos Majestad. —Vegeta le da una reverencia.
Todos quedan asombrados, no recuerdan jamás haber visto al Príncipe vestirse como un terrícola. —Vengo a ver cómo está nuestro Rey. —Selypar miente, se iba a almorzar. Trata de ver lo menos posible a ése traidor y así evitar cometer una locura.
—Sí, yo vengo a ver cómo está mi padre ¿Ya sabe si ha comido? —Vegeta mira la hora. —Ahora si te molesta que lo vea a solas, puedes acompañarme. Simplemente el comentario que hiciste en la pista de despegue, me hizo dar cuenta que no está demás verlo antes de partir. Madre…
Selypar reprime un gesto de asco, no le basta su deshonrosa forma, sino que también se viste como terrícola frente a todos. Como si quisiera demostrar, que es sólo eso lo que separa a los Saiyajin de los Terrícolas. —Príncipe. —Lo saluda con ironía y lo acompaña adentro.
El Rey levanta la vista, cierra su laptop. —Selypar, Vegeta. —Le hace un ademán, pudo notar el puñal que le tiró su esposa por llamarla así y no Reina.
Vegeta se extraña de la informalidad de su padre, saluda muy cordial y se sienta junto a él en la cama. —Ya sabrás del incidente. —Lo ve asentir, también puede ver molesta a su madre por sentarse junto a él. — Iré a Okinawa.
—Vienes a verme antes de irte y que muera. —El Rey lo ve a los ojos. —Quieres estar seguro de la Regencia. —Lo dice sin pudor frente a su esposa.
Vegeta niega con la cabeza. —No, nada de eso. Solo vine a ver cómo estabas, algo me dice que aun te queda un tiempo más para saldar tus deudas. —Mira a su madre de reojo, voltear el rostro ofendida.
—Sí, puede que así sea. —Mira a su hijo mayor.
— ¿Piensas seguir con ésa terrícola? —Selypar tira un comentario mordaz.
—No vine a discutir nada de éso. —Vegeta muy cortante la detiene. — ¿Has comido? —Vegeta le pregunta, busca servirle agua y se la pasa. Su padre le asiente e intenta tomar el vaso. —No olvides mantenerte hidratado.
Quiere decirle que todo sirve de nada, no importa lo que beba, coma o tome. Ya nada hace efecto y el tiempo parece cada vez más lento y tortuoso. Sólo sabe que está vivo por el dolor que lo quema constantemente. —Gracias hijo. — Le asiente.
—Me verás una vez más, te lo aseguro. Con su permiso—Vegeta se levanta, hace una reverencia y se va. Se siente más tranquilo para estar lejos de aquí. Al llegar la nave estaba lista, Serena lo saluda por la ventanilla, le dijo que nunca viajó así en éste tipo de Jets. Entra veloz y la ve entre nervios y feliz de estar por volar. Pero mira a los lados. — ¿El Élite Chiba?
Serena parpadea grande, mira a los asientos de atrás. —Dijo que iba a su casa a buscar ropa, pero que ya venía. —Serena mira por la ventanilla. — ¡Ahí está! Uy. —Lo sienten aterrizar en el techo y meterse por la parte de atrás.
— ¡Rápido Darien! —Mina le grita y le ondea la mano. —Jajaja, aunque me alegra que no seas tú quien maneja. — Lo ve sentarse junto a ella y Broly, muy serio y pensativo.
Darien intenta calmar el oleaje en su mente, trata de no delatarse. Siente como si todo el mundo lo escaneara y lo señalara con el dedo. — ¡Mil disculpas por la tardanza! —Ajusta su cinturón muy serio ¡Mierda! ¡Se va a meter en un lío! Y peor —"¡Ya estoy metido en un lío mayúsculo! ¡Me van a matar!"
…
¡Ay Darien! ¡¿En qué lío te metiste mi ciela?! ¡Hasta el próximo viernes!
Saluditos…
Nita-chan84: Pues aquí quedó todo colgando de un hilo finísimo. Cada vez se junta más peso y pufff, les caerá todo el peso en sus cabezas. Broly dudó demasiado, los demás también temían, eso es algo que le va a pesar. No le sirve de mucho ser fuerte si no tiene el control para protegerlos, pero seguro es poder del Amor de Mina podrá ayudarlo porque… La vanidad es un pecado verdad? *brillo Jajaja. Cuando se entere Vergeta, ahí ya es porque la faena va a estar buena. Pero sí, la verdad está muy cerca ¬¬ Cada vez que escribo el sufrimiento del Rey Vegeta pienso "que no quede huella, que no y que no" Pues los rasgos de Plut dije, vamos a hacerlo fácil, brazos cruzados, mirada fría, morenitos y de nariz puntiaguda XD Por suerte, después de todo éste desastre tendrán unos momentos tranquilos, para después otra vez la burra al trigo Jajaja.
OhaioIzumiKun: Ay, creo que se te dubplicó la rw o pusiste al rw en un cap equivocado. Pero no hay problemas porque esto no es una evaluación de Geografía XD. Creo que Serena temía que La Rei le hiciera ojitos al Vergeta y lo sedujera para atentar contra él Jajaja. Pues sí, Artemis dando el primer paso… Para el divorcio jajajaja. Y pues ya está cantando las últimas líneas el Rey Vegeta. Así que disfrutemos de su sufrimiento por nuestra Setsuna, Diosa del Tiempo. Mina, como siempre rompiendo el ambiente. Es tremenda, aunque a veces no use su poder ricolino para el bien ¿La vanidad… Es un pecado verdad? XD
Kaysachan: Que no decaiga, no señor que no decaiiigaaa *cantando_con_veladora_en_mano
