Capitulo X: Momentos desesperados, medidas desesperadas. Esto no acaba hasta que yo lo diga.

"—Estúpida, fue muy fácil engañarlos a todos…

Itachi murmuraba de manera sombría frente a ella. Bajo su percepción, su entorno era completamente sombrío, con su querido Itachi sosteniendo una espada ensangrentada y el cuerpo de su madre en el suelo: a los pies de aquel muchacho que alguna vez llamo hermano.

Una simple niña como ella no podía comprender la magnitud de la situación, no entendía porque Itachi la miraba de aquella manera, sus ojos rojos la intimidaban y sus piernas no la sostenían: no veía a su amado Itachi, veía un demonio.

—Itachi,... ¿Por qué?

La pregunta fluyo en medio de ambos, bajo su llanto incontrolado. El silencio le oprimía su corazón, sin dejar de observar el cuerpo inerte de su madre a los pies de ambos, demostrando la mirada perturbada que en su rostro se reflejaba: sin poder controlar el temblor de pavor que sentía desde la punta de sus pies y recorría todo su pequeño cuerpo.

—Para probarme a mi mismo. —Le respondió con su ronca y tenebrosa voz. —Eres igual a mi hermano menor, haciendo las mismas absurdas preguntas.

Itachi agito su espada, acercándose poco a poco hacia Sakura. Ella cerró sus ojos con temor: no tenía sentido huir, pues la mataría en un abrir y cerrar de ojos si intentaba escapar. Sintió como la tomaba del cuello, elevándola y separando sus pies del suelo, a continuación estrello su diminuto cuerpo contra la pared más cercana. Abrió sus ojos, mostrando el pánico que empezaba a surgir con fuerza y de golpe: el aire empezaba a faltarle.

—Sasuke pregunto lo mismo…—Le escucho decir, sin embargo no pudo escuchar con atención, su consciencia empezaba a desvanecerse. —Con él tuve la amabilidad de mostrarle lo ocurrido, pero contigo no perderé el tiempo.

—Sasuke…—Murmuro dejando caer sus lagrimas al pensar en el niño con quien compartió sus tardes de juego: lo más seguro ya estaría muerto.

—Hazte fuerte y mírame a los ojos, cuando el Koregan este en su esplendor, ódiame, búscame, mátame mi pequeña hermana menor.

A pesar de que sentía claramente como Itachi comenzaba a aplicar más fuerza sobre su agarre, no pudo dejar de escuchar el tono de mofa y desprecio con que pronunciaba aquellas palabras: le dolía, no su cuello, sino su corazón. Por fin, Sakura perdió el conocimiento bajo el fuerte agarre del traidor que había provocado la muerte de su madre.

Itachi escucho el retumbar del Raikiri de Kakashi, aun mientras observaba a Sakura perder la conciencia. Soltando a la niña, retrocedió esquivando el ataque en el instante en el que Kakashi estuvo a punto de impactarlo; al hacer esto, vio como cancelaba el flujo de chacra evitando dañar a su hermana, tomo a la pequeña en brazos antes de que cayera al suelo: todo en una fracción de segundos. Con ella en brazos, dirigió su mirada de manera sombría al cuerpo de su madre: había encontrado los cuerpos de las personas de su clan por las calles, ahora veía a su madre en las mismas condiciones; no pudo evitar mirar con odio a Itachi.

—No imagine que llegaras tan pronto.

Fueron las escuetas palabras que le dirigió aquel muchacho con el que una vez le confió el bienestar de su hermana. Kakashi mantenía la mirada baja, aun en el cuerpo de su madre, guardando la imagen en su retina de manera permanente: para toda la vida. Apretó el cuerpo de su hermana en sus brazos contra él, de manera protectora y asegurándose de jamás soltarla, con real impotencia.

— ¿Qué hiciste? ¿A tus padres también?

Itachi se mantuvo en silencio sin responder, aun sosteniéndole la mirada, sin reaccionar a sus palabras, su expresión férrea sin emoción alguna, viendo su perfil anguloso y fino, su cabello cayendo a los lados de su rostro, las sombras bajo sus ojos y la intensidad de su mirada: todo era un coctel de emociones congeladas, asegurándole; diciéndole que si se trataba de Itachi. Se mantenía inmóvil delante de él, aun sin poder creer de lo que era capaz aquella persona, sin poder creer que era el mismo muchacho que veía seguido y cuidaba de su hermana en un pasado no muy distante, como si fuera un demonio salido del mismísimo infierno. Noto como Itachi se movió a su dirección, inmediatamente cerro su ojo derecho y elevo su bandana revelando el sharingan que ocultaba en su ojo izquierdo: y así evitar caer en algún genjutsu.

—Katon: Gōkakyū no Jutsu.

— ¡Bastardo!

Grito Kakashi, saltando de inmediato con su hermana en brazos, salió de la casa con prisa, intentando huir de Itachi, debía evitar una confrontación y asegurarse de que Sakura estuviera con vida: además de pedir ayuda en caso de que alguien más aun hubiese sobrevivido. Itachi salió del lugar luego de Kakashi, en vez de seguirle; se mantuvo fuera de esta observando la casa en llamas, cargando en brazos el cuerpo de Hana, detenidamente la miro para luego dejarla en el suelo con delicadeza, fue entonces que un par de lágrimas se deslizaron por sus mejillas.

—Lo siento tía… lo siento.

Sollozo de rodillas frente al cuerpo: ya no sabía cómo podría seguir con vida de ahora en adelante con tal culpa sobre sus hombros."

— ¡Increíble! Sabía que no podría pasar desapercibido ante el poseedor del manguekyo sharingan y la chica del Koregan. —Les hablo Obito por primera vez. Fijo su mirada de manera atenta, para luego hacer lo mismo con Minato. —Cuanto tiempo Minato sensei…

Gruño Obito de manera dura, con ira contenida en su voz, dejando a un frio y estático Minato, quien no habría esperado semejante sorpresa.

— ¿Obito? —Murmuro Minato de manera incrédula. — ¿Por qué haces esto? No… no es tarde, podemos hablar sin obtener consecuencias…—Expreso Minato, buscando con esperanza detenerlo.

—Es inútil, en su estado, no entenderá ni una sola palabra de lo que digas. —Declaro Sasuke, entendiendo claramente el estado de Obito, sería totalmente imposible hacerle entrar en razón.

Sakura había ingresado en la cabaña donde se encontraba Kushina y el bebé. Una vez dentro, la observo en una cama, mientras lloraba y acurrucaba al pequeño en sus brazos, su cabello se encontraba esparcido por toda la almohada en la cual su cabeza estaba apoyada. La reluciente y escaza cabellera rubia de Naruto sobresalía de los brazos de su madre: Sakura se sintió desesperada, conmovida e inútil ante tal escena, madre e hijo en una situación en la cual recién se conocían y ya se estaban despidiendo; donde uno de los dos no poseía la consciencia para recordar tal suceso. Unos cuantos minutos de vida poseía Naruto, simples minutos donde ya perdía a su madre, donde su padre luchaba también para mantenerles con vida a ambos: al pequeño y la mujer que amaba, quien yacía sobre la cama con un pie en la tumba.

—Señora Kushina…

Llamo Sakura, acercándose a la mujer de manera suave y despacio. Kushina con su mirada borrosa, temblorosa, elevo su cabeza notando a Sakura, que avanzaba a ella a paso inseguro, con sus nervios a flor de piel, incapaz e insegura de cómo reaccionar en tal situación.

—Eres… aquella chica. —Murmuro débilmente.

Sakura mordió su labio inferior con nerviosismo. Rápidamente retiro sus guantes, empezando a emanar chacra de sus manos y colocándolas sobre el pecho de la mujer, noto el palpitar débil de su corazón, los signos vitales irregulares. "—Es inútil, es igual a cuando el Kyubi fue extraído de Naruto." —Se dijo con desesperación, sorprendiéndose a la vez sobre la fuerza que demostraba Kushina al mantenerse consciente. Recordaba claramente como Naruto no había poseído fuerza alguna al perder al Kyubi, como tuvo que mantenerle con vida con respiración boca a boca y masaje cardiaco, evitando así que se quedara inmóvil en medio de sus brazos y aparentemente muerto.

—Hasta aquí llegue, señorita Hatake…—La escucho murmurar débilmente, ignoro el hecho de que Kushina ya sabía su verdadero apellido y aumento el chacra en sus manos, su fuerza de voluntad incremento de la misma manera que con Naruto en aquel entonces: lo haría con Kushina también.

—Esto no se acaba hasta que yo lo diga. —Declaro mirando de reojo a Naruto, que se encontraba dormido al lado de ambas.

Obito respiraba agitadamente, miraba sus manos con asombro, no podía concebir la idea de que en solo unos pocos minutos, había perdido el control del Kyubi y la oportunidad de destruir Konoha a manos del hombre a quien más odiaba.

—Acabas de perder el control del Kyubi…

Obito se contuvo en darle una respuesta sarcástica, su temperamento en aquellos momentos estaba al tope, todas sus cartas habían sido jugadas y tenia las de perder si se mantenía luchando: incluso de ser capturado. La visión de ser retenido por Konoha no le atrajo en absoluto, tenía deseos de ver a Kakashi, pero no como prisionero: sino como su asesino.

—Y aunque así sea… —Respondió Obito desde la distancia, aun incrédulo del resultado de aquella batalla. —…Aún tienen el problema del Kyubi, le deseo suerte con eso, Minato sensei.

El comentario burlista por parte de Obito, fue seguido del Kamui, con el cual escapo de escena. Por parte de Sasuke, no hubo preocupación alguna sobre ese hecho, el Kyubi andaba suelto causando desastre y debían detenerlo; por lo que permitió que Obito huyera de manera despreocupada, guardo su espada y miro a Minato, quien aun mantenía la mirada fija en el sitio donde estuvo Obito, se le veía pensativo y algo alterado.

—Hay que capturar al Kyubi. —Sentencio, llamando la atención del rubio.

—Tengo una idea de cómo hacerlo. —Le respondió Minato, ahora mirándole a él. —Hay que alejar al Kyubi del centro de la aldea, el problema es que solo se me ocurre un lugar para ello y necesito que hagas algo por mí, mientras me retiro en su búsqueda.

Sakura había logrado mantener consciente a Kushina (no podía ignorar la fuerza de voluntad de aquella mujer) con su obstinación, aun la podía mantener con vida, pero aquella situación no se podría mantener por siempre. Conocía una manera de remediar el estado crítico de Kushina y hacerla sobrevivir, pero eso implicaba atraer al Kyubi y volverlo a sellar en ella mientras la mantenía estable con su jutsu curativo: dudaba si quiera poder lograr tal hazaña sin ayuda, y mucho menos pensar que el Kyubi se mantendría quieto para que ella estabilizara a Kushina con su técnica, además; estaba el hecho de que quizás ella no soportaría el reingreso del chacra del Kyubi en su sistema.

— ¡Sakura!

Sasuke ingreso a la cabaña de manera estrepitosa y apurada, logrando distraerla de sus pensamientos y obligándose a mantener su concentración en Kushina. Le vio avanzar a grandes zancadas hacia ellas. Kushina a duras penas pudo reconocer a Sasuke ante su debilidad.

—Minato traerá al Kyubi hacia acá.

Sasuke se arrodillo al lado de Sakura, observando a Kushina y tomándola del hombro. Sakura mantenía la mirada fija en Kushina, concentrándose en lo que hacía: y vaya que se le complicaba. La mano de Sasuke rosaba su piel, aun no lograba acostumbrase a mantener contacto con él, la presión de mantener con vida a Kushina; quien su vida pendía de un hilo, el casi nulo descanso que había tenido desde que estuvo en aquella desastrosa guerra e iniciara la misión en la cual estaba, la presión de cumplir si o si con su deber, ya que no solo Kushina dependía de ella: acabaría loca, de eso estaba segura.

— ¿Lo traerá aquí? —Murmuro con sorpresa, al ver que su plan se pondría en marcha sin en realidad ponerlo en marcha ella misma.

—Y será mejor que te prepares, fue rápido…

Le escucho decir, mientras le veía activar el sharingan y al Susano protegiéndolas. Pudo sentir como su alrededor temblaba y la cabaña donde estaban se destruía en un gran estruendo: les había cubierto ante la caída violenta del Kyubi sobre ellos.

— ¡Minato-tebanne! ¿Acaso no había otro sitio donde traerlo?

Exclamo Kushina con furia, al ver a su esposo a lo lejos y al Kyubi en el sitio. Tanto Sasuke como Sakura les causo gran sorpresa ante su arranque de euforia: definitivamente ya comprendían el porqué Naruto era tan impulsivo y poseía tal reserva de energía.

Sasuke había movido el Susano hacia el Kyubi con la finalidad de sujetarlo, pero tal tarea se le hizo algo dificultosa ante la inquietud del gran zorro testarudo. Intentaba alejar al zorro de Minato y el resto; el tiempo suficiente para que el cuarto Hokage se encargara: sospechaba que las fuerzas de todos empezaban a mermar, en especial en Sakura y Kushina.

— ¡Deprisa! —Exclamo Sasuke

— ¡Lord Hokage, Kushina morirá si no sellamos al Kyubi en su interior de inmediato!

Minato sintió una roca gigante caer sobre sus hombros al escuchar a ambos chicos pedirle algo que ya sabía. No quería tampoco dar cavilaciones a las razones por las cuales Sakura tenía conocimiento sobre Kushina siendo un jinchuriki, o que incluso; podría salvarse encerrando de nuevo a tal bestia en su interior: sin temer a que no sobreviviera.

—Es inútil, no poseo las fuerzas suficientes para soportar al Kyubi siendo sellado en mi interior, moriré junto a él…

Esta vez, ante las palabras de Kushina, Minato no pudo ignorar la fiera mirada que le lanzo Sakura, en una clara advertencia de hacer oídos sordos a lo que fuera que la mujer dijera. No quería perder a su mujer, el solo pensarlo le desesperaba: no sabía que camino elegir, si intentar salvarla como pedía Sakura o morir él si era necesario.

—Por eso estoy aquí. —Hablo Sakura, llamando la atención de Kushina y Minato. —No se termina hasta que yo lo diga, incluso si eso significa quedar totalmente drenada de chacra.

— ¡Hay que hacerlo!

El grito de Sasuke y las palabras de Sakura le hicieron recobrar fuerzas de voluntad: no podía dejarlo todo sin siquiera intentarlo hasta el final, incluso si eso significaba dar la vida por ella y su hijo, los amaba tanto que hasta podría dar su alma. Debía darse prisa, había notado la urgencia en la voz de Sakura a pesar de todo, sabía que era cuestión de momentos para que Kushina sucumbiera por fin a su debilidad creciente.

—Pero es demasiado chacra, aunque sean dos personas conteniendo chacra, no será suficiente. —Advirtió Minato, mientras hacia algunos sellos de manos.

— ¿Entonces que haremos? —Interrogo Sakura con urgencia: tenía razón, ya llevaba bastante tiempo ayudando a Kushina, su corazón empezaba a decaer por momentos y su "as bajo la manga" debía usarlo en el momento crítico de la situación.

—Lo dividiremos en dos, una parte irá a Kushina con el fin de salvarle la vida, la otra ira…

—A Naruto…—Sentenciaron Sasuke y Sakura a la vez.

— ¡Jamás, no podría someter a mi propio hijo a semejante sufrimiento!

Todos mantuvieron silencio ante esa inminente y verdadera queja, sin saber refutar ante algo realmente cierto, ¿Qué decirle, que su hijo verdaderamente sufriría o que tal vez tenga un futuro distinto al tener a sus padres con vida? Por lo cual, los tres optaron por ignorar la negativa de Kushina y proceder con cautela: después de todo a Sakura lo único que le interesaba, era saber si ambos sobrevivirían.

— ¿Eso le salvara la vida a todos? —Interrogo por fin Sakura.

—Solo hay una manera de saberlo. —Le respondió Minato, bajo una seria determinación.

— ¡No lo harán, no me sellaran dentro de un bebé!

El rugido enfurecido de Kyubi y la fuerte sacudida desestabilizo el agarre de Sasuke. Dada la situación, Sakura no pudo protestar cuando vio a Kushina levantarse sin previo aviso de su sitio, caer de rodillas al suelo a su lado y emplear el último recurso que poseía. De su cuerpo emergieron cadenas, sosteniendo aquel gigante y formidable zorro.

—Es lo último que puedo hacer…—Murmuro con voz desesperada y baja. —No quiero que mi hijo… pase por lo mismo.

—No será así, ambos viviremos y cuidaremos juntos de nuestro hijo, vivirá bajo el amor y la calidez, tanta que incluso le envidiaran.

La fuerte voz de Minato retumbo en la mente de Kushina, los temblorosos brazos de la mujer, con los cuales se sostenía sobre el suelo, sus ojos llorosos la hicieron creer en él: en el hombre a quien se había entregado de alma y corazón, toda su vida, en el hombre que amaba.

Minato invoco un pequeño altar, acercándose al bebé que aun permanecía increíblemente dormida en el sitio donde antes estaba Kushina, lo tomo colocándolo en el altar, bajo los rugidos del Kyubi desde el fondo.

—Hay que hacerlo…—Murmuro Minato, mirando a su hijo con culpa.

Minato rápidamente realizo un sello de manos, de los cuales al terminar, toco las cadenas que sujetaban al Kyubi y lo unían a Kushina. Bajo un fuerte rugido (uno de tantos), una gran cantidad de chacra le fue extraído, Minato cancelo la técnica, como si cortara el chacra, encerrándolo en el interior de Kushina, haciendo que ella perdiera las fuerzas y cayera al suelo, mientras el zorro simplemente caía apoyando su hocico en el suelo, ante el impacto de lo recién hecho. Sakura se apresuro a tomar control del estado de la mujer, haciendo que el pequeño rombo en su frente se extendiera por su cuerpo, de sus manos emanaban grandes cantidades de chacra, intentando mantener a Kushina con vida, cuando aun esta luchaba por mantener sus ojos abiertos, mientras Sasuke intensificaba su agarre al no poseer la ayuda de las cadenas.

—Ahora seguimos nosotros. —Comento Minato viendo a su hijo.

— ¡La pagaran!

La repentina actividad del Kyubi (después de la pasibilidad que mantuvo unos segundos antes) les tomo por sorpresa, el suelo tembló haciendo que Sakura perdiera su equilibrio y Sasuke soltara su agarre en el Kyubi, ante la libertad que obtuvo por unos segundos, el zorro estiro su pata hacia el bebé lloroso que se encontraba en aquel altar. La única en reaccionar fue Kushina, quien al verse libre de Sakura, se movió (aun sin saber del todo como) interfiriendo en el ataque y siendo atravesada por la garra del monstruo, en medio del impulso; también Minato reacciono: siendo atravesados ambos padres intentando proteger a su hijo.

— ¡No!

Grito con horror Sakura al ver el resultado de toda aquella situación. Su mirada se mantenía en ambos padres, con Naruto llorando con desesperación frente a ellos. Sasuke maldijo, sosteniendo con el doble de fuerza que antes al Kyubi, maldiciendo una y otra vez su descuido. Sin perder más tiempo, Sakura corrió hacia ambos mirando el daño, poniendo a trabajar su cerebro en busca de una solución.

—Creo que llegamos hasta aquí…—Murmuro Minato.

—No, aun no se acaba. —Comento Sasuke. —Aun hay que sellar al Kyubi.

—Lo hare como lo tenía planeado…— Minato observaba como Sakura miraba sus heridas, como si valorara la mejor manera de salvarles: aun con esperanza de que todo aquello saliera bien, al que para él; era imposible. —Sellaremos al Kyubi, cuando pase; tomen a mi hijo y…

—No. —Negó Sakura, con lágrimas corriendo por sus mejillas. — ¿Cuántas veces debo decir que esto se termina cuando lo diga? —Mordiendo su dedo, Sakura invoco a dos pequeñas Katsuyu. —Kushina aun sigue con vida, solo dedíquese a sellar al Kyubi, yo me encargo del chacra y las heridas.

—Sakura, no…

—Dije que los mantendré con vida. —Cortó seriamente, secando sus lágrimas.

—Estas agotada, Sakura… para ya…

— ¡He dicho que puedo hacerlo!

Grito sin poder contenerse, con el temblor de sus manos haciéndose cada vez más fuerte, mientras veía la suave sonrisa de Kushina, que sin decir nada; solo la observaba con su sangre resbalando por la comisura de sus labios.

—Ya la escucharon. —La voz de Sasuke viajo en medio de los tres desde lo lejos. El chico mantenía sujeto al Kyubi sin remedio alguno, a punto de caer agotado, pero al ver la fuerza con la que insistía Sakura en luchar, le hizo seguir también: le recordaba un poco a Naruto. —Así que será mejor que se ponga en ese estúpido sellado, que no estaré eternamente aquí escuchando tanta palabrería, si Sakura dice que puede hacerlo: ella lo hará.

Sakura mordió su labio inferior, conteniendo la emoción que le había transmitido aquellas palabras: él confiaba en ella. Dando un ligero manotazo de manera momentánea a esos pensamientos, se centro en las heridas de Kushina primeramente, viendo como Minato iniciaba de manera resignada el sellado.

—Cuando estemos libres, ocúpate primero de Kushina…

—No hagas caso…

El suave murmullo de Kushina, en replica por lo dicho por su esposo, la hizo sonreír: eso era amor. Tenía planeado empezar a controlar el fluido de sangre de ambos aun estando empalados, así cuando fueran liberados, tendría alguna oportunidad al tener dos pacientes con la misma clase de heridas. Después de un gran destello, los cuerpos de Kushina y Minato cayeron al suelo, al igual que desaparecía el Kyubi, el llanto desesperado de Naruto incrementaba y Sasuke caía de rodillas con la respiración agitada.

— ¡Katsuyu!

Las pequeñas e impresionadas babosas avanzaron lo más rápido que podían, colocándose sobre el cuerpo de ambos, dejando a Sakura junto a Kushina, empezando a emanar grandes cantidades de chacra.

—Sakura, ambos están mal, a este paso ambos…

—Morirá.

La profunda y distante voz corto las palabras de Katsuyu. Tanto Sasuke como Sakura elevaron su mirada, ambos observaron a Amateratsu caminar hacia ellos, haciendo que Sakura abriera sus ojos con terror: después de todo era la misma muerte.

— ¡No, no te los lleves, los puedo salvar! —Atino la chica a vociferar, sin esperar razones de su presencia en el sitio. Sasuke avanzo hacia ellos, colocándose frente a todos y enfrentado a la muerte.

—Morirán…

—No, no lo harán. —Interrumpió Sasuke bajo una pesada exhalación, mirando con fiereza al hombre de negro frente a él, dejando sin respiración a Sakura ante su fuerza por defenderla.

—Si no intervengo ellos morirán. Ya lo dije antes, estas dos vidas no me pertenecen: aún. —La macabra sonrisa de Amateratsu les instauro una extraña sensación de duda e inquietud. —Susano me ha enviado a intervenir; pero lo advierto, esta será la primera y última vez que lo haga. —Amateratsu extendió ambas manos, de las cuales brotaron dos luces blancas y se dirigieron a Kushina y Minato. —Minato Namikase y Kushina Uzumaki, vuelvan.

El cuerpo de ambos palpitó con fuerza, haciendo que Katsuyu y Sakura precisara su chacra en Kushina. Amateratsu desapareció luego de aquello, sin que los demás se percataran: bajo el alivio de todos.

— ¡Están reaccionando Sakura!

La euforia de Katsuyu contagio a Sakura, quien temblaba con intensidad y sus ojos se volvían llorosos. Colapso al ver que sus pacientes estaban estables, aun bajo el cuidado de Katsuyu. Sasuke para entonces la tomo en brazos, aliviado de que todo terminara.

—Es hora de irnos. —La voz de Susano, hizo que Sasuke se exasperaba: esos dos eran inquietantes.

— ¿Dónde vamos?

El escenario se ilumino, cuando se despejo y pudo notar con claridad su alrededor, se dio cuenta de que Minato y Kushina ya no estaban en el suelo junto a ellos y que Katsuyu ya no estaba. Ahora se encontraban en el campo de entrenamiento donde se reunían cuando niños.

—Su misión aún no termina. Estamos a un mes de la muerte de Shisui. —Le dijo Susano, dejándolo impresionado. —Debes evitar su muerte también, pero antes busca al Hokage y has que atiendan a la chica.

— ¡Espera!

Pero Susano desapareció dejándolo inquieto e inmóvil en el lugar. Si Shisui morirá en un mes, la masacre Uchiha estaba cerca: volvería a vivir la peor noche de su vida, otra vez.


Capitulo editado.

Estaba planeando hacer esto desde hace mucho, lo más seguro haga lo mismo con todos los capítulos. Gracias por seguirme y comentar.