4

Una ojeada al pasado

-¿Qué? ¿La hija de quién?- Clary sacudió la cabeza haciendo que sus alborotados rizos despeinados se movieran.

-Valentine Morgenstern y Jocelyn Fairchild ¿No son estos tus padres?- Preguntó con mucha serenidad el hombre más mayor.

-Oh ya veo todo esto es un error. No, mi madre se llama Jocelyn pero es Jocelyn Fray y mi padre se llamaba Thomas. Jamás había escuchado ese tal Valentine Morten-.

-Morgenstern- puntualizó la chica.

-¿Llamaba? ¿Están tus padres divorciados?- Al fin habló el chico moreno.

-No. El murió al poco tiempo de que yo naciera…nunca llegué a conocerle-.

Por primera vez Clary se fijó en los otros dos jóvenes. La verdad es que también eran impresionantes ¿Allí solo dejaban entrar a los guapos? Ella era el tipo de chica que hacía que todo el mundo se girase a mirarla cuando pasaba incluso las mujeres: era alta, delgada pero con muchas curvas, con una melena que le llegaba hasta la cintura, enormes ojos negros llenos de vida y unos sexys labios carnosos. Por su parte el chico no tenía nada que envidiarle: era el típico modelo de revista: alto, guapo y bien definido. Tenían un gran parecido así que Clary dedujo de inmediato que eran hermanos, pero él tenía unos enormes y preciosos ojos azules rodeados de unas frondosas y oscura largas pestañas incluso más que las de su hermana. Nunca antes había visto unos ojos tan impresionantes como aquellos.

-¿Muerto? Wow… lo siento…. No quería… yo-

-¡Déjalo Alec! Ya la has escuchado tan si quiera le ha conocido-.

-Isabelle por favor ¿Por qué no vas a la biblioteca y me traes mis antiguos álbumes de fotos?- El hombre mayor la hizo callar.

Cuando Isabelle abandonó la sala hubo un sepulcral silenció que duró hasta que la chica estuvo de vuelta pero los tres varones no dejaron de mirarse durante todo ese rato, como si estuvieran teniendo una conversación entre ellos sin necesidad de pronunciar ni una sola palabra.

-¿Son estos Hodge?-

-Sí, muchísimas gracias- y se puso las gafas para hojear las páginas de uno de esos álbumes- aquí está – exclamó sacando una de las fotos.

Todos lo observaban con curiosidad y tensión, todos menos Simon que solo tenía ojos para Isabelle.

-Dime jovencita ¿Es esta tu madre?-

Clary observó detalladamente la fotografía que ese tal Hodge le dio. Quedó perpleja: había un grupo de jóvenes vestidos como sus "secuestradores" con los cuerpos repletos también de esas extrañas marcas.

-Sí, ella es mi madre cuando era joven- la mano le temblaba.

-¿En serio? Déjame ver.- Asustado Simon despegó los ojos del cuerpo de Isabelle y estiró el cuello para mirar la fotografía, no sabía como podía perjudicarles el hecho de que efectivamente la madre de Clary estuviera allí.

-¡Fíjate Simon! Ese es Luke- ahora sí que no podía salir de su asombro.

-¿Conoces también a Lucian Garroway?- Hodge no parecía sorprendido.

-Sí es el novio de mi madre desde siempre ¿Qué significa esto?-

-Fíjate bien en la foto- insistió Hodge pacientemente- ¿No hay nada más que recuerdes o que te parezca extraño?-

-No, tan solo esas marcas. Nunca he visto a mi madre con estos dibujos en la piel-.

-Perfecto, ahora quiero que mires en que partes del cuerpo tiene tu madre las runas dibujadas y que intentes recordar si en su lugar hoy en día tiene algún tipo de cicatriz-.

-¿Qué es una runa?- Intervino Simon pero fue completamente ignorado.

-No, mi madre no tiene ningún tipo de cicatriz-.

-¿Lo veis? Sois una panda de desconfiados- les reprochó Jace cogiendo una llave y abriendo las esposas de los dos amigos.

-Estabas en lo cierto Jace, solo hay un motivo para que una cazadora de sombras no pueda ver nada de esto: un bloqueo en la mente- y Hodge miró con admiración la cabeza de Clary.

-¿Perdón? ¿Qué dice que tengo en mi mente?- Clary se frotó la dolorida muñeca.

-¿Es por culpa de eso a lo que llamáis runas?- Volvió a consultar Simon siendo ignorado de nuevo.

-Vayamos al salón, hay algo que tienes que saber jovencita- y Hodge abandonó la enfermería seguido por los cinco chicos.

Una vez llegaron al salón Hodge se sentó en un sillón enfrente de la chimenea y los chicos se repartieron a su alrededor: Clary e Isabelle compartieron el sofá, Jace se apoyó a la chimenea y Alec y Simon se sentaron en el suelo, parecían una panda de chiquillos escuchando a su abuelo contarles un cuento. Les explicó a los nuevos "invitados" todo sobre el nacimiento y trabajo de los nefilims, sus runas y funciones y la historia de la rebelión del Círculo y sus integrantes.

-¡Por Dios! Esto es horrible ¡Mi padre es un monstruo!- Se desesperó la pequeña pelirroja.

-Tranquilízate tú no tienes nada que ver con ese tío, ni lo puedes considerar tu padre… tan solo te engendró. Luke ha sido tu verdadero padre- la animó Simon.

-Para ti es muy fácil decirlo: no tienes sangre de un psicópata corriendo por tus venas.-

-No te castigues más no es tu culpa. Tú no eliges donde ni como naces-. Le consoló Alec. Clary se extrañó: pensaba que no le había caído bien a ese chico y ahora sin embargo la estaba consolando, es más, estaba consiguiendo que se sintiera mejor.

-Clary nadie tiene la culpa de las demencias de Valentine pero si que hay un tema que te concierne: si los rumores son ciertos y por lo que estoy viendo si que lo son, tu madre tiene la Copa Mortal. El demonio que te atacó en nuestros jardines era un rastreador y si no venía contigo significa que te estaba rastreando a ti, bueno seguramente a tu madre…-

-¡¿A Mamá?!- Se horrorizó la chica.

-Tranquila ya está muerto y su amo aún tardará un rato en darse cuenta así que tenemos margen de tiempo para actuar pero no nos podemos entretener. Estoy convencido de que Valentine ya está preparado para llevar a cabo lo que años atrás le impidieron hacer y necesita los instrumentos mortales. Lo más probable es que empiece buscando la Copa y sabe que la última persona en tenerla fue tu madre. Se habrá puesto en contacto con algún brujo para invocar al demonio rastreador y le habrá dado cualquier objeto de tu madre para que lo oliera y así seguir la pista… pero como eres la hija de Jocelyn y la misma sangre corre por tus venas el demonio acabó siguiéndote a ti. Tu madre acabó odiando todo lo relacionado con Valentine así que supongo que se quiso deshacer de su antigua vida de cazadora de sombras y te bloqueó la mente junto con tus facultades para que tú jamás supieras nada sobre el mundo de las sombras. Corréis peligro las dos solas sin ningún tipo de ayuda Clary…-

-Tengo que ir avisarla-

-Sí, lo mejor sería que vinierais las dos aquí… con la Copa-

Pero Clary ya no estaba escuchando: había salido a toda velocidad en busca de su madre. Jace no se lo pensó ni un momento y salió tras ella.

-Jace- Chilló Alec levantándose de un salto para ir con él.

-Alec te necesito aquí debemos ir a la biblioteca en busca de información- ordenó Hodge- Isabelle tú y el chico mundano ir con ellos…no sabemos en que clase de apuros se pueden encontrar-.

5

Debemos esperar

-¡Clary!-

La pelirroja oía a Jace chillar su nombre pero no podía dejar de correr aunque las lágrimas le dificultaran visualizar el camino: tenía que avisar a su madre. El joven cazador de sombras no tardó mucho en alcanzarla y frenarla cogiéndole por el brazo.

-¿Se puede saber qué estás haciendo?-

-Tengo que avisar a mi madre. Está en peligro- luchando por librarse del agarre de Jace.

-¿Y pretendes hacerlo sola? ¿Y si llegas allí y Valentine ha llegado antes? Te cogerá a ti también-.

Al escuchar la posibilidad de que Valentine ya hubiese llegado hasta su madre Clary notó como un temblor le recorría el cuerpo entero y le fallaban las piernas, no cayó al suelo porque el rubio nefilim la estaba sujetando.

-¿Estás bien?-Curiosamente preocupado el chico.

-¡No! ¡Claro que no! Mi padre es un tarado de mierda que nos quiere matar y mi madre lleva toda la vida engañándome. Nada de mi vida es verdad, ni tan siquiera sé si mi nombre real es Clary Fray-. Jace no contestó tan solo la miró. –Y encima creo que estoy enfermando: noto como me está subiendo la fiebre-.

-No es fiebre: te acaba de morder un demonio ¿Recuerdas? Tendrías que estar tumbada en una cama reposando no corriendo por la ciudad con el frío que hace-

-¡Chicos! ¡Esperarnos!- La voz de Isabelle sonó a lo lejos y pocos segundos después llegó junto a un Simon exhausto.

-¿Os habéis parado a cenar? ¿Cómo se puede correr tan lento? He visto como salíais después de mí-. Se burló Jace.

-Algunos no somos medio-ángel… yo soy muy rápido dentro del grupo de los humanos normales y corrientes…- se defendió Simon mirando a Izzy de reojo e intentando respirar con normalidad.

-Seguro que sí…- Jace irónico no quería fingir que se lo creía.

Dos calles más abajo se encontraba la casa de Clary. Subieron las escaleras a toda prisa y todo parecía normal hasta llegar a su portal. La puerta de entrada estaba reventada y el interior del hogar no estaba mucho mejor: todo estaba tirado por el suelo y gran parte de la decoración rota. Fueron adentrándose hasta llegar a la cocina y allí, tumbada en suelo, se encontraron a Jocelyn Fray completamente inconsciente.

-¡Mamá!- Chilló la adolescente y cuando se agachó junto a su madre una brillante daga pasó volando a toda velocidad por el lado de su cabeza.

Rápidamente Clary levantó la vista y vio como un hombre se desplomaba enfrente de ella: la daga de Jace se le había clavado en el entrecejo. Era un hombre alto y fornido vestido de cuero negro y con varias runas decorando sus brazos. De inmediato Jace la levantó del suelo con un solo brazo y la empujó contra la pared.

-No te muevas- le susurró aunque no era necesario: las habilidades motoras de la chica se habían paralizado del susto.

Silenciosa como un gato Isabelle desenrolló de su muñeca una especie de látigo de plata y abandonó la cocina sigilosamente. Jace la siguió no sin antes asegurarse de que allí ya no había más peligro.

Un par de minutos más tarde los dos exploradores volvieron a la cocina con la buena noticia de que la casa estaba vacía, pero ni tan siquiera eso pareció tranquilizar a Clary que lloraba desconsoladamente aferrada al cuerpo de su madre mientras Simon le acariciaba la cabeza como si fuera una niña pequeña. Al lado del cuerpo de la mujer había un extraño bote con gotas de líquido verde dentro, el mismo líquido que Jocelyn tenía en los labios. Todos llegaron a la conclusión de que al verse acorralada Jocelyn se tomó eso. Llamaron a Hodge para explicarle la situación y éste les dijo que volvieran de inmediato al Instituto y que sobretodo cogieran la Copa. Estuvieron más de diez minutos buscándola, finalmente la hallaron dentro de una vieja almohada guardada en una caja de cartón junto a sabanas y mantas. Simon fue a buscar su coche para hacer el viaje de vuelta: evidentemente no podían pasearse por las calles de Nueva York con el cuerpo de una mujer que parecía estar muerta.

Al llegar al Instituto Hodge y Alec les esperaban con tazas de infusiones calientes y algo de cenar. Tumbaron a Jocelyn en una de las camas de la enfermería y se aseguraron de taparla bien para que no cogiera frío.

-Tenemos que avisar a mis padres ellos sabrán que hacer- Alec estaba desbordado por la situación.

-Tenéis que desbloquear mi mente- exigió Clary que ya estaba mucho más tranquila.

-No y no- sentenció Hodge mirando con admiración la Copa Mortal. –Nadie, absolutamente nadie, debe saber que la Copa está aquí: no sabemos de cuantos aliados dispone Valentine. Alec confío en tus padres pero no en la Clave y si se lo decimos ellos se verán obligados a informar a mandos superiores. No estoy diciendo de mantenérselo en secreto para siempre- puntualizó Hodge al ver la cara de horror del mayor de los Lightwood- tan solo esperaremos un poco a tener la situación más controlada. En referencia a tu cabecita es mejor dejarla como está jovencita- le explicó a la pelirroja. –Hacer un hechizo en la mente es de lo más peligroso, tienes que ser un poderoso brujo, mejor dicho, Gran Brujo para poder realizarlo… y no existe un contra-hechizo … es decir algo que pueda invertir la situación: el hechizo desaparece por si solo con el tiempo si no se va renovando-.

-¿Y qué hay de sus habilidades?- Quiso saber Jace.

-Aparecerán a medida de que se vaya deshaciendo el conjuro-.

-¿De qué estáis hablando? ¿De mí? Mi única habilidad es convertir oxígeno en dióxido de carbono- Alec vio como Jace sonreía ante esta broma y lleno de rabia arrebato contra Clary

-¿Te parece que estamos de broma? ¿Qué es momento para estupideces? Esto es muy importante para nosotros-.

-¿De verdad crees que todo esto me divierte?- Le contestó ella aunque no pudo seguir hablando porque Hodge se interpuso.

-¡Dejadlo ya! Lo que menos nos conviene ahora mismo son desacuerdos entre nosotros. Somos un equipo ¿Entendido? Y estamos juntos en esto. Clary hay algo más que no sabes – la chica puso cara de desesperación- Como ya te expliqué Valentine hizo experimentos con personas. El primero fue su hijo, o sea tu hermano, y experimentó con sangre de demonio. Como la cosa no salió como él quería quemó vivo al niño y volvió a intentarlo de nuevo esta vez con Jace y con tu madre-.

-¿¡Qué?!- Exclamaron al unísono Simon y Clary mirando a Jace.

-Sí, pero con ellos dos cambió el sistema y usó sangre angelical. No sabemos como consiguió hacerse con uno de ellos pero lo encadenó y usó su sangre. Mató al matrimonio Herondale y secuestró a su pequeño teniéndole encadenado junto al ángel durante años. Cuando Jace tenía nueve años consiguió escapar y liberar al ángel y lo adoptó el matrimonio Lightwood. Estos experimentos le dieron a tu madre la capacidad de crear runas nuevas y a Jace un poder en batalla y unas habilidades fuera de lo normal. Como tu madre estaba embarazada de ti es casi seguro que tú también tendrás habilidades especiales…-. Clary quedó estupefacta – Tan solo tenemos que esperar que tus recuerdos vayan fluyendo. Sería interesante que leyeras y vieras cosas sobre el submundo quizá esto acelerará la recuperación de tu memoria. Por cierto ¿Qué hay dentro de esta caja?- Hodge sintió curiosidad por una vieja caja de madera que Clary tenía en sus manos. Había la runa angelical dibujada en el centro y a cada lado de la runa había las iniciales J.M.

-¿La verdad? No lo sé y creo que me da miedo descubrirlo. Mi madre la abría constantemente y lloraba al hacerlo cuando pensaba que yo no la veía. Era muy importante para ella así que pensé que debía salvarla-.

-Tienes que abrirla- casi le exigió Isabelle sin poder ocultar su curiosidad y emoción.

-No tengo la llave-

-Oh yo lo arreglo tranquila- y literalmente le arrebató la caja de las manos dibujando con una estela una runa de abertura. La caja se abrió. –Toma. Venga. Ábrela ya-.

Todos miraron el interior de aquella caja con expectación pero lo que se encontraron dentro les desilusionó: un zapatito de bebé, el primer diente que se le cayó a Clary y una baraja de cartas del tarot pintadas por Jocelyn.

-Vaya, a tu madre le gustará recuperar esos recuerdos- dijo Simon abrazando a Clary.

-Ya sé donde podemos ir para ayudarte a recuperar tu memoria- le dijo emocionada Isabelle- a una fiesta-.

-¿Una fiesta? Deja de decir tontería Izzy- Alec aún estaba molesto.

-Sí. Allí veras al submundo en toda su plenitud seguro que algo se despierta en tu cabeza. Mañana por la noche el Gran Brujo de Brooklyn da una de sus fiestas, dicen que son las mejores-.

-No podemos presentarnos en la fiesta de un Gran Brujo ¿Estás locas o qué? A nosotros nunca nos invitan- Jace intentó sacarle esa idea de la cabeza.

-Si que podemos ir es una fiesta para el submundo y nosotros formamos parte de el, en ningún lugar pone que los nefilim tengan la entrada restringida lo que pasa que nosotros nunca vamos- Isabelle leyó el folleto que tenía en la mano para asegurarse de que no había ninguna letra pequeña que les impidiera a los hijos del Ángel asistir.

-Podría funcionar- mencionó tímidamente Hodge.

-¿Lo veis?- Izzy estaba eufórica ¿Cómo podía esa chica tener aún tanta energía a las 3 de la mañana y después de todo lo que había pasado?- Ya está decidido mañana iremos a la fiesta de… la fiesta de… mmmm aquí lo pone: Magnus Bane-.

Continuará en capítulo 3