6
Visitas y reencuentros
Se tumbó en la cama de lo que Hodge le había dicho que a partir de ahora iba a ser su habitación El instituto era una especie de mezcla entre catedral y hotel. Ese dormitorio era tipo "Suite": una sala muy amplia partida por la mitad mediante una pared que no acababa de llegar al otro extremo de la habitación dejando un buen trozo para pasar de un lado al otro. En un lado había un amplio espacio ocupado tan solo por un viejo escritorio y un gran ventanal, y al otro lado había una gran cama de matrimonio, dos mesitas de noche, dos armarios: uno para la ropa y otro para las armas dedujo Clary, y una puerta que conducía a un cuarto de baño personal. Toda la segunda planta del Instituto estaba repleta de habitaciones como aquellas.
Después de varios minutos analizando todo lo que le había pasado, decidió darse un baño con agua bien caliente deseando que eso le tranquilizara un poco. Se puso el pijama que Isabelle le había prestado "Te irá bien es de cuando yo era pequeña" le dijo la chica cuando se lo ofreció haciendo que se sintiera de nuevo "Clary el tapón". Así es como le habían llamado sus compañeros en la escuela ya que siempre había sido muy poca cosa. Cuando era niña su madre le había dicho que había chicas que desarrollaban más tarde pero que luego cuando pegaban el estirón lo hacían de golpe. Con los años fue perdiendo la esperanza y aceptando que jamás pegaría el prometido estirón. Estaba acabando de quitarse los enredos del pelo cuando escuchó que alguien picaba a la puerta.
-¡Adelante!-
Fue Jace quien apareció y Clary se arrepintió de inmediato de haberle dejado entrar: no tenía ropa interior limpia así que debajo de ese pijama de seda verde que dejaba al descubierto gran parte de su piel no llevaba absolutamente nada y eso le hacía sentir como si estuviera desnuda. En un acto reflejo de timidez intentó taparse.
-No tienes de que avergonzarte estoy acostumbrado a ver a chicas deseables ligeritas de ropa- su voz denotaba prepotencia.
-Vete a la mierda- le contestó ella tomándose eso como una ofensa.
-De nada- le contestó él también con malas formas y entregándole su bolso- y eso era un piropo- le aclaró.
El bolso. Se había olvidado completamente de él. Se arrepintió de haberle hablado mal y antes de que el chico abandonara la habitación le llamó:
-¡Jace! Espera…no te vayas… lo siento… Pensé que estabas burlándote de mí-.
-¿Y por qué iba hacer esto?-
-No lo sé, no me hagas caso… hoy he tenido un mal día…-
-Sigues viva, tu madre está a salvo y un tío bueno ha recuperado tu bolso… creo que tu día podría haber sido mucho peor ¿No crees señorita Fray? ¿O quizá debería decir señorita Morgenstern?- Por la cara de horror que puso la chica Jace se dio cuenta de que esa broma no había sido apropiada. –Lo siento, no tenía que haber dicho esto- se disculpó.
-No pasa nada- sonrió ella viendo que las disculpas eran sinceras- tienes derecho a tomarme el pelo, hoy me has salvado la vida dos veces y yo ni siquiera te lo he agradecido. Muchas gracias-.
Los dos chicos se quedaron mirando fijamente sin hablar.
-Estaba en el jardín- al fin rompió el silencio Jace.
-¿Qué?- Preguntó Clary como si acabara de despertar de un sueño.
-El bolso seguía en el jardín-.
-Oh… ya… el bolso… gracias de nuevo. Oye yo… necesito ir a mi casa- pidió tímidamente.
-¿Por qué? No puedes ir es peligroso tu misma lo viste-.
-Pero necesito ropa y todas mis cosas están allí- suplicó.
-Isabelle puede dejarte ropa-.
-No ese tipo de ropa- Clary notó como se sonrojaba.
-Ah, ya veo…- el joven le entendió de inmediato- será difícil convencer a los demás de que nos dejen ir por eso…-.
-¿Nos dejen?-
-Por supuesto ¿A caso crees que te dejaré ir sola? Voy a dormir. Si necesitas cualquier cosa mi habitación es la del fondo a la derecha. No llames a la de la izquierda esa es de Alec y se enfadara si le despiertas- y se giró para irse.
-¡Jace! – le llamó de nuevo Clary - ¿Crees que es buena idea lo de ir a la fiesta? ¿Eso me ayudará a recordar?-
-Te daré un consejo ahora que veo que vas a pasar una temporada con nosotros: el 70% de las cosas que piensa Isabelle no son buena idea pero cuando acierta lo hace de lleno. Buenas noches- y se fue cerrando la puerta tras él y dejando a Clary inexplicablemente contenta porque el joven nefilim quería protegerla.
Cuando el chico la dejó sola se sentó en la cama y miró que sus cosas siguieran en el bolso. Revisó el teléfono móvil: había tres mensajes. Uno diciéndole que Simon le había llamado siete veces, otro de su compañía telefónica informándole de que el teléfono de Luke ya estaba disponible y el último era una llamada pérdida de éste. Ni intentó ponerse en contacto con él: Luke había ido a pasar unos días a su granja, le encantaba estar allí pero en ese rincón perdido del mundo prácticamente nunca había cobertura. No tenía ni fuerzas ni ganas de pensar en una solución a su nuevo problema así que simplemente cerró los ojos intentando despejar la mente y se quedó dormida en cuestión de segundos.
-¿Otra vez por aquí mundano?- Fueron los "buenos días" que Simon recibió por parte de Alec.
-Yo le he invitado- le defendió Clary.
-¿Tú? ¿Y quién te crees que eres para hacer esto? ¿A caso tienes permiso para dejar entrar a extraños en un lugar sagrado? ¿Es que la Clave…-
-¡Déjalo ya Alec!- le interrumpió su hermana- Hodge le ha dado permiso para hacerlo. Te guste o no ahora él también está dentro de todo esto-. Clary pudo ver como su amigo se crecía al ser defendido por Isabelle.
Alec se sentó enfadado en la mesa y cogió varios bollos de la bandeja.
-¿Peleas de buena mañana?- Jace acababa de entrar a la cocina y tomó asiento para desayunar.
-Para ti- Alec le ofreció un trozo de uno de los bollos que había cogido- tu parte favorita-. Sin mirarle Jace le cogió el trozo y se lo brindó a Clary.
-Comete esto te encantará, es la mejor parte- le explicó a la pelirroja. Alec no pudo disimular su decepción y Simon y Clary se dieron cuenta de ello. La pelirroja se lo comió sintiendo la peor persona del mundo viendo los ojos de pena del mayor de los Lightwood.
-Clary y yo iremos esta mañana a su casa a buscar un par de cosas que le hacen falta- explicó el rubio mientras desayunaban.
-No es muy buena idea volver allí pero os acompañaré- se ofreció de inmediato Alec.
-No hace falta, tan solo es coger ropa, iremos solos- le negó Jace.
Clary y Simon se miraron mutuamente y luego miraron a Alec: en su rostro se podía ver como sentía que estaba perdiendo esa guerra.
Clary notaba que se le iba acelerando el corazón a medida que se acercaban a su casa. Jace andaba demasiado rápido y ella necesitaba más tiempo para asimilar que estaba volviendo allí de nuevo. Cogió al chico del brazo para frenarlo y respiró hondo.
-¿Estás bien? Sé que los mundanos os traumatizáis con facilidad y luego tenéis problemas e historias raras para volver a los sitios. Si quieres puedo ir solo, tan solo dime que debo coger-.
-No soy una mundana- se defendió.
-Pero te criaron como a uno de ellos- Clary tuvo que resignarse y aceptar que el chico tenía razón.
El interior de la casa seguía absolutamente igual: desordenado, sucio y con gran parte de las cosas rotas, pero había algo nuevo: una especie de gelatina verdosa por el suelo.
-¿Qué es esto?- Preguntó la chica con cara de asco.
-Uno de los muchos regalos que dejan los demonios cuando vienen de visita- le sonrió él sacándose una especie de espada pequeña del cinturón de armas.
Clary se quedó paralizada en la puerta recordando al monstruo que le atacó en los jardines del Instituto.
-Ya no está aquí- le tranquilizó el chico- pero gracias a eso sabemos que siguen viniendo lo que quiere decir que sea quien sea el que los envía está decidido a encontrar la Copa o lo que sea que esté buscando… y eso no es todo alguien más ha estado, fíjate en esas huellas- le señaló a Clary las huellas formadas por el barro que habían dejado unos zapatos bastante grandes. Esos pies también recorrieron todo el piso. -Recoge tus cosas rápido debemos irnos cuanto antes-.
Clary obedeció sin rechistar y dos horas más tarde estaban de nuevo entrando por la puerta del Instituto. Tan solo poner el pie dentro unos fuertes brazos la abrazaron.
-Por el amor del cielo Clary ¿Estás bien?-.
-Lu…Luke- tartamudeó ella sin saber que decir - ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?- Exactamente no sabía lo que debía sentir hacia él ¿Alegría? ¿O quizá enfado? Estaba convencida de que él también lo sabía todo sobre su verdadera historia y le había estado engañando junto con su madre.
Le contaron todo lo sucedido a Luke y él les explicó que al llegar a casa de Jocelyn se la encontró vacía y destrozada y al ver que la poción para quedarse inconsciente no estaba allí supo de inmediato que algo malo había pasado, así que fue a buscar ayuda al Instituto donde Hodge le dijo que tenían a Clary. También les contó como él había sido uno de los integrantes del Círculo y parabatai de Valentine y que cuando por un accidente se convirtió en licántropo éste lo había echado de su lado y lo había condenado a muerte. Años más tarde se encontró con Jocelyn y su hija y decidieron desvincularse por completo del mundo de las sombras.
-¿Y por qué nunca me contasteis nada de todo esto? He estado en peligro toda mi vida sin saberlo- los ojos de Clary ardían de ira.
-Porque era lo que tu madre quería-.
-Pues ella se equivocaba ¿Por qué no se lo hiciste ver?-.
-Porque es tu madre-.
-¡Y tu mi padre!-
-¿Tu padre? ¿Es esto lo que soy para ti?- Los ojos de Luke se inundaron de emoción.
-¡Claro!- Clary cayó en la cuenta de que jamás se lo había dicho, nunca le había hecho saber lo mucho que él significaba para ella.
-Te pido disculpas Clary y me encantaría ayudarte pero no sé más de lo que tú ya sabes, Jocelyn nunca quiso explicarme nada. Decía que no quería que nadie supiera nada que así era la única manera de mantener el secreto. Ni tan solo sé quien es el brujo te hacía el tratamiento. Lo que me sorprende es que escondiera la Copa en un lugar tan accesible- se quedó pensativo.
-En esto estamos de acuerdo hay algo que a mí tampoco me cuadra. Tienes que hacer voto de silencio una vez más Garroway- pidió Hodge- tenemos planes para la Copa pero debes prometer guardar el secreto ¿Podemos contar contigo?-
-Por supuesto- afirmó poniéndose bien las gafas.
-Las huellas que vimos debían ser las suyas- le dijo Clary a Jace como si hubiera resuelto el enigma del año.
-¿Qué huellas?- Quiso saber el licántropo.
-Cuando hemos ido a recoger su ropa…- comenzó a contar Jace pero fue interrumpido.
-¿Habéis vuelto allí solo a por ropa?- Luke no se lo podía creer.
-Cosas de mujeres- respondió Jace encogiendo los hombros y con la expresión de querer decir "mujeres, no hay quien las entienda". –Como iba diciendo cuando hemos ido allí la casa estaba repleta de huellas y líquido de demonio, pero dudo mucho que hayas sido tú: esa persona se recorrió todo el piso subiéndose incluso a los muebles.-
-No fui yo… y cuando yo entré en la casa aún no había nada de esto.-
-¿Significa que alguien más está buscando la Copa?-
-Llevan años buscando los Instrumentos Mortales Alexander- respondió Hodge- pero parece ser que ahora ya saben donde buscar…Se nos empiezan a complicar las cosas, sobretodo no digáis nada de todo esto a nadie-. Todos afirmaron.
-Si las huellas eran de pie humano quizá ha sido uno de los lacayos de Valentine… o si el pie era tan grande como decís podría haber sido un subterráneo perfectamente- indicó Luke.
-Esta noche cuando vayáis a la fiesta estar atentos a cualquier comentario o movimiento raro que veáis pero sobre todo no actuéis por vuestra cuenta- les ordenó Hodge mirando directamente a Jace.
-¿Esta noche vais a una fiesta del submundo?- Se alarmó Luke mirando a su pequeña.
-¡Sí! Hemos pensado que si Clary asiste quizá vea algo que le pueda desbloquear la mente ¿A que es una idea genial?- Dijo Izzy ilusionada.
-No sé yo…- dudoso Luke- entonces yo también me daré una vuelta por la manada de Nueva York a ver si puede sonsacarles algo-.
-Pero tu dejaste esta vida- le advirtió Hodge.
-Pero sigo siendo uno de ellos. Fingiré que soy nuevo en la ciudad y quiero unirme a la manada.-
-Perfecto todos ya tenemos un papel a desempeñar- dijo Isabelle con la vitalidad que la caracterizaba. –Ven conmigo- dio un fuerte tirón a Clary- vamos a ver que podemos hacer contigo para esta noche… tengo una minifalda con unos zapatos a juego que te quedaran genial- y se llevó a la pelirroja.
7
Magnus Bane
-¿Por qué te has puesto estos zapatos? No sabes andar con ellos, pareces un pato... tú nunca vistes así- le preguntó Simon a Clary-.
-Porque es lo que tu doncella me ha dicho que me pusiera… y yo que sé… serán el último grito en el dicho submundo este…-
-Siento decirte que no te quedan como a ella- suspiró Simon lanzando una mirada de adoración a Isabelle que iba andando más adelante junto a sus hermanos. –Esta noche intentaré hacerme amigo de Alec, dicen que acercarse al hermano de la chica te hace ganar puntos…-
-Simon me parece que…-
-Dejar de chismorrear ya hemos llegado- anunció Jace.
Tal y como acordaron se dirigían a la fiesta de Magnus Bane que según les contaron era el Gran Brujo de Brooklyn. El evento se celebraba en el Club Pandemónium que no era desconocido para Simon y Clary. El Pandemónium era uno de los mejores locales nocturnos incluso para los mundanos que llegaban a pagar grandes cantidades de dinero para poder acceder dentro. Esa noche sin embargo Simon y Clary no hicieron esa larga cola a la que estaban acostumbrados para poder entrar sino que se dirigieron hacia la zona V.I.P.
-¿Qué hacen cazadores de sombras por aquí?- Los dos hombres que hacían de seguridad en la puerta les barraron la entrada.
-Tan solo venimos a pasarlo bien. Formamos parte del submundo – Jace les enseñó el panfleto que Izzy le había dado- y no vamos armados- mintió.
-¿Y el mundano?- Señalando a Simon.
-Es un regalo para un vampiro que conocemos- mintió de nuevo.
-¿Quién?-
-Rafael Santiago- reaccionó rápidamente Isabelle sabiendo que el segundo líder del Clan de Nueva York nunca se perdía grandes eventos. Y disimuladamente dejó ver el imponente escote que se había puesto esa noche. Los dos guardianes de la puerta quedaron pasmados y les dejaron entrar aunque no muy convencidos de ello.
-Si el señor dice que tenéis que abandonar el local lo haréis de inmediato ¿Entendido?- Les advirtieron.
-Ningún problema- les sonrió seductoramente Isabelle.
Se sintieron ganadores y aliviados al mismo tiempo al poder entrar, todos menos Alec que no le hacía nada de gracia estar allí y menos aún como Clary y Jace intercambiaban miradas.
-¿El señor?- Preguntó Clary.
-Se refieren al dueño de todo esto, el que ha montado la fiesta: El Gran Brujo Magnus Bane-.
Aunque el local era el mismo para todos, submundo y mundanos, la parte de arriba (la zona V.I.P) no era para nada como la de abajo: allí todo parecía mágico empezando por los asistentes a la fiesta. Todas las razas del submundo se encontraban allí: vampiros con sus pálidas pieles y su elegancia, los fornidos hombres lobo y las exóticas hadas que daban un toque especial con su presencia. La decoración era exquisita y los cócteles y el ambiente parecían sacados de una película.
Llevaban ya casi tres horas allí dentro y Clary estaba harta de mirar por todas partes (sin éxito) a ver si veía algo que le desbloqueara la mente: la gente ya empezaba a mirarla mal. Izzy le propuso ir a la barra a tomar algo, oferta que ella aceptó encantada ya que esos dichosos zapatos le tenían los pies destrozados. Estaban distraídas pensando en lo que iban a tomar cuando una masculina y seductora voz les habló.
-¿Hijos de los nefilims en mi fiesta? No recuerdo que nunca antes hubieran venido. Si me hubieran dicho que son tan hermosos yo mismo los hubiese invitado. Señoritas permítanme decirles que son realmente preciosas- dijo mirando descaradamente el escote de Isabelle.
-¿Perdón?-Clary se quedó cortada de inmediato al ver semejante hombre. Era muy alto, quizá metro noventa si es que no lo pasaba, era delgado pero ancho de hombros y tenía el cuerpo rodeado de una definida y fuerte musculatura. Pero lo que más le sorprendió a parte de su belleza fueron sus doradas pupilas de gato ¿Serían eso unas lentillas para verse más espectacular? Ella no sabía nada sobre el mundo de las sombras pero podía ver que estaba frente un hombre poderoso, muy poderoso.
-¿Tenemos que deducir que eres Magnus Bane?- Izzy que era mucho más atrevida que Clary fue la que habló y de paso empezó a coquetear con él.
-Perdón no me he presentado, sí, soy Magnus Bane- y se las miró de nuevo -¿Puedo invitaros a una copa?- Clary no salía de su asombro: el dueño del club más famoso de Nueva York, que encima estaba buenísimo, les quería invitar a una copa. En su vida normal eso nunca le pasaba. – ¿Les parece bien a las señoritas unos chupitos de tequila?- Las dos afirmaron embobalicadas. En esos momentos apareció Simon.
Una vez hechas las presentaciones Magnus ordenó a uno de sus camareros que les preparara cuatro chupitos de tequila con su respectiva sal y limón. De repente vieron como Izzy se lamía la sal que se había echado en la mano, los dos bebían su chupito de un trago y luego Magnus mordía el limón para posteriormente besar a su amiga. Clary había escuchado que muchas parejas tomaban así esa clase de bebida pero nunca antes lo había visto. Tanto Simon como Clary esperaron ansiosos su turno pensando que ahora harían cambio de parejas y ella podría besar al brujo y Simon a Isabelle como tanto deseaba, pero eso no paso porque simplemente empezaron a enrollarse.
-¿Cuándo acaba eso del chupito?- Impaciente Simon.
-El chupito ya ha acabado… ahora se podría decir que están alargando la parte del beso…Lo siento- le dijo Clary a su amigo- sé que esta chica te gusta-.
-No te preocupes en mi interior sabía que nunca podría tenerla-.
-¿No queréis vuestros chupitos?- Les preguntó Magnus. Los dos amigos negaron con la cabeza.
-¿Por qué no vais con Jace y Alec?- Preguntó Izzy que quería quedarse a solas con Bane.
-Porque creo que no le caigo muy bien a tu hermano- respondió Simon.
-Nadie le cae bien a Alec- puntualizó Clary.
-Eso es porque esta amargado: es un gay que no ha salido todavía del armario es normal que esté así Clary- explicó Simon con toda normalidad.
-Ya lo sé me da pena. El pobre está enamorado de Jace-.
-¿Qué estáis diciendo?- Horrorizada Isabelle. -Nunca más digáis algo así-.
-Vaya… vaya… vaya… un nefilim homosexual… - se burló Bane - ¿Qué opina la Clave de esto? Seguro que les encantaría saberlo-.
-No por favor… no digáis nada… por favor. Si la Clave se entera de esto le podrían despojar de sus marcas y será una deshonra para mi familia- estaba desesperada.
-Eh, no pasa nada, el secreto no saldrá de aquí- la tranquilizó Bane al ver lo mucho que se había asustado.
-Puede que no esté enamorado de Jace – comenzó a explicar Simon-a nosotros dos también nos pasó. Yo amo tanto a Clary que pensé que estaba enamorado de ella, estuvimos saliendo una temporada y todo pero al final nos dimos cuenta que no era ese tipo de amor el que sentíamos el uno para el otro- los dos amigos se dieron la mano.
-Aunque no esté enamorado de Jace sigue siendo homosexual Simon, ese es el verdadero problema- Izzy afirmó con la cabeza lo que acababa de decir Clary-.
-No vamos a desperdiciar estos chupitos ¿No?- Le preguntó Izzy a Magnus queriendo cambiar de tema. Repitieron el proceso alargando una vez más la parte del beso.
-Yo me voy- informó Simon- esta película ya la he visto.
En esos momentos llegó Alec.
Continuará en capítulo 4
