Primero de todo me gustaría desearos a todos FELIZ NAVIDAD (aunque ya es tarde) y felices fiestas. Espero que todos tengáis una feliz entrada al año nuevo y que el 2018 sea un gran año para todos!
11
La noche del funeral
Lo único que consiguió la insensatez de Camille e Igor fue que la vigilancia y el número de nefilims en el Instituto de Nueva York aumentaran notablemente disminuyendo así sus posibilidades de poder hacerse con la Copa Mortal. El asesinato de Hodge Starkweather y un huésped del Instituto la noche anterior fue muy sonado entre los Hijos del Ángel: hacía años que no habían sufrido un ataque tan bruta. El matrimonio Lightwood se dirigió de inmediato al lugar del crimen ya que sus cuatro hijos se encontraban allí, y a más a más tenían que hacer todos los preparativos para el velatorio y ceremonia que se celebraría esa misma tarde a las 19:00h.
-¿De verdad vas a ir al funeral de ese viejo? No tienes porque hacerlo. Puedes mandar a otro, fíjate en mí, Rafael irá en mi lugar-.
-A nadie le gusta ir a esa clase de eventos pero debemos hacerlo Camille. Como líder de los brujos haré acto de presencia. Es importante que nos vean allí y piensen que estamos de su lado. Por suerte vieron a Igor, un nefilim como ellos, eso les hará pensar que ha sido obra de Valentine y su Círculo y quizá de momento descarten a los subterráneos de su lista de sospechosos.- Lo que Magnus no quiso decir fue que sabía de sobras que no tenía que ir pero que quería hacerlo por Alec, porque no podía dejar de pensar en esa cita y ese beso, porque no podía quitarse al chico de la cabeza.
Todos los representantes de las diferentes razas del submundo neoyorkino llegaron juntos al funeral y se sentaron en la última hilera de sillas donde quedaban bastante desapercibidos pero no disponían de mucha visibilidad, así que el Gran Brujo de Brooklyn no dejaba de mirar de un lado a otro.
-¿No podrías ser un poquito más discreto?- Rafael dio un codazo a Magnus- Deja de cotillear y mirar a todo el mundo-. Hablando flojito para no interrumpir la ceremonia.
-No estoy cotilleando- susurró devolviéndole el codazo al vampiro pero siguió mirando (más disimuladamente) hasta encontrar lo que estaba buscaba: su cita de ojos azules.
Alec se encontraba en una esquina de la sala junto a su familia pero no estaba sentado, estaba apoyado en una de las columnas sujetando en brazos a un niño pequeño que se le aferraba al cuello desconsoladamente. Bane pensó que seguramente ese niño debía de ser el hermanito de Alec, Max.
-¿Estás bien?- Le preguntó Clary a Jace cuando la ceremonia terminó.
-A nadie le gusta que se le muera un ser cercano… pero sí, estoy bien… la muerte es el pan de cada día para los nefilims Clary. Para nosotros cada día, cada instante puede ser el último. Estamos acostumbrados a convivir con la muerte: tanto la nuestra como la de los demás. Ahora formas parte de este mundo así que será mejor que te vayas mentalizando.- Se levantó el jersey y le enseñó una runa. –Te aconsejo que una de las primeras que aprendas hacer sea esa: la runa del luto-.
-¿Y con eso dejas de sufrir?- La pelirroja acarició las negras líneas que formaban la runa en la piel de Jace produciéndole un escalofrío al chico.
-No, claro que no. Nada puede quitar el sufrimiento pero acelera el proceso del duelo. Es decir, los primeros tres o cuatro días sentimos como un mundano pero en una semana será como si hubiese pasado más de un año, superamos la muerte del ser querido antes que la gente que carece de runa pero eso no significa que dejemos de recordar. Sé que estás pensando que todo esto es muy macabro pero es lo mejor para nosotros, sino nunca saldríamos de depresiones-.
-Pues a Alec no parece que le esté haciendo mucho efecto la runa esta…-
-Aunque su aspecto y actitud te hagan pensar lo contrario Alec es muy sensible y estaba muy unido a Hodge… ellos dos pasaban largas temporadas completamente solos en el Instituto… prácticamente se podría decir que Hodge le crió, como hicieron conmigo los Lightwood-.
-¿Y quién son todos estos?- Quiso saber la pelirroja refiriéndose a toda la gente que había asistido a la ceremonia.- ¿Todos son amigos suyos? Tenía muchos conocidos para ser una persona que llevaba años sin poder salir del Instituto-.
-El grupo de la derecha son miembros de la Clave, los que disimuladamente están rodeando la sala vestidos con la chaqueta gris son soldados que están de servicio a la izquierda tienes a los líderes del submundo y el resto son nefelim corrientes como nosotros.-
-¿Líderes del submundo?-
-Sí, el paliducho tan bien arreglado es Rafael Santiago, el segundo jefe de los vampiros. La pelirroja que está tan buena es la Reina de la Corte Seelie, hadas – los ojos de Clary se abrieron como platos- ¿Por qué me miras así? Está buena… a más tú quisiste besar al caballero alto del traje negro ¿O es que ya no recuerdas a Magnus Bane?- preguntó con ironía –Y por último está Bat de los hombres lobo, el futuro líder de Luke si al final decide unirse a la manada-.
-Todas las chicas querían besar a Magnus Bane porque también está muy bueno ¿Sabes?- Le reprochó molesta por el comentario sobre la Reina Seelie.
-¿Estáis hablando de tíos buenos sin mí?- De repente apareció Izzy fingiendo normalidad aunque sus ojos rojos e hinchados decían todo lo contrario. Jace le acarició la mejilla y la abrazó con fuerza.
-¿Cómo estáis chicos? ¿Queréis que os traiga algún té o algo de beber?- Apareció Luke tan servicial como siempre. -¿Dónde está tu hermano?-
-Ha ido a su habitación… él prefiere estar solo…- contestó Isabelle afligida.
-¿Y qué debemos hacer ahora? Me refiero a todo eso de la Copa…- quiso saber Clary.
-Si os parece bien creo que seguir con el plan estipulado sería la mejor opción- propuso Luke- Si queréis se lo podéis explicar a vuestros padres pero desde mi punto de vista mejor que nadie más sepa nada, en especial los altos cargos de la Clave, no sería la primera vez que se ven envueltos en algún escándalo por traición-.
-Sí, Hodge opinaba lo mismo y tal y como el digo tampoco se lo comentaremos a Maryse y Robert, no los pondremos entre la espada y la pared ya que ellos se verían obligados a explicárselo todo a la Clave.- Opinó Jace y todos estuvieron de acuerdo.
Todos los asistentes abandonaron la sala y Clary agradeció el olor a aire fresco. El humo nunca le había gustado y mucho menos si provenía de quemar un cuerpo humano. Se olió la chaqueta y se le removió el estómago al darse cuenta de que ese olor se había quedado impregnado en sus ropas… deseo llegar cuanto antes a su habitación para poder quitarse de encima ese último recuerdo de Hodge. Prácticamente todo el mundo iba a darles el pésame a sus amigos, a fin de cuentas ellos eran lo más parecido a una familia para el difunto. Magnus también lo hizo.
-Chicos una vez más lo siento mucho. ¿Dónde está Alec? Me gustaría despedirme de él…-
-Se ha ido a su habitación y no quiere ver a nadie… - le comentó Izzy – y será mejor que mis padres no os vean juntos… – añadió.
-¿Sabéis algo más sobre los asesinatos?- Preguntó el brujo.
-Nada seguro pero probablemente fue Valentine. El otro chico asesinado era James Velez. Estaba de pasada por Nueva York y vino al Instituto a dormir. Seguramente Hodge le indicaría cual era su habitación y él se confundió y se puso a dormir en la de Alec-. Explicó Jace. Magnus tubo un escalofrío al recordar el mutilado cuerpo de ese tal James y pensar que si no se lo hubiera llevado a Italia ese habría sido Alec.
Aunque Isabelle le advirtió que sería mejor no hacerlo Magnus sentía que no podía irse sin ver a Alec. Ayer tuvieron una cita preciosa y se besaron… había sido el primer beso del chico... y a más tenía muchísimas ganas de verle así que se coló dentro del Instituto y se dirigió a la habitación de Alec pero evidentemente estaba vacía, después de ese brutal asesinato nadie quería dormir allí. Miró ese largo pasillo que estaba repleto de puertas ¿En cuál de ellas se encontraría su nefilim? La encontró fácilmente: era la única que le salía luz por debajo. Llamó a la puerta pero no hubo respuesta. Lo intentó de nuevo pero seguía sin contestar.
-Alec, soy yo… Magnus. Solo quería saber como estás- dijo la tercera vez que picó hablando muy bajito para que nadie más pudiera oírle.
Al no escuchar ningún ruido desde el otro lado Bane se dio la vuelta para marcharse y entonces Alec abrió la puerta. Tenía la cara aún húmeda de habérsela lavado (un viejo truco para disimular las lágrimas), le hizo un gesto para que pasara y cerró la puerta de nuevo. Al brujo le partió el corazón verle así.
-¿Cómo estás?- Tocándole cariñosamente el brazo.
-Bien- encogiendo los hombros- La vida de los nefilims es así: morimos pronto. Un día estás vivo y al otro ya no…- con la voz entrecortada- ¿Quieres tomar algo? Puedo ir a la cocina a buscar lo que quieras- en un intento desesperado de cambiar de tema y sin levantar la vista del suelo. Magnus vio como se aguantaba las ganas de llorar.
-Escucha- le digo levantándole el mentón delicadamente para mirarle directamente a los ojos- digan lo que digan las estúpidas leyes y normativas de los cazadores de sombras no tiene nada de malo llorar si estás triste – le sonrió mientras le secaba una lágrima que el nefilim no pudo contener. - ¿Sabes? Se te ponen unos ojos muy bonitos cuando lloras-.
Al escuchar esas palabras Alec no pudo aguantar más y lloró libremente en el hombro del brujo mientras éste le abrazaba con fuerza. Cuando ya se tranquilizó un poco más Magnus le apartó mechones de pelo para besarle la frente con dulzura.
-¿Sabes que haremos? Vas a darte un baño mientras yo te preparo una infusión tranquilizante ¿Te parece bien?- Alec afirmó con la cabeza.
-¿Necesitas algo para…-
-No- le cortó Magnus- tengo aquí todo lo que necesito- y chasqueó los dedos haciendo aparecer varias cosas. –Cuando estés de ducharte ponte esta loción- le alargó un bote con crema corporal.
Alec obedeció y al salir del baño Magnus le había preparado una infusión y había puesto varias velas y algún que otro incenso repartidos por la habitación.
-Este té te tranquilizará y las velas y el incenso están hechizados con aromas relajantes que te ayudaran a dormir profundamente. Venga metete en la cama- le dijo cuando el joven se terminó la infusión.
Cuando Alec ya estaba tumbado en la cama Magnus le arropó y le acarició el pelo.
-¿Estás mejor?- Alec le contestó afirmando con la cabeza.
-¿Qué vas hacer ahora?- Preguntó el nefilim al brujo.
-Nada de especial ¿Por qué?-
-¿Te quedas un poco más conmigo? Para hacerme compañía….-
-Claro que sí Alexander. No me iré hasta que te duermas- y le limpió otra lágrima. Alec le sonrió y Magnus pensó que era lo más adorable que jamás había visto.
Se tumbó al lado del chico y empezó a acariciarle el pelo mientras Alec respiraba lentamente muy pegado a él. Magnus no recordaba la última vez que había estado tan a gusto con alguien. Pero ni él siendo el Gran Brujo de Brooklyn era inmune a sus propios hechizos: las velas y el incenso también le hicieron efecto y acabó durmiéndose junto a Alec. Esa improvisada noche fue la primera de muchas que durmieron juntos.
12
¿Atacar o esperar?
El estridente sonido del timbre retumbaba por todo el Instituto y Clary dudaba de que algún día pudiese acostumbrarse a él. Se sentía tan agotada como si llevase un par de días sin dormir. Se lavó la cara con agua fría para intentar despejarse y se vistió con lo primero que vio en el armario: unos jeans verdes y un jersey amarillo. Bajó y fue directamente a la cocina a recibir las visitas que de antemano ya sabía quien eran: Luke y Simon ¿Quién más podía ser?
No se había equivocado y al entrar en la cocina vio a los recién llegados que llevaban bolsas de cruasanes y a Izzy y a Jace sirviendo los cafés.
-Buenos días- le saludó Simon- ¿Cómo has pasado la noche?-
-¿Te digo la verdad? Tantas cosas en tan pocos días me han desbordado emocionalmente hablando así que sinceramente no tengo ni idea de como estoy. ¿Dónde has dormido?- Se dirigió a Luke.
-Ya hablamos de eso ayer Clary. He estado bien no te preocupes por mí, dormí en una pensión y no pienso permitir que vengas conmigo. Aún con todo lo que ha pasado esto sigue siendo el lugar más seguro para ti-.
Ya estaban a medio desayuno cuando Alec apareció. En otras circunstancias les hubiese extrañado que él bajase tan tarde ya que como norma general era el más madrugador pero todos sabían que la muerte de Hodge había sido un duro golpe para él y si encima le sumaban el hecho de que el muerto descuartizado podía haber sido él mismo eso podía hacer que el nefilim se sintiera aún más abatido. Aunque seguía haciendo mala cara su aspecto había mejorado muchísimo comparado con el día anterior.
-Hola- le saludó Simon esperando alguna bordería del tipo "¿Ya estás por aquí mundano?" Pero no fue así.
-Buenos días Simon. ¡Oh! ¿Has traído cruasanes? Tiene muy buena pinta ¿Puedo coger uno?- Todos se miraron sorprendidos.
-¡Sí! Claro para eso los he traído- mirando sorprendido como Alec cogía uno de sus cruasanes -¿Cómo estás?-
-Superándolo- contestó resignado- está muy rico- refiriéndose al cruasán.
Todos estaban boquiabiertos incluyendo Luke y se preguntaban que podía haber pasado para que la actitud del chico hubiese cambiado tanto. La verdad es que después de esa noche Alec dejó de ponerse la coraza de antipático y empezó a mostrarse tal y como él realmente era.
-Tengo malas noticias- Jace odiaba tener que romper ese buen clima que había pero debía decirles aquello- Valentine ha robado la Espada Mortal-.
-¿Qué?- La cara de Luke era de pánico total.
-Hemos recibido un mensaje esta mañana, el muy cabrón ya se ha hecho con la Espada. Ahora si que cueste lo que cueste debemos impedir que consiga la Copa. Ya tiene dos de los tres Instrumentos Mortales: la Espada y el Espejo.-
-¿El Espejo también?- Se desesperó Simon.
-El Espejo es el Lago Lyn así que nos resultará un poquito difícil de esconderlo- le respondió Izzy coqueteando con él haciendo que se sonrojara.
-Pues seguiremos con el plan establecido… por cierto ¿Alguien sabe dónde Hodge escondía la Copa?- Preguntó Luke.
Tal y como él se temía nadie lo sabía lo que les suponía un gran problema. Hodge era el único que se conocía cada palmo de ese inmenso Instituto que era tan grande como una catedral de tres pisos, a más a más la constante presencia de vigilantes enviados por la Clave y que el matrimonio Lightwood pasaba más tiempo allí ralentizaba la búsqueda. Pasaron más de tres semanas rastreando centímetro a centímetro cada habitación.
Durante ese tiempo Magnus y Alec no dejaron de verse haciendo que su relación se fuera consolidando cada vez más e inevitablemente el nefilim acabó hablándole de la Copa al subterráneo. Sabía que no debía hacerlo, que había hecho un juramento, pero estaba demasiado enamorado de Bane y se sentía fatal al no ser completamente transparente con el que se había convertido en su novio, el centro de su mundo. Alec había hecho público entre sus amigos su noviazgo con el brujo y éste pasaba bastante tiempo con ellos pero estos jamás imaginaron que el nefilim rompería su juramento y revelaría el gran secreto.
-Entonces ¿Tienen la Copa o no?- Rafael Santiago empezaba a perder la paciencia y no era para menos. El plan en un principio era muy sencillo: Magnus seducía a uno de los nefilim (no importaba cual) se ganaba su confianza, descubría donde estaba escondida la Copa Mortal y la robaban. Pero llevaban ya mucho tiempo y aunque Bane quedaba constantemente con esos chicos, en especial con el hijo mayor de los Lightwood, nunca traía noticias claras sobre el paradero de la Copa.
-Ya os lo he contado mil veces: Hodge fue quien la escondió y nadie más sabe donde está pero como no podía salir del Instituto es prácticamente seguro que la Copa sigue allí. La están buscando-. Repitió ya cansado Magnus Bane.
-Prácticamente seguro no significa seguro del todo así que volvemos a estar como antes: sin saber dónde está la Copa-. Camille se levantó de su silla y se dirigió hacía Magnus sentándose en su regazo. –Amor… no me importa tener que compartir a mi novio con unos niñatos si esto significa conseguir lo que quiero – con la afilada uña de su dedo índice arañaba muy suavemente la mejilla del brujo- pero quiero resultados y no los estoy obteniendo… y empiezo a pensar que nos estás tomando el pelo… y bueno… ya sabes lo que les pasa a los que tiene la osaría de burlarse de mí… Yo propongo entrar al Instituto por la fuerza y hacernos nosotros mismos con la Copa. Tan solo hay cuatro personas… podremos derrotarlos si problema. Igor ya ha entrado una vez, podrá volver hacerlo.- El nefilim de la cara quemada afirmó con un contundente movimiento de cabeza.
-Esto desataría una guerra contra los nefilims –interrumpió el licántropo Bat.
-No es necesario utilizar la violencia. Encontraran la Copa dentro de poco y una vez estén fuera del Instituto podremos intervenir sin necesidad de entrar en ningún lugar que nos haga romper los acuerdos- opinó Magnus.
-El Gran Brujo tiene razón- volvió a intervenir Bat- haré lo que sea para recuperar esa Copa y poner a salvo a mi gente pero no pienso masacrar a un grupo de niños.-
-Sinceramente empiezo a no ver muy claro todo esto. He visto luchar a los hijos del Ángel y seguramente podremos derrotar a cuatro de ellos pero no tenemos nada que hacer contra sus ejércitos… Propongo, tal y como dice Magnus, esperar a que ellos mismos encuentren la Copa y hagan con ella lo que tengan que hacer.- El recuerdo de antiguas guerras contra los nefilims asustaba a Rafael Santiago.
-Según le ha comentado el pequeño nefilim a Bane sus intenciones son llevar la Copa a los hermanos silenciosos y encontrar una runa que le quite los poderes pero no creo que sea suficiente. Tarde o temprano se volverá a encontrar la manera de activarla de nuevo y siempre habrá gente como Valentine haciendo que nuestras especies nunca estén a salvo. Tenemos que seguir con nuestro plan: robar la Copa y llevarla a mi reino donde el fuego procedente del centro de la Tierra la derretirá destruyéndola para siempre- la Reina Seelie dio su opinión.
Todos empezaron a defender sus ideas y a encontrar inconvenientes a las de los demás sin escucharse los unos a los otros hasta que el teléfono de Magnus sonó. El brujo miró quien le llamaba y el corazón le dio un vuelco: era Alec. Se levantó de la silla y se alejó un poco.
-¡Alexander! ¿Cómo estás garbancito?-
Al escuchar quien era el interlocutor de Bane se hizo un silencio absoluto en la sala y todos estaban pendientes de esa conversación pero Magnus se alejó todavía más.
-Ni caso- dijo Camille despectivamente- este chico le llama cada dos por tres… está tan enamorado… pobre angelito. Ésta noche han quedado para cenar seguramente le está llamando para pedirle consejo sobre que ropa ponerse o donde reservar mesa.-
Pero la cara que tenía Magnus cuando volvió no era la de haber tenido una típica conversación de parejas.
-¿Va todo bien?- Preguntó Bat al verle la cara.
-Sí… sí… era Alexan…el nefilim.-
-¿Y bien? ¿Qué te ha dicho?- Exigió Camille.
-Se ha anulado la cita de hoy… han encontrado la Copa-.
Continuará en capítulo 5
