Capítulo 3
Kono fue la encargada de explicarle a Danny lo que había averiguado realmente hasta el momento. Los nombres de los dos sospechosos identificados gracias a la redada en Pearl Harbour y la incautación del vehículo de la huida…
-¿Qué hay del tirador?-preguntó Danny curioso, al darse cuenta de que no parecían tener demasiada información sobre él.
-Ah, sí… esto te va a gustar…-soltó sarcástica- hay imágenes de los dos sospechosos a los que tenemos identificados, pero la cara del tercer miembro de la banda, el tirador que derribó al embajador, no fue captada por ninguna de las cámaras de seguridad del complejo en el que se celebró la gala. Da la sensación de que…
-Sabía dónde estaban situadas-Danny terminó la frase por Kono y ella asintió dándole la razón-. Genial… alguien de dentro debe haberles ayudado.
-Hemos averiguado que al menos uno de ellos tiene vínculos con las Triadas chinas-intervino Chin-. Tenemos una orden de busca y captura para los dos y a todos los efectivos de Lukela buscándolos. Además, contamos con el retrato robot del tirador que Steve ordenó hacer tras el ataque al embajador, en cuanto tengamos la identificación positiva de alguno iremos a por ellos.
-¿Las Triadas chinas?-preguntó el detective- ¿Un ajuste de cuentas quizás? ¿De quién?
-¿Qué sabes sobre Adam Noshimuri, Danny?- McGarret hizo la pregunta con toda la mala intención que pudo, sabía por Kono y Chin que su nuevo compañero conocía al heredero de la Yakuza, pero quería ver si el detective lo reconocía o desviaba el tema de algún modo.
-Conozco a Adam-afirmó Danny, empezando a preocuparse por el hecho de que Steve preguntara por él tras escuchar las palabras "ajuste de cuentas"-. Es… un buen amigo. ¿Por qué?
McGarret sonrió irónico cuando vio como el detective dudó al admitir que eran amigos.
-Tenemos que hablar con él de nuevo. Puede que sepa algo sobre el asesinato del embajador que no nos ha contado.
-No, estoy seguro de que él no sabe nada de ese asunto, si supiera algo más lo habría dicho cuando el HPD le interrogó-Danny no sabía si estaba más cabreado o sorprendido por lo que McGarret insinuaba.
-Pienso que puede saber más de lo que crees. Ayer estuvo dándome esquinazo toda la tarde, evitándome. Por lo que tengo entendido confía en ti, quizás si vienes conmigo acceda a contarnos lo que sabe.
-No creo que sepa nada. –Dudó sin quererlo- Adam…
-Danny… necesito hablar con él-interrumpió McGarret, insistiendo, sin comprender por qué el detective se ponía tan a la defensiva con respecto al japonés.
-¿Hablar con él?... Sí, ya me imagino de qué forma interrogáis los SEAL a los posibles sospechosos de atentados diplomáticos… No, gracias. –Replicó cabreado-. Ser quién es no le convierte en un sospechoso. Te recuerdo que los asesinos son chinos, no japoneses.
-¿Pero qué te… Por supuesto que lo es, y claro que quiero interrogarle, Danny… Es mi trabajo, tu trabajo. Puede que no sea un hecho oficial, pero todos sabemos que Adam es el cabecilla de la Yakuza en la isla. Lo es por derecho de nacimiento… y era la mano derecha del embajador antes de que muriera. Tres posibles miembros de las Triadas atentaron contra su vida. ¿De verdad no ves la relación?...
Danny apartó la mirada de Steve y se volvió un momento a mirar a Kono y Chin, ambos le observaban con expresión culpable, en sus ojos se veía que creían que el comandante podía tener razón.
Él mismo lo sabía, en el fondo era consciente de que lo que decía Steve tenía sentido, pero… Simplemente no quería reconocerlo.
-Mierda…-susurró el detective. No se podía creer que de nuevo le pasara algo así. Que tuviera que volver a defender la inocencia de Adam, esta vez ante su propio compañero-. Está bien-dijo entonces volviéndose de nuevo hacia McGarret. – Te acompañaré a interrogarle.
-Bien, vamos…-contestó Steve satisfecho, encaminándose a toda prisa hacia la puerta.
-Espera…-Danny se plantó frente a él en tres pasos rápidos y de nuevo levantó un dedo para pegarlo a su pecho en una clara advertencia. Solo que esta vez su expresión era seria y en sus ojos podía ver que no bromeaba-. Yo hablaré con él, ¿De acuerdo?... Si de verdad vamos a ser compañeros, tendrás que confiar en mí. Y yo sé cómo tratarle… ¿Ok?... Esta vez haremos las cosas a mi manera. Yo hablo, tú escuchas. ¿Entendido?...
No pensaba dejar que Steve tratara a Adam como a un sospechoso más, como a un maldito delincuente. Y tal y como había hablado de él, Danny estaba seguro de que el comandante no iba a ser precisamente cortés con el japonés.
McGarret le miró fijamente unos instantes antes de contestar.
-Ok, compañero-aceptó-. Confío en ti. Tú hablas, yo escucho.
Solo que cuando se puso frente a Adam, para Steve fue más fácil hacer esa promesa que cumplirla.
Entraron en las oficinas de la embajada veinte minutos después. En cuanto la secretaria informó por teléfono de que el detective Williams estaba allí para ver al señor Noshimuri, la puerta de su despacho se abrió mostrando al propio Adam dándole la bienvenida.
-Daniel…-sonrió alegre, acercándose al mostrador de secretaría junto al que esperaba Danny-¿Qué haces aquí a estas horas? Creía que habíamos quedado luego en tu apartamento... -su sonrisa se apagó un poco cuando se dio cuenta de que el detective iba acompañado.
El comandante McGarret acababa de colgar el teléfono móvil, por el que hablaba con Chin instantes antes sobre los últimos detalles del caso, y se había acercado a ellos en el preciso momento en el que Adam dijo esa última frase.
¿Había oído lo que había oído?... "¿habíamos quedado luego?… ¿Y en tu apartamento?"
Steve miró a Danny suspicaz y el detective apartó la mirada intentando evitar las preguntas que sabía que esa desafortunada casualidad traería consigo cuando estuvieran a solas.
Quiso llamar a Adam y advertirle de que iba a ir a visitarle con Steve, pero el móvil del japonés comunicaba insistentemente y no fue capaz de conseguir hablar con él.
-Adam Noshimuri, este es mi nuevo compañero, el comandante Steve McGarret.-Danny hizo las presentaciones antes de que Steve pudiera decir nada, mirándole con una clara advertencia en sus ojos, recordándole el acuerdo al que habían llegado sobre el interrogatorio del japonés.
La sonrisa de Adam se desdibujó completamente de su rostro al ver como Danny levantaba la placa del 5.0 frente a él.
- ¿Qué pasa?
-Es un asunto oficial, señor Noshimuri. Tenemos que hablar con usted de la muerte del embajador Yamada. En privado, por favor-explicó el detective, visiblemente incómodo por la situación. Tener que tratar a su "novio" de usted e interrogarle por un asesinato era cuanto menos... ¿Desagradable? ¿Surrealista?... O más bien algo "tierratrágame".
-Claro, pasad-fue todo lo que Adam se sintió capaz de decir cuando vio el tono serio y profesional con el que Danny le hablaba. Les hizo el gesto de que entraran en el despacho y cerró la puerta tras ellos.
-Señor Noshimuri, la noche de…-empezó McGarret, pero se vio interrumpido por el diplomático japonés.
Adam alzó la mano frente a él sonriendo de forma amable e inclinando la cabeza en señal de respeto según las costumbres de su país.
-Es un placer conocerle al fin, Comandante, el gobernador Denning me ha hablado mucho y muy bien de usted.
-Encantado de conocerle, señor Noshimuri-contestó Steve en un perfecto japonés, que hizo que Danny le mirara con una ceja alzada y una mueca asombrada. Le miró de arriba abajo con expresión poco amistosa- Yo también he oído hablar mucho de usted-. Pero su afirmación no sonaba tan positiva como la de Adam.
-Estoy seguro de que no todo lo que ha oído de mi es tan malo como parece, comandante- bromeó el japonés, contestándole también en su idioma natal e intentando romper el hielo.
-¿No lo es, señor?- Steve le respondió mirándole serio y fijamente a los ojos, mientras apretaba la mano de Adam con la suya un poco más fuerte de lo que debía considerarse cordial.
El semblante del japonés se volvió serio y Danny supo que algo no iba bien.
-Oook... Estúpido americano que no sabe hablar japonés aquí, señores…-soltó irónico, levantando la mano como si de un alumno atrayendo la atención de la profesora se tratara- ¿Pueden dejar ese precioso idioma asiático y volver a mi fácil y entendible idioma?, por favor… ¡Gracias!
-¿Qué sabe sobre las Triadas chinas que actúan en la isla, señor Noshimuri?-Steve soltó la mano del diplomático y fue directo al asunto sin molestarse en disimular lo poco que parecía gustarle Adam.
-¿Las Triadas?...-se extrañó Adam, mirando de forma automática al detective Williams buscando una explicación.- Danny, ¿Qué…
-Siendo el cabeza de familia de la Yakuza debe estar al tanto de los asuntos de la competencia, imagino…-soltó sarcástico.
-Creo que se equivoca, comandante-contestó molesto el japonés- debería haberse informado mejor antes de venir a hablar conmigo- cuando Adam miró a Danny esta vez, la acusación por la desconfianza podía leerse en su cara-. Deberían haberle dicho que la familia Noshimuri hace tiempo que no tiene nada que ver con ese tipo de… asuntos.
-¿De verdad?-el tono de McGarret era tan irónico que saltaba a la vista que no se creía ni una palabra de las que pronunciaba el japonés.- No es eso lo que yo tengo entendido.
-Steve…-replicó Danny, dándole un golpecito en el pie con el suyo sutilmente.
-Lo siento, comandante. No consigo entender qué es lo que quiere de mí, o a dónde quiere llegar con sus preguntas. ¿Necesito llamar a mi abogado?
El tono de Adam era de lo más cortés, pero en su voz se denotaba el fastidio que empezaba a sentir con ese interrogatorio. Desvió la atención del comandante y se centró en Danny.
-Daniel, ¿qué demonios pasa? -preguntó al detective, con un tono de complicidad que cabreó aún más a Steve.
-No lo sé, señor… ¿Crees usted tener algún motivo por el que necesitar un abogado?... –soltó guasón el comandante, impidiendo que Danny pudiera contestarle.
No sabía qué era lo que más le molestaba de ese tipo, si su falsa cortesía o el hecho de que mostrara esa confianza hacia su nuevo compañero.
-Ok, se acabó-intervino Danny, o zanjaba esa conversación o la tensión entre esos dos prometía acabar explotando y llevándoselo por delante-. Comandante, ¿le importaría darme unos minutos con el señor Noshimuri?
-¿Qué?...-le miró alucinado su compañero- ¡No!
-Steve, por favor-pidió el detective con buenas maneras- deja que yo me encargue de esto, ¿De acuerdo?
Adam sonrió suficiente y McGarret sintió su cabreo ir en aumento.
-No, de eso nada, Danny…
- Joder Steven…-se quejó el detective, agarrando al comandante del brazo y llevándolo un lado para hablar con él a solas-. Dijiste que confiabas en mí, en mi criterio- le habló en susurros, intentando que Adam no pudiera oír lo que decían.
El japonés se había apartado para sentarse tras su mesa y los miraba suspicaz y nada contento desde la otra punta del enorme despacho.
-Y confío en ti-contestó Steve, visiblemente molesto por su insinuación.
-Entonces deja que haga las cosas a mi manera, ¿de acuerdo? -dijo, mirándole fijamente con un ruego en los ojos, sin percatarse de que su mano seguía sujetando uno de los bíceps de su compañero mientras hablaban-. Conozco a Adam, si le presionas y le tratas de ese modo no conseguirás nada de él.
Steve le miró pensativo, observando desde arriba el rostro preocupado de Danny, sintiendo el calor de sus dedos apretar los músculos de su brazo, lo tenía tan cerca que era capaz de notar la colonia del detective inundar sus fosas nasales cuando respiraba.
Respiró profundamente, sintiendo un escalofrío recorrer su espina dorsal y tragando con dificultad al darse cuenta de a donde se habían desviado sus pensamientos.
-Confío en ti, Danny… pero no en él. No voy a dejarte a solas con un potencial sospechoso.
-Es mi amigo, Steve, no habrá ningún problema. Y todavía no tenemos nada que lo convierta en un potencial sospechoso- afirmó intentando convencerle, notando una extraña sensación en su interior al pensar en que el comandante pudiera preocuparse por su seguridad.
-No voy a dejarte a solas con él, Danny-repitió, tajante.
-¿Así que el comandante McGarret está preocupado por mí?-se burló, sonriendo de medio lado y apretando el brazo de Steve justo antes de soltarlo.-Ohhh…
-Claro que estoy preocupado por ti, Danny-afirmó con el ceño fruncido, dando al detective la sensación de que le había molestado que dudara de ello- Ahora eres mi compañero, por supuesto que me preocupa lo que pueda sucederte.
Danny volvió a sonreír, secretamente satisfecho por su respuesta, bajó la mirada y se pasó una mano por el pelo rubio engominado, acariciando su nuca de forma pensativa.
-Estaré bien, Steve -aseguró- Por favor…
Cuando le hablo, levantó de nuevo la mirada y la clavó en la del marine. Steve sujetó unos instantes su mirada, observando cómo el detective se mordía el labio inferior nervioso, antes de decidirse a contestarle.
-Cinco minutos-advirtió Steve.
-Diez-regateó el detective.
El comandante resopló frustrado.
-Si en diez minutos no estás fuera echo la puerta abajo-zanjó Steve, siendo él esta vez el que levantaba un dedo en forma de advertencia frente a él.
Danny levantó una mano y la puso junto a su frente, haciendo el típico saludo militar como respuesta, justo antes de alejarse de él y acercarse a Adam.
Pudo oír la puerta cerrarse de un golpe instantes después de darle la espalda a Steve.
-¿Vas a explicarme qué demonios sucede, Daniel?-Adam parecía bastante cabreado a esas alturas de la visita.
Había observado a Danny y Steve mientras hablaban, y algo en su interior se había puesto en alerta de forma inmediata. No le gustaba la forma en la que se miraban y se sonreían, o cómo su novio había mantenido el contacto con su compañero durante la conversación, de un modo tan íntimo y cercano, dando tan poca importancia a la necesidad de espacio personal entre ellos.
Se conocían únicamente desde hacía un par de días, ¿De dónde salía esa complicidad?
-Lo siento, Adam-empezó Danny- no tuve tiempo de advertirte. Hemos identificado a dos de los tipos que atentaron contra el embajador. Uno de ellos tiene asuntos con la Triada china. Steve cree que la muerte de Yamada podría estar relacionada con algún tipo de ajuste de cuentas porque…
-¿Y tú qué opinas, Daniel?-Adam no le dejó terminar, estaba tan cabreado que era incapaz de seguir escuchando.
-Sabes perfectamente lo que opino-contestó, molesto por ver como el japonés lo ponía en duda.
-No lo sé, Daniel… si confiaras realmente en que no tengo nada que ver con esto, que no se nada, no estarías haciéndome estas preguntas. Creía que había quedado claro que he dejado a un lado todos los asuntos en los que mi padre estaba metido. No puedo creer que dejes que esto pase de nuevo…
-Mierda, Adam…-soltó el detective exasperado, levantando las manos e intentando hacerle entrar en razón con ellas además de hacerlo con sus palabras- Te estoy haciendo estas preguntas porque es mi trabajo, TENGO que hacerlo… ¿De acuerdo?... Si no lo hago yo, lo hará él. Y ya has visto que su punto de vista no es tan neutral como el mío.
El japonés le miró fastidiado, pero respiró profundamente para intentar calmarse.
-¿Qué quieres saber?
-Cualquier cosa que te saque del radar. Lo que sea que nos guíe a las Triadas y nos aleje cuanto puedas de ti y tu familia.
Adam le miró dudoso.
-Me crees cuando te digo que he zanjado los asuntos de la familia Noshimuri con la Yakuza, ¿No?
-Adam…-Danny se pasó ambas manos por la cara frustrado.
-No… en serio Daniel… En momentos como este tengo mis dudas de si…
-Si no te creyera habría dejado que Steve te interrogara, ¿De acuerdo?- contestó tajante- Ahora dame algo que calme la ira de McGarret para que pueda ir en busca de otro sospechoso.-pidió.
-Efectivamente Yamada sí tenía… "cierto contacto" con las otras familias de la Yakuza en Kyoto.-confesó por fin Adam.-Puede incluso que haya tenido algún problema con una de las familias que sirven a las Triadas en Hawaii.
-Bien, es un comienzo…-Danny le sonrió amable, intentando calmar su enfado y haciéndole entender que era más fácil que fuera sincero con él-. ¿Qué tipo de problemas?
-No puedo decirte mucho sobre ello, el gobernador Denning ordenó mantener el asunto tan en secreto como fuera posible, pero… Yamada recibió una amenaza por parte de las Triadas para que abandonara un proyecto en el que estaba trabajando, algo relacionado con un puerto de la isla en el que al parecer la familia Yuen tiene negocios.
-¿Qué quería hacer el embajador en ese puerto?-preguntó el detective cruzándose de brazos, interesado.
-No lo sé, ya te digo que no tengo demasiada información al respecto. Todo lo que puedo decirte es que perjudicaba a esa familia, por lo que decidieron enviarle una "invitación" para que se lo pensara dos veces y suspendiera el proyecto. Lo sé porque el día que llegó el paquete, yo estaba con Yamada. Fui yo, y no él, quien abrió en primer lugar el envío.
-¿Qué era? ¿Qué había en el paquete?
Adam dudó unos instantes antes de contestar.
-Daniel…
-No, nada de Daniel… Solo… contesta, ¿quieres?-pidió exasperado.
-Le habían cortado la mano a uno de sus hombres de seguridad, metido en un cubo de hielo para conservarla, y enviado a su despacho con un lazo de color rojo y una nota que decía "aleja tus pasos del puerto".
-¿Por qué no me contaste nada de esto?-Danny sonaba bastante defraudado en esos instantes.
-Ya te lo he dicho, Denning y el embajador me hicieron jurar que no diría nada, mi cargo en la embajada dependía de ello. Sabes lo mucho que me costó llegar hasta aquí, Daniel… Tú precisamente deberías saberlo mejor que nadie.
Danny agachó la mirada, prefiriendo no cruzarla con la de Adam en esos instantes, estaba demasiado enfadado y no quería decir nada que empeorara la situación.
-Daniel…-le rogó Adam.
-¿Sabes qué?... Es por eso por lo que deberías haber confiado en mí, porque soy el único que realmente sabe quién eres, y cómo eres.
La duda en la voz del detective le dolió tanto que no fue capaz de callarse.
-Si "realmente" supieras cómo soy y quién soy, no habrías venido, ni estarías haciéndome estas preguntas.
-Bueno…-afirmó Danny con tristeza- quizás la confianza que pensábamos que teníamos el uno en el otro no sea tanta como creíamos.
-Daniel…-Pero Danny le interrumpió, evitando cualquiera que fuera su reacción a esa afirmación.
-Una última cosa. ¿Puedes mirar este retrato robot y decirme si te suena su cara? Es el tirador al que identificó Steve en la gala benéfica.
Cuando el detective le enseñó el boceto de Nicholas, Adam se quedó sin respiración durante un instante, pero disimuló como pudo y negó con la cabeza.
Mentía. Por supuesto que reconocía a aquel hombre.
-No, lo siento. No puedo ayudarte.
Danny le miró desconfiado. Pensó en que los meses que había pasado junto a Adam, le habían enseñado a distinguir perfectamente cuando mentía.
Por lo general cuando sucedía eso Danny esperaba a que Adam buscara el momento oportuno para decirle qué era lo que le preocupaba, pero esta vez sabía que las cosas eran diferentes. Le estaba ocultando algo. Algo que definitivamente tenía mucho que ver con ese hombre del retrato y la muerte del embajador.
-Gracias por sus respuestas, señor Noshimuri. Estoy seguro de que la información que me ha dado será muy útil a mi equipo.
Se alejó de Adam y se encaminó a la puerta.
-No hagas esto-pidió el japonés, acercándose a él a toda prisa e interceptándole justo cuando abrió la puerta y salió del despacho.
Steve los vio salir y quedarse parados frente a la puerta, discutiendo en voz baja.
-¿Hacer qué, Adam?-la expresión de Danny le decía que algo iba mal, que estaba bastante enfadado.
-Intentar pretender que todo esto es culpa mía-aclaró- La falta de confianza ha sido algo que siempre se ha interpuesto entre nosotros. Creía que lo habíamos superado, que después de probar que lo de mi padre fue una encerrona, todo se arreglaría y te fiarías de mí. Pero no es así Daniel, todavía ves en mí al hijo de un asesino… a uno más de esos a los que persigues. Imagino que eso explica muchas cosas-puntualizó el japonés, con tono herido- como el hecho de que no quieras que nadie sepa lo que hay entre nosotros.
Danny se llevó ambas manos a la cara y las pasó por ella agobiado.
-No pienso discutir esto contigo ahora, no aquí. Hablamos luego.
Fue a alejarse de él en dirección a Steve, pero la voz de Adam le hizo detenerse un momento.
-Lo siento detective Williams, pero creo que los asuntos de la embajada me retendrán hoy más tiempo del que predije, no podré acudir a nuestra reunión. Quizás sería mejor posponerla. Al menos hasta que todo este asunto se solucione.
Todo lo que Adam deseaba con esas palabras era oír al detective pedir que no se alejara de él.
No fue así…
Al oírle Danny cerró los ojos de forma instintiva unos segundos, sabiendo que aquella conversación iba a ser algo que lamentaría mucho tiempo.
-Como usted quiera, señor Noshimuri.
No supo qué más contestar a aquella amenaza implícita, de modo que simplemente se giró hacia él y asintió. Después se volvió de nuevo y empezó a andar hacia la salida.
Steve le siguió al exterior del edificio, caminando a toda prisa para conseguir alcanzarle.
-¿Qué ha pasado? ¿Qué te ha dicho? -preguntó ansioso por saber, cuando por fin llegaron al coche de Danny y este se paró junto a la puerta del piloto para sacar las llaves.
Todo lo que hizo Danny fue mirarle cabreado y explotar.
-Maldición, Steven… Creía que teníamos un acuerdo-se quejó, pensando en lo testarudo que podía llegar a ser su compañero.
-Y yo creía que solo erais amigos- le reprochó Steve, hablándole desde el otro lado del coche, parado junto a la puerta del copiloto y poniendo las manos sobre el techo de este-. Pero por lo que acabo de ver supongo que también me equivoqué.
Danny le miró sorprendido y enojado. ¿Cómo se atrevía?
-Ahora somos compañeros, puedo darte ciertas licencias. Incluso el beneficio de la duda en algunas cosas. Pero mi vida privada sigue sin ser asunto tuyo, McGarret. Lo que…-gruñó con los dientes apretados.
-Lo es cuando puede interferir en un caso en curso, Williams-le cortó Steve, llamándolo también por su apellido y haciéndolo con un tono bastante más hiriente de lo que le hubiera gustado-. Y creo que es más que evidente que tu relación, o… lo que sea… que tienes con ese tío interfiere en este.
-¿Lo que sea que tengo con ese tío? –preguntó riéndose irónico-. Dime, comandante, ¿qué es lo que te molesta más, que creas que es un sospechoso o el hecho de que sea un tío?
-¿Qué?-Steve gritó la pregunta con voz chillona e indignada-. Claro Danny, soy un SEAL, ¿Recuerdas? Que te gusten las mujeres es algo que va con el cargo. Y tampoco puedes entrar en el ejército de los Estados Unidos si no odias a los gays-soltó sarcástico, y cada vez más cabreado.
Danny se calló de golpe y bajó la mirada avergonzado. Sacó por fin las llaves y abrió las puertas del Camaro.
-No hay relación, ¿de acuerdo? –En esos momentos tampoco le parecía estar mintiendo del todo, algo le decía que lo suyo con el japonés acababa de someterse a un tiempo muerto-. Nada va a interferir en el caso. He conseguido que me diga lo que sabe sobre Yamada y su relación con las Triadas.
Inmediatamente después se metió en el coche, sin esperar el siguiente comentario de su compañero, y encendió el motor.
Steve maldijo para sí, algo le decía que Danny estaba más afectado con todo ese asunto de Adam Noshimuri de lo que fingía.
-Puede que creas que no interferirá, Danny, pero ya lo ha hecho-se quedó en silencio un momento y por fin dijo lo que llevaba rato pensando-. Voy a apartarte del caso.
El detective apagó de pronto el motor y le miró completamente indignado.
-¿Qué vas a apartarme de… -dio un golpe con el puño al volante y le miró asesinándole con la mirada- ¡Y una mierda, McGarret! No puedes hacer eso. No ahora-. No después de todo lo que había pasado, y de saber que Adam podía verse envuelto de nuevo en algo así.
-Claro que puedo… Ahora soy yo quien responde ante Denning, ¿recuerdas?-Steve sabía que eso haría que Danny se pusiera en su contra, pero no podía arriesgarse a que todo ese asunto le estallara en la cara por culpa de dejarse llevar por motivos personales.
-¡Que te jodan, Steven!-le gritó Danny más lleno de rabia de lo que había estado en mucho tiempo, saliendo del coche y dando un portazo para no golpearle a él.
Era curioso en los pocos días que hacía que se conocían, las muchas veces que había deseado pegarle. Eran casi tantas como las que se había encontrado sintiéndose atraído por él.
-Sabía que no debía confiar en ti-empezó a gritarle Danny en cuanto le vio salir del coche también-. Estaba seguro de que toda esa palabrería sobre el respeto y ganarse la confianza no era más que una farsa para hacerme volver. Necesitabas a alguien que te facilitara la incorporación al equipo, ¿verdad? Eso era todo. Te importa una mierda mi trabajo. En realidad, no soy más que otro de tus títeres, ¿Verdad, comandante?
Steve supo lo mucho que se había equivocado cuando le vio reaccionar de ese modo.
-Danny…- intentó hablar, pero el detective se acercó a él completamente fuera de sus casillas, le cogió del cuello de la camisa y le empujó contra el coche.
-No te atrevas a negarlo. Lo has demostrado en cuanto has tenido oportunidad… ¿Quieres dar las órdenes en el 5.0?- le preguntó sarcástico, tirando de la placa de Steve, que colgaba de su cuello en la misma cadena en la que descansaban sus placas identificativas de la marina- ¿Quieres dar órdenes? El maldito soldadito quiere ser por una vez quién de las órdenes, ¿eh?… Bien, pues da tú las órdenes, pero no cuentes conmigo.
Danny volvió a descolgarse la placa del cinturón de su pantalón y a entregársela al comandante por segunda vez en tres días.
Steve le miró afectado y negó con la cabeza.
-No, no, no, no… Danny… no.
-Olvídame, McGarret, ¿Quieres?-rugió colocándose bien la corbata.
Danny fue a alejarse, pero Steve tiró de su brazo y le hizo moverse hacia atrás, el detective se revolvió, pero el comandante le inmovilizó los brazos y le estampó contra el coche, obstaculizando su única vía de escape con su cuerpo.
-Lo siento, Danny. No era esto lo que quería-aclaró Steve, arrepentido.
Contra su cuerpo, el pequeño detective forcejeaba intentando escaparse, pero sus brazos estaban apretados contra la espalda por culpa de la llave con la que el marine le había inmovilizado, y cada vez que lo intentaba, sus músculos se tensaban y gritaban de dolor.
-Solo intentaba asegurarme de que esto no te afectaba. No quiero que lo que pase con Noshimuri pueda perjudicarte-explicó el comandante. La Yakuza no es algo de lo que se pueda salir así como así Danny, ¿y sí te ha mentido?
-Suéltame o…-advirtió Danny muy enfadado, inclinando la cabeza hacia abajo para no mirarle a los ojos.
Su boca tan cercana al cuello de Steve que si quisiera podría arrancarle la garganta de un mordisco. O morderla simplemente. O quizás besar su cuello y lamerlo como le había apetecido desde la primera vez que había visto a ese idiota engreído vistiendo su traje de oficial de la marina.
-Suéltame, Steven o te juro que…-gruñó, más enfadado consigo mismo por sus pensamientos que con su compañero por inmovilizarle y tratarle de ese modo.
-Lo siento, Danny-repitió, poniendo todo el significado que pudo en cada palabra que pronunciaba- Por supuesto que hablaba en serio. Todo lo que dije iba en serio. Quiero que seas mi compañero, mi amigo… quiero que confíes en mí. Pero no puedes pedir que me haga a un lado cuando veo que puedes meterte en problemas.
-¿Y a ti qué te importa?-le gritó Danny furioso, levantando la cabeza y mirándole a los ojos esta vez.
Cuando lo hizo se dio cuenta de cómo estaban en esos momentos, de lo conectados que estaban tanto sus cuerpos como sus miradas. De lo cercana que tenía la boca de Steve, y de cómo sus ojos claros no podían apartarse de su propia boca.
Danny tragó con fuerza antes de volver a hablar.
-¿Qué te importa lo que me suceda, Steven?-susurró afectado.- ¿Qué más te da lo que yo piense, si me voy o me quedo? Puedes hacer esto sin mí… lo sabes. No me necesitas.
Maldita química, maldita y odiosa química. ¿Por qué de entre todas las personas que habían aterrizado por accidente en su vida tenía que ser precisamente Steve McGarret, el jodido SEAL con complejo de superioridad, el que le hacía sentirse de ese modo?
Steve le miró pensativo, intentando encontrar una buena respuesta a esa pregunta. Pero por más que lo hizo no consiguió una buena.
¿Qué demonios le pasaba?
¿Que por qué me preocupa? … No lo sé-se dijo a sí mismo. Por alguna razón sí que le necesitaba.
Negó con la cabeza y tragó con dificultad, al mismo tiempo que aflojó el agarre con el que inmovilizaba a Danny.
El teléfono móvil de McGarret empezó a sonar en ese preciso instante. Metió una mano en el bolsillo para cogerlo y ponerlo en su oreja sin molestarse en apartarse de Danny o de su mirada angustiada.
-McGarret.-contestó, manteniendo el contacto todavía con sus ojos azules.- Buen trabajo Chin, vamos en camino.
Fue entonces cuando se apartó por fin del cuerpo de Danny, cuando este desvió la mirada intentando evitar la suya, metiendo una mano en el bolsillo de su pantalón para volver a sacar las llaves del coche.
- Lo siento Danny… Lo siento compañero-le tendió su placa de nuevo para que la guardara, pero en un primer momento él no lo hizo- Por favor, Danny… De verdad que lo siento. Te prometo que no volveré a…
El detective Williams le cortó cogiendo la placa y alejándose de él en dirección a la puerta del conductor.
-¿Qué ha dicho Chin?- preguntó, desviando el tema de conversación.
-Creen haber identificado a Chen. Me manda la dirección. Nos reunimos allí con Kono y con los hombres de…
-Ok…-fue todo lo que contestó Danny. Sin molestarse en volver a mirarle.
El móvil de Steve vibró, acababa de llegar un mensaje de texto con la dirección de la redada.
-Yo conduzco. Conozco el sitio y…
Danny soltó una carcajada sarcástica y llena de mala intención.
-Ni en tus mejores sueños, McGarret.
-Danny…-rogó Steve.
-Entra en el coche, Steven-ordenó.
Steve entro en el coche y le miró arrepentido, esperó mientras Danny arrancaba el motor, pero vio como no aceleró de inmediato para marcharse.
-Si lo de hoy vuelve a repetirse, dejaré el 5.0 y pediré el traslado al departamento de Lukela-advirtió Danny, volviéndose a mirarle fijamente por un momento.
Por la mente de Steve pasó por un instante el pensamiento de que esperaba que se estuviera refiriendo a su ataque de autoridad repentino. Que no le estuviera pidiendo que no volviera a tocarle, de ninguna manera.
-No, Danny, te prometo que no…
-Si quieres que seamos compañeros, lo seremos… Puedo manejar tu estupidez repentina como llevo dos años haciéndolo con la de Denning- advirtió de nuevo el detective Williams- Pero vuelve a tratarme como a un maldito subordinado y te quedas solo, McGarret. Te lo juro.
Steve sintió un nudo oprimir su garganta cuando vio la expresión triste con la que Danny le miraba.
Esta vez todo lo que se atrevió a hacer fue asentir.
Tres días hacía que conocía al detective Williams, solamente eso había necesitado para pasar por todos los estados de ánimo, sensaciones y sentimientos diferentes que podía sentir hacia él.
No sabía qué era lo que tenía aquel pequeño detective de New Jersey, pero conseguía hacerle callar solamente con mirarle. Conseguía que se arrepintiera de sus actos solamente con una de sus sonrisas.
Una semana y media más sería todo lo que le costaría llegar a la conclusión de que Danny tenía razón. Si el detective se lo proponía, en tres semanas se estaría arrepintiendo de no haberle dejado marchar.
Danny iba a asegurarse de que Steve se arrepintiera de todas y cada una de las estupideces que había cometido en esas setenta y dos horas.
