Capítulo 7
-¿Qué quieres saber?-fue todo lo que se atrevió a decir.
Todo. Fue la simple respuesta del comandante McGarret. A lo que el japonés respondió empezando a explicarle el motivo por el que se había unido al embajador Yamada en los negocios del puerto que intentaban desbancar a las Triadas.
-Tiene que entenderlo…-pidió Adam, mirando a su alrededor, siendo consciente de que Danny debía estar escuchando esa conversación desde alguna habitación contigua- las otras familias de la Yakuza nunca dejarían que me retirara. Soy un Noshimuri, mi apellido ha significado siempre…
-No me importan una mierda tus negocios con la Yakuza, Adam -le cortó Steve- "Nicholas Tse", eso es lo que quiero.
-No puedes arrestarme por haber tenido un desliz, McGarret-se arriesgó-. No tienes nada que me vincule con el asesinato, solo con él.
-Pero tengo todo lo necesario para empapelarte por lo de los negocios del puerto, de hundir esa segunda oportunidad que no merecías y que Danny se molestó en darte. Así que, quiero saberlo todo. ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo?... ¡Qué demonios! Incluso me dirás si fue él quién te folló o fuiste tú si te lo pido-amenazó.
El japonés bajó la mirada, no era capaz de seguir alzándola si tenía que explicar lo que el comandante le pedía.
-No le conocía hasta que nos cruzamos en aquel congreso. No sé cómo fue pero… cuando quise darme cuenta habíamos quedado en el bar y empezamos a beber más de la cuenta.
Adam se quedó callado un momento, como si le costara seguir hablando, y Steve le dio un golpe en un pie con el suyo, instándole a continuar.
-Daniel y yo habíamos discutido, quise que me acompañara en ese viaje, era una buena oportunidad para estar juntos y olvidar todo lo demás, pero él se negó. Prefería quedarse en Hawaii por si Grace le necesitaba o si se le ocurría que ese fin de semana le apetecía verle. Siempre era lo mismo-afirmó, dolido-. Yo siempre era lo último para él.
-¿Celoso de una cría, Noshimuri? ¡Qué triste!-soltó sarcástico- Es su hija, por supuesto está por encima de ti. De cualquiera de todos los que le rodeamos.
Steve andaba de un lado para otro de la sala mientras le escuchaba.
-Yo… empezaba a cansarme. Y era como si ese chico lo entendiera todo, como si supiera cada cosa que fallaba en nuestra relación, como si incluso conociera a Daniel. Bueno… el resto puedes imaginarlo. El alcohol mezclado con todo hizo su efecto y acabamos en su habitación.
-La excusa del alcohol, por supuesto- Steve no sabía cuánto se acordaría de esa frase al día siguiente.
-Fue un error –se defendió Adam.
-Por supuesto que lo fue-afirmó el comandante, quedándose parado frente a él y cruzándose de brazos con expresión amenazadora-incluso tú eres lo suficientemente listo para darte cuenta de eso. Por eso llamaste a Danny esa mañana cuando saliste de la habitación de Nicholas.
Adam tragó angustiado, decidiendo por su propio bien fingir no haber escuchado sus palabras.
-La cuestión es que creí que todo quedaría en eso. En un maldito error. Que no le volvería a ver. Pero… unas semanas antes de la gala benéfica me llamó para que fuera a buscarle al aeropuerto. Decía que iba a hacer las entrevistas de personal para ser uno de los que integraran el servicio de Catering de la fiesta.
-Y le contrataste-le interrumpió McGarret mirándole como si él mismo hubiera matado al embajador.
- En un principio le dije que no. No quería tenerle cerca recordándome aquella equivocación.
-Y mucho menos con Danny por allí paseándose, ¿eh Adam? ¿Y si se iba de la lengua?-preguntó con mala intención.
-Fue precisamente por eso por lo que al final tuve que contratarle. Amenazó con contárselo todo a Daniel. Así que fingí ante Yamada que le contrataba porque venía recomendado por uno de nuestros chivatos de las Triadas.
-¿Xing Ma Lei?-preguntó curioso Steve.
-Sí…-afirmó Noshimuri, asustándose de lo mucho que parecía saber el comandante al respecto-. Pero juro que no sabía nada de sus intenciones. Creía que solamente me utilizaba para conseguir un trabajo en la isla. Nunca pensé que quisiera matar al embajador.
-Continúa-le ordenó McGarret, haciendo oídos sordos a sus súplicas-. ¿Cuándo fue la última vez que oíste de él? ¿Dónde o cómo podemos localizarle?
-El día antes de la gala quedamos en un restaurante cerca de la embajada. Discutimos porque estuve a punto de arrepentirme y dejarle fuera… pero me amenazó con hacer daño a Daniel y su familia. Sabía tanto de él; el nombre de su hija, de Rachel; su vida en New Jersey; en Seattle…
-Y…
-Cuando salimos del restaurante me obligó a llevarle de vuelta a casa.
-¿Dónde?-por fin conseguían algo de utilidad de ese maldito japonés.
-Una pequeña casa de tejado azul y paredes blancas cerca de Diamond Head.
El equipo del 5.0 tardó menos de veinte minutos en tirar abajo la puerta de esa casa, pero no encontraron en su interior lo que tanto deseaban, sino algo muy diferente, y mucho más preocupante.
En el sótano había una habitación amueblada para hacer las veces de despacho. Con un ordenador de última tecnología y un tablón de anuncios de un metro de alto por otro de ancho colgado de la pared.
Steve hubiera dado lo que fuera por poder evitar que Danny bajara a ese sótano y viera las fotos que colgaban de ese tablón.
En un extremo había fotos de Grace entrando a la escuela, saliendo de ella, jugando en el jardín de casa de Rachel con la inglesa, abrazada a él tomando un helado, surfeando en la playa con Kono…
En el otro, las fotos eran de sus compañeros de equipo… no solamente la agente nativa, Chin también estaba entre esas fotos. Eran menos pero, incluso Steve aparecía en varias de ellas.
En la parte inferior del tablón había también varias tomas de Adam y Danny en varios encuentros privados con el japonés. Cenas, reuniones íntimas en su casa o en el apartamento del detective…
Era como si Nicholas hubiera estado siguiendo cada uno de los pasos del detective Williams desde largo tiempo atrás.
-Danno…-empezó Steve, cuando vio a su compañero quedarse parado frente al tablón, observando las fotos de su hija y llevándose las manos a la cabeza.
-Esa es mi hija, Steven. Es mí… -y salió a toda prisa de la casa. Nadie le preguntó hacia donde se dirigía, todos sabían dónde encontrarle si le buscaban a partir de ese momento. Danny no podía arriesgarse a que Nicholas le hiciera daño a su pequeña.
Kono se acercó a las fotos y cogió una en la que aparecían el detective y el japonés.
-Esta es en mi casa-afirmó descolocada.
-Qué raro, eso no es…-observó Chin igual de extrañado.
-Mi fiesta de cumpleaños-Kono acabó la frase por él-. Esto es de hace más de seis meses.
-Es todo una excusa-intervino Steve al fin- todo lo del asesinato del embajador no es más que una excusa para poner en marcha su plan. Involucrar y hundir a Adam, hacer que engañara a Danny… los falsos asesinos que se parecían a nosotros… Este tío lo único que busca es venganza. Hacerle daño a él por lo ocurrido con su hermano.
-¿Qué?-preguntaron Chin y Kono al mismo tiempo. Ninguno de ellos tenía ni idea de lo sucedido con el hermano de Nicholas, era un detalle que Steve había decido omitir por el momento.
-Este tío va a por Danny. Todo lo que sucede repercute en él y le hace daño. Él es su único objetivo. Y Grace es el siguiente paso en su plan.
Tanto el equipo de criminalística de la policía de Hawaii como el propio 5.0 rastrearon de principio a fin aquella casa sin obtener nada que les guiara hasta el paradero actual de Nicholas.
Era como si de nuevo hubiera desaparecido de la faz de la tierra.
Denning no cumplió su amenaza de recluir al detective Williams tras una mesa de despacho si no encontraban a Nicholas en cuarenta y ocho horas, después de todo habían pillado a Adam con todo el equipo y descubierto cierta información de importancia. Pero sí que ordenó que fuera apartado del caso hasta nuevo aviso y puso a Steve al mando, nombrándole único responsable de cualquier acto estúpido que el detective pudiera cometer a partir de ese día.
La primera orden de McGarret tras aquellos cambios forzosos fue poner vigilancia en la casa de Rachel para Grace y ella. Quiso mandar a Danny a descansar, pero sabía que nada ni nadie, ni siquiera él, sería capaz de apartar al detective de la niña mientras Nicholas siguiera desaparecido.
Se quedó con ellos durante algunas horas, pero por alguna razón ver interactuar a Danny con Rachel le provocaba dolor de estómago y una extraña asfixia momentánea.
Así que se quitó de en medio, ordenó a Chin y Kono avisarle si había algún movimiento extraño alrededor de la casa y se marchó a descansar.
Necesitaba perder la consciencia unas horas y olvidar todo aquel maldito día.
Eran más de la una de la mañana cuando el teléfono móvil de Steve empezó a vibrar encima de la mesita que había junto a su cama, apartándole de su merecido descanso. Estiró un brazo y cogió el aparato medio dormido para ponérselo en la oreja, ni siguiera se molestó en mirar la pantalla para ver quién era, solamente Denning solía llamar a horas como esas.
-McGarret…-gruñó adormecido.
-¿Estabas dormido?-pregunta tonta, sí. Eran la una de la madrugada, por supuesto que su compañero dormía, sobre todo después de un día tan largo como ese. Pero claro, él no estaba lo suficientemente lúcido como para pensar en eso.
-¿Danny?-preguntó despertándose de golpe al oír su voz, incorporándose rápidamente y quedando sentado en la cama.- ¿Ocurre algo? ¿Estáis bien?- Lo último que supo de su compañero era que se quedaba a pasar la noche en casa de su ex para vigilarlas por lo de Nicholas.
-No, todo está bien. Acabo de llamar a Kono y todo está bien por casa de Rachel.
-¿Qué?... Espera, ¿no estás con ellas?
-No, Rachel me ha dado la patada-y tras decirlo soltó una carcajada.
-¿Qué?-volvió a repetir Steve, esta vez sin ser capaz de creer lo que oía.
-Sip… dice que todo esto es por mi culpa y que las pongo en peligro. Asi queeeeeee… Chin y Kono me han revelado de mis obligaciones-otra risita estúpida de fondo.
-¿Revelado?... Será relevado-soltó Steve alucinando- Danny, ¿estás bebiendo?
-¡Bingo! Punto para el comandante-soltó guasón- ahora sé porque el gobernador te puso al mando. Eres muuuuuuuy listo… Además de increíblemente sexy. Me pregunto si todo ese rollo de quererte como a un hermano por lo de criaros juntos y salvar a su hermana no es solo una excusa para meterse en tus pantalones cargo.
¡ .mío!-pensó Steve.
-Danny… ¿Qué demonios estás haciendo?-preguntó preocupado- ¿Por qué no me has llamado antes? Hubiéramos hablado de ello en lugar de arreglar tus problemas en Whisky y…
-Es Vodka, en realidad. No me gusta mucho el Whisky, sabe a té de tabaco o alguna mierda parecida. Y no… "Gracias" no me apetece hablar de ello.
-No quieres hablar de ello. Claro… por eso me estás llamando medio borracho a la una de la madrugada, porque no necesitas hablar de ello—contestó sarcástico el comandante, dejándose caer hacia atrás en la cama con el teléfono en el oído.
-Créeme, Steven. No es eso. Debería serlo, peeeeeeeeeeero, nop… no es eso- y otra risita tonta, esta vez casi tan nerviosa como ebria-Oh dios, este Vodka es realmente bueno.
-¿Qué es entonces?-preguntó el marine curioso- ¿Echabas de menos mi dulce voz?-soltó socarrón. No creía que sirviera de mucho hablar en serio con Danny en esos momentos, así que al menos aprovecharía que tenía la lengua suelta para que dijera alguna que otra cosa de las que sobrio era difícil oírle decir.
-Algo así…
La contestación tan directa del detective le hizo quedarse sin habla unos instantes.
-¿Qué?-repitió por tercera vez, en esta ocasión más sorprendido que en ninguna.
-No lo sé -aclaró Danny, dándole un trago a la botella de Vodka ruso de importación que tenía en la mano y continuando después- Ni yo sé qué coño me pasa. Pero tiene gracia, ¿Sabes?... El hermano pequeño de mi ex compañero intenta arruinarme la vida por algo que no es culpa mía, Rachel me ha pateado de su casa, no me deja acercarme a Grace hasta que pillemos a ese jodido chino; Adam me ha engañado precisamente con ese puto crío… y todo en lo que yo puedo pensar… es en ti. Comandante Steve McGarret. El jodido Super SEAL.
-Danno-escuchó decir con cariño y preocupación al otro lado de la línea.
-¿Qué coño me pasa, Steven? Toda esa mierda pegándome en la cara y yo lo único que puedo pensar es en ti. En verte, en estar contigo… -risita sarcástica y vuelta a empezar- ¿Qué coño me has hecho, Steven?
-Danny, escúchame. Dime dónde estás, ¿Ok? Iré a buscarte y hablaremos, ¿De acuerdo?
-Ok. Estoy aquí. No me muevo de aquí.
-¿Aquí?... Vas a tener que ser un poco más específico-se rio Steve.
-Aquí, aquí… como de "aquí en tu porche"-y esta vez era Danny el que se reía y McGarret el que se quedaba callado sin poder creérselo.
-¿Estás en mi casa?
Steve se levantó de la cama y miró por la ventana. Era cierto, desde ahí podía ver a su rubio amigo sentado en la escalera de su propio porche con una botella en la mano.
-Ni se te ocurra moverte de ahí-ordenó justo antes de colgar el móvil.
-¡Sí, señor!-soltó Danny divertido, levantando la botella en la mano y escuchando únicamente el sonido de la línea cortándose al otro lado.
Joder Danno…-se dijo Steve, mirando una última vez por la ventana antes de bajar al piso inferior en busca de su compañero.
Abrió la puerta y allí estaba el detective, vistiendo una camiseta de su equipo de beisbol favorito, con su bonito culo respingón enfundado en un pantalón vaquero pegado a la escalera, y bebiendo un trago tan largo de la botella de Vodka que parecía que quisiera acabarla antes de verle.
Steve se acercó a él y se sentó a su lado.
-¿Rodnik… Danny? ¿En serio?-preguntó sarcástico, haciendo alusión a la marca de Vodka que bebía.
-¿Qué?... Es muy bueno. Además, quedaban pocas cervezas-observó distraído, la visión de Steve en pantalón de pijama, descalzo, sin camiseta y con el pelo revuelto de dormir empezaba a hacer un efecto más tóxico en su sangre que el alcohol importado-. Deberías ir así vestido al trabajo-soltó sin miramientos-. No creo que fuera bueno para mi salud mental, pero hay otra parte de mi anatomía que realmente te lo agradecería.
Steve se rio divertido, y si Danny no hubiera estado tan bebido, se habría dado cuenta de que incluso se había ruborizado.
Después de eso se miraron el uno al otro unos instantes, sin decir nada, ambos pensando en la conversación telefónica que acababan de tener, cada uno haciéndolo a su manera.
Danny pensaba en ello a través de la nube de alcohol que enturbiaba su sensatez, solamente queriendo ceder a su necesidad, acercarse al comandante y besarle hasta que todo lo malo en su vida desapareciera siendo arrasado por el éxtasis de sentirle.
Para Steve sin embargo, todo era muy real, mucho más complicado. Tenía a Danny frente a él, medio borracho, MUY dispuesto, vulnerable y deseoso de olvidar. Con gusto le daría lo que pedía, le haría creer que sus problemas no existían mientras se hundía en él haciéndole pegar la cara a la almohada de su cama, pero sabía que una vez el efecto del alcohol desapareciera, su amigo podría arrepentirse de haber caído en la tentación.
Se levantó de la escalera y le quitó la botella de las manos.
-Vamos compañero-pidió tendiéndole la mano libre al detective para ayudarle a levantarse-. Necesitas un café… y una buena ducha.
Danny cogió su mano y se incorporó quedándose parado de pie frente a él, con la espalda contra la barandilla de madera de la escalera.
-Solo si tú te duchas conmigo-soltó juguetón, atrayendo a Steve contra su cuerpo.
Vio como el marine respiraba profundamente y su mandíbula se tensaba de apretar los dientes conteniéndose.
-Danno-rogó, pero el detective llevó sus manos al cuello de Steve y le obligó a ponerse a su altura para poder besarle.
Durante unos minutos McGarret se dejó llevar, se aferró a los labios de Danny y probó el sabor del Vodka importado que envenenaba su conciencia. Sintió la necesidad en sus besos, en las caricias de esas manos que se colaban bajo la tela de su pantalón de pijama y apretaban su culo para aumentar el contacto entre sus cuerpos.
Pero tenía que parar. Por nada del mundo quería hacerlo, pero tenía que parar antes de que todo se descontrolara y el rubio de Jersey acabara odiándole por no ponerle freno a esa locura.
-Danny… vamos, no hagas esto. Así no…
Toda la respuesta que obtuvo del detective fue sentir como su mano derecha se hundía en la parte delantera de su pijama y aferraba su polla con fuerza.
-Me encanta, ni siquiera te molestas en llevar ropa interior. ¿Me esperabas?-preguntó con malicia.
-Dios Danny…-gimió el marine como única respuesta.
-Apuesto a que sí-se rio el detective, contestándose a sí mismo-. Apuesto a que soñabas con esto cuando te he llamado.
Steve se apartó de él haciendo acopio de una fuerza de voluntad que no sabía que tenía. Se pasó una mano por la cara aturdido y tendió la otra frente a Danny para evitar que se acercara.
-Entra en casa, Williams. ¡Ya!-ordenó-. Necesitas esa ducha.
"Dios, YO, necesito esa puta ducha ahora mismo"-se dijo para sí.
Danny se rio de su reacción, pero obedeció y entró en la casa.
Steve subió a toda prisa a su habitación, se puso una camiseta encima para no seguir tentando a la suerte, y buscó algo de ropa que poder dejarle a Danny y obligarle a tomar esa ducha mientras él preparaba café e intentaba ralentizar su ritmo cardíaco.
Llevaba ya quince minutos en la cocina esperando, con el café empezando a enfriarse, cuando perdió la paciencia y fue hasta el cuarto de baño en busca de su compañero.
-¿Danny? ¿Todo bien?… Se enfría el café-dijo golpeando con los nudillos la puerta del baño y asomando la cabeza por ella sin pensarlo.
Al hacerlo pudo ver la pequeña figura desnuda de Danny a través de la mampara de la ducha, su cabeza agachada hacia adelante y sus manos apoyadas en la pared mientras el agua caliente que empañaba los cristales caía sin cesar sobre su piel bronceada. Cada gota recorriendo su espalda ancha… colándose entre las nalgas de ese trasero redondo que tan bien modelaban los pantalones de pinza que siempre llevaba…
"Mierda… No… no, no, no… Deja de mirarle. ¡Céntrate!" –se dijo apartando la mirada.
-¿Danny?-volvió a decir, sintiendo como su boca se humedecía al no poder hacer desaparecer esa imagen de su mente.- El café… que se enfría. Vamos, amigo, llevas veinte minutos ahí metido. ¿Me oyes?
Pero Danny no contestaba, seguía quieto y tranquilo bajo el agua, disfrutando de la caricia de ese cálido líquido transparente que relajaba sus cansados y tensos músculos.
Seguramente ese era el motivo por el que no contestaba, porque no podía oírle por culpa del ruido que hacía el agua, o porque esta tapaba sus oídos.
Al menos eso fue lo que pensó Steve. Y precisamente por eso decidió acercarse y dar un golpe en el cristal.
-Danny…
Fue entonces cuando el rubio por fin se dio la vuelta, le miró un momento y sin pensarlo dos veces abrió la mampara y sacó un brazo sujetando a Steve de la camiseta.
-No quiero café-fue todo lo que dijo mientras le arrastraba con todas sus fuerzas hacia el interior de la ducha.
Al parecer sí que le había oído…
-Joder Danno… ¿Qué crees que estás haciendo?-preguntó el comandante nervioso y excitado cuando sintió el agua empezar a mojar su ropa y su espalda tocar contra la pared de la ducha.
-Rendirme-confesó el rubio con voz provocadora, sonaba mucho más sobrio de lo que lo estaba minutos antes en el porche-. ¿Era eso lo que querías no?... Pues lo estoy haciendo. Y ¿sabes qué? Esta es tu última oportunidad para tomar el control, Steven.
Y ese fue el instante en el que McGarret finalmente sucumbió, cuando Danny hundió su cara en su cuello y su lengua empezó a acariciarlo, la poca sensatez que le quedaba desapareció y por fin dejó que ocurriera lo que tanto había deseado.
Como si fuera un enemigo al que intentaba reducir, Steve hizo un movimiento que obligó a Danny a cambiar los puestos con él y a pegar su espalda a la pared de la ducha. Entonces hundió su lengua en la boca del rubio y le dio un beso profundo y rudo mientras sus manos se apretaban contra su culo y presionaban sus pollas la una contra la otra con fuerza.
-Todavía llevas demasiada ropa, nene…-susurró el rubio excitado, arrastrando su camiseta hacia arriba para quitársela y poder sentir el pecho desnudo de Steve contra el suyo.
Cuando se la quitó, se aferraron el uno al otro besándose con ansias y acariciando cada rincón de su mojada piel.
Entonces el detective se apartó de pronto e hizo algo que le cortó la respiración. Se agachó y se colocó de rodillas en la ducha frente a Steve, arrastrando con sus dedos su pantalón y dejándolo tocar el suelo mojado. Se lamió los labios al ver la polla erecta del marine a la altura de su boca y le miró lascivo.
McGarret no tuvo tiempo ni de soltar alguna burrada al respecto, cuando quiso hacerlo sintió la boca de Danny rodear la punta de su polla y perdió la capacidad de hablar. Todo lo que salía de sus labios a partir de ese momento eran los diferentes sonidos y gemidos de placer que la lengua experta del detective le provocaba al juguetear con ella.
Steve dejó caer la cabeza hacia adelante y pegó la frente a la pared, intentando encontrar un punto de apoyo en el que poder aguantarse mientras se deleitaba con la sensación de tener su polla entrando y saliendo de esa cavidad estrecha y caliente que era la boca de Danny, al mismo tiempo que toda aquella agua caía sobre su espalda.
-Arriba…-gimió- oh…joder, Danno… levanta. Para… Umm dios, para… -rogó sintiendo que podría correrse demasiado pronto si el rubio seguía haciendo eso con los dientes contra su carne hinchada y palpitante.
Le obligó a levantarse y hundió de nuevo su lengua en la boca de Danny, al mismo tiempo que su mano aferraba la polla del rubio y empezaba a masturbarle.
-Tú ganas comandante. Fóllame… vamos, hazlo…-rogó el detective, con su voz tan llena de necesidad que resultaba obscena.
Esta vez Steve no se molestó en negarse, en fingir que no quería hacer eso por lo que pudiera pasar a la mañana siguiente, simplemente le dio lo que pedía, lo que él mismo ansiaba.
Obligó a Danny a darse la vuelta y a pegar su cara a la pared, con sus manos le hizo abrir las piernas y fue él esta vez quién se agachó ante del detective.
Unos segundos más tarde su lengua y sus dedos jugueteaban con la entrada de Danny mientras este gemía su nombre descontrolado, y le rogaba para que se levantara de una vez y le penetrara.
-Vamos, Steve… dios, nene hazlo ya… vamos nene…
Steve se puso en pie y sacó tres de sus dedos de la entrada del detective para sustituirlos por fin por su polla. Su carne mojada se hundió en el culo de Danny con fuerza y haciéndoles gemir a ambos al unísono.
-Vamos nene, muévete… vamos…-volvió rogar Danny.
-Nggg… dios, Danno… - gimió Steve mientras empezaba a embestir en su interior, con uno de sus brazos rodeando su pecho mientras su mano libre le sujetaba de la cadera para poder seguir el ritmo de las estocadas.
-Sí, nene… sí…más rápido-rogaba el otro mientras se sujetaba con una mano a la pared y con la otra apretaba su propia polla deseoso de correrse.
Ninguno de los dos tardó mucho en hacerlo. Steve sintió el orgasmo arrollarle dejando que su frente se pegara a la espalda de Danny mientras lo hacía, embistiendo con más fuerza por última vez en el interior del rubio para llenarle con cada gota de su esencia.
Danny lo hizo apenas un segundo después, cuando la polla de Steve golpeó ese punto que provocó que su visión se nublara y algo explotara en su interior. Manchando la pared oscura de la ducha y sintiendo las piernas temblar, advirtiéndole que no serían capaces de sostenerle mucho tiempo más.
Ese no fue, como Steve hubiera podido pensar, el resultado final de la noche de borrachera del detective Williams. Danny no se conformó con aquel arrebato de pasión bajo el grifo de la ducha. Le arrastró hasta su dormitorio y le pidió que le poseyera una y otra vez hasta que ambos cayeron dormidos, víctimas del cansancio.
Eran algo más de las cinco y media de la mañana cuando Danny se despertó, miró a su lado y vio a Steve dormido boca abajo.
"Idiota".-se dijo a sí mismo. Nunca debió empezar a beber, no mientras pensaba en Steve, no sabiendo lo mucho que deseaba poder ceder a lo que sentía, a pesar de estar tan convencido de que no debía hacerlo. De que solo lo complicaría todo para ambos ahora que la relación entre ellos parecía mejorar y empezaban a ser realmente compañeros y amigos.
Se levantó sigilosamente para que el comandante no se despertara. Buscó su ropa y su móvil y se dirigió a la planta inferior de la casa.
Se hizo un café mientras sopesaba si esperar a que Steve despertara para enfrentarse a él, o salir corriendo con el rabo entre las piernas fingiendo que no había pasado nada. Aunque sí había pasado, y dios… lo que había pasado entre ellos esa noche había sido tan… Lo recordaba, claro que lo recordaba. No estaba tan borracho como pensaba, o como pretendía estarlo.
El sonido de su móvil vibrando le distrajo, anunciando un mensaje de Rachel en el que la inglesa le pedía que fuera inmediatamente a verle, y decidiendo por él.
Salió de la casa pensando en el problema de haber caminado hasta casa de Steve la noche antes, eso le obligaba a pasar a buscar el Camaro por su apartamento antes de ir a casa de Rachel. Porque por nada del mundo iba a despertar al comandante y enfrentarse a él solamente para pedirle que le llevara.
Steve se levantó de la cama en el preciso instante en el que escuchó la puerta de la entrada cerrarse, sabiendo que de nuevo estaba solo en la casa.
Se sentó en la cama y pegó la espalda al cabecero, levantando las rodillas y hundiendo su cara entre las piernas.
Estás jodido comandante…-se dijo.
Por supuesto que había escuchado al rubio levantarse, pero decidió darle el tiempo necesario para asumir lo ocurrido entre ellos, o para lamentarlo. Deseaba que fuera lo primero, aunque estaba seguro de que finalmente Danny optaría por lo segundo.
-¿Rachel?...-Danny acompañó a la criada hasta el salón, donde encontró a su ex mujer todavía en camisón y con pinta de estar recién levantada.
-¿Qué demonios te pasa, Daniel?-preguntó con tono enfadado y haciendo énfasis en esa forma de decir su nombre que él tanto odiaba.
-¿Cómo que qué pasa?... Eso tendría que preguntarlo yo. Me has mandado un mensaje para que estuviera aquí cuanto antes. Pues aquí estoy.
-Mensaje… ¿Qué mensaje? Yo no te he mandado nada, estaba durmiendo. Por dios Daniel, son las seis de la mañana.
Fue en ese preciso instante cuando Danny supo que de nuevo algo iba mal. Lo sintió en sus entrañas.
Descolgó el móvil y llamó a Steve. Nada. Apagado o fuera de cobertura. Extraño… hubiera jurado ver el teléfono de su compañero encima de la mesita que había junto a la cama cuando se despertó, y estaba encendido.
Llamó a Kono y Chin para informarles de que algo no iba bien, (ambos agentes acababan de terminar su turno y sido sustituidos por los hombres de Lukela durante unas horas para la vigilancia de Grace y Rachel) y les pidió como un favor personal que volvieran a la casa y las mantuvieran a salvo. Pisó el acelerador del Camaro y pocos minutos después estaba de nuevo en la casa de McGarret.
-¡Steve!...-gritó acelerado entrando sin llamar. El sistema de seguridad no estaba activado mientras el SEAL estaba en la casa, eso era buena señal, ¿No?
No obtuvo respuesta a su llamada.
-¡STEVEN! Vamos, contesta…-volvió a gritar desesperado.
Subió a toda prisa hasta la habitación esperando encontrarle allí, pero todo lo que vio fue el caos y el desorden.
Todo estaba por los suelos, los muebles, la ropa… el móvil de Steve.
En ese instante su propio móvil empezó a sonar de nuevo.
-Williams…-dijo contestando por inercia, en esos momentos su corazón cabalgaba a toda velocidad pensando en lo que podía haberle pasado a Steve.
No tardó en tener una respuesta.
-Prioridades, Daniel…-escuchó decir al otro lado de la línea. No supo cómo, pero estaba seguro de quién era el que le hablaba.- La clave está en las prioridades…-se rio- Sabía que pensarías que Grace, tu querida razón de vivir, sería mi siguiente objetivo…
-Nicholas… ¿Dónde está Steve?
-Tanta gente querida a la que creías que debías proteger, y le das de lado precisamente a él… Estoy seguro de que después de vuestro encuentro nocturno empiezas a arrepentirte.
-¿Dónde está Steve?-repitió gruñendo las palabras con rabia. Ese cabrón les había estado vigilando incluso esa noche.
-Bueno, tengo que admitir que este me gusta más que el anterior… ese japonés no tenía mucha idea-soltó riéndose a carcajadas.
-Si tan siquiera le rozas yo mismo te destriparé y te mandaré a hacer compañía a tu hermano-amenazó gruñendo las palabras con los dientes apretados.
-Tienes una hora para venir al lugar que pone en el mensaje que te va a llegar al móvil-esta vez fue Nicholas el que contestó hablando con pura furia en su voz- si no lo haces a tiempo, o invitas a tus amigos del 5.0 y la poli a la fiesta, tu SEAL está muerto.
