Gracias por los RR! Me gusta mucho leerlos.
Se sentiría mal por su pequeña mascota pues tuvo que soportar la aparición, pero él ya se sentía lo suficiente mal como para siquiera ponerle atención a su mascota mágica
Estaba convencido que nadie lo reconocería como 'el niño que vivió' salvador del mundo mágico. Su rostro estaba lleno de quemaduras en su parte derecha, su peso era tan bajo que cualquiera podría levantarlo del suelo, sentía su cabello arañoso y maltratado, que estaba del tamaño suficiente para cubrir la parte de su rostro quemada, y su ropa vieja, rota y demasiado grande para él, agradecía que escondiera su delgado cuerpo. Si, estaba seguro que nadie lo reconocería como 'el niño que vivió', y también estaba convencido todos se limitarían a mirarlo por unos segundos y apartar la vista.
Pensó en esconder a su serpiente entre sus ropas, pero de nuevo estaba el hecho de que estaba demasiado débil como para soportar el peso de su mascota
- No es necesario esconderme - Le dijo a Harry en cuanto esté le compartió su miedo a que los demás la vieran - yo pertenecía a la muerte y como tal, sólo aquellos que hayan muerto una vez podrán verme -
- bueno - Dijo mofándose Harry - eso es casi imposible en el mundo mágico... aunque con los muggles es otra historia -
Él veía una increíble ventaja en eso, no tener que preocuparse por esconderlo a cada instante seria genial, y su nueva mascota también le explicó que al igual que las reliquias que recibió estaba atada a la vida de Harry
El mundo mágico puede parecer perfecto a simple vista, y eso era porque los magos parecían negarse a aceptar cualquier cosa que estuviera fuera del promedio. Por eso les parecía tan importante la pureza de la sangre y por ello los squibs eran ocultados del público, y si consideramos lo fuerte que son los magos y cómo la magia ayudaba a los magos a vivir más tiempo, no era común ver a gente ciega o inválida caminando con tranquilidad en el mundo mágico y, muchos no sabían cómo es que deberían tratar con ellos.
Lo aprendería en cuanto llegara al mundo mágico y podría sentir en viva carne como estaba siendo observado e ignorado de formas iguales, la gente amable siempre buscando ayudar y las personas apáticas tratando de ignorarlo. Con sus ojos cerrados y bastón en la mano, nadie dudaría que era ciego.
A Harry le fue difícil moverse por el Caldero Chorreante solo con sus recuerdos, se sentía tan débil y perdido, pero también se sentía demasiado orgulloso como para simplemente pedir ayuda a alguien. Jesús extraño que los presentes se generan en cuanto lo vieron y no pudo evitar sentirse feliz de que sólo había unas cuantas personas en el bar a tan prontas horas de la mañana.
- ¿Puedo ayudarte? - Escucho la voz de un hombre que pudo reconocer como la voz de Tom, el tabernero
De verdad que quería negarse con todas sus fuerzas a aceptar cualquier ayuda, pero una parte de su cabeza simplemente no dejaba de gritar y recordarle lo mucho que necesitaba de cualquier ayuda que se ofreciera. Y si, era la verdad, estaba por primera vez en el mundo mágico y no sabía ni cómo ubicarse en un simple bar.
- Estoy bien - Respondió finalmente y con orgullo - Aunque agradecería si me muestras la forma correcta de entrar - Terminó diciendo reprimiendo su nuevo adquirido orgullo
- Claro - Escucho a Tom y sintió como su mano se posaba sobre hombro
- Puedo seguirte - Replicó él más joven retirándose para apartar la mano del mayor - Solo debes caminar delante de mí y te seguiré -
- Es por aquí - Dijo el hombre con desconcierto en su tono de voz y empezó a caminar lento rumbo a la parte trasera, como si temiera que Harry cayera al suelo en el momento en que se distrajera
Harry contuvo un gruñido y se rindió a aceptar ayuda del desconcertado hombre, aunque pensaba que seguramente su serpiente sería una mejor lazarilla que él.
Cuando llegaron a la parte trasera del bar que daba el callejón fue Harry el que tuvo que explicarle a Tom como debía enseñarle a un ciego cuál era la forma de ubicarse para abrir el callejón. Usando su bastón contó todos los ladrillos, primero de abajo hacia arriba y después de izquierda a derecha.
Una vez tuvo entre sus manos el primer ladrillo el resto fue pan comido ya que eran ladrillos consecutivos
- Bien - Susurró Harry y sacó su varita de su pantalón, por un momento pensó que debía verse realmente mal con lo que iba vestido pero, después de todo, saldría con una gran herencia entre sus manos una vez saliera de Gringotts y no volvería a usar ropa de segunda mano. - 3 Arriba 2 Horizontales -
Colocó su varita sobre ladrillo correcto y escuchó como la puerta se abría delante él
- Gracias - le dijo a Tom para luego seguir salir con cuidado al callejón y retomando su camino al banco
Harry no quería admitir que estaba perdido, después de todo, eso parecía algo imposible pues, ¿Quién se perdería en su camino al Gran edificio blanco que llamaba tanto la atención? Pues un ciego diría Harry, después de todo era imposible ver el enorme y llamativo edificio
- Avísame cuando estemos con los duendes - Susurro esperando que su serpiente pudiera cumplir de lazarillo
- Le avisare en cuanto lleguemos delante de ellos amo Harry - Dijo la serpiente que escuchaba cómo se arrastraba delante de él
Harry empezó a caminar por el lado izquierdo del callejón con cuidado y lentamente para no chocar con nadie, se dispuso a examinar todo el ruido a su alrededor, los olores y los defectos del suelo. Quería grabarlos en sus recuerdos tantos como le fuera posible para tenerlos presente en futuros regresos al callejón.
Entre los ruidos fue capaz de distinguir el Emporio de las lechuzas y con los olores la fresca heladería de Florean. Recordaba que las túnicas estaban justo cruzando la calle y un poco más allá estaría el banco de Gringotts, Harry se alegró de tener una buena memoria y el siseo de la serpiente le dijo que estaba en lo correcto
- Por aquí - Escuchó a la serpiente y le siguió cuando cruzo la calle
Harry subir escaleras también cómo pudo tal vez, pensó, podría pedir permiso para aparecer directamente en el banco, bueno, si pudiera recibir ese favor su vida sería más fácil, aunque después negó cansado.
El enorme espacio del banco desconcertaba a Harry como para siquiera tener ganas de volver allí. Más los constantes ruidos que hacían todos los duendes al contar, refunfuñar y moverse le permitían tener un pequeño 'mapa' en su cabeza del lugar. Se decidió por acercarse al primer duende que pudo encontrar ignorando por completo, si era con quien él que debería hablar o no
- Disculpe - Llamo Harry para llamar la atención del duende
- ¿Que quiere? - Respondió con el típico tono gruñón en su voz
- Quiero hablar con alguien para reclamar una bóveda que se acaba se me acaba de informar poseo - Explicó Harry enseñando sutilmente su nuevo anillo, aunque el duende parecía lo había ignorado, no lo sabría con seguridad pero no se sentía superior por poseer un anillo de herencia.
- Greps ¡tienes trabajo! - Gritó el duende y después le pareció que volvió a lo que estaba haciendo en un principio.
Harry se quedó quieto y espero unos segundos hasta que escuchó unos pasos cerca de sí mismo, por un momento dudo que los de duendes le hicieron algún caso pero no, parecía que ellos trataban igual de mal a todos los magos sin excepción.
-¿Señor? - Escucho al que supuso era Greps - Yo lo guiaré a la oficina correspondiente -
- Lo seguiré de cerca - Respondió y supuso que él duende, que había suspirado, se había aliviado de no tener que tocar a Harry
