Capítulo 3

Familia

– Entonces, ¿una chica desnuda te cayó del cielo? –

– Sí –

– ¿Y no hiciste nada? –

– La traje a la clínica –

...

...

...

– Ichigo, ¿eres gay? –

BAM

– Esto me gano por traerla con él– decía Ichigo mientras miraba con enojo a su padre, Kurosaki Isshin, quien estaba con la cara embarrada contra la pared. Su hijo había estrellado su puño en su cara haciéndolo volar del otro lado del pequeño pasillo en el que se encontraban. Isshin se incorporó lentamente con una mano en su rostro.

– Cada día estas más fuerte mi querido hijo. Papá está orgulloso de ti – dijo mientras sonreía y un chorro de sangre le salía de la nariz.

– ¿Podrías dejar de sonreír así? Es espeluznante– dijo el pelinaranja cruzándose se brazos. Su padre era realmente insoportable. Podía llegar a ser muy insistente, empalagoso y molesto, pero debía de reconocer que era el mejor médico que conocía.

– Tienes que reconocer que es una chica hermosa – decía el doctor con una mano en el mentón, pensando. Ichigo sintió que su enojo resurgía. – Sería una nuera perfecta – lo volvería a golpear sin duda – Pero…– el tono de su voz hizo que toda su atención se centrara en su padre – Es muy extraño que apareciera de la nada y sin un solo conocimiento del mundo – dijo alzando sus ojos hacía la puerta que ocultaba a Orihime de ellos.

– Sí – dijo Ichigo tensando la mandíbula.


Orihime se encontraba sentada en una especie de cama, algo que ellos habían llamado camillas, que eran especiales para las personas heridas que llegaban ahí. El cuarto no era muy grande pero si lo suficiente para albergar cinco de esas camas. Era todo en color blanco, parecido al blanco del cielo pero no tan brillante. También tenía un olor raro, ellas habían dicho que era alcohol que servía para curar heridas. Bajo su mirada a la hermosa mujer que le colocaba algunas vendas en sus pies descalzos. Su cabello era negro y largo pero lo llevaba sujeto en una cola alta.

– Listo. Con eso bastara– dijo la hermosa mujer sonriéndole a Orihime.

– ¡A-Arigatou! Etto…– decía la chica intentando recordar el nombre de la señora bonita.

Al ver que la chica batallaba intentando recordar su nombre, la señora rió bajito. – Soy Kurosaki Botan, mucho gusto– su sonrisa dejo sin palabras a Orihime. Por primera vez desde que renació sintió una gran calidez, pero no era igual a la que Ichigo le hizo sentir. Esta calidez era mucho más tierna, aunque no era el término adecuado.

– Arigatou Kurosaki-san– dijo la chica haciendo una reverencia.

– Veo que Ichigo te presto su chaqueta– comenzó a colocar las botellas de antisépticos y vendajes que habían sobrado en su lugar.

– Eh… Hai… Kurosaki-kun fue muy amable conmigo– una sonrisa dulce apareció en su pequeño rostro, mientras sus mejillas se ruborizaban.

– Ya veo. Lo eduque bien– Masaki se acercó a la pelinaranja y coloco sus manos en sus hombros. – Orihime-chan, ¿te gusta Ichigo? –

Orihime la miro curiosa, con sus enormes ojos caramelo.

– Nee, Kurosaki-san… ¿Qué es gustar? –

...

...

Botan suspiro. – Veo que no– dijo con un tono de decepción en su voz. Miro detenidamente a la chica que se encontraba en la clínica de su familia. Había algo raro en ella, no malo pero si raro. Desde que ella tenía memoria podía ver las auras de las personas, siempre rodeándolas; siempre presentes. Las veía de dos a más colores, como pequeños remolinos de colores. Siempre de colores. Pero el aura de Orihime era blanca, un blanco puro y hermoso. Había leído sobre ello pero jamás lo había visto con sus propios ojos. Será posible…

– Orihime-chan, ¿puedo hacerte una pregunta? – la chica la miro esperando que hablara. – Acaso… ¿reencarnaste? –

El rostro de Orihime se transformó, pero no fue con miedo ni con pánico, fue con sorpresa y emoción.

– ¡¿Cómo lo supo Kurosaki-san?! – exclamó mientras se bajaba rápidamente de la camilla de la clínica. – Acaso… ¿Usted también ha reencarnado? – sus ojos brillaban como las estrellas, con sus mejillas rosadas por la excitación.

Es realmente linda… Pero será complicado explicarle como lo sé.

– No es nada como eso Orihime-chan. Solo lo intuí– dijo la señora Kurosaki. Enseguida vio como Orihime asintió con entendimiento, aunque no totalmente satisfecha. – Orihime-chan, tienes que prometer que no le dirás a nadie que reencarnaste–

La chica la miró confusa. ¿Por qué no podía decírselo a nadie? Ella lo sabía y no pasó nada malo. Según Toushiro, ella había sido un caso especial, algo que no pasaba muy a menudo. Además, Dios lo había decidido y si él le había de vuelto su vida, no podía ser una mala persona. Ella quería compartirlo. Quería decírselo a todos.

– ¿Por qué no puedo Kurosaki-san? –

Botan se acercó lentamente a la chica y coloco su mano en su cabeza anaranjada. La había preocupado, podía notarlo. – Tu situación es especial Orihime-chan y algunas personas encontraran rara tu historia; y tal vez no te crean. Por eso quiero que me prometas que no le dirás a nadie, ni siquiera a Ichigo– sus palabras eran dulces y amables, Orihime sintió que debía confiar en esta señora que la estaba ayudando y se preocupaba por ella. La chica asintió levemente. – Buena niña–

Ambas mujeres desviaron sus miradas hacía la puerta que se abría en ese momento. Dos chicas entraron en la habitación, estaban hablando entre ellas. La primera tenía el cabello claro y corto, con unos ojos de color chocolate; traía tazas humeantes en una bandeja. La segunda tenía el cabello negro como la noche y ojos del mismo color que la primera.

– Solo tenías que hacer té verde Yuzu. Ni siquiera sabes que le gusta a Onee-san– decía la de cabello negro. Su ceño fruncido la hizo recordar a Ichigo.

– Por eso hice diferentes Karin-chan, para que Inoue-nee-san me diga que le gusta– contestaba Yuzu.

– Ya basta las dos. Están haciendo que Orihime-chan se incomode– las regaño su tía mientras colocaba sus manos en su cadera haciéndola ver amenazante.

– Lo sentimos– dijeron las dos chicas al unísono, agachando sus cabezas.

Orihime se sonrojo, coloco sus manos enfrente de ella moviéndolas de un lado a otro. – N-no no se preocupen. En realidad no estaba incomoda. Gracias Yuzu-chan– dijo la chica aceptando las seis tazas de té caliente que le había preparado. – Prometo probarlos todos– dedico una sonrisa hermosa.

Yuzu y Karin se sonrojaron ante el gesto. – Más le vale a Ichi-nii fijarse en Onee-san – dijo Karin con un tono un poco amenazante.

– Sí, sería genial tener una hermana mayor como Inoue-nee-san– decía Yuzu mientras entrelazaba su pequeño brazo con el de Orihime.

– Puedes llamarme Orihime, Yuzu-chan –

– Orihime-nee-san–

– ¿Qué tal Hime-nee-san? – propuso Karin rápidamente. – Creo que le queda mejor. Parece una princesa–

Botan miraba con asombro como sus sobrinas, que por lo general eran tímidas, hablaban con alegría y entusiasmo con Orihime. Era como si con la sola presencia de esta chica sus sobrinas hubieran adquirido una nueva personalidad. Estaba realmente feliz. Después de la muerte de su cuñada, todos en la familia cambiaron, pero estas chicas que habían crecido sin la imagen materna habitual habían sufrido más que todos.

– Muy bien chicas ya es suficiente – dijo Botan colocando la bandeja con tazas de té en un mueble cercano. – Necesito que vayan a buscar algo de mi antigua ropa para Orihime-chan. No podemos tenerla solo con la chaqueta de Ichigo –

– ¿Por qué no? Tal vez viendo algo de ese extraordinario cuerpo Ichi-nii se enamore de ella – hablo Karin.

– ¡Karin-chan! –

– ¡Oh! Eso ya sucedió– exclamo Orihime ganándose las miradas de las tres mujeres presentes. – Pero a él no le importó mucho –

– Ehemm… Muy niñas hagan el favor que les pedí – dijo Botan comenzando a sacar a las gemelas de ahí.

– Pe-Pero quiero escuchar el resto de esa historia– protestaba Karin, aunque su rostro tenía un leve rastro de color rosado.

– ¡Yo también! –

– No necesitan saberlo – dijo por último su tía y cerró la puerta. Soltó un suspiro. Iba a ser difícil explicarles esto después. – Creo que tampoco deberías contar como conociste a Ichigo, Orihime-chan. Puedes causar un gran impacto – se giró de nuevo para poder ver a la chica que se había vuelto a meter debajo de las sabanas de la camilla.

– ¡Hai! –

La puerta se abrió de golpe, casi a punto de caerse. Ichigo entró furioso y directo a Orihime. – ¡¿Qué les dijiste a mi hermanas?! ¡Pasaron enfrente de mí diciéndome pervertido y mirándome como si fuera uno! – gritaba el chico desesperado.

Orihime se avergonzó. Era exactamente como le había dicho la señora Kurosaki, había armado un alboroto y todo por hablar de más. Comenzó a apretujar las sábanas blancas que la envolvían. Quería disculparse, quería decirle que no sabía que debía guardar el secreto pero esos ojos, los ojos chocolate que por el momento la veían furiosos no la dejaban hablar.

– Deja de gritar Ichigo. Fue mi culpa– dijo Botan acercándose a su tía. Había notado el arrepentimiento e incomodidad de la chica, así que decidió ayudarla solo por esta vez – Fue un accidente en realidad. Sin querer les dije a las niñas que ya habías visto a Orihime-chan desnuda– explicaba la mujer con fingida vergüenza – ¿Podrías perdonar a la tonta de tu tía? –

Unos ojos enormes y brillantes lo miraban suplicantes. ¿Cómo no podía perdonar a su propia tía? No era un idiota insensible.

– Cla-Claro tía Botan. No fue tu intención. Perdón por entrar gritando– su tía sonrió y después le dio a entender con sus ojos que debía pedirle perdón a Orihime. Ichigo se sonrojo enseguida. Con su cuerpo tenso, que apenas lo giro hacía la chica, dijo: – Lo siento Inoue–

Orihime se sonrojo también, aunque no supo porque sus mejillas ardían – No hay problema, Kurosaki-kun–

Isshin se acercó a su hermana – Eres increíble – le susurró al oído a lo cual ella sonrió. La conocía tan bien, supo enseguida que todo fue una farsa para que Ichigo no se enojara con la pobre chica. – Muy bien basta de coquetear – dijo Isshin apartando a su hijo, quien no dejaba de negar estar coqueteando, para acercarse a su nueva paciente – ¿Cómo te sientes Orihime-chan? –

– Bastante bien Kurosaki-san. ¡Muchas gracias! –

Isshin asintió y poniendo su estetoscopio en el pecho de la chica, comenzó a verificar que Orihime estuviera realmente bien – Tu corazón se escucha bien – coloco una mano en su frente – No tienes fiebre – paso su dedo frente a sus ojos para que ella lo siguiera – Tampoco parece que tengas alguna contusión o secuela de la caída. Ichigo debió atraparte bien – bromeo el doctor.

– ¡Hai! ¡Kurosaki-kun me protegió en todo momento! – exclamó Orihime realmente seria, pero logró que Ichigo se sonrojara, que Botan riera y que Isshin le dirigiera una mirada lasciva a su hijo.

– ¡Ya basta ustedes dos! ¡Y tú viejo deja de verme así! –

– ¿Así cómo? –

– ¡Como si fuera un maldito pervertido! –

– ¿Kurosaki-kun que es pervertido? –

– ¡Urusai! –

– Oh vamos Ichigo, cuéntale a padre que sentiste al tenerla desnuda sobre ti –

– ¡Déjame viejo loco! –

– Aquí están todos– dijo Karin entrando con ropa en sus brazos.

– Onii-chan deja de pegarle a papá– dijo enseguida Yuzu.

Botan veía divertida como su familia y Orihime hacían un gran alboroto dentro de la pequeña clínica. Menos mal que hoy no tuvieron pacientes.

– Muy bien ya basta todos ustedes – la voz de Botan se escuchó por todo el cuarto, era firme pero amable. Enseguida todos pararon de hablar para escucharla. – Ya es tarde y debemos dejar que Orihime-chan descanse. Además mañana hay trabajo para el doctor y escuela para ustedes tres – dijo caminando hacia la puerta – Karin por favor deja la ropa para Orihime en el mueble de allá –

Sin protestar Karin dejo la ropa en donde le indicó su tía.

– Que descanses Hime-nee-san– dijo Karin antes de salir del cuarto.

– No vemos mañana Hime-nee-san– dijo Yuzu siguiendo a su hermana por la puerta.

– ¿Qué demonios es eso de nee-san…?– suspiro Ichigo comenzando a caminar para salir de ahí.

– Buenas noches, Kurosaki-kun– la voz dulce de Orihime hizo que se detuviera a medio camino.

Le dedico una pequeña mirada por el rabillo del ojo. Con lo que pudo ver se quedó sin aliento. Orihime le sonreía con dulzura, sus ojos caramelo brillaban al verlo. Detrás de ella la luz de la luna la contorneaba dándole un efecto etéreo. Por un momento pensó en que quería quedarse con ella, al menos por esta noche.

Bajo un poco la cabeza para que parte de su cabello ocultara su rostro avergonzado de su tía. La forma de ser de esta chica lo hacía sentir incómodo. En solo pocas horas su familia la había aceptado y la habían integrado, como si fuera parte de ella. Ni siquiera habían hecho eso con…

En vez de permitir que sus pensamientos fueran en esa dirección, simplemente asintió sin voltearla a ver y salió de ahí. Isshin lo siguió diciendo que mañana la volvería a revisar. Botan le dio las buenas noches antes de apagar la luz y salir de ahí.

Orihime se quedó sentada en la oscuridad de la habitación. La luz de la luna entraba por la ventana detrás de ella. Ahora que toda la familia Kurosaki se había ido, el cuarto estaba muy silencioso. Se sentía frío y solo. Solo.

Estoy sola.

Así que eso es tener una familia.

Ella no podía recordar a sus padres o a las personas que fueron sus padres. Debió tener padres, ¿no es así? Tal vez tuvo hermanos o hermanas. Y una casa como esta, tal vez no muy grande pero definitivamente acogedora y cálida como esta. Tal vez sus padres le daban las buenas noches antes de irse a dormir y sus hermanos y hermanas dormían con ella cuando tenía miedo por las noches. Se sentaban todos juntos a comer y bromeaban todo el tiempo como lo hacía la familia Kurosaki.

Desearía poder recordarlos.

Y por primera vez Orihime sintió envidia.

Deseo una familia como esta.

Se recostó en la cama y se tapó bien.

E imaginando como sería su familia, Orihime cayó en un profundo sueño.

CONTINUARÁ…


Hola! aqui esta el 4 capitulo! espero que les guste, yo lo ame

La familia Kurosaki es muy divertida de escribir, no hay límites con ellos

Les dejare unos perfiles basicos de Aiko y la tía Botan :D

Aiko(sin apellido aún): tenía el cabello castaño y corto, era muy marimacho o tomboy, le gustaba practicar varios deportes pero en especial la natación en donde conoció a Ichigo cuando eran niños, sus ojos eran de color verde brillante, era pésima en clases y cocinando. Murió a los 18 años

Tía Botan: la hermana mayor de Isshin, originalmente era Shiba pero se cambió el apellido en honor a su cuñada, ayudo a criar a los hijos de su hermano, vive con ellos, es excelente cocinara pero ama hacer postres, estricta pero amable, todos la respetan.

espero que les ayuden un poco con la historia

besos y cuidense! :D