Capítulo 4

Cita caliente

Cinco días han pasado desde que Inoue Orihime llegó a la casa de la familia Kurosaki. Desde entonces muchas cosas cambiaron. Orihime dejo de dormir en la clínica y las gemelas le acomodaron un lugar en la habitación de huéspedes, justo enfrente de la habitación de Ichigo, muy a su pesar. Orihime rápidamente fue aceptada por la familia como un miembro más, como si hubiera estado perdida por mucho tiempo. Las gemelas la adoraban, aunque solo eran dos años menor que la nueva integrante la querían y respetaban como la hermana mayor que nunca tuvieron.

La tía Botan le ha enseñado muchas cosas. Le explico la razón por la que su estómago ruge cuando tiene hambre y que debe de comer algo cuando eso suceda. También le explico la razón por la cual siempre debe de usar ropa interior y que no debe mostrársela a nadie, menos a los chicos; así como también su cuerpo desnudo. Orihime rápidamente se interesó por la comida que la tía Botan preparaba, preguntando si podía aprender. Sorprendentemente resultó muy buena para ello. Aprendió a cocinar los platillos más sencillos y básicos, así como también algunos postres.

Pero lo que más le gusto fue aprender sobre el mundo en el que ahora vivía. Le gusto ver por primera vez la cuidad por la mañana, sentir la calidad del sol en su rostro, el cantar de las aves y la frescura que daba el viento. Le encantaba el cielo azul y las nubes blancas del día. También en una ocasión ayudo a Yuzu con el jardín de la casa, descubriendo los ricos colores y aromas de las flores y frutas que ahí crecían. Por las noches le gustaba contemplar la luna y las estrellas, sentir el frío del viento y la tranquilidad con la que dormía la cuidad.

En verdad amaba este mundo.

Era temprano por la mañana, la tía Botan terminaba de preparar el desayuno mientras Orihime ponía la mesa. Un ruido la distrajo de su labor. Era una especia de vibración que provenía de la mesa de la sala. Orihime se acercó curiosa, viendo que era el celular de Ichigo.

– Ummm… Botan-san, el celular de Kurosaki-kun está haciendo ruido– la chica tomo el aparato llevándolo hasta la cocina en donde estaba Botan.

– Deben ser sus amigos buscándolo, después de todo hoy no hay clases– terminaba de colocar sopa en sus tazones, humeante y de un rico olor – Orihime-chan, ¿podrías llevárselo por favor? –

Orihime asintió con una sonrisa y enseguida subió las escaleras dirigiéndose al cuarto de Ichigo. Toco la puerta pero no hubo respuesta. Una segunda vez y nada. La abrió solo un poco para ver en su interior pero Ichigo no estaba ahí. El celular del chico siguió sonando en su pequeña mano, sus amigos debían de estar preocupados por él.

Entonces recordó que Ichigo siempre tomaba una ducha por las mañanas antes de desayunar. Giro sobre sus talones con dirección hacía el baño, con el celular haciéndole presión psicológica. Estaba tan concentrada en darle el aparato a Ichigo que entro sin tocar o llamarlo primero, abriendo la puerto de golpe.

– Kurosaki-kun tus amigos te buscan– le extendió la mano con el celular en la mano.

Ichigo estaba petrificado.

Hace unos segundos disfrutaba de un agradable baño caliente, dejándolo listo para el día de hoy. Cuando decidió que ya tenía suficiente, salió de la tina completamente desnudo para buscar su toalla azul favorita. Tenía el presentimiento que sería un gran día. Estaba a medio camino de su toalla cuando la puerta se abrió de golpe, revelando a Inoue Orihime parada enfrente de él, diciendo algo de sus amigos.

¡Pero a él no le importaban sus malditos amigos!

Ella lo estaba viendo, como dios lo trajo al mundo. Desnudo. Y sonreía.

¡Qué demonios!

Orihime ladeo la cabeza, confundida por la poca reacción del chico. ¿Por qué no tomaba su celular? ¿Acaso no era tan importante como ella pensaba? Estaba totalmente rígido y la veía como ojos sobresaltados y muy grandes. Como platos. Su rostro era de un carmín muy pálido, tal vez por el calor del agua. Podía ver su cuerpo sin nada de ropa, todos sus músculos firmes y duros a la vista. Gotas de agua resbalando por su piel, fresca y húmeda.

Me pregunto, ¿a qué sabrán esas gotas?

¡Orihime mala! ¡Concéntrate!

– ¿Kurosaki-kun? –

Su dulce voz hizo que su cuerpo reaccionara, despertándolo del congelamiento. Y explotó.

– ¡HAAAAAAAAAAH! –

Después de desayunar, todos comenzaron a prepararse para iniciar sus labores del día. Ichigo y las gemelas irían a la universidad y preparatoria, respectivamente, e Isshin abriría la clínica en unos minutos.

– Ichigo, ¿a qué hora sales hoy de tus clases? – pregunto la tía Botan mientras se acercaba a la puerta, con Orihime siguiéndola.

Ichigo la miro por un momento. – A las 2 de la tarde. ¿Por qué? – pregunto dudoso, tenía el presentimiento que no le iba a gustar lo siguiente.

– Quiero que acompañes a Orihime-chan a comprar algo de ropa–

– ¿HUH? ¿Por qué yo? –

– Porque yo no tendré tiempo de ir con ella–

– Eh… Kurosaki-san puedo ir sola…– intento decir Orihime. No quería molestar a Ichigo. Tal vez tenía cosas que hacer o estudiar. Ya lo había molestado suficiente por el día de hoy.

– Tonterías. Es la primera vez que vas a salir de la casa sin mí. Necesito a alguien que te pueda cuidar–

– ¿Por qué no van mis hermanas? Esto es algo de chicas ¿no? –

– Las chicas tienen clases hasta la tarde, eres el único disponible–

Isshin coloco su mano en el hombro de su hijo. – Ya ríndete Ichigo. Además se lo debes a Orihime-chan por el espectáculo del baño– Al recordar el incidente de la mañana, ambos adolescentes se sonrojaron fuertemente. – Algo lamentable. Demandas mucha atención de parte de ella– seguía Isshin.

– E-Eso no es…–

– ¡¿De qué demonios hablas?! Lo veas por donde lo veas yo soy la victima aquí. ¡Y deja de tocarme maldita sea! – Ichigo estaba furioso, ahora por culpa de Orihime su familia pensaba que era un pervertido. Él jamás pidió eso. Nunca en un millón de años pensó que la chica entraría al baño.

– Por favor no…– Orihime intentaba en vano que la escucharan, quería parar los ataques hacía Ichigo.

– También fue tu culpa por dejar la puerta abierta Ichi-nii– dijo Karin con los brazos cruzados y viéndolo con desaprobación.

– Oni-chan pervertido–

– No tú también Yuzu– estaba harto de la situación. – ¡Bien! ¡Yo la llevare! ¿Contentos? – salió dando un portazo. La familia sonrió triunfante. Era tan fácil lograr que Ichigo aceptara hacer las cosas que no le gustan.

– Están equivocados, Kurosaki-kun no tuvo la culpa– los ojos de Orihime brillaban con las lágrimas que amenazaban con salir. Se sentía realmente mal. – Todo fue mi culpa… yo…– de repente sintió una mano en su cabeza, cálida y reconfortante.

– Lo sentimos Orihime-chan, no queríamos preocuparte. Es solo que Ichigo puede ser muy terco– dijo Botan sonriéndole dulcemente.

– No te preocupes Orihime-chan, todo estará bien– dijo Isshin con la misma sonrisa que su hermana.

Los ojos de Orihime pasaron por cada miembro de la familia, todos le sonreían con amabilidad haciéndola sentir mucho mejor. Un sentimiento tibio y bonito, que recorría todo su cuerpo y salía desde el pecho. Una familia.

Una familia amorosa.

Debe ser bonito tener una…


Más tarde ese día, Ichigo y Orihime caminaban por las calles de Karakura dirigiéndose hacia el centro en donde podrían encontrar todas las tiendas de ropa necesarias. Ichigo estaba irritado, no sabía cómo había terminado acompañando a una chica que vestía con ropa deportiva cuatro tallas más grandes que ella. Su familia realmente sabía cómo persuadirlo a hacer lo que ellos quieren.

Malditos sean…

Ichigo dirigió su mirada a la mujer que caminaba a su lado. Orihime observaba todo, hasta el más mínimo detalle, estaba maravillada. Ichigo podía entenderla, era la primera vez que salía de casa y veía la cuidad. Cada calle, casa, señal y todas las personas que se encontraban este día con ellos, todo era nuevo. Ella sonría divertida, una sonrisa cautivante que tenía a Ichigo hipnotizado. Aunque llevará esas ropas tan grandes y feas, tenía que admitir que la chica era realmente bonita.

– Kurosaki-kun– dijo Orihime sacándolo de sus pensamientos. – ¿Qué es eso? – señaló a un pequeño niño que traía un cono con helado de fresa.

– Es helado– Los ojos de Orihime brillaban como estrellas. En verdad que quería probarlo. – Espera aquí– comenzó a caminar hacía el puesto de helado, mientras Orihime lo mirada curiosa.

Orihime decidió sentarse en una de las bancas cercas para esperar al chico pelinaranja. En verdad era un día muy bonito. Un día sin nubes, con el sol brillando en lo alto. Muchas personas paseaban en parejas o en familias. Orihime sonrió, se sentía afortunada por estar en esta ciudad. De repente un grupo de chicos se acercó a ella, la veían con asombro.

– ¡Que bonita! – exclamo uno del grupo.

– Oye hermosura, ¿estás sola? –

Orihime se sintió extraña, no era el mismo sentimiento de tranquilidad que sentía con Ichigo. – Etto…–

– ¡Aw! Tranquila preciosa no te haremos daño. ¿Qué tal si vamos a divertirnos un poco? – dijo otro chico acercándose demasiado a la joven.

Orihime por primera vez sintió miedo y pánico. Estos chicos no le daban una buena sensación. – No… Gra-Gracias… yo debo irme…– intento levantarse e irse pero otro de los jóvenes la tomo por la muñeca impidiendo su huída.

– Oh vamos hermosa, quédate con nosotros– decía el joven apretando más el agarre en Orihime y acercándola hacía él.

– No… basta…–

De repente el agarre desapareció y el chico salió volando hacía el concreto de la calle. Sus amigos y Orihime miraban sorprendidos la escena. Ichigo estaba parado frente a ellos con dos helados en las manos, su mirada era mortífera casi asesina. Estaba realmente molesto. Él solo se había ido a comprar los helados y cuando regresó se encuentra con la escena de unos chicos molestando y acosando a Orihime. La chica se veía asustada y en cuanto vio pequeñas lágrimas saliendo de sus lindos ojos, todo se volvió rojo. Su pie había conectado con la espalda del maldito que oso tocarla, mandándolo hacía el duro suelo.

– Kurosaki-kun– susurro Orihime, relajándose y sintiéndose aliviada con solo verlo. Sabía que ahora estaba a salvo.

– Maldito– dijo otro sujeto, corriendo hacia él con la intención de golpearlo. Pero antes de que su puño llegara si quiera a rozarlo, Ichigo lo detuvo con una patada en la cara, haciéndolo caer de espaldas.

– Ahora… alguien más que quiera molestarla– Ichigo los veía como una fiera ve a su presa, su aura era negra y llena de rencor.

Los chicos se espantaron, tomaron a sus amigos caídos y salieron corriendo de ahí dispuestos a no volver. Orihime se apresuró a acercarse al joven pelinaranja, quien seguía furioso por lo sucedido. Al verlo con el ceño tan fruncido, Orihime se sintió mal. Era la segunda vez en el día que molestaba al chico.

– Kurosaki-kun gomen…–

– ¿Estás bien Inoue? –

Orihime se sorprendió por el tono de su voz. Pensó que le gritaría como en la mañana, pero fue todo lo contrario. En verdad estaba preocupado por ella. Sintió como su corazón se aceleró, retumbaba dentro de su pecho con mucha fuerza. Sus mejillas comenzaron a arder y casi inconscientemente una sonrisa de boba apareció en su rostro. Las manos le comenzaron a sudar por los nervios. ¿Qué era lo que este joven le hacía sentir? No lo podía descifrar, pero se sentía bien.

– ¿Inoue? –

– ¡Ah! Sí, Kurosaki-kun, estoy bien– Ichigo sonrió levemente y le entrego el helado de fresa. – Gracias… y también por ayudarme–

– Sí, bueno… Fue mi culpa por dejarte sola– Ichigo se pasó una mano por la nuca, él también podía sentir sus mejillas un poco calientes. – Vamos–

Después de que terminaron sus helados, que Orihime amo por cierto, comenzaron a visitar las tiendas del centro. La tía Botan les había dado una lista de las prendas de ropa que Orihime realmente necesitaba. Compraron shorts y pantalones, faldas largas con diseños de flores y tonos lindos como rosa y azul celeste, blusas femeninas, zapatos de varios tipos. Solo en la tienda de ropa interior Ichigo no se atrevió a entrar, le pidieron ayuda a una vendedora. Llevaban cerca de dos horas comprando e Ichigo se estaba comenzando a cansar. Cuando por fin habían decidido irse, Orihime vio un vestido de color azul que en verdad le había gustado, así que entraron a buscarlo.

Ahora Ichigo se encontraba sentado frente al probador de mujeres, cansado y escuchando como las vendedoras susurraban cosas sobre él. Cosas como: "Yo también quiero un novio que me lleve de compras" "Es realmente afortunada" "Es un chico muy guapo" "Y ella también es hermosa" "Pareja perfecta"

"Pareja perfecta"

"Pareja perfecta"

Pareja perfecta… Qué demonios

– Uhmmm… Kurosaki-kun, ¿podrías venir? – se escuchó la voz de Orihime desde adentro del probador. Ichigo suspiro y se acercó a la tela azul oscuro que servía de cortina y que lo separaba de ella.

– ¿Sí? –

– Necesito ayuda con el cierre del vestido–

Sin pensarlo mucho, Ichigo corrió un poco la cortina para ver a la chica en apuros. Lo que vio lo dejo boquiabierto. Orihime se encontraba al fondo del pequeño probador, dándole la espalda al joven. Su cabello caía libremente por su espalda pero no impedía ver el problema de la situación. El cierre estaba a media espalda e Ichigo podía ver el sostén de encaje blanco que llevaba ese día, además de ver parte de su piel clara.

Por alguna razón Ichigo quería proteger de cualquier pervertido a esta mujer tan inocente, incluso de él. Solo necesitaba alargar un poco el brazo y podría tocar su piel cremosa. Escucho unas voces varoniles afuera en la tienda y rápidamente cerró la cortina de un tirón. No quería que nadie más la viera, pero ¿por qué?

– ¿Kurosaki-kun? ¿Todo bien? –

No

– Sí– se acercó lentamente a ella, quedando a centímetros de su piel. Podía oler su aroma al jabón de fresas que compartían. Olían igual. – Uhmmm… moveré tu cabello… para poder subir el cierre…–

Orihime solo asintió.

Podía verlo por el espejo del probador. Aunque sus ojos eran tapados por su flequillo anaranjado, podía notar un leve rubor en sus mejillas y su respiración se volvía más errática con los segundos. Sintió como los dedos de Ichigo rozaron su cuello al apartar su cabello a un lado, dejándolo sobre su hombro. Solo ese mero roce mando electricidad a todo su cuerpo, haciéndola temblar por más. Sudaba y el calor subió varios grados. ¿Qué estaba sucediendo?

Ichigo pudo notar el estremecimiento de Orihime y por alguna razón se sintió orgulloso. Dejo el cabello anaranjado de lado y comenzó a trazar la espalda fina de la joven con sus dedos, causándole escalofríos. Sentía su piel blanca debajo de las yemas de los dedos, casi podía probarla. Paso sus dedos por la columna de la chica y escucho como gemía, no fue algo fuerte, fue más bien un susurro pero fue suficiente para él. De pronto llego hasta el sostén de Orihime y paro en seco.

Orihime no sabía que estaba sucediendo, este no era el mismo Ichigo de hace unos momentos y no estaba segura si ella era la misma. La tía Botan le había dicho que no debía dejar que nadie viera su ropa interior, ella sabía que debía pararlo pero… ¿Por qué no podía? ¿Por qué le gustaban esos sonidos que Ichigo le lograba sacar? Sintió como el chico comenzaba a jugar con el broche de su sostén, como queriendo quitarlo de su camino. ¿Lo haría?

Algo capto la atención de Ichigo. Justo arriba del omoplato había un pequeño lunar, de color café claro que hacía contraste con su piel blanca. Era realmente lindo y algo que solo él sabía de ella. Solo él. Sin poder evitarlo sus labios tocaron la piel caliente de Orihime, dándole un beso al pequeño lugar. Su lengua salió probando la piel recién descubierta. Ichigo se dio cuenta que acababa de encontrar un nuevo sabor favorito. El ambiente se había vuelto caliente y difícil de respirar.

– Ku-Kurosaki…kun– dijo Orihime entre suspiros.

Era una voz diferente, dulce y sexy al mismo tiempo. Esto hizo que Ichigo saliera de su trance. Esto no estaba bien. Rápidamente, casi como si se quemara, se separó de Orihime, quien se giró para verlo. Sus hermosos ojos caramelo estaban nublados con un sentimiento que le daba miedo darle un nombre.

– ¿Kurosaki-kun? ¿Qué…? –

¿Qué demonios estoy haciendo?

Con un solo movimiento de su mano subió lo que le faltaba al cierre. – Te veo afuera– dijo sin voltear a verla, dejándola sola y confundida.


El camino a casa fue un poco incómodo. Ninguno de los dos se atrevía a hablar, temiendo decir o hacer algo que no deberían.

Orihime no sabía que había pasado, todo fue tan rápido. No tenía idea que fueron todas esas sensaciones que Ichigo le provoco. Esa no era ella o al menos eso pensaba. Le había gustado de eso estaba segura, pero ¿por qué? Esa era la pregunta que no lograba responder.

De repente un sintió un pequeño golpe en su pierna, no fue lo suficientemente fuerte como para tirarla pero si a la otra persona. Se volteó y vio a un niño de cara contra el pavimento de la calle. Al parecer venía corriendo y no vio a Orihime ni ella a él, chocaron y el pequeño cayó. El niño alzó su rostro rojo y sucio y comenzó a llorar fuerte.

Orihime se arrodilló a su lado y lo ayudó a levantarse. – Gomen ne chibi-chan. No te vi– comenzó a limpiarle la ropa con su mano. El niño la veía algo sorprendido.

– One-san es muy bonita– dijo el niño con los ojos llorosos y moco en la nariz. – Y mi nombre es Kazui no chibi-chan–

– Mucho gusto Kazui-kun– le dedico una sonrisa que encantó al pequeño.

– Oi, chibi, deberías secar esas lágrimas antes de coquetear con una chica– dijo Ichigo dándole un pañuelo a Kazui.

– Oni-chan… ¿eres el novio de One-san? –

– ¡Claro que no! –

– ¡Pero te sonrojaste! –

– ¡Cállate enano! –

– Kurosaki-kun… Kazui-kun… tranquilos–

– ¡Kazui! ¡Vamonos! –

– ¡Hai! Te estaré observando Oni-chan–

Ambos adolescentes vieron como Kazui se fue con su mamá. – Maldito mocoso–

– Es realmente tierno–

Ichigo la observó por un momento sin saber que decirle. ¿Debía pedirle perdón por lo que pasó? Pero que explicación podía darle y… ¿realmente lo sentía? No lo sabía pero de algo si estaba seguro, debía mantenerse alejado de Orihime. Algo en ella lo hacía cambiar y no quería eso, porque aún la amaba a ella… y solo a ella.

– Vamos a casa–

– ¡Hai! –

CONTINUARÁ…


Hola! perdon por ausentarme tanto tiempo pero estaba de vacaciones y la verdad no tenía cabeza para escribir

chicos... SOMOS MALDITAMENTE CANON!

EL ICHIHIME ES CANON!

es el mejor día de mi vida! por fin Ichigo y Orihime son canon y con un hijo perfecto y hermoso, tan cute y con una sonrisa que mata

por eso decidí subir este cap a modo de celebración y con un niño con el nombre de Kazui, que no es el retoño Ichihime solo utilice el nombre

chicos celebren, porque le ganamos al ichiruki, y no me refiero a todo el fandom solo a aquellos que por años nos trataron mal que denigraron a nuestra pareja y nos molestaban por todas las redes sociales posibles, a esos ichirukis les ganamos

SOMOS CANON! VIVA EL ICHIHIME!

besos y celebren como nunca

XD