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La extraña sensación que tenía era muy difícil de describir, el mundo frente a él se le mostraba con una sensación y no con una clara imagen, sabía que había cosas delante él, era capaz de sentir el mundo que lo rodeaba, era desconcertante.
Decidió poner a prueba su nueva habilidad exprimiendola cuanto le fuera posible, empezaría examinando la casa de principio a fin, después de todo para esto quería el hechizo en primer lugar.
Fueron 5 horas de exploración intensa, examinando de principio a fin las 5 plantas de su hogar, aunque… bueno, ese numero tiene trampa pues en cuanto localizó la primer recamara en el segundo piso se tumbó quedando dormido unas 2 horas, solo una pequeña siesta, aun tenia cosas que hacer este día.
Con el encantamiento ˋIuka Faciem´ aún sobre él puso a prueba todo lo que se le ocurrió, desde la distancia a la que era capaz de sentir el mundo a su alrededor, un metro, hasta que tan grande debía ser algo para poner sentirlo, al menos medio metro. También quería saber si podía distinguir el tamaño de los objetos, lo cual había dado un resultado decepcionante, pues Harry bien podría tener un duende delante suyo o una enorme pared, que él era incapaz de distinguir una cosa de la otra, a menos claro, sin la necesidad de tocarlo. En otras palabras, aún dependía de su sentido del tacto en su mayoría
"Al menos" Pensó "Puedo enseñarme a caminar entre un tumulto de personas sin necesidad de chocar el bastón con todos los pies"
Harry se sentó en la mesa de la cocina del primer piso en cuanto terminó, estaba seguro que ya pasaba de la una, podría ser tarde o temprano, dependiendo de a quien le preguntaras, pero para Harry que, estaba ya un poco menos cansado después de tomar la siesta, saber la hora no era más que un recordatoria de que el día no había más que comenzado y por mucho que quisiera quedarse y dormir todo el día en su nueva recámara tenía que conseguir víveres si no quería volver a morir de hambre.
No sabia que hacer, pero al meter su mano en su bolsillo se encontró con la carta que había recibido de Hogwarts, decidió que ya que su nuevo hogar estaba escondido, lo mejor sería seguir permaneciendo escondido y enviar la carta desde un centro de correo, quien sabe, tal vez debería alquilar un apartado postal para recibir todo su correo allí.
Pensó si debería comprar sus útiles escolares, se supone que tenía el deber de informar a la escuela de su nueva condición, aunque estaba seguro esto podría costarle el ingreso, después de todo, Hogwarts no es especialmente amable con los ciegos, con escalones desapareciendo, puertas cambiando de posiciones y eso. Se imaginó quedarse fuera del colegio, quien sabe, sus amigos no estarían en tantos problemas al no tenerlo cerca y Harry podía seguir escondido hasta ser lo tan fuerte como para derrotar al que no debe ser nombrado, no necesitaba asistir otra vez a la escuela pero, era su hogar.
Se puso a pensar en su nuevo hogar, se preguntó si debería conseguir un elfo doméstico para desempolvar la casa y que cuidara de Harry, no que lo necesitara, podría hacerlo con los ojos cerrados… ok mal chiste, pero él siempre ha podido cocinar sus propias comidas y limpiar desastres constantes, pero, como heredero de la muerte y con una fortuna mayor a la que nadie podía imaginarse, no estaría mal dejar que uno o dos… o tal vez más elfos domésticos lo cuidaran a él y a las casas que le pertenecían. Por un segundo Dobby vino a sus recuerdos, se aseguraría que esta vez él también pueda ser un elfo libre…
- Conoces la mejor forma en la que pueda ser capaz de escribir? – Le pregunto a su fiel reptil que, lo seguía de cerca deslizándose por el suelo
- Puedes crear líneas invisibles que se revelen a tu tacto y escribir tomándolas en cuenta, puedes hechizar una pluma para que escriba por sí sola mientras le dictas, puedes encantar tinta para poder "ver" lo que estás escribiendo o puedes hechizar una pluma para que escriba lo que estás pensando – Respondió su compañera – Pero no soy capaz de saber cual de ellas es la mejor opción
Harry escucho y analizo cada sugerencia en su cabeza deduciendo por sí mismo cuál podría ser la mejor opción, pero otra idea cruzó por su cabeza antes de decidirse
- ¿Tienes un nombre? – Le pregunto al darse cuenta que solo le había llamado de tú.
- No tengo ninguno- Fue la respuesta que dio la serpiente.
- ¿Quieres un nombre? – Le pregunto.
- Si usted desea darme un nombre a mí, sería un honor aceptarlo – la serpiente deteniendo su caminar por el suelo
- Eso deseo – Dijo Harry analizando sus recuerdos para encontrar algún nombre digno para su fiel acompañante – Accom – Dijo Harry – Ese será tu nuevo nombre
- Agradezco el nombre – Dijo la serpiente en aceptación
- Vamos – Dijo Harry levantándose de su silla y tomando su viejo bastón de nuevo – Tenemos que salir antes de que se haga tarde
En cuanto salió de su nuevo hogar decidió utilizar el hechizo que Accom le dijo para poner relieves sobre la superficie, estaba en dos variantes, "Lignes touchent" que colocaba líneas paralelas y "Mots invi touchent" que formaba palabras más complejas, pero ambas eran casi iguales, se revelaran en cuanto Harry colocara su mano sobre la barandilla de casa, así podría localizar su casa sin necesidad de la ayuda de nadie.
Decidió pasearse por el lugar mientras con la ayuda de una que otra persona iba descubriendo y marcando cada una de los locales, colocando sobre ellos el simple hechizo al que había colocado sobre su barandilla, tratando de disimular que estaba lanzando hechizos por las calles del callejón Diagon.
Una vez marcó cada tienda a su paso, empezó sus compras con un baúl decente, se aseguro de que tuviera el hechizo de peso pluma sobre el y unas cuantas ampliaciones de espacio. Pidió un hechizo especial sobre él, logrando que el baúl, por si solo, se moviera detrás de Harry, escuchó perfectamente la sorpresa del encargado al pedirle tan peculiar encantamiento, pero no dijo nada después de que Harry le asegurara que podría pagar por cualquier cargo extra sin ningún problema.
Después decidió comprar un par de libros de sexto año, no que fueran de lo más interesantes ponerse a estudiar su séptimo año perdido, pero, quería mejorar su lectura al tacto en cuanto le fuera posible y le serviría estudiar un poco. También consiguió túnicas para él, así que por fin lucía como un mago deshaciéndose para siempre de la vestimenta desgastada de su primo.
Al final del día pasó por una tienda especializada en artículos de limpieza, allí le consiguieron una pequeña elfina, tenía poca experiencia y no tenia ninguna clase de juicio contra los nacidos de muggles, Nina era su nueva elfina.
