Capítulo 5

Codicia

– ¿Recuerdas lo que tienes que hacer, Orihime-chan? –

– ¡Hai! Cuando llegue debo preguntar por la facultad de medicina y… luego…–

– Comenzar a buscar a Kurosaki Ichigo–

– ¡Cierto! Buscar a Kurosaki-kun–

– Así es. Cuando lo encuentres debes entregarle su almuerzo y decirle que me hable para que venga por ti. ¿Entendido? –

– Hai, Botan-san–

– Hemos llegado–

Orihime observo la entrada de la universidad de Karakura, maravillada por su increíble arquitectura. Un arco de varios metros de alto se alzaba por encima de su cabeza, grandes puertas con barrotes de acero sostenían el arco y el escudo de la universidad se hallaba grabado en dorado en la muralla que rodeada el campus. Todo era tan nuevo y diferente. Muchos jóvenes entraban y salían por las grandes puertas, algunos ignorándola y muchos otros, sobre todo hombres, la volteaban a ver. Este hecho no pasó desapercibido por la mayor de los Kurosaki.

– Me alegra haberte comprado esas ropas, Orihime-chan. Estas tan linda–

Las mejillas de Orihime se tiñeron de un bonito color rosado. Se sentía apenada ya que aún no estaba acostumbrada a ese tipo de ropa, solo tenía dos días de habérselas comprado. La falda color rosa que llegaba un poco más arriba de sus rodillas, la blusa con estampado de flores de colores, la diadema en su cabeza, todo era muy nuevo. Aunque tenía que admitir que Ichigo tiene buen gusto para la ropa.

– Muy bien Orihime-chan, nos veremos después– Botan comenzó a despedirse mientras esperaba que la chica entrará a la universidad.

– Déjamelo a mí Botan-san– decidida, Orihime entró por las puertas de acero comenzando su búsqueda por el chico Kurosaki.

Mientras la veía pedir indicaciones, Botan comenzó a reír levemente imaginándose la sorpresa que se llevaría su sobrino al verla ahí. Buscándolo. Y tan linda.

– Fufufu… apagare mi celular–


La universidad es un lugar muy grande, llena de edificios y facultades diferentes, personas que van y vienen. Todo era tan confuso. Nunca antes había hablado con nadie más que no fueran parte de la familia Kurosaki, así que no sabía exactamente cómo hacerlo. Los nervios la estaban dominando. Podía notar como algunos chicos la miraban fijamente, aumentando su estrés y cuando intento hablarle a un grupo de chicas la ignoraron por completo. Ahora no sabía qué hacer. Sí no encontraba a Ichigo pronto pasaría la hora del almuerzo y él no tendrá que comer. No podía permitir eso.

No puedo dejar que Kurosaki-kun muera de hambre.

Reuniendo todo el coraje que tenía, decidió acercarse a un grupo de chicos que pasaba por ahí. Toco el brazo del primero chico que vio y automáticamente obtuvo la atención de todos.

– Ummm… Disculpen… ¿Podrían decirme en donde está la facultad de medicina? –

A los chicos casi les da un paro cardiaco. ¿Quién era esta criatura del cielo? ¿De dónde había salido? Jamás habían visto a alguien tan hermosa y perfecta, con un cuerpo bien proporcionado, ojos grandes y brillantes, labios rosados y voz dulce. Hoy era su día de suerte.

– Eres preciosa–

– ¿Estás libre? –

– ¿Te gustaría ir a jugar con nosotros? –

La comenzaron a bombardear con preguntas, haciéndola sentir confundida y más apenada. – Etto… Lo siento pero tengo que ir a…–

– Oh vamos, ven a divertirte un rato–

– Prometemos que no te haremos nada malo–

Uno de los chicos la había tomado por el hombro, comenzando a guiarla fuera del campus. Orihime intentaba hacer que la escucharan pero las constantes preguntas y voces no se lo permitían. No sabía qué hacer. De repente, una gran fuerza la separo de los chicos de un solo movimiento.

Con gran sorpresa, Orihime observo a la persona que acababa de ayudarla. Una chica con el cabello corto y castaño oscuro, vestía una especie de bata blanca con un cinturón negro amarrado a la cintura. Observaba a los chicos con repulsión.

– ¡¿Qué creen que están haciendo?! – se fuerte y llena de furia sobresalto a todos los presentes.

– ¡Arisawa-senpai! –

– ¡Corran! –

– ¡Sí! ¡Más les vale correr! –

La chica se giró para mirar a Orihime y en seguida la golpeo en la cabeza. – ¡Duele! ¡Duele! – decía la pelinaranja mientras se sostenía la cabeza con su mano libre.

– ¿Qué demonios hacías con esos chicos si no te agradan? – pregunto la chica de cabello oscuro, con las manos en las caderas. Le hacía recordar un poco a la tía Botan.

– Lo siento… Estaba buscando la facultad de medicina y pues… Lo siento– dijo Orihime apenada y agachando la mirada. Otra vez había sido una molestia para alguien.

Justo como con Kurosaki-kun…

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el suspiro cansado de su rescatadora. – Nunca antes te había visto. ¿Eres nueva? –

– ¿Eh? –

– Dices que estás buscando la facultad de medicina, ¿verdad? Vamos– dijo la chica girando sobre sus talones y caminando hacia uno de los edificios cercanos. Orihime se mantuvo en su lugar, no estaba segura de lo que acaba de ocurrir. Primero la regaña por su torpeza y después la ayuda a seguir su camino. Le recordaba mucho a…

– ¡Hey! ¿Piensas venir o qué? –

– ¡Hai! –

Con grandes zancadas, Orihime logro llegar al lado de la chica en bata blanca. La observaba curiosa, pese a su apariencia ruda y fuerte era una chica realmente linda. – Etto… Muchas gracias por ayudarme. Soy Inoue Orihime–

La chica lo observo de reojo, con un apenas perceptible sonrojo. – Arisawa Tatsuki–

– ¡Tatsuki-chan! Qué lindo nombre–

Al ver la sonrisa inocente de la pelinaranja, Tatsuki no pudo evitar sentir la necesidad de protegerla y velar por su bienestar. Algo raro ya que apenas acababa de conocer a la chica. Con una de sus manos le revolvió el cabello de manera juguetona. – Eres rara– dijo con una sonrisa.

Los ojos de Orihime se iluminaron, era la primera vez que alguien la trataba de esa manera, sentía que podía confiar en esta persona o al menos eso quería creer.

Se parece a Kurosaki-kun.

Después de eso, ambas chicas siguieron platicando sobre algunos aspectos de sus vidas. Orihime aprendió que Tatsuki estaba en la carrera de leyes y que era capitana del equipo de karate, he ahí la bata blanca que llevaba puesta. Orihime no habló mucho sobre ella, no porque no quisiera sino porque no podía. Le había prometido a Botan que jamás revelaría su procedencia y al ver la maravillosa vida de Tatsuki, no supo que decirle. Ella no recordaba nada de su vida pasada, entonces que podía decirles a las personas que iba a conocer. Nunca lo había pensado porque no era necesario con la familia Kurosaki. Solo le dijo a su nueva amiga que por el momento vivía con unas personas que la estaban ayudando.

– Aquí es la facultad de medicina–

Orihime dirigió su mirada al gran edificio frente a ella. Era de tres pisos y de color blanco, como las batas de los estudiantes que entraban en él. Tenía muchas ventanas y podías ver algunos pasillos a través de ellas.

– Dime Orihime, sino eres alumna de la universidad, ¿Qué haces aquí? –

– Vine a buscar a alguien– contesto sonriendo. – Cierto… Tatsuki-chan, ¿sabes en dónde puedo encontrar a Kurosaki Ichigo-kun? –

Los ojos castaños de la capitana de karate se abrieron como platos. Observo a Orihime de arriba a abajo.

– ¡¿Cómo demonios una chica tan hermosa como tú, conoce a un imbécil cavernícola como él?! – exclamo sin creerlo. Era imposible que Ichigo, denso e idiota, pudiera conseguir una belleza como la que estaba frente a ella. Solo si le caía del cielo podría tenerla. ¿Entonces cómo diablos se conocían?

– Pues… la familia de Kurosaki-kun es… la que me está ayudando– Orihime desvió la mirada, temiendo que si veía a Tatsuki a los ojos pudiera ver la verdad reflejada en ellos. – La tía de Kurosaki-kun me pidió que le trajera el almuerzo que dejo en su casa– explicaba nerviosa.

Tatsuki se cruzó de brazos escuchando la infinita explicación de Orihime. Ya veo… probablemente Orihime es la vecina de Ichigo, por eso se conocen pero… Si eso es cierto, ¿por qué me miente?

– De acuerdo, de acuerdo. Te creo– lo dejaría pasar por ahora – A Ichigo lo puedes encontrar en los jardines de la facultad, debe estar saliendo de clases ahora–

– ¡Gracias Tatsuki-chan! ¡Nos vemos! –

La capitana observo como la chica se alejaba y se perdía en la distancia mientras se adentraba en el edificio, iba muy contenta. Casi podía ver la reacción de Ichigo y sus compañeros al ver a Orihime llegar frente a ellos. Será todo una conmoción.

– Tsk… Te lo mereces Ichigo por esconder a una chica como ella–


Por fin…

Ichigo salía del salón de clases de anatomía, llevaba tres horas estudiando y repasando todo el sistema motor que vendría en su siguiente examen. Habían sido unas horas largas y extenuantes. Ahora estaba listo para ir por algo de beber y comer tranquilamente en os jardines. El día era lindo y soleado, lo hacía olvidar toda la tensión que estaba acumulando en casa. Con Orihime ahí presente a veces no podía concentrarse en sus estudios por estar escuchando su bonita risa o cuando lo distrae al verla tan alegre mientras cocina algo para su familia. Lo hacía sentir extraño y no le gustaba. Lo hacía olvidar a…

– Kurosaki– Una voz lo saco de sus pensamientos. Dirigió su mirada a la persona que le hablaba, era uno de sus compañeros de clase, aunque no podía recordar su nombre. – Hay una chica buscándote en los jardines–

– ¿Una chica? –

– Sí. Es una chica realmente bonita. Ya sabes… hermoso rostro y grandes pechos–

– ¡Cállate! – grito Ichigo y salió corriendo. Esquivo, salto y rebasó a estudiantes, profesores, escaleras, todo lo que le impidiera llegar lo más rápido posible a las áreas verdes de la facultad.

¿Cómo diablos había llegado Orihime a su universidad? Si lo pensaba un poco tendría que ser obra de su padre o su tía. Ellos solo vivían para fastidiarlo.

Demonios… ¿En dónde está?

Como si Dios quisiera guiarlo en su camino, vio como un gran número de estudiantes masculinos se reunían alrededor de algo o más bien de alguien. Cuando por fin llego con ellos, vio la razón de todo el alboroto. Orihime se encontraba frente a ellos, preguntando por él, algunos de los chicos le decían que olvidara a Kurosaki y que saliera con ellos o no dejaban de gritar lo hermosa que era. Malditos todos ellos. Además ella se veía tan linda con sus ropas nuevas. Quería gritarles a todos que él las había escogido.

Con agilidad llego al centro del grupo y tomo a Orihime por la muñeca, sorprendiéndola.

– Kurosaki-kun–

– Vamos Inoue– sin voltear a verla o a los demás, se la llevo lejos de ahí.

Caminaron por un rato, tal vez por 5 minutos que pasaron casi sin que se diera cuenta. Estaba realmente furioso. Por alguna razón no soportaba el hecho que otros hombres la estuvieran viendo, ahora ella era de conocimiento público. Ya no era un secreto que solo él conocía. Además ahora todos le preguntarían por esa bella chica que llego a buscarlo, sus amigos no lo dejarían en paz durante días.

Cuando por fin paro de caminar, se giró y observo a la chica que seguía en su agarre. – ¿Qué haces aquí Inoue? –

El tono de voz la hizo sobresaltarse. Era obvio para ella que lo había hecho enojar. – Lo siento Kurosaki-kun… yo…–

– ¿Fue mi tía o padre? ¿Quién te trajo aquí? –

– Bo-Botan-san… pero…–

– ¡Esa señora! Debería dejar de meterse en la vida de los demás– sin darse cuenta su agarre se estaba volviendo cada vez más fuerte. – Y tú Inoue, deja de hacerle caso a mi tía–

– Du-duele Kurosaki-kun…–

En seguida Ichigo la soltó y se alejó apenado consigo mismo. Había permitido que su rabia se descontrolara lastimando a la joven. Ichigo se sentó en una banca cercana. Un silencio sepulcral se adueñó de la atmosfera. Orihime no sabía que decir, lo intentaba pero las palabras no le salían. Cerró sus ojos con fuerza y habló con nervios.

– Lo siento Kurosaki-kun… Botan-san me pidió que te trajera tu almuerzo– de su bolso de color azul, sacó una caja de almuerzo envuelta en un pañuelo de color verde.

El corazón de Ichigo dio un vuelco. Al ver el paquete se podía apreciar el esfuerzo en la perfecta envoltura, probablemente Orihime lo estuvo cuidando bien pero no dañar el contenido. – Inoue acércate– la chica obedeció y camino lentamente hacía él. Con cuidado le tendió su almuerzo. Ichigo la miró un poco triste, por su culpa ahora la dulce chica le tenía miedo. Había sido un imbécil insensible.

– Gracias… Inoue–

El tono con el que dijo su nombre le calentó el corazón y las mejillas. Fue entre algo tierno y arrepentimiento. Tuvo un efecto directo en su cuerpo, la relajo y la hizo sentir feliz. Ichigo no estaba más molesto con ella, eso era bueno. No quería que Ichigo se enojara con ella, lo quería ver feliz siempre. Observó al hombre frente a ella, que estaba contento por el delicioso almuerzo que le habían preparado. Le daba las gracias con una sonrisa radiante, una sonrisa que era solo para ella. Y no podía pedir más. Eso era más que suficiente.

¿Verdad?


Más tarde esa noche, Orihime se encontraba acostada en su cama sumida en sus pensamientos. Los acontecimientos de esa tarde aún no querían dejar su cabeza.

Después de que Ichigo aceptara el almuerzo, ella se sentó a su lado. Ichigo se disculpó por haberla tratado así, dijo que no había sido justo pero que cuando la ve cerca de otras personas no puede evitar sentir que debía cuidarla. También dijo que eso le pasaba con sus hermanas. Comieron y platicaron de varias cosas, todo tranquilo. Pero un pesar lleno el corazón de Orihime, uno que no se podía quitar.

Estaba contenta de que Ichigo la considerara tan importante como para querer protegerla pero por alguna razón, no le gustaba la idea de que para él, ella sea como una hermana o algo parecido. ¿Estaba mal querer más? ¿Estaba mal ser codiciosa?

Pero… ¿Qué era exactamente lo que quería?

Estos pensamientos no la dejaban dormir. Ya llevaba una hora dando vueltas en la cama.

De un jalón, se paró y decidió ir por un vaso con agua. Tal vez así podría relajarse. Al salir al pasillo que conectaba todas las habitaciones, se quedó parada enfrente de la puerta del cuarto de Ichigo. Agitando la cabeza, alejo esos pensamientos a un rincón de su mente y siguió con su camino. Bajo las escaleras y llego a la cocina. Tomo un vaso de cristal de la alacena y se sirvió un poco de agua de una jarra que Botan siempre dejaba afuera.

– Veo que ya te acostumbraste a tu vida humana, Inoue–

La voz le provocó un sobresalto que casi hace que tire el vaso al piso.

– ¿Quién está ahí? – había olvidado encender la luz de la planta de abajo, así que no podía ver nada.

– ¿Ya no reconoces la voz de tu guardián? –

– ¡¿Shiro-chan?! – Orihime comenzó a buscar a su guardián pero no podía ver ni la silueta del chico. – ¿Estás hablándome en la cabeza? –

– ¿De qué demonios hablas? Estoy justo frente a ti–

Orihime giraba su cabeza una y otra vez de lado a lado pero seguía sin ver nada.

– Aquí abajo, baka–

Sus ojos bajaron y lo que vio no lo podía creer. Frente a ella había un pequeño gato, de color blanco y ojeras rosadas. Su mirada era de color azul turquesa, bellos ojos turquesa.

– ¡¿Shiro-chan?! –

CONTINUARÁ…


Hola! por fin una actualización!

disculpen que me tarde pero la inspiración me tarda en llegar y tengo que buscarla

aqui esta el capitulo 6 espero que les guste, ya que se que no soy muy buena escribiendo e intento explicarles lo mejor que puedo

por eso si sienten que me esta faltando algo en la narracion o en la historia por favor diganmelo para poder mejorar

poco a poco esta historia ira agarrando forma

dejen review!

besos y cuidense!

SOMOS CANON! ICHIHIME!