Capítulo 6
El gato blanco
Orihime se encontraba sentada en el borde de su cama. Se aferraba a sus sabanas color rosa aún incrédula. Sus pies descalzos colgaban de la cama, ella no era muy alta, cosa que agradecía en este momento porque el piso estaba frío. La habitación se hallaba sumida en una oscuridad casi total, solo la luz de la luna que entraba por la ventana rompía con la armonía del cuarto. Aunque no podía ver muy bien, era consciente de la presencia del gato blanco y con ojos brillantes que estaba frente a ella.
– ¡Waaaah! Shiro-chan en verdad es un gato– decía sorprendida con las mejillas rosadas de la emoción – Recuerdo que Shiro-chan es muy lindo pero de gato lo es aún más–
El gato suspiro fuertemente. – Guarda silencio Inoue y ya te dije que es Hitsugaya–
– Eeeee… No eres nada lindo Shiro-chan–
El pequeño gato estaba comenzando a perder la paciencia. Podía sentir como su pelo se erizaba poco a poco a medida que la chica seguía hablando. Le hacía preguntas ridículas, como: si había comido un ratón (algo que aprendió en un libro) o si había escupido bolas de pelo o que si la dejaba acariciarlo. Era realmente irritante. Odiaba ser un gato. Pero sus superiores decidieron que era la mejor manera de poder guiarla sin llamar demasiado la atención, además de que la apariencia les parecía adecuada para una chica tan tierna como Orihime.
Malditos, yo no soy tierno.
– Muy bien ya basta– su voz era firme, hizo que Orihime cerrará la boca y dejara de decir lo que sea que estaba diciendo. Ella lo observaba atenta, expectante. – Imagino que sabes por qué estoy aquí–
Orihime negó con la cabeza y sonrió – No–
– ¿Recuerdas lo que te dije cuando reencarnaste? –
Orihime bajo un poco la mirada mientras se llevaba su mano a los labios, pensativa. Intentaba recordar las palabras de Toushiro, ese primer día hace una semana. – Me dijiste que tenía dos condiciones… Una era ayudar a personas en problemas y la otra… Mmmmm…–
– Encontrar el verdadero amor en un tiempo límite de dos meses– Hitsugaya la miraba atentamente, quería ver como reaccionaba ante la segunda condición, que en su parecer era la más difícil. Sobre todo si no sabes cómo es ese sentimiento.
– Neee… Shiro-chan, ¿qué es el amor? –
El gato blanco subió de un salto al regazo de la joven, su mirada se había vuelto un poco más cálida, comprehensiva. – Lo siento Inoue. Sé que soy tu guardián, que debo ser tu guía pero… en esto no puedo ayudarte– su voz era tranquila pero podía notar un pequeño destello de vergüenza. – Nosotros los guardianes no sabemos lo que es el amor, al menos no es el mismo que los humanos sienten. Podemos amar a Dios y sus creaciones, pero es general. Lo que tú tienes que buscar es un amor diferente– su pata pequeña y blanca se posó sobre su brazo, era tibia. – ¿Lo entiendes? – dijo viéndola directamente a los ojos.
Orihime entendió en ese momento que su pequeño guardián quería ayudarla, en verdad quería pero no podía. Eso la enterneció. – No te preocupes Shiro-chan. Todo saldrá bien–
– Muy bien habiendo dicho esto…–
BAM
– ¡Itai! – con un movimiento rápido, su pata colisionó contra la cabeza naranja de la joven. Instintivamente Orihime se llevó las manos a la zona afectada, buscando alivio. – Eso dolió Shiro-chan–
– Te lo mereces por pasar una semana haciendo nada–
– Pero no recordaba las condiciones–
– Eso no es excusa– su voz se había vuelto más severa, tanto que Orihime dejo de quejarse para observarlo. – Sabes que si no lo logras desaparecerás, ¿verdad? –
Orihime se sobresaltó un poco al escuchar esas palabras. Lo había olvidado. Si no lograba encontrar el verdadero amor, ella iba a desaparecer. No quería eso. Le gustaba este mundo, siempre había cosas nuevas que ver y aprender. El cielo azul, la luna que ilumina las noches, los árboles, la brisa ligera por las tardes, le gustaba todo. Pero lo mejor era la familia Kurosaki, esa familia que la había adoptado sin conocerla. Le gustaba la comida deliciosa de Botan, le gustaba jugar soccer con Karin (aunque no fuera buena), le gustaba hablar con Yuzu sobre toda clases de cosas, le gustaban las tonterías que hacía Isshin con tal de hacerla reír, pero sobre todo le gustaba ver a Ichigo.
No entendía porque con él era diferente. A veces no quería levantarse por las mañanas pero solo con pensar que lo vería en el desayuno, la hacía salir de la cama de un salto. Siempre quería hablar con él, escuchar su voz y si tenía suerte lo podía ver sonreírle a sus hermanas o su tía. Sabía que a veces le causaba muchos problemas pero aun así quería estar cerca de Ichigo.
– Lo siento Shiro-chan– Orihime bajo la mirada, viendo directamente a los ojos turquesa del felino. Colocó su pálida mano sobre la cabeza del animalito, sintiendo su pelaje suave y cálido. – Me esforzaré. Porque…– sus ojos color caramelo se estaban llenando de lágrimas. – No quiero… desaparecer–
Toushiro podía sentir como la chica temblaba, pequeñas lágrimas caían libres por sus mejillas pero en sus ojos no había miedo. Más bien era… determinación.
El gato suspiro. – No lo harás– bajo de su regazo de un salto mientras Orihime secaba sus lágrimas con el dorso de sus manos. – Inoue, necesito que me pongas atención en este momento– la chica asintió enseguida. – Una de las primeras cosas que tienes que hacer es conseguir un trabajo. ¿En qué eres buena? –
– ¡Aaa! Etto… Mmmm… Botan-san me enseñó a cocinar. Dijo que mis postres son los mejores que ha probado–
– Muy bien, conseguirás un trabajo en una cafetería. Tener un trabajo es importante en el mundo de los humanos. Les permite sobrevivir y ser independientes. No creo que quieras ser una carga para la familia Kurosaki por siempre, ¿o sí? – la observó de reojo con sus ojos brillantes. Casi sonríe al verla negar con gran fuerza. – Bien– Se giró lentamente, quedando de frente a su protegida. Estaba serio, lo que iba a decir a continuación probablemente la hará sentir triste. – Hay algo más…–
Después de bañarse y cambiarse, Ichigo bajo las escaleras de su casa para dirigirse al comedor. Este día sería largo, tiene dos clases durante las primeras horas del día y tres por la tarde. Solo esperaba poder relajarse durante el almuerzo. Mientras más se acercaba al comedor podía escuchar más claramente a su tía cantar alguna de sus canciones favoritas mientras preparaba su delicioso desayuno. Podía escuchar como, seguramente Orihime, colocaban la mesa para que la familia pudiera desayunar. Pero algo no estaba bien. Por lo general cuando Orihime ayudaba por las mañanas hablaba sola o cantaba alguna tonta canción que Yuzu le enseño o al menos así era durante los últimos días.
Ichigo se detuvo en la entrada del comedor y por fin la pudo ver. La chica peli naranja estaba absorta en sus pensamientos, hacía su tarea en modo zombie. Cerró sus ojos y suspiro fuertemente, cuando los abrió nuevamente Ichigo se sorprendió. Se podía ver tristeza en ellos y algunas lágrimas acumulándose.
– Yo, Inoue– cuando la chica escuchó su voz dio un pequeño brinco de sorpresa, cosa que no pasó desapercibida por el chico.
El rostro de Orihime se tornó rojo de la vergüenza. – Bu-Buenos días Kurosaki-kun– se sentía realmente avergonzada, no había notado su presencia para nada.
Ichigo se dirigió hacía su lugar en la mesa, justo enfrente de la chica. Orihime seguía con la mirada todos los movimientos del chico, preocupada de que se hubiera dado cuenta de su estado de ánimo. Lo último que quería es molestarlo más. Ichigo alzó su mirada chocolate hacía la peli naranja. – ¿Todo bien Inoue? –
Orihime se tensó en su lugar. – ¡Ah! ¡Claro Kurosaki-kun! Solo estoy un poco cansada. No pude dormir bien anoche– explicó pero Ichigo no dejo de penetrarla con la mirada. – Uhmmm… Iré a ver si Botan-san necesita algo…– dijo la chica y salió corriendo hacía la cocina.
– ¿Qué le pasará? – susurro Ichigo. Definitivamente estaba rara, ella es mucho más alegre que esto pero sin darle más importancia al asunto, decidió comenzar a leer el periódico y esperar el desayuno. Tal vez podrá hablar con ella después.
El desayuno pasó sin mayores contratiempos. Ichigo e Isshin peleando como de costumbre. Yuzu y Karin platicando sobre sus clases del día. Botan regañando a su hermano por molestar a su sobrino. Todos se fueron hacer sus deberes del día, dejando solas a Botan y Orihime en casa. La peli naranja se encontraba secando los platos mientras Botan los lavaba, una a lado de la otra.
– ¿Qué pasa Orihime-chan? – la voz de la señora la sacó de sus pensamientos de un salto. – No has dicho nada casi toda la mañana. ¿Qué tienes? – se giró para verla mejor, sus ojos oscuros la observaban fijamente.
Orihime sonrió. – No es nada Botan-san es solo que… M-Me gustaría conseguir un trabajo– dijo la chica con las mejillas rosadas.
Botan se sorprendió por un segundo. – Orihime-chan, ¿por qué? No me malentiendas, no me parece malo que quieras trabajar, pero ¿por qué tan de repente? –
– Quiero poder valerme por mi misma. No quiero ser una carga para ustedes. Ya han hecho mucho por mí y me gustaría aprender a ser parte de este mundo. Por eso…– apretó sus manos un poco para darse fuerzas. – Quiero que me ayude a conseguir un trabajo, por favor– hizo una reverencia. En verdad quería hacer esto. No solo por su guardián sino también por ella misma.
Botan sonrió y con gran dulzura acaricio la cabeza naranja de la chica. – Levanta la cabeza pequeña– Orihime obedeció – Claro que te ayudaré. Es más iremos ahora mimo– dijo Botan quitándose el delantal y caminando hacia la puerta de la cocina.
– ¿Eh? ¿Ahora mismo? –
– Vamos Orihime-chan–
– ¡Hai! –
Había sido una larga mañana en la Universidad. Sus clases habían sido más pesadas de lo que había anticipado. Arduas horas leyendo y preparando exposiciones lo dejaron sin energía y para acabar son su tedioso día, en cuanto salió del salón de clases sus amigos, más ruidosos que nunca, lo rodearon y lo obligaron a ir con ellos a un nuevo café cerca del campus.
Ahora iba con algunos de sus amigos más cercanos. Kuchiki Rukia, una chica rica que conocía desde la preparatoria y estudia derecho. Abarai Renji, amigo de la infancia de Rukia, lo conoció hace dos años gracias a ella y estudia para ser profesor. Y Arisawa Tatsuki, amiga de la infancia y estudiante de derecho. Los cuatro caminaban por las calles de Karakura, buscando el nuevo café.
Cuando por fin lo encontraron, Ichigo observo la fachada del lugar. Tenía unas grandes ventanas que daban a la calle, las paredes exteriores eran de ladrillo rojo y en la parte más alta se podía leer el nombre del lugar. "Maiden Café"
Que nombre tan común.
Bajó su mirada y vio un pizarrón que decía, "Hoy es el especial Chappy. Todos nuestros postres con un diseño especial" Ahora entendía porque Rukia estaba tan insistente de venir aquí, tanto que casi lo arrastra del cabello.
Maldita fanática de Chappy.
Sin más entraron en el café. Fueron recibidos por una chica en traje de sirvienta de color azul y volados blancos, una falda corta y delantal blanco. Los llevo a una mesa cerca de las ventanas. Les entrego el menú y dijo que estaba a nuestras órdenes. Los postres y bebidas se veían bastante bien, para chicas, pero bien. Decidió por un café americano y un pastel de chocolate. Dirigió su mirada a la ventana a lado de él y se limitó a esperar a la mesera. Sus pensamientos se concentraron en cierta chica peli naranja que estaba rara hoy en la mañana.
Por más que lo pensaba no sabía la razón por la actitud de Orihime. Estaba triste, de eso no había duda, pero ¿por qué? ¿Había hecho algo para ponerla así? ¿Alguien la había molestado? Más y más preguntas se acumulaban en su cabeza y no tenían respuesta. Entonces en el reflejo de la ventana vio una cabellera naranja muy familiar que hizo que se le helara la sangre.
– ¡Buenas tardes! Sean bienvenidos a Maiden Café, masters y mi ladys–
No puede ser…
Giró su rostro levemente.
Ante él y sus amigos estaba una chica de largo cabello naranja amarrado en una coleta alta, con unos ojos caramelo grandes y brillantes, en un traje que hacía que el corazón se te parara y la imaginación volara.
– ¿¡Kurosaki-kun?! –
– ¿¡Inoue!? –
CONTINUARÁ…
Lo se lo se... es algo corto para el tiempo que me tarde pero a veces la vida no me deja escribir tanto como quisiera pero hago mi mejor esfuerzo chicos, les hice la promesa de terminar esta historia y eso haré
tenganme paciencia onegai _
Se que es corto, mi intencion era hacerlo mas largo pero lo senti demasiado forzado y en verdad senti que lo mejor era dejarlo hasta aqui, dejandoles incognitas y expectativas para el siguiente... No me maten jaja
Quien-tu-sabes-san: si, la apariencia de Orihime esta basada en el manga, como me gusta como se ve tanto en el anime y como en el manga me gusta cambiar el color de ojos en las historias, osea en unas tiene los ojos grises y en otras de color café
Les tengo dos noticias: 1) les aviso de una vez que lo mas probable es que no escriba dentro de dos o tres semanas porque me ire a Orlando la semana que viene y estare alla una semana y por lo general me tomo mi tiempo para escribir (como ya sabran) pero les prometo tener algo. 2) estoy traduciendo una historia increible( con permiso del autor) que tienen que leer si o si, es una de mis favoritas y esta terminada! me tomara un dia hacerlo asi que para mañana en la noche estara lista y en la pagina, esperenla con ansias por favor
bueno creo que eso es todo
los quiero, dejen review
besos y cuidense :D
