Capítulo 7
Primer día parte 1
Cuando Orihime salió de casa siguiendo a la tía Botan, no se esperaba esta clase de lugar. De hecho no estaba tan lejos, tal vez a medio camino entre la casa y la universidad de Ichigo. Botan le fue explicando el camino, que calles tomar y cuales señales debía estar atenta. Se fueron a pie, porque Botan dijo que era más fácil para ella aprenderse la ruta. El trayecto fue agradable, Orihime observaba las calles con atención maravillándose con las tiendas que veía, la gente que pasaba. Era un día perfecto para salir.
Cuando por fin llegaron, la chica se enamoró de la fachada del lugar. Se parecía a algunas fotografías que había visto en alguno de los libros de Yuzu, con ventanas grandes y brillantes y ladrillos rojos. El letrero decía "Maiden Café".
Qué lindo.
Ambas mujeres entraron al establecimiento, Botan le dijo que esperara cerca de la puerta mientras ella iba a hablar con la dueña. Orihime aprovecho para darle un buen vistazo al lugar. Le pareció incluso más bonito por dentro. Sus paredes eran de color crema con decoraciones de flores en diferentes tonos de rosado, una enorme barra de madera clara con vitrinas con cientos de postres hermosos y perfectos. Lámparas colgantes en azul celeste iluminaban el café. Las meseras se movían con mucha gracia entre las mesas de color chocolate, mientras lucían sus uniformes de sirvienta de color azul. Era todo tan bonito.
– ¡Orihime-chan, ven aquí! – la llamo Botan quien se encontraba en una de las mesas conversando con una mujer joven. Cuando la peli naranja se acercó a ellas pudo admirar la gran belleza de la otra mujer. Con cabello rubio corto en capas y unos ojos azul grisáceo preciosos. Aunque estaba sentada se podía apreciar su hermosa y generosa figura. – Orihime-chan, quiero presentarte a la dueña del café en el que trabajaras. Matsumoto Rangiku-san–
– Mucho gusto Orihime-chan– la chica quedó tan embelesada con la sonrisa de la rubia que casi se le olvidan sus modales.
– ¡Ah! Mucho gusto, Inoue Orihime a sus servicios– contestó haciendo una pequeña reverencia.
– ¡Awww! Es muy linda. Defectivamente será de mucha ayuda aquí–
– ¡Verdad! ¡Verdad! Además, es una rápida aprendiz y sabe hornear muy bien. Sus postres son exquisitos–
– ¿En verdad? –
Orihime observaba como las dos mujeres hablaban sobre ella con muchos ánimos. Parecían llevarse bastante bien, como intimas amigas. Eso la preocupo un poco, se comenzó a preguntar si podría hacer el trabajo bien. No quería decepcionar a Botan, no después de todo lo que había hecho por ella.
– Muy bien Orihime-chan, vamos a buscarte un uniforme– dijo Rangiku mientras se levantaba de su asiento con la peli naranja imitándola. La guió hasta una puerta que conducía a la sala del personal. Le dijo que esperara un poco sentada en uno de los sillones mientras desaparecía detrás de otra puerta. Diez minutos después regreso con un uniforme del café entre las manos. – Muy bien, veamos si podemos meter ese cuerpo perfecto dentro de este traje–
La ayudo a vestirse y al mismo tiempo le enseño a ponerse todas las partes del uniforme azul. El vestido azul, el delantal blanco, las medias blancas e incluso la diadema con encaje, todo le quedo perfecto. Rangiku le hizo una coleta alta y quedó lista.
– ¡Wuaaa! ¡Te ves muy bien Orihime-chan! –
– ¿Eh? ¿E-En verdad lo cree? – pregunto apenada, aún no se acostumbraba a los cumplidos, eran vergonzoso.
– Claro que sí. Con ese aspecto podrás conquistar al hombre que desees– Rápidamente, en la mente de la chica apareció el guapo rostro de cierto hombre peli naranja. Esto hizo que se sonrojara aún más, aunque no entendía el por qué. Su reacción ocasionó que su jefa se riera con fuerza. – Vaya, vaya… La pequeña Orihime-chan está pensando en alguien especial…–
– ¿Eh? ¿Especial?... ¿A qué se refiere con eso, Matsumoto-san? –
– He he… dejaré que lo descubras sola. Vamos es hora de trabajar–
Después de salir de la sala, Orihime se despidió y agradeció por milésima vez a Botan, y acto seguido se la paso las siguientes tres horas aprendiendo a trabajar en la cafetería. Le enseñaron a llevar las bandejas con las ordenes (aunque tiró algunas), a levantar pedidos, como atender a los clientes, recibirlos y llevarlos a sus mesas, incluso le enseñaron a hornear algunas galletas. Sus compañeras eran todas muy amables y divertidas, le tenían mucha paciencia. En verdad le estaba gustando trabajar, era divertido.
Orihime se encontraba limpiando algunos vasos detrás de la barra, cuando un nuevo cliente llamó su atención. Era un hombre mucho mayor que ella, tal vez de la misma edad que Botan, pero eso no lo hacía menos atractivo. Su cabello era negro como la noche al igual que sus ojos. Vestía de traje azul marino y tenía una expresión seria pero a la vez amable. Contrastaba completamente con el estilo del café. Pero eso no fue por lo que llamó su atención.
– Es guapo, ¿verdad Inoue-chan? –
Una de sus compañeras se había acercado sin que la notara. – Sí lo es. ¿Lo conoces, Asai-san? – observó a su compañera mientras ella la ayuda con los vasos. Llevaba su cabello castaño amarrado en dos coletas y sus ojos verdes miraban al señor que estaba sentado cerca de las ventanas.
– No mucho, pero vine aquí a medio día todos los días. Siempre pide lo mismo, un café americano y un pastel de frutos rojos, se sienta en el mismo lugar y piensa– tomo otro vaso, puliéndolo hasta brillar – Es algo raro que un hombre así pida algo tan femenino. A veces es lindo… solo a veces– observó al hombre y Orihime pudo notar como los ojos se Asai se llenaban de un sentimiento que desconocía.
Ambos brillan pero… son colores diferentes.
Toushiro le había explicado que esto sucedería. Cuando encontrará una persona que necesita de su ayuda, sería capaz de ver los sentimientos en forma de colores. Del hombre en traje, emanaba un color purpura oscuro y le transmitía culpa y tristeza. Era innegable que necesitaba de su ayuda. ¿Pero cómo podía ayudarlo? Era una total desconocida para él, si llegaba hablarle de la nada pensaría que era una atrevida y una loca. Además, ¿qué podía decirle? ¿Qué veía sus sentimientos y que tal vez podía ayudarlo? No, no, no. Devolvió su mirada hacía su compañera.
¿Qué es esto?
De Asai emanaba un color rosáceo mezclado con morado, pero no entendía porque. Sentía frustración y un sentimiento más que no lograba reconocer del todo. Se parecía a lo que sentía por Toushiro y la familia Kurosaki pero no era exactamente lo mismo. Suspiro algo confundida. Necesitaba tomar una decisión.
Los sentimientos de Asai-san están conectados al Señor-san… Tal vez si lo ayudo primero pueda hacer sentir mejor a Asai-san.
– Inoue-chan, por favor llévale el americano y el pastel de frutos rojos al señor de la mesa 4– dijo la gerente, colocando el pedido en una de las bandejas. Orihime decidió que era su oportunidad para intentar hablar con el hombre. Tomó el pedido y se dirigió a la mesa cuatro con determinación.
Cuando llego ante él, pudo notar que en verdad era bien parecido, tanto que la hizo sentir nerviosa cuando cruzó mirada con él. – E-Etto… Aquí tengo su-su pedido master…– con manos temblorosas colocó el pastel frente a él pero cuando intento poner el café, sin querer derramó un poco sobre la mesa. – ¡Eeep! Lo siento muchísimo... Enseguida le traeré otro– decía mientras limpiaba con gran fuerza.
De repente sintió una mano grande y cálida colocarse sobre la suya. Alzó la mirada y se encontró con el señor sonriendo. – No se preocupe señorita. Solo fue un poco– le dio unas palmaditas y la soltó. Solo fue un segundo pero Orihime pudo ver algo de los pensamientos del hombre.
Ahora sé qué debo hacer.
– Muchas gracias master-san. En realidad es mi primer día– decía con una sonrisa apenada. – Estoy algo nerviosa–
– Ya veo. Pero lo está haciendo muy bien señorita… –
– ¡Ah! Inoue Orihime. ¿Puedo preguntar por el nombre del amo? –
– Hashiba Keichi. Mucho gusto, Inoue-san– el hombre comenzó a beber del café y sonriendo agregó: – Delicioso como siempre. Por favor dígale al que hizo esto qué hace un excelente trabajo–
Orihime lo observó atenta. Es verdad que el hombre frente a ella estaba sonriendo, lo podía notar por como sus labios se curvaban hacía arriba y por como las pequeñas arrugas se marcaban en su rostro, pero esa alegría no llegaba a sus ojos. No era completamente sincera. Tenía que ayudarlo. – Etto… Hashiba master-san… Sé que es muy atrevido de mi parte pero… necesito de su ayuda…– la chica se frotaba las manos avergonzada, no podía ni siquiera verlo a la cara. – Por favor…–
Orihime observó como el hombre abría y cerraba la boca sin saber que contestarle. ¿Y cómo no? Hace solo unos minutos atrás acababan de presentarse, era completos extraños pero en verdad necesitaba ayudarlo. Era algo que Toushiro le advirtió, en cuanto decidirá ayudar a alguien no pararía hasta lograrlo. Como por instinto.
Tal vez fue el destino o tal vez Dios la ayudo o solo tal vez Hashiba vio la determinación de Orihime, porque lo siguiente que dijo fue: – De acuerdo. Vendré a verla cuando termine de trabajar, tal vez a las seis de la tarde. ¿Le parece bien, Inoue-san? –
Después de que Hashiba se fue, su urgencia por ayudarlo se disipo un poco, lo suficiente para que pudiera seguir con su trabajo. Pasaron las horas y mientras acomodaba algunas galletas en las vitrinas, pudo observar a través del cristal la llegada de un grupo de personas. Captaron su atención porque platicaban de forma ruidosa. La gerente le ordenó ir a atenderlos. Cuando se acercó más a la mesa vio a una chica de cabello negro y ojos violetas discutiendo con un chico de cabello rojo intenso. Era raro porque la chica, que es de complexión pequeña y frágil, le estaba ganando al chico de cuerpo más grande y musculoso. Había dos personas a lado de ellos, pero no los alcanzaba a ver por todo el alboroto que armaba la primera pareja.
– ¡Buenas tarde! Sean bienvenidos a Maiden Café, masters y mi ladys– dijo con gran alegría, ganando la atención de todos en la mesa. A la primera que reconoció fue a su amiga de la universidad, Tatsuki. Estaba a punto de saludarla cuando vio una mata de cabello anaranjado brillante y un par de ojos castaños que la miraban sorprendidos.
– ¿¡Kurosaki-kun!? –
– ¿¡Inoue!? –
– ¡Oh! Hola Orihime–
– ¡Ohayo Tatsuki-chan! –
– ¿Qué demonios? ¿Cómo se conocieron ustedes dos? –
– Cuando te llevo el almuerzo a la facultad–
– ¡Sí! Tatsuki-chan me ayudó mucho ese día–
– No fue nada–
– ¿Por qué demonios no me dijeron nada? –
– ¿Y por qué carajos tendríamos que hacerlo? –
– Gomen ne Kurosaki-kun… estaba tan emocionada de verte que se me olvidó–
– Ah… bueno… no es para tanto…–
– No te disculpes Orihime. Este idiota no se merece nada de ti–
– ¿A quién llamas idiota, marimacho? –
– ¿A quién más? ¿Acaso ves a otro idiota con cabello ridículo? –
– ¡BASTA! – los tres voltearon a ver a la chica de cabello negro. – ¿Alguien podría explicarme como es que ustedes dos conocen a esta chica tan bella? –
Quince minutos después, Ichigo les explico a sus amigos que Orihime era familiar de una amiga de su tía y que por el momento la estaban ayudando. No podía contarles que la chica no tenía memoria y menos que le había caído del cielo como un ángel, un ángel desnudo, no le iban a creer para nada. Cuando termino su relato, Orihime llegó con su pedido y con una sonrisa demasiado bonita.
– Así que por eso la conoces…– dijo Renji mirando a la chica peli naranja, no creyendo toda la historia.
– ¿Por qué no nos habías dicho nada? – lo cuestionó Rukia, su ceño estaba fruncido.
– Porque sabía qué harías un gran alboroto sobre esto y quise ahorrármelo– contestó el chico antes de darle un sorbo a su café. No quería voltear a ver a ninguno de sus amigos, no les daría el gusto de molestarlo.
– Más bien, querías mantener a Inoue-san para ti solo, ¿no es así? – Rukia lo miraba de forma sospechosa, como si lo que acababa de decir fuese cierto.
– Pervertido– la siguió Renji.
– ¡Eso no es para nada cierto! –
– No te creemos–
– Cierto. No puedes negar que Inoue-san es muy bella–
– Y con un gran cuerpo, ¿cierto? –
– Eh… Bueno… yo no…–
– ¿Cómo puedes dudarlo? –
– ¡No estoy dudando! –
– ¿Entonces lo aceptas? –
– ¿Eh? ¡Tampoco dije eso! –
– Ichigo… que horrible hombre eres–
– ¡Cállate Tatsuki! –
– He he he he he– los cuatro pares de ojos se posaron sobre la chica que reía divertida, sus mejillas de color rosa y con su mano cubriendo sus labios, se veía adorable. – ¡Oh! Lo siento pero me da mucha alegría ver que Kurosaki-kun se llevaba tan bien con ustedes. Deben ser grandes amigos–
Los cuatro se sonrojaron.
– Maldita cabeza de zanahoria suertuda– Renji lo miro pícaramente mientras colocaba su brazo en la mesa y sostenía la cabeza. – Estas sonrojado–
– Tú también babuino– Ichigo se cruzó de brazos y lo miró de la misma manera. Tenía que admitir que Orihime sabía cómo llamar la atención del sexo opuesto. Ya lo había experimentado en primera mano cuando esos estúpidos intentaron conquistarla en la calle cuando la llevo de compras. Por lo que le dijo Tatsuki, al parecer sucedió lo mismo en su universidad. Por suerte la segunda chica más fuerte de Japón estaba ahí para defenderla. Ahora llamó la atención del babuino. Era demasiado bonita para su propia seguridad.
Y más con esas ropas.
Ichigo posó su mirada en la chica con traje de sirvienta, quien hablaba animadamente con sus dos amigas. Tenía que admitir que se veía realmente bien, demasiado bien. Cuando la llevo de compras, llevaba puestas ropas deportivas enormes y aun así se veía linda, no quería imaginar cómo sería si la vieran con ropa de sirvienta. Lo más seguro que más de algún pervertido que vino aquí la vio y podrían comenzar a acosarla. Solo de pensar en eso hacía que su sangre hirviera.
– Inoue– la llamó casi sin pensar, sorprendiéndose un poco.
– ¿Sí, Kurosaki-kun? –
– ¿A qué hora sales del trabajo? –
– A las seis de la tarde–
Ichigo asintió complacido por la hora. – Bien. Pasaré por ti a esa hora– dijo antes de tomar otro poco de su café.
– ¿Eh? Etto… Kurosaki-kun… no es necesario que te molestes por mí– decía la peli naranja, sonrojada hasta las orejas y con el corazón acelerado.
– ¿No quieres? –
– ¡No! No es eso… es solo que…–
– Inoue-chan tiene una cita a esa hora– Apareció una sirvienta de cabello castaño y ojos verdes detrás de la peli naranja. Ichigo se quedó helado ante lo que escucho. – ¿No es así, Inoue-chan? –
– Ah… Hai…–
– ¡¿QUE?! –
Y por alguna razón, Ichigo dejó caer su taza de café.
CONTINUARÁ…
Regresé! Hola a todos!
Dejenme contarles que me fue increible en mi viaje a Orlando, pude conocer a mickey(casi lloro) y me la pase super bien! si nunca han ido y tienen la oportunidad de ir, haganlo! vale muchisimo la pena
volviendo al fic, pues no es muy largo lo acepto, mi intencion era escribir más pero... me gusta muchisimo dejar el suspenso jaja lo siento, soy mala lo se
decidi utilizar el nombre de dos personajes de Nijiiro days(los fans sabran cuales), si no la han leido o visto, haganlo! es muy buena
con el fic Luz de Estrella, tardare unos días más en subir el siguiente capi porque aun lo estoy limpiando pero esten pendientes, quien sabe tal vez lo suba mañana jaja
bueno eso fue todo de mi parte, nos leemos pronto
besos! cuidense :)
