Nota: Si hiciera algo cruel y malvado que no he querido escribir hasta ahora porque es un poco perturbador ¿Cómo lo tomarían? No es nada nuevo, es la escena exacta de como Harry pierde la vista.


–1–

Una vez fuera del consultorio se permitió revisar la hora para notar que ya había pasado gran parte de su día en ese lugar, así que en vez de salir por las chimeneas rumbo al caldero Chorreante y caminar por el callejón Diagon hasta su casa. Harry se decidió por salir del edificio y aparecerse por primera vez dentro de las protecciones de casa.

Sintió un gran jalón y un leve mareo pero de alguna forma no era tan horrible de lo que esperaba. No pudo evitar preguntarse si la serpiente estaba molesta por la aparición o no, Accom tenia la cualidad de nunca quejarse por nada que Harry hiciera. Era raro pero conveniente, esto lo convertía en la mejor compañero de viaje.

– Bienvenido de nuevo amo Harry.

– Hola Nina –saludó– .¿Todo en orden con lo que te pedí?

– Nina hizo lo que el amo Harry le ordeno, los frascos están etiquetados como el amo ordeno, y Nina tampoco tuvo inconveniente en mandar las cartas y reservar con discreción la casilla del amo Harry –contestó alegre.

– Bien hecho – respondió–. Entonces no te incomodare si te doy una lista con una dieta que se me ha recomendado seguir de ahora en adelante.

– No, no, no –dijo veloz– Nina ayudara al joven amo a recuperarse pronto.

– Muy bien – Harry le dio la hoja que contenía su nueva dieta y sus medicamentos– Y por favor, consigue alguna bolsa o algo similar donde pueda mantener en orden mis medicamentos y que pueda llevar conmigo sin preocuparme.

– En seguida amo Harry.

Seguidamente escuchó un puff para después no sentir nada más que su presencia y la de Accom; Harry suspiro y se encamino a llegar a su cuarto para bajar escaleras, escaleras. No era tan cansado el bajarlas como lo que era subirlas, pero eso no quitaba que el lugar para aparecerse no era el más cómodo para él.

Nada más llegar a su cuarto se tumbo sobre la cama sin siquiera dignarse a acomodarse o preocuparse de quedar en una cómoda posición, tenia un dolor punzante en su cabeza y se sentía un poco mareado, pero esto no le impediría experimentar un poco con la magia antes de caer dormido.

Accom, ¿Cuál era el nombre del segundo hechizo faciem? –preguntó desde la cama sabiendo que él aún lo estaba siguiendo.

Mid faciem, amo –siseó la serpiente mientras reptaba por toda la habitación.

– Mid faciem –susurro Harry esperando ser capaz de conjugar el siguiente hechizo.

Esta vez el efecto fue inmediato y no tuvo que volver a intentar lanzarlo a diferencia dela primera vez. Sintió como el área alrededor de él se expandía un poco, no hubo mayor diferencia en el hechizo. Se levantaría e la cama pero su cabeza aún dolía y en su lugar se limito a tratar recordar el ancho de la habitación y calcular su nueva área de detección. Si decía la verdad no pudo evitar decepcionarse de que el hechizo no hubiera cambiado mucho, supuso que su nueva habilidad había aumentado de 1 metro a 3. Un gran avance si eras positivo, pero preferiría poder distinguir un mueble de una pared, gracias. Aunque una pequeña diferencia que pudo sentir fueron que las cosas de menor tamaño, como 20 o 30 centímetros, habían aparecido en su radar.

Una cosa curiosa del encantamiento que usaba era que nunca le mostraba el techo o el suelo a menos que estuviera muy cerca de ellos y rara vez mostraba pequeños cambios en el suelo, como las banquetas. Y por eso aun necesitaba de su bastón para moverse por los lugares que deseara, una persona normal sabría donde hay un gran o pequeño saliente.

Harry se quedo dormido mientras seguía pensando en lo útil o inútil que resultaba ese encantamiento y solo cuando despertó se levanto para examinar la casa entera de nuevo y descubrir las verdaderas limitaciones del hechizo..

–2–

Una poción muscular que debía tomar cada noche, una poción nutritiva que tenia que tomar tres veces al día, una pomada "con olor refrescante" que debía untar en su cuerpo en la mañana y en la noche, y una poción energética que debía tomar por las mañanas.

Y cada poción con un sabor más horrible que el anterior, bueno tal vez exageraba un poco en lo de "horrible" alguna que otra sabia mal, pero no horrible. Aunque si eso le podría quitar la obligación de tomar las pociones con gusto diría que sabían horrible. Si, se comportaba como un niño por algo que después le haría sentir mejor, pero era lo bueno de ser un niño, se te concede comportarte como uno.

Aún así cuando despertó al día siguiente sintiéndose mucho más… vivo, no pudo evitar sonreír. Sus músculos estaban relajados y habían dejado de doler, su cabeza no lo mareaba y se podía mover con mucha menos dificultad. Toco su rostro para examinar sus cicatrices, pero no sintió ningún cambio significativo, aunque bueno, su piel se sentía mejor.

Otro cambio que pudo notar fue en su magia, hasta ahora había estando luchando con su cuerpo como mostrando indignación de pertenecer a un cuerpo tan débil pero ahora estaba mucho más calmada que antes. Hoy era su cumpleaños y la muerte había dicho que su herencia mágica empezaría a llegar hoy así que le parecía curioso que hasta ahora, que había estado casado sentía su magia voraz y justo el día que debía recibir su herencia mágica se calmaba convirtiéndose en un dominado gatito. Aunque quien sabe, tal ves tenia algo que ver.

Bebió las 2 pociones de la mañana, y se fue tomar un baño relajante para después aplicar la pomada en toda su piel. La elfina había comprado un especie de cinturón que poseía varias pequeñas bolsas donde podría guardar las pociones, lo mejor seria entonces acomodarlas por hora del día y tipo de poción.

Algo de lo que se sorprendió fue de lo orgullosa que era la elfina que no deja que nadie la intimidara, al parecer tuvo inconvenientes tratado con los vendedores ayer pero se comporto y les cayo la boca amenazándolos un poco en el proceso. Durante el desayuno se alegró de comer un poco más en sus porciones, y la elfina llego con cuatro cartas para Harry.

– Supongo que respuestas a mi carta de ayer – comentó en un susurro mientras las tomaba y se levantaba para ir a su recamara a leerlas–. Es cierto – dijo para detenerse y dirigió sus palabras a Nina –. Deberías hacer un pequeño pastel para celebrar el cumpleaños de tu amo – escucho un pequeño grito de emoción salir de ella.

– ¡Si, amo! – contestó emocionada y la escucho moverse e la cocina.

Retomo su camino rumbo a la habitación teniendo ánimos de saber lo que la escuela le había respondido, ¿Aceptaran o negaran la entrada a Harry?.