Nota: Al parecer soy demasiado adictiva 7w7)~
Por que todos quisieron, me apresure con el nuevo capitulo.
PD: Soy taaaan mala xD
–1–
Se decidió por entrar en el pequeño estudio para leer las cartas, tomando asiento en la silla escritorio . Lo primero que hizo fue leer el remitente de cada carta comprobando así que una de las cartas provenía de Hogwarts y las otras 3 de los distintos abogados que había tratado de contratar. Abrió primero las cartas de los abogados, siempre es bueno dejar el suspenso al final.
"Lo siento, no aceptamos casos tan sospechosos" Fue la respuesta de dos de las cartas, aunque dejando la opción abierta de presentarse formalmente ante ellos.
Harry no se sorprendió, era de esperar esta resultado, que le negaran directamente sus servicios a un desconocido era un principio de auto-preservación. Al final conseguiría que alguien abogara por él así que lo que menos le preocupaba era esto. Abrió el otro sobre.
"No aceptare un caso del cual no pueda obtener una ganancia económica" Pude parecer algo pretencioso pero era una preocupación valida, una familia pura siempre puede repudiar a un heredero y dejarlo sin dinero. Sirius era una clara muestra de ello, y si el chico no tenía dinero dejaría sin su paga al el defensor mágico.
"Que al parecer es avaricioso" Pensó Harry mientras empezaba a guardar la carta.
Metió el sobre en el primer cajón del escritorio, seguramente si le informaba sobre que tenia pleno control de su herencia seguramente aceptaría y tiró las otras dos cartas a un cesto de basura a lado del escritorio.
Suspiro y se recargo sobre la silla, esperaría hasta mañana para recibir una posible respuesta de los otros 2 sobres que había enviado. Si no obtenía una respuesta mejor entonces contactaría al hombre avaricioso.
Ahora solo quedaba abrir la carta que había recibido de Hogwarts.
Abrió la carta y se asusto por un momento por lo que paso. Estaba confundido ¿Acababa de ver algo?. Una luz azul salió veloz de donde estaba el sobre y de alguna forma fue capaz de "verla" rebotar por toda la habitación buscando una salida, pero al no encontrar ninguna regreso al sobre sellando la carta de nuevo a su regreso.
Que… extraño. Tomó su barita y lanzó un hechizo en el sobre para saber que fue todo aquello, una nueva luz apareció ante sus ojos, era muy débil, apenas visible y su color parecía ser un tono rosado. ¿Estaba viendo? No, imposible sólo eran colores los que se mostraban al lanzar un hechizo.
Al parecer la carta de Hogwarts traía un rastreador consigo y las protecciones de la casa no habían dejado que la magia escapara y simplemente el hechizo se limito a volver a su lugar de origen. Debía ser un fuerte hechizo de rastreo si no se desvaneció al chocar con las paredes y con un sistema de seguridad que impedía que la carta fuera leída si no encontraba la salida, aun así era sorprendente. ¿Había visto la magia?
Eso de alguna forma le ilusionaba ya que había visto un color por primera vez desde que llego a ese mundo, ¿Era algo relacionado con la herencia mágica? ¿Funcionaba con toda la magia? ¿La fuerza del hechizo revelaba la intensidad de la luz? Harry estaba emocionado y por un momento se olvido de la carta, solo por un momento pues sabia que tenía tiempo para emocionarse luego, ahora debía abrir el sobre.
Si quería leer la carta entonces debía salir de casa y seguramente el colegio lo empezaría a rastrear de inmediato. Lo pensó durante un momento, seguramente se habían enterado que había escapado de casa y por ello el hechizo de rastreo. Así que si no abría el sobre no se enteraría de la respuesta y si lo abría alguien del colegio llegaría de inmediato.
No podía simplemente faltar al colegio, tenia amigos que conocer y un traidor que atrapar. Además recibiría la capa de invisibilidad en Navidad, que era la reliquia más fácil de conseguir y entregar. Aún si la carta era un rechazo no podía rendirse de ir a Hogwarts, el mejor lugar para abrir la carta entonces sería por el callejón Diagon o en caldero Chorreante.
– Nina –pronunció y no paso ni un segundo cuando obtuvo una respuesta.
– ¿Si amo?
– Voy a salir por unos momentos.
– ¿Ahora? – preguntó desilusionada–. Nina casi tiene listo un pastel para usted.
– No te preocupes –respondió–. Regresare por la tarde, nunca me perdería de probar tu pastel.
– Esta bien – contestó resignada.
Iba a salir, pero al tocar el pomo de la puerta de pronto sintió un pánico acompañado de un poco de paranoia. Era extraño en él dejarse llevar así.
– Accom, ¿alguien puede quitarme las reliquias? – preuntó mientras con su mano tocaba el collar con protección.
– Nadie puede – contestó–. Y si alguien las tomara sin su permiso recibirían un castigo con respecto a sus intenciones.
– Ya veo…
Se sintió aliviado y relajado de saberse seguro, tal vez estaba actuando irracional pero realmente necesitaba sentirse seguro. Abrió la puerta y llevando a Accom delante de él salió de la casa.
Era un poco tarde y la cantidad de personas que estaban en el callejón Diagon eran bastantes, el tumulto de personas le dificultaba caminar por la calle. Las sensaciones de movimiento eran muchas y constantes. De vez en cuando le parecía ver algún color, pero trato de no prestarles atención ya que se procuraba moverse con cuidado entre la gente, aunque aun así no faltaba y chocaba con alguna persona de vez en cuando.
Entró al caldero Chorreante y se sentó en la primer mesa desocupada que encontró. Fue un suplicio encontrar una él solo usando únicamente el sonido y el olfato a su favor, incluso toco las mesas mientras caminaba para escuchar si alguna queja o suspiro salia de ella.
En cuanto tomo asiento iba a abrir la carta pero entonces sintió una presencia que le heló la sangre deteniéndole en seco.
Lo había antes meditado y había pensado una y otra vez en una contestación posible, rogando a que la respuesta fuera positiva, al morir Harry el horrocrux de Voldemort ¿Murió con él?
Había supuesto que la respuesta era si, era lo que se supone que debía pasar. Él moría y el horrocrux que estaba dentro de él también lo haría. Pero si esto era así entonces ¿Por qué podía sentir tan vívidamente la presencia de Voldemort dentro del caldero Chorreante?
No sabía exactamente en donde estaba, pero estaba seguro, sabía que estaba allí, y sus recuerdos también lo confirmaban hoy debía conocer a Quirrell por primera vez.
Le enfadaba saber de su presencia, saber que estaba allí y no estar haciendo nada al respecto. Estaba enojado con él y consigo mismo por no dejar de tenerle miedo a una débil sombra de lo que en verdad era Voldemort, al punto de no querer moverse.
No debía temer, no podía morir con el collar que la muerte le había regalado y su magia era mucho más fuerte que la de él. La magia obscura no era difícil de evitar e incluso el dolor que Voldemort podría causarle no sería nada comparado a lo que ya había sentido… ¡¿Entonces por que no dejaba de tener miedo?!
