Nota: ¿Ya vieron el capitulo 15?
–1–
Guardo de nuevo entre sus túnicas la varita que recibió de la muerte, dejando a su nueva/vieja compañera, sola entre sus manos. Debía llamar a la profesora para pagar por la varita, hacerlo él sería extraño considerando que todo el día estuvo pagando ella. Abrió la puerta de salida llamando a su profesora para que entrara de nuevo.
–¿Todo listo? –preguntó Mcgonagall mientras pasaba.
–Si –contestó Harry–. 28 centímetros, núcleo de pluma de fénix y flexible –dijo mientras le mostraba la varita como prueba.
La mujer solo asintió para después pagar por la varita de Harry, una vez todo listo, saldrían para seguir comprando el resto de los útiles que aún faltaban.
Las túnicas escolares fue otra parada lenta, pero esta vez no hubo ni un solo rastro de Draco Malfoy. Seguramente él había terminado con sus propias compras hace un par de horas, después de todo, ya era bastante tarde cuando pasaron por las túnicas. Terminaron de comprar todas sus cosas unos minutos después.
–Es hora de que vayas a casa –le ordenó con firmeza la mujer mientras lo detenía por la muñeca.
–Puedo ir a casa solo, gracias –respondió Harry desasiéndose de su agarre con rapidez.
–No es seguro que estés solo vagando por el mundo mágico –contestó mientras se volvía a acercar–. Ya oíste al director.
La mujer lo jalo tomándolo con fuerza del brazo, supo que su bastón callo en alguna parte del suelo pero entonces y antes de dejar que Harry se volviera a defender o siquiera mover: lo aproximó contra su cuerpo. De pronto sintió el fuerte tirón de una aparición, fue una sensación horrible y su cabeza no dejaba de dar vueltas, la aparición en compañía era más cansina, especialmente por que no lo había esperado. Se tuvo que sujetar con fuerza del dorso de la mujer para no caer al suelo.
Mcgonagall se empezó a mover casi levantando a Harry en el proceso, pero este de nuevo trato de escapar de la mujer cayendo al suelo en su inútil intento. Sabía a donde lo había traído y era el lugar en el que menos quería volver a poner un solo pie.
La mujer lo volvió a tomar del brazo con fuerza levantándolo del suelo, y sin dejar en ningún momento que Harry se alejara un solo centímetro. Realmente lo estaba arrastrando hasta la entrada, entonces la escucho tocar la puerta de la casa.
–Ya estas de regresó –dijo Petunia, quien fue la que abrió la puerta.
–Espero que cuiden de Harry –amenazó la mujer–. Recuerden que sólo será en el tiempo que falta para el inicio de clases.
–Si… –susurró Petunia con temor–. Ya nos han advertido bastante.
–Pues parece que no entienden que deben mantener a salvo al niño –gruño de nuevo la profesora–. No debe salir de la casa esta vez.
Harry escuchaba su conversación con poca atención, pues en ningún momento dejo de luchar para zafarse del agarre de la profesora Mcgonagall. Aunque si fue capaz de entender su conversación, alguien había visitado y amenazado a su familia. Pero después de todo, si en verdad querían que Harry estuviera en un lugar seguro nunca de los nuncas lo hubieran traído de regresó a esa casa.
–Lo mantendremos seguro, y por ahora, lejos del mundo mágico –confirmó Petunia.
Mcgonagall entregó todas sus nuevas cosas y al Harry mismo antes de marcharse. Siendo sujetado esta vez por la fuerza de Petunia.
–Es sólo por un mes Joven Potter –escuchó decir a su profesora con una vos preocupada, se distrajo de su intento de escapar por esto. Pero seguidamente de cuando volteo en su dirección solo vio como brillaba la magia en señal de que se había ido.
Sólo entonces fue consiente que Accom no había sido transportado con él en la mágica aparición y también que los profesores veían más peligroso a Harry suelto en el mundo mágico con posibles magos obscuros, que a sus propios tíos muggles…
–Veo que estas de regreso –escuchó la burla en la voz de su tío Vernon.
–Lo que menos quiero es quedarme aquí –contestó con frialdad Harry.
Entonces sitió un fuerte jalón ajeno a su tía, que lo arrastró sin delicadeza dentro de la casa, al parecer hoy disfrutaban de mangonear a Harry.
–Así que el muchacho se digno a volver –dijo enojado su tío Vernon.
–Esa mujer lo ha traído –contestó Petunia–. Ya sabes lo que han dicho, cariño.
Harry fue soltado con brusquedad contra la pared, cayendo al suelo con nada de suavidad.
–¡Por tu culpa esos fenómenos nos han visitado! –bramó el hombre histérico–. ¡¿Crees que te perdonaremos por escapar?!
–¡¿Quién necesita el perdón de ti o tu podrida familia?! –gritó Harry desafiante, sacado a relucir su valentía Gryffindor.
Aunque toda esa valentía se desvaneció en el aire cuando las gordas y robustas manos de su tío lo tomaron de nueva cuenta y empezaron a arrastrarlo por la casa. Su cuerpo se golpeó con fuerza contra el suelo mientras era movido y en algún momento pegó contra un mueble. Incluso aunque Harry intento evitar el daño por los movimientos bruscos usando sus manos y sus pies eso no evito que de nuevo su cuerpo fura lanzado contra la pared con gran fuerza.
–¡Muérete allí de una vez, monstruo! –gritó su tío para seguidamente cerrar la puerta con furia.
Harry contuvo el aliento y exhaló liberando el dolor que sentía. No pudo evitar lagrimar de dolor por mucho que lo intento, no se había roto nada pero al menos un moretón le había causado. Respiro hondo en un intento de calmarse y solo entonces pudo notar que su magia empezaba a moverse para curarlo. Su propia magia estaba furiosa y alerta, ese debía ser el estado mental de Harry, pero se sorprendió al notar que no era así.
Harry estaba bastante calmado considerando lo furioso que había reaccionado hace sólo un momento.
Aunque por más orgulloso y superior se diga a sí mismo Harry, aún no quería utilizar su magia para herir a su familia. Aún después de todo el dolor que había sufrido por culpa de ellos, en lo más profundo de su cabeza sentía que les debía algo.
Y no importaba si era como el Harry 17 años o el Harry que murió a los 11 años por su causa. El aún sentía que al menos les debía el perdonarlos por ahora y olvidarse de ellos. Que patético era por sentirse en tan estúpida deuda.
