–1–
Se despidió de Nina y la mando a casa cargándola en el proceso con las jaulas que ahora tenia. La pequeña rata viviría unos días en una jaula con una buena protección para evitar cualquier intento de escape del animago, un poco cara tal vez, pero por nada del mundo dejaría a esa rata volver a correr libre por los pasillos.
Con el bastón extendido empezó a caminar rumbo al caldero Chorreante.
El liviano bastón era un articulo que podría utilizar sin importar cuanto llegara a crecer, y aunque ese pensamiento le aliviaba tenia un sentimiento contrariado. ¿Debía ser ciego el resto de su vida? La medicina mágica no le ayudaría y seguramente los muggles tampoco tendrían una forma para curar la ceguera, su única alternativa era que alguien creara una forma de curarlo.
¿Pero quien? La posibilidad de que alguien lograra lo imposible era muy poca. Pero él mismo tiene un collar que lo protege de la muerte que esta misma le había entregado. ¿Podría él inventar la nueva magia que le regrese la vista? Nunca había estado muy interesado en la magia curativa, y con sus calificaciones era imposible el plantearse ser un medimago. Pero era la única opción que tenia.
Tomando polvos flu en mano se traslado a la oficina de su posiblemente nuevo abogado.
Lo había decidido desde que supo que había sido descuidado ignorado por tanto tiempo por los magos. El estar solo era lo mejor y lo más seguro, tal vez los demás piensen de otra forma y lo más probable es que lo sigan tratando como un niño si no empieza a poner manos en el asunto. Pero por más que pensaba en el hombre como su única opción aún no sabia que hablar con él.
Necesitaba recobrar la confianza en los adultos. ¿Qué era lo peor que podría pasar? Volver a ser el centro de atención en el mundo mágico, como si no lo hubiera sido ya los últimos años.
–¿Puedo ayudarle? – En cuanto salió de la chimenea la secretaria o recepcionista le ofreció su atención.
–Tengo una cita con el Sr. Raven –contestó Harry sacudiendo el resto de ceniza que quedaba sobre él.
–¿Nombre?
–Supongo que soy la cita anónima que tiene –dijo con una sonrisa.
–¿Es el dueño de la elfina que vino más temprano? –preguntó contrariada.
–Así es –dijo– ¿Esta todo en orden para mi cita o debo esperar?
–Un momento. –Escuchó a la mujer ponerse en pie y empezar a caminar.
Conto los pasos de la mujer para saber que tan lejos estaba la oficina, no conto mas de 7 pasos cuando la mujer se detuvo y tocó una puerta. Un "adelante" se escucho del otro lado de la puerta, entonces la mujer abrió la puerta y entro en la oficina dejando a Harry esperando.
Unos segundos después la puerta se volvió a abrir llamando a Harry en voz alta.
–Él sr Rave lo atenderá ahora.
Harry camino hasta la mujer, claro que para él fueron mas de 7 los pasos necesarios para llegar junto a ella, pero era debido a su lejanía y aunque no lo quisiera: su baja estatura.
–Bienvenido joven… –El hombre dentro lo saludo dejando una pausa para que Harry dijera su nombre.
–¿Por qué aceptó mi caso? –preguntó Harry ignorando la pregunta.
–… –El hombre se quedo en silencio y lo escucho moverse en su silla, Harry termino de entrar en la habitación escuchando detrás de si como la puerta se cerraba.
¿Cuál era la respuesta que quería oír? ¿Una historia triste y condescendiente donde el hombre dejara en claro su odio a los maltratadores? Puede ser, pero sólo sería una excusa barata que se daría a si mismo para poder confiar en los defensores mágicos. Personas que hasta ahora no habían significado más que malas noticias o desilusiones.
–No creo que te interesen mis razones personales –respondió el hombre–. Éstas no cambiaran mis motivos para ayudarte. –Sentenció con una voz firme que no dejaba hueco a argumentos.
Sus razones no importaban, en eso tenia razón. Harry se movió por la sala hasta encontrar una silla y guardo su bastón entre sus ropas, simplemente tocando el respaldo de la silla con sus dedos se quedo allí de pie.
–Y habiendo leído mi carta, como supongo hizo ¿De que manera planea ayudarme? –preguntó poniendo a prueba su astucia.
–Su situación aunque infortunada llega a ocurrir con muchos hijos de muggles –dijo–. Pero creo que su situación es especial ¿Me equivoco? –preguntó, pero Harry no contestó su comentario–. Sus ropajes son de mago, eso quiere decir que se ha estado asociando en el mundo mágico ¿Algún mago te acogió?
–Estoy viviendo solo –contestó Harry.
–Entonces supongo que tus padres te acaban de dejar una buena fortuna que acabas de descubrir –afirmó.
–¿Le gusta hacer suposiciones Sr Raven?
–Usted escribió en su carta como desea separarse de sus tutores, en mi opinión eso debe significar que no es o no la consideras tu familia, así que solo supuse.
–Mis tutores son… –pensó un momento la palabra correcta–. Maltratadores por decir lo menos.
–Y veo que te han privado de un buen alimento, dudo que hayas comido bien si incluso compraste ropa.
–Me mataron de hambre y de sed –dijo levantando los hombres en indiferencia.
–Y por ello escapaste –afirmó el hombre sin ninguna duda–. No veo un motivo por el cual debas volver con ellos, no se si podemos convencer en un juicio de que te puedas valer por ti mismo, pero sin duda te alejaran de esos muggles.
–Me obligaron a regresar –murmuró.
–¿Quien? –preguntó curioso.
–El director Dumblendor y la subdirectora Mcgonagall.
–¿Te visitó la dirección de Hogwarts? –dijo incrédulo de sus palabras.
–Si, bueno… –murmuró– Seguro que tiene que ver con que sea Harry Potter.
El lugar se quedo en silencio un minuto, minuto que Harry aprovecho para finalmente tomar asiento en la silla, cuidando en el proceso de no recargarse en Accom que seguía escondido bajo sus ropas.
–¿Eres quien? –preguntó al fin el hombre.
–Harry Potter –contestó– Bueno, mi nombre completo es Harry James Potter.
Lo escucho levantarse de su asiento y aproximarse a él. Harry ignoro sus acciones en su mayoría, al menos hasta que sintió la mano del adulto contra su piel. Tocando su cara por accidente al levantar el mechón de pelo que cubría su rostro, escuchó un gemido de dolor que salía de sus labios solo para después dejar de vuelta su cabello en su lugar. También lo escucho dejarse caer en la silla que estaba justo a un lado de él.
–Me saque la lotería. –Lo escuchó murmurar.
Harry no pudo evitar reírse de tan inadecuado comentario, y en definitiva el comportamiento de Raven tampoco había sido el más adecuado.
–No pretendo hacerlo millonario con mi dinero –dijo Harry–. Pero puede hacer lo que quiera usando mi fama.
–2–
Arreglaron papeles de contratación, dejando en claro que no podría ir por allí contando su situación de no ser estrictamente necesario. Sólo así Harry empezó a contarle a Raven sobre su versión de los hechos. El explicar que tenia un avanzado conocimiento de la magia a pesar de haber sido criado para no conocerla fue… difícil.
Pero Raven pareció al menos querer creerle, aunque no se escuchaba muy convencido y más cuando Harry se negó a decirle como la había aprendido. También le conto sobre su herencia y como había recibido la herencia Morte ya que su bóveda Potter no le fue entregada oficialmente.
Harry le contó sobre los abusos que vivió en sus años junto a sus parientes muggles y su atención medica después de escapar, mencionó como el Dr. Dominick Rackha le había atendido y ofrecido cualquier ayuda.
–Creo que obtener lo que quieres después de un caso de maltrato como el tuyo no será muy complicado –explicó– Pero en caso de que solo te alejen de tus parientes muggles ¿Tienes a algún adulto en mente para que tome tu custodia? –preguntó.
El nombre de Sirius apareció en su cabeza en cuanto lo menciono, su padrino y la añoranza de ser una familia siempre estuvo presente en su mente. Pero Black no era una persona apta para su cuidado estando encerrado en Azkaban. El segundo nombre que cruzo su mente fue Remus, el licántropo era amable y cuidadoso y seguro que no se negaría de ser su tutor, pero el hombre aún con toda su bondad había permitido que una profecía marcara su destino.
El nombre de Snape cruzo su mente unos instantes, pero su odio hacia Harry y su lealtad a Dumblendor lo convertían en un hombre que seguro no dudaría en regresarlo con los Durley. ¿Quién más podría ayudarlo? Los Wesley cruzaron por su mente, pero no son más que desconocidos y no tienen ninguna obligación con Harry. Loa Malfoy llegaron a su mente, ¿De verdad confiaría su vida a unos mortifagos? Por un momento pensó que sí, pero en el peor de los casos era mejor tener a un aliado como Remus que un enemigo como los Malfoy.
–¿Puedes localizar a Remus Lumpin?
–Claro ¿Quién es?
–Es un viejo amigo de mis padres, aunque no se si califique como apto para ser mi tutor ya que es un hombre lobo.
–Puedo contactarlo y reunirme con él, después podemos averiguar que tan "apto" es para cuidar de un niño ¿Te parece?
–Pero es el o Sirius Black –soltó el nombre y escuchó un gemido del hombre– Pero Black esta un poco atrapado por el momento.
–¿Sabes quien es Sirius Black? –preguntó con temor–. ¡Un traidor!
–No –negó Harry–. Es inocente, aunque por ahora me es imposible probarlo.
–Usted si que me sorprende cada vez más –dijo–. ¿Planea limpiar el nombre del traidor de sus padres?
–No, a ese lo quiero muerto –aseguró con firmeza.
Un nuevo silencio se quedo en el ambiente unos minutos, al parecer Raven era fácilmente imprecionable.
–Esta bien –dijo el mayor–. Mientras planea la liberación de Black ¿Por qué no hablamos de como proceder en su caso?
–Pues en realidad quiero que arregle todo para tener todo listo antes de que las personas se enteren –dio Harry–. Hay que ser los primeros en lanzar la primera piedra.
