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Harry se fue ese día prometiendo volver al día siguiente a la misma hora, día tras día y semana tras semana hasta que no tuviera nada que hacer junto con el mayor. Primero acomodarían todos sus servicios para demostrar que podía valerse por si mismo y sólo después contactarían con Remus.
Tuvo que contratar a un contador en el banco para demostrar que Harry manejaba bien el dinero, papeles oficiales que remarcaran que su fortuna era más que suficiente para cuidarlo hasta convertirse en un adulto. También prepararon papeles para dejar en claro su mala salud y las medidas que se estaban tomando, el nombre del sanador Dominick apareció en esos papeles para validarlos. El doctor acepto gustoso dar su ayuda a Harry, solo un par de cartas por parte de Raven fueron suficientes para explicarle la situación.
Teniendo la mayoría de las cosas preparadas dos semanas después finalmente acordaron contactar a Remus, enviaron sólo una carta explicando que necesitaba reunirse con él en cuanto le fuera posible y que tenía un abogado mágico con él.
Quería confiar en él y que no avisaría a Dumblendor en cuanto hubiera recibido la carta. Si el director se enteraba que Harry estaba en el mundo mágico seguramente trataría de alejarlo.
Por dos días no obtuvieron respuesta del licántropo, Harry aunque no quería se ponía a pensar en lo peor y que en cualquier momento alguien llegaría a las puertas de su casa para tratar de sacarlo.
El estrés que reunió esos días seguramente alerto a su elfina, pues Nina estuvo muy atenta a Harry ofreciendo sus servicios cada que podía. Finalmente él tercer día recibieron una carta en respuesta, más que nada preguntas sobre Harry y como reunirse con él. Raven respondió a la carta cuidando no preocupar más al futuro profesor.
Acordaron una fecha para reunirse con él, pero Harry nunca llegó a ese encuentro. Estaba demasiado nervioso para reunirse con él, así que Harry solo dejo que Raven hablara con Remus para explicarle su situación y su intención de convertirlo en su tutor legar si el plan inicial fallaba.
Harry quería saludarlo, si. Pero cada que pensaba en el licántropo una pena llegaba a él. ¿Cómo lidiar con un hombre muerto? Era estúpido, no había tenido ningún problema hasta ahora por vivir antes de la guerra. Sólo se sentía culpable por verlo muerto casi al final de todo.
–Parecía sospechar algo y remarco que si la próxima vez no estabas se aseguraría de contactar con Dumblendor. –Explicó Raven al siguiente día. –Así que si no quieres empezar el papeleo ahora te recomiendo que te reúnas con él –aconsejó–. Lo cite para hoy, debe llegar en 10 minutos, sino quieres cruzarte con él te recomiendo escapes ahora.
El tonó de voz que el mayor estaba usando era de regaño, su repentina acción había resultado infantil y fuera de lugar comparado a como se había estado comportando Harry.
–Perdón –dijo Harry reconociendo que se había dejado llevar por sus miedos en cuanto a Remus.
–Aunque puede que sea lo mejor –añadió Raven–. No entiendo por que quieres aplazar esto más, tal cual vamos es imposible que decidan no alejarte de los muggles.
–Es un momento de paz –comentó Harry al aire–. Ahora no soy conocido como el-niño-que-vivió, una vez que empecemos con todo…
–No le temes a la fama –comentó Raven–. Me has dado permiso de usar tu nombre para atraer más clientes.
–No a la fama –explicó–. Al rechazo que muchas veces viene acompañado con ésta.
Antes de que se dieran cuenta el tiempo paso y con éste la llegada de Remus sentenciada por el toque de la puerta.
Tal vez su peso era mejor que el día que despertó, tal vez sus cicatrices eran mucho menores, tal vez su cabello no estaba tan maltratado y de hecho se sentía sedoso, tal vez era imposible ver su color de ojos ya que siempre los tenia cerrados y tal vez tenia un aura obscura rodeándole en todo momento.
Pero ese no fue ningún impedimento para que Remus reaccionara de inmediato a Harry abrazándolo sin pedir permiso. Que se mostrara preocupado, que acariciara su cabello, que gruñera al sentirlo tan delgado.
Sensaciones extrañas invadieron a Harry, se sorprendió a sentir su cuerpo tensarse. Era la primera vez que su cuerpo recibía un contacto tan amable y cálido por parte de alguien y no sabia como debía reaccionar a un simple abrazo. Quiso de nuevo en un inútil intento abrir sus ojos y ver una expresión de cariño, pero de nada sirvió y solo pudo sentir sus ojos llenándose de lagrimas.
Cerró sus ojos para impedir que su llanto escapara y se mordió los labios para no dejar salir ningún quejido con su respiración irregular. En respuesta ambos adultos parecieron preocuparse, uno más bien sorprendido y el otro enojado.
Harry tuvo que cubrir su rostro y alejarse un poco de los adultos para dejar de llorar.
Una vez más se presento a Remus pero esta vez ya tranquilo, aún así podía escuchar un nerviosismo en el mayor por lo que acababa de ocurrir. Y Raven, bueno… él parecía divertido por todo lo ocurrido.
Pero el habiente tomo un rumbo serio cuando tuvieron que explicarle de la condición de Harry. No pasando mucho de su tiempo explicando su vida antes de escapar, solo un poco por encima casi igual que lo que le explico a Raven, omitiendo algunos detalles sobre su experimentada magia y sin saber como explicar su cuenta de banco heredada.
El licántropo parecia molesto a mas no poder cuando termino de narrar su historia y como Mcgonagall lo había regresado a esa casa justo después de verla. Quiso ayudar, prometió no contarlo a Dumblendor y prometió cuidar a Harry de cualquier persona.
Los días pasaron y permitió que Remus conociera su hogar, el había sido insistente en que necesitaba comprobar que fuera tan seguro como Harry aclamaba. Y el licántropo quedó sorprendido al conocer la casa. También saludo a Nina que parecia tímida en presencia del mayor.
Y entre cuentos legales y reuniones amistosas con charlas que siempre duraban más de lo planeado el mes había terminado y Hogwart estaba a solo un viaje en tren.
