Cuando me miras así.
Por Cielo Azul A - Clarycinder.
==Capítulo Nueve==
-Sabias que él y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, que las circunstancias nos separaron y ahora el lugar que tú ocupas en este momento te queda muy grande.
Entiendo que puedas sentirte soñada con un hombre como él, pero que eso no te cegué de tu realidad.
Candy quedo desconcertada al escuchar todas las palabras que esa mujer le lanzaba, las cuales tenían impreso un sentimiento de rabia, por lo que no pudo soportar escuchar más, contuvo sus lágrimas a sabiendas que su deseo no era ser hiriente al responder esos insultos.
Entendió que era el momento de ponerle un alto, se armo de valor y recordó las lecciones de las cuales la tía Elroy le había hecho tanto hincapié, ante todo ser una dama, así que respondió con una ligera sonrisa dibujada en sus labios
-Por lo que veo tu mano no tiene gran problema, me alegro por ello pues no habrá necesidad de llamar al médico cuando no tienes nada de cuidado, creo que con un buen vendaje y un desinflamatorio será suficiente y por favor mantenla inmóvil.
Y con respecto a Albert, te puedo asegurar que sus besos y sus brazos indican todo menos que esté haciendo una labor altruista al casarse conmigo, me ha dicho innumerables veces cuanto me ama, sería muy egocéntrico de mi parte dar detalles y explicar más, ahora como damas que somos esta confesión que te hago se que quedara entre nosotras.
Levantando su mano y mostrando su dedo portador de su flamante anillo de compromiso prosiguió.
-Por otro lado no dudo que hay muchas mujeres que deseaban con fervor ser la Sra. Andrew sin embargo él me ha elegido a mí y este anillo es prueba de ello, lo que hubo en su pasado es eso, pasado, ahora yo soy su presente y muy pronto seré su futuro, su esposa, madre de sus hijos y su mujer en toda la extensión de la palabra y eso es lo único importante para mí, esta es mi realidad.
Si me permites me retiro, en un momento envío a alguien que te pueda auxiliar, con tu permiso.
De esa forma se dio media vuelta y salió con las mejillas encendidas del coraje que le había hecho pasar esa odiosa mujer, por un lado desconcertada con lo que le dijo y sin evitar un sabor de tristeza al saber que ella y Albert habían tenido algo que ver, pero por qué él no se lo había dicho, porque permitir una convivencia entre ellas.
Dejo a una Alejandrina perpleja por las palabras y por la calma con que respondió sus hirientes insultos, sinceramente ella no se lo esperaba.
Candy no pudo contener las lagrimas e impotencia que sentía en ese momento, jamás había experimentado tantos sentimientos encontrados de esa naturaleza, coraje, amor, decepción, incertidumbre, los cuales no le dejaban pensar pero si provocaron que las lagrimas no tardaran en asomarse a sus verdes ojos, en su trayecto de regreso a casa se encontró con Isabella quien se preocupo por verla de esa manera.
-Candy, ¿Qué te sucede?
Ella por instinto simplemente la abrazo buscando consuelo para mitigar ese dolor que sentía y que no podía calmar, le platico todo lo sucedido con Alejandrina y eso le ayudo un poco a tranquilizarse, sabía que no podría ella sola con lo sucedido.
-Ya veo, desafortunadamente ella siempre se maneja así, es una mujer intrigante y envidiosa que no se detiene ante nada ni ante nadie, lamentamos mucho haber llagado con ella, creo que no era una buena carta de presentación.
Conozco a William desde hace mucho tiempo y lo que te puedo asegurar es que el es un hombre integro y que no tiene nada que ocultar o de lo que se tenga que avergonzar, créeme por favor, es lo único que yo puedo decirte, espera y habla con él, ustedes son una pareja y la confianza es la base para que su relación prospere.
-Sabes que, no entiendo como una mujer como ella es amiga de ustedes si son totalmente opuestas.
-Alguna vez fuimos amigas, dado a que nuestros padres lo son y llevan una relación muy cordial, desafortunadamente ella no es el reflejo de su familia, si bien es una mujer astuta e inteligente que apoya a su padre en los negocios y le ha ayudado a concretar muchos, como persona deja mucho que desear.
Al enterarse que veníamos a visitar a William en América hizo hasta lo imposible por venir con nosotras y desafortunadamente no podíamos negarnos.
De esa forma Isabella volvió a abrazar a Candy para consolarla y acompañarla a su habitación.
-George, por favor cancela mis citas de mañana, Candy y yo tenemos una plática pendiente, si no fuese por esa mujer, las cosas habrían seguido su curso, no entiendo cómo le hace para estar siempre en el momento y lugar equivocado, si las cosas siguen así me temo que tendré que hablar con su padre, antes lo tolere, pero ahora todo es muy diferente y no permitiré que nada ni nadie lastime a Candy.
-Entiendo, pero sucedió algo, el tono de tu voz suena a molestia.
-Sí, hoy salí a cabalgar con Candy como lo había planeado, después fuimos a la Colina de Pony y cuando ella y yo, hizo una breve pausa al recordar sus cálidos y temblosos labios y con la yema de sus dedos toco los suyos regresando por un instante a ese momento, estábamos conversando y de pronto escuchamos unos gritos de auxilio, fuimos a buscar de donde provenían y ahí estaba ella sobre el suelo lastimada de una muñeca, honestamente se me hace muy raro como llego ahí y aunque peque de incrédulo creo que ella planeo eso.
-Pues con mayor razón es urgente que hables con la señorita Candy antes que pueda provocar malos entendidos con su peculiar forma de conducirse, cancelo tus citas, con tu permiso William.
-Gracias George.
Candy se encerró en su habitación el resto de la tarde, no quería que nadie viera los ojos tan rojos e hinchados que tenia de tanto llorar y mucho menos Alejandrina, solo Dorothy la vio, así que le pidió que bajara a la hora de la cena y la disculpara argumentando que se sentía un poco cansada y que tomaría sus alimentos en su recamara.
Llego la hora de la cena y todos reunidos en el comedor solo en espera de Candy para que Albert diera la orden de servir, Dorothy bajo y la disculpo, en ese momento Albert intuyo que algo había sucedido entre ellas al momento que las dejo a solas, volteo por un instante y vio la mirada de Isabella que le confirmaba lo que sospechaba, el tiempo transcurrió entre una plática amena y tranquila pero sin la misma emoción para Albert que era uno de sus mejores momentos pues sabía que ahí era donde tenía a su princesa Candy, junto a él, como siempre la deseaba tener, a su lado.
Pasaron a la sala del té y Albert cruzo una breves palabras con Isabella, le pidió que lo ayudara en un plan que tenía y que después le platicaría el desenlace.
Ya en su habitación con su mirada fija en la lámpara que colgaba del techo pensó en lo incomprensible que a veces puede ser el destino, en cómo había conocido a esa mujer que de haber iniciado como una probable amistad se había convertido en una pesadilla:
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-William, buenas noches, quiero presentarte a un muy buen amigo, Charles Ferrer y su bella hija la Srita Alejandrina Ferrer.
-Mucho gusto, William Albert Andrew, y así tomo la mano de la joven y la beso en señal de cortesía.
Ella no puedo evitar quedar impresionada con lo apuesto que era el joven rubio, sin duda un adonis a sus ojos, se consideraba una mujer de muy buen gusto y eso incluía también el contemplar la belleza del sexo opuesto, simplemente quedo prendada de él y sus increíbles ojos azules, imaginando cada parte de él, como podría ser en una relación más íntima, sabía que esos pensamientos eran impropios pero no podía evitarlo, jamás un hombre había provocado tales sensaciones en ella.
La noche transcurrió y su padre no dejo de elogiar a su hija haciendo hincapié en las múltiples virtudes que él consideraba de ella y la desarrollada capacidad que tenía en los negocios, sin duda una "visionaria" como él la llamaba, con tantos alardes Albert no pasó desapercibido que el padre de la joven quería impresionarlo con su hija, algo que ya había aprendido a distinguir y más cuando socios y empresarios no perdían la oportunidad de intentar emparentar con él, se reía para sus adentros y se decía así mismo lo errados que estaban con esas acciones y lo inútiles que eran pues él simplemente quería a una sola mujer y si no era a su lado, no sería al lado de ninguna otra.
Al inicio la joven fue extremadamente agradable, sencilla, gentil y por un momento él la llego a considerar como una amiga, pero al pasar el tiempo fue mostrando su verdadera cara y sus intenciones, se volvió acosadora y posesiva, al inicio Albert le pedía que lo acompañara en algunos eventos pero después de reconocer muy a su pesar la actitud de la joven y reprocharse a sí mismo como había llegado a ese punto intento alejarse de ella, demasiado tarde, pues ella se había propuesto tenerlo solo para ella, costara lo que costara así que se convirtió casi en su sombra y a todos los eventos que iba siempre estaba ella, hasta llegar a un punto de simplemente desear desaparecer, por lo que planeo un viaje a su amada África, sabía que eso le ayudaría relajarse y así dejarle en claro a ella que él no tenían ningún tipo de intención hacia su persona, ni siquiera de una amistad, su viaje era totalmente confidencial y muy pocas personas sabían de su paradero, pero al parecer la joven tenía muchos recursos y se las arregló para averiguar en donde se encontraba y sin más ni más fue en su búsqueda, el jamás se imaginó que ella se atrevería a tal hecho y más con lo altiva que era con respecto a la comodidad, y África y en donde él acostumbraba ir no cumplía con los requisitos de comodidad para ella.
La noche antes de partir de África para regresar a Londres, sin más ni más ella se apareció en la aldea donde él vivía, en la choza donde él dormía, si alguien lo había sorprendido era esa mujer y su perseverancia, por supuesto que no fue una sorpresa grata, pero al fin era sorpresa.
-Alejandrina, pero que haces aquí y vestida de esa forma.
-William, esperaba un recibimiento más cálido de tu parte, parece que te molesta verme aquí.
-Por favor, no sigas, ante todo soy un caballero y hay ciertas respuestas que prefiero guardarme para mí.
-Ya veo, me alegra saber que eres todo un caballero, algo que jamás pondría en entredicho.
De esa forma se fue acercando peligrosamente y dejo caer la elegante y casi transparente bata que llevaba sobre sí.
Los ojos de Albert no pudieron evitar sorprenderse ante la imagen que se posaba a sus ojos, no podía negar que era una mujer hermosa, con un escultural cuerpo, sin embargo su sorpresa no era por eso, era por darse cuenta hasta donde esa mujer era capaz de llegar, a que grado era capaz de arriesgar su reputación y dignidad.
Donde quedaban sus valores y principios como mujer, sin duda ella era hermosa capaz de despertar los deseos de cualquier hombre, porque perderse de esa forma, ahí en ese instante y en ese momento él tomo la bata de ella y la puso sobre sus hombros.
-Como te dije soy un caballero ante todo y por ello me evitare y te evitare a ti decirte lo que pienso de esta desagradable acción de tu parte, ahora te puedo decir que me alegro haberme dado cuenta la clase de mujer que eres, no quiero ser hiriente con esto que te diré, pero mi corazón, mi alma y mi cuerpo pertenecen a otra mujer, a una mujer dulce, sencilla y con una conducta y dignidad intachable, así que te pido de la manera más educada que te vayas.
-William, créeme que a donde vayas yo iré y si de mí depende que seas infeliz así será, eso no lo dudes ni un momento, esas palabras fueron dichas con furia.
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Ahora solo esperaba que esa amenaza no fuera real y que ella no le hubiese dicho a Candy alguna mentira como las que acostumbraba, pues esa era su forma de manejarse.
La mañana llego a la mansión Andrew y todos se encontraban en el comedor, la última en llegar fue Candy que al llegar Albert se levantó para saludarla, aunque no pudo evitar ver y sentir la frialdad en la mirada de la rubia, sabía que algo estaba mal y su misión era arreglarlo.
Las jóvenes Swan emocionadas por la próxima fiesta de compromiso, a ellas les encantaban las fiestas y más esa, sabían que era especial, sabían que era un paso más para la felicidad de Albert a quien apreciaban mucho, por su parte Alejandrina se mantuvo en silencio en casi todo el tiempo y Candy no decía mucho solo una ligera sonrisa para evitar preguntas, argumentando que aún se sentía agotada por las últimas actividades que tenía encomendadas.
Albert tomo su mano como gesto de cariño y ella instintivamente la retiro, algo que no paso desapercibido por Alejandrina quien con una sonrisa maliciosa se gratificaba por lo que veían sus ojos.
Terminaron el desayuno y Albert pidió a Candy que lo acompañara al jardín, ella accedió para no dar de que hablar en ese momento ante los presentes.
En el jardín el intento tomar su mano y ella se alejó de él, así que se acercó lentamente a ella, sabía que sus labios le dirían sin ninguna reserva su sentir, se acercó los beso suavemente pero sin siquiera imaginar su mejilla sintió un enorme golpe sobre él.
Se tocó con una mano y lo primero que vio fueron esos ojos verdes que tanto amaba llenos de cristalina agua, lágrimas, quedo atónito por la acción de Candy pero eso le confirmaba que alguien ya había hecho algo en ella.
Candy salió corriendo a perderse en los jardines, aunque se había dicho que debía confiar en él y escuchar su versión, no podía evitarlo, le dolía el simple hecho de imaginarlo con alguien más, peor aún, ella no tenía derecho a sentirse así porque en su vida también hubo alguien más y porque lo sucedido para ambos eran situaciones pasadas donde aún no había nada entre ellos, pero muy diferentes son los pensamientos al sentir del corazón, no quería saber nada, no quería verlo, se sentía perdida.
+++++++++Continuara+++++++++
Infinitas gracias por su lectura y compañia.
