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–1–
En cuanto el joven Potter ató su cabello todos los alumnos que habían volteado a mirarlo gracias a su constante insistencia se asustaron. ¿Qué demonios había ocurrido con el rostro de Potter? Las marcas en su cara ¿Eran quemaduras?
Pero la forma de estas era tan concentrada que no parecían hechas por un simple accidente, el conoció al niño cuando era un bebe y en definitiva ¡No tenia esa cicatriz!
Entonces recordó las palabras que el Director había comunicado a todos los profesores antes de iniciar las clases:
–Tiene una muy mala vista y necesita de ese bastón que siempre lleva con él, por favor ayúdenlo en todo lo que pida.
"¡Estupideces! El niño Potter solo quiere llamar la atención y de alguna forma logró manipular al anciano para recibir un trato especial." Fueron sus primeros pensamientos.
Ahora era obvio que algo no estaba bien con el niño, aunque él no parecia nada alterado de ser el centro de atención. Se sorprendió a si mismo frunciendo el ceño sin despegar la mirada de Potter, sus ojos viajaron a Draco que no apartaba la vista de su compañero con miedo, de alguna forma parecía apunto de entrar en pánico.
Tosió a con fuerza para llamar la atención de todos los alumnos al frente y así continuar con la case. Todos regresaron su vista al profesor quitando así la atención a Potter.
–2–
Después de ese incomodo silenció Snape continuo con la clase con normalidad, le hubiera gustado ver las expresiones de sus compañeros, pero solo "veía" figuras amorfas distorsionadas a su alrededor. Digno de una película de terror de hecho.
Tuvo un déjà vu cuando el caldero de Nevielle exploto en medio de la clase, había olvidado que eso había pasado y se sorprendió igual que la primera vez; aunque ahora no recibió un solo regaño de su profesor. Al terminar con su propia poción Harry se levanto de su asiento para entregar su frasco a Severus.
–No esta mal –murmuró el profesor en cuanto lo entregó–. Potter, espera después de clase, quiero hablar contigo.
–Esta bien. –Se limitó a contestar Harry para regresar a su asiento junto a Draco.
El rubio termino y entrego su poción poco después. La clase dio fin y mientras todos salían del salón Harry se levantaba y caminaba junto a su profesor.
–¿Puedo…? –pidió el profesor pero se quedo a media frase, ¿Esperaba que adivinara? Bueno, Solo había una cosa por la que le había sorprendido.
–Es libre de examinarme –concedió Harry.
Una de las manos de su profesor sujetaron su rostro del mentón, un escalofrío recorrió su espalda cuando sintió las yemas de su otra mano moverse por su rostro. Parecia estar marcando los limites de las quemaduras con sus manos, una vez hecho esto presiono su piel.
Las mano se detuvo y se traslado a su oreja, ¿Tenia quemaduras allí? Supuso que si, y se sintió estúpido por haber estado ignorando esa parte de su cuerpo mientras aplicaba la pomada, tardaría mas en sanar solo por esto. Las manos de su profesor lo soltaron.
–¿Alguien ha revisado esto? –preguntó Snape.
–Mi sanador –respondió con sencillez.
–¿Y que te ha recetado?
–Una pomada para cicatrices básica.
–¿Y cuanto tiempo llevas usándola?
–Un mes.
–¿Qué clase de ungüento es?
–Lo traigo conmigo, ¿quiere verlo?
Harry no espero respuesta de su profesor cuando de sus ropas saco el cinturón con sus medicinas, lo llevaba cargando para tomas las pociones que correspondían a la tarde. Saco de su compartimento el ungüento y se lo ofreció al porcionista.
–¿Cuál es el nombre de tu sanador?
–Dominick Rackha
El mayor tomo el frasco de las manos de Potter y extrajo una parte del contenido, entonces le devolvió al chico el frasco.
–Puede retirarse –informó mientras el mismo se alejaba del menor.
Harry guardo el ungüento de nuevo en su lugar y empezó a caminar rumbo a la puerta, más a medio camino se detuvo para hablarle a su profesor.
–Hablare con Dominick para hablarle de usted. –No obtuvo una respuesta de su profesor pero siguió caminando rumbo a la salida.
Aunque Snape no dijo ni una sola intención de disculpa no fue necesario, sus acciones era lo suficientemente amables como para hablar por el propio profesor.
–3–
Salió del salón para caminar a su siguiente clase, un chico a su lado de pronto jaló el lazo de su cabello. No conforme con despeinarlo Draco revolvió su cabello un poco hasta cubrir de nuevo su rostro.
–Así esta mejor –dijo el chico con un tono de voz aliviado.
–¿Qué no amaste mi nuevo peinado? –comentó Harry con sarcasmo.
–¿Estas loco? –musitó–. Sera mejor que no lleves ese peinado fuera de la clase de Snape –demandó.
–Como digas. –Concedió.
–4–
No ponía nada de atención durante las clases de Quirrell, no hacia falta tampoco. El tembloroso profesor apenas y explicaba bien una sola clase, aunque claro que el motivo por el que se distraía no eran los temblores de su maestro.
El aura obscura que emitía de su espada lo distraían más que cualquier cosa, sus planeas aún no incluían a Voldemort y agradecía tampoco estar incluido en los planes del espectro. Aunque eso terminaría cambiando claro, pero esperaba tener para entonces un plan infalible contra él.
–5–
Ese día por la mañana recibió un par de cartas, la primera de Remus y la segunda de Raven. Si todo había ido según lo planeado habrían iniciado ya los tramites para su emancipación y le pedirían salir de la escuela para asistir a dar su declaración, pero no se atrevía a abrir ninguno de los dos sobres. ¿Y si había salido mal?
Se regaño mentalmente por tener tan pocas esperanzas, habían planeado todo con mínimo detalle y era imposible que se quedaran sin jugadas por dar. Tomó sus cartas y se levanto del comedor, quería un poco de privacidad para leer tranquilamente sus cartas.
–¿A dónde vas? –cuestionó Draco deteniéndolo por el brazo.
–A leer mis cartas. –Esperó hasta que el rubio decidió soltarlo para seguir caminando, pero él hizo ademan de seguirlo. –Draco. –Volteó hacia él–. Quiero estar solo.
Sus palabras parecieron sorprender al niño, en verdad fuera de la sala común era muy raro que no estuviera cerca de Draco. Pero seguramente lo que lo sorprendió había sido su tono de voz, Harry no daba ordenes ni exigía nada.
Draco entonces regreso a sentarse con el grupo de Slytherin.
