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Habían pasado dos semanas desde la última vez que vió a Peter, no es como si le importara en realidad. No, la maldita rata no podía hacer nada por su situación en la que estaba, de hecho casi nadie podría hacer nada por su situación, solo la muerte tendría el poder pero dudaba que quisiera verla.
Había gastado su tiempo hasta ahora aprendiendo lo básico de la magia que acababa de recibir. No era sencillo en absoluto, la cantidad de cosas que ha aprendido le dejaron claro que si lograba dominar el regalo de la muerte, fácilmente podía someter al mundo.
Pero eso claro si la dominaba, la magia que había usado para atrapar a Peter no era más que lo más básico.
Si separara el tipo de magia sería: sacrificio, control y dominio.
Cualquier mago que quisiera podría aprenderla, pero la primera base no era mortal y era imposible tener suficiente vida para aprender la última fase. No podía saltar pasos en aprenderla y tampoco exista forma de acortar el aprendizaje. En definitiva, si no eres amigo de la muerte es imposible dominarla.
Si en algún momento quería recuperar la vista por completo, tendría que aprender a controlarla. En ese punto su magia seria formidable y podría matara quien quisiera, pero si llegaba a dominarla, su poder solo sería un poco inferior a la muerte. Sería un completo sucesor de ella.
Las posibilidades se mostraron ante Harry, el poder al que tenía acceso parecia infinito. Pero no caería en el pecado de presumir lo que no tenia, él no era más que un mortal con una gran suerte. Caer rendido a la búsqueda del poder era fácil, especialmente si esta servido en bandeja de plata frente a él.
Decidió aprender poco a poco, concentrarse en este año y en los problemas que había en él.
El día después de enviar la llave a Raven recibió noticias sobre las bóvedas. Solo habían sido tocadas una vez, y fue para pagar la matricula del colegio. El director no había mentido, ninguna moneda faltaba de la bóveda.
Raven solicitó una lista de todos aquellos bienes que permanecían dentro, no hubo problema en reclamar la pertenencia total. Documentos de propiedades, reliquias familiares, todo estaba allí. Incluso recibimos una bóveda Potter de una rama que se perdió. Un tío abuelo que murió durante la última guerra, Haeli Potter. Todas las cosas de pertenencia Potter que ni siquiera sabía que existían se encontraban allí.
Raven y Remus se encargarían de poner todos los documentos en orden, pero el director no había mentido. Todas las cosas que le pertenecieron fueron devueltas a él.
Con todo esto la escuela se empezó a acostumbrar a su presencia, poco a poco los murmullos que escuchaba al pasar por los pasillos fueron desapareciendo. Se alegraba por eso, su vida llego a un equilibrio de normalidad.
El día de ayer Remus recibió la visita formal de los encargados del ministerio, al parecer querían asegurarse que tuviera controlada su licantropía y no pudiera poner a Harry en peligro. Harry bufó cuando se entero, era un poco tarde para empezar a preocuparse por su seguridad.
Raven estuvo presente durante toda su examinación, se aseguro de que Remus no fuera amenazado de cualquier forma. Revisaron la casa de Harry como hogar establecido, al parecer Nina fue un poco descortés por tener a tantos invitados en casa. Remus pudo encargarse de ello sin problemas.
Decidieron habilitar el sótano de la casa para que Remus pueda permanecer en él durante la luna llena. Al principió Remus estaba en contra de permanecer en la casa durante su transformación, pero después de una larga charla con Raven sobre lo pesado que sería para Harry si desaparecía, logró convencerlo. Eso y una lista de protecciones que estaban sobre la casa, era casi imposible que un simple hombre lobo destruyera esa propiedad aún si lo deseara.
Por la carta que recibió de Remus al parecer había estado charlando mucho con Raven, al parecer se llevaban bien. Por cosas de tutores y abogados estuvieron charlando sobre los próximos movimientos legales de Harry, se enteró que Harry planeaba liberar a Sirius de Azkaban. Eso llevo a Remus preguntándole a Harry como es que sabía tantas cosas.
Harry suspiró para sus adentros, esa era una conversación que tarde o temprano tenía que tener con Remus. No quería mentirle, pero tampoco quería explicar que él murió 7 años en el futuro a manos de Voldemort, la muerte lo revivió en un pasado alternativo donde él es ciego y murió de hambre a manos de sus tíos. Era un poco difícil de creer.
Era una conversación que tarde o temprano iban a tener, pero por ahora la alargaría.
Disfrutaría de una vida tranquila por ahora, después e todo aún tenía que pensar en como encargarse de Voldemort. Si no lo hacía correctamente esta vez, nada cambiaría y todos terminarían muriendo en el futuro.
Asegurar y mejorar a sus aliados era muy importante, y en todo este tiempo no había tenido más contactos con los Gryffindor. Estaba alejado de los Slytherin por propios principios y no se había atrevido a hablar con sus viejos amigos. A este paso terminaría enfrentándose a la guerra él solo.
Cuando pasaba frente a ellos pensó en saludarlos, llamarlos y charlar un poco con ellos. Pero la diferencia era mucha. No era la misma persona que fue cuando se conocieron, ellos no eran los chicos que vivieron una guerra escapando.
Se preguntó si era correcto volver a involucrarlos en toda esta situación, el vivir una guerra en primer fila. Debía apresurarse a decidir, las cosas que pasaran en el futuro volverán a los Gryffindor cautelosos contra todos los Slytherin y en ese momento no podrá hacer nada.
Y mientras Harry seguía indeciso las cosas siguieron su curso.
