-.1. -

Iba caminando solo por los pasillos de Hogwarts, Accom se encontraba a su lado como de costumbre. Entonces lo vio, Neville se encontraba solo a un lado del pasillo.

Estaba sentado a ras del prado y se veía deprimido. Por un momento no le importo todo su embrollo sobre si debía o no acercarse a sus antiguos amigos, fue ese momento en que se permitió consolar a un amigo.

-¿Qué haces? -preguntó mientras se sentaba a su lado.

El regordete rubio se sobresalto al escucharlo, giró a verlo.

-¿Tú? -dijo.

-Yo -contestó con una sonrisa-. ¿No deberías estar con tus compañeros o algo así? -cuestionó-. Escuché que los Gryffindor son una casa muy unida.

-No sé si sea mi lugar -respondió volviendo a agacharse.

-¿Qué quieres decir?.

-No siento que pertenezca a la casa, soy muy torpe y para nada valiente.

-Pues yo tampoco me siento muy Slytherin -respondió. Neville lo miró con duda-. Me he sentido fuera de lugar desdé que llegue a Hogwarts. ¿Sabes? -siguió-. Creía que una vez llegara a Hogwarts todo mejoraría, pero no fue así.

-Pues al menos tienes a Malfoy acompañándote, nadie quiere juntarse conmigo por ser un desastre andante, no dejó de explotar calderos y muchos de mis encantamientos fracasan. -murmuró.

-Es normal equivocarse al principió -consoló-. Ya mejoraras.

-Gracias.

-Y Malfoy no es tan genial, es amable y le agradezco su ayuda. -No pudo evitar quejarse. -Pero no dejo de sentir que solo me quiere como trofeo. Ni siquiera me pregunta nada, solo me arrastra de un lado para otro.

-¿Entonces por que sigues con él?

-¿Espero que cambie?. -Sonrió por un segundo. -No creó que sea una mala persona, solo un poco malcriado. La verdad no pienso mucho sobre ello, pero creó que puede cambiar.

Hubo un momento de silenció, Harry medito sobre lo que acababa de decir. En verdad, Draco no ha hecho nada malo aú comporta como un niño mimado, pero es una actitud que podría cambiar con su ayuda.

-¿Te cuento un secreto?. -Se animó un poco, charlar con Neville estaba siendo más revelador de lo que esperaba.

-¿Si? -afirmó inseguro.

-Bien, traje una mascota conmigo, es invisible y resbaladiza. -susurró cerca de él-. ¡Es una serpiente!. -exclamó. Neville se sobresalto y después preguntó.

-¿Es peligrosa?

-¡Nunca! - aseguró-. Es muy dócil y tranquila, debo decir que la última vez que nos vimos ella estaba conmigo.

-¿No me tomas el pelo? -le preguntó incrédulo.

-No -negó sacudiendo su cabeza-. Se enojo porque caíste sobre nosotros, y desde entonces camina a mi lado.

-Perdón. -Se disculpo al recordarlo.

-No importa -aseguró-. Es invisible pero no intangible ¿Quieres tocarla?

-¿Yo?. -Se alarmó, tal vez no quería negarse porque terminó aceptando. -Sí.

-Cierra los ojos. -Esperó a que él dijera que lo hizo, pero pasaron unos segundos y nada-. Soy ciego Neville, no puedo saber si ya cerraste los ojos.

-¡Lo tengo! -dijo asustado-. Lo hice, cerré los ojos.

Tomó la cabeza de Accom entre una de sus manos y con la otra sujeto la mano de Neville. El niño tenía las manos sudorosas, al parecer estaba muy nervioso. Colocó con cuidado la serpiente sobre su mano, sintió a Neville estremecerse cuando sus escamas lo tocaron.

-No hace nada, es una serpiente muy lista -lo alentó a no tener miedo.

Accom de manera sumisa se enrollo un poco sobre la mano de Neville. Se alegró de que no se asustara y saliera corriendo. Esta era la primera vez que Harry dejaba que alguien más tocara a Accom, de hecho era la primera vez que le decía a alguien de la existencia de Accom que no fuera su elfina.

-Si abres los ojos no la veras -le dijo-. Pero puedes sentir su tacto,

-¿Y si no la ve, como sabes donde esta?

-Eso es porque esta unida a mi -le explicó. -Cuando me entere que no podía ver alguien me la regalo. Dijo que dependía de mi vida, así que como si fuera parte de mí sé donde esta siempre que este a cierto rango.

-¿Alguien?

-Es una larga historia, te lo contare después.

-Claro. -Neville acarició la cabeza de Accom. -De verdad es invisible -murmuró.

-Sí -dijo-. ¿Ya ves que si eres valiente?

-Eso es porque me aseguraste que no haría nada -dijo nervioso.

-Estoy seguro que muchos se asustarían de convivir con una serpiente invisible. -se burlo. -Nadie puede decir que o tienes valentía Gryffindor.

-Jaja -se río nervioso.

Harry tomó de regreso a Accom.

-Deberíamos hablar más seguido. -le dijo. -Me gusto mucho charlar contigo.

-A, A mi también .

-Es una promesa, cuando quieras hablar voy a reunirme contigo. -Era lindo tener por fin algo de tranquilidad.

Fue la charla que tuvo con Neville que lo ayudo para convencerse de, al menos, tratar de hablar con los chicos. No iba a dejar pasar más tiempo, y luego arrepentirse por no haberlo intentado. Al demonio con el futuro, él tratara de combarlo tanto como pueda. Y si llegaba a fracasar, al menos lo habrá intentado.

Después de un rato más charlando con Neville, se despidieron. Harry caminó de regreso a las mazmorras y Neville a la torre. Eran direcciones distintas así que no tuvieron más opción que despedirse.

Cuando regresó con los Slytherin estaba un poco más relajado, no había dicho mucho durante su charla. Pero esta era la primera verdadera vez que se sentía bien con alguien de su edad, era relajante. Estaba seguro que aunque únicamente Neville fuera su amigo, ya podía sentirse relajado.

-Regresaste, Potter.

-Regrese, Malfoy. -Le contestó. Ahora, tenía que acostumbrarse a convivir con los Slytherin, después de todo aún no eran enemigos. -¿Qué están haciendo? -preguntó para caminar hacía ellos.

-¿Potter conviviendo por elección con nosotros? -preguntó sarcástico.

-Por ahora -contestó sentándose-. Pero todavía puedo irme si empiezan a hablar de tonterías.

-¿Cómo adoraciones al-que-no-debe-ser-nombrado?

-Exacto. -dijo-. Pero por lo demás, puedo hablar de ello.

Bueno, por algo tenía que empezar con Draco.