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Los rumores en la escuela se esparcieron como pólvora, todos estaban convencidos de que Harry le había hecho algo a los fantasmas. Pero cada que alguien le preguntaba a uno de los fantasmas, lo negaban. Tampoco era como si pudieran señalar a Harry más allá del hecho de que fueran extrovertido.
Harry casi no sobresalía en los estudios, se limitaba a hacer lo que le decían y nada más. Claro que tampoco respondía todo lo que le preguntaban correctamente, después de todo no ponía especial atención durante las clases.
Por eso muchos dudaban que fuera él quien decapito a un fantasma, no se lucia como un genio y muchos lo habían visto preguntándole a Hermione cosas básicas. Pero también se esparcieron rumores de él ocultando sus habilidades mágicas, claro que eran pocos los que creían en eso.
Harry estudió aparte de las clases, y con Accom explicándole magia avanzada o el como controlar la herencia que recibió.
Antes de darse cuenta ya había pasado un mes desde que había ingresado a la escuela, ese día fue llamado a ver al director. Esperaba eso, después de todo decapitar a un fantasma era algo demasiado extravagante para ser ignorado. Pero al parecer Dumbledore no lo buscaba por eso.
—Te daremos un permiso para salir por el fin de semana.
—¿Salir?.
—Sí, tu doctor ha insistido en que quiere personalmente revisar tu progreso de salud. Y el ministerio a tomado una decisión por la petición que les hiciste. —le informo—. Tu tutor ya ha sido informado y serás llevado por la red flu al callejón Diagon.
Parecía precavido en sus palabras, pero sonaba preocupado por Harry. Era un sentimiento extraño, no sentía pudiera relajarse frente a él.
—Entonces le agradezco director. —le dijo. Entonces recordó que la última vez que hablaron le entregó su llave de la bóveda—. Y también agradezco que haya cuidado tan bien de las pertenencias de los Potter. —Eso sonó peor de lo que imaginaba, casi como le reclamara cuidar más del dinero que del propio Harry.
—Sí, al menos debía cuidar algo bien ¿no? —dijo como lamento.
Harry no insistió sobre el tema, después de todo no era su intención inicial sonar tan resentido frente al director. Y tampoco iba a disculparse, el había muerto por la decisión que el hombre mayor había tomado… dos veces.
Ese fin de semana salió de la escuela siendo escoltado por Snape para confirmar su seguridad. Que su hogar estuviera tan cerca del callejón Diagon era una ventaja.
Remus ya estaba esperando cuando Harry y Snape llegaron, agradeció al murciélago por el traslado y se fue junto a Remus a casa.
Fue nada más abrir la puerta, el ruido de la calle fue aislado afuera y el aroma de la casa lo inundo. Algo tan simple como el olor de la casa se lo confirmo. Estaba en casa.
—Bienvenido Joven amo. —La voz animada de su elfina lo recibió.
La dulce voz de su elfina lo hizo sentirse conmovido. No llevaban tanto tiempo juntos pero aún así teniendo a su dulce elfina frente a él, no pudo evitar estar alegre. Jamás hubiera esperado que ella representara lo que para Harry era el hogar.
—Nina, estoy en casa. —Le respondió
Se acercó a ella animado, acarició su cabeza y jalo sus orejas. de alguna forma la chica se rio después de las caricias de Harry.
—Es bueno que este en casa, Nina lo extraño. —Se escuchaba incluso más animada que antes.
—Se nota que te es fiel —dijo Remus—. Yo tuve que ganarme su aprobación antes de que se relajara frente a mí.
—Siempre será más fiel a su primer amo —le contestó al mayor.
—La cita con el doctor esta para esta tarde, mientras tanto podemos almorzar, si te apetece —ofreció.
—Nina, prepara el almuerzo para los dos —le ordenó—. Remus y yo iremos a hablar ahora, en una hora bajaremos.
—Sí —dijo y se desvaneció con un puff.
Remus lo veía, ambos sabían de lo que Harry quería hablar. Sabía que fuera lo que fuera era muy importante.
—Primero que nada, no oy a mentirte y espero que me creas —le dijo.
—Voy a creerte, ya tengo claro que hay algo especial en ti —dijo con cariño.
—Es importante esto —dijo— Promete escuchar, después de que diga lo que hay que decir puedes preguntar.
—¿Tan importante es? —preguntó.
—Es complicado, es irreal y parece imposible —dijo—. Nada más que un mal sueño. Pero todo lo que diré es real.
—Esta bien, prometo no interrumpir.
Harry lo escaneó, dudando para una última vez antes de convencerse. Debía decirlo no porque fuera su familia, más bien porque debía confiar en él. Suspiró convencido.
—Yo morí —le dijo—. Y fueron dos veces de hecho, la primera cuando tenía 17 años. La segunda guerra mágica había alcanzado a Hogwarts, las muertes fueron inevitables. Luchamos sin rendirnos, pero todo fue en vano. —Empezó a recordar, se saltó las muertes y los hechos, no era importante que Remus cargara con eso. — La guerra estaba perdida antes de empezar, la historia se había formado para que mi única y verdadera misión fuera morir. —Su voz sonaba devastada, todo había sido diseñado para que Harry no tuviera más opción que aceptar su muerte— Morí en el bosque, por su mano —dijo—. Voldemort fue quien me condeno, y la muerte fue quien me salvó.
Un escalofrío recorrió su espalda, ahora que lo pensaba, la muerte era en verdad aterradora. Si no hubiera estado muerto tal vez lo hubiera entendido en ese primer encuentro, pero sus emociones eran nulas en ese momento. Después de eso la sensación que daba era más cálida, se notaba que cuidaba de Harry.
—La segunda vez que morí fue cuando tenía 10 años —siguió—. Fue menos dramático, pero más triste. Sin guerras ni hechizos, solo el destino actuando. Morí de hambre o deshidratación, no estoy muy seguro. —Y en realidad no lo sabía. —Los Dursley me encerraron en esa alacena debajo de las escaleras y morí, de hecho hubiera sido un gran descanso de sus tormentos, pero la muerte decidió que aquí viviría el chico de 17 años. —Rio con amargura. — Así que ahora soy una mezcla de los dos, conocimiento del futuro y una personalidad infantil. Lo puedes llamar, mi tercera vida. —Suspiró. — Así que, ahora puedes preguntar lo que quieras.
No solo la situación era muy compleja de describir, tambíen era muy difícil de asimilar. Cuando terminó de hablar Remus permaneció en silenció por unos minutos. Harry había resumido su situación, si quería saber le daría detalles, pero primero debería entender esto.
—¿17 años?. —Fue lo primero que dijo.
—Sí, así que ahora sé muchas cosas que van a pasar en los próximos 7 años.
Remus actuó como si creyera en las palabras de Harry. Hablaron sobre como ya habían cambiado las cosas, la herencia de Harry, la existencia de Accom. Tambíen le aseguró de la inocencia de Sirius, la vida de Peter y su plan de liberarlo. Hablaron de como se enteró en su tercer año que Remus era un hombre lobo, y que su padre, Sirius y Peter eran animagos.
Al final ya había llegado la hora de su cita cuando terminaron de hablar, no tuvieron más remedio que irse y posponer su charla.
