Capítulo 12

Una parte de él se sentía un poco menos ansioso de saber que no daría un paso en falso y otra parte de él se detestaba por no haber prestado atención a esas señales que estuvieron ahí todo el tiempo. Recordaba que poco antes del primer avistamiento de oscuridad, los diricawls habían sido vistos en zonas muggles y ahora entendía por qué. Ya no había caso lamentarse, debía prepararse y asegurarse de que el equipo estaba preparado. Los entrenamientos abarcaban la mayor parte de su tiempo y trataba de asistir a todos, quería supervisar la evolución del equipo. James, Zeynep y Scott eran los que más padecían seguir el ritmo del resto, aunque se esforzaban al máximo se notaba su juventud en el área aunque cada uno tenía un área en específico donde eran sobresalientes. Con base a la nueva información tuvieron que cambiar el plan, lo que a todos les pareció más conveniente, así no se tenían que separar en parejas y exponerse más, por lo que los entrenamientos ya eran grupales tres veces por semana.

- En cuanto lleguemos allá nos dividiremos en dos grupos para llegar por ambos flancos - explicó Harry después de un entrenamiento particularmente provechoso. Había estudiado las opciones que tenía para establecer el nuevo plan con ayuda de Ron, Edwards y Winger - En el grupo 1 estará Weasley, Edwards, Wembley, Sanders, Demir y Harrison, así que Potter - era tan raro dirigirse a otro Potter en misión - Winger, Allen, Stevens, Williams y yo estaremos en el grupo 2 - no le agradaba mucho la idea de que Ron estuviera en el otro flanco, pero necesitaba que los dos equipos estuvieran equilibrados - Y sé que se los he preguntado infinidad de veces, pero lo haré de nuevo, Chloe, Ethan – miró a la pareja - ¿Están seguros de ir los dos a la misión? Sus hijos los necesitan y saben que…

- Te daremos la misma respuesta que siempre, Harry, iremos los dos - respondió ella, segura - Es un deber que también tenemos como padres, la seguridad mágica los incluye a ellos.

- Chloe y yo ya lo acordamos, estaremos bien y pondremos todo de nuestra parte para que al volver a casa con nuestros bebés lo hagamos con la confianza de saber que hay una bruja tenebrosa menos - sin duda agradecía el optimismo y entendía la postura de sus compañeros, él también sentía que su trabajo era parte de su deber como padre - Juntos somos más fuertes - le guiñó un ojo a Chloe y ella respondió con una sonrisa.

- Bien, supongo que no volveré a preguntar, pero si cambian de opinión, no duden en decírmelo.

- Gracias, jefe.

- Y la misma pregunta para ustedes, Demir y Harrison - miró a los dos chicos - ¿Están seguros de acudir a una misión de este nivel? Afrontarán no sólo los peligros de la misión, sino las consecuencias al regresar al brincar las normas de su licencia de auror nivel 1 - por supuesto que Harry los respaldaría, pero primero quería asegurarse que nadie se hubiera arrepentido a último minuto.

- Estoy muy segura - Zeynep asintió solemne.

- Yo también - Scott hizo un saludo con el puño sobre el corazón, como juramento.

- Bien.

- Ahora haré una pregunta tonta - Williams levantó la mano – Usualmente nos llamamos por apellido, sobre todo en misiones, entonces cómo distinguiremos a los Potter. ¿Quién es Potter 1 y quién el 2?

- Harry es Potter 1, ¿no? - opinó Adam.

- Sí, por antigüedad - coincidieron los demás.

- De todos modos, decir Potter uno o dos es muy largo - Williams bajó la mano, meditando.

- Sólo díganme James – intervino él – Así no habrá confusiones – todos asintieron, convencidos.

- No sabemos a cuántos nos enfrentaremos antes de lograr dar con ella, Kim no nos dió un número, pero con eso imaginamos que al menos tendremos enfrentamiento directo uno a uno, así que quiero que dediquen especial empeño a hechizos escudo – prosiguió Harry.

- Que contra un imperdonable no tiene efecto - le recordó Ron.

- Contra el Avada kedavra no, pero sí contra el crucio - todos lo miraron, escépticos - Lo hemos estado evaluando y sí es un escudo lo suficientemente fuerte los daños son mínimos.

- ¿Cómo lo han evaluado? - quiso saber Stevens.

- Torturando un poco al jefe - explicó Edwards como si nada - Y cuando él lo hace sí funciona, pero temo que los intentos de los demás no han resultado exitosos.

- ¿O sea que no sientes nada? - Williams quiso saber más detalles, sorprendido.

- Sí duele, pero nada comparado a un crucio directo - los más jóvenes se miraron entre ellos, pues por fortuna no tenían idea de lo que se sentía.

- ¿Y también funciona contra el imperio? - Sanders sacó su varita, tentado.

- Ammm ese no lo hemos evaluado todavía - respondió Harry atento a la varita. En realidad, no lo había intentado en sus entrenamientos porque de por sí ya era resistente al maleficio y de momento Edwards, Talbott y Ron no habían conseguido realizar un escudo lo suficientemente fuerte.

- Podríamos evaluarlo ahorita, hay un par de cosas vergonzosas que podrías hacer, jefe - lo miró con malicia.

- Suerte con eso, Jack, no funcionará - comenzó Ron.

- ¿Tan seguro estás de su escudo?

- No por el escudo - metió las manos en los bolsillos - Harry resiste el imperio - explicó como si hablara del clima.

- Con el escudo - Jack lo miró sin comprender.

- No, Harry es inmune al imperio, tal vez siempre lo fue, no lo sabemos. El primer registro que tenemos es a los catorce - Harry sintió que todos los pares de ojos se clavaban en él.

- ¿Es en serio? - Williams se abrió paso entre todos para poder mirar a Harry de frente - ¿Conservas tu voluntad? - Harry asintió - Increíble.

- ¿Por qué no lo sabía? - James lo miró con algo de reproche, aunque también estaba sorprendido.

- Pues…

- El jefe es más humilde de lo que debería - opinó Edwards - Aunque lo cierto es que es algo muy útil y si se divulga mucho se pierde esa ventaja, así que no vayan por ahí contando que es resistente al hechizo.

- Pero yo quiero saber más - Williams parecía estar frente a una estrella internacional - ¿Por qué a los catorce te sometieron a un imperdonable? ¿Qué sientes? ¿Siempre es así?

Contestó sólo un par de preguntas sin abundar en los detalles y a Talbott le pareció buena idea someterlo a una demostración para que los más jóvenes pudieran distinguir la mirada de alguien bajo los efectos del imperio. Intentaron hacerlo cantar, bailar, salir a decirle a Hall un par de cosas, hacer sonidos extraños, confesar algo vergonzoso y revelar un secreto, pero todo fue inútil.

- Seguro habrá manera de que ustedes también puedan hacerlo, pero ahora tenemos que enfocarnos en la misión – y en parte su cabeza comenzaba a darle vueltas por la resistencia al hechizo.

- En serio eres asombroso – Williams, Harrison y Demir seguían atónitos.

- ¿Podrías darnos una demostración con el crucio? - propuso Wembley - Sé que no es algo que podamos hacer todos pero tal vez nos puedas enseñar y con el tiempo lo logremos.

Harry no sabía con exactitud cómo es que había conseguido fortalecer el hechizo, así que cuando dió la demostración trató de encontrar la receta secreta y así poder ayudarlos. El dolor que lo atravesó de parte de la varita de Edwards fue bastante soportable, aunque sí sintió que el aire escapaba de sus pulmones. Ninguno pareció notar que con la mano libre también repelía el encantamiento y sospechaba que tenía más efecto así que con la varita, pues lo cierto es que así había entrenado. Aunque en principio sólo querían una demostración, al final terminaron haciendo una ronda de prueba a pesar de sospechar los resultados. Ron lo había intentado sin éxito un par de ocasiones cuando entrenaba con él y ahora apretaba tanto la varita que su rostro y orejas estaban rojas, pero con todo y la concentración soltó un grito lastimero al ser atravesado por el dolor que no había sido mitigado por el escudo. Edwards sólo lograba terminar de decir el hechizo en voz alta cuando la víctima en cuestión comenzaba a gritar de dolor y así ocurrió con cada uno. Levantaba la varita de inmediato, pues la tortura no era el objetivo y de todos modos sólo aguantaron una ronda, incluida Edwards cuando fue el turno de Talbott de realizar el crucio. Harry no era capaz de hacerlo, suponía que era una buena señal, o eso quería creer. Dio por terminada la sesión, asegurando que dejarían ese tipo de entrenamientos en un futuro más lejano, cuando no tuvieran encima la responsabilidad de derrotar a una bruja tenebrosa en un par de semanas porque no quería que gastaran sus fuerzas, además de no ser un entrenamiento apropiado en opinión pública o "legal" más bien.

- ¿En serio tú no sientes nada? - le había cuestionado James cuando salieron de la sala.

- Sí duele, pero es soportable - repitió, palmeando el hombro de su hijo que lucía cansado.

- Siento que me ha pasado un erumpent encima - hizo una mueca de dolor ante las palmadas de Harry.

- Toma un poco de poción fortificante y estarás como nuevo - le indicó mientras caminaban por el pasillo - ¿Tienes o te doy un poco?

- Anne me dio un frasco apenas.

- Ah sí, hablando de eso… - se detuvo en el pasillo y lo jaló un poco hacia él para que las personas que pasaran por ahí no escucharan - Le dije a mamá de tu relación con Anne y pido perdón por eso - James lo miró mal - Pretendía decirle que irás a la misión conmigo, pero… en ese momento entré en pánico y no pude decirle, así que la distraje con eso.

- Yo se lo iba a contar - le reclamó.

- Lo sé, le dije que se hiciera la sorprendida cuando tú le dijeras, que yo lo sabía porque los había visto en el Ministerio, aunque te diré que no parecía sorprendida la verdad, creo que lo sospechaba - y era verdad. Ginny se limitó a alzar una ceja y sonreír, diciendo un "Ya era hora". Lo cierto es que tanto Ginny cómo él, habían notado ciertas actitudes entre ellos desde mucho tiempo atrás, incluso antes que los involucrados, hasta Al lo había notado y Harry sospechaba que él había colaborado a que las cosas se aceleraran al fin.

- Bueno, ya qué, pero cuándo le dirás la verdad ¿O… prefieres que yo lo haga? – propuso, aunque no parecía muy seguro, esperando que se negara, ella sabía que había una misión de regular importancia y que todo el equipo acudiría, pero Harry no había abundado en detalles.

- Te necesito entero para la misión así que… lo haré yo, sólo sigo pensando cómo.

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Caminaba de un lado a otro en su oficina, eso lo ayudaba a pensar mejor, hasta podía imaginar el panorama próximo en cuestión. Faltaba poco más de una semana para que la luna menguante los recibiera de la peor manera. El equipo estaba en mejor forma que nunca y mantenían la motivación al tope. Habían acordado que dos días antes de partir, se olvidarían del asunto, dormirían y descansarían para que su mente se relajara y pudieran estar completos dado el momento, mientras tanto, Harry tenía la mente trabajando al cien tratando de abarcar el mayor número de posibilidades en la misión. Ya contaba con la cantidad suficiente de pociones que Penny le había dado, pero eran las básicas, las más complejas requerían ingredientes que necesitaban de mucho papeleo y por más que Penny quisiera ayudarle, no era posible. Había tomado en cuenta eso y reservó un poco de sus misiones pasadas, podía… pero el ruido de la puerta al abrirse bruscamente lo sacó de sus pensamientos. Una furiosa Ginny entró por ella y la cerró sin delicadeza, causando que su roja cabellera ondeara. A pesar del enojo, también pudo distinguir la desilusión en su rostro y Harry tuvo el impulso de retroceder.

- ¡Pensé que hacía mucho habíamos dejado atrás la parte en la que me ocultabas cosas! - reclamó - ¡¿Por qué no me dijiste que James iría contigo a tu próxima misión?!

Y ahí estaba. Lo que tanto había retrasado se había volteado contra él y sabía que le costaría caro.

- Acordamos decírtelo después…

- ¡Después cuándo! ¿Cuándo regresaran? - cruzó los brazos, tal vez para contenerse de lanzarle un maleficio.

- Gin, este no es el lugar…

- ¡Me importa muy poco que no sea el lugar! – resignado, Harry sacó su varita del bolsillo y con un flojo movimiento aseguró e insonorizó la oficina porque sabía que no habría poder humano que calmara a su esposa - ¡Sigues ocultándome cosas, Harry! ¡Ahora James también lo hace!

- ¡Son asuntos que competen al Departamento, no se le puede comunicar la información a cualquiera! - alzó la voz para hacerse oír entre las exclamaciones de ella.

- ¡No soy cualquiera, soy tu esposa, maldita sea! - volvió a extender los brazos, cerrando las manos en puños, realzando la frase que era tan válida como su enojo - ¡Y por supuesto que es información que me compete si te involucra a ti o a mi hijo!

- ¡James ya no…

- ¡No me vayas a decir que James ya no es un niño al que debo cuidar, esto es peligroso! - lo señaló con un dedo acusador.

- ¡Es una misión clase 2! - lo dijo automáticamente, mintiéndole en la cara. Lo había dicho tantas veces a otros que le salió natural decírselo a ella, aunque lo mínimo que merecía era la verdad - ¡Y él sabe cuidarse bien! - Ginny lo miró como si no lo reconociera.

- ¡Clase 2, por favor! ¡¿De verdad me creíste tan estúpida?! ¡Sé perfectamente que no vas con todo tu equipo a una misión nivel 2! ¡Y ahora no sólo tú vas a estar en peligro, también llevas a mi hijo!

- Nuestro hijo - dijo entre dientes.

- ¡¿Cómo pudiste permitirlo?!

- Él se ganó su lugar, la comisión lo asignó, no tuve nada que ver…

- ¡Nunca has seguido reglas! ¡Nunca! ¡Y justo en este momento se te ocurrió seguirlas!

- James ya tomó la decisión - procuró calmar su voz, para ver si ella también lo hacía, pero oh no, estaba realmente molesta.

- ¡Tiene 21 años! ¡Tú eres su jefe y su padre! - Harry apretó la mandíbula, controlando su temperamento. Sabía que Ginny tenía razón en cada palabra, pero él también, no había sido una decisión que tomara a la ligera y ella lo estaba sentenciando no sólo como el peor jefe que convenientemente seguía órdenes de repente, sino como el peor padre - ¡Si a ti dejó de importarte tu vida, no tomes la de James para ganarte su aprobación como padre!

- ¿Qué? - sus palabras se seguían procesando en su cabeza - ¡No es por eso que…

- ¡No me digas que esto no se trata sobre ganarte la aprobación de James demostrándole que confías en él y qué mejor manera que llevarlo contigo! ¡No quieres que él te lo reproche, tu ego no lo resistiría, ¿no?!

Sus palabras se clavaron con profundidad en su estómago. Tuvo que apartar la vista de ella y enfocarla en un punto en la pared.

- No sabes lo que dices, Ginevra - aunque su voz estaba calmada, podía sentirse su enojo en cada sílaba - Esto no es sobre mi ego.

- ¡Entonces qué es, Harry! ¡Porque te juro que no entiendo en qué debes estar pensando para poner su vida en peligro!

- ¡Tal vez es algo que las madres perfectas como tú, no puedan entender, pero te aseguro que no fue una decisión tomada a la ligera! - lo dijo con coraje - ¡Y no es con la finalidad de compensar el desprecio que genero en mis hijos por haber tenido una vida y responsabilidades que no pedí!

- ¡Responsabilidades que quieres repetir en James!

- ¡No es cierto!

- ¡Haz de tu vida un desastre, Harry, ponte en peligro y al borde de la muerte todo lo que quieras, como siempre, pero deja a James aparte! - dijo como última advertencia y se dió la vuelta dispuesta a dejar la discusión a medias, pero la puerta no cedió - ¡Déjame salir! - pidió desesperada, agitando el pomo de la puerta como si fuera a ceder de repente.

- No - ella volteó echando chispas por los ojos - ¡No hasta que termines de escuchar lo que tengo que decir!

- ¡Ya no quiero escucharte ahora, Harry, estoy demasiado molesta!

- ¡Entonces sólo yo debo escuchar cómo piensas que soy el peor padre del mundo y que no me importa la vida de mi hijo sin que tú me escuches a mí!

- ¡Tuviste mucho tiempo para hablar, Harry, el tiempo del mundo, pero decidiste callar! ¡Y justo ahora no me apetece escucharte a menos que sea para decirme que no llevarás a James contigo!

- ¡Es una decisión tomada, así que ve haciéndote a la idea de una vez y junta todo el odio que tengas para darme! - agitó su varita con brusquedad y la puerta cedió finalmente.

- ¡Te aseguro que no me costará trabajo!

Salió furiosa de la oficina, sin molestarse en azotar la puerta. Harry estuvo tentado de salir detrás de ella y continuar con la discusión en medio del pasillo de la oficina de aurores, dónde habría más que suficientes espectadores que al igual que Ginny, escucharían todo lo que tenía que decir. Aventó su varita sobre el escritorio y se pasó las manos por el cabello. Había dolido. Ginny y él discutían en contadas ocasiones, pero cuando lo hacían… respiró profundamente, tratando de controlar su enojo. Ginny tenía sus razones para ponerse así, pero le parecía injusto que lo juzgara de esa manera y que tratara de entender sus motivos por el camino totalmente equivocado. No era por él, no era por su ego, no era para evitar el desprecio de su hijo mayor como en su momento ocurrió con Albus en cierta medida, hacía unos años. Recargó sus manos en el escritorio, agachando la cabeza. Una parte de él sabía que pasaría tarde o temprano, que en el momento en que ella supiera, ardería el mundo y más porque se había enterado por alguien más.

- Ey, ¿Si vienes o no? - no se había percatado que Ron había llegado hasta él - ¿Qué ha pasado? Me pareció ver a Ginny en el pasillo.

- Sí, vamos - ignoró la segunda pregunta de su amigo y tomando la varita del escritorio salió de su oficina. En el momento que lo hizo varios dieron un respingo y se dispusieron a moverse al azar o bajar la cabeza a escritorios y pergaminos para evitar mirarlo. Por lo visto su intento de evitar un escándalo no había resultado. Echando chispas caminó por los pasillos, seguido de Ron que había optado por no preguntar nada más. Cuando llegó hasta la sala de entrenamiento, todos estaban dentro, algunos en una especie de calentamiento y otros agitaban la varita. James estaba al fondo con varita en mano y agitaba los brazos atrás y adelante - ¡Todos en posición! - su orden se extendió por la amplia sala - ¡Hoy será un entrenamiento duro! - cerró la puerta detrás de Ron y se quitó la capa.

- Ay no - Edwards miró a Ron como buscando la respuesta ante la actitud de su jefe, pero él sólo se encogió de hombros y negó con la cabeza.

- ¡Nadie sale de aquí hasta que yo lo ordene! - agitó la varita y todo fue oscuridad.

Al cabo de lo que le parecieron un par de horas, salieron del salón de entrenamiento. Harry se sujetaba el costado izquierdo, tal vez una costilla rota o sólo un buen golpe. Detrás de él, mucho detrás, el resto lo seguía.

- Vayan a atenderse y recarguen energías, los quiero intactos para la tarde - les ordenó.

- Si el objetivo era no dejar nada para Vecto y acabar de una vez con nosotros, lo cumpliste - Ron lo alcanzó con algo de trabajo, haciendo una mueca de dolor cuando apoyaba la pierna derecha. El resultado del enojo de Harry había sido un entrenamiento medio brutal dónde la cámara los quiso asesinar, bueno, y Harry también colaboró.

- Les dije que sería un entrenamiento pesado - caminaron hacia la oficina de Harry y en el camino se encontraban a uno que otro que llegaba a trabajar a primera hora de la mañana - Tal vez estaban demasiado confiados

- El punto de un entrenamiento es justo eso, entrenar, no desquitar tu odio con nosotros - se desparramó en la silla frente a su escritorio, aliviado, mientras Harry colgaba su capa - ¿Qué te tiene tan molesto?

- Nada - el enojo había disminuido o tal vez sólo se había canalizado en dirigir al grupo, pero recordarlo lo hacía sentirlo de nuevo en el estómago, aunque lo reconoció convertido en angustia.

- Bien, pues entonces será mejor que arregles tus asuntos con "nada" para que dejes de desquitarte con el equipo - se puso de pie y se dispuso a salir - Se enteró de lo de James, ¿No es así? - Harry respiró profundo y asintió - Manéjalo con cuidado, amigo. Ve a casa y procura arreglar las cosas.

- Mi turno de entrada empieza en media hora, así que… ve a revisarte esa pierna y regresa en un par de horas.

- Oh no, volveré por la tarde, necesito dormir y tú deberías hacer lo mismo, hasta Harry Potter requiere descanso - con un flojo ademán de la mano se despidió de él y salió del lugar.

Frotándose la frente con la mano se recargó en su escritorio, la discusión con Ginny todavía le daba vueltas en la cabeza y de momento no podía investigar cómo es que se había enterado, eran pocas las personas que sabían, al menos que conocieran a Ginny también. Volteó hacia la puerta abierta donde el resto del equipo pasaba todavía quejándose. Tal vez sí se le había pasado la mano. James venía detrás de todos platicando con Zeynep.

- Potter - lo llamó y Harry casi pudo sentir el escalofrío que recorrió la nuca de su hijo cuando empleó su apellido. Sólo era por formalidad, no porque fuera a tener una charla jefe-discípulo. Con paso decidido James se despidió de la chica y entró a la oficina, limpiándose la sangre del labio partido con el dorso de la mano - Ginny ya sabe que irás a la misión y no se lo tomó nada bien - James hizo la mueca esperada - No sé quién se lo ha dicho, pero está molesta, muy molesta.

- No sé por qué tengo la corazonada de que fue Albus - entrecerró los ojos, analizando esa posibilidad.

- Seguramente te abordará a ti también, así que piensa bien lo que vas a decirle, no quiero que vayas a discutir con ella - dijo con un sutil toque de advertencia - Me dejó claro que está totalmente en contra y te quiere fuera de la misión, pero escúchala ¿Sí?

- Bien - accedió sin problema. Analizó a Harry con la mirada y seguramente a esas alturas ya lo leía a la perfección - Han discutido, ¿No?

- Está molesta y dolida - aunque hubiera preferido mil veces haber terminado con la cara llena de mocos por su hechizo preferido a escuchar sus palabras de hacía un momento - No soy su persona favorita en este momento.

- Puedes refugiarte en mi casa si quieres - Harry negó con la cabeza - Digo, mientras se calman los ánimos.

- No voy a huir de mamá, sólo… Escúchala si va a buscarte ¿De acuerdo? - él asintió - Ve a casa, nos vemos en la noche.

- Voy a la Academia de hecho, entro en media hora - se apresuró a salir de la oficina - Suerte con mamá.

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Era medianoche y el equipo estaba acabado. Lucían cansados y somnolientos, así que sus reflejos no estaban ni al cincuenta por ciento y eventualmente ocurriría algún accidente. Muy a su pesar tuvo que dar por terminada la sesión y así su excusa para no llegar a casa por segunda noche consecutiva se iba por la borda. James tampoco había llegado a casa desde el día anterior así que Ginny no lo había abordado de momento.

- Ve a casa, cobarde - Ron palmeó su espalda cuando se despedían frente a la puerta de su oficina.

- No me estoy escondiendo - sólo quería retrasar el momento de ver de nuevo la desilusión en el rostro de su esposa, no le importaba que le gritara, lo insultara o hechizara, pero la decepción era lo que más dolía.

Llegó a casa y procuró tardarse más de lo usual en su emotivo saludo con Pad antes de buscar a Ginny. No tuvo que hacerlo, ella bajó las escaleras unos segundos después. Tenía puesta su pijama de invierno de las Holyhead Harpies, su cabello suelto a la altura de los hombros y su expresión era tranquila. A diferencia de la discusión anterior de ese mismo nivel donde se evitaron, ahora se miraron fijamente.

- Hola - la saludó Harry, notando que la había extrañado más de lo que pensaba.

- Hola - dijo de vuelta al pie de la escalera.

- El entrenamiento se extendió ayer y… lamento no haber llegado anoche - ya que lo decía en voz alta era verdad, se arrepentía de haber extendido el entrenamiento y quitarle ese tiempo a su vida, a Ginny.

- Está bien - respondió con la voz apagada sin moverse de su lugar.

- Y además - metió las manos en los bolsillos y se acercó a ella con pasos cortos - Siento lo de ayer, yo… no debí ocultarte nada. Sé que hace tiempo acordamos dejar atrás los secretos y las mentiras, de verdad lo lamento - llegó hasta ella, dejando un espacio prudente - No quería preocuparte diciéndote la verdad sobre la misión.

- ¿Y de verdad pensaste que te creí cuando me dijiste que era misión nivel 2? - no cruzó los brazos, lo que era buena señal, pero no aseguraba nada - En cuanto me dijiste que el equipo en pleno iría incluidos los nuevos supe que era una fachada, lo que irónicamente me preocupó más - Harry debió suponerlo - Pero esperaba que tú me dijeras la verdad - lo señaló - Y nunca ocurrió.

- Te lo iba a decir, Gin, pero no encontraba la manera.

- ¿No encontrabas la manera? Harry yo estoy aquí, siempre he estado aquí para escuchar lo que tengas que decir.

- Sé que te preocupas mucho cuando salgo de misión y no quería inquietarte antes - se aventuró a dar otro paso más - Entiendo que estuvo mal y te pido perdón por ocultarte…

- Temo por ti.

Al tiempo que se liberaba de ese sentimiento en voz alta lo miró fijamente y Harry pudo ver la verdad en sus ojos. No es que estuviera enojada en realidad, estaba angustiada y mucho. Ninguno de los dos dijo nada por los siguientes segundos hasta que él terminó de cerrar la distancia entre ellos.

- Gin…

- Sé que es algo tonto que después de tantos años tenga miedo de que algo te pase - acarició su mejilla y ella ladeó la cabeza, aceptando el contacto.

- No, no es tonto…

- Eres Harry Potter - continuó, ya que había comenzado parecía que era el momento de sacar todo - El elegido, acabaste con Voldemort y a muchos nos has salvado directamente, eres orden de Merlín, auror de máximo rango, jefe del Departamento de Seguridad y más que nadie, yo sé perfectamente de lo que eres capaz y el gran mago que eres, pero ante todo para mí eres el padre de mis hijos y el hombre con el que comparto mi vida - hizo una breve pausa para tomar aire - Es sólo que no sé por qué últimamente me angustia tanto la idea de que algo te pase, tal vez me estoy volviendo vieja - se encogió de hombros - Y ahora no sólo eres tú, James está siguiendo tus pasos - algo de enojo brotó en sus palabras, pero no dejó que la dominara - Es tan joven y además sé que tus misiones siempre son peligrosas aunque digas que no lo son y también sé que al igual que tú James es perfectamente capaz de lidiar con esto, sólo que siento esta angustia de saberlos en peligro y… - se detuvo un momento para tomar aire, lo que Harry aprovechó para rodearla con los brazos y apretarla a él. Ginny hizo lo mismo, recargando la mejilla en su hombro - Y no quiero que me malinterpretes, no te estoy pidiendo que dejes de ser auror y jamás te lo pediría, es lo que te hace ser tú, y aunque mi corazón de madre sufra con James, tampoco quiero que eso cambie en él, sólo… sólo no quiero que corra peligro, es tan joven y le falta experiencia para que te acompañe - Harry no dijo nada hasta asegurarse que ella había dicho todo lo que sentía - Confío en James, confío en ti y en que serás el mejor mentor y lo protegerás pero también sé que por proteger eres capaz de cualquier cosa.

- Por nuestros hijos haría cualquier cosa, es cierto - recargó la barbilla en su pelo, llenando sus pulmones de su aroma - Y que James me acompañe es una prueba a la que nunca estaré preparado, pero te aseguro que fue una decisión que tomamos juntos después de hablarlo. Lo protegeré con mi vida, Gin, pero también te aseguro que soy precavido, mido el peligro más que nadie y valoro mi vida y la de los que me acompañan.

- Sólo te pido que vuelvas, entero, sin ninguna herida, sin ningún rasguño siquiera y con tu espíritu intacto.

- Tiene mucho que no soy herido en misión, confía en mí, ya no soy el chico que busca el peligro, estaré bien, James estará bien, lo juro.

Permanecieron así por un momento que pudieron ser horas pero que para los dos apenas fueron unos segundos. Podía sentir que los latidos de su corazón se habían calmado a través del abrazo. El enojo se había ido, la discusión había sanado, pero la angustia permanecía aunque trató de desaparecerla con su presencia. Ginny levantó la cabeza para mirarlo y perderse en sus ojos verdes que tanto adoraba. Harry tomó su rostro entre las manos para admirarla, sus preciosos ojos castaños, sus pestañas, sus labios, cada pequeña peca… ella terminó de cerrar la distancia para besarlo. Cuando eran más jóvenes solían culminar con caricias una discusión, aunque lo cierto es que discutían contadas veces, así que ese pretexto no los regía para responder a sus bajos instintos. La necesidad que sentían por el otro permanecía con los años y no requerían de una ocasión especial para dejarse llevar. Harry sentía la misma emoción y deseo por su esposa como siempre y sabía que ocurría lo mismo al revés, pues ella reaccionaba a sus caricias como el primer día. Ginny desabotonó su camisa tomándose su tiempo, acariciando su piel con la yema de los dedos, enviándole pequeñas corrientes eléctricas por su espalda. Liberó sus hombros de la prenda y se deshizo de ella en algún lado. Él estaba perdido en sus caricias, dejando su mente en blanco, concentrado únicamente en la mujer entre sus brazos, hasta que la mano de ella pasó sobre su costado izquierdo e involuntariamente soltó un quejido de dolor. Ginny levantó la mano y en cuanto se separó de él supo que su burbuja de felicidad se había reventado.

- Pero qué…

- No es nada - intentó atraerla de nuevo hacía él pero ella no se lo permitió, tomando la distancia suficiente para analizarlo.

- Harry - ella cerró los ojos y liberó sus pulmones del aire contenido. Era como si todo lo que habían platicado sobre el cuidado y protección hacía un momento hubiera perdido valor. No la culpaba, él le había dicho que era más cuidadoso que antes y que tenía tiempo sin resultar herido y ahí estaba la prueba de que en un simple entrenamiento podía ocurrir cualquier cosa.

- De verdad no es nada, sólo olvidé ponerme algo de díctamo - acarició su mejilla, y aunque no se apartó, siguió con los ojos cerrados - Por la mañana ya no estará - ella negó con la cabeza y cuando abrió los ojos eran profundas lagunas que lo miraban con dolor. El pinchazo de la culpa se estableció de nuevo en su estómago - Gin…

Todavía negando con la cabeza se apartó de él y cada paso que daba alejándose era como un peso extra que se añadía a sus hombros. La escuchó subir las escaleras con prisa. Detestándose por hacerla sufrir, se analizó el golpe y se regañó internamente por no haberlo tratado a tiempo. Un escandaloso hematoma se extendía por su costado abarcando sus costillas. Dolía, pero era soportable, si tan sólo se hubiera mantenido con la boca cerrada hacía unos segundos… Caminó hasta la sala, frente a la chimenea encendida cuando escuchó de nuevo los pasos de Ginny bajando las escaleras con la misma prisa y para aumentar su miseria, volvió a su lado con varias cosas en los brazos, entre botellitas con contenido espeso y vendajes. Sin decir nada se sentó en la mesita del centro, quedando frente a él y destapando las botellas comenzó a aplicarle una mezcla del contenido en el hematoma. El alivio comenzó a sentirse de inmediato, pero la presión en el pecho continuaba. Apreció el rostro de su esposa mientras continuaba con su labor, apartaba su cabello despeinado, apretaba los labios de vez en cuando y se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano antes de que corrieran por sus mejillas. Quiso acariciarla, pero sería como acentuar sus emociones. Cuando terminó le colocó la venda, rodeándolo sólo para envolverlo, evitando tocarlo más de lo necesario. Sabía que no merecía su atención, sus cuidados ni el amor con el que lo ayudaba.

- Gin - la llamó cuando terminó de colocar el vendaje y cerraba las botellitas, pero ella lo ignoró - Gin - de nuevo lo ignoró, manteniendo la mirada abajo. Se puso de pie y le dio la espalda para juntar todos los utensilios. Ya no la llamó, pero dio un paso hacia ella y antes de que tomara las cosas, la rodeó con los brazos. La sintió tensarse, pero no lo apartó, sólo aflojó los brazos, inmóvil - Hay peligros que no están en mis manos evitar ni controlar - escondió su nariz en el cabello rojo - Pero te prometo que pondré todo de mí para evitar los más posibles.

Por los siguientes minutos ninguno dijo nada, escuchándose únicamente la labor de Padfoot en el patio rascando en la tierra. Sintiendo que ella no iba a golpearlo, la volteó lentamente hacia él. Ginny lo miró. Estaba más calmada pero todavía lloraba - Lo prometo - repitió. Ella asintió y abrió la boca, pero no salió nada de ella. Se contuvo y escondió el rostro en su pecho. Volvió a abrazarla, tratando de infundirle confianza y sinceridad en ese abrazo. Sabía que sus lágrimas en un principio eran de coraje, la conocía muy bien, pero las de ese momento eran de miedo.

- Confío en ti - susurró después de un momento, rodeándolo por la cintura para corresponder al abrazo. Besó su pelo y acarició su espalda. - Te amo.

- Yo te amo.

- Te estoy mojando - quiso apartarse al ver que las lágrimas que escurrían por el pecho de él estaban llegando al vendaje.

- No importa - no la dejó alejarse. Ginny casi nunca lloraba, así que cuando lo hacía, quería estar cerca de ella, no para decirle cosas vacías como "no me gusta verte llorar" o "no llores, todo estará bien". Era acompañarla, estar ahí, sin decir nada, sólo con su presencia. Si ella le dijera que se fuera, lo aceptaría y le daría su espacio, y si se aferraba a él, como ahora, estaría con ella el tiempo que quisiera.

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- ¿Alguna vez has sentido el deseo de tomar una vida?

Estaban recostados en el sofá, Ginny recargaba la espalda en el pecho de Harry mientras la rodeaba con los brazos. Ya estaba calmada y estaban en un momento de paz, dónde la compañía del otro era lo único que necesitaban. Ginny interrumpió el silencio con una de las dudas que seguramente le habían dado vueltas en la cabeza más de una vez y que finalmente liberaba. Harry se tomó un tiempo para dar su respuesta, aunque no había mucho que pensar.

- Sí - era una respuesta esperada, pero en realidad nunca lo había dicho en voz alta o a ella, al menos - La primera vez que lo sentí fue a los 13 - Ginny no se asustó por esa revelación, más bien parecía preocupada de que por tanto tiempo Harry hubiera cargado aquello - Era un niño, lo sé, pero en ese entonces estaba todo el asunto de Sirius y se decía que me estaba buscando porque era aliado de Voldemort, pero yo no sabía toda la historia. Un día escuché a escondidas que él era su mejor amigo y que los había traicionado - aunque después supo toda la verdad, recordaba con claridad la furia que surgió de él cuando escuchó ese relato - Y sentí tanto odio y enojo que quise matarlo, hacerlo sufrir y pagar por el daño que había hecho. Cuando lo tuve enfrente esa idea cruzó por mi cabeza, claro, pero bueno ya sabes lo demás, aunque todavía quisiera tenerlo enfrente para reclamarle que me haya dejado tan pronto - una débil sonrisa apareció en su rostro y Ginny lo acompañó.

- ¿Y las otras veces? Dijiste que esa fue la primera vez, qué hay de las demás.

- Bueno, tengo sentimientos encontrados con Peter Petegrew porque una parte de mí se arrepiente enormemente por haber impedido que Sirius y Remus lo mataran porque fue una pieza importante para el regreso de Voldemort, pero también sé que eso iba a pasar con o sin ayuda de Peter y quién sabe, tal vez hasta ahora seguiría la guerra si es que Voldemort hubiera tardado más en regresar. En ese entonces pensé que había sido lo correcto porque así ni Sirius ni Remus se mancharon las manos de sangre con alguien que una vez fue su amigo.

- Yo coincido con eso, fue lo correcto – apretó su mano y Harry agradeció el gesto – Estoy segura que si hubieras permitido la muerte de Petegrew a los 13 años, no serías el Harry que eres ahora. Aunque no lo hubieras matado tú, sé que llevarías esa carga después. ¿Y nada más? ¿Sólo en esos dos momentos?

- No – se rascó distraídamente la cicatriz como siempre hacía cuando salía a relucir el pasado, como si así pudiera mitigar el recuerdo – Bellatrix Lestrange, por supuesto.

- Bueno, tú, yo y media comunidad mágica.

- Después de que Sirius murió se convirtió en uno de mis blancos, como si en algún momento encontrara la oportunidad para acabar con ella o yo qué sé. Incluso… - se detuvo un poco, no es que no le tuviera la suficiente confianza a Ginny para contarle todo lo que pasó, pero se concentraba tanto en su vida actual que procuraba no remover el pasado en general.

- Está bien – Ginny buscó su mirada, no para alentarlo a continuar, si no para que no siguiera con algo que lo incomodaba.

- Incluso con ella fue que realicé mi primera maldición imperdonable – no era la primera vez que le confesaba que había realizado un par de maldiciones imperdonables en su vida muy aparte de los entrenamientos, pero no le había dicho los detalles. En su momento no le pareció que fuera algo tan imperdonable como la gente decía, sin contar la maldición asesina, tal vez porque las había realizado en momentos donde era de vida o muerte, pero luego pensó que muchas personas habían tomado la misma decisión que él justificando algo que causaba daño a alguien más y comprendió por qué resultaban tan alarmantes en el mundo mágico – En el Ministerio, después de que Sirius cayera del otro lado del velo yo la perseguí y tenía tanto dolor y odio hacia ella que quise verla sufrir – para su sorpresa, decirlo en voz alta no le estaba resultando tan incómodo como había pensado – Claro que no salió como esperaba, tenía 15 y no sabía cómo hacerlo pero en verdad quería que sintiera al menos una mínima parte del dolor que yo estaba sintiendo en ese momento – ella no dijo nada, dispuesta a escuchar si él quería continuar o acompañarlo en silencio ante el recuerdo – Después de eso claro que permaneció el sentimiento de la venganza pero nada igual a lo que sentí aquella vez – continuó después de un momento – Y luego en Hogwarts ella estuvo a punto de matarte – la expresión de Ginny no cambió, tal vez porque ella había superado esa etapa desde hacía mucho o porque estaba muy atenta a lo que decía - Tu mamá llegó en ese momento pero si ella no hubiera estado, lo habría hecho yo. No sé si hubiera sido capaz de matarla, pero te la habría quitado de encima desde luego.

- ¿Y ahora? ¿No has sentido ese deseo después?

- No - y era verdad, nunca había estado en sus planes tomar la vida de alguien en sus años de auror.

- Pero lo harías llegado el momento - no fue una pregunta.

- Supongo que sí, si no tengo opción - contestó con sinceridad y Ginny asintió, estaban en la misma sintonía - Tú… ¿Cambiaríamos en algo si lo llego a hacer?

- No - contestó sin dudar - Sé que sucedería sólo si es inevitable y lo superaríamos juntos.

- Gin, ¿por qué nunca me has preguntado sobre el pasado? Sobre Voldemort, sobre lo que hice ese año que estuve ausente o lo que pasó en la batalla en Hogwarts – era una duda que nunca había externado, pero ya que estaban platicando con calma y paz, le parecía un buen momento. Ginny tomó aire y negó suavemente con la cabeza sin levantarse de su cómoda posición.

- Lo que importa es el presente, Harry, y yo sé que todo lo que pasó te llevó a ser el hombre que eres hoy, un gran jefe, un excelente auror, el mejor esposo y el mejor padre. Nunca he querido remover tus heridas, y tú me contarás lo que quieras en el momento que quieras, y si prefieres no hacerlo, está bien, porque aunque definitivamente no sé por lo que pasaste y no te puedo entender, te acompaño. Siempre.

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Febrero estaba por terminar y con él, el tiempo que disponían para prepararse y enfrentarse finalmente a lo inevitable. Tal como había prometido, dos días antes de la misión dió por finalizados los entrenamientos y la preparación para que descansaran y estuvieran con todos los sentidos al mil. Se había prometido dejar todo pensamiento sobre la misión venidera para estar con Ginny, concentrarse en ella y aprovechar el tiempo juntos. La noche anterior habían cenado en la Madriguera con sus padres y ese día en la mañana pasó por ella a las oficinas del Profeta como no había podido hacer las últimas semanas y también lamentaba haberse perdido los últimos partidos con ella, pues había logrado mantener una racha de asistencia, aunque no a todos, sí a la mayoría, así que cuando se apareció en el amplio vestíbulo fue blanco de muchas miradas, sin embargo, la única que le importaba y la que significaba todo para él era la de Ginny. En cuanto lo distinguió a la distancia su rostro se iluminó por la sorpresa y la alegría. Venía acompañada de Jones, el alto y rubio Jones, pero eso le importó poco. Su esposa lo saludó con entusiasmo, dedicándole esa sonrisa particular que sólo Harry tenía el privilegio de crear. Él le sonrió de vuelta, valorando el momento que se había perdido por mucho tiempo. El Harry inmaduro del pasado la habría abrazado y besado con entusiasmo delante de las narices de Jones para recordarle que él no tenía posibilidades porque Ginny lo amaba a él, pero tenía 45 y ese Harry había quedado muy atrás. Saludó al hombre con un cortés apretón de manos y una expresión serena y amistosa. Como respuesta, David se comportó a la misma altura y se despidió de ellos como si fuera amigo de años de los dos. Hasta que salieron del edificio, Harry tuvo que interrumpir el relato de Ginny por un momento para besarla y abrazarla. Ella correspondió gustosa, añadiendo ese brillo en la mirada que lo hacía enamorarse siempre. Últimamente su relación era así, un secreto entre los dos, no porque no quisieran que el mundo los viera o ser blancos de críticas, pero amarse a gritos entre ellos era todo. Compartían momentos así desde hacía tiempo, sobre todo después de su crisis matrimonial años atrás, pero antes de una misión se volvía tiempo de oro. Caminaron un momento por Londres muggle y después desaparecieron en un solitario callejón. Aprovechando que Lily tenía salida a Hogsmeade, programaron una pequeña reunión familiar en el pueblo, también para comunicarle a Lily que James acompañaría a Harry porque ninguno de los dos le había dicho.

Disfrutaban de la tarde que se había portado misericordiosa porque no hacía frío ni aire, era más bien cálida. Para la comida, Ted se les unió para sorpresa de todos, pues últimamente estaba muy ocupado, no sólo en el Ministerio, también con Victoire y Andrómeda. La gente del pueblo estaba acostumbrada a verlos por ahí, así que no fueron blanco de miradas más de lo acostumbrado, aunque un par de niñas pequeñas se acercaron a Ginny para pedirle que firmara una bufanda oficial de las Holyhead Harpies. Divisaron a Ron, Hermione, Rose y Hugo caminando por las pequeñas calles del pueblo, aprovechando también el tiempo juntos. Ron estaba tan consciente como él del nivel de la misión y muy seguramente Hermione también.

- ¿Y dónde está Victoire? - preguntó James a Ted cuando terminaron de comer y estaban en la sobremesa con algunas bebidas ligeras.

- Salió con Dominique - se encogió de hombros - Cada quien con sus hermanos por hoy ¿Y Anne? - miró con suspicacia a James.

- En el Ministerio - respondió calmado - No sé por qué Al está aquí, por cierto.

- Debo evitar respirar vapores por dos días, así que… - le restó importancia. Habían aprendido a no preguntar sobre los constantes "incidentes" de Al, por lo mismo tampoco habían preguntado por qué su cabello estaba chamuscado de enfrente.

- ¿Y por qué no me habías contado lo de Anne y tú eh? - le reclamó Lily.

- Porque te pones pesada con el tema.

- No es el tema lo que me pone "pesada", son tus gustos, pero con Anne es diferente - dijo alegre – No lo vayas a arruinar.

- Mi abuela me habló de su mamá, de Tulip, era amiga de mi mamá - intervino Ted - También se metía en problemas como ella.

- Todavía conserva algo de ese espíritu - coincidió Harry que conocía a Tulip Karasu desde hacía tiempo.

- Charlie también me ha contado un par de cosas que hicieron en Hogwarts - aportó Ginny - Volvían loco a Filch.

Conversaron un rato más de travesuras y anécdotas hasta que un mago de sombrero puntiagudo con una cámara al hombro pasó frente al local y Harry le pidió que tomara una foto de su familia, pues cada vez coincidían menos. El hombre accedió entusiasmado y se agruparon para salir en la foto, sonrientes. Harry además pidió una foto aparte, sólo de Ginny y él, cómo solían hacer con frecuencia. En cada foto Ginny lucía sonriente, pero en esa en particular se veía radiante, rodeando la cintura de Harry mientras él la abrazaba por los hombros, inclinando la cabeza sobre la de ella. Sin duda se convirtió en una de sus favoritas, hasta le pareció que él también lucía bien, aunque feliz siempre estaba.

Pero el ambiente de paz y tranquilidad no duró todo el tiempo, pues cuando estaban por despedirse de Lily para que regresara al colegio, Ted se adelantó, acordando con Ginny ir a comer con ellos el siguiente fin de semana. Cuando se despidió de James, le dio algunas recomendaciones en voz alta.

- Es tu primera misión, Jamie, y será importante, te felicito, sólo sé paciente y obediente, ¿De acuerdo? - le dio unas palmadas en la espalda - Te queremos de regreso sin ningún rasguño - James asintió tranquilo, aunque la mirada de Lily sobre él comenzó a inquietarlo.

- Claro, Ted, cuídate también.

- Lo mismo para ti, Harry, ya tienes una colección suficiente de cicatrices, ya no necesitas más - Harry correspondido a su abrazo.

- Una pieza, prometido - le sonrió para tranquilizarlo. Le había comunicado un par de días atrás sobre la misión y no pareció angustiado, pero Harry sabía que enmascarada muy bien sus propias angustias para no preocupar a los demás. El Teddy de diez años seguramente hubiera muerto de angustia, pero el Edward Lupin de 27 confiaba en su padrino.

- Entonces nos vemos el siguiente fin - le recordó Ginny cuando se despidió de ella.

- A la hora de la comida, con Victoire, ahí estaremos - asintió - Al, nos estamos viendo. Lily, felices últimos meses en Hogwarts - Al se despidió como siempre, pero Lily parecía distraída.

En cuánto Ted se perdió unas casas adelante, Lily compuso una mirada amenazante a su hermano.

- ¿De qué misión hablaba Ted?

- Asistiré a mi primera misión oficial, Lils - contestó alegre, o más bien optimista, pues dudaba que alguien se pusiera feliz por asistir a una misión de ese calibre - Y… Ammm - miró a sus padres y luego a su hermana de vuelta - Es con papá - Lily arqueó una ceja.

- ¿Una misión de qué nivel? - justo lo que no querían confesar era lo que ella más quería saber.

- Dos - respondió su hermano como si tal cosa, pero estaba resultando muy evidente.

- No me están ocultando nada ¿Cierto? - también miró a sus padres y a Al, sospechando.

- Lils… - comenzó Harry - Oficialmente es nivel dos, pero… la verdad iremos a buscar a una bruja tenebrosa que…

- ¡Lo sabía! ¿Por qué me lo habían ocultado? ¿Y por qué James irá contigo? - los miró con enojo, indignada.

- Fue asignado a acompañarme a una misión nivel dos, y por causas de fuerza mayor tuve que registrar así esta misión - explicó Harry, pero en cuanto lo hizo el rostro de Lily palideció.

- ¿Entonces cuál es el verdadero nivel? - Harry no debió abrir la boca, incluso Albus lo miró con suspenso, pues aunque él estaba enterado (y había sido él quién le contó a Ginny), no sabía los detalles.

- Estaremos bien, va todo el equipo y…

- ¿Cuál nivel? - insistió Lily sin amedrentarse.

- Cinco - contestó finalmente. Tanto Albus cómo Lily parecieron escuchar la peor noticia del mundo.

- ¡¿Y por qué rayos vas, James?! - el color regresó a su rostro con violencia.

- Me asignaron en esa misión - repitió.

- Si sabes que las misiones de papá siempre son las más peligrosas, ¿Por qué aceptaste?

- Lily…

- ¡No! - miró a su mamá en busca de apoyo - ¡No tienes que ir! ¡Y tú tampoco, papá! Ya hiciste suficiente por este mundo para que sigas jugándote la vida.

- Debo ir - dijo Harry calmado, tratando de transmitir esa calma a su hija - Es mi responsabilidad.

- ¡Ya no más! ¡Ya no tienes que seguir haciendo esto!

- ¿De verdad es tan peligrosa? - Al habló por fin, algo pálido ante la verdad.

- Si las misiones son del 1 al 5 de acuerdo a su peligrosidad… ¿En serio te quedan dudas, Al? - contestó Lily con fastidio.

- ¡Eso lo sé, Lily! Sólo…

- Bien, es suficiente - Ginny decidió intervenir al ver que todo se iba a salir de control - Albus, Lily. Su padre y su hermano partirán mañana a esa misión que sí, es peligrosa, ellos lo saben más que nadie, lo que necesitan no es escuchar reclamos, sino su apoyo incondicional.

- ¿Entonces para esto fue la reunión familiar? ¿Para darles apoyo antes de poner su vida en peligro? - definitivamente estaba molesta, compartiendo las mismas facciones que su madre.

- Ven un segundo - Ginny tomó por los hombros a Lily y la apartó del pequeño grupo lo suficiente para que no escucharan.

- ¿Es tan malo como lo pinta Lily? - los ojos verdes de Al reflejaron el miedo que reconoció en su propia mirada.

- Es… la misión más peligrosa que he tomado desde… hace muchos años - lo correcto era "desde Voldemort", pero no quería causar pánico - Estamos preparados para esto, lo venimos anticipando desde hace años y James también está en la mejor forma y estará con todo el equipo y conmigo, estaremos bien - no sólo eran palabras de consuelo, él también debía estar convencido de todo eso para poder seguir adelante.

- ¿Estás seguro de esto? - Al no parecía convencido hasta que James le confirmara las palabras de su padre.

- Muy seguro Al, sé que lo dudas, pero soy capaz de defenderme solo - no lo dijo en reclamo, estaba calmado y dispuesto a responder y aceptar todas las palabras de sus hermanos.

- No dudo de tu capacidad si es lo que crees, sólo digo que… - dudó un momento, mirando a la distancia donde Ginny y Lily seguían hablando - Que te veo para comer en la semana y me cuentes todo - tal vez recordó las palabras de su madre sobre el apoyo o en realidad no quería atormentarlos más.

- Claro que sí, pequeño "Albi" - James respondió a ese apoyo fraternal rodeando a su hermano por los hombros con un brazo y con el otro le despeinó el negro cabello, ocasionando risas y quejas por parte de Al - Te veo el miércoles.

- ¿Pues hasta cuando regresan? - el ambiente juguetón se enfrió un poco.

- No sabemos, en un par de días a lo mucho - le restó importancia Harry. Normalmente una misión de ese calibre llevaba al menos una semana, pero no podían establecerse antes porque temía que cambiara de sitio al verse observada.

- Vale, entonces también te veo cuando regreses, papá - le sonrió, pero la alegría no llegó a sus ojos. Cuántas veces Harry había fingido una sonrisa para no preocupar a nadie…

- Claro Al - le sonrió de vuelta, esperando que su sonrisa fuera más genuina - Te veo al volver - se acercó a su hijo para abrazarlo, recordando al pequeño de once años que iba inseguro a su primer año en Hogwarts y que se atrevió a decirle sus miedos. Había crecido tanto desde entonces…

- Que te vaya bien, papá, como siempre - cuando se separaron notó que apretaba más la mandíbula, tratando de contenerse - Nunca son suficientes reconocimientos "Potter" en el Departamento - Harry analizó por un momento más a su hijo, el más parecido a él físicamente, incluso en la estatura y aunque el carácter era similar, también tenía varias cosas de su madre.

Lily parecía más calmada mientras terminaba su plática con Ginny, que la abrazó al final con una sonrisa maternal llena de cariño. Regresaron hasta ellos, Ginny todavía rodeando a Lily por los hombros, lo que parecía tener efecto, pues su hija ya no tenía las mejillas encendidas.

- En cuanto pongan un pie de regreso, me escriben - los miró más con súplica que con reproche.

- Prometido - James levantó una mano, como juramento - Todo saldrá bien - le sonrió con sinceridad a su hermana para infundirle confianza y Harry imaginaba que muchas habían cedido ante ese sutil encanto, pero no funcionaba con Lily - Después te pondré al día de mi primera misión.

- Y estaré preparada para bajarte de la nube - se quedaron mirando un momento más, sin decirse nada, no muy seguros de cómo seguir.

- Ay ya, sólo abrácense y listo - Al empujó a James contra su hermana para darle la iniciativa. Harry sabía que los tres se adoraban, pero se esforzaban en que no fuera muy notorio entre ellos, aunque no tuvieran éxito.

James apretó a Lily contra él, efusivo, con eso bastó para que ella le correspondiera de la misma manera. Ella se preocupaba por él desde que le había dicho que sería auror y el miedo por la misión era más notorio en su rostro.

- Todo estará bien, Lils y cuando regrese podrás hacerme burla todo lo que quieras - despeinó un poco su cabello cuando se separaron.

- Estaré ansiosa - respondió ella tratando de sonreír - No dejes que se crea mucho después de esto, papá - dirigió la mirada a Harry - Y… también te veré de regreso - sabía que no diría cosas como "Ten cuidado", porque sabía que siempre lo tenía, así que se limitó a abrazarlo. Harry respiró profundo y envolvió a su hija en sus brazos, tratando de infundirle confianza al igual que a Al. Usualmente no le gustaban las despedidas antes de una misión, pero sabía que ésta en particular era diferente - También dale un abrazo al tío Ron por mí - cuando Harry salía a campo, era 98% seguro que también Ron acudiría.

- Claro, Lils - acarició su mejilla cuando se separaron, admirando su fortaleza.

La despedida en el camino hacia Hogwarts fue larga y aunque no lo quería admitir, fue dolorosa, como si todos supieran que el peligro atentaba contra esa feliz familia. Miraba a Albus y a Lily tratando de grabar cada detalle de ellos en su mente, para acudir a ellos si las fuerzas lo abandonaban. Le recordó a James que lo vería a primera hora al día siguiente en la sala de destino más pequeña como parte de la concentración previa a una misión. Lily se perdió a la distancia camino a Hogwarts y se quedaron solos. Ginny tomó su mano.

Cuando llegaron a casa, Harry sentía un tremendo vacío en el pecho. Se había despedido de sus hijos como si no los fuera a ver en mucho tiempo y no quería sentir eso. Por semanas se había mentalizado para esa misión que sería la más grande de su carrera. Se había dicho que se mantendría optimista y positivo al respecto, pero el miedo era latente y la angustia de dejar a su familia lo seguía en todo momento. Cuando se enfrentó a Voldemort también estaba consciente que podía morir en el intento y claro que temía, pero sólo lo afectaría a él, estaba solo y aunque tenía personas que lo querían, no era lo mismo. Ahora tenía una familia. James y Al podía decirse que eran adultos terminando su formación personal, mientras que Lily todavía los necesitaba mucho, ella misma se lo había hecho saber. De cualquier manera, los tres siempre lo necesitarían, así como a él le hicieron falta sus padres y veía como los hijos Weasley acudían a Molly y Arthur. Nunca había sentido tanto miedo al despedirse de ellos. Y Ginny… verla dolía. Simplemente no estaba preparado para despedirse de ella a la mañana siguiente.

La sala de los Potter estaba en silencio. No había fuego en la chimenea ni ruido en la cocina, Kreacher casi no se pasaba por ahí. Padfoot estaba sobre su cojín, viendo la oscuridad de la noche por la ventana, hasta él parecía ausente. Ginny y Harry estaban sentados en el amplio sillón, frente a frente, valorando el silencio alrededor y sobre todo la compañía del otro. No había nada que decir, todo lo que podían decirle al otro, ya lo sabían, o casi todo. Aunque Harry no quería pensar en el futuro, había algo que sentía la necesidad de decir, por mucho que quisiera reprimirse.

- Gin - comenzó. Ella enderezó un poco la cabeza que tenía recargada en el brazo apoyado en el respaldo del sillón, atenta - Confío en que todo saldrá bien mañana, pero… - sí, el "pero" que le venía dando vueltas en la cabeza desde que supo que tarde o temprano debía enfrentarse a esa oscuridad - Si no regreso, quiero que sepas que di todo de mí - Ginny apretó los labios, posiblemente conteniéndose de interrumpirlo o procesando sus palabras - Que será porque no tuve opción y que hubiera dado todo por volver. Sabes que los niños y tú son todo para mí y que jamás los dejaría voluntariamente – cuando caminaba rumbo al bosque prohibido a los diecisiete no quiso despedirse de ella porque no se sentía capaz de seguir si lo hacía, pero ahora era diferente.

- Sé que volverás - no permitió que el miedo nublara sus ojos, manteniéndose con su espíritu intacto y Harry sabía que no era una pantalla que quería transmitirle, ella tenía una voluntad increíble - No tienes que jurarlo, lo sé - hubiera querido mantener la fortaleza de ella, la convicción y seguridad, pero temía tanto no volver a verla que tuvo que expresarlo - Así que esto no es una despedida - se acercó más a él, clavando sus ojos en los verdes - Confía en ti, en nosotros - no tenía que expresarlo con palabras para que ella supiera que tenía miedo como hacía mucho no lo sentía, no por la misión, no por enfrentarse a la oscuridad, sino al hecho de no volver a ella, de fallarle a toda la confianza que había depositado en él.

Pasaron los minutos comunicándose con la mirada sin querer añadir más para no aumentar el nerviosismo, hasta que Ginny se puso de pie y extendió una mano hacia él. No fue muy consciente de subir las escaleras y llegar a su habitación, pues aunque sus pies se sentían más livianos con cada paso, todos sus sentidos estaban en ella. Si bien era cierto que antes de cada partida de alguno de los dos, cuando sabían que tardarían días en verse solían terminar la noche con caricias, en esa ocasión sin duda era especial. A pesar de que era una noche algo fría, nunca se había sentido tan cobijado cuando ella se aferró a sus hombros, el contacto de sus manos sobre su piel le parecieron la mejor sensación del mundo, causándole descargas eléctricas ahí donde tocaba. Recordaba con detalle la primera vez que la tuvo entre sus brazos de esa misma manera y como entonces, se perdió tanto en ella que logró olvidarse del futuro, del miedo, de la incertidumbre y concentrarse sólo en el presente. La apretó más contra sí, piel con piel encontrándose y Ginny apenas pudo soltar un suspiro entre besos profundos. Tomó el rostro de él entre las manos, y cuando el aire llegó a hacer falta tuvieron que alejarse, pero no se separaban del todo, y acariciando la mejilla de ella, se dedicó a observar sus labios, sus mejillas, su nariz, para perderse finalmente en sus ojos. Nunca los había visto tan brillantes, no sabía si era por el momento o porque el amor estaba luchando contra el miedo, pero supo que quería verlos para siempre. Los sentidos de Harry prestaban mucha atención a todas las sensaciones, desde la textura de su cabello rojo, la suavidad de sus mejillas, el sabor de sus labios y el cosquilleo que lo recorría cuando los posaba por su piel, su mano aferrada a la suya, el estremecimiento de su pequeño cuerpo entre sus brazos… pero sobre todo grabó en su mente las palabras que sabía que no hacían falta, pero eran tan sinceras como la primera vez que las escuchó: "Te amo". Si su corazón procuraba calmarse para no colapsar, en ese momento se detuvo para volver a latir. Estaba seguro que después de años, esas palabras las recordaría con la intensidad de su significado, hasta con el mismo timbre de voz que empleó para decirlo. "Yo te amo". Harry miró el efecto que causaba su respuesta en ella. Sus ojos brillaron de nuevo y una pequeña sonrisa iluminó su rostro enrojecido. Habían estado juntos por veinticinco años, amándose con calma, con desesperación, con anhelo y tristeza, pero esa entrega se sentía diferente. Después, la calma. Harry la abrazaba y ella recargaba la cabeza en el brazo de él mientras recorría su rostro con la yema de los dedos, dedicándole especial atención a su cicatriz en la frente, como si quisiera grabarse su rostro a detalle. Él acariciaba su espalda, trazando figuras imaginarias en su piel, aquella que conocía a la perfección. Ya no añadieron más y sus labios sólo se encargaban de repartir pequeñas caricias al otro. Finalmente la apretó contra su pecho, esperando que su desbocado corazón se mantuviera tranquilo para no inquietarla y al cabo de unos minutos, se percató que ella estaba dormida cuando su respiración se hizo más lenta y enredó las piernas con las suyas, en busca de calor. Cerró los ojos y se llenó de su perfume, de su fuerza, de su amor… de ella.

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Harry Potter pertenece a JK Rowling (es que se me olvida ponerlo)

La calma antes de la tormenta. Nos leemos en el siguiente capítulo :)