Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm.
Esto no tenía pies ni cabeza. Ver el cuerpo de Jessika recorrer el hangar hasta los pies de mi maestro y la mirada con el ceño fruncido de Rey al pie de la lanzadera. ¿Qué acababa de pasar?
La distracción, aunque no era la más humana, si fue lo suficiente para darnos tiempo de correr al halcón y despegar ante la atónita mirada de mi maestro.
Empujé a Rey hasta las paredes de la nave mientras mi padre tomaba control de la cabina.
—Rey ¿Qué hiciste?— No sentía su corazón acelerar. Ella no sentía remordimiento por lo que acababa de suceder.
—Ella no era de fiar...— Recitó cada sílaba lentamente.
Bajé mis manos y me limité a observarla. Negué con la cabeza mientras bajaba la mirada. Ella estaba inmutada, convencida de sus palabras.
—¿Hablaste con Han, no?
Sus labios se abrieron intentando dar una respuesta, bajó su rostro ligeramente pero su mirada continuaba conectada a la mía. Apenas asintió con el rostro me dejé ir directamente a la cabina dejando a Rey sola aún recargada contra la pared.
—¿Qué le dijiste? Sobre Jessika Pava.— Insistí observando fijamente a mi padre quien ingresaba coordenadas en la consola.
—Conversamos un poco sobre ella.— Respondió despreocupado. Sin brindarle siquiera un poco de cuidado a sus palabras.
—¿Un poco? Un poco; Es la protegida de Leia o, un poco; Es una perra mentirosa que ocasionó mi separación y el distanciamiento con mis amigos.
Un gélido silencio se extendió entre ambos. Los ojos de mi padre se crisparon antes de decir:
—Jamás le dije perra mentirosa.
—¡Papá!— Reprimí soltando el aire.
—Sólo dije mi versión de la historia. Además Rey la defendió todo el tiempo.
—Está inconsciente en el piso de tu nave. Es evidente que no la defendió del todo.
—Oye, lo que haya pasado entre ellas es asunto suyo. Rey tendrá sus razones para desconfiar.
—¿Y cómo se supone que la defienda ahora? Es un caso perdido, para todos.— Suspiré cansado dejándome caer en el asiento del copiloto. —Si algo le pasó a Jessika, Luke no descansará hasta acabar con esto.— Mis manos sudaban y me comenzaba a doler la cabeza. ¿En qué lío nos meti? —Quizás si cometí un error en sacarla de Jakku.— Susurré resignado, imaginando todo el pesar que les pude ahorrar; a mis padres, mi tío e incluso a la misma Jessika.
—Ajaam...— Carraspeó mi padre señalando con sus ojos la puerta de la cabina.
—¿Rey?...— Sólo alcancé a distinguir como su mirada cambiaba y su ceño lentamente se fruncía hacía adentro. Una imagen muy diferente a la que estaba acostumbrado a ver en sueños.
—Ve con ella.— Me apresuró Han tomando y empujando mi brazo.
—Rey... escucha.
—¿Qué?— Regresó sobre su paso, intimidando incluso para ella siendo tan pequeña. —No hay mucho que decir, la situación es clara. Regresemos a Jakku o déjame en algún planeta sola. No sería la primera vez.
Su mirada emanaba odio, sus palabras eran duras y repletas de rencor.
—Oye, quiero ayudarte.— Intente cambiando el tono de mi voz, volverme un consuelo.
—¿Por qué?— Arremetió. Evidentemente mis intentos de calmarla serán en vano. —¿Quieres una respuesta a tus dudas? Aquí tienes una; No tienes idea de quién soy. No me conoces y lo que nos une no es más que una casualidad disfrazada de misterio. No eres nada en mi vida.
Quería encontrar arrepentimiento en el tono de su voz, encontrar que sus palabras no eran honestas, que eran un reflejo de lo rápido que está sucediendo todo. Pero no había nada ahí.
—Estás molesta y entiendo que...
—Y ya deja de hablarme como si fuera una niña. — Me interrumpió tajante. —Estoy molesta y estoy asustada, pero no por eso actúo irracional, esta soy yo.
Despertar con un balde de agua fría. Esta era ella, la real, la auténtica. No la fragmentación de lo que recurre en mis sueños, donde siempre se pinta a una chica amable y comprensiva, donde veía siempre a una chica que era justo lo que necesitaba. Y justo lo que no era.
—Bien— Bufé aceptando su premisa.
—Ahora vas a buscar el planeta más cercano, voy a bajar de esta nave.
—No te vas a quedar sola en u...
—Te tengo noticias; he estado sola toda mi vida. No te necesitaba antes y no te necesito ahora.
Sus palabras me dejaron congelado en mi sitio. Una ironía, eso estaba viviendo pues mientras yo no era nada en su vida... ella lo había sido todo en la mía.
Apenas la lanzadera tocó el suelo salí disparada hacia abajo, no tenía un rumbo fijo en mi cabeza, ni a donde dirigirme. Jakku estaba fuera de discusión, ahora haría mi vida de acuerdo a como me sienta y en donde me sienta cómoda.
No volteé a ver mi espalda cuando me adentraba en un espeso bosque, no tenía idea de donde estaba, pero no sería problema para mí sobrevivir sola hasta que encuentre un pueblo, ciudad o asentamiento, cualquier lugar donde haya más de una persona. Estaba determinada a poner toda la distancia que pudiese entre Ben, el pasado y yo.
No caminé realmente mucho cuando me dejé caer sobre el tronco de un derribado árbol. Me permití contemplar el cielo, el sol estaba cayendo en el horizonte, debía encontrar un lugar donde refugiarme de la noche. No se donde estoy, ni qué criaturas abundan aquí.
—Hey niña— La repentina voz de Han me sobresaltó.
—¿Qué hace aquí?— Pregunté observando mientras se dejaba caer a mi lado.
—No puedo dejar ir a mi mecánico— Afirmó sonriendo y sacudiendo la tierra de sus manos.
—Si Ben lo envió, yo...
—Soy su padre ¿Crees que él me manda a mí? Es mi hijo pero también reconozco cuando actúa como un idiota.
Asintió volviendo su atención al ocaso frente a nosotros.
Quería estar enojada con Han también, pero no podía.
—¿Me dirás qué fue lo que pasó?— Preguntó de repente.
—Jessika mentía— Respondí cortante y directa.
—¿Te dijo algo...?
Las palabras de Jessika continuaban latiendo en mi cabeza, todo el momento estaba tan fresco que no podría olvidarlo, quizás, en toda mi vida.
—Su actitud, sus palabras, la forma en que las dijo. Sólo lo sentí.— Afirmé mientras tocaba mi pecho. No sabía cómo darle palabra a lo que había sucedido.
—El corazón puede ser un guía traicionero... ¿No crees, quizás, que mi historia afectó un poco tu juicio?
No podía negar que la noticia sobre el posible compromiso de Ben si me alteró un poco, de una forma que no podía comprender aún. Pero lo sentía, ella estaba mintiendo su actitud la delataba, tan desinteresada, tan falsamente amable.
—No... Ella hablaba como si me conociera de siempre, como si de verdad formáramos una conexión o algo así— Le dije, como si realmente él entendiera algo de lo que estaba diciendo. —Además quería insinuar que Ben me haría daño...— De inmediato la mirada de Han se ensombreció, él puede aceptar cuando su hijo es un idiota, pero nadie más se puede atrever a decir algo sobre él. —...cuando era pequeña, Ben era mi único consuelo en momentos difíciles ¿Cómo es posible que la única constante en mi vida sea un error? Ella estaba mintiendo, pero no sé por qué razón.— Suspiré mis últimas palabras. Agotada pues no sabía cómo hacerles ver lo que en realidad pasó y la clase de persona que ella era.
—Bueno, hija... no estás sola. Cuenta conmigo ahora.
—Gracias— Sonreí aliviada. Dejando salir toda la angustia de mi pecho. No estaba sola, nunca más.
—Sabes... Cuando Ben era mucho más joven, incluso más joven que tú ahora, se acercó a mí para hablarme sobre unos sueños extraños. Sobre una niña que lo protegía de sombras y voces. Imagínate mi sorpresa cuando me dijo que eras tú. Yo no soy ningún experto en asuntos de la fuerza y esas cosas, Luke es el genio. Pero conociendo la historia de la familia de Leia, los crímenes que se cometieron, las guerras, el imperio... Me refiero a que no sé cuál habría sido el destino de mi hijo de no ser por ti. Gracias...
—Pero... yo no hice nada.
—Eso crees tú.
Dejó las palabras al aire mientras contemplaba al sol ocultándose en el horizonte.
Algunos minutos pasaron. Han no parecían querer moverse de su lugar, y siendo honesta yo tampoco. Lo que me permitió reflexionar un poco la situación, estaba en un planeta desconocido, al menos tenía a una persona de mi lado, pero ¿Quién era realmente él? apenas lo conocía ¿Podría confiar de verdad en él? Todo el discurso sobre ayudar a Ben, Han parecía estar agradecido en realidad. Pero ¿Cómo estar segura que podría confiar en sus palabras?.
Pasé una mirada rápida en dirección a Han. Su vista continuaba contemplando la tierra extendiéndose frente a él. Lucía tan sereno, los años reflejados en sus ojos cansados. Debió sentir mi mirada sobre él, pues regresó su vista y me regaló una dulce sonrisa. En ese preciso momento sentí un revoltijo en mi interior. "Dioses... con que de aquí viene la sonrisa de Ben."
—Bien ¿Qué tal si regresamos a la nave?— Preguntó con naturalidad mientras se ponía de pie. —Estamos todos metidos en el mismo problema— Agregó al notar mi desagrado con esa idea. —Y creo, según mi experiencia, que es mejor estar los tres juntos— Han extendió su mano en mi dirección. Sólo lo pensé un segundo, aceptar su oferta si era lo más sensato. Tomé su mano y con apoyo me ayudó a ponerme de pie. —Si mi hijo vuelve a ser un idiota siempre podemos montarlo en un pod de escape y lanzarlo al espacio.
Sonreí imaginando la situación.
El camino de regreso a la nave estuvo plagado de silencio, pero no un silencio incómodo, era más bien reconfortante.
La nave comenzaba a aparecer frente a nosotros y cuando fuimos vistos por Ben este se puso de pie y se precipitó en nuestra dirección.
—Discúlpate...— Escuché que dijo Han señalando en mi dirección.
No quería detenerme y mucho menos después de la forma en que Ben frunció los ojos ante la exigencia de su padre.
—No es necesario— Dije sin detenerme.
—Y... ¿Qué pasó?— Preguntó en dirección a Han.
—Lo que siempre supuse... Pero es mejor que te lo cuente ella.
Escuché eso y me detuve al pie de la lanzadera. Girando para observar a Han señalando en mi dirección.
No quería hablar con él, no después de la forma en que resultó nuestra última conversación. Pero otra parte en mi anhelaba decirle todo. Me quedé quieta mientras él se acercaba a mí.
Mis ojos buscaron su rostro antes de comenzar a hablar.
No me guardé nada, le dije todo cuanto sabía. La forma en que Jessika me abordó, la forma en que me habló. Sobre como alegaba decir que estábamos conectadas y que por esa razón la encontré cuando estaba en Jakku. Le dije incluso la parte en que menciona que él podría hacerme daño.
Ben quedó en silencio, intentando comprender la situación.
—No tiene mucho sentido...— Dijo repentinamente, casi como si pensara en voz alta. —Jessika apenas entiende sobre los asuntos de la orden. ¿De donde s...— La pregunta incompleta pareció haber sido respondida en su cabeza pues al instante su semblante completo se transformó. —Esa maldita perra mentirosa.— Recitó cada palabra con enervante odio.
—¿Qué?— Pregunté confundida mientras él parecía tener una epifanía.
—Escuchó mi conversación con Luke y Leia.
