Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.

Hola, aquí estoy con otro capítulo, ojalá sea de su agrado, gracias por el apoyo.


Lily se puso de pie como si nada malo pasara, la borrachera se le había bajado de golpe, observó a su amiga y a Scorpius, que seguían viendo de un lado a otro, buscando a alguien, ella obviamente sabía a quién, pero Albus no, así que frunció el ceño confundido ante la actitud de los recién llegados.

—Ah, ¿pasó algo malo? –Les preguntó confundido.

—No, nada, absolutamente nada, ¿qué podría haber pasado? –Se burló Scorpius nervioso.

—Es que están actuando extraño, buscando a un fantasma, quizás.

—No, es que creí ver a alguien por aquí, un conocido y nos acercamos a saludar, pero al parecer vi mal, las copas me están haciendo ver fantasmas –se burló Audrey.

—Tranquilos, vamos a disfrutar un poco más…

—Yo me voy –interrumpió Lily –me siento un poco cansada, así que es mejor que me vaya.

— ¿Cómo vas a irte sola? –Preguntó Audrey –no, puede pasarte algo, es mejor que todos nos vayamos ya.

—Si es lo que quieren, vámonos ya –se encogió de hombros Albus.

La velada terminó de forma abrupta, y eso que ni Audrey ni el insoportable de Scorpius Malfoy sabían que había sido Lily con quien el rubio había tenido sexo en el cubículo apestoso en el bar, al llegar a casa, se despidieron y fueron cada uno a dormir, o eso pensó la pelirroja, después de una ducha rápida se detuvo en la escalera al escuchar voces.

—Yo no tenía idea de que era menor, deja de hacerme sentir culpable.

—Scor, esto es bastante… preocupante, la serie está yendo bastante bien, tú estás teniendo mucha fama ¿qué va a pasar si de la nada una chica menor de edad sale a decir que abusaste de ella?

—Pero yo no abusé de ella…

—El consentimiento aquí no existe, no de forma legal, y lo sabes, lo mejor es hablar con tu abogado y contarle todo, para que esté listo por si esa chica decide hacer público lo que pasó, ¿estás de acuerdo?

—Fue una maldita idea venir aquí –resopló –no soy un tipo que le gusta irse a la cama con la primera chica que conoce, y lo sabes, puedo parecer que lo soy, pero no es así, y mucho menos con chicas menores.

—Pues esperemos que si sale a la luz, la gente crea que es cierto.

— ¡Pero es cierto! Y lo sabes, Audrey, nos conocemos desde niños, ¿cuándo he hecho algo así antes? –Respondió desesperado.

—Lo sé, yo lo sé, pero mucha gente no, no te conocen, Scor, es más fácil hacer teorías e ideas antes de tomarse el tiempo, además… ¿qué clase de personas seríamos si dudáramos de una víctima?

—Yo…

El reproche del rubio murió antes de comenzar, resopló una vez más, completamente desesperado, Lily se sintió un poco culpable, sin duda había creado un problema donde no lo había, pero no era como si fuera a decirle a Scorpius que ella era la chica con quien se acostó, simplemente, solucionaría todo eso, porque nunca lo diría, así, jamás habría acusación de abuso, si bien en el mundo muggle, ella era menor de edad, en el mágico, no.

—Vayamos a dormir, en unas horas veremos que pasará –sugirió Audrey.

—Ve, me quedaré aquí, intentando superar el erro que acabo de cometer.

—Te hará bien.

La pelirroja regresó a su habitación antes de que Audrey terminara de subir las escaleras y pudiera verla, no iba a prestarle mucha importancia a eso, las cosas no iban a ponerse feas, no iban a tener ningún escándalo, y aunque sonara tentador, no arruinaría la carrera de Malfoy.

Solo pudo dormir un par de horas, porque como lo había dicho Audrey, era más fácil acostumbrarse a levantarse tarde a temprano, al menos para ella, que disfrutaba mucho pasar tiempo en su cama, se puso de pie y bajó a la cocina, su cuñada Elisheva estaba ahí, preparando el desayuno.

—Madrugadora –le sonrió –ese trabajo te está dando buenos hábitos.

—No son buenos, pero como eres una persona madrugadora, y adoras levantarte en cuanto el cielo se aclara –se burló.

—Soy rara, lo sé –admitió encogiéndose de hombros.

—Aún sigo consternada de que tú y James hagan buena pareja –sonrió.

—Quizás es porque los dos somos raros.

—Y dime, ¿no te molesta que le gusten los chicos también? –Preguntó curiosa.

—No, ¿por qué tendría que molestarme? –Observó a Lily –bueno, al final del día, él me eligió a mí para estar a su lado, no a ninguna otra persona.

—Cierto, solo era curiosidad –se estiró para tomar una manzana.

Como Scorpius y Audrey no bajaron pronto, Lily decidió salir a correr, su rutina era algo que no podía dejar de lado, sino, Ted la asesinaría en cuanto volviera a Londres y éste viera que su condición —que de por sí normalmente era mala— había empeorado, y eso parecería imposible, pero era capaz de ello.

Una vez que regresó, vio a Scorpius sentado en el patio, mirando a la nada y con un cigarrillo en la mano, no dijo nada, avanzó hasta la cafetera y se sirvió una taza, mientras seguía observándolo por la ventana, lo de la madrugada sin duda lo tenía bastante afectado, haciéndole sentir más culpable.

—Buenos días –saludó Audrey –anoche me excedí con el alcohol –comentó, Lily se giró a verla, tenía el cabello completamente alborotado.

—Se nota, tienes un buen peinado –se burló la chica.

—No lo dudo ni un segundo, espero que este día no afecte mis ganas de seguir siendo puntual a los llamados –bromeó.

—M—

Las mini vacaciones terminaron para tranquilidad de Lily, que así se libró de ver a Malfoy todos los días, pudo regresar a casa y descansar por fin, bueno, casi, porque los entrenamientos de Ted y la dieta habían aumentado, y no para bien.

—Es bueno tenerte de vuelta –la despeinó el metamorfo.

—Grosero, no fuiste con nosotros porque no quisiste.

—Tenía cosas que hacer, además, me permitieron ver un poco de lo que se modificó, tenía que ver si los cambios te iban a perjudicar o no.

—Cierto, que bueno que te tengo de mi lado –sonrió la chica, abrazándolo.

—Te voy a salir bastante caro, dos chocolates extra mientras espero y superviso las grabaciones.

—Eres malvado, porque sabes que no puedo comer chocolate –lo golpeó.

—Ya sé.

Llegaron al set de muy buen humor, cosa que no era rara en ellos, Lily fue a maquillaje y vestuario, mientras Ted se quedaba supervisando los alrededores y viendo que escenas iban a grabar en ese llamado, que duraba aproximadamente catorce horas.

La joven se sentó en su silla en el camerino compartido que tenía con otras chicas que en su mayoría eran extras, se llevaba bien con ellas, aunque mantenían cierto límite, suponía que no querían meterse en problemas, no sabían si en algún momento, se le subiría la fama a la cabeza.

—Vaya, vaya, llegas temprano –le sonrió Audrey, dejándose caer en la silla junto a ella.

—Es más fácil morir a que Ted me deje llegar tarde –sonrió.

—Es bastante responsable –admitió.

—Bueno, no miente en eso de que es su serie favorita, ¿en serio crees que va a perderse un solo instante de las grabaciones en donde puede estar? –Negó.

—Cierto, cierto, creo que es por eso que se lleva bastante bien con todos, bueno, en su mayoría –sonrió.

La charla avanzó tranquila mientras las maquillaban, todos se sorprendieron de tener a la rubia ahí, pero hicieron el trabajo igualmente sin reprochar ni decir nada, estaban más que acostumbradas al maltrato que Polly les daba, y no querían ganarse a otro actor o actriz a la lista de abusadores.

—Está lista, señorita Potter –dijo la maquillista –su escena empieza a rodarse en cinco minutos.

—Nos vemos en el set –se despidió Audrey.

—Claro, y muchas gracias –les sonrió a las maquillistas, que asintieron de forma rápida y dirigieron la vista a otro lado.

Avanzó rápido por el pasillo, un inquietante sonido seguía escuchándose, haciéndole sentir inquieta, miraba por su hombro de vez en vez, asegurándose de que nadie la estaba siguiendo, pero como no estaba segura, abrió la puerta de una de las aulas y la cerró, esperando porque lo que sea que hiciera ese ruido alcanzara a verse.

—Parece que estás muy nerviosa, ¿qué pasa, Jezabel?

La chica se giró hasta la persona, se cuadró al ver a Carol, que tenía los brazos cruzados, desvió la vista para encontrarse a Andrew, sentado sobre uno de los escritorios individuales, tenía una expresión seria.

—Supongo que fuiste tú, la que enviaste el anónimo, ¿no es cierto? –Avanzó hasta la chica –pensé que eras valiente, no que tendrías que recurrir a un tonto anónimo para hacerme venir en la madrugada a la escuela.

—Yo no mandé nada –se excusó Carol.

—Entonces, ¿qué se supone que haces aquí? –Elevó una ceja.

La espalda de Jezabel golpeó la puerta del aula, la mano de Andrew estaba en su hombro y le dedicaba una mirada para nada agradable, su sonrisa fastidiada decía más de lo que pretendía.

—Te recomiendo que sea la última vez que te atreves a algo así.

La mano de Jezabel golpeó la de Andrew, de forma agresiva, el chico retrocedió con tan solo la mirada de advertencia que le dedicó con la mirada, se acomodó el suéter que llevaba puesto y se giró hasta la chica.

—Nosotros también recibimos un anónimo, pensamos que era alguien…

—Ya veo, otra vez con sus misterios –se burló –no tengo nada que ver con eso, no me interesa, para ser exacta.

—Pero, ¿con qué te hicieron venir a ti?

—Oh, claro, te lo diré, déjame ver –fingió sacar un papel –cierto, no te interesa, si ustedes tienen sus secretos, yo tengo los míos.

—Pero tus secretos afectan a todos, estás haciendo algo, lo sé –soltó Andrew –no me fio de ti, desde el primer momento en que te vi, supe que traerías problemas, como siempre…

—Ve a buscar a otro lado, a mí déjenme en paz, o realmente tendré que hacer algo al respecto, y no les gustará.

— ¿Es una amenaza? –Avanzó hasta ella.

—Andrew –lo detuvo Carol –claramente alguien planeó esto, para hacernos pensar que es Jezabel la que está manipulando a los miembros más nuevos de los clanes.

—No creo que ella sea inocente –expresó.

Ya que Jezabel seguía tapando la puerta del aula, no vieron cuando alguien llegó hasta ahí, observando y escuchando lo que estaban hablando, la joven fue empujada con la mini explosión en la puerta, siendo atrapada de inmediato por Andrew, que recibió el mayor impacto al chocar contra los pupitres.

—Carol, ¿estás bien? –Se puso de pie apresurado para ir hasta la joven, que había quedado inconsciente al chocar contra el escritorio.

—Julia –murmuró Jezabel.

—Pero… ¿qué haces aquí? –Cuestionó Andrew, protegiendo a Carol.

—Descuida, niño –se burló la recién llegada –nadie quiere a ese líder tan mediocre.

— ¿Entonces? ¿Qué haces aquí? ¿Por qué nos hiciste venir? –Cuestionó furioso.

—Yo no los hice venir, solo a ella –señaló a Jezabel –solo la ocupo a ella –has estado muy ocupada corriendo de un lado a otro, ¿no? –Sonrió.

—Pero… ¿cómo?

— ¿Cómo es que te encontré? –Sonrió –Eres demasiado novata, pero tu disfraz no me engaña.

Julia caminó hasta Jezabel, que estaba preocupada, su respiración era agitada, retrocedió instintivamente cuando la mujer se acuclilló frente a ella y le sonrió de forma cruel, estiró la mano, y de la nada, la despojó de la peluca que llevaba.

—Por fin nos vemos las caras de nuevo, sin disfraces, ¿no es cierto, Jezabel?

Andrew observó consternado a la chica, su cabello pelirrojo cayó como una cascada sobre sus hombros, lo que siempre había sido una peluca de cabellos azabaches, apenas le llegaba al mentón, aquella visión lo confundió.

—Ahora comprenderás, que el mundo es un lugar muy cruel, y que estabas mejor en el sótano de mi casa –le acarició la mejilla –te he extrañado, sin ti… no se puede respirar en casa, el aire presiona mi pecho, y me consumen los recuerdos, es momento de volver.

Jezabel escapó gateando cuando Andrew usó sus habilidades para alejar a Julia de ella, se escondió detrás del escritorio, donde Carol seguía inconsciente, los dos observaron a todos lados pero al parecer, la mujer ya no estaba en el aula.

—Pero… ¿qué demonios?

Andrew avanzó hasta Jezabel, la observó confundido, la visión de ella ahora era completamente diferente, era una chica asustada, cuando la sujetó de los brazos y la obligó a ponerse de pie.

—Dime ¿quién demonios eres tú? –Preguntó furioso.

—Ya lo sabes, soy Jezabel –intentó soltarse –la misma que intentó arrojarte frente a un autobús escolar –forcejeó.

— ¡Corte! –Gritó McAllister –como siempre, chicos, esto es maravilloso –sonrió.

Lily se zafó del agarre de Scorpius, que era bastante fuerte, la mirada de confusión era bastante real ante su cabello pelirrojo, no dijo nada, se limitó a soltarla, se giró para ayudar a Polly a ponerse de pie.

—Por fin podrás quitarte la peluca en las grabaciones, pero sabes que no puedes hasta que esto salga…

—No, no, no, no –Polly empujó a Lily –me niego a que hagan de ella regular –bufó.

—Polly, tu contrato solo contempla esta temporada –le recordó McAllister.

—Así que usarán a esta tonta novata para reemplazarme –se burló –quiero ver cómo les saldrá esto, mis fans boicotearán esta tonta e idiota decisión.

Empujó a Lily de forma agresiva y se alejó como una furia, Lily suspiró cansada, fue hasta la peluca y volvió a colocarla en su lugar, salvo que unos cuantos mechones pelirrojos se escapaban, Scorpius le señaló los cabellos, así que ella los acomodó mejor.

—Vayan a descansar en lo que la próxima escena de ustedes se graba –ordenó McAllister.

—Muy bien guardado el secreto de que en realidad, eres pelirroja –comentó el rubio.

—Me dijeron que nadie podía saberlo en la producción hasta que se grabaran las escenas, eso fue parte de mi contrato.

—No te lo estoy reprochando –soltó frunciendo el cejo.

—Suena como si lo hicieras, y con tu permiso, iré a repasar mis diálogos.

Lily pasó junto al rubio, fue hasta el camerino de extras y se sentó para que las maquillistas cambiaran su maquillaje y le hicieran los arreglos correspondientes.

—Me dijeron lo que pasó con Polly –comentó Ted, entrando al camerino.

—Tranquilo, McAllister le dejó las cosas claras.

—Aun así, no entiendo por qué ponerse en ese plan.

—Pues porque lógicamente su reino se tambalea –dijo una de las maquillistas –lo siento –se cubrió la boca, y sus ojos demostraron que estaba nerviosa.

—Descuida –sonrió Lily –nadie dirá nada fuera de aquí, ¿cierto? –Observó a Ted.

—Cierto –le guiñó un ojo.

El vestuario para su siguiente escena estaba completamente almidonado, para simular que estaba tieso por la mugre, pero contrario a lo que tenía que oler, olía delicioso, le sonrió a la actriz que interpretaba a Julia y se sentó sobre la silla.

—En esta escena las cosas se ponen un poco crueles –informó la mujer –intentaré ser cuidadosa, pero si me paso, eres libre de detener la escena.

—De acuerdo –le sonrió nerviosa.

La mujer se puso en posición, y las luces se bajaron, y gritaron acción.