Epílogo

Después de meses conociéndonos verdaderamente y aprendiendo del otro, finalmente regresamos a vivir a Seattle ya que yo aún debía continuar con mis estudios y aunque él podía dirigir la empresa desde San Francisco, eso implicaba demasiados viajes. Por no mencionar que mi esposito me había castigado por mi rebeldía enviándome de nuevo a la escuela para señoritas, ya que según él eso me aseguraría un lugar en una buena universidad.

Me gustaba mucho mi vida de casada, éramos muy felices, su familia me había aceptado, Emmett, Alice y Jasper lo hicieron inmediatamente y junto con Edward me nombraron madrina de su hijo, inclusive y quizás con un poco de pesar Esme me aceptó y Carlisle, bueno él comenzaba a hacerse a la idea qué yo era parte de la vida de Edward y qué lo sería para siempre.

Pensé que la familia de Edwards sería más reacia a aceptarlo, pero aun recuerdo el día de mi boda y cómo me habían sorprendido.

Flashback

Estaba en mi antigua habitación, muriendo de nervios mi boda comienza dentro de poco, no podía creerlo pero la visión de mi en el espejo lo confirmaba, vestía un sencillo pero hermoso vestido de bodas bordado con cientos de flores, mi rostro estaba impecablemente maquillado, mi cabello había sido peinado marcando mis ondas haciendo de este una cascada castaña que descendía por mi espalda.

Mire la ventana ansiosa, ya solo faltaban unos minutos para qué comenzara la ceremonia, la boda sería en nuestro patio trasero, ya qué queríamos algo discreto, a pesar de que la madre de Edward y Alice querían echar la casa por la ventana. El sonido de alguien llamando a mi puerta, me alejo de la ventana

—Adelante— dije nerviosa, alisando las inexistentes arrugas de mi vestido

—Isabella— era Esme, mi futura suegra

—¿Qué sucede?— dije aún más nerviosa y si Edward se había arrepentido?¿y si me dejaba plantada?

—Quería hablar contigo un momento, ¿me permites?— pregunto nerviosa sin atreverse a entrar al cuarto.

—Claro Esme ¿qué sucede?— dije abriendo la puerta para que entrara

—Bella, yo… quería pedirte una disculpa por todo lo qué te ha hecho mi familia, por la forma en la que te hemos tratado, en especial Carlisle— dijo muy apenada, entendía que ellos solo querían lo mejor para Edward al igual que yo, por lo que no había nada que perdonar.

—Esme hay nada qué perdonar, eso quedó en él pasado— dije tomándola entre mis brazos

—También quería darte esto— dijo tendiéndome una cajita de terciopelo, al abrirla, vi qué eran unos aretes de zafiro azul muy hermosos

—Esme son muy hermosos, pero no puedo aceptarlos— eran muy costosos

—Eran de la abuela de Edward— dijo tomando uno y poniéndomelos en la oreja— Han pasado de generación en generación, yo los use el día de mi boda, al igual que Alice y ahora es tu turno— dijo terminando de ponerme el otro

—Yo no puedo, Esme..

—Claro qué puedes y debes, serás parte de la familia en unos minutos y es una tradición que me hace mucha ilusión— no pude contener mis lágrimas y la volví a abrazar.

—Querida no llores, arruinaras el maquillaje— dijo bromeando mientras se limpiaba él rímel qué tenía corrido.

—Gracias— dije mirando en el espejo cómo los aretes hacían resaltar mis ojos

—No hay de que querida, solo puedo pedirte un favor más

—Dime, lo qué sea—la mirada maternal de Esme me hizo recordar a mi madre, pero de una buen amanera, no la que me hacia llorar por horas, más bien la que me hacia sonreír.

—Por favor, haz feliz a mi hijo y amalo incondicionalmente, cada día como si fuera él último, cuídalo mucho— me pidió con los ojos llenos de emoción

—Esme, no tienes ni qué pedirlo, eso es lo qué planeo hacer el resto de mi vida.

—Bueno es hora— dijo tomando mi brazo

Bajamos hasta el jardín donde su familia y amigos más cercanos ya estaban sentados en sus lugares, Esme me dejo en medio de un pequeño camino de flores al centro, levanté mi vista y lo vi, estaba ahí, esperando por mi bajo un arco de flores, luciendo su traje azul a medida que me encantaba, no podía esperar a quitárselo. Me sonroje ante mis pensamientos y la forma en la que alzó su ceja cómo si los pudiera leer mi mente, dudosa comencé a caminar hasta el, me hacía falta mi padre a mi lado pero trate de no pensar mucho en eso, este era el día mas feliz de mi vida y no quería llorar por mis fantasmas .

Al llegar tomó mi mano y nos giró hacia el juez, que nos dio un gran discurso de bienvenida. La ceremonia parecía no tener fin o quizás solo no podía esperar ni un minuto más para ser suya para siempre.

—Los votos— dijo él juez finalmente, concentré toda mi atención en Edward— Isabella

—Edward me siento honrada de que hayas decidido compartir tu vida conmigo, prometo que seré tuya hasta que las estrellas caigan del cielo, hasta que todos los ríos se sequen. En otras palabras, hasta que muera y aun quizás después de eso— no pude contener mis lágrimas de alegría al verlo tan feliz— prometo que me quedare a tu lado para siempre, te prometo que are mi mejor esfuerzo para cuidar de ti, para mantenerte a salvo y hacerte feliz, quiero compartir todo contigo— tome el anillo que Emmett me ofrecía y lo deslicé en su dedo— tú sumas a mi vida y espero yo hacerlo en la tuya, te amo.

—Edward— dijo el juez

—Isabella amo la luz en tus ojos y la bondad en tu corazón, se que no somos clásicos juntos como el oro egipcio, pero no importa porque nos amamos. Prometo atesorarte en lo más profundo de mi corazón, por que eres difícil encontrar, por que eres solo para mí. Prometo dedicar cada uno de mis días a protegerte y sobre todo a hacerte feliz. De rodillas, siempre te seguiré hasta el fin de los tiempos— tomó el anillo y lo puso en mi dedo.

—Puede besar a …— ni siquiera deje que el juez terminara me lance a sus brazos cómo si no hubiera mañana, escuche algunas risas de fondo pero no me importaba, finalmente nos pertenecíamos.

Al separarnos primero sentí los brazos de Alice mi nueva cuñada, después los de mi suegra y así hasta finalmente llegar a Carlisle que me dedico un incomodo abrazo.

La recepción igual fue en el jardín, bailamos y reímos hasta que Edward decidió que era momento de echar a todos y llevarme a la alcoba.

Fin del Flash back

A pesar de que legalmente estábamos casados, decidimos mantener un perfil bajo quizás un poco en secreto, ya que yo aún estudiaba y no quería que toda mi clase cotilleara a expensas mías, esperaríamos a que cumpliera 21 para gritarle al mundo que éramos marido y mujer. Nadie en la escuela sabía que estaba casada, así cómo en el trabajo de Edward, a veces causaba algunos problemas pero nada que no pudiéramos soportar o solucionar.

El futuro se veía tan prometedor, iría a la universidad, estudiaba negocios internacionales para quizás algún día ayudar a mi esposo o quizás iniciar mi propia empresa, había tantas opciones la vida era una aventura que no podía esperar a vivir con el.


Gracias a todes por su apoyo en especial a Wenday 14 (Gracias a ti por leer), Valeria Sinai Cullen (el primero se subirá en el transcurso de la semana), Albanidia (gracias a ti por leer, te invito a leer "El último baile de las luciérnagas" y "endleess nigth"), Ary Cullen 85 (gracias por leer, espero que te gusten los outakes), Diannita Robles (gracias por leer, saludos desde mi bello Guanajuato), Jupy (gracias por leer, los fragmentos de su vida de casados se empezaran a subir la siguente semana) y al invitado, por sus comentarios y por acompañarme en esta aventura que esta llegando a su fin.

Nos leemos pronto :)