La primera vez que vio a Isabella Swan posiblemente fue cuando tenía seis o siete años, ambos eran muy pequeños para asimilar lo que estaba pasando en su entorno pero lo que si sabían era que definitivamente iban a volver a verse. Sus familias habían iniciado alguna especie de negocio, cosas que sus mentes jóvenes no captaban. Dimitri por otro lado, con casi diez años de edad si que entendía lo que estaba pasando. Desde que sus padres murieron y su hermano mayor Carlisle se vio obligado a hacerse cargo de él puso todo su empeño en entender el negocio familiar y así sentirse útil y no un estorbo como su hermano lo hacía sentir.

- Esto es para ti, Bella. - Edward había cortado una flor lila. - Es para tu cabeza.

La niña llevaba toda la cabeza amarrada con complicadas trenzas y flores artificiales, antes le había comentado a su joven amigo que ella quería flores lilas en su cabeza pero su mami no compro de ese color.

- Gracias. - sonrió acercándose al espejo de su habitación de princesa donde habían sido prácticamente encerrados junto a Dimitri para que no interrumpieran los asuntos de adultos.

La niña con sus dedos infantiles fallaba en la colocación debido a su complicado peinado.

- Dámela a mi. - Dimitri se acercó aburrido de verla fallar y teniendo claro que si lloraba por cualquier motivo; él seria culpable. - Así.

Con la flor bien colocada su recompensa fue una gran sonrisa de parte de la niña. A Dimitri le pareció bonita, era una pequeña muñequita con esos ojos gigantes y mejillas rojas.

- Gracias. - agradeció la niña.

- No fue nada, Isabella. - su aún fuerte acento italiano hizo sonar su nombre de forma especial y esto confundió a la niña.

- ¿Cómo me llamaste?

- Isabella, ¿ese es tu nombre, no?

- Sí.

Fue el inicio de un enamoramiento infantil que Edward resentiría hasta el punto de arruinarle la vida.

El pequeño cobrizo no detecto ningún comportamiento o especial atención de parte de Bella hacia Dimitri. Esto se debía a que él vivía en un mundo infantil donde jugar y divertirse era todo lo importante. Además Bella pronto se convirtió en su amiga en la escuela ya que lo transfirieron a la de ella. Ella pasaba mas tiempo con Edward que con Dimitri, sobre todo porque el niño iba a una escuela militarizada que solo lo dejaba salir un fin de semana cada mes.

Pasaron años para que Edward sintiera cosquillas en la barriga al ver a Bella. Tenían unos trece años cuando los juegos y conversaciones infantiles se sintieron tontas. Edward aun quería jugar a lo que sea que Bella quisiera como siempre pero ella ahora solo deseaba leer un libro en silencio.

- Oh vamos, Bella. - se quejó. - Subamos a mi casa del árbol y lees ahí. Al menos desde ahí tendremos mejor vista.

- No Edward, se arruinara mi ropa. Siempre termino sucia cuando subimos. - Además estaba Dimitri y se sentiría avergonzada si la veía trepar como una niña.

- ¿Y qué?

- Prefiero leer. - finalizo.

- Bella... - se quejó como el niño que aun era.

- Déjala en paz, zanahoria. - Dimitri con dieciséis lo reprendió no sin antes empujarlo con mas fuerza de la debida. - Dijo que no.

Edward odiaba que lo llamara zanahoria y era mucho mas humillante si lo hacía delante de Bella.

- ¿Por qué te metes? ¿No ibas a ayudar a mi papá con sus papeles?

Dimitri evito contarle que Carlisle lo mando a jugar con él, no quería que estorbara en su despacho.

Carlisle no le tenía mucho aprecio, eran medios hermanos, Dimitri era hijo de una aventura que su padre Anthony Cullen tuvo en Italia con una mujer llamada Gianna. Ambos murieron en un accidente de coche cuando Dimitri tenía seis años, inmediatamente contactaron a Carlisle que en ese momento empezaba a dirigir la empresa familiar con veintiséis años, con una esposa enfermiza y un hijo de poco mas de tres años. Carlisle vio a Dimitri como una molestia que estaba obligado legalmente a proteger, sin olvidar que también pasaba a estar en la lista de herederos de las empresas Cullen. Fueron años muy difíciles para él, su padre como buen amante de la buena vida había gastado millones en mujeres y alcohol, sus numerosas amantes le habían quitado bastante dinero sin que él lo notara desde cierta edad. Gianna no fue la excepción, de hecho ella fue mas lejos al darle un hijo. Al morir dejó deudas y malos negocios en manos del único hijo que tuvo en un matrimonio arreglado. Carlisle nunca fue muy cercano a su padre, sin embargo, su abuelo Edward Cullen lo crio personalmente desde que empezó a hablar, hizo de él un hombre ambicioso y siempre le resaltó que su padre era un desperdicio y que su meta de vida era no ser como él. Es así que él opto por obedecer a su abuelo cuando arreglo su matrimonio con Esmerald Masen, poco tiempo después gracias a la generosa fusión de empresas que su suegro le ofreció pudo salir adelante a pesar de todos los problemas. Pero Carlisle Cullen siempre iba a querer mas.

- Vi a Isabella y quise saludarla, ahora que ya no es una niña supuse que pasar tiempo contigo la aburriría. - comentó el adolescente dejándose caer descuidadamente junto a Bella.

- Hola Dimitri. - saludo con una sonrisa brillante.

Dimitri había estado mirándola desde que llegó, su mirada era diferente. Eran pocas las veces que se veían. Sus padres solían preferir hacer reuniones en los edificios de la compañía sin embargo, hacia un tiempo que trataban temas que consideraban secretos y preferían tratarlos en casa de los Cullen o los Swan.

- Ella no se aburre conmigo. - gruñó Edward manteniéndose junto a su amiga de la infancia.

Dimitri lo ignoró.

- ¿No quieres acompañarme al arrollo que hay en el bosque? Estoy seguro que ahí podrías leer tranquila. Sin mosquitos anaranjados rondando tu cabeza.

- Claro. - contestó Bella saltando de su lugar. Nunca había estado en el bosque porque la asustaba pero con Dimitri iría a la Luna si se lo pedía.

Dimitri ya tenía rasgos juveniles y hermosos. Su sangre italiana le daba un aire exótico y claramente él lo sabía. Sus ojos azules y cabello oscuro eran el sueño de mas de una chica, Bella incluida.

Edward no fue invitado así que fingió ignorarlos y ponerse a mirar las nubes con entusiasmo. Poco tiempo después los siguió, no pudo controlarse. Se sentía molesto por verlos juntos y riendo mientras caminaban hacia el arrollo. ¿Por qué Bella no reía así con él? Edward no creía ser estúpido por tener el cabello cobrizo, nunca lo pensó hasta que Bella Swan rio al escuchar a Dimitri mencionarlo como el chico zanahoria.

En el arrollo Dimitri se quitó la chaqueta y la puso en el piso para Bella se sentara. Encantada la niña de trece años, que en ese momento sentía que tenía muchos mas, se sentó observando a su acompañante y dejando su libro olvidado.

- ¿Te gusta venir a este lugar? - ansiosa por conocerlo mejor le pregunto.

- Si y no. Suelo venir para quitarme de encima a la larva anaranjada. - Bella rio suavemente aunque no le agradara que llamara así a su amigo. - Se puede decir que he venido por razones equivocadas hasta ahora.

Bella se sonrojó profundamente.

Dimitri se sentó junto a ella descuidadamente.

- Me gusta como te queda el cabello suelto. Pareces mayor.

- ¿Eso crees?

- Si, de hecho. ¿Cuántos años tienes? - pregunto fingiendo no saber, tenía claro que ella era unos meses menor que Edward. - ¿Creo que en setiembre cumples quince?

- Si. - mintió la niña sonrojada, iba a cumplir catorce pero estaba demasiado emocionada porque Dimitri sabía cuando era su cumpleaños.

Edward oculto entre los árboles no podía escuchar bien. De pronto recordó los intercomunicadores de juguete que tenía en su habitación y llevaba años sin usar. Decidió traerlos y poner uno cerca a ellos para poder espiarlos mejor. Salió corriendo de inmediato sin saber que lo mejor para su futuro hubiera sido quedarse.

Dimitri muy seguro de sí mismo paso un brazo por los hombros de Bella atrayéndola a él.

- Yo aun tengo dieciséis. Solo son dos años de diferencia por ahora, ¿no? - suspiró el adolescente. - ¿No te parece mucho o sí?

- No. - contesto la niña sin aire, se sentía como las protagonistas de los libros románticos que había empezado a leer.

- Genial. - Dimitri se inclinó y la besó.

Sorprendida e ignorante de que hacer se dejo besar. Dimitri con insistencia paso su lengua por sus labios hasta que se los abrió y se introdujo para acariciar su boca. Bella suspiro en sus labios. Dimitri acarició su mejilla con suavidad mientras le enseñaba a besar.

Cuando el beso acabó Bella recién notó que estaba recostada con Dimitri sobre ella y que el sol detrás de él lo hacía incluso mas hermoso de lo que era.

- Me gustas Isabella. - admitió el adolescente. - ¿Yo te gusto?

Bella asintió sin saber bien que decir.

- Bien. - Dimitri volvió a besarla.

De pronto el aire le faltaba ya que tenía el peso del adolescente sobre ella. Su cuerpo la apretaba y una parte de él parecía empezar a crecer incomodándola. Dimitri apretó esa parte de su anatomía tanto que ella terminó empujando lejos sus caderas lo que hizo que el muchacho gruñera pero terminó cediendo.

- ¿No te gusta besarme? - molesto quiso volver a besarla y ella cedió hasta que de nuevo se apretó inadecuadamente y volvió a empujarlo. - ¿Qué pasa?

- Estas... estas... - tartamudeó señalando abajo. - Duro.

Dimitri entendió y tuvo la decencia de sonrojarse.

- Me gustas mucho y ya no eres una niña. - se apoyó contra ella de nuevo pero sin presionarse. - Esto es normal en los hombres como yo cuando nos gusta una mujer, ¿lo viste en la escuela, no?

Ella sabía que era pero nunca exploró mucho la idea hasta ese momento.

- Si, lo vi. - contestó sin aire.

Dimitri la observó curioso y de pronto sonrió en grande.

- Entonces también sabes que una mujer tiene partes... sensibles.

Bella asintió sonrojada por completo y sin capacidad de hablar.

- ¿Y... quisieras que te toque?

- ¿Qué? - preguntó confundida.

- Me gustan tus... - se mordió el labio dudoso al final solo señaló uno de sus pechos. - ¿Puedo tocarlos?

Ella boqueó ante la pregunta. No sabía si era correcto, su madre siempre le dijo que nadie podía tocarla, su cuerpo era solo suyo y que debía avisarle si en algún momento alguien la tocaba en sus partes intimas. Dimitri estaba consultándole si quería que lo haga. ¿Eso estaba mal?

- No lo sé... - dudó, era Dimitri. ¿Cómo iba a decirle que no? ¿Y si pensaba que era una niña si se negaba? ¿Terminaría con ella? ¿Por qué eran novios, verdad? Solo los novios se besaban... así que si, seguramente eran novios.

Dimitri dudó su siguiente paso.

- ¿Cómo sabrías que no quieres que te toque ahí si no me has sentido? - la hizo meditar.

- No lo sé. - repitió nerviosa.

- No haré nada que no quieras. - Dimitri dejó de presionarla y depositó un beso en su mejilla. - Si quieres probar como se siente puedes pedírmelo. A mí me gustaría enseñarte como se siente.

Luego se acostó en la hierba junto a ella. Tomó su mano y la entrelazó. Bella se sintió tranquila de nuevo al sentir su mano en la suya. Se quedaron en silencio, Dimitri cerró los ojos para relajarse sabiendo que Bella lo observaba abiertamente y que posiblemente su erección aún era notoria pero lo dejó pasar.

- ¿Te han besado antes? - le preguntó abriendo los ojos para atraparla en su mirada.

Bella se sonrojó furiosamente porque había estado mirándolo fijamente.

- Eh... no así. - era mentira. Lo mas cercano a un beso eran los que Edward le había dado en la mejilla siempre al despedirse y esos besos habían costado que en la escuela la molestaran con él mas de una vez.

- ¿Así? - Preguntó Dimitri divertido. - ¿Y cómo eran los que te dieron?

Bella dudó.

- ¿Pequeños? - carraspeó sintiéndose tonta.

Dimitri se acercó y volvió a acercarse a su rostro.

- Pequeños... - repitió acariciando sus labios con los suyos sin llegar a besarla. - Bueno todos tus besos grandes serán míos.

Y volvió a besarla.

La besó tanto tiempo que terminó con los labios rojos e inflamados. Dimitri no volvió a rozar su erección pero si se apretó contra sus pechos aún inmaduros mientras la abrazaba.

Unas pisadas rápidas y una pequeña maldición a lo lejos hizo que Dimitri sospechara que Edward estaba cerca.

Se alejo de su joven pareja y se sentó.

- Edward esta cerca. - le contó. - Debemos fingir cerca de él, es un caprichoso y cuando vea que eres mía va a querer que me dejes.

- Yo no te dejaría por él. - le aseguró con el corazón acelerado. Eran novios entonces. Dijo que era suya.

- Lo sé. - admitió Dimitri. - Pero le dirá a mi hermano y él me golpeara por estar contigo.

- ¿En serio? - preguntó asustada.

- Carlisle me golpea cada vez que Edward se lo pide. Estoy seguro que se lo pedirá si se entera, él esta obsesionado contigo.

- ¿Obsesionado?

- Tiene todos los dibujos y tarjetas que le has hecho por su cumpleaños. Las guarda en una caja de zapatos. Incluso vi algunas flores secas que usaste en tu cabello. Es un ridículo y guarda esas cosas porque esta obsesionado contigo.

- No es verdad. - se negó a creer, Edward era genial y era su amigo. Ella también guardaba los dibujos y cartas que él le había hecho. - No creo que este obsesionado, solo es mi amigo.

- Te lo demostrare. - Dimitri se encogió de hombros y le pidió que guarde silencio.

No tardaron en escuchar el claro sonido de un intercomunicador de juguete cerca de ellos.

Dimitri se paro con la gracia de un adolescente y busco el intercomunicador. Con una sonrisa malévola fingió pisarlo por error y ya roto se lo enseño a Bella.

- Mira, parece que nos espían.

La castaña se levantó sin poder creer el atrevimiento de su amigo y lo buscó con la mirada. Lo vio correr lejos del lugar quedando en evidencia.

- Debe ser nuestro secreto. Él puede separarnos. - Dimitri tomo su mano y luego beso sus labios.


Presente

Edward se limpió la herida en el baño de su oficina. Fastidiado trató de quitar la mancha de sangre que tenía en su camisa sin éxito. La puerta de la oficina sonó suavemente provocándole un sobresalto.

- Lauren, ahora no puedo atenderte. Si necesitas que...

La puerta se abrió revelando a la causante de todos sus pesares.

- Supe lo qué pasó. Quería saber si estabas bien. - ella le aseguró mientras cerraba la puerta tras ella.

- No es para tanto. Dimitri quedó mucho peor.

Bella asintió pero sin mucho interés. Examinó su rostro empezando a llenarse de rabia.

- Ese maldito bastardo... - gruñó ella mirando sus heridas.

- No parece muy feliz por mi visita de anoche. - le contó escapando de sus manos que iban directo a su rostro. Se escabulló en su baño y resignado por la mancha de sangre se arregló la camisa.

La castaña suspiró ante su sutil rechazo y se cruzó de brazos observándolo arreglarse.

- Será mejor que vayas a tu departamento y te cambies de camisa.

- No, así estoy bien. - se negó inmediatamente. - Hoy no tengo reuniones y soy el último en irme. La única que podría ver la sangre en mi camisa es Lauren y ella...

- Tu secretaria no es conocida por su discreción. Quizás si sea bueno que te cambies, aún nadie sabe lo qué pasó entre ustedes.

Edward dudó unos segundos.

- ¿Y tú cómo lo supiste?

- Seth. - respondió con visible malestar.

- ¿Así que no hay secretos entre ustedes dos? - le preguntó burlón. - Es un buen comienzo para su relación.

- Edward... - se quejó por su burla. - No continúes con eso, ya te expliqué que no hay nada entre nosotros.

- ¿Y por qué te lo contó?

La castaña suspiró alejando la mirada.

- ... Vamos, dime. - Edward insistió aún en un humor ácido. - No tardó nada en hacerlo. Ni siquiera me dio tiempo de limpiarme la sangre del rostro.

- Quería saber si anoche lo deje por ti y... fui honesta.

Dimitri tenía razón; dejó a Seth comiendo solo. Sin embargo, no entendía como ella supo que él estaba en la casa.

- ¿Qué más te preguntó?

Bella le regresó la mirada y estaba cargada.

- Quería saber si volví contigo.

- ¿Y fuiste honesta?

Ella se quedó en un silencio desesperante antes de contestar.

- Le dije que aún no hemos hablado del tema. Lo cuál es lo más honesto que pude decir.

Edward asintió terminando de colocar su corbata en su lugar pero Bella se acercó y se ocupó de hacerlo.

- Déjame ayudarte. - le susurró muy cerca.

Edward sintió su cuerpo tensarse ante la cercanía de su ex esposa. Alejó la mirada porque esa posición le traía recuerdos de su pasado con ella. Se sintió seducido por su voz y como un imán su cuerpo le pidió mas de ella. Así era desde que hicieron el amor por primera vez. Una parte de Edward quedó adicta a ella y realmente quería...

- ¿Y tu novio no pregunto por nada más?

- No, no quiso saber mas. - contestó un poco molesta por su broma mal intencionada.

- Es mejor que se enterara de una vez que no estas interesada. Posiblemente te hubiera declarado su amor y se... - Edward se detuvo al ver su rostro apesadumbrado. - ¿Lo hizo?

La sangre le empezó a hervir pero pronto bajó de golpe cuando Bella sonrió por primera vez desde que la vio esa mañana.

- Si, me habló de sus sentimientos pero yo...

Bella lo observó hasta que Edward alejó la mirada sintiéndose incómodo.

- ¿Tú...? - preguntó cuando no siguió. Bella tomó su quijada y le giró el rostro para que la mirara.

- Solo te amo a ti. - le contestó solo cuando conectaron las miradas otra vez.

Edward si sintió una parte de su corazón agitarse. Hace tres años hubiera estado en el cielo si hubiera escuchado esas palabras pero era porque en ese entonces estaba engañado y manipulado por la mujer que en ese momento lo miraba expectante y nerviosa.

- Debiste romperle el corazón. - contestó Edward con frialdad y rompió el hechizo de su mirada.

- No estaba muy contento. - susurró un par de segundos después.

Edward no contestó a eso porque sino iba a empezar a hablar sobre lo que sintió cuando descubrió que ella amaba a otro hombre y solo se casó con él para utilizarlo.

- ... Edward, quiero saber que querías decir anoche. Sabes lo que siento por ti y quiero hacer las cosas bien.

El cobrizo suspiró antes de iniciar el discurso que había planificado dar.

- Creo que ese es el problema entre nosotros. Yo no sé que es lo que sientes por mí.

- Te amo. - le aseguró inmediatamente.

- Necesito que lo pruebes y tiene que ser a mi manera.

- ¿Qué necesitas que haga? - preguntó confundida.

- Primero quiero que seas... discreta. Nadie debe enterarse de lo... nuestro. - carraspeó incómodo. - No quiero que la junta hable de mí y pierda la oportunidad de alguna heredar el puesto de mi padre.

- ¿Quieres dirigir la compañía? - preguntó sorprendida. - Pero si siempre odiaste tener que seguir el camino que tu padre creó para ti.

- Me he dado cuenta que si yo no tomo ese puesto lo hará Dimitri. No importa que hoy sea imposible porque cuando Carlisle ya no este ese bastardo hará lo imposible por conseguir ser él quien la dirija.

Bella guardó silencio unos segundos observándolo atenta.

- ¿Pero es lo que tú quieres? Carlisle e inclusive mi padre trabajaron demasiado mientras crecíamos y no estuvieron para nosotros. Siempre me dijiste que no querías vivir esa vida ni que tus hijos la vivieran.

Edward recordó sus conversaciones infantiles en el patio de su casa. En ese tiempo ella había mencionado que le gustaría tener una familia pero con alguien que estuviera presente no como su padre por eso Edward le aseguró que él no trabajaría tanto y que priorizaría a su familia. Claramente fue solo para que ella lo viera diferente y no porque lo hubiera pensado. Ahora creía que fue un niño patético.

- Es lo que me toca, Isabella. - respondió cortante.

Ella se quedó callada pero luego de unos segundos asintió.

- Es tu herencia, lo entiendo. Te apoyaré en lo que pueda y mis acciones serán tuyas si eso es lo que necesitas. - quiso tomar su mano pero de nuevo Edward la esquivó.

- Hay mas cosas que necesito que hagas. - admitió serio. - Quiero recuperar lo que Dimitri me robó.

El silencio que siguió hizo que Bella retrocediera asustada.

- ¿Tú quieres que... ?

- Lo engañes.

Bella empezó a negar.

- No, yo no me acercaré a él. Yo...

- ¿Qué pasa? ¿Yo era blanco mas fácil? ¿Por él si eres capaz de engañar pero por mi no?

- No, yo... no puedo acercarme. No puedo volver a...

- ¿A acostarte con un hombre que no amas? ¿Es eso?

Bella cerró los ojos con fuerza por sus acusaciones y luego respondió con voz calmada.

- Nunca me acoste contigo sin estar enamorada de ti. Incluso cuando te desee antes de amarte no quería llegar tan lejos contigo sin sentir algo mas que deseo.

- Entonces por Dimitri solo te casas con hombres que no amas. No te acuestas con ellos, que suerte la mía.

Bella alejó la mirada bastante dolida por sus palabras. Hubo un silencio tenso antes que ella contestara.

- No lo haré, Edward. Te amo pero no voy a ser manipulada por ti, así que detente, porque no quiero que esto se arruine.

- ¿Ahora yo soy el manipulador? - gruñó rabioso.

Agotada emocionalmente Bella se sentó en la silla de visitas que había en el despacho y se apretó la cabeza en signo de desesperación.

- No estas siendo tú. - contestó en voz baja. - Tú no eres así.

- ¿Acaso sabes quién soy? Estuve tres años sin un maldito centavo en el bolsillo mientras lidiaba con mi adición y veía a mi madre morir lentamente. Ya no soy ese estúpido que conociste, gracias a Dios ya no lo soy, así que si quieres estar conmigo será a mi manera.

- Lamento que pasaras por eso. Edward, yo sé que no lo merecías y yo quiero compensártelo pero así no. - se negó llorosa. - Pídeme lo que quieras pero no volveré a entrar en manipulaciones y venganzas. Quiero demostrarte que te amo pero así no.

El cobrizo se quedó en silencio mirándola traicionado.

- Lo único que has demostrado ahora es que posiblemente lo que te pido va en contra de tus planes o no lo tenías calculado.

Ambos se miraron llenos de dolor y fue ella la que se levantó de su silla para irse.

- No hay planes, no hay cálculos y no hay nada más que mi amor por ti. - ella insistió pero Edward no la escuchaba. - Si se te ocurre otra forma de probarte cuanto te amo, la voy a escuchar. Sea cual sea. Yo sí quiero estar contigo.

Luego de darle una última mirada profunda se fue dejándolo molesto y con el corazón apretado.


Actualizacion!

Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.

Carlisle Cullen 35%

Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%

Dimitri Cullen 20%

Isabella Cullen 20%

Otros Accionistas 5%