Sin replicar


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Desde muy temprano aquel conocido olor para Toma, el de las tostadas azucaradas que tanto amaba, se instaló en sus fosas nasales con tan solo esperar a que las dos puertas del ascensor abrieran. A las ocho de la mañana, el primero en bajar a saludar a todo el mundo era él, y con ello también lograba fastidiar a cierta amiga suya, la cual se encargaba de llegar con una hora de anticipación para planear el extenso menú de los que, aquellos cinco insoportables chicos, terminarían de devorar por el resto del día.

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—¿Son galletas? Que… —Toma apartó la mano, que había levantado para tomar una de las galletas recién horneadas, cuando sintió el manotazo de Sawa sobre esta— ¡Ay!

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—Vives en un lugar así y ¿aun no tienes modales? —gruñó aquella simpática castaña, con ahora, semblante molesto.

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—Solo una —insistió él, nuevamente llevando su mano para lograr aquella hazaña que terminó con el mismo resultado que la primera vez—, ¡Ay, duele!.

—¿Qué tal si meto tus manos a la freidora? —sugirió la de ojos marrones amarillentos, con una sonrisa diabólica mientras terminaba de pelar una banana.

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—E-Esto…, Sawa-san, ¿así está bien? —En cuanto Toma reconoció aquella dulce y suave voz, ignoró a Sawa y sus propósitos sádicos, reparando en Heroine enfundada con unos guantes de cocina mientras esperaba pasar la prueba de aceptación de la castaña, quien era encargada de la cocina. Los ojos del rubio se iluminaron mientras se hallaba en el ensueño de los omelettes más exquisitos que había visto en su vida.

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—¿Puedo probar? —Sawa detuvo sus intenciones nuevamente con un manotazo alegre pero lleno de una bruma negruzca de maldad.

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—Hasta el desayuno

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—¡Pero si ya tengo hambre, cruela! —A la castaña le dio un tic irritante y, tomando la espátula aun caliente de la mano de Heroine, se aseguró de que Toma amaneciera 'caliente' y se sentara en su lugar con un chichón enorme.

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Al poco rato aparecieron los hermanos restantes. Cada uno con su propia expresión de asombro al ver a cierta chica de cabello melocotón ir de un lado a otro bajo la jurisdicción de Sawa en la cocina.

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—Are, ¿es la chica de ojos bonitos? —inquirió Ikki sin apartar la vista con esa sonrisa típica en él mientras asía la silla que por si le pertenecía en la mesa del comedor.

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—Se llama Heroine, y deja de coquetearle —farfulló Toma mordiendo la única cosa que Sawa le había dado para 'saciar' el hambre hasta que el desayuno estuviera listo. Un apio— iugh, sabe asqueroso

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—Es proteína —la aclaración de Sawa no hizo que el rubio borrara la mueca sobre su boca—. Si no te gusta, no lo comas y…

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—Podría preparar otra cosa —propuso Heroine plantándose frente al rubio. No había manera por la que Toma se pudiese negar a esa dulce sonrisa, tan parecida a la de una persona que tanto amo. Frente a Heroine él vio una imagen superpuesta, alguien más sonrientes, con el flequillo rubio ocultándole los ojos ofreciéndole un pastel de cumpleaños que nunca llegó a sus manos. Inconscientemente alzó una de estas hacia el rostro de la de ojos azul verdoso. Si tan solo…

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—Toma —el rubio engrandeció los ojos, despejando la neblina de su pasado en estos al escuchar la voz de Shin— ¿Qué haces?

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—A-Ah, yo… —balbucea, apartando la mano rápidamente con vergüenza—, l-lo siento, pensaba en… —y cuando la ve de nuevo, "ella" está ahí, como una sombra de su pasado que no quiere recordar. Shin permanece quieto, mirando con escudriño a ambos, especialmente a esa chica. Carraspea mientras corre con brusquedad una de las sillas del desayunador, terminando de una buena vez el ambiente que se ha creado.

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—¿Qué? ¿No hay nadie que atienda esta casa? —dice con prepotencia. Sawa es la primera en refunfuñar, maldiciéndolo por lo bajo mientras vuelve al interior de la cocina. Ikki solo rueda los ojos tomando su respectivo asiento. Para cuando Shin vuelve la mirada a Toma y a la "intrusa", ambos se siguen mirando lo cual lo irrita—, oye tu —la de cabello melocotón se estremece—, tengo hambre

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—¡A-Ah, claro!

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—A-Ah, puedo ayudarte a…

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—Toma —es la dureza con la que Shin vuelve a pronunciar su nombre la que lo hace detenerse. Un reverencia y prácticamente en un parpadeo Heroine ya está afuera de su alcance. El rubio entrecierra los ojos sin más remedio que irse a sentar a lado de quien fuera su hermano más pequeño. Y en todo ese rato Shin lo observa, y de reojo, de vez en cuando voltea a la cocina buscándola a "ella"—. Shin, ¿no crees que Heroine-chan se parece a…?

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—Ahora no, Toma —responde el de cabellos negros, tajante—, no estoy de humor

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—Hn, eso no es novedad, tú nunca estas de humor —bromea Ikki, con su mentón apoyado en su mano.

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—Cállate, imbécil

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—¿Podrías moderar tu vocabulario al menos cuando estamos en casa? —implora Kent al de ojos rojos, apareciendo a través de las puertas del ascensor al bajar. Detrás de él, con tan solo alcanzar a ver ese inusual cabello verde, Shin reconoce de quien se trata y rápidamente le entran ganas de irse sin desayunar—. ¿Dónde está Sawa?

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—¡Deja de presionar, Kento! —Vocifera la castaña saliendo por las puertas abatibles con Heroine detrás de ella y un carrito lleno de alimentos—. Ten tu estúpido café —dice dándole la taza a Kent de manera brusca pero sin llegar a verterle el líquido—. Heroine, sírveles para que coman y se larguen ya

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—A papá no le gustaría que nos hablaras así —inquiere Ikki con diversión. Sawa solo encarna una ceja mientras uno de sus ojos sufre un tic nervioso.

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—Tampoco le gustaría saber que tú te sigues juntando con la gente equivocada —intercede por ella, Kent, sorbiendo el café, y a los ojos de Sawa eso le causa sorpresa. Cotidianamente ellos dos son los que más se pelean. Ikki se queda callado, apartando la mirada—. Como sea, no tengo que repetirles que no se metan en problemas —ninguno de los cuatro contesta—. ¿Ukyo?

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—Veré al psiquiatra a las 4 —anuncia con la cabeza cabizbaja. Los recuerdos de la noche anterior siguen frescos, y con tan solo notar que Heroine ya se encuentra ahí, le apena.

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—Vaya, ya era hora —suelta Shin con desdén y burla, tomando un poco de jugo que Sawa le sirvió, y mientras recibe una mirada desaprobatoria por parte de Kent y de Toma, la mirada que espera recibir de Ukyo, deprimida y tormentosa nunca llega, y todo es culpa de "ella". El cuerpo del peliverde se tensa cuando ella pide permiso, con enjundiosa vergüenza, para deslizarle una taza de café. Està demasiado cerca, piensan ambos, tanto Ukyo como Shin, uno con vergüenza y otro con fastidio.

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—¿Ya está mejor, Ukyo-san? —las mejillas del de cabello largo se tiñen de carmín ante esa sonrisa que él no cree merecer.

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—A-Ah, s-si, gracias… —balbucea apartando la mirada, queriendo tomar su taza de café con torpeza logrando únicamente verter el contenido en el mantel de la mesa y parte de su mano, ocasionando un desastre—¡A-Ah!

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—¡Ukyo-san!

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Y Shin solo rueda los ojos con incipiente irritación, mordiendo una tostada con fuerza, mientras es resto de su "familia" se alborota por el resto de la mañana.

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FLASH BACK

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La nieve cubre gran parte de las calles por donde siempre caminan. Agarrados de la mano, infundiéndose calor. Esas ropas deshiladas, con parches y sucias hacen que el gélido frìo les cale toda la piel. La cobertura resbalosa de las aceras es peligrosa, y a pesar de que Kent les ha dicho a todos que tengan extremo cuidado al caminar sobre ellas, Ukyo, el más frágil e inocente de todos, se ha resbalado raspándose la rodilla.

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—¡Deja de llorar, Ukyo! —son los gritos de Shin los que hacen que el peliverde incremente su llanto. El suelo esta frío, y aunque Kent lo ha obligado a sentarse para inspeccionarle la herida, siente todo su cuerpo aun adolorido.

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—Shin, no le grites —pide Toma, quien en todo momento no ha soltado al pelinegro. Ikki permanece quieto, esperando a que todos se apresuren, a que Ukyo deje de llorar, a Kent termine su rodilla vendar, a que Luka los apresure para poder refugiarse en un lugar caliente.

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—¡Es su culpa, es un torpe y…!

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—Ya basta —la tardía intervención de Luka finalmente llega, mirando al de ojos rojos con severidad. Shin se rehúsa a seguir hablando, el mayor le intimida, el mayor es la única persona que puede hacerlo temblar—. ¿Es grave? —pregunta el rubio hincándose a la altura donde Kent se encuentra atendiendo la rodilla del menor.

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—No, solo es un raspón y un poco de sangre. Cojeará pero en uso días estará mejor —informa el de lentes tras haber terminado de vendar a Ukyo.

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—Genial, más retraso —Luka vuelve a mirar a Shin tras su "atinado comentario" con dureza. El pequeño pelinegro solo vira la vista, escondiéndose disimuladamente detrás de Toma.

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—L-Lo…L-lo siento…, p-por mi culpa ahora… —las lagrimillas del de cabello verde se retienen al levantar la cara y mirar a Luka de espaldas, hincado frente a él—. L-Luka-onisan…

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—Sube —el pequeño pestañea, incrédulo.

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—P-Pero…

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—Te llevaré en mi espalda. No dejaré que camines así, anda

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END FLASH BACK

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NORMAL POV'S

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En otro momento Ukyo hubiese hecho un desastre al intentar vendarse él solo. Nunca aprendió a hacerlo, incluso las veces en que Kent intentó enseñarle. Siempre fue muy vulnerable a lastimarse con cualquier cosa, aun siendo uno de los hermanos de en medio, era por su rostro tímido y gentil que siempre era caracterizado por ser el más débil. Kent y Luka eran los mayores, por lo tanto si no era el uno, era el otro quien asumía el rol de "medico" cada vez que él se hería en algún lado. De eso ya hace mucho tiempo cuando aun vivían en la calle.

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Pero era distinto. Si bien ellos se preocupaban por él eran muy "fríos" en expresiones. Llorar no solucionaba nada, eso siempre le repetían. Tenía que ser fuerte porque, en ese entonces, no había una dulce sonrisa benevolente ni consoladora para él. Eran tiempos difíciles.

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Pero incluso ahora, en la que una escena similar se repite, en la que él necesita ser atendido por alguien, hay una diferencia.

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—A-Auch

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—Lo siento —emite Heroine en tono dulce. Esta vez sí hay una sonrisa, unos ojos amables, un cuidado y trato delicado—. ¿Así está bien? —a la pregunta que hace ella, él no le presta atención. A quedado ridículamente embobado a mirar a la chica que lo está vendando, y ni siquiera el ardor en su mano puede afectarlo ahora—. ¿Ukyo-san?

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—A-Ah, lo siento —se disculpa, sonrojado y balbuceante. Heroine solo sonríe con gracia una vez que terminar su labor. Y en todo ese rato que han permanecido sentados en el sofá de la sala, absortos a lo que alrededor pasa, Shin les observa desde lejos, apoyado en una de las columnas que hay en el desayunador, cerca del elevador. El único que alcanza a escuchar sus berreos y bufidos es Toma, quien está cerca de él, listo para ir a la universidad.

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—¿Celoso? —inquiere con gracia.

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—¿Qué? —emite con brusquedad. La palabra "celoso", por si sola, suena estúpida, piensa. No tiene cabida. Solo se encuentra irritado por el aire aberrantemente dulce que esos dos han emitido—. ¿Estás de broma? , ni siquiera conozco a esa niña, solo me fastidia que todos piensen que ese idiota no mata ni a una mosca

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—¿Entonces es por Ukyo-niisan? —el de cabello negro no responde, pero su silencio es respuesta suficiente para el rubio—. ¿Y puedo saber a qué se debe esta creciente molestia hacia él?

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—Se mete donde no le importa —Toma suspira, cayendo en la cuenta de a lo que se refiere—. Fue él quien le ha dicho a Waka sobre como "me comporto" —ironiza al final, haciendo un intento de imitar la voz dulce del peliverde—, por su culpa él me ha hecho la vida imposible ahora, por su culpa esa chica está aquí ahora

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—Neh, no creo que Heroine-chan sea un castigo, Shin —el menor le devuelve la misma mirada, dura—. Es muy agradable, ella no da miedo como Sawa —bromea, rascándose la nuca—. No tiene nada de malo, es muy linda

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—Waka la contrató como mi niñera, apuesto que no te lo dijo —al mayor casi se le desencaja la mandíbula tras oírlo, y en caso de que hubiese estado bebiendo algo, seguramente ya lo habría escupido todo.

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—¿N-Niñera?, p-pero él hablaba en general, él nunca…

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—Hn, ¿Cuántas cosas más crees que no nos oculta? —suelta con sátira, dándole un par de golpecitos en el hombro al rubio solo para encaminarse a tomar su mochila para tomar el ascensor. Para su "suerte", está se encuentra en la sala, justamente en el sofá de frente dónde está ese par de "ridículos".

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—Shin —el pelinegro solo cierra los ojos con pesar para voltear hacia el de cabello verde. Hubiese preferido no tener que hablarle—¿Ya te vas?

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—Estoy tomando mi mochila por algo ¿no? —Ukyo solo frunce el ceño un poco mas no parece molesto, sino más bien se encuentra preocupado. Es entonces cuando el de cabello negro repara en ese "acercamiento" peculiar entre ellos. Sus manos superpuestas. No entiende porque, pero le irrita—. Linda confianza —escupe sin cuidado a sonar molesto. No le concierne pero últimamente su genio está muy sensible, cualquier cosa le molesta, eso piensa.

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—¿Ah? —y cuando finalmente el de cabello largo repara en sus manos, las mejillas se le tiñen de rojo intenso— ¡A-Ah, lo siento, tu mano…!

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—Ah, Ukyo-san, no es… —esa mano que Shin alcanza a notar, esa mano que ella levanta con la intención de a Ukyo tocar, le molesta. Y no se da cuenta que le sucede lo mismo que a Toma, que no puede evitar que ese recuerdo venga a su mente, como cuando esa mujer le acariciaba con ternura, cuando prometió volver y nunca lo hizo. Esa muestra de afecto que no es para él, sino para Ukyo, quien es el menos indicado, quien recibe la atención de todos, quien es el hermano/hijo modelo.

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—Ridículos —emite antes de tomar su mochila con agresiva fuerza y caminar hacia los elevadores. No es hasta que Heroine mira de reojo como se aleja, que ella se estremece. Waka le ha encomendado una tarea, un deber.

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—¡E-Esto…,Shin-san! —el pelinegro finge oírla. Únicamente espera a que las puertas del elevador de cierren y que todos se alejen de él. La de cabello melocotón, de manera torpe, corre hacia la otro de los sofás cercanos cogiendo lo que parece ser un pequeño bolso junto a una boina negra con un moño azul turquesa de adorno. Ukyo la sigue con la mirada incapaz de comprender hasta que la ve venir hacia él nuevamente apresuradamente—, esto, Ukyo-san, no fuerce mucho su mano ¿está bien? —el peliverde asiente con inocencia—. Nos vemos luego

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—¡E-Espera! —la llama, y aunque no es capaz de detenerla con la mano debido a la vergüenza, su voz por si sola la ha hecho voltear. Debe sonar desesperadamente patético, piensa él—, ¿a dónde…? —niega—, quiero decir, ¿vas a seguir a Shin? —ella asiente—. Ten cuidado, él suele meterse en muchos problemas y…

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—Estaré bien —y cuando le sonríe él se siente hipócrita—. Hasta luego —y cuando se aleja y lo deja atrás, Ukyo sabe que no tenía el derecho a decir eso de su hermano menor, no cuando es él quien tiene una doble personalidad psicópata. Cuando el peligro del que debería advertirla a ella, no es Shin, ni ninguno de sus hermanos, sino de sí mismo.

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Esta vez no hay ninguna lata en la acera que lo quiera distraer. Camina más rápido de lo usual, estar en el departamento ha comenzado a exceder sus emociones, ¿o es que ha sido esa remembranza la que lo ha puesto así?, sacude la cabeza una vez que se detiene en el paso peatonal que se encuentra en rojo. A sido ella, ni siquiera Ukyo tiene cabida en este momento, esa chica le ha hecho querer recordar cosas que creyó que se habían desvanecido, como esos recuerdos, sin mencionar que sigue oponiéndose a la idea de que esa "intrusa" este ahí.

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Waka no debió siquiera sugerir algo tan absurdo como "una niñera para él", pero en este caso Ukyo si entraba en escena. Esto no era ni el primero ni el último de sus chismes, según él. La relación, específicamente entre ellos dos, no era agradable. Y aunque por más que el peliverde quisiera llevarse bien con su hermano menor, Shin simplemente no se permitía tener un acercamiento a él. De entre todos, ellos dos eran los menos empáticos.

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Y quizá se debía a que Shin envidiaba a Ukyo, y quizá en viceversa igual.

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—Maldita sea, todo es culpa del cabeza de pepino —masculla refiriéndose al cabello verde de "su hermano"

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¡Shin-san! —en cosa de segundos los ojos de Shin engrandecen un poco. No ha pasado un día y ya reconoce su voz, es chillona y estresante, sería fácil dar con ella— ¡Shin-san, espere! —el pelinegro maldice pues cuando ha planificado su escape una vez que la luz se torne verde, ella ya lo ha alcanzado, dando bocanadas de aire mientras intenta regular su respiración luego de haberla perdido como si hubiese corrido una maratón para alcanzarlo—, q-que…que bueno que lo alcance

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—¿Quién te dijo que me siguieras? —Heroine permanece quieta y, hasta cierto punto, cohibida. Ciertamente, de los cinco hermanos, él era el que más le intimidaba e irónicamente era a quien mas debía acercarse. Trago grueso, pasando saliva con dificultad, forzando a sus piernas a no temblar. Los ojos de ese chica sobre ella eran demasiado hostiles como para permanecer mirándolo.

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—E-Esto…, Waka-san…

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—Si sabes lo que te conviene es mejor que renuncies a lo que ese tipo te pidió —dice con acidez comenzando a avanzar entre la multitud una vez que el rojo ha cambiado a verde. Heroine, atolondrada y con dos pies izquierdos, lo persigue, tropezando y casi cayéndose.

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—¡E-espera…, por favor! ¡Shin-san…! —llevado hasta el límite de su paciencia, Shin se detiene a media cuadra para tomarla del brazo y arrinconarla en el callejón de paso. El cuerpo de Heroine es sacudido cuando él la ha apoyado sin delicadeza en la pared—, S-Shin-s-san…

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—En primera, deja de parlotear tanto, tu voz es demasiado chillona —la del gorrito se cohíbe—. Segundo, deja de decir mi nombre como si fuera un comercial, odio que me digan –san

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—E-Entonces…¿S-Shin-kun? —el muchacho solo enfatiza más su ceño fruncido dándole una clara negativa—. ¿So-Solo Shin?

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—¡Argh! ¡Eres tan desesperante como esos idiotas! —termina por frustrarse, soltándola. Ciertamente no tenía intenciones de hacerle algo, solo quería que se callara, pero parece que obtuvo el resultado contrario a eso—, ellos, Waka, la boba de Sawa y ahora tú

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—E-Esto…, Sawa-san es muy amable y… —resignado, Shin rueda los ojos volviendo al tránsito peatonal— ¡Shin! —un tic brota del ojo izquierdo del susodicho. Debió dejarla que le siguiera diciendo "-san" en primer lugar, piensa.

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—Deja de seguirme —gruñe, y aunque por el resto del camino mantiene esa postura renuente a detenerse y a escucharla con el fin de que ella se cansara y finalmente se rindiera, sus planes estaban siendo adorablemente desvanecidos. Heroine lo siguió en todo momento, sin ceder a dejarlo, y aunque a ella le interesaba saber a dónde se dirigían, no haría falta que èl se lo dijera una vez que llegaron a la universidad. La sorpresa de la chica fue abismal. Una chica pueblerina como ella no estaba acostumbrada a esos complejos, ni mucho menos a asistir a ellos.

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—¿Aquí estudias? —la pregunta pudo quedar al aire, pero si no le respondía seguramente su voz chillona lo perseguiría por la eternidad.

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—Estudiaré —responde de manera cortante, sin mucho entusiasmo mientras reanuda sus pasos. Heroine se apresura a alcanzarlo—. ¿Qué? ¿Vas a cuidar que no pesque un resfriado? ¿Qué me den las clases adecuadas? ¿Qué me den una manzana y una pajilla rosa en el almuerzo?

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—Y-yo…—la penetrante mirada de Shin ya de por si es intimidante, pero sentirla y tenerla fijamente es algo que asfixia, y aunque Heroine se sienta pequeña y debilitada ante él, no es por Shin, primeramente, por quien está ahí, aunque parte de su trato con Waka incluye eso—, esto, vine porque igual tengo algo que hacer aquí

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—¿Ah?

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Los corredores de ese lugar son mucho más grandes que los pasillos de la iglesia en donde solía tomar clases. Aunque carecen de color, son esos volantes y flyers coloridos pegados en los frisos de cada pared los que le dan vida al lugar. Y cada uno es más interesante para ella a medida que los lee. Esta vez no hay niños corriendo entre sus pies, hay personas adultas, personas de su edad que vienen y van, armados de libros, carpetas y mochilas. Tan parecidos a ella pero a la vez tan diferentes.

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De donde ella es, un saludo cordial es lo que se acostumbra, o incluso una sonrisa. Aquí ninguno se conoce o esa es la impresión que tiene a medida que avanzan.

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—Todos son muy serios aquí —comenta la de gorrito. Shin emite una risa irónica sin mirarla.

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—Es una universidad, no un circo

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—Pero…¿Por qué no se saludan? —el muchacho encarna una ceja.

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—¿Por qué deberían hacerlo? En todo caso, odio relacionarme con la gente, ya demasiado tengo con ese par de hermanos falsos —Heroine se detiene, haciendo que él tenga curiosidad— ¿Y ahora qué?

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—¿Por qué habla así de ellos?, son sus hermanos, no debería…

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—No nos une ningún lazo sanguíneo, creo que lo sabes —la de ojos azul turquesa permanece en silencio, un poco cabizbaja. Shin solo emite una sonrisa cargada de sátira—. A Waka le encanta ir contándoles a todos esta "curiosa" historia

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—M-Mine-chan, mi amiga, trabaja para Waka-san en su oficina, por ella es que muchas cosas, yo nunca…

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—Ah, entonces tu amiga es una metiche

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—¡Mine-chan no es…! —como si estuviera, ese momento, predestinado a interrumpirse, un grupo de jóvenes escandalosos se ocuparon de menguar el ambiente con sus risas y blasfemas. Heroine solo se encogió de hombros, sintiéndose avergonzada pero esta vez con un pequeño ápice de molestia. El rostro impávido de Shin se mantuvo así por los demás segundo que transcurrieron. Sin alteraciones y sin remordimiento de nada—. Y-yo…

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—Me sacas de quicio —confiesa él dejándola atrás nuevamente mientras camina. A Heroine, esta vez, le toma trabajo seguirlo. No porque sea lenta y lo haya perdido, sino porque siente que todo eso no tienen ningún sentido.

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—"Le hice una promesa a Waka-san…" —infundiéndose ánimos ella misma es que decide no abandonarlo.

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Aquel día, para gloria y salvación de Shin, el propedéutico se ha suspendido lo que lo libra de clases absurdas, de largas charlas de auto superación para dar el gran paso a la universidad, y lo mejor de todo, de Heroine. Y cuando cree que ya nada podría arruinar su estupendo día libre, ella parece tener otros planes, unos que definitivamente no le agradaran en una buena temporada.

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—¿Qué es ese papel? —pregunta esta vez él. Y no es que se siente ligeramente preocupado al verla dirigirse a servicios escolares sin darle explicación, pero ese papel amarillo que ella sostiene en sus manos, mismo que le entrega a la encargada en turno, no le da buena espina, menos aun cuando la chica detrás del mostrador parece sellarle "algo" y teclear muchas veces en el teclado frente al monitor. Y cuando ella regresa a reunirse con él, todo lo que sospecha, y que ruega por que no sea verdad, sucede— ¿Q-Que es ese…papel?

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—Waka-san me dijo que diera esto aquí, por eso tenía que venir a la escuela de Shin-san, él me dijo que todo estaba arreglado y que no habría ningún problema

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—¿Arreglado? ¿Arreglado qué cosa…? —su inoportuno celular comienza a vibrar dentro del bolsillo de su pantalón. Para cuando contesta y escucha la voz de Waka, augura lo peor.

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—"Trata bien a Heroine-chan a partir de ahora, Shin"

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—¿Qué? Waka, ¿Qué le dijiste que…?

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—"…porque ella ahora estudiará contigo"

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Y tras colgarle sin darle explicación, y tras él arrebatarle ese papel, lo confirma. Heroine ha quedado matriculada a su misma universidad y tendría que digerirlo sin replicar.

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FIN DEL CAPITULO

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A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

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Notas:

|| Son aproximadamente las 3:47 de la mañana *oh insomnio, ven a mi* ||

Bueno, creo que no tengo cara ni para decir "lo siento"? . Justamente ayer me llegó el review de una chica comentando el fic, y justamente en ese mismo instante encendí la lap y me puse a escribir. No abandonaré el fic, lo he repetiré hasta al cansancio. Mi ausencia esta vez no se debe a una baja de animo ni de nada, únicamente la universidad me exige mucho (estudio Arquitectura, por si se preguntan) últimamente no tengo mucho tiempo ni para pensar, pero se que no es excusa.

Vuelvo a repetir. No abandonaré el fic. La idea sigue en mi cabeza y por mucho que me tarde, tendrá un final.

Respecto al capitulo, me divertí bastante. Como dije, esto será un ShinxHeroine pero amo a Ukyo, esa es la verdad hahahaha, y en este capitulo creo que queda demostrado que habrán conflictos amorosos entre ellos tres. Ya de por si Ukyo tiene una personalidad muy dulce que enamora a cualquiera. Shin es distinto, es totalmente lo opuesto, y creo que al mostrar ambas caras, a Heroine se le dificultaran las cosas.

Y bueno, ahora que ya han entrado en ambiente y que Heroine estudiará con Shin (esto me causó tanta gracia xDD) las cosas se complicaran en muuuuchos sentidos. Porque, aunque quizá ahora para Shin es fastidioso tenerla cerca, la relación entre Ukyo y ella influirá mucho en él mas adelante por aquello de los celos *SPOILER :v * , y bueno, referente a la "mujer" que Shin y Toma ven en Heroine...también es secreto (?) lalalala~|| en fin, no diré mas porque sino se me irán las ideas. Y nuevamente gracias por tenerme paciencia.

Lo siguiente es opcional: tengo una cuenta de facebook friki, especialmente para fics, si quieren agregarme y acosarme para que no pierda el hilo de esta historia, están en su derecho (?) xDD hahaha, el link está en mi perfil. Solo quiero aclarar que tengo un fic mucho mas largo que este, de otro fandom, que últimamente me esta quitando el sueño hahaha, quizá en parte es porque quiero centrarme en él y en su final, que he abandonado este. Tengo otros proyectos en puerta, pero una vez que acabe "ese", definitivamente seguirá este como primordial.

En fin, espero les haya gustado. Si tienen dudas al respecto pueden dejármelas en un review. Siempre estoy pegada a la lap así que tengan por seguro que les contestaré (:

¡Gracias!

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No me manoseen ;-;