Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen. Son propiedad de Masami Kurumada.


CAPÍTULO 2.

Milo quitó el disco de Kiss después de que Shura estacionara su auto frene a la casa de Aioria o, como Milo le decía ahora, la casa de Marín; un suspiro salió de los labios de Camus mientras volteaba a ver la pequeña morada que se encontraba en su lado derecho, con cuidado, tomó una de las bolsas que contenía parte de las cosas que habían comprado en la tienda.

Milo y Camus bajaron del auto y corrieron a través del pequeño jardín que adornaba la entrada para tocar la puerta principal color azul claro; mientras tanto, Shura ayudaba a Aioria a bajar del auto, debido a que el dolor se hizo presente en Aioria, quien también había comenzado a marearse por la pérdida de sangre. Ligeramente desesperado, Milo comenzó a golpear la puerta sin ninguna delicadeza y a gritar con desesperación; después de un par de golpes Marín abrió la puerta visiblemente molesta.

- ¿Qué quieren? Voy tarde al trabajo.

-Bueno... veras... es un poco complicado- comenzó a hablar Milo un poco cohibido.

-Le dispararon a Aioria- interrumpió Camus después de rodar los ojos.

- ¿Podrías al menos tener algo de delicadeza?- refunfuñó Milo.

-Podría... pero Aioria moriría mientras trato de suavizar algo que no se puede suavizar- contesto Camus mirando a Milo seriamente.

Marín seguía en la puerta, la frase "le dispararon a Aioria" se repetía en su mente. Que se estuvieran divorciando no significaba que todo lo que había llegado a sentir por Aioria desaparecería de la noche a la mañana, ella era consciente de ello. Podía fingir ante los demás que no pasaba nada, después de todo, no eran la primera pareja que se divorciaba, pero no podía fingir ante ella misma. Desde que comenzaran los trámites del divorcio, aproximadamente dos meses atrás, no existía noche en que Marín no llorara por el fracaso de su matrimonio.

Ignorando a los otros dos, que seguían discutiendo en su puerta de entrada, Marín caminó hacia donde estaban Shura y Aioria, que avanzaban lentamente por el pasillo; frente a ellos, no pudo evitar que todo su cuerpo comenzara a temblar al ver la sangre que había manchado la ropa de Aioria.

- ¡Idiotas! - gritó provocando que todos la voltearan a ver- entren a la casa ¡rápido!

Marín se dio vuelta y caminó rápidamente hacia adentro, empujando a Milo y Camus en el camino. Después de un intercambio de miradas llenas de confusión entre los cuatro, decidieron hacer lo mismo.

Milo ayudó a Shura a cargar a Aioria, ambos lo llevaron al primer piso para colocarlo en la que antes era su habitación. Mientras tanto, Camus saco una botella de vodka de la bolsa que cargaba y le entrego a Marín la bolsa, ya que esta contenía gran parte de todos los artículos médicos que había comprado Aioria.

Aparte del contenido de la bolsa, Marín entró a su baño principal, se lavó las manos y agarró el botiquín de emergencia que tenía dentro del mismo. Rápidamente se colocó guantes de plástico mientras corría a su habitación; al llegar a esta, comenzó a revisar y limpiar la herida; había sangre en toda la cama, incluso Shura y Milo estaban manchados de ella.

- ¿Qué sucedió? ¿cuánto tiempo lleva así?

-Es una larga historia- contesto Camus mientras le pasaba la botella de vodka, ya abierta, a Aioria- te lo explicaré cuando termines.

- ¿Hora? ¿hora y media, tal vez? - contestó Shura la segunda pregunta de Marín y se acercó a la ventana que estaba arriba de la cama.

-Por suerte la bala salió... ¡Rayos!.

- ¿Pasa algo? - pregunto Milo con la botella en sus manos y ligeramente pálido.

- Es solo que...

Marín no termino la frase, no era necesario, todos habían comprendido lo que ella quería decir con el simple hecho de verla: temblaba. Sin decir ni una palabra y frustrado, Shura golpeo el marco de la ventana en la que estaba recargado y apoyo la cabeza en ella; sin embargo, su actitud cambió de repente, sin decir palabra, salió corriendo de la habitación rumbo a las escaleras, los demás se quedaron sorprendidos; Milo lo siguió mientras Camus observaba como Marín regresaba a su labor de limpiar la herida de Aioria aún con las manos temblorosas.

En la entrada principal, el recién titulado doctor Mu toco suavemente el timbre con una sonrisa en el rostro; se sorprendió al escuchar lo rápido que bajaban las escaleras y abrían la puerta, sin embargo, su sonrisa se borró al ver salir de la casa a un pelinegro desalineado y con lo que parecía sangre en su camisa blanca.

- ¡Hola! ¿eres Mu, verdad? ¡ven, necesitamos tu ayuda! - hablo Shura mientras lo empujaba dentro de la casa.

Completamente confundido, Mu se dejó empujar por el sujeto, hasta que llegaron a las escaleras donde un chico de cabello largo e igual de desalineado los esperaba.

- ¿Quién es, Shura?

-El nuevo novio de Marín, el que es doctor.

Mu estuvo a punto de negar el comentario del sujeto que respondía al nombre de Shura, pero sintió como el de cabello largo lo jalaba de la mano hacia el piso de arriba. Cuando llegaron a la habitación principal, Mu se quedó parado en la puerta al ver el espectáculo frente a sus ojos: el ex esposo de Marín estaba en la cama con una herida en el hombro y había sangre en el suelo.

- ¿Pero qué...? - fue lo único que pudo articular.

- ¿Mu? - preguntó Marín dejando su labor, Aioria solo entrecerró sus ojos olvidando momentáneamente su dolor.

La habitación quedo en silencio, Camus se sintió incomodo mientras que Shura y Milo sólo se recargaron en la pared, cerca de la puerta. Las pisadas de Mu fue lo único que se escuchó, ya que se acercó a donde estaban Marín y Aioria.

- ¿Qué sucedió?- pregunto aun sorprendido.

-Necesito tu ayuda, es una herida de bala- habló Marín soltando las gasas que tenía.

Mu se quedó parado frente a la cama, vio la herida en el hombro desde donde estaba, cerró los ojos por un par de segundos y suspiró, al abrir los ojos metió la mano derecha en la bolsa de su pantalón y sacó sus llaves.

-Necesito el maletín que está en mi auto- hablo mientras le aventaba sus llaves a Camus- alcohol, toallas y vendas- continúo hablando mientras caminaba al baño de la habitación.

Milo, Camus y Shura salieron corriendo de la habitación a buscar lo que necesitaban. Aioria miraba hacia el suelo con el ceño todavía fruncido, sabía que tal vez exageraba, pero no le gustaba que ese sujeto se acercara a Marín, a los ojos de él, ellos seguirían casados hasta que uno de los dos falleciera, y por cómo se sentía Aioria, suponía que no faltaba mucho para eso. Sumido en sus pensamientos, no se dio cuenta de que Marín lo miraba, ella aun no continuaba con su tarea, sin decir ni una palabra, y tratando de llamar su atención, tomo la mano izquierda de Aioria entre las suyas; al sentir las manos de Marín, Aioria volteo la mirada y sonrió levemente. Ambos se miraron a los ojos. Aioria apretó las manos de Marín, lentamente se comenzaron a acercar hasta que escucharon la puerta del baño abrirse.

- ¿Tienes más guantes? - pregunto Mu después de lavarse las manos.

-Sí, voy por ellos- Marín se separó de Aioria, pero lo miro por breves segundos- no tardo.

Mu se quedó a solas con Aioria, quien volvió a fruncir el ceño.

-No voy a mentir, esto va a doler- hablo Mu acercándose a la cama.

Después de ir por los guantes, Marín caminaba de regreso a la habitación, pero en las escaleras escucho como los amigos de Aioria corrían hacia estas con todos los instrumentos en las manos.

- ¿Qué hacen? - preguntó seria al ver como los tres se amontonaban en las escaleras.

- ¡Aquí está todo!- gritó Milo frente al grupo.

-Dámelo y esperen en la sala- contesto Marín bajando las escaleras.

-Pero... nosotros...-Milo titubeo.

-Solo estorbarían- Marín tomo el brazo de Milo tratando de que entendiera-estará bien, te lo prometo.

Shura asintió levemente, le dio un codazo a Camus para que le diera el maletín a Marín y tomó a Milo del otro brazo para que hiciera lo mismo con las toallas. Con todo lo que necesitaba en su poder, Marín se dio vuelta y corrió escaleras arriba, dejando a los demás en las escaleras.

La siguiente hora le pareció eterna a los tres mientras esperaban en la sala. Tratando de hacer todo más llevadero, Shura había regresado a su auto por una botella de vino de su parada en la gasolinera, y se la habían estado pasando.

Después de una hora más, Camus se levantó del sillón en el que estaba y camino hacia las escaleras, donde saco su celular y comenzó a marcar.

-Crees que todo esté bien? - pregunto Shura pasando la botella a Milo.

- ¡Claro! Si Aioria no murió camino a aquí no lo hará ahora, es fuerte.

-No me refería a eso... sé que Aioria es fuerte, aguanto los golpes de Aldebarán, esto no es nada para él. Me refiero al dinero.

-Él no sabe que fuimos nosotros, tiene muchos enemigos, debe de creer que fue uno de ellos.

-Lo sé... pero tengo un presentimiento, y sabes que jamás me equivoco.

-Escucha- Milo tomó a Shura por los hombros- todo estará bien; Aioria se curará y tal vez esto haga que Marín retire la demanda de divorcio, tú pagaras todas tus deudas con los gemelos maravilla y podremos pagar el tratamiento completo de mi sobrina.

-Gracias- susurró Shura sonriendo- eso me recuerda que hay que repartimos el botín- rio recostándose en el respaldo del sillón.

-Tranquilo, lo haremos cuando nos dejen ver a Aioria. Sé que te urge reparar tu precioso Excalibur, sólo ten paciencia- rio también Milo.

- ¡Oye! Ten más respeto con mi Mustang... es una chica- contesto Shura un poco sonrojado.

Ambos rieron y cuando pararon se sintieron más tranquilos. Estuvieron platicando un poco más hasta que Shura sintió los efectos de esa madrugada y se quedó dormido. También cansado, Milo se puso de pie para buscar a Camus y decirle que descansara con ellos. Para su suerte, la casa de Aioria era tan pequeña (sólo la planta baja y el primer piso) que pudo encontrar rápidamente a Camus por el eco de su voz desde la cocina.

- ¿Estas segura que está bien?

Milo se detuvo en la entrada de la cocina al escuchar la pregunta; Camus estaba dándole la espalda, mirando por la ventana que estaba frente al fregadero en el que tenía recargada la mano izquierda.

-Escucha, trata de no pelarte con los médicos, la última vez nos fue mal... ya lo sé... sí, todo está bien, él está conmigo, no te preocupes- Camus se volteó y su expresión no cambio al ver a Milo en la entrada.

Milo se acercó a Camus y le quitó el teléfono.

- ¡Hola hermanita!- Milo sonrió levente.

-Milo, ¿dónde carajo están? Me desperté y Camus no estaba.

-No te preocupes, todo está bien, ¿y mi sobrinita?

-Tuvo una recaída- Milo notó como la voz de su hermana se apagaba- el hospital ya no quería recibirnos porque nos hemos atrasado con los pagos.

-Yo... ceo que mejor te paso a Camus, te quiero, y a mi sobrina.

Milo estiró su mano con el teléfono, Camus lo miró, pocas veces había visto a Milo tan serio como en esa ocasión; no dijo nada y tomó el teléfono de la mano de Milo.

-Me tengo que ir, todo se resolverá, lo prometo.

-Eso espero... dile a Milo que yo también lo quiero.

-Claro...- Camus dudó por un momento, pero después volvió a darle la espalda a Milo y se sonrojó- te amo.

Camus no recibió respuesta y cuando se volteó vio la mirada de preocupación de Milo y una sonrisa en sus labios.

- ¿Y a ti qué te pasa? - preguntó Camus tratando de estar serio, pero aún estaba un poco sonrojado.

-Creí que nunca escucharía salir de tus labios esas palabras. Comenzaba a pensar que no tenías corazón.

-Idiota- susurro Camus aún más rojo.

Milo soltó una carcajada y se limpió las lágrimas con la manga de su suéter gris; se acercó a Camus y paso su brazo por sus hombros.

-Todo estará bien, te lo aseguro, en cuanto Aioria este bien tomaremos nuestra parte del dinero e iremos al hospital.

-No tienes por qué darme tus palabras motivadoras... pero gracias- contestó Camus dándole una palmada a la mano de Milo que estaba en su hombro.

Milo no contestó, pero sonrió al ver a su amigo tranquilo. Camus se rasco la frente en un gesto nervioso y Milo notó la argolla en el dedo anular de este y rápidamente recordó que seguía molesto con Camus por haberse casado con su hermana sin su bendición, un suspiro salió de sus labios, decidió que podría olvidar su enojo momentáneamente, después de todo la situación en la que estaban lo ameritaba.

-Vamos a descansar un poco-habló Milo retirando su brazo de los hombros de Camus.

Sin contestar, Camus asintió y lo siguió a la sala, donde vio a Shura acostado en posición fetal en el sillón. Después de alzar una ceja por ver la posición de Shura, decidió ignorarlo y se acomodó en el sillón de una pieza; se quedó dormido después de ver como Milo se acostaba en el sillón de dos piezas.

Un ruido despertó a Camus, al abrir los ojos notó que alguien lo había tapado con una cobija; volteo la cabeza a la izquierda y sólo vio a Shura acostado, en esta ocasión con las manos sobre su cabeza, las piernas estiradas y una cobija cubriendo la mitad de su cuerpo, ya que la otra mitad estaba en el suelo. Camus se levantó y camino hacia las escaleras, se detuvo cuando vio a Marín con Mu en la puerta principal, no quiso que pareciera que los espiaba así que se aclaró la garganta, al notar su presencia, ambos voltearon a verlo.

-Lo siento, ¿todo está bien?

-Sí- contestó Marín- Camus, él es Mu, un compañero del trabajo; Mu, él es Camus, amigo de Aioria.

Mu sonrió y Camus asintió levemente con la cabeza, sin poder evitarlo, su mirada se posó por breves segundos en la bata de Mu que estaba un poco manchada de sangre.

-¿Aioria?- preguntó Camus.

-Está arriba, ya despertó y Milo está con él- Marín sonrió al contestar.

Sin decir nada Camus se dio la vuelta y subió las escaleras mientras escuchaba la conversación de Marín y Mu.

-Siento que llegaras tarde al hospital-hablo Marín abriendo la puerta.

-Soy un doctor, si llego tarde por atender a una persona entonces no tienes por qué sentirlo. Imagino que no irás.

-No, tengo que saber que sucedió.

Camus no termino de escuchar ya que llegó al cuarto en el que estaba Aioria, al abrir la puerta vio a Milo sentado en el lado derecho de la cama, dándole la espalda a la puerta y a Aioria sin camisa y apoyado en la cabecera de la cama, ambos se estaban riendo como si nada hubiera pasado.

- ¡Oh, Camus!- hablo Aioria al verlo en la puerta- ven, pasa.

-Veo que ya estas mejor.

-Lo estoy, sí, gracias por preocuparte por mí.

-Bien, ya que veo a los dos muy risueños, tengo algo que decirles- Camus se acercó y se sentó a lado de Milo.

-No crees que tenemos que esperar a que Shura despierte- Milo lo volteo a ver.

-En ese caso tal vez lo mejor sea que esperemos hasta que Aioros se entere que le dispararon a su hermanito para que venga.

-Espera...-Aioria levanto la cabeza- se supone que lo haríamos de forma que la policía no se enterara, y eso incluye a mi hermano. Además. No creo que él llame a la policía.

Camus asintió levente con la cabeza, meditaba lo que diría a continuación.

-Cuando veníamos para acá recibí un mensaje... él sabe que fuimos nosotros y vendrá por nuestras cabezas.

Milo y Aioria lo miraron con los ojos abiertos, ambos comenzaron a temblar sin saber que decir.

Fin capítulo dos.


NOTAS:

Primero que nada, siento la tardanza, la universidad se llevó todo de mi en este mes u.u pero por esa misma razón decidí hacer este capítulo más largo y, gracias a Dios, el semestre ya está llegando a su fin por lo que podré publicar más periódicamente

Agradezco que alguien este leyendo mi historia, eso me hizo muy feliz, y gracias por el comentario, en cuanto pueda trataré de mejorar el capítulo anterior.

Sin nada más que decir, espero que este capítulo haya entretenido y continúen con la lectura