N/A: Muerte a la autora por tardarse la vida! :(

Pero esta vez me demoré menos, ¿no? *intenta remediar su error* . Les dejo con el capítulo. ¡Que lo disfruten! , ya se vienen los celos que hacen y enloquecen (?) :v


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Lo tangible

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Uno, dos, tres golpes seguidos y el chico que estaba debajo de él ya no pone resistencia a quien se encuentra propiciándole los golpes de manera violenta y enloquecida. Los espasmódicos hombros de Heroine suben y bajan, temblando de miedo, y Shin continua con al cabeza gacha sintiendo como la persona que le sujeta la cabeza poco a poco pierde fuerzas. Pronto puede sentir como ya no hay nada que le esté reteniendo la espalda. El sujeto que lo tenía en el suelo ha salido huyendo despavorido. Quizá se deba al miedo de la escena que está viendo o al no saber qué hacer.

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—U-Ukyo-san…

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—¡No te le acerques! —vocifera Shin por puro instinto, poniéndose de pie con dificultad mientras por la cabeza le pasan mil maneras de detener a Ukyo. Ninguna es suficiente—. Maldición

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Quien sufre en su totalidad de la locura del peliverde es el pobre diablo que tiene debajo de él, quien intenta inútilmente el mitigar los golpes que el descolocado muchacho le propicia con sed de sangre. El peliverde ha enloquecido y aunque ciertamente Shin se esfuerza siempre en pretender que ninguno de sus hermanos le importa, esta vez no puede simplemente irse y dejar que Ukyo cometa una locura, aunque a comparación de él no sea capaz de igualar su fuerza en ese estado inducido de locura.

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—Tu —Heroine tiembla por instinto sintiendo su cercanía. Shin rehúye su mirada evitando toparse con la suya, no había sido su intención ocasionar todo eso, una escena violenta donde ella estuviera involucrada, únicamente quería apartarla de él pero la presencia de Ukyo esa noche no estaba anticipada—. Vete de aquí, regresa al edificio

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—¿E-Eh? —la muchacha presiona sus brazos sobre su cuerpo en un reflejo por protegerse. No entiende nada, solo reconoce ese sentimiento de miedo recorrerle toda la columna. ¿Cómo es que acabó todo así? —p-pero Ukyo-san…

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—Que te vayas te digo —la empuja levemente aunque sin intenciones de dañarla—. Esto no te concierne

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—N-No…, e-es mi culpa…

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—¿Qué? —Shin solo aparta la mirada un par de segundo en los que alcanza a ver a Ukyo de reojo.

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—Yo…, yo le pedí a Ukyo-san venir hasta aquí por Shin —el de cabello obsidiana engrandece los ojos, emitiendo un sonido casi mudo en la boca—. É-él dijo que estarías bien p-pero…tenía miedo, estaba preocupada y… —son los gritos de a quien Ukyo está golpeando los que hacen que ambos dejen de mirarse y se horroricen ante la escena—. ¡Ukyo-san!

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—¡Ese idiota! —vocifera Shin agradeciendo por primera vez la agilidad que tiene por ser el más pequeño de los seis. Heroine ha cerrado los ojos mientras suelta un grito agudo al aire. El silencio se ha cortado y teme que al abrirlos se tope con una escena ensangrentada. Ukyo había tomado un trozo de fierro desprendido, de una de las escaleras oxidadas empotrada en ese callejón, con toda la intención de arremeter contra el cuerpo entumecido que tenía debajo de él—. ¡Serás imbécil! ¿Qué quieres, matarlo? —la mirada del peliverde desprende depravación y demencia, pronto una risa lunática hace eco en ese estrecho lugar.

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—A ti también te haré lo mismo si no me sueltas el brazo —Shin se estremece ligeramente. Lo detesta, siempre lo ha hecho, ese trastorno de bipolaridad que ha sufrido el de ojos verdes desde pequeño, y secretamente le asusta, siempre le ha temido, nunca había tenido la oportunidad ni el valor para enfrentarlo a milímetros de distancia, incluso ahora que la mano con la que sujeta el brazo de él baila como una hoja endeble, conoce el motivo irracional por el que ha obtenido ese valor.

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—S-shin-kun… —apenas voltea a verla, presa del miedo, y son los segundos llenos de error cometidos los que le proporcionan a Ukyo la oportunidad de apartar su brazo y tomarlo por el cuello.

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—¡¿Q-Qué…haces?!

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—Estás siendo irritable, Shin-chan —sisea el mayor con la voz cargada de malicia. El de ojos carmín apenas puede apreciar esas bolsas oscurecidas debajo de los ojos de su hermano—, y eso me molesta

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—E-Eres patético, idiota —Ukyo entrecierra los ojos, haciendo más presión alrededor del cuello del menor—. Patético y d-débil, dejándote controlar por este otro idiota

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—¡Calla!

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—¡Shin-kun!

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—¡No te acerques! —Ukyo ladea la mirada hacia ella y la reconoce, y su corazón comienza a palpitar de manera irremediable. Su rostro húmedo producto de las lágrimas junto al miedo tatuado en todo su ser y en los espasmos de su cuerpo causan en él un estremecimiento mucho más fuerte al que ella siente, y su oscuro yo empieza a querer desistir su cuerpo—"¿Está cediendo…por ella?" —piensa Shin, volteando a mirarla, tan asustada que le recuerda a aquel gato que Touma y él salvaron de un árbol cuando niños. —Suéltame ya…

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—Yo…, yo —Ukyo balbucea, parpadeando, pareciendo cobrar la conciencia—… ¿S-Shin?

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"Es por ella"

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Hace eco en su cabeza, y la parte oscura de Ukyo que aún no desaparece lo asocia a que ella es una amenaza. No hay tiempo para reaccionar, la amenaza debe ser eliminada, piensa el subconsciente del peliverde y en cuestión de segundos ha soltado el cuello de Shin, comenzando a correr hacia ella.

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"Voy a destruirla"

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—¡Desaparece!

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—¡Muevete, tonta! —apenas rozándole el gabán, es suficiente para que Shin lo coja a través del mismo, tirando de él evitando que la alcance.

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—¡No interfieras! —Heroine emite un grito mismo que se corta como el silencio que se rompe cuando el de cabello negro emite uno de dolor. Habiendo conservado una de las navajas que hubo arrebatado de a quién hubiera golpeado antes que a Shin, Ukyo ladeo el cuerpo lanzando corte al aire, alcanzando a herir el brazo de Shin, tajando parte de él—. No interfieras —repite una vez más con la intención de volver a herirlo con la misma arma pero esta vez de gravedad.

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—¡Entra en razón, idiota! ¡Soy tu hermano, gran estúpido!

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—¡No eres mi hermano…!

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—¡Basta! —Heroine se interpone justo cuando pretendía clavarle el arma y herirlo de gravedad. De brazos extendidos y con las piernas temblorosas a punto de desfallecer, con el rostro cubierto de lágrimas y el miedo destilándole de la piel, se planta delante de Shin y frente de él—. Ba-Basta por favor…, U-Ukyo-san…

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—¿Por qué lo defiendes? —ella parpadea confundida. Aquel Ukyo rechina los dientes, sintiendo una punzada en el pecho que no es producto de sus sentimientos, sino la parte débil que parece apoderarse de él, y aquello nuevamente lo atribuye a que todo es su culpa. Traición es lo que percibe de su otro yo, y eso es un motivo más para que sus ganas de eliminarla aumenten—. ¡Ya desaparece!

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—¡Shin! —el pelinegro, quien estuviera atónito por la acción tan imprudente de la chica, recobra la postura al oír el grito de cierta persona inesperada, tomando en un impulso el brazo de Heroine para atraerla hacia él y cubrirla con su cuerpo.

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Todo sucede de manera imprevista, y es solo hasta que la chica abre los ojos, y descubre que se encuentra atrapada entre los fuertes brazos de Shin, que se percata que el peliverde ahora yace en el suelo, noqueado.

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—Creo que me pasé un poco ¿no?

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—¡Touma! —el rubio, quien fuera quien le propinó el golpe en la cabeza al peliverde, se tensa rascándose la cabeza con nervios ante la llegada del resto de sus hermanos segundos después de que él lo hiciera—. Maldición ¿Qué hiciste? —la respuesta a la pregunta de Ikki es obvia solo con ver el estado en que la sangre brota del brazo de Shin, misma que está manchando la ropa de Heroine mientras la tiene sujetada en el suelo—. Muy astuto, enanin —enfatiza con picardía y con un ápice de celos.

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—Cállate imbe-…a-ah…

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—¡Shin-kun! —Heroine se aparta rápidamente observando su brazo ensangrentado con horror.

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—Kent —lo llama Ikki; el mayor asiente desde atrás de él abriéndose paso para quedar de cuclillas frente al de cabello negro y así poder examinar su brazo.

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—¿Ukyo lo hizo? —pregunta el de lentes como si le resultara difícil creer el estado tan trastornado en el que pudo encontrarse su hermano. Shin no responde, solo aparta la mirada. En otro momento no hubiese dudado si quiera en decir que sí, entre él y Ukyo no existía ni la más mínima armonía como hermanos, sin embargo los ojos del menor en ese momento parecían confundidos—. Es mi culpa —Shin lo observa en silencio—. Si le hubiese puesto más atención a Ukyo, esto no habría sucedido

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—Creo que no sirve de nada buscar culpables ahora, Kent —menciona Ikki desde la posición en que se encuentra—. Hay que atender esa herida

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—Más importante, ¿Qué haremos con Ukyo-nisan? —pregunta esta vez Touma, estando a un lado del cuerpo inconsciente.

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—Llevarlo a casa y decirle a Waka sobre esto —sentencia el mayor, y finalmente repara en la chica quien aún asustada no puede emitir palabra alguna—. Lamento esto

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—¿E-Eh? —confundida y desorientada, parpadea, sacudiendo sus pestañas mientras deja caer el resto de lágrimas que se han acumulado en ellas. Las manos le tiemblan y su rostro no se encuentra en el mejor estado ahora—. Yo…, yo solo…

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—Heroine-chan estaba protegiendo a Shin antes de que yo llegara —aclara Touma ocasionando que Ikki y Kent engrandezcan los ojos.

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—¿Te pusiste frente a Ukyo en ese estado? —balbucea incrédulo el de cabello blanco—e-eso es demasiado…

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—Estúpido —finaliza Shin sin mirarla, recobrando el habla mientras se pone de pie inesperadamente sin ayuda si quiera de Kent. Heroine solo baja la cabeza, afligida—. Vayamos a casa, muero de hambre

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—Acaba de suceder algo como esto ¿y lo único que piensas en es comer? —cuestiona el de ojos ámbar a modo de burla—. ¿Me estas escuchando?

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—Aún falta que nos expliques que hacías en este lugar —el menor resopla, hastiado, sintiendo el agarre de Kent en su hombro izquierdo. Llegar a casa iba a resultar todo un fastidio.

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—Haz estado demasiado callado, Shin —el aludido lo mira de reojo con firmeza—. Digo, nunca te callas

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—Ikki, dejas las bromas para otra ocasión —el peliblanco alza los hombros desinteresado, apartándose del borde del sofá para tomar asiento apropiadamente en la sala sin apartar la vista de todo el procedimiento de curación que Kent ejerce en el brazo de su hermano menor—. Esto va a arderte un poco —Shin solo entrecierra los ojos sintiendo aquel liquido café limpiarle la herida—. Por suerte no es profunda la herida

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—¿Por suerte? Ukyo-nisan le atacó con una navaja, no creo que sea suerte

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—Gracias por las porras, Touma —el rubio ríe nervioso ante el comentario del de ojos carmín—. Maldición, Kent —gimotea sintiendo dolor.

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—Deja de quejarte —el par de hermanos sueltan en risas moderadas. A pesar de que ese suceso les perturbará por el resto de la semana, no pueden evitar sentirse aliviados de que no haya pasado mayor daño—. Ikki, pásame las vendas

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—Y-Yo lo haré —se ofrece Heroine, adelantándose a coger el botiquín que se encuentra en la cocina. Todos la observan atentos, inquietos por no saber el grado que le afectado lo ocurrido a la chica, en especial Shin quien no concibe si quiera aquel acto estúpidamente valeroso que hizo por él—; aquí están

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—Gracias —Kent la observa; si bien ya no se encuentra temblando, su semblante le indica que aún no se encuentra bien del todo—. ¿Me haces un favor? , véndalo por mí, iré a dejar a Ukyo a su habitación

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—Espera, ¿qué? —refuta Ikki, sintiéndose nuevamente un poco celoso ante la proposición—. No vas a poder cargar tu solo a Ukyo

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—Y es por eso que ustedes dos van a ayudarme —sentencia señalándolo a él y a Touma por igual—. Te lo encargo —y entre opiniones en desacuerdo finalmente se quedan solos, ahí, en medio de la oscurecida sala que solo es tenuemente iluminada por la lámpara de la mesa de centro.

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Heroine aun sujeta las vendas entre sus manos, y con cada segundo que pasa sin saber que decir o para que lado moverse, las presiona más contra su pecho. Él no la está viendo, solo mantiene la cabeza agachada sin mover un músculo, incluso después de que hayan escuchado lo complicado que fue sostener a Ukyo dentro del elevador hasta esperar que las puertas se cerraran completamente.

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El silencio, incluso para Shin, es demasiado incómodo como para que pueda soportarlo.

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—¿Eh? ¿A-A dónde vas? —pregunta ella al verlo ponerse de pie y encaminarse hacia los elevadores—. Las vendas…

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—Puedo hacerlo solo —afirma presionando con cierto esfuerzo el botón con el número de su piso.

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Heroine demora en reaccionar pero son en vano sus tropiezos para alcanzarlo, las puertas se le cierran en la cara sin poder hacer algo. Aturdida, baja la cabeza, puede rendirse ahí mismo e irse a casa, nadie lo notaría. Podría sepultar esa escandalosa experiencia en su interior y presentar su renuncia mañana en la mañana cuando viera a Waka. Inventaría una excusa para convencer a Mine y a Annya. No necesitarían enterarse.

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Podría hacerlo y desligarse de ese grupo de hermanos tan problemáticos. Podría hacerlo, pero no lo hace.

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—Maldición —la herida arde continuando depurando sangre de su brazo mientras lo remoja bajo la llave del lavabo del baño. A pesar de que Kent ya había hecho la gran parte al curarlo, sin las vendas definitivamente no estaba completamente protegido. No era grave, sí, pero era una herida superficial que iba desde su codo hacia su muñeca, una línea estrecha carmesí tras el filo de la navaja. Shin entrecierra los ojos, gimiendo un poco de dolor, viéndose al espejo del baño.

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Frente a él no está su reflejo sino la visión de un Ukyo totalmente perdido. No ha sido la primera vez que ha visto a su otra personalidad pero si ha sido la primera vez en la que lo ha tenido de frente en ese estado. Recordar sus ojos inyectados por odio y malicia de alguna manera le estremece. Los hombros se le tensan y no es debido a que se le hayan entumecido por el dolor; por primera vez experimentó ese miedo que años atrás tenía estando con él cuando pequeños.

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Pero Ukyo no siempre fue así, hubo épocas en las que eran inseparables, en las que el peliverde velaba más por la seguridad de él que el mismo Touma. En las que le sonreía con amabilidad y ternura, en las que lo resguardaba debajo de su brazo bajo cualquier caja de cartón como casa improvisada bajo la lluvia que caía a cantaros mientras los mayores estaban en otra, y tomada su mano temblorosa y fría cada que un trueno su diminuto cuerpo estremecía.

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"¿Por qué estoy pensando en eso?" —se pregunta con la mirada alicaída, viendo el agua tornarse roja yéndose por el hueco de la tubería del lavabo. El cerrar los ojos, esperando a que los recuerdos se disipen, solo logra el efecto contrario. Él y Ukyo tomados de la mano en medio del frío y de la desolación del abandono junto al resto de sus hermanos. Sacude la cabeza; esos días no volverán, no lo harán.

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—¿Shin-kun? —el pelinegro se estremece volteando hacia la puerta abierta del baño. Ella está ahí, de pie observándolo con profundo pesar—. Estas sangrando

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—¿Cómo entras…? , a-ah… —entrecierra los ojos retorciéndose de dolor mientras la sangre brota de nuevo. Heroine lo auxilia sujetándolo para que no caiga, y sus rostros quedan expuestos del mismo modo que sus miradas se topan.

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El agua sigue fluyendo, la sangre también, y el silencio en esa habitación los envuelve en la melancolía.

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—Cuando papá sepa sobre esto… —Touma hace una pausa con pesar mientras observa los retratos en la pared de la habitación de Ukyo. Paisajes que nunca ha visto, personas en blanco y negro que no muestran alegría, sino semblantes que detallan el otro lado del mundo que el peliverde siempre busca preservar. La belleza del defecto— querrá enviar a Ukyo-nisan lejos

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—Todo se ha complicado ya —comenta Ikki apoyado desde la puerta. Ukyo yace recostado en la cama, completamente inconsciente, o dormido quizá y Kent está a su lado, observándolo—. Incluso intentó atacar a Shin

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—Lo hirió —agrega el rubio, uniéndose al par de miradas de sus hermanos—, y Heroine-chan…, ella…

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—¿Qué hubiese hecho él? —Ikki y Touma dirigen sus miradas taciturnas hacia el mayor, discerniendo a quien se refiere—. Quedé como el hermano mayor desde que él se fue pero… —el peliverde encierra las manos volviéndolas puños—. Él podría haber evitado esto

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—No es tu culpa, Kent —el de lentes mira al de ojos zafiro de soslayo—. Incluso él no podría haber anticipado esto

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—Ikki tiene razón, no has hecho nada malo, solo… —el rubio vuelve a mirar a Ukyo—. Lo único que me preocupa, aparte del estado de Ukyo-nisan, es como cambiarán las cosas de ahora en adelante entre él y Shin

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Él sabría que hacer —vuelve a mencionar Kent—. Luka.

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—Ya te dije que puedo solo, vete —sin embargo su brazo mal vendado muestra lo contrario. A pesar que lucha con una mano y sus dientes para poder darle vuelta a la tela, Heroine, por más intentos que insiste en querer acercarse, él la mirada desde su cama con desaprobación—. ¿Quién te dio la llave de mi habitación, para empezar?

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—Wa-Waka-san me dio una copia de todas las llaves cuando me mudé aquí —balbucea con temor. Shin bufa con fastidio—. E-Esto, déjame ayudarte, vas a lastimarte si lo vendas de esa manera y…

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—¡Ya te dije que puedo solo! —ella se estremece, y el solo grito de él la hace relacionarlo con el recuerdo de hace unas horas. Los ojos oscurecidos de Ukyo sobre ella y el temor escurriéndole como sudor frío por el rostro. Solo cuando retrocede y Shin nota su rostro palidecido es que él mismo se lamenta por haberle gritado—. L-lo siento —se disculpa ladeando la mirada hacia el ventanal de su habitación. Ya es de noche, y las estrellas ocupan todo el cielo.

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—E-Esta bien —Heroine vuelve a reparar en su brazo a medio vendar. Por primera vez no le importa ser herida, es la fuerte insistencia en querer ayudarlo la que hace no obedecerlo. Shin engrandece los ojos percibiéndola a un lado de la cama mientras intenta rozarle el brazo.

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—¿Qué haces?, ya te dije que…

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—Por favor —suplica con la cabeza cabizbaja, y toda la aspereza y frialdad de Shin se desvanece—, aunque esto sea lo único que pueda hacer, por favor.

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Nunca había pensado en la manera en que una chica se ve de perfil. Toda su vida ha convivido con esos idiotas, con la familia disfuncional que encontró caminando en ese invierno cuando tenía cuatro años. Descalzo, con la planta de los pies llenos de llagas. Con la piel tan pálida, a punto de desfallecer. Y el primero en tenderle la mano fue él. El más aniñado de todos, el más débil de los cinco que eran en ese entonces, el de la sonrisa amable.

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"Ven con nosotros"

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—Ukyo… —la muchacha levanta la mirada al escucharlo balbucear, sin embargo no ha podido oírlo claramente.

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—¿Pasa algo? —Shin rehúye su mirada y ella no hace por insistir más. La herida de su brazo no sanará por arte de magia pero al menos el vendaje finalmente está en su lugar junto al antibiótico que Kent le administró en forma de crema viscosa—. Ya casi termino —anuncia como si fuera relevante. Shin no ha mencionado palabra alguna desde que ella tomó la iniciativa de sujetar su brazo para poder atenderlo apropiadamente, no dijo nada tras el hecho de que se haya sentado a su lado, no refutó ante la súplica de sus ojos llorosos. No hizo nada para detenerla. Solo la observa.

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Sus manos son pequeñas, es una chica después de todo. El cuidado con el que mueve su brazo mientras procede a vendarlo le recuerda a las innumerables veces en que el peliverde sanaba sus heridas. Touma era muy nervioso ante la sangre.

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"No llores más, Shin-chan"

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Y así finalizaba cada vez junto a una sonrisa inocente.

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—¿Shin-kun? —su trabajo ha terminado hace más de dos minutos, suficientes para que Heroine se percaté de que Shin permanece contemplando el vendaje de su brazo con melancolía—. ¿Estás bien? ¿Te apreté demasiado?

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—Él… —comienza a decir—, él no siempre fue así

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—¿Te refieres a Ukyo-san? —el silencio del pelinegro habla por sí solo.

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Heroine aparta sus manos y él se toma su brazo con cuidado. El aire se torna pesado rememorando lo ocurrido hace unas horas. Ella aún puede sentir su piel erizarse en el momento en que el de cabello verde estuvo a punto de sujetarla, puede sentir el estremecimiento de su cuerpo y el ardor de su garganta al ver a Shin en el suelo con el brazo ensangrentado. Puede sentir el miedo y el valor mezclado en su cuerpo cuando se interpuso entre ellos.

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—Cuando te dije que te fueras —ella alza la mirada. Está a su lado, y su rodilla roza con la pierna de él colgada en el borde de su cama—, ¿Por qué no lo hiciste? —ahora es ella quien no responde pero él no parece molesto. Suspira—. Cambiaré la pregunta. ¿Por qué te interpusiste entre él y yo? —un latido rimbombante azota el pecho de Heroine.

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—Yo… —Shin la ve morderse el labio, indecisa, y es cuando le presta la suficiente atención a su rostro que nota una pequeña cortada en su mejilla izquierda. Impulsivamente lleva su mano a ésta, tomándola por sorpresa—. ¿S-Shin-ku…?

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—Ya te dije que con Shin está bien —la suavidad de su mano sobre su mejilla, y el tono delicado de su fina voz le sorprendió, pero ella no se movió. A pesar de que sus ojos carmín, oscurecidos por la noche, se muestran llenos de misterio, Heroine percibe algo más que eso—. Lo siento

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—¿Eh? —él aparta la mano tan rápido como ella había comenzado a acostumbrarse al tacto.

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—Por gritarte, por haberte llevado a un lugar como ese, por…haberte mostrado esa parte de él —Heroine asiente, no porque acepte el peligro que Ukyo representa, sino porque comprende la preocupación de Shin para con él—. Es un idiota

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—Shin-ku…, Shin —se corrige—, es una persona verdaderamente amable ¿verdad?

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—¿Ah?

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—En verdad no odias a Ukyo-san —ella le ha descubierto, viendo a través de ese gesto de rehuir la mirada, significa que es cierto pero que no es capaz de aceptarlo—. A pesar de lo que hizo

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—Supongo que él es parte de eso a lo que llaman familia —la de cabello melocotón sonríe levemente—, o de lo que Waka cree fielmente que somos —suspira—, yo pienso que somos una disfuncional familia, no nos parecemos en nada

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—¿Qué eso no es de lo que trata una familia? —el muchacho vira el rostro y por primera vez no aparta la mirada de ella—. Sería muy aburrido si todos fueran iguales —hace una pausa—. Mine-chan y yo no nos parecemos en nada —transcurren unos segundos para que Shin recuerde escasamente algo sobre ella, de eso que Waka tanto insistió en comentarle tras ya no haber marcha atrás para que ella fuera esa clase de niñera para él.

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—¿Es ella la persona que te enseñó esto? —pregunta alzando un poco su brazo, refiriéndose al vendaje. Ella asiente—. ¿Tú hermana?

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—No. Yo…, no tengo hermanos. Ni padres —el pelinegro engrandece los ojos—, bueno, supongo que los tuve o eso es lo que creo. Crecí en un orfanato —y la melancolía mezclada con sentimientos decaídos les envuelve a ambos—. Yo…en realidad no quiero ser la niñera de Shin —el susodicho frunce el ceño pero antes de que pueda permanecer con él, es la actitud tan rara, junto a esa sonrisa inesperada, que hacen que desaparezca—, quiero ser tu amiga

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—¿Eh?

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—¿Me dejarías…

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"…estar a tu lado?"

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FIN DEL CAPÍTULO

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A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

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Notas:

Soy cruel al dejarlo ahí? :v lo sé lo sé.

Meh, ya saben mi excusa, pero ahora que estoy de vacaciones procuraré actualizar cada dos semanas, si el tiempo me lo permite.

Aclarando brevemente unos asuntos del capítulo, las que siguen la línea de los juegos de Amnesia, Luka es un personaje de Amnesia Later, y sí, es el hermano mayor de estos wuachos :v . En el fic Ukyo y Shin en realidad "eran" los más cercanos pero por algún motivo que idearé o que se me ocurrirá, los distancié hahaha claro, quien querría estar con la otra parte de Ukyo cerca?

¿Qué más?, ah si, como podrán notar, Heroine tiene mas diálogos y es abierta a sus pensamientos. No la quise hacer tan callada *casi nunca habla la uarra :v * y bueno, procuro que todos conserven su personalidad pero pues por eso advertí desde el inicio del fic que podría haber un poco de OOC.

¿Habrá trío amoroso? Oh si beibis, le pondré salsa a los tacos(?

De antemano una disculpa por cualquier dedazo horroroso ortográfico que se me haya ido. Mi beta está ocupada, ademaps de que no está familiarizada con este anime así que no la quise presionar. ¿Alguien quiere ser mi beta para este fandom? NO? NADIE? :v Pueden dejarme un mensaje lalalala.

Y por lo que veo, este fic será alargando hahaha no suelo escribir cosas cortas y creo que éste no será la excepción.

So...¿me merezco algún review, verdura, fruta, ladrillo?

Si tienen alguna duda, comentario o amenaza de muerte hacia mi persona, recuerden que en mi perfil tengo el link de una página de facebook donde "procuro" comentar sobre mis fics y esas cosas, aparte que tengo una cuenta de facebook *paaaaar favar leer la mega biblia antes de agregarme, si es que planean hacerlo*

¡GRACIAS!

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No me manoseen ;-;